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sábado, 18 de enero de 2014

Miguel Serrano y la Negación del "Holocausto"



     Puede encontrarse en la red el siguiente artículo cuyo título reza "Negación del Holocausto en Chile: Miguel Serrano en los Años Ochenta". Su autor, al parecer un graduado de Historia en Chile, o es de ascendencia judía o bien es un clásico "Shabbat goy", porque el nivel de adulación, que hemos debido moderar por sus reiteradas inexactitudes y odiosidades, es innegable. Lo presentamos aquí porque da una visión panorámica del accionar de Miguel Serrano en los años ya dichos, y especialmente de las reacciones o no-reacciones que provocó con sus certeros dichos, muchos de los cuales con el tiempo se han visto respaldados por cantidades cada vez más crecientes de información y por el propio comportamiento de los siniestros sujetos aludidos, los cuales sólo han respondido con tiranía y con el robo de las libertades en los pueblos donde su influencia es inescapable, única respuesta de quienes de ninguna manera creen en la libertad de expresión y de pensamiento y sí sólo en su irrefrenable ansia de saqueo económico de las sociedades. Este texto dice que fue publicado en Cuadernos Judaicos N°27, de Diciembre de 2010 (del Centro de Estudios Judaicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile).


Miguel Serrano y la Negación del "Holocausto"
por Gustavo Guzmán Castro



     El revisionismo en torno al "Holocausto" ―esto es, el intento por relativizar el número de víctimas judías, por minimizar la responsabilidad de Hitler, y hasta el intento de negarlo por completo y culpar de la farsa al sionismo y al Estado de Israel, etc.― constituye un elemento fundamental del discurso de la extrema derecha contemporánea, en particular del neo-nazismo. Surgido de las cenizas mismas de la Segunda Guerra Mundial, tendría como objetivo lavar la imagen del nacionalsocialismo, pues, si no hubo "Holocausto", como afirman los negacionistas, ¿qué habría de malo con ser nazi?. En Chile, el negacionismo intentó ser instalado desde fines de la década de 1970, por nazis y por simpatizantes de la causa árabe en el conflicto de Medio Oriente. El presente artículo se interesa por la instalación, el desarrollo y las expresiones del negacionismo nazi en Chile durante la década de 1980, de la mano del escritor Miguel Serrano, principal figura del nazismo chileno de las últimas décadas. Para hallar los orígenes del negacionismo nazi en Chile, sin embargo, es necesario remontarse a fines de la década de los '70.


1978: Instalación del Negacionismo en Chile

     Tras varios años de residencia en el extranjero, en Enero de 1978 el escritor y ex diplomático Miguel Serrano visitó Chile para clausurar los cursos de verano de la Universidad de Chile con una conferencia sobre Richard Wagner y Friedrich Nietzsche, en la Casa Central. La revista Cosas aprovechó su estadía en el país para entrevistarlo. En la ocasión, el periodista André Jouffé le preguntó por su pasado como diplomático, por los rumores que lo vinculaban sentimentalmente con Indira Gandhi y, por supuesto, por su declarada adhesión a Hitler y al nazismo. Ante su defensa del Tercer Reich, el periodista le recordó "que hubo un genocidio que nadie puede negar y dejar de aborrecer". Pero, según Serrano, «ésa es la falsedad más grande del siglo veinte. Ya nadie lo cree en Europa. Después de la publicación de tres monumentales libros del profesor socialista francés Paul Rassinier: "Las Mentiras de Ulises", "Ulises Traicionado por sus Amigos" y "La Tragedia de los Judíos Europeos", salieron a la luz muchos mitos. Rassinier fue prisionero en un campo de concentración, en Buchenwald específicamente. Él desmiente la existencia de las cámaras de gas y de asesinatos masivos».

     La publicación de esa entrevista, el 2 de Marzo de 1978, suscitó la inmediata reacción de la comunidad judía de Chile. La Palabra Israelita manifestó su malestar con Cosas por dar tribuna a un anti-judío como Serrano: "La revista Cosas no ha hecho un servicio a la democracia con la publicación de las convicciones anti-judías del señor Serrano". En la misma línea, el presidente del Comité Representativo de Entidades Judías de Chile (CREJ), Gil Sinay, hizo llegar una carta de queja a la directora de la revista, Verónica López Helfmann, expresándole que "negar el holocausto de seis millones de judíos constituye una afrenta a quienes fueron víctimas de esos actos inhumanos y un escarnio para los sobrevivientes, muchos de los cuales llevan todavía en sus brazos el indeleble sello que les imprimieron sus verdugos en los campos del infierno concentracionario".

     Meses después, en Septiembre de 1978, Serrano publicó su primer libro nazi, "El Cordón Dorado. Hitlerismo Esotérico". En sus páginas, insistió en "decir de una vez por todas que ese asunto de los seis millones de judíos hechos desaparecer en los hornos crematorios es una de las más grandes farsas de la historia de la Humanidad". Según él, "la invención de los seis millones de judíos muertos por el nazismo ha aportado a Israel, que no existía como Estado cuando aquel supuesto genocidio se cometiera, la astronómica suma de seis mil millones de libras esterlinas, pagadas en compensación a ese Estado por los alemanes". Para avalar estas afirmaciones, Serrano mencionó el libro Hitler’s War, del historiador inglés David Irving, cuya "conclusión es que Hitler no sabía nada de la exterminación de los judíos (...) Si Hitler no sabía nada de tal exterminio es porque nunca existió". Pero David Irving no es el único autor revisionista que Serrano sugería a sus lectores, pues

     «si alguien se interesara por conocer en detalle la falsificación grandiosa de los seis millones de asesinados, debe leer la obra monumental del profesor francés Paul Rassinier. Sus libros se titulan: Las Mentiras de Ulises, publicado en París, en 1949; Ulises Traicionado por los Suyos, publicado en 1960; El Verdadero Proceso de Eichmann, publicado en 1962, y El Drama de los Judíos Europeos, publicado en 1964. (...) Otro importante documento es la investigación del profesor universitario inglés Richard Harwood (seudónimo), Did Six Million Really Die? (¿Murieron Realmente Seis Millones?), publicado por Historical Review Press, en Inglaterra. Harwood continúa el trabajo de Rassinier con publicaciones sobre el Proceso de Nuremberg. También el libro del profesor norteamericano A. R. Butz, The Hoax of the Twentieth Century (La Patraña del Siglo XX)» (Miguel Serrano, El Cordón Dorado, 1978, p. 202).

     Tal como sucedió con la entrevista de Cosas, la publicación de El Cordón Dorado provocó la reacción de la dirigencia comunitaria judía. Gil Sinay publicó en La Palabra Israelita una serie de diecisiete breves artículos dedicados a refutar las argumentaciones negacionistas que Miguel Serrano intentaba instalar en Chile. En el primer artículo de la serie se advierte que  «En los últimos tiempos se observa en muchos países la tendencia a negar, a debilitar la inhumanidad del crimen cometido por los nazis con la aniquilación de millones de judíos durante el periodo hitleriano. Este infame intento de parte de algunos escritores y propúsculos [sic] antisemitas se ha observado también por desgracia en nuestro país, y cabe recordar las declaraciones del sedicente literato Sr. Miguel Serrano, en la revista "Cosas" en que glorifica la memoria de este gran criminal del siglo XX. Por esta razón, creemos de nuestro deber exponer ante la opinión pública de este país, la realidad del Holocausto, para que sirva de enseñanza a las actuales y futuras generaciones» (La Palabra Israelita, N° 1183, 8 de Septiembre de 1978, p. 3).

     Del mismo modo, la Federación Sionista de Chile advirtió, desde las páginas de Mundo Judío, sobre el peligro de la campaña que intentaba desarrollarse en Chile: «La campaña neo-nazi mundial ha llegado a Chile. Desde diversos puntos del mundo una acción muy bien concertada, basada en datos apócrifos y apoyada por la eterna "mala memoria" de la Humanidad, pretende negar la existencia del Holocausto y reivindicar la memoria de Adolfo Hitler. (...) Diversas publicaciones nacionales han dado tribuna a los viejos o nuevos nazis, muchos de ellos anónimos. Todos, sin excepción, justifican el genocidio, ya sea directamente, ya sea por la vía de negar su existencia. (...) La Comunidad Judía de Chile debe saber que sin estridencias, con seriedad, pero decidida energía, debemos salir al paso de esta acción, y que cada uno tiene un compromiso ineludible en esta tarea» (Mundo Judío, N° 1814, 21 de Septiembre de 1978, p. 14).

     Pero las reacciones a la publicación de El Cordón Dorado no provinieron sólo de la comunidad judía. En general, la prensa escrita se mostró poco acogedora con el libro de Serrano. El crítico literario de Las Últimas Noticias Luis Sánchez Latorre resumió su opinión sobre el libro al afirmar que "tal vez haya sólo una monstruosidad comparable con el asesinato de seis millones de seres humanos: aseverar que este crimen nunca se perpetró" (4 de Nov. de 1978). La Tercera entrevistó a Serrano para preguntarle acaso "¿hubo o no hubo seis millones de judíos muertos en los campos de concentración de Alemania?". Su respuesta, la de siempre:

     "No, no hubo seis millones de judíos. Yo eso se lo rebato con argumentos sólidos. Tengo libros que le puedo facilitar, de enemigos jurados del nazismo, que objetivamente dicen que no creen en las cámaras de gas y que con los recursos que había en ese tiempo era prácticamente imposible que se eliminara a tanta gente. Ahora, los judíos no sólo creen en esto, sino que les da muy buenos dividendos (...) ellos han montado una Operación Piedad en todo el mundo que les ha rendido los mejores dividendos. Si ir más lejos, el Estado alemán occidental les lleva pagados ya seis mil millones de libras esterlinas como compensación al Estado de Israel, que no existía jurídicamente en tiempos de este pretendido genocidio. Y tendrán que seguir pagándoles hasta el año 2000. Como usted puede ver, los seis millones de muertos les están rindiendo bastantes beneficios. Ahora, ése es sólo uno de los beneficios. El otro es que los judíos pueden hacer lo que quieran con los palestinos. Los han expulsado de sus tierras, los han perseguido, los han bombardeado, los han masacrado y ¿quién ha reclamado por este genocidio? Nadie, porque los judíos pobrecitos sufrieron tanto, los persiguieron tanto, que no importa que hagan lo que se les ocurra. Nadie llora por los niños palestinos masacrados por las bombas de napalm. Esos no existen ¿verdad? Para ellos no hay derechos humanos, porque rigen sólo para los judíos" (La Tercera, 22 de Octubre de 1978, pp. 8-9).

     A fines de 1978 Miguel Serrano dejó Chile para volver a su residencia en la Suiza italiana, donde vivía desde que la elección presidencial de Salvador Allende pusiera fin a su carrera diplomática. Pasarían varios años antes de que volviera a lograr figuración pública por su anti-judaísmo.


1984: Funeral de Rauff, Amplia Figuración Pública

     A mediados de Mayo de 1984, pocas semanas después de que el gobierno de Pinochet negara a Israel su expulsión del país y de que la "cazadora de nazis" Beate Klarsfeld visitara Chile para promover su extradición a Alemania Federal, el oficial nazi Walter Rauff murió de un ataque al corazón en su casa de Las Condes. Una vez terminado su funeral, llevado a cabo en el Cementerio General, y una vez que su familia hizo abandono del lugar, tres personas se acercaron al borde de su tumba y, levantando su brazo derecho, gritaron: "Heil Hitler! Heil Walter Rauff!". Entre esas personas estaba Miguel Serrano.

     Un nazi chileno, vestido con un abrigo de cuero negro, haciendo el saludo nacionalsocialista al final del funeral de un connotado oficial alemán, todo esto en un país gobernado por una dictadura militar. La imagen ―que no tardó en dar la vuelta al mundo― resultó irresistible para los periodistas apostados en el lugar, quienes abordaron a Serrano para preguntarle por los cargos que pesaban sobre Rauff y por el rol que le cupo durante el "Holocausto". En las páginas de El Mercurio se destacaba que, según Serrano, "no es efectivo que Walter Rauff creara las cámaras de gas portátiles. Esa es una falsedad que ya fue desterrada en Europa" (El Mercurio, 16 de Mayo de 1984). En Las Últimas Noticias, por su parte, se señalaba que los crímenes atribuídos a Rauff eran «un disfraz judío para apoderarse del mundo. Jamás ocurrió lo que ellos llaman "Holocausto". Los camiones de gas fueron una burda mentira contra Rauff» (16 de Mayo de 1984).

     Serrano cumplió con creces su objetivo: la imagen del saludo nazi a Rauff dio la vuelta al mundo, obtuvo una amplia figuración pública, atrajo la atención de los medios de prensa escritos y de los noticieros televisivos, y logró instalar la negación del "Holocausto" en la opinión pública chilena. No fue sorpresivo que, tras la performance del cementerio, Serrano fuera entrevistado por varios de los principales diarios de Santiago. En La Segunda afirmó tener varios amigos judíos y que "si mañana viera que van a meter judíos a un horno crematorio, yo me quemo con ellos" (18 de Mayo de 1984). Se refirió, además, a la recompensa ofrecida por el Institute for Historical Review de California:

     "Nunca se pudo probar que haya existido una cámara de gas. En Estados Unidos, un grupo de revisionistas de la Historia ofreció 50 mil dólares a quien les presentara una prueba de una cámara de gas. Hasta el día de hoy, nunca se ha presentado nadie. Es una operación planetaria hecha para mantener la idea de que el nacionalsocialismo era una cosa diabólica" (La Segunda, 18 de Mayo de 1984).

     En la entrevista de Las Últimas Noticias volvió a referirse a las acusaciones que pesaban sobre Rauff: "Todo falso. Una invención. Y no lo afirman los alemanes, sino franceses, norteamericanos e ingleses, en documentos indesmentibles. En largas y serias investigaciones" (19 de Mayo de 1984).

     Pero las entrevistas no acabaron ahí. A comienzos de Septiembre se publicó una extensa entrevista en la Revista del Domingo de El Mercurio, marcadamente complaciente, y en la que Serrano pudo expresar sus convicciones anti-judías con total libertad, además de promocionar la aparición de su próximo libro (2 de Sept. de 1984).

     Ese libro era "Adolf Hitler, el Último Avatara", su segundo libro nazi y el más importante de sus textos anti-judíos. Durante su lanzamiento, llevado a cabo el 9 de Septiembre en el tradicional Café Santos de Santiago, el autor, acompañado de un grupo de jóvenes nazis, invitó a los asistentes a desmitificar el «"Holocausto", pieza maestra de la propaganda sionista, muy útil para justificar la usurpación de Palestina o para extorsionar a los alemanes» (Las Últimas Noticias, 10 de Sept. de 1984). En el libro, Serrano sugería que

     «La misma prisión a Rudolf Hess cumple con este objetivo de mantener siempre viva la memoria del nazismo en el pueblo judío y sus servidores. Y el siniestro Wiesenthal, inventando "criminales de guerra" y "cazándolos" en los más apartados rincones de la Tierra. El caso de Walter Rauff es ilustrativo para los chilenos. El complot de los seis millones de asesinados en los campos de exterminio nazis se agita constantemente, pendiendo con su sombra fantasmal sobre la Humanidad entera. Además, sirve para financiar la mantención del Estado de Israel, cuya misión principal ha sido la de recibir a todos los judíos pobres del mundo, especialmente de Rusia, aglutinarlos y militarizarlos. Los alemanes siguen pagando sumas enormes por indemnización» (Miguel Serrano, Adolf Hitler, el Último Avatara, Santiago, 1984, p.303).

     Tal como en 1978, la amplia figuración pública lograda por Serrano ese año, gracias a la performance del cementerio y a la publicación de El Último Avatara, volvió a movilizar la reacción de la dirigencia comunitaria judía. El editor de La Palabra Israelita, Gregorio Goldenberg, cuestionó a la prensa escrita, en particular a El Mercurio, por la cabida que Serrano encontraba en sus publicaciones: «¿De quién o de quiénes, entonces, depende que se conviertan en noticias las infames y venenosas "declaraciones" de Miguel Serrano? (...) Creo que, como chileno, tengo derecho a saber qué piensa al respecto el señor Agustín Edwards, propietario de la empresa y director del periódico y su suplemento». Goldenberg apostó por apelar a la ética profesional de estos medios, en particular de El Mercurio y sus publicaciones asociadas. Según él, "un nazi como Miguel Serrano, cuya fotografía haciendo el saludo nazi en la supuesta tumba de Walter Rauff circuló por el mundo entero, no puede ser noticia. Eso pienso no como judío sino como periodista profesional, con un compromiso con la verdad, la justicia y los Derechos Humanos, compromiso que está por encima de toda otra consideración" (14 de Sept. de 1984).

     En el artículo "Peligro: Nazis en Acción", publicado por La Palabra Israelita en Octubre de ese año, el abogado Amiti Pilowski llamó la atención sobre la publicación, circulación y venta en las librerías de Santiago de "Adolf Hitler, el Último Avatara", y sobre la acogedora bienvenida dada por la prensa a esta publicación nazi: "Nos asombra, por ejemplo, la forma benevolente como El Mercurio ha acogido ―sin espíritu crítico ni advertencia alguna a sus lectores― las ideas de Serrano. Alguien hay allí que da luz verde para que Serrano proclame entre otras barbaridades que los hornos crematorios no existieron. ¿Por qué goza de esta protección el señor Serrano?. El Mercurio no puede ignorar que lo menos que podía hacer este artículo era herir la susceptibilidad de los judíos" (5 de Oct. de 1984). Por su parte, El Vocero, órgano de prensa de la comunidad sefardí de Chile, publicó una nota de la dirigencia comunitaria judía de Chile "ante la escalada nazi". En la nota, "el Comité Representativo de las Entidades Judías de Chile se dirigió al Sr. Agustín Edwards, presidente de la Empresa Periodística El Mercurio, haciéndole llegar una enérgica protesta a raíz de una publicación de la Revista del Domingo a Miguel Serrano" (1° de Oct. de 1984).

     Por último, La Palabra Israelita dedicó la editorial del último ejemplar de 1984 a refutar el negacionismo de Serrano y volvió a publicar la serie de artículos anti-negacionistas de 1978, para contrarrestar el nuevo intento de instalar en Chile la negación del "Holocausto" como un objeto de interés y de discusión para la opinión pública: "En los últimos tiempos se observa en muchos países la tendencia a negar y debilitar la inhumanidad del crimen cometido por los nazis al aniquilar a seis millones de judíos durante el período hitleriano. Este infame intento de parte de algunos escritores y grupúsculos antisemitas se ha observado también por desgracia en nuestro país, con el envío de cartas a diarios y revistas en forma evidentemente orquestada. Cabe recordar también las declaraciones y escritos del sedicente literato señor Miguel Serrano que glorifica la memoria del gran criminal del siglo XX". En estas líneas, Gil Sinay defiende la estrategia adoptada por el CREJ para responder a las provocaciones nazis de Serrano y a su intento de instalar el negacionismo en Chile, y justifica las constantes respuestas de la dirigencia comunitaria judía, al establecer que "el esclarecimiento y la confrontación política e intelectual con el nazismo, son siempre los medios más importantes para combatir este peligro, y debe combatirse la proliferación de la literatura neo-nazi". Sinay concluye la editorial sugiriendo que, al igual que en algunos países europeos, en Chile la negación del "Holocausto" sea considerada delito (28 de Dic. de 1984).


1985: Las Últimas Noticias y la "Polémica del Holocausto"

     Con motivo del cuadragésimo aniversario de la liberación del campo de Auschwitz, en Enero de 1985 Las Últimas Noticias entrevistó a Nicolás Acs, un judío sobreviviente avecindado en Chile. En la oportunidad, este anciano húngaro dio testimonio de su experiencia personal durante el período nacionalsocialista, de la suerte que corrieron muchos de sus amigos y familiares, y de su vida en Chile. Al final de la entrevista fue consultado por los dichos de Miguel Serrano, en los que negaba la existencia del "Holocausto". Su respuesta fue "pues que venga y lo diga frente a mí" (31 de Enero de 1985).

     A petición del propio Serrano, Las Últimas Noticias lo entrevistó cuatro meses después, dándole la oportunidad de replicar a Nicolás Acs: «Quiero desmentir, porque tengo amigos judíos que seguramente creen en el "Holocausto". Y no quiero, por motivo alguno, que me relacionen con esta pesadilla imaginaria». El periodista replicó preguntando: "¿No existieron ni la matanza ni las cámaras?", a lo que Serrano contestó: «Jamás. El señor Acs jamás vio alguna. Y varios escritores e investigadores franceses, ingleses, norteamericanos y judíos, jamás han encontrados pruebas de que existiera una sola cámara de gas».

     Para apoyar sus dichos se refirió a las obras revisionistas de Rassinier, Faurisson, Harwood, Irving y Butz, además de las de Brug y Kautzky, autores judíos. Serrano concluye la entrevista con una pregunta dirigida al periodista: «¿Sabe usted cuál fue el verdadero holocausto? La expulsión de alemanes desde Polonia, en 1945. En el éxodo murieron cuatro millones» (13 de Mayo de 1985).

     A partir de ese momento, se desarrolló en las páginas de Las Últimas Noticias la "polémica del Holocausto". Una semana después de la entrevista a Serrano, fue entrevistado el presidente del Comité Representativo de Entidades Judías de Chile (CREJ), Isidoro Gorodischer, quien descalificó cualquier opinión de Serrano sobre el "Holocausto" e insinuó un posible desorden siquiátrico del escritor (20 de Mayo de 1985). Siete días más tarde se publicó una carta de Serrano, en la que afirmaba que «tampoco las declaraciones del señor Gorodischer aportan pruebas sobre la existencia real del "Holocausto"». En la misiva, Serrano se dirigía directamente a Gorodischer:

     «¿De qué crímenes se trata?: ¿de la matanza de seis millones de judíos? Pruébela. ¿Las "cámaras de gas"?... Pruebe que existieron. Y si tiene estas pruebas, mándelas a la siguiente dirección: Institute for Historical Review, P.O. Box 1306, Torrence, California 90505, U.S.A. Si esas pruebas son reales le pagarán 50.000 dólares y serán publicadas en la prensa. Periodistas de prestigio, historiadores y científicos se encuentran entre los que las juzgarán. Todos nos enteraremos de ello. Y yo me habré convencido».

     Gorodischer volvió a ser entrevistado por Las Últimas Noticias, dándole la oportunidad de replicar a la carta de Serrano. Sin embargo, Gorodischer descartó cualquier posible discusión o diálogo al establecer que "no polemizaremos con Miguel Serrano. Podremos abrir diálogo con cualquier otra persona en torno a estos temas, pero no con Serrano". El periodista preguntó entonces: "¿Es su posición personal o la del Comité Representativo de las Entidades Judías de Chile, señor Gorodischer?", a lo que Gorodischer respondió que "es la decisión del Comité. No ayudaremos a hacer la apología del nacismo ni ayudaremos a que se tergiverse, como se está haciendo en muchos países, la historia. La negación de los crímenes del nacismo" (28 de Mayo de 1985).

     A esta altura, habían tomado parte de la "polémica del Holocausto" de Las Últimas Noticias lectores comunes y corrientes, quienes "tomaron partido" entre la posición de Serrano y la defendida por el CREJ. Entre Mayo y Julio de ese año Las Últimas Noticias publicó siete de estas cartas. Creemos que allí radica parte del triunfo obtenido por Serrano con esta polémica epistolar: instalar la negación del "Holocausto" como un tema discutible, como una discusión en la que es posible y lícito tomar partido [!].

     La polémica llegó a tal punto que incluso la Embajada de Israel, por medio de su Oficina de Prensa, se hizo parte por medio de una carta (11 de Junio). Pero el activismo nazi del año 1985 no se limitó a la actividad epistolar de Miguel Serrano y de lectores que solidarizaban con él. Durante ese año se produjo una proliferación de propaganda, panfletos y rayados anti-judíos en las calles de Santiago y otras ciudades de Chile. Tanto que la directiva del CREJ hizo llegar su preocupación al Ministerio del Interior.


1986-1989: Activismo Nazi y Reacción del CREJ

     Éstos fueron años de gran actividad para Miguel Serrano. Entre mediados de 1986 y mediados de 1989 escribió varios libros "hitleristas", prologó y editó algunos "clásicos" del anti-judaísmo y encabezó masivos actos de proselitismo nazi. Sin embargo, esos agitados años de activismo se vieron acompañados por un cambio en la forma en que el CREJ enfrentó las provocaciones de Serrano y su intento de instalar una agenda de extrema derecha neo-nazi en Chile. Así como en el período que va desde 1978 a mediados de 1986 el CREJ respondió regularmente a las apariciones públicas de Serrano, en especial en aquellas en que aparecía negando la existencia del "Holocausto", en el período que va desde mediados de 1986 a mediados de 1989 ―eventualmente, esto se ha proyectado en el tiempo, aunque con excepciones― la estrategia adoptada consistió en un silencio sepulcral respecto de sus publicaciones, de sus figuraciones públicas, de su activismo como editor de obras anti-judías, etc. Pese a la incesante actividad pública de Serrano entre los años 1986 y 1989, el CREJ hizo como que éste no hubiera existido.

     En 1986 Serrano publicó tres libros nazis de su autoría: en Junio, "Nacionalsocialismo, Única Solución para los Pueblos de América del Sur"; en Agosto, "El Ciclo Racial Chileno"; y en Octubre, "La Resurrección del Héroe". Todos ellos financiados, publicados y distribuídos por él mismo. A comienzos de 1987 prologó la reedición de "Raza Chilena" de Nicolás Palacios, edición financiada por Carlos Cardoen. En Mayo publicó "Contra la Usura" de Gottfried Feder, con un prólogo propio. En Julio publicó "El Plan Andinia. Estrategia Sionista para Apoderarse de la Patagonia Argentina y Chilena", también prologado por él. Finalmente, en Septiembre, con motivo del aniversario de la Matanza del Seguro Obrero (de 1938), organizó un masivo acto de homenaje al recién fallecido Rudolf Hess, en el Cementerio General.

     En 1988 encabezó una edición de los Protocolos de los Sabios de Sión, clásico texto anti-judío, bajo el título de "Los Protocolos de los Sabios de Sión y su Aplicación en Chile". El nombre de la publicación estaba dado por el prólogo que Serrano escribió e incluyó en la edición [publicado en este blog el 5 de Enero de 2014]. Cabe mencionar que esta edición se hizo en colaboración con la agrupación neo-nazi española CEDADE. La oportunidad para distribuír públicamente el texto vino en Septiembre del mismo año, cuando Serrano encabezó un acto de homenaje por los cincuenta años de la Matanza del Seguro Obrero en el Cementerio General. En Abril de 1989, al cumplirse cien años del nacimiento de Hitler, Serrano organizó y encabezó un acto de homenaje al dictador alemán en la precordillera de Santiago. A la ceremonia asistió la prensa escrita y grupos de nazis provenientes de varios países, incluída Alemania.

     Es decir, entre 1986 y la primera mitad de 1989 asistimos a la etapa de mayor activismo nazi en la carrera de Miguel Serrano. Sin embargo, y como ya adelantáramos, durante esta etapa varió la forma en la que el CREJ enfrentaba la figuración pública de Serrano. Hasta ese punto la respuesta del CREJ era inmediata y explícita, reprobando y denunciando sus intentos de situar una agenda nazi en la sociedad chilena. Recordemos que en 1984 Gil Sinay había defendido la idea de que "el esclarecimiento y la confrontación política e intelectual con el nazismo, son siempre los medios más importantes para combatir este peligro". Sin embargo, desde 1987 en adelante el CREJ no acusó recibo ni respondió, ni en sus órganos de prensa ni en la prensa escrita de circulación nacional, a ninguna de las apariciones públicas de Serrano.

     Desde 1986, cuando el CREJ tomó conocimiento de la publicación de "Nacionalsocialismo, Única Solución para los Pueblos de América del Sur" y lo denunció ante las autoridades, el CREJ no volvió a responder a las provocaciones de Serrano. La estrategia consistió en hacer como si Serrano no existiera, de modo de no hacer eco de sus figuraciones públicas. Creemos que este cambio de estrategia fue adelantado por Isidoro Gorodischer a mediados de 1985 cuando, en medio de la "polémica del Holocausto", estableció que "no polemizaremos con Miguel Serrano. Podremos abrir diálogo con cualquier otra persona en torno a estos temas, pero no con Serrano", aclarando que ésta no era una opción personal sino "la decisión del Comité. No ayudaremos a hacer la apología del nacismo ni ayudaremos a que se tergiverse, como se está haciendo en muchos países, la historia. La negación de los crímenes del nacismo".

     Esta nueva estrategia se mantuvo incólume hasta Julio de 1989, cuando El Mercurio publicó la siguiente carta de Gil Sinay, presidente del CREJ:

     «Señor director:
     A raíz del interesante artículo de don Enrique Lafourcade, titulado "Miguel Serrano, Solo ante el Mundo", aparecido en el diario El Mercurio del domingo 18 de Junio, se han publicado diversas cartas, entre ellas una del propio Serrano.
     La negación del Holocausto es un método recurrente al cual apelan los nazis por razones que desbordan los marcos ideológicos para entrar derechamente en el campo de la psiquiatría.
     Por respeto a nuestros hermanos inmolados en la más salvaje acción que recuerda la historia de la humanidad y al dolor de los sobrevivientes, y por respeto asimismo al pueblo de Chile que tiene suficientemente sanidad mental y conocimientos como para caer en este juego, en ningún caso vamos a polemizar con los seguidores del nazismo. Deseamos sólo alertar a la opinión pública a no ser sorprendida por un grupúsculo que hace del odio y de la mentira su bandera y que, con un afinamiento muy sospechoso, sueña con un nuevo Hitler para la humanidad» (El Mercurio, 10 de Julio de 1989, p. A2).

     ¿Qué provocó esta fisura en la nueva estrategia del CREJ? Serrano acababa de publicar en Chile "El Informe Leuchter".


El Informe Leuchter en Chile

     En 1984 el gobierno de Canadá demandó ante los tribunales de justicia al ciudadano alemán nacionalizado canadiense Ernst Zündel por estimular el anti-judaísmo con la publicación y distribución de material. Por medio de su editorial Samisdat Publications, Zündel publicaba y distribuía textos anti-judíos y negacionistas, como "Did Six Million Really Die?" de Richard Harwood, en Norteamérica y Europa. En 1985 Zündel fue encontrado culpable y sentenciado a quince meses de prisión, pero gracias a la apelación de su defensa, basada en errores de procedimiento durante el proceso, debió hacerse un segundo juicio. Éste se hizo célebre por la comparecencia de connotados autores negacionistas al estrado, para testificar a favor del Zündel, como Robert Faurisson y David Irving.

     Sin embargo, fue la irrupción del "especialista" estadounidense en métodos de ejecución y cámaras de gas Fred Leuchter la que marcó el desarrollo final del proceso. Financiado por la defensa de Zündel, Leuchter encabezó un grupo de investigación (que incluía un cineasta, un camarógrafo y un traductor) en algunos de los campos nazis situados en territorio polaco. El grupo visitó los campos de Auschwitz/Birkenau y de Majdanek, desde donde obtuvo fragmentos de los viejos edificios y evidencia forense, los cuales habrían sometido a pruebas científicas que arrojaron como conclusión la inexistencia de las cámaras de gas. La investigación y las conclusiones fueron plasmadas en un informe que luego fue presentado por la defensa de Zündel en el juicio, The Leuchter Report: An Engineering Report on the Alleged Execution Gas Chambers at Auschwitz, Birkenau and Majdanek, Poland, publicado por la editorial de Zündel, Samisdat Publications. Serrano editó este informe en Chile a mediados de 1989, con un prólogo en el que homenajeaba tanto a Ernst Zündel como a Fred Leuchter:

     «Es sólo ahora, hace muy poco y gracias al proceso que se ha seguido en Canadá a Ernst Zündel, que al fin la verdad total, definitiva, irrefutable, ha venido a ser declarada al mundo por un especialista norteamericano en cámaras de gas, el ingeniero Fred A. Leuchter, quien investigó en Auschwitz, Birkenau y Majdanek, en Polonia, llegando a la conclusión absoluta de que allí jamás existió una sola cámara de gas utilizada para asesinar a un solo judío. Y esto es definitivo, histórico y para siempre. La Mentira siniestra ha sido científicamente demostrada como tal. La verdad se ha impuesto, gracias a la valentía de un científico, a su capacidad, a su honestidad y, sobre todo, al sacrificio de un hombre, Ernst Zündel» (Miguel Serrano, El Informe Leuchter, pp. 9-10).

     La publicación de El Informe Leuchter en Chile por parte de Miguel Serrano marca el hito más importante del negacionismo en Chile. Aunque el recurso de negar el "Holocausto" como forma de lograr figuración pública (y publicidad para sus libros, editados por él mismo) había sido utilizado por Serrano desde fines de los setenta, nunca antes había ocupado el negacionismo tal centralidad en alguno de sus libros. Nunca antes había publicado un texto negacionista en Chile, limitándose a sugerirlos. Además, El Informe Leuchter se muestra como un texto aparentemente científico y objetivo, sin inclinaciones anti-judías. Pareciera lejano, muy lejano a las fantasías propias de Los Protocolos de Sión. Sin embargo, la finalidad de su publicación es la misma de cualquier texto negacionista: lavar la imagen del nazismo, a la vez que se insulta la memoria de las víctimas del nazismo, transformándolas de objetos de la violencia nacionalsocialista en autores de una falsificación histórica gigantesca:

     «Mentira el "Holocausto", mentira las cámaras de gas, mentira las lámparas hechas con piel humana, los jabones con grasa de judíos; mentira los crímenes de guerra nazis y mentira los "criminales de guerra" y los "torturadores", mentira el Diario de Ana Frank» (Miguel Serrano, El Informe Leuchter, pp. 9-10).

     La aparición de El Informe Leuchter significó un quiebre en la estrategia que el CREJ había adoptado para enfrentar el activismo nazi de Serrano y la censura generalizada de parte de la prensa escrita y los círculos literarios. En las páginas de El Mercurio Enrique Lafourcade publicó "Miguel Serrano: Solo contra el Mundo", donde ironiza con el tránsito operado por Serrano en su carrera literaria, con su paso de buen escritor a nazi estrafalario (18 de Junio de 1989). Por supuesto, Serrano respondió con una carta titulada "No Estoy Solo" en la que defiende el valor de su obra (25 de Junio de 1989). También Luis Sánchez Latorre, crítico literario de Las Últimas Noticias se dio tiempo para comentar el libro, de manera similar a como lo hizo Lafourcade (2 de Julio de 1989). Entonces, si negar el "Holocausto" despierta una oposición y una censura generalizada, ¿para qué hacerlo?.


¿Para qué negar el "Holocausto"?

     Sabemos que el revisionismo en torno al "Holocausto" nació de las cenizas mismas de la Segunda Guerra Mundial y que constituye una de las características fundamentales del discurso de la extrema derecha de las últimas décadas, pero ¿para qué se niega el "Holocausto"? Y, en particular, ¿qué perseguía Miguel Serrano al instalar y desarrollar el negacionismo en el Chile de los años ochenta?.

     El primer paso de Serrano consistió en instalar la negación del "Holocausto" en la prensa escrita. En innumerables ocasiones afirmó, en entrevistas y otras apariciones públicas, que el "Holocausto" era una farsa con la que Israel obtenía dinero de Alemania y con la que podía justificar la usurpación de tierras palestinas. De tanto repetirlo, lo instaló como un tema de discusión en la opinión pública y logró que su postura sobre el "Holocausto" fuera considerada como "el otro bando" de una discusión lícita, legítima. Para ello, la prensa escrita de la época le prestó una ayuda invaluable. En el mejor de los casos, la prensa escrita fue "provinciana" y hasta ingenua al dar tribuna para que Serrano negara el "Holocausto" incesantemente y lograra, finalmente, revestir de cierta legitimidad pública su discurso anti-judío. En el peor de los casos, diarios como El Mercurio y Las Últimas Noticias actuaron con negligencia y faltando a la ética profesional al permitir las constantes expresiones anti-judías de Miguel Serrano, durante toda la década de los '80. En cualquiera de los casos, las empresas de Agustín Edwards fueron las más útiles para los fines de Serrano.

     El intento de instalar la negación del "Holocausto" como objeto de interés y de debate en la opinión pública chilena a través de la prensa fue exitoso. La "polémica del Holocausto" en las páginas de Las Últimas Noticias, a mediados de 1985, es la mejor prueba de ello. Varios lectores escribieron apoyando la posición de Miguel Serrano, y otros tantos condenándola. Sin embargo, el éxito radica precisamente en el hecho de que se dé dicho debate, en el hecho de que se le conceda a los negacionistas el lugar de "el otro punto de vista" sobre el "Holocausto". Es precisamente esta concesión a los negacionistas de ser "el otro lado", "la otra postura", lo que Deborah Lipstadt quería evitar a toda costa cuando publicó Denying the Holocaust. Creemos que el éxito de Serrano en la instalación del discurso negacionista influyó considerablemente en el giro operado al interior del CREJ para enfrentar su activismo anti-judío.

     Es probable que la dirigencia comunitaria judía en el Chile de la época considerara que seguir respondiendo sistemática y explícitamente a cada una de las provocaciones de Serrano ayudaba, involuntariamente, a hacer eco de tales provocaciones, favoreciéndole. Según esta lógica, el silencio y el soslayo permitirían minimizar el impacto de las figuraciones de Serrano. Una vez que se ha instalado en la opinión pública, una vez que ha logrado constituírse en un objeto de discusión, en un tema opinable, el negacionismo se transforma en una plataforma desde la cual se puede lavar la imagen de la extrema derecha en general, y del nazismo en particular. Como ya hemos mencionado, si no existió el "Holocausto", ¿qué hay de malo con ser nazi?. Y, una vez blanqueada la imagen del nazismo, una vez que se desembaraza del "genocidio", las posibilidades de crecimiento, de hacerse de un espacio de expresión política, aumentan.

     El negacionismo de los años '80 permitió a Serrano expresar ciertas posturas ideológicas de extrema derecha y anti-judías en la prensa escrita de circulación nacional, manifestarlas en el espacio público y revestirlas de una cierta legitimidad ("el otro punto de vista" sobre el "Holocausto"). Permitió, además, sacar ciertas manifestaciones anti-judías del reducido círculo de fanáticos del que provienen y, bajo la apariencia de investigaciones científicas, darlas a conocer al público chileno. Le permitió un espacio de figuración y de influencia cultural que bien pudo ser utilizado no sólo para blanquear el nazismo sino para intentar rearmar una extrema derecha chilena.‒



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