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jueves, 22 de mayo de 2014

Homosexualismo y Abuso Sexual Infantil



     El doctor Timothy J. Dailey, autor de varios libros sobre sociología y teología, especializado en asuntos que amenazan las instituciones sociales básicas, es un miembro destacado del Centro de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia en la organización estadounidense Family Research Council, entre otras en que participa. En el sitio frc.org publicó hace casi doce años el siguiente artículo (Homosexuality and Child Sexual Abuse) que hemos puesto en castellano, el cual puede ser hallado en otros sitios también. Presentamos este sólido informe porque aquí, a pesar de la insistente campaña publicitaria en contra, claramente con oscuros fines que no se declaran abiertamente, se considera la evidencia científica que vincula al homosexualismo con la pedofilia como algo difícilmente refutable, dada la calidad de los estudios consultados. La basura humana que, no contenta con un tratamiento igualitario de todas las personas ante la ley, pretende en todas partes obtener privilegios y cuidados especiales, incitando para ello a la dictación de regulaciones contra la libre expresión de desagrado y justa crítica hacia su labor socialmente corrosiva (porque estos sujetos no pueden alegar nada en cuanto a que contribuyen a la sociedad), parece no darse cuenta de que la sociedad sana sí reconoce su campaña como algo que viene manipulado desde oscuros círculos anti-civilización y anti-sociedad tradicional.

Homosexualismo y Abuso Sexual Infantil
por Timothy J. Dailey, Ph. D.
2 de Julio de 2002



     Los escándalos que han implicado abuso sexual de muchachos menores de edad por sacerdotes homosexuales han sacudido a la Iglesia Católica. Al mismo tiempo, los defensores del homosexualismo sostienen que organizaciones juveniles como los Boy Scouts deberían ser obligadas a incluír a homosexuales entre sus líderes adultos. Del mismo modo, la Red de Educación Gay, Lesbiana y Heterosexual (GLSEN), una organización activista homosexual orientada a las escuelas, ha encabezado la formación de "alianzas gay-heterosexuales" entre los estudiantes. La GLSEN alienta a los profesores homosexuales —incluso de los cursos más jóvenes— a estar abiertos sobre su sexualidad, como un modo de proporcionar modelos a imitar a los estudiantes homosexuales. Además, las leyes o las políticas que prohíben la discriminación en los empleos basada en la "orientación sexual" por lo general no hacen ninguna excepción con aquellos que trabajan con niños o jóvenes.

     Muchos padres han llegado a preocuparse de que los niños puedan ser molestados sexualmente, animados a convertirse en sexualmente activos, o incluso "reclutados" para que adopten una identidad y estilo de vida homosexuales. Los activistas gay descartan tales preocupaciones, en parte, insistiendo enérgicamente en que no hay ninguna vinculación entre el homosexualismo y el abuso sexual de niños.

     Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de activistas homosexuales para distanciar el estilo de vida gay de la pedofilia, sigue existiendo un inquietante vínculo entre ambos fenómenos. Esto es porque, por definición, los homosexuales varones son sexualmente atraídos hacia otros varones. Mientras muchos homosexuales pueden no buscar compañeros sexuales jóvenes, la evidencia indica las cifras desproporcionadas de homosexuales que buscan a varones adolescentes o muchachos como compañeros sexuales. En este informe consideraremos la siguiente evidencia que vincula al homosexualismo con la pedofilia:

Los pedófilos son invariablemente varones: Casi todos los delitos sexuales contra niños son cometidos por varones.

Una significativa cantidad de víctimas son varones: Hasta un tercio de todos los delitos sexuales contra niños es cometido contra muchachos (no contra muchachas).

La falacia del 10 por ciento: Los estudios indican que, contrariamente a las afirmaciones inexactas pero extensamente aceptadas del investigador sexual Alfred Kinsey, los homosexuales comprenden entre el 1 y el 3% de la población.

Los homosexuales están sobrerrepresentados en los delitos sexuales contra niños: Individuos de entre el 1 y el 3% de la población que son sexualmente atraídos hacia el mismo sexo, cometen hasta un tercio de los delitos sexuales contra niños.

Algunos activistas homosexuales defienden la conexión histórica entre homosexualismo y pedofilia: Tales activistas piensan que la defensa de los "amantes de muchachos" es un asunto legítimo de derechos gay.

Temas relacionados con la pedofilia abundan en la cultura literaria homosexual: Los libros de ficción gay así como tratados académicos serios promueven la "intimidad inter-generacional".


LOS HOMOSEXUALES VARONES COMETEN UN NÚMERO
DESPROPORCIONADO DE CASOS DE ABUSO SEXUAL CONTRA NIÑOS

     Los apologistas de los homosexuales admiten que algunos de éstos molestan sexualmente a niños, pero niegan que los homosexuales cometan con mayor probabilidad tales ofensas. Después de todo, argumentan ellos, la mayoría de los casos de abusos deshonestos contra niños son heterosexuales en su naturaleza. Mientras esto es correcto en términos de números absolutos, este argumento ignora el hecho de que los homosexuales comprenden sólo un muy pequeño porcentaje de la población.

     La evidencia indica que los varones homosexuales molestan a muchachos en un porcentaje enormemente desproporcionado en relación al porcentaje de varones heterosexuales que molestan sexualmente a muchachas. Para demostrar esto es necesario relacionar diversas estadísticas relacionadas con el problema del abuso sexual contra menores: 1) los varones son casi siempre los perpetradores; 2) hasta un tercio o más de los casos de abuso sexual contra menores es cometido contra muchachos varones; 3) menos del 3% de la población es homosexual. Así, un porcentaje diminuto de la población (varones homosexuales) comete un tercio o más de los casos de abusos deshonestos contra niños.


Los Varones Representan casi la Totalidad de los Casos
de Abuso Sexual contra Menores

Un ensayo sobre delincuentes sexuales adultos en el libro Sexual Offending Against Children reporta: "Se cree ampliamente que la gran mayoría de los abusos sexuales es perpetrada por varones, y que los delincuentes sexuales femeninos sólo explican una pequeña proporción de los delitos. En efecto, frente a los 3.000 delincuentes sexuales varones adultos en prisión en Inglaterra y en el País de Gales en un momento dado, la cifra correspondiente para delincuentes sexuales femeninos es de ¡12!" [1].

Kee MacFarlane y otros, escribiendo en Sexual Abuse of Young Children: Evaluation and Treatment, informan: "La gran mayoría de los ofensores sexuales parecen ser varones" (Herman e Hirschman, 1981; Lindholm y Willey, 1983) [2].

Un informe de la American Professional Society on the Abuse of Children declara: "Tanto en muestras clínicas como en no clínicas, la gran mayoría de los victimarios son varones" [3].

Un estudio del Journal of Sex Research declara que "la pedofilia no existe, o es muy rara, entre las mujeres" [4].


Un Porcentaje Significativo de las Víctimas de Abuso Sexual
contra Menores Son Niños Varones

Según el Journal of Child Psychiatry: "Hace quince años se creía comúnmente que las muchachas eran más abusadas que los muchachos en una proporción de aproximadamente 9 a 1, pero los estudios contemporáneos ahora indican que dicha proporción se ha estrechado notablemente... La mayoría de los estudios comunitarios sugieren una proporción de un orden de 2 a 4 muchachas por cada un muchacho" [5]. Otro estudio encontró que "algunos autores ahora creen que los muchachos pueden ser sexualmente abusados tan comúnmente como las muchachas" (Groth, 1978; O'Brien, 1980) [6].

Un estudio de 457 delincuentes sexuales varones contra menores del Journal of Sex and Marital Therapy encontró que "aproximadamente un tercio de estos delincuentes sexuales dirigió su actividad sexual contra varones" [7].


El Abuso Sexual contra Muchachos Es muy poco Denunciado

     El porcentaje real de víctimas de abuso sexual infantil que son muchachos varones muy probablemente excede las estimaciones mencionadas. Muchos investigadores repiten la opinión del estudio del Journal of Child Psychiatry, que se refiere a la "escasa denuncia de la incidencia y prevalencia del abuso sexual en muchachos" [8].

El doctor Robert Johnson, en Medical Aspects of Human Sexuality, señala: "La gran mayoría de los casos de abuso sexual contra varones no es reportada. Por consiguiente, estos hombres jóvenes se reservan tanto los incidentes como sus sentimientos para ellos mismos" [9].

El informe del Ministerio de Justicia sobre explotación sexual de menores explica por qué el porcentaje de muchachos varones víctimas tiene tan bajas cifras: "Los muchachos varones adolescentes que han sido víctimas, muy probablemente negarán ciertos tipos de actividad sexual... Ellos se sienten incómodos y avergonzados de su comportamiento, y correctamente creen que la sociedad no entenderá su victimización... No importa lo que el investigador haga, la mayor parte de los muchachos adolescentes negará que ellos fueron víctimas" [10].

El Journal of Child Psychiatry agrega: "Los muchachos varones están por lo general inmersos en una cultura y un ethos donde se valora la auto-confianza, la independencia y la destreza sexual, mientras que mostrar dolor u homosexualismo es denigrado... Esto puede conducir a una poderosa represión psíquica o a la supresión de la experiencia, y a no informar de aquello" [11].


Los Homosexuales Comprenden Menos del 3% de la Población

Apoyándose en tres grandes grupos de datos (la Encuesta Social General, la Encuesta de Salud Nacional y Vida Social, y el censo estadounidense), un reciente estudio de Demography estima el número de homosexuales masculinos entre la población general en un 2,5%, y el número de lesbianas en un 1,4% [12].

• Un estudio del comportamiento sexual de los varones en Estados Unidos basado en la National Survey of Men (una muestra representativa a escala nacional compuesta de 3.321 varones de entre 20 y 39 años, publicada en Family Planning Perspectives), encontró que "el 2% de los hombres sexualmente activos entre 20 y 39 años... había tenido alguna actividad sexual con el mismo género durante los pasados diez años. Aproximadamente el 1% de los hombres (el 1,3% entre Blancos y el 0,2% entre Negros) apareció habiendo tenido una actividad exclusivamente homosexual" [13].

J. Gordon Muir, escribiendo en The Wall Street Journal, habla de varios estudios que han encontrado que los homosexuales comprenden entre el 1 y el 3% de la población [14].

En una revisión de estudios sobre homosexuales en diferentes poblaciones, los Archives of Sexual Behavior informaron de una muestra al azar de residentes del Estado de Hawai entrevistados por teléfono. El estudio encontró que "aproximadamente el 3% de los varones y el 1,2% de las mujeres se había involucrado en actividad sexual con el mismo sexo o bisexual" [15]. Sin embargo, esta cifra relativamente más alta es atribuída al hecho de que el estudio no estuvo limitado a homosexuales exclusivos sino que incluyó a todos aquellos que en algún período de sus vidas se habían involucrado en actividades sexuales con el mismo sexo [16].


Los Pedófilos Homosexuales Están Inmensamente
Sobrerrepresentados en Casos de Abuso Sexual contra Menores

     Los pedófilos homosexuales molestan sexualmente a menores en un porcentaje mucho mayor comparado con el de homosexuales en la población general. Un estudio en el Journal of Sex Research encontró que, como hemos destacado, "aproximadamente un tercio de los delincuentes sexuales contra menores había victimizado a muchachos, y dos tercios habían victimizado a muchachas". Los autores luego hacen una observación profética: "Curiosamente, esta proporción se diferencia considerablemente de la proporción de ginófilos (hombres que eróticamente prefieren a mujeres físicamente maduras) y andrófilos (hombres que eróticamente prefieren a varones físicamente maduros), que es de al menos 20 a 1" [17].

     En otras palabras, aunque los heterosexuales superen en número a los homosexuales por una proporción de al menos 20 a 1, los pedófilos homosexuales cometen aproximadamente un tercio del número total de ofensas sexuales contra menores.

     Del mismo modo, los Archives of Sexual Behavior también señalaban que los pedófilos homosexuales están considerablemente sobrerrepresentados en los casos de ofensas sexuales contra niños:

     La mejor evidencia epidemiológica indica que sólo entre el 2 y el 4% de los varones atraídos hacia adultos prefiere a varones (ACSF Investigadores, 1992; Billy y otros, 1993; Fay y otros, 1989; Johnson y otros, 1992); en contraste, alrededor del 25 al 40% de varones atraídos hacia menores prefiere a muchachos varones (Blanchard y otros, 1999; Gebhard y otros, 1965; Mohr y otros, 1964). "Así, el porcentaje de atracción homosexual es 6 a 20 veces más alto entre los pedófilos" [18].

     El fuerte desequilibrio entre homosexuales y heterosexuales en cuanto al abuso deshonesto contra menores fue confirmado en el mismo estudio de los Archives of Sexual Behavior, que dividió a 260 participantes pedófilos en tres grupos: "152 pedófilos heterosexuales (varones que habían cometido delitos o que reportaron atracciones que implicaban sólo a muchachas), 43 pedófilos bisexuales (muchachos y muchachas), y 65 pedófilos homosexuales (sólo muchachos)" [19]. En otras palabras, el 25% de los delincuentes eran pedófilos homosexuales, o el 41% si se incluyen aquellos que molestan a muchachas tanto como a muchachos.

     Otros estudios dan cuenta de un porcentaje excepcionalmente alto de abusos contra menores cometidos por pedófilos homosexuales:

Un estudio sobre pedofilia publicado en el Psychiatric Journal of the University of Ottawa señaló: "De acuerdo a la literatura, se han documentado conclusiones de una proporción de 2 a 1 de pedófilos heterosexuales contra pedófilos homosexuales" [20].

El Journal of Sex Research informa de un estudio que incluyó a "199 delincuentes de abusos contra muchachas y 96 delincuentes de abusos contra muchachos... Esto indicaría un predominio proporcional del 32% de delincuentes homosexuales en casos de abusos contra menores" [21].

Un estudio sobre delincuentes sexuales contra niños varones publicado en Child Abuse and Neglect encontró que el 14% tenía como objetivo sólo a varones, y que un 28% adicional había elegido tanto a varones como a mujeres como víctimas, indicando así que el 42% de los pedófilos varones se había involucrado en acosos homosexuales [22].


¿SON LOS VARONES QUE MOLESTAN A MUCHACHOS,
REALMENTE "HOMOSEXUALES"?

Apologistas de los Gays Insisten en un
Estereotipo Simplista de la Pedofilia

     Fundamental para los intentos de separar el homosexualismo de la pedofilia es la afirmación de que los pedófilos no pueden ser, por definición, considerados como homosexuales. Basándose en una metodología cuestionable [23], la organización Human Rights Campaign de defensa de los gays publicó un "Resumen de Datos sobre Orientación Sexual y Abuso Infantil" que declara: "Un abusador sexual que molesta a un menor del mismo sexo generalmente no es considerado como homosexual" [24].

     La base para esta afirmación es la opinión de que los pedófilos que molestan a muchachos no pueden ser considerados como homosexuales si dichos individuos han estado alguna vez casados o sexualmente implicados con mujeres.


"Pedófilos Homosexuales": Un Término Clínico

     El hecho es, sin embargo, que los términos "homosexual" y "pedófilo" no son mutuamente excluyentes: ellos describen dos tipos de atracción sexual que se intersectan. El Diccionario Webster define "homosexual" como alguien que es sexualmente atraído hacia personas del mismo sexo. "Pedófilo" es definido como "un adulto que es sexualmente atraído hacia menores". La primera definición se refiere al género del objeto sexual deseado, mientras que la segunda se refiere a la edad del objeto sexual deseado.

     Un varón "pedófilo homosexual", entonces, es definido como alguien que por lo general (pero no exclusivamente) es sexualmente atraído hacia muchachos, mientras que una mujer "pedófila homosexual" es sexualmente atraída hacia muchachas [25].

     El término "pedófilo homosexual" fue primeramente usado a principios del siglo XX por el psiquiatra vienés doctor Richard von Krafft-Ebing, quien fue pionero en el estudio sistemático de la desviación sexual. Krafft-Ebing describió a los pedófilos como heterosexualmente, homosexualmente o bisexualmente orientados [26]. Esta división ha sido aceptada por los propios pedófilos [27], y está bien documentada en la literatura:

• Un estudio sobre pervertidores de menores publicado en Behavior Research and Therapy encontró que "un subgrupo homosexual y uno heterosexual pueden ser determinados entre estos delincuentes" [28].

El Journal of Sex and Marital Therapy publicó un estudio sobre el mismo tema, que hablaba de "las prevalencias proporcionales de la pedofilia heterosexual y homosexual" [29]. El estudio comentaba sobre un estudio que encontró que "el porcentaje de pedófilos homosexuales sería de un 45,8%". Incluso ajustado a la baja para los exhibicionistas, "esto todavía indicaría un porcentaje mucho más alto (34%) de homosexuales entre pedófilos que entre varones que prefieren compañeros físicamente maduros" [30].

• En una revisión de estudios sobre pedofilia, el Psychiatric Journal of the University of Ottawa concluía: "Los hallazgos de estudios anteriores informan que los pedófilos pueden ser divididos en pedófilos heterosexuales y homosexuales según su preferencia erótica... Esto fue confirmado en este estudio reciente" [31]. El artículo clasificaba la pedofilia homosexual en tres tipos: el pedófilo homosexual socialmente inadecuado, el pedófilo homosexual intrusivo, y el pedófilo homosexual no diferenciado [32].

• Un estudio sobre pedófilos publicado en Behavior Research and Therapy concluyó: "La segunda, y quizás la observación más importante que hicimos, es que un homosexual y un subgrupo heterosexual pueden ser delineados entre estos delincuentes... Al clasificarlos de esta manera se revelaban diferencias importantes en el modelo de sus preferencias sexuales" [33].

El International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology se refiere a los pedófilos homosexuales como un "grupo distinto". Las víctimas de pedófilos homosexuales "era más probable que fueran forasteros, que ellos con mayor probabilidad se habrían involucrado en un comportamiento parafílico separado del implicado en la ofensa, y que era más probable que ellos hubieran tenido condenas pasadas por ofensas sexuales... Otros estudios [mostraban un] mayor riesgo de reincidencia que aquellos que habían abusado de muchachas" y que "la tasa de reincidencia para delincuentes contra víctimas masculinas es aproximadamente dos veces que la de los delincuentes contra víctimas femeninas" [34].


Homosexuales y Pedófilos Homosexuales Se Involucran en una
Amplia Variedad de Comportamientos Sexuales que Contradicen
las Categorías Simplistas

     A pesar de esta evidencia, en sus esfuerzos para separar la homosexualidad de la pedofilia, los apologistas de los homosexuales insisten en una definición rígida y estrecha de los términos "homosexual" y "pedófilo" que no permite la superposición de los términos. Ellos niegan que los homosexuales sean atraídos en cantidades excesivas hacia muchachos varones. Ellos también afirman que los pedófilos no pueden ser clasificados como "homosexuales" si en algún momento ellos han tenido relaciones sexuales con mujeres.

     Sin embargo, una definición tan estrecha no hace justicia a la naturaleza compleja de la pedofilia. Los investigadores han estado mucho tiempo conscientes de que los pedófilos exhiben una amplia variedad de atracciones y comportamiento sexuales, a menudo para desviar la atención de su lujuria primaria por muchachos. Un estudio sobre delincuentes sexuales publicado en el International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology señala que "la razón por la que los abusadores sexuales de menores son exitosos para permanecer no detectados es porque ellos no encajan en un estereotipo" [35].

LOS DATOS INDICAN QUE TANTO LA HOMOSEXUALIDAD COMO
LA PEDOFILIA SON CATEGORÍAS QUE SE ENTRECRUZAN Y QUE
ADMITEN UNA AMPLIA VARIEDAD DE COMPORTAMIENTO SEXUAL

Los Homosexuales Varones son Sexualmente Atraídos hacia Muchachos Varones Menores de Edad

• Un estudio publicado en Archives of Sexual Behavior encontró que los varones homosexuales son atraídos hacia varones jóvenes. El estudio comparó las preferencias de edad sexual de varones heterosexuales, mujeres heterosexuales, varones homosexuales y lesbianas. Los resultados mostraron que, en marcado contraste con las otras tres categorías, "todos salvo 9 de los 48 varones homosexuales preferían las dos categorías más jóvenes de edad en varones", lo que incluía a varones tan jóvenes como de quince años [36].

• En The Gay Report, de los investigadores de homosexuales Karla Jay y Allen Young, los autores reportan datos que muestran que el 73% de los homosexuales encuestados en algún momento "había tenido sexo con muchachos de entre dieciséis y diecinueve años o más jóvenes" [37].


A la Inversa, los Pedófilos Homosexuales a Menudo Son Atraídos hacia Varones Adultos

• Un estudio sobre delincuentes sexuales contra niños varones publicado en Behavior Research and Therapy encontró que los pedófilos homosexuales varones son sexualmente atraídos hacia "varones de todas las edades". Comparados con no-delincuentes, los delincuentes mostraron "una mayor excitación" frente a diapositivas de varones desnudos tan crecidos como de veinticuatro años: "Como grupo, los pervertidores de menores respondieron con una excitación sexual moderada... frente a varones desnudos de todas las edades" [38].

• Un estudio sobre canadienses encarcelados por pedofilia publicado en el Journal of Interpersonal Violence destacó que algunos delincuentes varones adultos se habían involucrado en actos homosexuales con varones adultos [39].

• Muchos pedófilos, de hecho, se consideran como homosexuales. Un estudio de 229 pervertidores de menores condenados publicado en Archives of Sexual Behavior encontró que "el 86% de los delincuentes contra varones se describía como homosexual o bisexual" [40].

• John Harvey, fundador y director de Courage, un ministerio de apoyo para católicos que luchan contra la atracción por el mismo sexo, explica que "el pedófilo se diferencia del homosexual ordinario en que el primero admira la muchachez en el objeto de sus afectos, mientras que el segundo admira la virilidad" [41]. Sin embargo, las categorías no están completamente separadas:

     Si bien se concede que la mayoría de los homosexuales no es estimulada por muchachos jóvenes, la distinción entre homosexualidad y pedofilia homosexual no es completamente absoluta. En algunos casos el interés oscila entre adolescentes jóvenes y adultos; en otros, entre muchachos y adolescentes; en casos excepcionales, un hombre puede estar interesado en muchachos en un momento y en adultos en otro [42].


Muchos Pedófilos Son Atraídos hacia Mujeres, Se Casan y Tienen Hijos

     Los activistas gays insisten en que la pedofilia no tiene nada que ver con la homosexualidad, porque los pedófilos sólo están sexualmente interesados en menores, mientras que los homosexuales sólo tienen relaciones sexuales con adultos. Hemos visto ya que esta opinión estereotipada no es correcta en cuanto a los homosexuales. Hay también abundante evidencia que demuestra que, mientras que están principalmente interesados en menores, los pedófilos sin embargo exhiben una amplia variedad de comportamientos sexuales, incluyendo relaciones con mujeres:

• Un estudio publicado en Child Abuse and Neglect encontró que el 48% de los delincuentes estaba casado o había estado casado en algún momento [43].

El Journal of Interpersonal Violence estudió las preferencias sexuales de pedófilos masculinos que habían abusado sexualmente de menores. Cuando ellos compararon la respuesta sexual de los pedófilos con el grupo de control, ellos encontraron, de manera inesperada, que "Sorprendentemente, los dos grupos no se diferenciaban en su respuesta frente a los estímulos de mujeres desnudas" [44].

• Un estudio publicado en el Psychiatric Journal of the University of Ottawa reportó que "la mayor parte de los pedófilos de mediana edad ha tenido una actividad sexual adulta significativa" [45]. Se estableció en un estudio que el 58% de los pedófilos había tenido relación con al menos un menor de edad, mientras otra investigación indicó que "más de dos terceras partes de los pedófilos casados, en su muestra tenían a menores, con un promedio de dos a tres niños por sujeto" [46].

• Un informe del Departamento de Justicia [de EE.UU.] abordó las tortuosas estratagemas de los pedófilos, que llegan a grandes extremos para ocultar sus verdaderos deseos: «Los delincuentes sexuales corrientes pueden ser los "pilares de la comunidad", y a menudo son descritos como "tipos agradables". Ellos casi siempre tienen un medio de acceso a los menores (por ejemplo, por matrimonio, vecindad u ocupación)» [47].

     Así, la evidencia muestra que los pedófilos homosexuales no pueden ser estrictamente definidos como individuos que son únicamente atraídos hacia varones menores de edad. De hecho hay una superposición considerable entre homosexualismo y pedofilia.


PEDOFILIA EN LA CULTURA GAY

La Conexión Histórica entre Pedofilia y el Movimiento de Derechos de los Gays

     David Thorstad es un activista homosexual y un historiador del movimiento de derechos de los gays [48]. Él es un ex-presidente de la Alianza de Activistas Gay de Nueva York (GAA), un grupo activista prototípico fundado en Diciembre de 1969. La GAA en su inicio se opuso a las leyes de edad de consentimiento, que prohibían a los adultos tener sexo con menores [49]. Thorstad es también un pedófilo y un miembro fundador de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA).

     Thorstad sostiene que hay una conexión natural e indiscutible entre homosexualidad y pedofilia. Él expresa amargura porque el movimiento de derechos gays, en su opinión, ha abandonado la pedofilia. Thorstad escribe: "Los amantes de muchachos varones estuvieron involucrados en el movimiento gay desde el principio, y su presencia fue tolerada. Los grupos juveniles gay animaron a adultos a asistir a sus bailes... Había un ambiente de tolerancia, incluso de alegría, al descubrir la miríada de estilos de vida dentro de la subcultura gay y lesbiana" [50].

     La edición inaugural de la Gay Community News en 1979 publicó una "Declaración para el Movimiento de Liberación Gay sobre la Cuestión del Amor entre Hombres y Muchachos" que desafiaba al movimiento a volver a una visión de la liberación sexual. Allí se argumentaba que «el objetivo último de la liberación gay es el logro de la libertad sexual para todos, no sólo igualdad de derechos para "lesbianas y homosexuales" sino también libertad de expresión sexual para la gente joven y los menores».

     En los primeros años hubo alguna renuencia para aceptar la pedofilia, principalmente entre grupos de activistas feministas y lesbianas. En Marzo de 1979 la Lesbian Feminist Liberation (LFL) acusó a los "llamados Amantes Hombres de Muchachos" de "intentar legitimar el sexo entre menores y adultos... Las feministas fácilmente reconocen esto como la última tentativa de hacer digerible la explotación sexual de menores". La coalición pasó a la Historia como habiéndose opuesto al "abuso sexual de menores por personas heterosexuales u homosexuales" [51].

     A pesar de esta oposición, Thorstad afirma que hacia 1985 los pedófilos homosexuales habían ganado aceptación dentro del movimiento gay. Él cita a Jim Kepner, en ese entonces conservador de los Archivos Internacionales de Gays y Lesbianas en Los Ángeles: "Un punto que he estado tratando de hacer es que si rechazamos a los amantes de muchachos en nuestro medio hoy, deberíamos dejar de agitar la bandera de los griegos antiguos, de Miguel Ángel, de Leonardo da Vinci, de Oscar Wilde, de Walt Whitman, de Horatio Alger y de Shakespeare. Deberíamos dejar de reclamarlos como parte de nuestra herencia a menos que ensanchemos nuestro concepto de lo que significa ser gay hoy" [52].

     En 1985 la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA) fue admitida como un miembro en el consejo de Nueva York de Organizaciones Lesbianas y Gays, así como en la Asociación Gay Internacional, conocida ahora como la International Lesbian and Gay Association (ILGA). A mediados de los años '90 la asociación de la ILGA con la NAMBLA y otros grupos pedófilos le costó a la organización su status como una Organización No-Gubernamental en Naciones Unidas.

     El renovado intento de la ILGA para ser admitida en Naciones Unidas fue rechazado otra vez en Abril de 2002 porque la organización "no demostró que había expurgado a grupos pedófilos como la NAMBLA". El Washington Times informa que Ishtiag H. Anrabi, el delegado paquistaní ante el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, expresó preocupación porque la ILGA seguía siendo secretista con respecto a sus lazos con grupos pedófilos: "Durante más de un año, la ILGA ha rechazado proporcionar documentación o permitir una revisión de su lista de miembros para demostrar que los grupos de pedofilia habían sido expulsados" [53].


Los Temas de Pedofilia Abundan en la Literatura Gay

     El poeta "beat" Allen Ginsberg ilustra la perfecta conexión entre homosexualidad y pedofilia. Muchos conocen a Ginsberg como un ilustre poeta marginal homosexual: mucha menos gente es consciente de que él era también un pedófilo.

     El biógrafo Raymond-Jean Frontain se refiere a las publicaciones de Ginsberg tanto en el Boletín como en el Diario de la NAMBLA. Él se refiere a cómo los biógrafos de Ginsberg dejaron de hablar de sus poemas que contenían temas pedofílicos:

     Aunque tanto Shumacher como Barry Miles (el biógrafo inicial de Ginsberg) hablen francamente de la política sexual de Ginsberg, ninguno se refiere a su participación en la polémica Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos... Releí sus Poemas  y las dos colecciones posteriores de Ginsberg, sorprendido por el patrón de referencias a la cópula anal y a la pederastia que surgió [54].

     Ginsberg era uno del primero de un número creciente de escritores homosexuales que alimentan la fascinación con la pedofilia en la comunidad gay. Mary Eberstadt, escribiendo en el Weekly Standard, documenta cómo el tabú contra el sexo con menores sigue erosionándose... con el ímpetu proveniente de escritores homosexuales [55].

     Reveladoramente, los ejemplos que ella proporciona de la pedofilia en la literatura actual vienen de la ficción gay. Eberstadt cita a Village Voice que declara que «la ficción gay es rica en relatos idílicos de "relaciones inter-generacionales", como tales asuntos son respetuosamente llamados en estos días» [56]. Otros ejemplos de ficciones gays con temática pedofílica incluyen:

• En la Introducción a la antología homosexual de la "corriente principal" Penguin Book on International Gay Writing, David Leavitt nota como un asunto de hecho que «Otro tema "prohibido" que los escritores europeos parecen menos dispuestos a minimizar es el amor de hombres más viejos por muchachos jóvenes». Leavitt elogia un libro con un tema pedofílico incluído en la antología como "una narrativa fríamente comprometida que obliga al lector a imaginar el mundo desde una perspectiva que él podría generalmente condenar" [57].

• Varios textos incluídos en otra antología, The Gay Canon: Great Books Every Gay Man Should Read, presentan escenas de sexo entre hombres y muchachos. Un libro tal es elogiado como "una aventura operática en los reinos del amor, la personalidad, la ambición y el arte... una pura delicia para leer". El protagonista es "el sueño de un pedófilo: la mente de un hombre en el cuerpo de un muchacho" [58]. De otra novela que incluye descripciones gráficas de violencia sexual contra muchachos varones se dice que "arranca directamente del corazón de una de las mayores fuentes, en toda la comunidad, de la angustia gay en los años '90: ¿Qué hacer con los hombres que aman a muchachos?" [59].

• Otra antología de ficción homosexual, A History of Gay Literature: The Male Tradition, publicada por la editorial de la Universidad de Yale, incluye «un capítulo bastante largo sobre "Muchachos y Niñez", que es un relato aparentemente definitivo de trabajos literarios pro-pedofilia» [60]. El autor parece más preocupado por los sentimientos y las emociones del hombre que con su muchacho víctima. Él explora la cuestión de "si usted considera [tener sexo con muchachos] como un modo de retirarse de la vida o, por el contrario, como un modo de involucrarse con ello en su nivel más honesto y menos corrupto" [61].

• Un significativo porcentaje de libros que han aparecido en la lista de best-sellers de ficción de Gay Men's Press contiene temas de pedofilia, entre los que se incluyen:

—Some Boys: Descrito como "una memoria de un amante de muchachos" que "evoca a los amigos jóvenes del autor a través de cuatro décadas" [62].
—For a Lost Soldier: La historia de una relación sexual entre un soldado y un muchacho de once años, ambientada durante la Segunda Guerra Mundial [63].
A Good Start, Considering: Otra historia sobre un muchacho de once años que sufre abuso sexual, pero que es rescatado por un adolescente que "le ofrece amor y afecto" [64].
Terre Haute: Publicitada como "una novela poética de despertar sexual en el medio Oeste estadounidense, trazando el viaje de un adolescente desde la introspección a un deseo peligroso".
Shiva and Arun: La historia de dos adolescentes indios que "descubren temprano las alegrías del sexo".
Teardrops on My Drum: Niños con los pies descalzos en el Liverpool de los años '20 buscan "aventura, amor y sexo".


Publicaciones a favor de la Pedofilia

     Los años recientes han visto la aparición de publicaciones que prestan un barniz académico a la fascinación con la pedofilia en la comunidad gay. Tales publicaciones intentan dar las razones para la "intimidad inter-generacional". El más grande editor gay nacional [de EE.UU.], Alyson Publications, que distribuye Daddy's Roommate y otros libros homosexuales que promueven el homosexualismo con menores, publica libros que abogan por el sexo entre hombres y muchachos, entre los que se incluyen:

Paedophilia: The Radical Case, que contiene información detallada sobre cómo involucrarse en relaciones sexuales con muchachos varones jóvenes [65].

The Age Taboo, otra defensa de la pedofilia que afirma: "Los amantes de muchachos... no son pervertidores de menores. Los abusadores de niños son... padres que imponen su seria moralidad sobre la gente joven que está bajo su custodia" [66].


El Journal of Homosexuality y la Pedofilia

     El Journal of Homosexuality es visto como la primera publicación de la "corriente principal" en lengua inglesa del movimiento gay. Un destacado editor allí es John DeCecco, un psicólogo de la Universidad Estatal de San Francisco que también pertenece al consejo editorial del diario pedófilo holandés Paidika. Por lo tanto no es sorprendente ver la pedofilia promovida en sus páginas.

     En 1990 el Journal of Homosexuality publicó una serie de ensayos sobre pedofilia que fueron publicados finalmente como Male Inter-Generational Intimacy: Historical, Socio-Psychological, and Legal Perspectives, editados por el pedófilo Edward Brongersma. Ninguno de los ensayos ofrecía ninguna crítica sustancial de la pedofilia: la mayoría promovía descaradamente el amor entre hombres y muchachos como el derecho natural de los homosexuales.

     En 1999 Helmut Graupner escribió un artículo sobre pedofilia en el Journal of Homosexuality, en el cual él sostiene: "Las relaciones hombre/muchacho y mujer/muchacha sin duda son relaciones con personas del mismo sexo, y ellas constituyen realmente un aspecto de la vida gay y lesbiana". Graupner argumenta que, como tales, las relaciones sexuales consensuadas entre homosexuales adultos y jóvenes, tanto como catorce años de edad, califican como "un tema de los derechos gays" [67].

     La fascinación con la pedofilia sigue siendo una causa de preocupación incluso dentro de la comunidad gay. La columnista lesbiana Paula Martinac, escribiendo en el periódico homosexual Washington Blade, afirma:

     «Algunos homosexuales todavía sostienen que un adulto que tiene relaciones con el mismo sexo con alguien bajo la edad legal de consentimiento está en algún nivel haciendo al niño un favor ayudándole a él o ella a salir "fuera". Esto no es pedofilia, dice este razonamiento: la pedofilia se refiere sólo a niños pequeños. En cambio, el sexo entre adultos y jóvenes es visto como un aspecto importante de la cultura gay, con una historia que se remonta al "amor griego" de la Antigüedad. Esta versión idealizada de las relaciones sexuales entre adultos y jóvenes ha sido un elemento básico de la literatura gay y ha hecho su aparición, también, en películas de temática gay» [68].

     Martinac añade que «Cuando algunos varones homosexuales veneran el sexo entre adultos y jóvenes como una afirmación mientras simultáneamente declaran "No somos pedófilos", ellos envían un mensaje incoherente a la sociedad... La comunidad lesbiana y gay nunca será exitosa en combatir el estereotipo del pedófilo hasta que dejemos de aprobar el sexo con gente joven» [69].


VÍCTIMAS CONVERTIDAS EN VICTIMARIOS: LAS CONSECUENCIAS DEL ABUSO HOMOSEXUAL CONTRA MENORES

     La negación constante de los inquietantes vínculos con la pedofilia dentro del movimiento homosexual no es ningún asunto puramente académico. Quizá el aspecto más trágico de la conexión homosexual-pedófilo es el hecho de que los varones que molestan sexualmente a muchachos varones demasiado a menudo conducen a sus víctimas hacia el homosexualismo y la pedofilia. La evidencia indica que un alto porcentaje de homosexuales y pedófilos fueron ellos mismos sexualmente abusados cuando niños:

Los Archives of Sexual Behavior reportan: "Una de las conclusiones más sobresalientes de este estudio es que el 46% de los varones homosexuales y el 22% de las mujeres homosexuales relataron haber sido abusados por una persona del mismo género. Esto contrasta con sólo el 7% de hombres heterosexuales y el 1% de mujeres heterosexuales que reportan que han sido abusados por una persona del mismo género" [70].

• Un estudio de 279 varones homosexuales/bisexuales con SIDA y pacientes de control de los que se discutía en el Journal of the American Medical Association reportó: "Más de la mitad tanto de los casos como de los pacientes de control relató un acto sexual con un varón cuando tenían alrededor de 16 años, y aproximadamente el 20% alrededor de los 10 años" [71].

• El célebre estudioso del abuso sexual infantil David Finkelhor encontró que "los muchachos victimizados por hombres más viejos tenían corrientemente más de cuatro veces probabilidades de verse involucrados en actividades homosexuales que los que no habían sido víctimas. El descubrimiento se aplicaba a casi la mitad de los muchachos que habían tenido tal experiencia... Además, los adolescentes mismos a menudo vinculaban su homosexualidad a sus experiencias de victimización sexual" [72].

• Un estudio publicado en el International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology encontró que «En el caso de experiencias sexuales en la infancia antes de los catorce años, el 40% (de la muestra de pedófilos) relató que ellos se habían involucrado "muy a menudo" en alguna actividad sexual con un adulto, con el 28% que declara que este tipo de actividad había ocurrido "a veces"» [73].

Un reporte del National Institute of Justice declara que "las probabilidades de que una víctima de abuso sexual infantil sea arrestada cuando adulto por algún delito sexual son 4,7 veces más altas que para la gente... que no experimentó ninguna victimización en su infancia" [74].

• Un estudio de Child Abuse and Neglect encontró que el 59% de delincuentes sexuales masculinos contra menores había sido "víctima de abuso de contacto sexual cuando niño" [75].

El Journal of Child Psychiatry destacó que "hay una tendencia entre los muchachos varones víctimas a repetir su propia victimización, sólo que esta vez con ellos en el papel de victimarios y algún otro como la víctima" [76].


RESUMEN

     El círculo de abuso es la herencia trágica de las tentativas de los homosexuales para legitimar el tener sexo con muchachos. Para demasiados muchachos ya es demasiado tarde protegerlos de aquellos que se aprovecharon de su necesidad de amor y atención. Demasiados perpetran más tarde actos abusivos, involucrándose en el abuso sexual de muchachos. Sólo exponiendo las mentiras, las negaciones insinceras y los engaños —incluyendo aquellos que se envuelven con un ropaje escolástico— de aquellos que depredan sexualmente a los menores, podemos esperar construír un muro de protección alrededor de los niños indefensos entre nosotros.–






NOTAS

[1]. Dawn Fisher, "Adult Sex Offenders: Who are They? Why and How Do They Do It?", en Tony Morrison, et al., eds., Sexual Offending Against Children (London: Routledge, 1994), p. 11.
[2]. Kee MacFarlane, et al., Sexual Abuse of Young Children: Evaluation and Treatment (New York: The Guilford Press, 1986), p. 9.
[3]. John Briere, et al., eds., The APSAC Handbook on Child Maltreatment (Thousand Oaks, California: Sage Publications, 1996), pp. 52, 53.
[4]. Kurt Freund, et al., "Pedophilia and Heterosexuality vs. Homosexuality", Journal of Sex and Marital Therapy 10 (Otoño de 1984): 198; vea también Freund, K, y Watson, R. J., "The Proportions of Heterosexual and Homosexual Paedophiles among Sex Offenders against Children: an Exploratory Study", Journal of Sex and Marital Therapy 18 (1992): 34.
[5]. Bill Watkins y Arnon Bentovim, "The Sexual Abuse of Male Children and Adolescents: A Review of Current Research", Journal of Child Psychiatry 33 (1992); en Byrgen Finkelman, Sexual Abuse (New York: Garland Publishing, 1995), p. 300.
[6]. MacFarlane, p. 9.
[7]. Kurt Freund, et al., "Pedophilia and Heterosexuality vs. Homosexuality", Journal of Sex and Marital Therapy 10 (1984): 197. "La prevalencia proporcional de criminales contra niños varones en este grupo de 457 fue de un 36%". Vea también Kurt Freund, et al., "Heterosexuality, Homosexuality, and Erotic Age Preference", "Aproximadamente un tercio de estos individuos había victimizado a muchachos y dos tercios habían victimizado a muchachas. Este hallazgo es coherente con los porcentajes reportados en dos estudios anteriores", p. 107.
[8]. Watkins y Bentovim, p. 315.
[9]. Robert L. Johnson, "Long-term Effects of Sexual Abuse in Boys", Medical Aspects of Human Sexuality (Septiembre de 1988): 38.
[10]. "Understanding and Investigating Child Sexual Exploitation", (U.S. Department of Justice, Office of Justice Programs, 1997), p. 12.
[11]. Watkins y Bentovim, p. 302.
[12]. Dan Black, et al., "Demographics of the Gay and Lesbian Population in the United States: Evidence from Available Systematic Data Sources", Demography 37 (Mayo de 2000): 141.
[13]. John O. G. Billy, et al., "The Sexual Behavior of Men in the United States", Family Planning Perspectives 25 (Marzo/Abril de 1993): 58.
[14]. J. Gordon Muir, "Homosexuals and the 10 percent Fallacy", Wall Street Journal (31 de Marzo de 1993).
[15]. Milton Diamond, "Homosexuality and Bisexuality in Different Populations," Archives of Sexual Behavior 22 (1993): 300.
[16]. Ibid. Significativamente, una cantidad de estudios que fueron revisados, y que sesgaron los porcentajes generales de los homosexuales al alza, incluían definidores tan vagos como aquellos que habían tenido "algún contacto corporal homosexual". En contraste, un estudio que estaba limitado a homosexuales auto-definidos así encontró que menos del 2% de los varones estudiados consideraban su "orientación sexual" como homosexual, p. 293.
[17]. Freund, "Heterosexuality, Homosexuality, and Erotic Age Preference", p. 107. En éste y otros estudios previos, Freund sostiene que los homosexuales no son más propensos que los heterosexuales a ser atraídos hacia los menores (p. 115). Sin embargo, Silverthorn y otros mencionan las limitaciones de los estudios de Freund y otros: "Los estudios de las preferencias de los varones homosexuales son también limitados... El estudio de Freund et al. (1973) estaba probablemente comprometido porque los hombres homosexuales usados en el estudio fueron seleccionados por ser sexualmente atractivos para los adultos pero no para los varones adolescentes. El estudio de Bailey et al. (1994) estaba limitado en cuanto a que no presenta participantes con estímulos objetivos sino que simplemente se le pidió a los participantes que informaran qué edad de compañeros sexuales elos preferían... el estudio de Jankowiak et al. (1992)... estaba limitado de dos maneras: los participantes homosexuales varones tenían un rango de edad limitado de "profesionales de mediana edad" y los estímulos presentados a los participantes eran también de un limitado rango de edad ("universitarios a mediana edad")". Silverthorn intentó corregir estas deficiencias, y en su estudio encontró que los homosexuales "preferían compañeros más jóvenes que aquellos que preferían compañeras mujeres", incluyendo entre ellos a jóvenes de tan sólo 15 años. Zebulon A. Silverthorne y Vernon L. Quinsey, "Sexual Partner Age Preferences of Homosexual and Heterosexual Men and Women", Archives of Sexual Behavior 29 (Febrero de 2000): 67-76.
[18]. Ray Blanchard, et al., "Fraternal Birth Order and Sexual Orientation in Pedophiles", Archives of Sexual Behavior 29 (2000): 464.
[19]. Ibid., p. 471.
[20]. John M. W. Bradford, et al., "The Heterogeneity/Homogeneity of Pedophilia", Psychiatric Journal of the University of Ottawa 13 (1988): 225. En otra parte el estudio señala: "Los investigadores han estimado diversamente la incidencia de la pedofilia homosexual entre un 19 y un 33% de los abusos reportados", p. 218.
[21]. Freund, "Pedophilia and Heterosexuality vs. Homosexuality", p. 197.
[22]. Michele Elliott, "Child Sexual Abuse Prevention: What Offenders Tell Us", Child Abuse and Neglect 19 (1995): 581.
[23]. La hoja de datos habla de un estudio de Carole Jenny et al. que afirma que sólo 2 de 269 abusadores de menores podrían ser identificados como gays o lesbianas.  Carole Jenny, et al., "Are Children at Risk for Sexual Abuse by Homosexuals?" Pediatrics 94 (Julio de 1994): 41-44. Sin embargo, el estudio de Jenny utilizó una técnica de investigación atípica. Los referidos abusadores de niños mismos no fueron entrevistados; en vez de ello, los investigadores se basaron en las opiniones subjetivas de "informantes" que acompañaron a los niños víctimas a clínicas médicas. Las calificaciones de tales "informantes" para determinar la conducta sexual del abusador acusado no fueron establecidas. Sin embargo, una vez que se "determina" de antemano que los pedófilos que molestan a niños no pueden ser considerados como gays u homosexuales si ellos han tenido relaciones sexuales con mujeres es una conclusión inevitable el que pocos pedófilos, si es que alguno —que a menudo tienen novias, están casados y tienen hijos— serán etiquetados como homosexuales. El estudio de Jenny usó este estrecho perfil a pesar del hecho de que el estudio mismo encontró que el 22% de los perpetradores eran del mismo sexo que el de las víctimas. En estos casos los abusadores sexuales claramente se involucraron en un abuso sexual de tipo homosexual.
[24]. "Fact Sheet on Sexual Orientation and Child Abuse", Human Rights Campaign (2001): disponible en: http://hrc.grassroots.com/family/soandchildabusefact/. La hoja de datos habla de un estudio de Carole Jenny et al. que afirma que sólo 2 de 269 abusadores de menores podrían ser identificados como gays o lesbianas. Carole Jenny et al., "Are Children at Risk for Sexual Abuse by Homosexuals?" pp. 41-44. Sin embargo, el estudio de Jenny utilizó una técnica de investigación atípica. Los referidos abusadores de niños mismos no fueron entrevistados; en vez de ello, los investigadores se basaron en las opiniones subjetivas de "informantes" que acompañaron a los niños víctimas a clínicas médicas.
[25]. Note que aquí se emplea la definición ampliamente aceptada de "niño" como alguien que está entre la infancia y la edad de madurez.
[26]. Bradford, p. 218.
[27]. "[Los pedófilos] pueden ser de cualquier sexo o de cualquiera orientación [sexual], i.e., homosexual, heterosexual o bisexual". Paedophilia:Some Questions and Answers (London: Paedophilic Informational Exchange, 1978); citado en Seth L. Goldstein, "Investigating Child Sexual Exploitation: Law Enforcement's Role", FBI Law Enforcement Bulletin 53 (Enero de 1984): 23.
[28]. W. L. Marshall, et al., "Sexual Offenders against Male Children: Sexual Preferences", Behavior Research and Therapy 26 (Marzo de 1988): 390.
[29]. Freund, "Pedophilia and Heterosexuality vs. Homosexuality", p.194.
[30]. Ibid., p. 197.
[31]. Bradford, et al., p. 217.
[32]. Ibid., pp. 218, 219.
[33]. Marshall, p. 390.
[34. James Bickley y Anthony R. Beech, "Classifying Child Abusers: Its Relevance to Theory and Clinical Practice", International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology 45 (2001): 56.
[35]. Krisin A. Danni, et al., "An Analysis of Predicators of Child Sex Offender Types Using Presentence Investigation Reports", International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology 44 (2000): 491.
[36]. Zebulon A. Silverthorne y Vernon L. Quinsey, "Sexual Partner Age Preferences of Homosexual and Heterosexual Men and Women", p. 73.
[37]. Karla Jay y Allen Young, The Gay Report: Lesbians and Gay Men Speak Out about Sexual Experiences and Lifestyles (New York: Summit Books, 1979), p. 275
[38]. Marshall, "Sexual Offenders against Male Children: Sexual Preferences", p. 383.
[39]. W. L. Marshall, et al., "Early Onset and Deviant Sexuality in Child Molesters", Journal of Interpersonal Violence 6 (1991): 323-336.
[40]. W. D. Erickson, "Behavior Patterns of Child Molesters", Archives of Sexual Behavior 17 (1988): 83.
[41]. John F. Harvey, O.S.F.S., The Homosexual Person: New Thinking in Pastoral Care (San Francisco: Ignatius Press:1987): 221
[42]. Ibid., p. 219.
[43]. Elliott, p. 581.
[44]. Marshall, "Sexual Offenders against Male Children: Sexual Preferences", p. 383.
[45]. Bradford, p. 219.
[46]. Bradford, p. 224.
[47]. "Understanding and Investigating Child Sexual Exploitation", p. 5.
[48]. Thorstad es co-autor, con John Lauritsen, de The Early Homosexual Rights Movement (1864‑1935) (New York: Times Change Press, 1974).
[49]. David Thorstad, "May/Boy Love and the American Gay Movement" Journal of Homosexuality 20 (1990): 252.
[50. Ibid., p. 253.
[51. Ibid., p. 258.
[52. Ibid., p. 266.
[53]. George Archibald, "U.N. Group Keeps Ban on Gay Lobby", Washington Times (1º de Mayo de 2002).
[54]. Raymond-Jean Frontain, "The Works of Allen Ginsberg", Journal of Homosexuality 34 (1997): 109.
[55]. Mary Eberstadt, "'Pedophilia Chic' Reconsidered", The Weekly Standard 6 (8 de Enero de 2001).
[56]. Ibid., p. 21.
[57]. Ibid., p. 22.
[58]. Ibid.
[59]. Ibid.
[60]. Ibid., p. 23.
[61]. Ibid.
[62]. Ibid., p. 23.
[63]. Ibid.
[64]. Del sitio web Gay Men's Press: www.gmppubs.co.uk/cgi-bin/web_store/web_store.cgi
[65]. Tom O'Carroll, Paedophilia: The Radical Case (Boston: Alyson Publications, 1982).
[66]. Daniel Tsang, editor, The Age Taboo: Gay Male Sexuality, Power, and Consent (Boston: Alyson Publications; London: Gay Men's Press, 1981), p. 144.
[67]. Helmut Graupner, "Love Versus Abuse: Crossgenerational Sexual Relations of Minors: A Gay Rights Issue?", Journal of Homosexuality 37 (1999): 23, 26.
[68]. Paula Martinac, "Mixed Messages on Pedophilia Need to be Clarified, Unified", Washington Blade (15 de Marzo de 2002).
[69]. Ibid.
[70]. Marie, E. Tomeo, et al., "Comparative Data of Childhood and Adolescence Molestation in Heterosexual and Homosexual Persons", Archives of Sexual Behavior 30 (2001): 539.
[71]. Harry W. Haverkos, et al., "The Initiation of Male Homosexual Behavior", The Journal of the American Medical Association 262 (28 de Julio de 1989): 501.
[72]. Watkins y Bentovim, p. 316.
[73]. Gary A. Sawle, Jon Kear-Colwell, "Adult Attachment Style and Pedophilia: A Developmental Perspective", International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology 45 (Febrero de 2001): 6.
[74. Cathy Spatz Widom, "Victims of Childhood Sexual Abuse - Later Criminal Consequences", Victims of Childhood Sexual Abuse Series: NIJ Research in Brief, (Marzo de 1995): 6.
[75]. Elliott, p. 582.
[76]. Watkins, p. 319. Watkins menciona varios estudios que confirman que entre un 19 y un 61% de abusadores sexuales masculinos había sido previamente sexualmente abusado.





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