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lunes, 24 de marzo de 2014

Israel Shamir - El Triunfo de Putin



     Hace tres dias se publicó en counterpunch.org el siguiente texto (Putin's Triumph. The Crimean Gambit) del conocido escritor Israel Shamir. Sus reflexiones acerca de la actual situación en Ucrania (Jewkraine) encajan perfectamente después del discurso del presidente Putin que presentamos recién, y nos adentran un poco en el contexto ruso y soviético, siendo el mismo Shamir nacido en Rusia.


El Triunfo de Putin
por Israel Shamir
21 de Marzo de 2014


     Nadie esperaba que los acontecimientos ocurrieran con una velocidad tan impresionante. Los rusos se tomaron su tiempo; ellos se sentaron en la cerca y miraron mientras las tropas de asalto conquistaban Kiev; y ellos miraron mientras la señora Victoria Nuland del ministerio de Asuntos Exteriores estadounidense y su amigo Yatsenyuk ("Yats") se daban palmadas en la espalda y se congratulaban por su rápida victoria. Ellos miraron cuando el presidente Yanukovich se escapó a Rusia para salvar su pellejo. Ellos miraron cuando las bandas se movieron hacia el Este para amenazar al Sudeste de lengua rusa. Ellos escucharon pacientemente mientras la señora Timoshenko, recién salida de la cárcel, juró dejar nulos los tratados con Rusia y expulsar a la Flota rusa del Mar Negro de su puerto principal en Sebastopol. Ellos no hicieron caso cuando el nuevo gobierno designó a oligarcas para gobernar las provincias del Este. Tampoco ellos reaccionaron cuando a los niños en las escuelas ucranianas se les ordenó cantar "Cuelga a un ruso en una rama gruesa" y cuando el ayudante del oligarca-gobernador prometió colgar a los rusos descontentos del Este tan pronto como Crimea fuera pacificada. Mientras estos fatídicos acontecimientos se desenredaban, Putin guardaba silencio.

     Él es sereno y dueño de sí mismo. Cada uno, incluso quien escribe, pensó que él era demasiado indiferente frente al colapso de Ucrania. Él esperó con paciencia. Los rusos hicieron unos movimientos lentos y vacilantes, casi furtivos. Los infantes de marina que Rusia tenía basados en Crimea en virtud de un acuerdo internacional (tal como EE.UU. tiene infantes de marina en Bahrein) aseguraron los aeropuertos y los controles policiales de Crimea, proporcionaron el apoyo necesario a los voluntarios de la milicia de Crimea (llamada Fuerzas de Autodefensa), pero permanecieron encubiertos. El Parlamento de Crimea afirmó su autonomía y prometió un plebiscito antes de un mes. ¡Y de repente las cosas comenzaron a moverse verdaderamente rápido!.

     La consulta fue trasladada para el domingo 16 de Marzo. Incluso antes de que tuviera lugar, el Parlamento crimeano declaró la independencia de Crimea. Los resultados del referéndum eran espectaculares: el 96% de los votos estaba a favor de integrarse a Rusia; el nivel de participación era excepcionalmente alto: más del 84%. No sólo rusos étnicos, sino ucranianos étnicos y tártaros votaron a favor de la reunificación con Rusia también. Una encuesta simétrica en Rusia mostró el apoyo popular a la reunificación con Crimea de más de un 90%, a pesar de la agitación del miedo por parte de los liberales ("esto será demasiado costoso, las sanciones destruirán la economía rusa, EE.UU. bombardeará Moscú", ellos dijeron).

     Incluso entonces, la mayoría de expertos y analistas esperaba que la situación permaneciera suspendida durante mucho tiempo. Algunos pensaban que Putin reconocería finalmente la independencia de Crimea, mientras se retrasaba su status final, como lo hizo con Osetia y Abjasia después de la guerra de Agosto de 2008 con Tbilisi (Tiflis, la capital de Georgia). Otros, especialmente los liberales rusos, estaban convencidos de que Putin entregaría Crimea a fin de salvar los bienes rusos en Ucrania.

     Pero Putin justificó el proverbio ruso: Los rusos se toman su tiempo para ensillar sus caballos, pero cabalgan asombrosamente rápido. Él reconoció la independencia de Crimea el lunes, antes de que se secara la tinta de los resultados de la consulta. Al día siguiente, el martes, él reunió a todos los estadistas mayores y a los parlamentarios en el más grande, más glorioso y más elegante salón estatal en el Kremlin, espléndidamente restaurado a su gloria imperial, y declaró la aceptación de Rusia de la oferta de reunificación hecha por Crimea. Inmediatamente después de su discurso, fue firmado el tratado entre Crimea y Rusia, y la península volvió a Rusia como era antes de 1954, cuando el líder de Partido Comunista Jrushchev la traspasó a la república soviética ucraniana.

     Éste fue un acontecimiento de regocijo supremo para los políticos reunidos y para la gente que en casa lo miraba en directo en sus televisores. El amplio salón San Jorge aplaudió a Putin como nunca antes, casi tan fuerte e intensamente como el Congreso estadounidense había aplaudido a Netanyahu. Los rusos sintieron un inmenso orgullo: ellos todavía recuerdan la dolorosa derrota de 1991, cuando su país fue desestructurado. La recuperación de Crimea fue una maravillosa antítesis para ellos. Hubo festividades públicas en honor a esta reunificación por todas partes de Rusia y sobre todo en la alegre Crimea.

     Los historiadores han comparado este acontecimiento con la restauración de la soberanía rusa sobre Crimea en 1870, casi veinte años después de que la Guerra de Crimea había terminado con la derrota de Rusia, cuando severas limitaciones a los derechos rusos en Crimea fueron impuestas por las victoriosas Francia y Gran Bretaña. Ahora la Flota del Mar Negro será capaz de desarrollarse y navegar libremente otra vez, permitiéndole defender a Siria en la siguiente ronda. Aunque los ucranianos estropearan las instalaciones navales y convirtieran en ruinas el puerto submarino más avanzado de Balaclava, el potencial está allí.

     Además del placer de recuperar este trozo perdido de tierra, hubo una alegría adicional por burlar al adversario. Los neoconservadores estadounidenses planificaron el golpe en Ucrania y lograron que el desdichado país se fuera abajo, pero el primer fruto tangible de esta crisis fue para Rusia.

     Un nuevo chiste judío fue acuñado entonces: El presidente israelí Peres le pregunta al presidente ruso:
—Vladímir, ¿es usted de ascendencia judía?
—¿Qué le hace pensar así, Shimon?
—Usted hizo que EE.UU. pagara cinco mil millones de dólares para entregar Crimea a Rusia. ¡Incluso para un judío eso es audaz!.

     Cinco mil millones de dólares es una referencia a la confesión de Victoria Nuland de haber gastado esa enorme suma para la democratización (léase: desestabilización) de Ucrania. El presidente Putin arrebató la victoria desde las fauces de la derrota, y la hegemonía estadounidense sufrió un revés.

     Los rusos disfrutaron al ver a su representante en (el Consejo de Seguridad de) Naciones Unidas Vitaly Churkin haciéndole frente a un casi-asalto por parte de Samantha Power. La representante estadounidense nacida irlandesa llegó casi a atacar corporalmente al diplomático ruso ya mayor de cabellos canos, diciéndole que "Rusia fue derrotada [probablemente en 1991] y debería asumir las consecuencias... Rusia está chantajeando a EE.UU. con sus armamentos nucleares", mientras Churkin le pedía que alejara sus manos de él y dejara de echar espuma por la boca. Éste no fue el primer encuentro hostil entre estos dos: hace un mes, Samantha agasajó al dúo Pussy Riot, y Churkin dijo que ella debería integrarse al grupo y embarcarse en una gira de concierto.

     El papel de los neocons estadounidenses en el golpe de Kiev fue clarificado por dos exposiciones independientes. El periodista Max Blumenthal y Rania Khalek mostraron que la campaña anti-rusa de los meses recientes (protestas de homosexuales, el caso de Liza Wahl, etc.) fue organizada por el sionista y neoconservador PNAC (Project for the New American Century, ahora rebautizado como FPI, Foreign Policy Initiative) conducido por Robert Kagan, el marido de Victoria Nuland. Parece que los neocons están empeñados en socavar Rusia por todos los medios, mientras que los europeos son mucho más flexibles. (La verdad es que las tropas estadounidenses están todavía estacionadas en Europa, y el viejo continente no es tan libre para actuar como quisiera).

     La segunda puesta en evidencia fue una entrevista con Alexander Yakimenko, jefe de los servicios secretos ucranianos, quien había escapado a Rusia tal como su presidente. Yakimenko acusó a Andriy Parubiy, el actual zar de la Seguridad en Ucrania, de hacer un trato con los estadounidenses. Bajo instrucciones de éstos, él entregó armas y llevó francotiradores que mataron aproximadamente a 70 personas en pocas horas. Ellos mataron a policías anti-disturbios y a manifestantes también.

     La conspiración estadounidense en Kiev conducida por los neocons, estaba dirigida contra la tentativa europea de alcanzar un compromiso con el presidente Yanukovich, dijo el jefe Yakimenko. Ellos casi concordaron en todos los puntos, pero la señora Nuland quería hacer descarrilar el acuerdo, y así ella lo hizo, con la ayuda de unos cuantos francotiradores.

     Estos francotiradores fueron usados nuevamente en Crimea: un francotirador disparó y mató a un soldado ucraniano. Cuando las fuerzas de autodefensa de Crimea comenzaron la búsqueda de ellos, el francotirador disparó sobre ellos, mató a uno e hirió a otro. Es el mismo patrón: los francotiradores son usados para provocar una respuesta y ojalá poner en marcha un tiroteo.


Novorossia

     Mientras Crimea fue una victoria fácil, los rusos están lejos de estar en casa y secos. Ahora, la confrontación se trasladó a las provincias del Este y del Sudeste de la Ucrania continental, llamada Novorossia (Nueva Rusia) antes de la Revolución comunista de 1917. Alexander Solyenitsin en sus últimos años predijo que la ruina de Ucrania provendría de estar sobrecargada por las provincias industriales que nunca pertenecieron a Ucrania antes de Lenin, por la Novorossia de lengua rusa. Esta predicción probablemente será cumplida.

     ¿Quién lucha contra quién ahí?. Es un gran error considerar el conflicto como uno tribal, entre rusos y ucranianos. El viejo Pat Buchanan cometió ese error diciendo que "Vladimir Putin es un etno-nacionalista de sangre-y-suelo, de altar-y-trono, que se ve a sí mismo como el Protector de Rusia y que considera a los rusos en el extranjero de la manera en que los israelíes consideran a los judíos en el extranjero, como gente cuya seguridad es su legítima preocupación". Nada podría estar más lejos de la verdad: quizás sólo la afirmación descabellada de que Putin está muy interesado en restaurar la capacidad de competición del Imperio ruso.

     Putin no es un constructor de Imperios en absoluto (para gran pena de comunistas y nacionalistas de Rusia). Incluso su rápida toma del control de Crimea fue una acción forzada sobre él por el voluntarioso pueblo de Crimea y por la agresión descarada del régimen de Kiev. Sé de buena fuente que Putin esperaba que él no tuviera que tomar esa decisión. Pero cuando él se decidió, actuó.

     La aseveración etno-nacionalista de Buchanan es aún más engañosa. Los etno-nacionalistas de Rusia son los enemigos de Putin; ellos apoyan a los etno-nacionalistas ucranianos y marchan juntos con liberales judíos en demostraciones en las calles de Moscú. El etno-nacionalismo es tan extraño para los rusos como para los ingleses. Usted puede esperar encontrar a un galés o a un escocés nacionalista, pero un nacionalista inglés es una rareza anti-natural. Incluso la Liga de Defensa Inglesa (EDL) fue establecida por un judío sionista. Del mismo modo, usted puede encontrar a un ucraniano o un bielorruso o un cosaco nacionalistas, pero prácticamente nunca uno ruso.

     Putin es un defensor y abogado del mundo ruso no-nacionalista. ¿Cuál es el mundo ruso?.


El Mundo Ruso

     Los rusos pueblan su propio vasto universo abrazando muchas unidades étnicas de variados ámbitos: mongoles, carelios, judíos y tártaros, entre otros. Hasta 1991, ellos poblaron una masa continental aún mayor (llamada la Unión Soviética, y antes de eso, el Imperio ruso), donde el idioma ruso era la lengua común y el lenguaje de uso diario para la mayoría de los ciudadanos. Los rusos pudieron acumular ese enorme Imperio porque ellos no discriminaron y no acapararon la frazada. Los rusos son extraordinariamente no-tribales, hasta un grado desconocido en los países más pequeños de Europa del Este, pero son similares a otras grandes naciones imperiales del Este, los chinos Han y los turcos antes del advenimiento de los Jóvenes Turcos y Ataturk. Los rusos no asimilaron sino que aculturaron parcialmente a sus vecinos, para quienes la lengua y la cultura rusas se convirtieron en la puerta de entrada al mundo. Los rusos protegieron y apoyaron a las culturas locales también, a cuenta suya, ya que ellos disfrutan de esta diversidad.

     Antes de 1991 los rusos promovían una cosmovisión humanista universalista; el nacionalismo estaba prácticamente prohibido, y en primer lugar, el nacionalismo ruso. Nadie fue perseguido o discriminado debido a su origen étnico (sí, los judíos se quejaron, pero ellos siempre se quejan). Hubo alguna discriminación positiva [= discriminación inversa] en las república soviéticas; por ejemplo, un tayiko tendría la prioridad para estudiar medicina en la república de Tayikistán, antes que un ruso o un judío; y él sería capaz de subir más rápido la escalera en el Partido y en la política. De todos modos la brecha era pequeña.

     Después de 1991 a esta cosmovisión universalista se le contrapuso una parroquial y etno-nacionalista en todas las repúblicas ex-soviéticas, excepto en Rusia y Bielorrusia. Aunque Rusia dejara de ser soviética, retuvo su universalismo. En las repúblicas, la gente de cultura rusa fue severamente discriminada en contra, a menudo despedida de sus lugares de trabajo; en los peores casos ellos fueron expulsados o asesinados. Millones de rusos, naturales de las repúblicas, se convirtieron en refugiados; junto con ellos, millones de no-rusos que prefirieron la cultura universalista rusa a la suya propia nacionalista y parroquial huyeron a Rusia. Por eso la Rusia moderna tiene millones de azeríes, armenios, georgianos, tayikos, letones y grupos étnicos más pequeños de las repúblicas. De todos modos, a pesar de la discriminación, millones de rusos y gente de cultura rusa permanecieron en las repúblicas donde sus antepasados vivieron durante generaciones, y la lengua rusa se convirtió en un terreno común para todas las fuerzas no-nacionalistas.

     Si uno quisiera compararse con Israel, como Pat Buchanan lo hizo, son las repúblicas tales como Ucrania, Georgia, Uzbekistán y Estonia las que realmente siguen el modelo israelí de discriminación y persecución de sus "minorías étnicas", mientras Rusia sigue el modelo europeo del Oeste de la igualdad.


Francia contra Occitania

     A fin de entender el problema Rusia-Ucrania, compárelo con Francia. Imagine a ésta dividida en Francia del Norte y del Sur, con el Norte reteniendo el nombre de Francia, mientras que Francia del Sur se llama a sí misma "Occitania", y a su gente "occitanos", y su lengua "occitana". El gobierno de Occitania obligaría a la gente a hablar provenzal, a aprender los poemas de Frederic Mistral de memoria, y enseñaría a los niños a odiar a los franceses, que habían devastado su hermosa tierra en la Cruzada contra los albigenses de 1220. Francia sólo rechinaría sus dientes. Ahora imagine que después de veinte años el poder en Occitania fuera violentamente secuestrado por algunos románticos del Sur que estaban ansiosos por erradicar "800 años de dominación de Francia" y que tenían la intención de discriminar a la gente que prefiriera hablar la lengua de Victor Hugo y Albert Camus. Finalmente, Francia se vería obligada a intervenir para defender a los francófonos, al menos a fin de contener el flujo de los refugiados. Probablemente los francófonos del Sur, de Marsella y Tolón, apoyarían al Norte contra su "propio" gobierno..

     Putin defiende a todos los ruso-hablantes, a todas las minorías étnicas, como Gagauzia o Abjasia, no sólo a rusos étnicos. Él defiende el Mundo Ruso, a todos aquellos rusófonos que quieren y necesitan su protección. Este Mundo Ruso definitivamente incluye a muchos —quizás la mayoría de la gente en Ucrania— rusos étnicos, judíos, pequeños grupos étnicos y ucranianos étnicos, en Novorossia y en Kiev.

     En efecto, el mundo ruso era y es atractivo. Los judíos estaban felices de olvidar su schtetl y el idioma yíddish; sus mejores poetas, Pasternak y Brodsky, escribieron en ruso y se consideraban a sí mismos como rusos. De todos modos, algunos poetas menores usaron el yíddish para su auto-expresión. Los ucranianos también usaron el idioma ruso para la literatura, aunque ellos hablaran su dialecto en casa durante un largo tiempo. Nikolai Gogol, el gran escritor ruso de origen ucraniano, escribió en ruso, y él estaba totalmente en contra del uso literario del dialecto ucraniano. Hubo unas pocas figuras románticas menores que usaron el dialecto para el arte creativo, como Taras Shevchenko y Lesya Ukrainka.

     Solyenitsin escribió: "Incluso los ucranianos étnicos no usan y no conocen el ucraniano. A fin de promover su uso, el gobierno ucraniano prohíbe las escuelas rusas, prohíbe la televisión rusa; incluso a los bibliotecarios no se les permite hablar en ruso con sus lectores. Esta posición anti-rusa de Ucrania es exactamente lo que EE.UU. quiere a fin de debilitar a Rusia".

     Putin en su discurso referido a Crimea enfatizó que él quiere asegurar el mundo ruso en todas partes en Ucrania. En Novorossia la necesidad es aguda, ya que hay confrontaciones diarias entre la gente y las bandas enviadas por el régimen de Kiev. Mientras Putin no quiere todavía (a diferencia de Solyenitsin y contra el sentimiento ruso general) tomar el control de Novorossia, él puede verse obligado a ello, como lo fue en Crimea. Hay un modo de evitar este importante cambio: Ucrania debe reincorporarse al mundo ruso. A la vez que mantiene su independencia, Ucrania debe conceder plena igualdad a sus ruso-hablantes. Ellos deberían ser capaces de tener escuelas de habla rusa, periódicos, televisión, y tener derecho a usar el ruso en todas partes. La propaganda anti-rusa debe cesar. Y las fantasías de integrarse a la OTAN, también.

     Ésta no es una demanda extraordinaria: a los hispanoamericanos en EE.UU. se les permite usar el castellano. En Europa, la igualdad de lenguas y culturas es un sine qua non. Sólo en las repúblicas ex-soviéticas estos derechos son pisoteados, no sólo en Ucrania sino en las república bálticas también. Durante veinte años Rusia se conformó con plantear débiles objeciones, cuando los ruso-hablantes (la mayoría de ellos no son rusos étnicos) en los Estados del Báltico fueron discriminados en contra. Esto es probable que cambie. Lituania y Letonia ya han pagado por su posición anti-rusa, perdiendo su provechoso comercio de tránsito con Rusia. Ucrania es mucho más importante para Rusia. A menos que el régimen actual sea capaz de cambiar (lo que no es muy probable), este régimen ilegítimo será cambiado por gente de Ucrania, y Rusia usará su Responsabilidad de Proteger contra los elementos criminales en el poder.

     La mayoría de la gente de Ucrania probablemente estaría de acuerdo con Putin, independientemente de su pertenencia étnica. En efecto, en el referéndum de Crimea, ucranianos y tártaros votaron en masa junto con rusos. Éste es un signo positivo: no habrá ninguna lucha étnica en el Este de Ucrania, a pesar de los esfuerzos estadounidenses en contrario. El tiempo de la decisión está llegando rápido: algunos expertos suponen que hacia fines de Mayo la crisis ucraniana estará detrás de nosotros.–





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