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martes, 24 de junio de 2014

Eustace Mullins - El "Holocausto" Explicado



     Este muy clarificador artículo del escritor estadounidense Eustace Clarence Muse Mullins (The "Holocaust" Explained) con respecto a los antecedentes e implicaciones de la sonada patraña del "Holocausto" judío de la Segunda Guerra, fue publicado hace 32 años, en Noviembre de 1981, por la Christian Defense League, de Louisiana, EE.UU. Lo hemos recogido para traducirlo desde el sitio whale.to. No hay que confundir este texto con otro artículo más largo del mismo Mullins (1923-2010) titulado "The Secret Holocaust", que tiene una temática similar. Secretario de Ezra Pound durante un tiempo, este último lo encaminó para que investigara las oscuridades del aparato financiero estadounidense, cosa que hizo y que plasmó en un muy conocido libro (Secretos de las Reserva Federal), investigando luego bajo el agua acerca de otras turbias materias que afectan la vida de todos, y formulándolo todo en una buena cantidad de libros, la mayoría en inglés aún. Incluímos aquí también en castellano un brevísimo texto suyo, casi inencontrable, titulado "Adolf Hitler, an Appreciation", un llamamiento al pueblo estadounidense ante la amenaza del comunismo, publicado en la edición de Octubre de 1952 del National Renaissance Bulletin de dicho partido. Presentamos dicho texto en primer lugar por razones de antigüedad. Y un dato de la guerra son las innúmeras vías ferroviarias por donde supuestamente se transportaba a los judíos hacia los "campos de la muerte" y que jamás fueron bombardeadas por los Aliados, pudiéndose así haberse atenuado el "Holocausto". ¿Por qué aquello?.


Adolf Hitler, una Apreciación
por Eustace Mullins
Octubre de 1952


     Con el tiempo, Estados Unidos debe admitir su deuda con Adolf Hitler, porque fue Hitler quien primeramente hizo un llamado a la gente aria para que se uniera y desafiara el poder económico y político judío. Fue Hitler quien primero enunció la doctrina de la auto-determinación nacional y condujo a los ejércitos de la Europa cristiana en una gran cruzada contra los judíos ateos del Kremlin. Hitler, como Cristo antes que él, fue crucificado en una Cruz de Oro por la duplicidad de su propio pueblo cristiano.

     Estados Unidos nunca olvidará que fueron los banqueros internacionales judíos, junto con Franklin D. Roosevelt, su instrumento, quienes nos llevaron a la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué? Porque Hitler expulsó de Alemania a las sanguijuelas financieras de las familias Rothschild y Warburg. Los "refugiados" judíos se derramaron por Estados Unidos y nos reclutaron como carne de cañón y como muchachos de los mandados en Europa. Hitler advirtió a Estados Unidos en 1945 que nosotros tendríamos que enfrentar solos la última batalla contra el monstruo judío de Frankenstein del comunismo. Estados Unidos había ayudado a crear al monstruo que ahora iba a destruírlo.

     Ya no se trata de un asunto de defender la independencia de Estados Unidos: es una cuestión de defender el remanente de la civilización occidental de las hordas de color de Asia y África conducidas por el comunismo judío hacia la última meta del Dominio Mundial Judío. El judío hace una apuesta muy arriesgada: el dominio mundial o la exterminación de su raza.

     Estados Unidos es el último obstáculo en el camino de la conquista judía. O bien el ario o bien el judío, uno de ellos debe sucumbir en la lucha mundial. La meta de nuestro movimiento Renacimiento Nacional (National Renaissance) es muy clara.–



El "Holocausto" Explicado
por Eustace Mullins
Noviembre de 1981



     Holocausto = Totalmente quemado. 1) Un sacrificio totalmente consumido por el fuego. 2) Consumición completa por el fuego. (Oxford English Dictionary).

     Si la afirmación de los judíos de que ellos fueron víctimas de un holocausto en Alemania es verdadera, entonces ellos fueron consumidos completamente por el fuego. Esta afirmación judía es inaceptable porque hubo demasiados sobrevivientes. No sólo los judíos no fueron consumidos totalmente por el fuego, como ellos sostienen, sino que cuarenta años después de este no-acontecimiento, hay más judíos que afirman ser sobrevivientes del "Holocausto" que judíos viviendo al momento de ello. En un pequeño barrio residencial estadounidense, Skokie, en Illinois, residen ahora muchos miles de saludables judíos que afirman ser "sobrevivientes" del "Holocausto".

     Durante más de treinta años los votantes estadounidenses han aceptado en silencio el hecho de que cualquiera que busque un cargo público en Estados Unidos debe hacer una promesa rutinaria de lealtad eterna al Estado de Israel. Pocos de estos votantes comprenden que estos buscadores de cargos también deben hacer una reverencia ritual al Mito del "Holocausto" y jurar creencia eterna en la doctrina de que seis millones de judíos fueron muertos por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Como fue señalado en la página editorial del Washington Post, el diario mundial más autorizado del sionismo internacional, el 29 de Octubre de 1981, "Cualquiera que rechace apoyar al Estado de Israel admite su simpatía por los asesinos de seis millones de judíos".

     El diccionario Webster define traición como "el delito de traicionar al Estado o subvertir el gobierno del Estado al cual el subversivo pertenece". Los funcionarios de Estados Unidos que han jurado defender la Constitución y que luego juran fidelidad a un gobierno extranjero y actúan con lealtad ante aquel gobierno extranjero son culpables de alta traición y están sujetos a la pena de muerte. La situación es más flagrante en el caso del Estado de Israel porque, desde su inicio en 1948, aquél ha mantenido un estado de guerra contra los ciudadanos de Estados Unidos. Si el objetivo de hacer la guerra es someter a otra gente y apropiarse de sus bienes y esclavizarla, entonces las actividades de Israel hacia Estados Unidos sólo pueden ser descritas como involucradas en una guerra constante. De esa manera, los colaboradores sionistas en todo Estados Unidos están dando ayuda a los enemigos de EE.UU. en tiempos de guerra. Estos actos de traición sólo pueden ser castigados con la pena de muerte.

     Los colaboradores sionistas tienen como su única excusa el que ellos están ayudando a los judíos porque éstos fueron las víctimas del "Holocausto". Desafortunadamente, esta excusa ha sido demolida ahora por las revelaciones de que no hubo ninguna cámara de gas y de que los alemanes no tenían ningún plan para "exterminar" a los judíos. En 1952 escribí en "Blood and Gold": «La aseveración de que Hitler mató a 6 millones de judíos es desmentida por las propias cifras de éstos en el Almanaque Mundial. Inmediatamente después de la rendición de Alemania, un avión lleno de redactores y corresponsales estadounidenses fue enviado a los campos de concentración, donde les mostraron enormes apilamientos de huesos. Éstos eran los restos de prisioneros de guerra rusos, pero ellos fueron filmados y mostrados por todas partes de Estados Unidos como "huesos judíos". En uno de los más repugnantes intentos de influír sobre la opinión pública alguna vez conocido, las empresas cinematográficas poseídas por los judíos mostraron esas macabras fotos una y otra vez».

     Una vez más, estamos inundados por la propaganda judía, tal como las absurdas fotografías de los huesos, algunas de las cuales se ha establecido que habían sido tomadas durante la Primera Guerra Mundial, que llegaron a ser nuestro pan de cada día. El Sistema de Difusión Pública, financiado con fondos de los contribuyentes, recientemente mostró una serie de películas acerca del "holocausto", cada una más increíble que la anterior. En una, una judía mayor vuelve a visitar Auschwitz, donde ella afirma haber sido encarcelada hace cuarenta años. "Era un campo de exterminio", exclama ella. Ella entonces declaró que ella permaneció allí durante cuatro años, aunque los alemanes "los mataban a todos cada día". Le preguntaron entonces cómo logró sobrevivir. "Me escondí en el campo", explicó ella, "pero no tuve nada para comer durante tres años".

     Después de esa asombrosa declaración, ella señaló a las filas de ordenadas barracas y chilló: "¡Pero sólo mire!; ¡usted puede ver por sí mismo lo que realmente sucedió!". El perplejo espectador, viendo sólo una agradable escena rural, aparentemente se esperaba que evocara visiones de seis millones de judíos marchando hacia las cámaras de gas.

     Casi todos los "sobrevivientes" judíos afirman que ellos vivieron en "campos de exterminio" durante tres o cuatro años, mientras "cada uno estaba siendo asesinado". Parece obvio que nadie podría sobrevivir en un "campo de trabajo", que es lo que estos campos realmente eran. Sobre la entrada de cada campo estaba colocado un mensaje, "Arbeit Macht Frei", "El Trabajo Os Hace Libres".

     En "Nation" del 26 de Septiembre de 1981, Albert Speer, el ministro alemán de Armamentos, fue mencionado, contestando en respuesta a una petición de los líderes de la comunidad judía en Sudáfrica de que él confirmara que judíos fueron muertos durante la Segunda Guerra Mundial por los alemanes, de modo que ellos [los judíos sudafricanos] pudieran perseguir judicialmente a los distribuidores del folleto titulado "¿Murieron Realmente Seis Millones?", como respondiendo "Yo no podría". Aunque Speer rechazara someterse a la presión de los judíos de que él asume y "admite" que judíos habían sido muertos, él admitió alguna clase de "culpa colectiva" sobre el asunto, pero negó que él hubiera tenido algún conocimiento directo de alguna actividad con respecto al "Holocausto". Su admisión de "culpa" provocó los elogios del agitador judío Simon Wiesenthal, que entonces procedió a respaldar el nuevo libro de Speer, "Infiltration". Sin embargo, ese libro definía los campos como campamentos de trabajo. En la pág. 9 Speer escribe: "Durante las inspecciones de las fábricas, vi a los prisioneros de los campos de concentración trabajando en nuestras plantas entre trabajadores alemanes".

     Note que Speer ni siquiera identifica a estos trabajadores como judíos. En la pág. 41 él escribe: "Durante mi inspección (en Mauthausen, en Marzo de 1943) estuve sorprendido de ver costosos muros de contención de granito, sobre los cuales las barracas, igualmente de piedra nativa, habían sido erigidas. Todo estaba limpio y ordenado, del nivel, digamos, de una barraca antiaérea promedio. El campo daba una impresión casi romántica con su portal de piedra y patios de castillo medieval, y con sus murallas y torres pseudo-históricas".

     El soldado alemán en el campo nunca disfrutó de tales agradables cuarteles como lo hicieron los trabajadores del campo de trabajo. Otto Friedrich, un antiguo editor de la revista Time, escribió un artículo en Atlantic Monthly en Septiembre de 1981, que él declaró que estaba basado completamente en los escritos de sobrevivientes de los campos, y que difícilmente podría ser acusado de pintar un panorama color de rosa de la existencia de ellos. En "The Kingdom of Auschwitz" Friedrich escribe: "Auschwitz era una sociedad de una complejidad extraordinaria. Tenía su propio estadio de fútbol, su propia biblioteca, su propio laboratorio fotográfico, y su propia orquesta sinfónica... No había ninguna razón para que un campo de exterminio tuviera un hospital en absoluto, pero el que estaba en Auschwitz creció hasta un tamaño considerable, con aproximadamente veinte doctores y más de trescientas enfermeras".

     Friedrich ignora las implicaciones de su propio artículo: que un "campo de la muerte" con un gran hospital moderno no es un campo de exterminio en absoluto, sino un campo de salud. Todos los campos tenían sus propias orquestas sinfónicas, una comodidad que no fue proporcionada por ninguna de las veintidós bases militares en las cuales este escritor [Eustace Mullins] sirvió en la Fuerza Aérea de Estados Unidos a través de toda la Segunda Guerra Mundial. Friedrich también escribe que Auschwitz tenía su propio burdel para los trabajadores. ¿Y un laboratorio fotográfico, en el cual los presidiarios podrían revelar sus fotos de los millones de judíos siendo conducidos a las cámaras de gas?. Ninguna de tales fotos ha sido alguna vez exhibida. Posteriormente en su artículo Friedrich escribe que Auschwitz realmente fue desarrollado durante toda la guerra como un enorme complejo, con una red de treinta y cuatro campos adyacentes, que proporcionaban trabajadores para plantas de cemento, minas de carbón y una fábrica de acero. I.G. Farben hizo funcionar una enorme planta de goma sintética allí.

     Una persona sumamente religiosa, Adolf Hitler había escrito en Mein Kampf que "De aquí que yo hoy crea que actúo de acuerdo con la voluntad del Creador Omnipotente: defendiéndome contra el judío, lucho por la obra del Señor... La lucha contra la bolchevización mundial judía requiere una actitud clara hacia la Rusia soviética. Usted no puede hacer que Belcebú expulse al Diablo".

     Durante la guerra, mientras luchaba en dos frentes, Hitler se permitió dejarse llevar por estos sentimientos fervientes por una campaña extremadamente astuta de parte de los judíos. Habiendo sido advertido de que los Aliados planeaban una campaña de bombardeo de terror contra civiles alemanes, fue necesario que los judíos fueran evacuados desde las ciudades alemanas. Por medio de sus contactos cercanos con varios burócratas nacionalsocialistas, los líderes de las comunidades judías organizaron los medios por los cuales los judíos serían evacuados en la "migración hacia el Este". Incluso Speer aprobó el plan, pero especificó que "Los judíos sanos destinados a la migración hacia el Este deben interrumpir por lo tanto su viaje y hacer el trabajo de armamentos". El resultado fue que los campos de trabajo fueron establecidos en áreas rurales, lejos de las ciudades, y a los judíos se les evitó el calvario de los terribles bombardeos que sumergieron a las mujeres y niños alemanes en torrentes de bombas de fósforo y llamas. Hubo un Holocausto en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, pero las víctimas fueron alemanas, en una bien planeada campaña de genocidio, mientras que los judíos evacuados sobrevivieron en masa.

     Después de la guerra, con su genio para pervertir la verdad, los judíos invirtieron completamente los hechos. En vez del Holocausto que sumergió a los alemanes no-combatientes en las ciudades, las víctimas eran ahora los judíos, quienes habían sido "exterminados" en los "campos de exterminio". Puesto que la evacuación de los judíos, "la migración hacia el Este", había sido organizada a instancias de los líderes judíos, muchos judíos ahora creyeron su propia propaganda, y acusaron a los líderes judíos de haber organizado el "exterminio" de la Judería europea. Así, Hannah Arendt, una intelectual judía principal, escribe amargamente en "Eichmann en Jerusalén": "Dondequiera que vivían judíos, allí fueron reconocidos líderes judíos, y este liderazgo, casi sin excepción, cooperó de una manera u otra con los nacionalsocialistas". Por supuesto ellos cooperaron, tan exitosamente, que mientras un millón de mujeres y niños alemanes murió en las incursiones de bombardeo de masas en las ciudades alemanas, ninguna vida judía se perdió. El bombardeo Aliado de Berlín mató a tantas familias alemanas, que Eisenhower es recordado allí hoy por el apodo sarcástico de "el Carnicero Loco de Berlín". Las tormentas de fuego creadas por los bombardeos de las ciudades alemanas de Colonia, Hamburgo, Dresden y otras, permanecen como las mayores atrocidades de la Segunda Guerra Mundial.

     Fue para obscurecer las verdaderas atrocidades de la Segunda Guerra Mundial que fue inventado el Mito del Holocausto judío. Su aplicación más temprana estaba destinada a encubrir el descubrimiento de que el Ejército soviético había asesinado sistemáticamente a 14.000 oficiales polacos en el bosque Katyn. Estos oficiales polacos comprendían el segmento más altamente educado y capacitado de la población polaca. Stalin ordenó que ellos fueran exterminados para facilitar el dominio comunista en Polonia. Fue la masacre de Katyn la que más tarde se convirtió en la inspiración para las historias de columnas de judíos marchando hacia áreas rurales y siendo ejecutados. En efecto, el objetivo básico de la invención del Mito del Holocausto era impedir que la Rusia soviética se sintiera avergonzada por cualquier mención de la masacre del bosque Katyn en los Juicios de Nuremberg. El régimen pro-comunista de Roosevelt combatió valientemente para ayudar a Rusia a encubrir el horror de Katyn. Elmer Davis, que había sido colocado en la Oficina de Información de Guerra por James Paul Warburg, rechazó mencionar dicha atrocidad en sus emisiones, mientras W. Averell Harriman cooperó en mantener la historia fuera de la prensa hasta que los Juicios de Nuremberg hubieran sido completados. La publicación Jewish Comment del 21 de Mayo de 1943 se mofó del descubrimiento alemán de la masacre como sigue: "Después de su éxito sensacional con la historia de los 10.000 oficiales polacos supuestamente asesinados por los soviéticos, el Ministerio de Propaganda alemán ha determinado claramente explorar posibilidades adicionales para dividir a los Aliados".

     A causa de las muchas atrocidades cometidas por los Aliados dirigidos por los judíos, no sólo la incineración por tormentas de fuego de civiles alemanes en muchas ciudades alemanas, sino la incineración de cientos de miles de civiles japoneses en el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, la Operación Keelhaul —el asesinato de un millón de rusos anti-comunistas con respecto a quienes Eisenhower ordenó que fueran entregados a los verdugos soviéticos—, y muchos otros horrores, fue necesario inventar una atrocidad alemana que eclipsara estos horrores. El "exterminio" de los judíos pareció hecho a pedido. Ya que no había ninguna base para ninguna cifra numérica, las proyecciones más tempranas eran que 12 millones de judíos habían sido muertos. Los dirigentes más sabios entre los judíos sugirieron que ninguna cifra más alta que un millón debiera ser sugerida, ya que un número más grande probablemente sería desacreditado, invalidando así la afirmación del "Holocausto" entera. Algunos escritores judíos de Nueva York comenzaron a hacer pública una cifra de seis millones, y esa cantidad pronto ganó tan amplia aceptación que los judíos tuvieron que conformarse con ella, y ésta ha permanecido como la cifra estándar desde entonces. La auto-designada "historiadora" del "Holocausto", Lucy S. Dawidowicz, tímidamente presenta una cifra de 5.933.900 en su "Holocaust Reader". Ciertamente nadie se opone a redondear esto a la cantidad más práctica de seis millones. El congresista George G. Sadowski, oponiéndose al Plan Marshall, declaró: "Que 10 millones de judíos fueron muertos, torturados, colocados en campos de trabajo esclavo... todo aquello no significa nada" (Registro del Congreso, 23 de Febrero de 1948).

     A la vez que protegían a los judíos de los horrores de las incursiones Aliadas de bombardeo, los alemanes fueron obligados por las exigencias de la guerra a abandonar a los judíos en gran parte a sus propios recursos. Por consiguiente, los judíos, en medio de la guerra y la devastación universal, prosperaron gracias a sus talentos para el mercado negro y el reciclaje de elementos de la basura. Como Werner Sombart ha escrito, "las guerras son las cosechas de los judíos". En "The War against the Jews", Lucy Dawidowicz escribe acerca de los especuladores judíos: "Esta nueva clase —contrabandistas, submundo, nuevos ricos— se convirtió en la clientela de docenas de cafeterías, restaurantes y clubes nocturnos que se multiplicaron en el ghetto. Ellos pasaban su tiempo cenando, bebiendo, bailando".

     En los campos de concentración, los presidiarios judíos asumieron la responsabilidad completa de su administración. Ellos convirtieron los campos en escuelas de entrenamiento en las cuales ellos sometían a sus estudiantes a los métodos más intensivos de supervivencia y victoria judías. Cada bocado de comida, ropa, cada placer sexual y todo otro aspecto de la vida, se convirtió en el vehículo más vicioso del trueque y de maniobra para su ventaja. Friedrich cita a uno de ellos en "The Kingdom of Auschwitz": "La existencia del campo de concentración... nos enseñó que el mundo entero es realmente como un campo de concentración. El mundo no es gobernado ni por la justicia ni por la moralidad; el crimen no es castigado ni la virtud recompensada. El mundo es gobernado por el poder. Estamos poniendo los fundamentos para una nueva y monstruosa civilización".

     En efecto, los judíos usaron los campos como la oportunidad para recrear las más intensivas escuelas talmúdicas de formación para ellos mismos, una educación rígida que ellos habían perdido desde que emergieron desde sus ghettos medievales. Ahora, propagándose con furia en sus centros neurálgicos genéticos que ellos recrearon en los campos, se prepararon para el inevitable final de la guerra, cuando ellos se desencadenaron sobre las naciones de la Tierra desgarradas por la guerra como las plagas más devastadoras de la caja de Pandora. Cuando ellos descendieron sobre los indefensos cristianos, inmediatamente crearon "una civilización nueva y monstruosa". Como se jactó un judío, "Cuando dejé el campo de concentración, repentinamente comprendí que yo podía apoderarme de cualquiera".

     Los graduados de esta escuela para el poder rápidamente se convirtieron en residentes ricos e influyentes de muchos países. Todos y cada uno, ellos eran sionistas fanáticos; ellos estuvieron unidos en su desprecio hacia los "goyim", el ganado de gentiles que ellos se propusieron esclavizar y manipular. Con el establecimiento del Estado de Israel en 1948, ellos rápidamente convirtieron al gobierno de Estados Unidos en un vasallo de Tel-Aviv, y usaron la riqueza del más grande país en el mundo para hacer prosperar sus objetivos en otras naciones. En cada caso, ellos usaron el Mito del Holocausto para llevar adelante sus objetivos. Los goyim fueron inundados con historias y películas sobre el "exterminio" de los judíos. Anne Roiphe escribió en "Generation without a Memory", pág. 62: "Cuando la gasolina se hizo costosa y escasa, ellos arrojaron a bebés y niños directamente en hornos ardientes". Ella deja de decirnos qué clase de combustible los alemanes usaban para sus "hornos de incineración". Los judíos continuamente escribían acerca de la "tecnología moderna" que había permitido a los alemanes eliminar a millones de judíos, e invariablemente la única ilustración de esta "tecnología" era un par de pequeños hornos que parecían una reliquia del siglo XIX, y que podrían haber eliminado sólo unos pocos cuerpos por día. Un crematorio requiere una temperatura de 2.200 grados Fahrenheit (1.200ºC) durante los primeros 90 minutos, y luego 1.800 grados (980ºC) durante 60 a 150 minutos, e incluso esto no quema huesos. Careciendo de suministro de combustible, los alemanes no podían siquiera haber proporcionado el combustible necesario para emprender ningún programa de quema de víctimas.

     Los judíos luego introdujeron espeluznantes historias de experimentos químicos realizados sobre las víctimas. De hecho, el Washington Post recientemente publicó una serie de historias de horror en las cuales a víctimas indefensas se les suministraban sustancias químicas que causaron entonces una agonía intensa, vómitos y convulsiones, caída del cabello y muchos otros síntomas insoportables. Sin embargo, las víctimas no eran judíos en los campos nacionalsocialistas de concentración. Ellos eran pacientes en el National Institute of Health en Washington, donde los médicos del gobierno experimentaron sobre ellos con diversos productos químicos para tratamientos de cáncer. La mayor parte de las víctimas murieron en agonía, sin la mejora más leve de sus enfermedades. En las prisiones estadounidenses, las pruebas químicas de diversas sustancias sobre prisioneros han estado continuando durante muchos años. Mientras nuestro gobierno continúa destinando millones de dólares para la búsqueda de "criminales nazis de guerra", estos experimentos químicos en nuestras prisiones y hospitales prosiguen sin interrupción.

     El "cazador de nazis" Simon Wiesenthal se ha convertido en una figura de culto en Washington, a pesar de las revelaciones de que durante toda la Segunda Guerra Mundial él fue un agente de la Gestapo. Él ha estado bajo una crítica creciente por parte de muchos de sus congéneres judíos por su afirmación de que él solo ha mantenido vivo el Mito del Holocausto en años recientes. Pronto él podría incluso afirmar que él inventó el mito entero. Mientras tanto, el pueblo estadounidense, conducido al borde de la bancarrota por nuestro apoyo al Estado de Israel, no puede encontrar ninguna perspectiva de alivio.

     Ahora Estados Unidos enfrenta la posibilidad de una demanda judicial proyectada por un grupo de ciudadanos alemanes, por la suma de 400.000 millones de dólares. Esta reclamación está basada en los más de 100.000 millones de marcos que Alemania Occidental ha sido obligada a pagar al Estado de Israel como "reparaciones" por "el exterminio de seis millones de judíos". No sólo la reclamación era falsa, sino que el dinero fue arrancado del pueblo alemán únicamente debido a la continuada ocupación militar de Alemania Occidental por Estados Unidos. Los alemanes señalan que en todos los procesamientos de antiguos guardias de campos de concentración, ellos sólo han sido acusados de "golpear y patear" a los presidiarios judíos. Ninguno de ellos ha sido acusado de realmente haber "gaseado" a nadie. Kurt Becker, de la Oficina de Información de Prensa en Bonn, Alemania, declaró en Newsweek, el 8 de Junio de 1981, que desde el 31 de Diciembre de 1980 Alemania Occidental había pagado al Estado de Israel 63.000 millones de marcos alemanes, o 30.000 millones de dólares, y que todavía estaba comprometida a pagar 9.500 millones de dólares adicionales. Además, las firmas alemanas han sido obligadas a pagar a Israel muchos miles de millones más como reparaciones a "trabajadores" judíos, y a proporcionar muchos miles de millones de dólares en sistemas eléctricos, sistemas telefónicos, y otros regalos tecnológicos a Israel.

     En contraste, después de la Primera Guerra Mundial, la Comisión de Reparaciones presentó a Alemania una demanda por la cual 30.000 millones de dólares debían ser pagados, a ser divididos entre todas las naciones contra las cuales Alemania había luchado en aquella guerra. De esta demanda, sólo unos pocos millones de dólares fueron pagados alguna vez, pero el Estado de Israel ya ha exigido de Alemania Occidental más dinero que el solicitado por todas las naciones contra las que Alemania luchó en la Primera Guerra Mundial. La oriental República Democrática de Alemania ha negado que Alemania deba ninguna reparación al Estado de Israel, y no ha pagado nada, dejando a Estados Unidos como la nación únicamente responsable de obligar a Alemania Occidental a pagar muchos miles de millones al Estado de Israel. El gobierno alemán nunca habría pagado este dinero sin la fuerza del poder de ocupación estadounidense, pero a los contribuyentes estadounidenses se les dice que mantenemos una presencia militar en Alemania Occidental para oponernos a la agresión rusa. La naturaleza grotesca de esta explicación de nuestra agencia de recolección militar es expuesta cuando se admite que las fuerzas estadounidenses en Alemania Occidental ¡sólo podrían retrasar un avance ruso entre dos y cuatro horas!.

     Los pagos que los militares estadounidenses han exigido que Alemania Occidental pague a Israel han contribuído fuertemente a los problemas económicos de Alemania Occidental, y son responsables del creciente sentimiento anti-estadounidense en Alemania. Muchos alemanes se mofan abiertamente de la "cultura mestiza" de Estados Unidos y nos llaman una "nación de mulatos", debido a la presencia de muchas tropas Negras que están ocupando Alemania Occidental.

     A causa de la naturaleza de la dictadura mantenida por la fuerza del ejército de ocupación militar estadounidense, en la cual a ningún alemán se le permite cuestionar el Mito del Holocausto, los patriotas alemanes creen que el único modo de exponer esta conspiración llevada a cabo en nombre de Israel es demandar a Estados Unidos para que devuelva todos los pagos por el "Holocausto" efectuados a Israel, más los intereses. Esta demanda será llevada pronto ante la Corte Mundial. Mientras tanto, los estadounidenses deben decidir qué acción tomar para salvar su colapsante economía de las demandas hechas sobre ella por el insaciable poder israelí. Sólo la exposición completa de la patraña del "Holocausto" liberará a nuestros funcionarios de gobierno de sus compromisos de pagos crecientes al Estado de Israel.–





2 comentarios:

  1. Pucha, qué interesante leer a este escritor norteamericano, una vez más gracias, JS!!!. Tengo una pregunta, Julius, .... si esto fue escrito en 1981 y no he sabido de ninguna demanda que algún patriota Alemán haya hecho al Gobierno norteamericano, nos podrías explicar qué pasó?. Por que a fines de la década del 80 es cuando, más o menos, me parece que empezaron a establecerse en Europa, en la mayoría de los estados, las leyes que prohíben, bajo pena de cárcel, el siquiera cuestionar la veracidad del cuento aquél.
    Victoria

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  2. Al parecer la demanda que anuncia Mullins al final del texto no prosperó ya que si así hubiese sido ello habría sido noticia mundial. La mención que hace Mullins de la existencia de leyes que impedían en Alemania cuestionar "la mentira de Auschwitz" seguramente se refería sólo a algunos Estados alemanes, porque la prohibición a nivel nacional tenemos entendido que comenzó a principio de los años '90. La exacción monetaria ha continuado desde entonces tanto en Alemania como en EE.UU. La entrega el año pasado de unos modernos submarinos con capacidad nuclear por parte de Alemania a Isra-hell es una muestra de ello.

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