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viernes, 23 de mayo de 2014

Kevin MacDonald - La Judería y la Censura de la Expresión



     Kevin MacDonald, profesor de psicología en la California State University en Long Beach, escribió el siguiente artículo en Enero de 2009, poco después de la carnicería israelí en Gaza antes de que asumiera por primera vez Obama. Lo encontramos publicado en rense.com y lo tradujimos por la sensatez de sus razonamientos, aunque no se explaya sobre ningún tema en específico, siendo una especie de crónica y repaso del comportamiento usual de la tribu "elegida" en el tema de la libertad de expresión, que siempre quiere atropellar y suprimir, tanto en Estados Unidos como en Canadá.


La Judería Organizada
Se Opone a la Libertad de Expresión
por Kevin MacDonald
29 de Enero de 2009



     Es algo axiomático en la vida judía el que la pregunta "¿Es bueno para los judíos?" permanezca como la prueba de fuego de la actividad comunitaria judía; en otras palabras, el interés por sobre los principios. Un buen ejemplo es la libertad de expresión. Puede haber poca duda en cuanto a que la comunidad judía organizada ve la libre expresión como un problema porque ésta puede ser usada para criticar el comportamiento de las organizaciones judías y sobre todo de Israel.

     En Canadá la respuesta de la comunidad judía organizada frente a recientes demostraciones contra Israel fue intentar invocar las restricciones de Canadá sobre la libre expresión a fin de silenciar a sus críticos. El Congreso Judío Canadiense (CJC) se quejó de que las protestas contra la incursión de Israel en Gaza [Dic. 2008 — Enero 2009] contenían imágenes que eran "groseras, no canadienses, que demonizaban a judíos e israelíes". Ellos están pidiendo a la policía que investigue el asunto, para su remisión a la Comisión Canadiense de Derechos Humanos que está a cargo de hacer cumplir las leyes que atentan contra la libertad de expresión. Aunque la comunidad judía organizada en Canadá ha apoyado fuertemente la legislación de delito de pensamiento, Bernie Farber, jefe del CJC, declaró: "Somos firmes partidarios y creyentes en la necesidad de ser capaces de manifestarnos apasionadamente en las sociedades libres y democráticas".

     A causa de la Primera Enmienda, estamos aquí en Estados Unidos todavía lejos de la situación existente en Canadá. Sin embargo, la ADL [la judía Anti-Defamation League] ha estado a la vanguardia para promover una legislación de "delito de odio" en Estados Unidos, y puede haber poca duda de que ellos ven la Primera Enmienda como una barrera para sus intereses en suprimir pensamientos y discurso crítico hacia Israel y otros intereses judíos.

      Un ejemplo de los esfuerzos de la comunidad judía organizada orientados hacia el control del pensamiento es la Ley de Revisión del Anti-Judaísmo Global de 2004. Esta ley creó el cargo de "Enviado Especial para Supervisar y Combatir el Anti-Judaísmo" dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores, encabezado por Gregg J. Rickman. La ley no sólo requiere que el Ministerio de Asuntos Exteriores documente actos de anti-judaísmo sino también que "combata los actos de anti-judaísmo globalmente".

      La ley no dice lo que Estados Unidos debe hacer para combatir el anti-judaísmo en todo el mundo. Supongo que combatir el anti-judaísmo no requeriría más tomar vidas y dinero a la manera de, digamos, la guerra en Iraq, otro proyecto encabezado por el activismo judío en nombre de Israel. Pero esto puede ser una ilusión cuando los mismos activistas están promoviendo ávidamente una guerra con Irán, que sería probablemente aún más desastrosa.

     En cualquier caso, dicha oficina publicó su más reciente Informe sobre Anti-Judaísmo Global Contemporáneo (GASR) en Marzo del año pasado [2008]. El documento es un excelente ejemplo del activismo judío que no sería notable si no estuviera ahora de manera oficial cómodamente instalado en las más altas esferas del gobierno estadounidense. Como veremos, esto va más allá de la crítica a acciones anti-judías y se ocupa de actitudes anti-judías, tales como declaraciones sobre la influencia judía.

      El informe considera la ya familiar casuística en torno a Israel como una causa de anti-judaísmo. El lector es llevado a creer que las acusaciones de atrocidades israelíes son una propaganda exagerada, siendo que la verdadera cuestión es sólo cómo los palestinos logran sobrevivir de alguna manera en los territorios ocupados. La reciente horrible incursión en Gaza es sólo el ejemplo más reciente. No sólo Israel llevó a cabo un bloqueo conducente a la hambruna durante un alto al fuego y un asalto que finalmente provocó la venganza palestina, sino que hay pocas dudas de que Israel cometió crímenes de guerra, en particular por el uso de bombas de fósforo blanco en áreas civiles densamente pobladas.

     El informe se queja de que se señale la mala conducta de Israel mientras nadie se preocupa cuando otros gobiernos se comportan inhumanamente. El problema aquí es que porque el mal comportamiento de Israel es un importante ingrediente en la inflamación de la región entera, esto debería interesar a cada uno. Y debido al papel del lobby de Israel en la formación de la política estadounidense, el mal comportamiento de Israel es aún más apropiadamente del interés de todos los estadounidenses. Los contribuyentes estadounidenses no están siendo consultados para subvencionar masivamente a otros gobiernos que se comportan mal, ni para luchar y morir en guerras diseñadas para hacer avanzar los intereses de aquellos gobiernos.

      El informe graciosamente señala que la "crítica responsable" de las políticas de Israel es aceptable (¡Gracias!). Pero contiene una trampa: "Aquellos que critican a Israel tienen una responsabilidad en considerar el efecto que sus acciones pueden tener en la incitación del odio hacia los judíos".

     Esto, por supuesto, tiene el efecto de proscribir la crítica hacia Israel por miedo a ser llamado un anti-judío. Presumiblemente la crítica responsable hacia Israel no incluye libros como el de John Mearsheimer y Steven Walt, "El Lobby de Israel", a pesar de su tono académico y su magistral manejo de pruebas. Los activistas judíos rutinariamente han acusado a dichos autores de resucitar los Protocolos y otros censurables actos de anti-judaísmo.

     Como hace notar el informe, Israel es sin duda la fuente de la mayoría de las palabras y hechos anti-judíos en el mundo contemporáneo. Pero el informe también señala los estereotipos judíos tradicionales como una preocupación persistente: los judíos como más leales a Israel y a los intereses judíos que a los intereses de su país de residencia; y los judíos como teniendo influencia y control excesivos sobre los medios de comunicación, la economía o el gobierno. Por ejemplo, según encuestas de la ADL, porcentajes sustanciales de europeos creen que los judíos tienen demasiado poder en los negocios y en los mercados financieros internacionales. (Los porcentajes se extienden desde alrededor del 20% en Alemania al 60% en Hungría).

     Del mismo modo, las encuestas de la ADL indican que la creencia de que los judíos son desleales es común entre los europeos, yendo desde un 39% en Francia al 60% en España. El informe indica que "aquellos que creen que los judíos son más leales a Israel que a su propio país tienden a creer que los grupos judíos de presión y los judíos individuales en posiciones influyentes en gobiernos nacionales procuran doblegar la política hacia los intereses de Israel".

     En otras palabras, estos anti-judíos están viviendo bajo la ilusión de que organizaciones como AIPAC realmente tienen alguna influencia. Y ellos pueden incluso creer que judíos altamente posicionados como Paul Wolfowitz, Elliott Abrams y Richard Perle pueden haber conducido la política estadounidense por un camino que ha beneficiado a Israel en perjuicio de Estados Unidos.
                                                                                     
     Como noté en mi reseña del libro de Mearsheimer y Walt, activistas pro-Israel como Perle típicamente expresan sus recomendaciones de política como orientadas a beneficiar a Estados Unidos. Perle hace esto a pesar de la evidencia de que él tiene una fuerte identidad judía y a pesar de que él tiene preocupaciones judías típicas, tales como el anti-judaísmo, el "Holocausto" y el bienestar de Israel. Perle se hace pasar por un patriota estadounidense a pesar de acusaciones creíbles de espionaje para Israel, redacción de informes para grupos de expertos israelíes y opiniones editoriales para el Jerusalem Post, y el mantenimiento de relaciones personales cercanas con líderes israelíes.

     Demás está decir que el GASR no es un buen lugar para encontrar tratamientos matizados o justos de estas cuestiones.

     El GASR también tiene una sección que deplora los movimientos nacionalistas étnicos de no-judíos, principalmente en Europa del Este, quejándose de que estos movimientos son comúnmente anti-judíos. Por lo general los sentimientos anti-judíos de tales movimientos provienen de la percepción de que los judíos son una élite con un considerable poder y de que esta élite se opone al etno-nacionalismo de los no-judíos, una opinión que ciertamente tiene alguna base en la realidad. (La oposición judía al etno-nacionalismo está restringida a los no-judíos en áreas donde los judíos forman una Diáspora; esto no se aplica, por supuesto, a Israel).

     Por ejemplo, el GASR singulariza a instituciones católico-romanas como "alentando el anti-judaísmo y el nacionalismo étnico y religioso". Como principal entre los infractores está una conservadora emisora de radio católica en Polonia, Radio Maryja, citada por afirmar que «los judíos estaban empujando al gobierno polaco a pagar exorbitantes reclamaciones de restitución de propiedad privada [como reparaciones por el "Holocausto"], y que el presidente de Polonia estaba "en el bolsillo del lobby judío"».

     Esto parece raro, ya que sería apenas sorprendente si en efecto los judíos y las organizaciones judías estuvieran presionando al gobierno polaco sobre este asunto. En efecto, Norman Finkelstein indica:

      En negociaciones con Europa del Este, las organizaciones judías e Israel han exigido la restitución completa o una compensación monetaria por los bienes comunitarios y privados de antes de la guerra de la comunidad judía. Considere a Polonia. La población judía de Polonia de antes de la guerra se calculaba en 3,5 millones; la población actual es de varios miles. Sin embargo, la World Jewish Restitution Organization reclama ser dueña de las 6.000 propiedades judías comunitarias de antes de la guerra, incluyendo aquellas que actualmente están siendo usadas como hospitales y escuelas. También está reivindicando cientos de miles de parcelas de tierra polaca avaluadas en muchas decenas de miles de millones de dólares. Una vez más el establishment político y legal estadounidense entero ha sido movilizado para conseguir estos fines. En efecto, los miembros del Consejo de la Ciudad de Nueva York apoyaron unánimemente una resolución que pide a Polonia «aprobar una legislación integral que prevea la restitución completa de los bienes del "Holocausto"», mientras 57 congresistas (liderados por Anthony Weiner de Nueva York) enviaron una carta al Parlamento polaco demandando «una legislación completa que devolvería el 100% de toda la propiedad y bienes confiscados durante el "Holocausto"».

     Ningún signo de participación judía allí. Claramente, Radio Maryja se ha pasado de la raya.

      A propósito, Finkelstein ha pagado un alto precio por ofender al Lobby de Israel: puesto en la lista negra de empleos en el mundo académico, deportado y prohibido de ingresar en Israel, y viviendo en un departamento de alquiler cerca de la casa de su niñez en Brooklyn. El Lobby claramente cree en la libertad de expresión mientras sea ejercida en el armario de uno y suponiendo que los vecinos no puedan escuchar.

     También relacionado con Polonia, el Informe sobre Anti-Judaísmo Global Contemporáneo (GASR) señala que Maciej Giertych, diputado del Parlamento Europeo y ex-líder del partido político Liga de Familias Polacas, escribió un folleto «sugiriendo que los judíos eran inmorales y una "comunidad trágica" porque ellos no aceptaron a Jesús como el Mesías». El informe también deploraba el descubrimiento de la ADL en cuanto a que el 39% de los encuestados polacos estaba de acuerdo con que "los judíos son responsables de la muerte de Cristo".

     Esto es realmente asombroso. Aquí tenemos un informe oficial del gobierno estadounidense condenando a un político polaco y a un gran porcentaje del pueblo polaco por expresar ideas religiosas que datan de los orígenes de la Iglesia en la Antigüedad. Esto recuerda mucho la situación en Canadá donde el Partido Herencia Cristiana ha sido acusado de promover el odio porque ellos publicaron material oponiéndose por motivos religiosos al homosexualismo derivados de su lectura de la Biblia.

      Dicho sea de paso, el GASR se queja de que Giertych también afirmó que «los judíos "crean sus propios ghettos" porque a ellos les gusta separarse de los demás». La segregación residencial, por supuesto, fue el comportamiento judío estándar en la Diáspora, comenzando en el mundo antiguo, y esto ciertamente ocurrió en Polonia en los tiempos modernos. En efecto, esto continúa en muchas áreas de la Diáspora hoy. Pero, como ocurre de manera general con los delitos de pensamiento, la verdad no constituye una defensa.

     El GASR tímidamente declara que "Si bien el informe describe muchas medidas que los gobiernos extranjeros han adoptado para combatir el anti-judaísmo, no respalda ningún tipo de medidas que prohíban la conducta que estaría protegida conforme a la Constitución estadounidense".

      Sin embargo, la ley requiere la compilación de material que estaría presumiblemente protegido por la Constitución estadounidense, en particular "los casos de propaganda en medios del gobierno y no-gubernamentales que intentan justificar o promover el odio racial contra el pueblo judío". Cuando uno considera que muchísimas de las actitudes mencionadas en el GASR son o considerablemente fácticas o que reflejan creencias religiosas comunes, ellas parecerían ciertamente caer dentro de las protecciones de la Primera Enmienda.

     Y está bastante claro dónde está puesto su corazón. En efecto, como Ezra Levant lo ha descrito recientemente, organizaciones y activistas judíos han sido una importante fuente de apoyo para la Comisión Canadiense de Derechos Humanos, interviniendo en docenas de casos a favor de los demandantes.

      Levant describe al Centro Simon Wiesenthal como "uno de intervinientes más viciosos en los procesos de censura de la Comisión Canadiense de Derechos Humanos" (CHRC). Y Bernie Farber del Congreso Judío Canadiense declaró recientemente que "nuestras leyes anti-odio son probablemente las más sub-utilizadas". Levant comenta: «Esto suena a Ian Fine, el principal abogado litigante de la CHRC, que declaró que "no pueden haber bastantes leyes contra el odio". De esta manera, mientras el resto del país comprende que la censura que sufrimos por parte del gobierno ha ido demasiado lejos, Farber dice que esto no va suficientemente a ninguna parte; está infrautilizado. Él quiere más censura, más intervención del gobierno en los pensamientos e ideas, y en la emoción llamada "odio"».

     Sin ninguna duda, la oficina del Enviado Especial para Supervisar y Combatir el Anti-Judaísmo no es nada sino una organización activista judía, e indudablemente amaría instituír la misma clase de control de pensamiento en Estados Unidos que ha convertido a Canadá en un Estado policiaco. En efecto, estaría completamente dentro de la letra de la ley que creó este monstruo si Estados Unidos llegara a declarar la guerra contra Polonia como un medio de combatir el anti-judaísmo. Al menos no será necesario invadir Canadá.–


1 comentario:

  1. Excelente. Muchas gracias por todo lo que están brindando con estos posteos. La verdad saldrá a la luz.

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