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domingo, 5 de enero de 2014

Miguel Serrano - El Hijo del Viudo



     El siguiente texto de Miguel Serrano fue publicado en Chile en forma de libro en 2003, y puede ser hallado en la red. Es una especie de anudamiento de varios temas, y aún así hay conceptos novedosos. Su punto de partida es el anuncio de que viejas historias en las que la gente ingenua cree y ha creído, se va demostrando que son (como siempre se ha sabido) completas patrañas, demostración que no obstante representa un efecto escondido a modo de trampa. Ante ello Serrano se plantea si no va siendo hora de sacar a luz entonces los significados paganos esotéricos que se ocultan en el lenguaje figurado aludido en uso. El abordamiento de la realidad, así, aquí se hace desde su flanco simbólico más bien que en el de la política contingente, aunque su efecto va a proyectarse de todas maneras en lo cotidiano.


El Hijo del Viudo
por Miguel Serrano



"Cuando los niños nazcan con los ojos abiertos,
se aproximará el fin del mundo"
(Hesíodo).


LA CATÁSTROFE

     Hoy es el día 25 de Diciembre del año 2002, de la Era judeo-cristiana. Los católicos celebran el nacimiento de un Niño-Dios, al que llaman Jesús y que será luego el "Kristos". Por casi veinte siglos esto se ha venido imponiendo, insistiendo, creyendo. Para los que nacieron y vivieron en esta creencia, parecería imposible pensar que no fue cierto, que nada de esto sucedió, que ese edificio-templo milenario se construyó sobre una mentira cuidadosamente elaborada en sus comienzos y luego modificada y proyectada por el Arquetipo.

     Y es precisamente ahora, después de dos mil años de haber impuesto al mundo ario de Occidente el más terrible sentido de culpa por el asesinato de un "hombre-dios" y, en su nombre, haber destruído viejas culturas y civilizaciones paganas, aquí en América y en todo el Orbe, que esos mismos manipuladores, que esclavizaron el alma de casi toda la Tierra, anuncian que nada fue cierto, porque los fundamentos de esa historia, de ese "cuento", nunca existieron. Y para ello se apoyan en las investigaciones arqueológicas y antropológicas más recientes.

     Ni Abraham ni Moisés vivieron de verdad; ni David y Salomón fueron reyes. Jamás hubo cautiverio en Egipto; mucho menos existió el cruce del Mar Rojo, ni el derrumbe de las murallas de Jericó. Es decir, todo el Antiguo Testamento es una invención, o una falsificación. No hubo doce tribus de Israel, ni nada semejante. Jamás un Imperio ni patria judía en Palestina. Ahora bien, si el Antiguo Testamento es un cuento, una historia imaginada, el Nuevo Testamento, los Evangelios ―que por fundamento tienen el Antiguo―, también lo son. Si no existió Abraham, ni Moisés, ni las Tablas de la Ley, ni los Diez Mandamientos, menos habrán existido José, María ni Jesús de Nazaret. Los evangelistas fueron los autores de una "telenovela", como se diría hoy; o bien, unos hábiles "políticos", conspirando para derrumbar los Imperios egipcio, persa y romano, pudiendo así imponer a una minoría, una tribu como de gitanos, sobre el resto de los "animales de dos patas", valiéndose de la astucia y la mentira.


LOS RABINOS

     Nos cuenta la prensa que la Sinagoga Unificada del Judaísmo Conservador de Estados Unidos, en un documento oficial, cuestiona las aseveraciones del Antiguo Testamento. David Lieber, de la Universidad Judía de Los Angeles, en una publicación llamada Etz Hayim ("Árbol de la Vida"), basada en los últimos descubrimientos arqueológicos, filológicos y antropológicos, cambia la versión de la Biblia, página por página, y da a conocer cuarenta y un ensayos de rabinos y académicos sobre los pergaminos de la Torá. Lee Levine, un profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, declara que no existen documentos egipcios que se refieran al cautiverio de los judíos, y que el Éxodo nunca se llevó a efecto, ni la conquista de Canaán, ni una Jerusalén de David y Salomón. Por su parte, Robert Wexler, presidente de la Universidad del Judaísmo de Los Angeles, autor de Mitología del Cercano Oriente, sostiene que el Génesis no nace en Palestina, pudiendo tener su origen en Mesopotamia (hoy Iraq) y en la epopeya de Gilgamesh. Así, tampoco nunca existió Noé.

     A todo esto también ha hecho referencia The New York Times, en un artículo de Michael Massing, del 13 de Marzo de 2002. Asimismo, un periódico de Canadá publicó en 1988 una crónica de Eliezer Oren, de la Universidad Ben Gurión, declarando que las excavaciones realizadas en ochenta sitios de Jerusalén contradicen las afirmaciones de la Biblia. Y en Der Spiegel, de Alemania, en tres páginas, aparecidas en Junio de 1987, se llega a la conclusión de que los libros de Moisés son de "ciencia-ficción".

     Podríamos continuar dando nombres de autores y de publicaciones sobre este tema extraordinario que, sin embargo, pareciera haber pasado desapercibido para la mayoría de la gente, aunque no así, de seguro, para una minoría de estudiosos y una élite de gobernantes, que sustentan el poder en el mundo y que son los que en verdad cuentan.

     Tengo la esperanza de que alguien que lea estas líneas, y para quien estoy haciendo el esfuerzo de escribirlas, comprenda la inmensa gravedad de lo sucedido. Por cerca de dos mil años se ha mantenido al mundo viviendo, soñando, sufriendo, gozando, matando y muriendo, construyendo sus vidas y sus muertes sobre una mentira, sobre algo que no existió nunca, sobre una leyenda y un mito cuidadosamente elaborados. Y ahora, de pronto, los mismos que los inventaron y sostuvieron en el tiempo, de la noche a la mañana declaran que todo eso no existió, que fue falso. ¿Qué los ha llevado a producir esta catástrofe, casi simultánea y mucho peor que el derrumbe de la Torres Gemelas de Nueva York?.

     Se piensa que las investigaciones científicas de los arqueólogos y antropólogos del Medio Oriente puedan haber inducido a los rabinos a apoyarlos con sus declaraciones para no aparecer contrariando irracionalmente las afirmaciones de la ciencia. Sin embargo, no nos parece creíble, pues, con el enorme poder en sus manos, bien podrían rebatir esos argumentos arqueológicos, ignorarlos y hasta hacerlos desaparecer, como en los siglos del pasado, con otras certezas. ¡No!. ¡Aquí hay algo más, mucho más terrible y tenebroso!.


LOS ROBOTS

     ¿Nos atreveremos a penetrar las sombras del más gran misterio?. ¿Quiénes son los judíos, en verdad? Para Alfred Rosenberg, ellos son la mentira orgánica. Y Nicolás Palacios, autor de Raza Chilena, con anterioridad de años, a comienzos del siglo XX, asimismo afirmaba que "El judío nunca puede decir la verdad", recomendando que antes de leer un libro deberíamos averiguar sobre su autor y, "si es judío, no leerlo, porque es falso".

     Entre los millones de seres que pueblan la Tierra, ¿qué es el judío? No es un animal (aunque puede que sea un sheidim [1]); tampoco es un ser humano. Lo más probable es que sea un "robot", al servicio de un extraterrestre, de Yahvé. Y como tal tiene que cumplir sus órdenes, si es que debe seguir existiendo. Así, surge el "pueblo de dios", de Yahvé, Saturno, Sat-anás (Satur-day, Sá-bado).

[1. Mezcla de animal y de hombre, según la Biblia. Con la edad los judíos van tomando rasgos de animales].

     Yahvé vive y se alimenta de la sangre y carne de los habitantes de la Tierra. Sus "agentes" lo describen en sus mitos bíblicos cuando Abraham está dispuesto a sacrificar su hijo para alimentar a Yahvé. Las guerras, las grandes matanzas, son banquetes para Yahvé. Y a medida que el Kali-yuga se va acercando a su final, ese demonio (ese Arconte) tenebroso, aumenta su apetito y necesita urgentemente un banquete final, siendo ya que en casi sesenta años ―desde 1945― sólo se alimenta de pequeñas guerras. ¡Está en ayunas!. Yahvé necesita una nueva Guerra Mundial, donde se derrame a raudales la sangre aria de los goym [no-judíos]. De lo contrario, corre peligro de desaparecer como Satán, Saturno, Arconte prisionero del Demiurgo.

     Por ello se hace necesario crear una situación mundial insostenible, sin otra salida que no sea una gran guerra. La crisis económica es inevitable sin el petróleo del Medio Oriente; la destrucción de las torres de Nueva York entrega a EE.UU. (es decir, a los judíos) el dominio planetario, con el pretexto de la "lucha contra el terrorismo" ("los que no están con nosotros están en contra nuestra"). Y, por último, el derrumbe del mundo espiritual de Occidente, dejando sin sostén ideológico a los dirigentes de las iglesias cristianas y a la misma Masonería.

     Los rabinos, que también parecieran haber desmoronado sus propias creencias, ya tienen un nuevo instrumento de dominio y de presión para esclavizar a los no-judíos. Otra "religión" de repuesto, que siga torturando a los arios con el complejo de culpa: la Religión del Holocausto. Si el cristianismo acusa a los goym de haber matado a un dios, el "Holocausto" los culpa de haber asesinado al "Pueblo de Dios". Con lo anterior se acusó a los egipcios y a los romanos. Ahora los reemplazan los alemanes, tan sometidos como los otros, pues aceptan mansamente y hacen penitencia en los "Templos-Museos" del Holocausto, de la nueva religión, a pesar de conocer que también aquí, en el comienzo, fue la mentira. Porque así como las antiguas religiones y creencias judías fueron edificadas sobre falsedades, también la nueva religión del Holocausto judío, con sus seis millones de sacrificados (el número seis es arquetipo del judaísmo), es otra mentira, aunque sus "dogmas" sean aceptados ciegamente por los no-judíos. El demonio Yahvé proyecta su hipnosis sobre los goym y ayuda así a "su pueblo" de robots. Pero solamente hasta que tengan éxito en prepararle su Banquete.

     ¿Y si no logran producir una Tercera Guerra Mundial?. ¿Si fracasan?. ¿La nueva religión podría servirles de consuelo, manteniendo a su propia gente cohesionada, a pesar del desprestigio creciente y en aumento en todo el planeta? Eso está por verse. En el final de todas las cosas, en el nadir del Kali-yuga, también su dios famélico los abandonaría.


LOS CRISTIANOS

     Uno deberá preguntarse: Si todo fue una mentira, si dos mil años se construyeron sobre leyendas y mitos, ¿qué sucede con las catedrales románicas y góticas, con la maravillosa música de Bach, con las pinturas de Miguel Angel y de Leonardo, creadas sobre esos mitos?. ¿Cómo es posible?. ¿Y los santos y los místicos?. ¿Un San Juan de la Cruz, una Santa Teresa, un San Francisco de Asís, un Ignacio de Loyola y el mismo Padre Pío?. ¿Todo para nada?. ¿Todo inútil?.

     Es aquí donde entra a intervenir otro misterio, ajeno por completo al accionar de los hombres y también de los robots bioquímicos. Es la acción extraña del Arquetipo y de su encarnación, o reencarnación, en la Tierra.

     Ya Pablo ―Paulo de Tarso―, quien "no conoció a Jesús", debió echar mano del mitraísmo para montar su cuento cristiano. Y se le aparece ―y lo posee― el arquetipo del Kristos griego, que no es otro que la encarnación del Horus y del Osiris egipcios, del Krishna hindú y del Avatâra de Vishnú y de Siva. Luego, y ya instalada la Iglesia de Roma, a través de los Papas visigodos, merovingios y sajones, también Wotan de los germanos hace su aparición, crucificándose en el leño cristiano, como antes lo estuvo en el Árbol de la Vida pagano, el Iggdrasil de los Externsteine.

     A través de los distintos concilios se va creando la dogmática, que incorpora pequeños trozos o indicios de la revelación arquetípica, ocultando las esencias, por desgracia. Nunca sabremos a ciencia cierta si una minoría eclesiástica guardó para sí el hilo secreto del Misterio, como un culto iniciático, capaz de transmutar, redimir y salvar a esa minoría en el momento de la crisis máxima del futuro.


EL KRISTIANISMO ESOTÉRICO

     En India nace un niño predestinado; su nombre es Krishna (Krishna-Kristos). Avisado el tirano Kansas de que este niño pondrá su reino en peligro, manda matar a todos los que nacieron en ese día. Su madre, advertida a tiempo, logra salvarlo, escapando hacia la ciudad de Vrindavan.

     La influencia de la India ha sido decisiva en toda la Europa Sur-oriental y en el Medio Oriente africano. El mismo Egipto faraónico habría sido fundado por Emperadores hindúes, según el conde de Gobineau. Las huellas, muy visibles hace dos mil años, fueron borradas por los judíos, los cristianos y los musulmanes.

     En Nazaret, de Galilea, nace un niño, de nombre Yeshua. Avisado el tirano Herodes de que algún día pondrá en peligro su reino, manda matar a todos los niños nacidos en ese día. Su madre lo pone a salvo.

     La historia del héroe del cristianismo es un sincretismo, un palimpsesto de varias personalidades y sucesos de los que se echa mano, mezclándolos. Posiblemente la vida de un celote, hijo de Judas de Gamala, guerrillero en contra del Imperio Romano, que habría sido ajusticiado, quizás crucificado. Luego, un Maestro esenio, influenciado por el budismo, que predica el amor y la igualdad en las regiones del Mar Muerto. Del mitraísmo, muy popular entre las legiones romanas, se apropiarán las ceremonias del pan y del vino, de los banquetes al Dios Sol, que luego serán la misa (de messe, cosecha), dedicada al Dios-Padre. También el gnosticismo de Alejandría aportará el concepto de Demonio (Demiurgo), extraído de una mitad del dios Abraxas. Y del Tao y la Tantra, de China e India, procede el concepto y la práctica de la "Resurrección de la Carne".

     Si en un comienzo todo esto fue hecho por los hombres, genialmente elaborado y planificado, alguien los inspiró, los usó, alguien que sabía. O bien, el Arquetipo, desde fuera, desde lejos, de arriba, o de abajo, de la Tierra Interior, del alma de la Tierra. Porque la historia se repite, ya lo hemos visto, en distintas partes del mundo y en tiempos apartados. Y si en un comienzo puede que un Maestro conociera el secreto de la Iniciación ―que la revelación incluye―, luego, y muy pronto, éste se oculta a la gran masa y desaparece, al parecer para siempre, aun para esa minoría.

     De lo que se trata es de la recuperación de una Totalidad perdida, del Hombre-Total, del Yo Absoluto (del Selbst de Nietzsche y de Jung), del Unus Mundus. Al comienzo se dice: "Yo y el Padre somos una misma Persona". Yo y Brahma (el Gurú y Brahma). Pero a medida que se avanza en el difícil sendero y el Yo se va haciendo consciente del Selbst (o sea, de su cuerpo astral, actualizándolo, haciéndolo visible), ampliando así su Yo, totalizando su persona, aspirando al Yo Absoluto, se aproxima a la separación del Padre, lo que se logra con la muerte mística (o sea, la crucifixión): el desprendimiento consciente en el "cuerpo astral" revivificado, lo que se experimenta como una muerte voluntariamente aceptada y provocada del Yo consciente, racional. Y entonces, Jesús es Kristos, el Yo Absoluto, con una "super-conciencia", unido a Kristos, al Selbst, al Sí-Mismo. Y le dice al Buen Ladrón (que es también Hércules, que "roba" las manzanas de oro en el Jardín de las Hespérides, y es Parzival, que roba el Gral, porque todo esto, a esas alturas del tiempo involucionado de Hiperbórea, equivale a un robo, y la Totalidad sólo se puede ya robar); le dice: "Esta noche (en la noche se desprende el astral) tú y yo estaremos a la diestra de mi Padre": Sí, porque ya no se fusionará con el Padre, ya no se perderá en Brahma. Ya es Sí-Mismo para siempre. "El Padre y Yo no somos una misma Persona". Y hasta es posible que pueda "iluminar la oscuridad del Creador"...

     Tras la "muerte" vendrá la resurrección de la carne, que es la "salida en el astral", mientras el cuerpo físico "queda como muerto" (Wotan, en el Árbol Iggdrasil, a los nueve días). Pero también es la resurrección efectiva del cuerpo en la tumba (la "materialización del cuerpo astral"); Jesús-Kristos, a los tres días, cuando abren la tumba y la encuentran vacía. El Mago ha sido capaz de reabsorber la energía de la carne y traspasarla a su cuerpo astral, revistiéndolo de una substancia roja (Vrâja) indestructible, inmortal. El hombre ha dado a luz a su cuerpo sutil, astral, el Hijo del Hombre, como se llamó a Jesús-Kristos. Jesús se ha unido a Kristos, siendo el Bodhisattva, un "resucitado" que permanece en la Tierra para ayudar a sus discípulos, sin entrar aún en el Nirvana. Cuando se abría la tumba de los antiguos magos taoístas, tampoco se hallaba un cuerpo sino una Espada. Era Excalibur, porque habían vencido en el combate por la recuperación de la inmortalidad.

     En la leyenda cristiana es hermoso el relato de la Peregrinación de Emaús. Después de la "muerte" de Jesús-Kristos, los discípulos marchan entristecidos y recordando al Maestro. De pronto, un hombre se les junta y empieza a hablarles, usando las mismas palabras de Jesús. Ellos se extrañan, pero no lo reconocen (porque los "resucitados" no son iguales a los vivos, el "astral" sólo se parece al cuerpo físico, tiene los lados cambiados, y las pupilas de los inmortales son cuadradas). Y es sólo durante la cena cuando lo descubren, "por la manera de partir el pan". Entonces le dicen: ―"¡Tú eres el Maestro!". ―"¡Sí!", les responde. "Mas, ¡no me toquen!" (Noli me tangere!). De haberlo hecho, se habría producido una descarga mortal.

     Así, Kristos, por un tiempo, fue también un Bodhisattva en la Tierra (se dice que por cuarenta días [2]), después de haber resucitado su cuerpo, para entrar con él en la Eternidad.

[2. Este número está tomado del Libro de los Muertos egipcio].


NO SE CREMA A LOS MAGOS

     Siempre me llamó la atención en India que a los más altos Yoguis no se les cremara.

     Cuando el Siddha (el Divya) pierde en Hiperbórea la capacidad de plasmarse y des-plasmarse (lo que produce el hundimiento y la desaparición de Hiperbórea y de su Edad Dorada), los arios empiezan a cremar a sus muertos. Así liberan más pronto al astral no resucitado en vida y ofrecen ―o devuelven― la energía del cuerpo, por medio del fuego, al Sol. Sin embargo, a los más desarrollados hierofantes y a unos pocos Viryas (héroes) no los creman, sino que los entierran ―en el polvo, o en sarcófagos de encina―. Porque van a resucitar. En lugar del cuerpo, se encontrará una Espada.

     También en India vi a yoguis enterrarse vivos por una semana, para volver a "despertar". Pero no es lo mismo. Se trata más bien de la "imitación de la verdad", de imitar la resurrección.

     Con la llegada del cristianismo se prohíbe la cremación y se entierra a todos los muertos, con lo cual se ignora un rito exclusivo. También la momificación de los cuerpos significa un intento de preservar la forma, cuando se ha perdido la capacidad de la resurrección auténtica, o se duda de lograrla. Y es en Egipto ―y también entre los Inkas― donde alcanza su apoteosis, casi de magia negra, al mantener al Ka ―el Astral― por largo tiempo imantado a la que fuera su forma aquí en la Tierra, sin poder liberarse en busca de otra nueva encarnación, en la que, a lo mejor, lograría la "Resurrección de la Carne".

     Pareciera, además, haber existido algo desconocido y tenebroso en la momia. Algo relacionado con el canibalismo, en busca de extraer de la médula ósea, del cráneo y del átomo sanguíneo, una substancia bioquímica (Tulu, de Thule) parecida, según se cree, al oro alquímico, al aurum potabile que se bebe, en busca de alargar la vida y fortalecer los shakras. Los miembros de la secta secreta de la Universidad de Yale, "Skull & Bones", a la que pertenecen Presidentes y dirigentes de EE.UU., deberán conocer al respecto.

     Con la prohibición de cremar y la generalización del entierro, se confunde todo entre los arios cristianizados. En la misma India, la judía que se apoderó del ashram de Sri Aurobindo Goshe, haciéndose llamar "La Madre", en Pondicherry, no cremó al gran Yogui Sri Aurobindo y lo momificó, siendo que debió enterrarlo para que resucitara. De este modo cumplió hasta el final su venganza, para impedir la realización del fin último de la Iniciación Aria: la Resurrección de la Carne.


LA SALVACIÓN

     He tratado de explicar, de descubrir, lo que pudo ser la Iniciación Kristiana, o lo que podría llegar a ser, como el único medio de que una minoría se salvara a sí misma y salvara todo aquello que el Arquetipo introdujo como a hurtadillas, por entre los engranajes del judaísmo, del pecado y la dogmática. De este modo, también, las grandes catedrales, La Anunciación de Leonardo, el mismo Moisés de Miguel Angel y el Arte de la Fuga de Bach serían proyectados. Y no todo habría sido en vano, un simple juego inexistente, un esfuerzo hecho por nada, una ilusión. Y así, el golpe mortal de la revelación última de la no-existencia de los fundamentos de la doctrina judeo-cristiana, habrá sido neutralizado de la única manera posible: revelando el Esoterismo Kristiano, para beneficio de una minoría, que es la sola que puede salvarse al final de los tiempos. Pues ya nada se conseguirá tratando de retornar a la más antigua doctrina, anterior al Concilio Vaticano II, como pretenden algunas tendencias del catolicismo contemporáneo. Todo aquello fue culpable, precisamente, de la vulnerabilidad del edificio milenario.

Leonardo da Vinci, "La Anunciación"
     Hay que rescatar aquello que el Arquetipo ha pronunciado en voz muy baja, como un susurro, no para que todo el mundo lo escuche, sino siempre a media voz, para una minoría oculta, tal vez en los conventos benedictinos, algunos jesuítas, o los mismos dominicos, que en un tiempo crearon la Inquisición. Y de allí saldrían uno o dos iniciados, capaces de recuperar la Totalidad del Selbst, del Hombre Total, del Hombre-Dios, después de haber cumplido con la auténtica "Imitación de Kristos". "¡Lázaro (el cuerpo astral), levántate y anda!". Tras la crucifixión, o muerte mística, mágica, donde el Yo se ha hecho consciente de sí mismo y se separa para siempre del Padre, no es reabsorbido y disuelto en Brahma sino que se "sienta a su diestra" y le es posible resucitar con la carne, revistiéndola de Vrâja inmortal y uniéndola al cuerpo astral, haciéndolo visible a voluntad, pero "sin tocarlo" (Noli me tangere). Y así se ha dado a luz al Hijo del Hombre. Por esto, sabiéndolo o no sabiéndolo, cuando los antiguos Papas hablaban ex cátedra se referían a sí mismos como Nos, diciendo: "Nos, el Papa" (Yo unido al Astral, el Selbst), pues ya eran Uno, en la Iniciación Krística, heredada de Wotan, de Odín, de Mitra, de Manes y, sobre todo, de Siva. Y cuando así hablaba, el Papa era infalible.


EL KRISTIANISMO ARIO

     Cuando el profesor Carl Gustav Jung se refería al Kristianismo, diciéndome que Kristos y el Selbst eran Uno, cuando me mostraba su anillo gnóstico, indicándome la transformación que él hiciera en el símbolo, para "kristianizarlo", cuando se alegraba por la proclamación del dogma católico de la Asunción de la Virgen, entendiendo que ahora Kristos tenía su contraparte femenina, acompañado por Ella, como los Dioses de la Antigüedad, yo creo que a sabiendas se estaba también refiriendo a la Iniciación Tántrica, donde la mujer, el femenino eterno, es fundamental en la divinización del hombre, del Iniciado, del Alquimista (la soror mistica, la amasia uxor de los trovadores del Languedoc, la yogini y la walkiria).

     En esta hora crítica de nuestra civilización, para poder movernos en estos complejos territorios, usando términos y conceptos comprensibles sólo por una minoría, se hace imperioso tener que recurrir al lenguaje aportado por Jung, el único que se ha aproximado a las esencias, impidiéndole dar el último paso sólo su profesión de psicólogo, su ascendencia Protestante y su filiación masónica. El no reconoció el "Cuerpo Astral". Pareciera no haber sabido que el Selbst, el Self, el Sí-Mismo, es el Cuerpo Astral. Sin embargo, nos habló del Arquetipo y, aunque nunca nos dijo claramente qué entendía por Arquetipo, ya que no era el concepto platónico, refiriéndose más bien a un "revestimiento de los instintos", su "representación visual", por así decirlo, al final de sus días, en el prólogo que me diera para mi libro Las Visitas de la Reina de Saba, declara, por primera vez, que "el Arquetipo no es un producto del Inconsciente", con lo que, sin decirlo abiertamente, lo está aproximando a los Dioses paganos de la Antigüedad.

     Y como los Dioses no mueren (porque el Arquetipo es uno e indivisible), sino que renacen y reencarnan, ellos volverán con distintos ropajes a repetir su misma historia, allí donde los hombres intenten inventar nuevas religiones, desde el fondo del Inconsciente Colectivo.

     Y no otra cosa pasó con el Kristianismo, como hemos tratado de explicar.

* * *

     ¿Y qué es lo que los "Dioses" quieren? Ellos tratan que el hombre, el Divya que cayera, el Virya ya apartado de su divinidad, pueda recuperarla, retornando al Hogar Perdido, y le señalan el camino, aunque sepan que nunca más será un dios como ellos sino algo distinto, desconocido en el Universo. Pudiendo hasta iluminar la oscuridad de Dios...

     Esto Ellos lo saben, lo esperan y lo desean. Por eso ayudan, repitiendo así la eterna historia...


EL ISLAM

     También el Islam será afectado en su Doctrina por la destrucción de su mito fundacional. Si Abraham no existió, ni su hijo Ismael, ¿quién llegó a La Meca y encontró la Kaaba?. ¿Y quién fue esa mujer, Shaiba, esa Viuda, que entrega su morada (vecina a la Kaaba) para que allí se funde esa nueva religión de los arvasthanes (árabes), con la condición de que se recuerde para siempre a sus descendientes como "los Hijos de la Viuda"? De nuevo aquí nos encontraremos con la destrucción consciente y decisiva de las claras huellas del hinduísmo. La Kaaba era un monolito, quizás un aerolito, de antigüedad inmemorial, transformado en santuario hindú, en el que se imprimieron símbolos y nombres sánscritos de los dioses arios del hinduísmo: Brahma, Shiva, Parvati, Ganesha, el dios Elefante, hijo de los anteriores, y de Emperadores indios, entre ellos del rey Vrikramaditya, que conquistara esas regiones. Allí estaba también la Reina de Saba (¿Shaiba?). Saba en inglés es Sheeba, que también puede ser la contraparte femenina del Dios Shiva, el Andrógino, Ardhanasisvara. En el Pilar del Qutub Minar en Delhi, hay inscripciones similares a las que existieron (¿existen aún?) en la Kaaba, en la Piedra Negra de La Meca, de Arvasthan (Arabia). Arva es caballo, en sánscrito, y Arvasthan es "tierra de caballos". Afganistán, Paquistán, Turquestán, también son nombres de origen sánscrito, señalando que esas tierras, hoy musulmanas, pertenecieron al gran Imperio hindú-védico. De todas las inscripciones de la Kaaba, Mahoma sólo tomó la de Alá, para su único dios. Tal vez por leerse igual hacia ambos lados. Es un término sánscrito, una invocación a la Diosa Madre, Durga. Alá, Akka, se usa en los cantos hindúes dedicados a la Esposa y Madre de Shiva. También Alá es ELELLA (Al=EL y =ELLA).

     Así, en esos tiempos pre-islámicos, los árabes, extraños a la península, son civilizados por los Emperadores védicos y convertidos a la civilización y religión brahmánica. En la Biblioteca de Estambul, Makhtab-e-Sultania, existe un valioso documento hallado en el altar del templo hindú de la Kaaba que hace un recuento de todo esto.

     La Kaaba fue un templo dedicado al Sol y los planetas, con la adoración por el fuego. Los mahometanos, que intentan borrar ese recuerdo, colocan la luna menguante en su Emblema.

     En su conflicto con tribus judías de la región, los musulmanes se apropian del personaje Abraham, inventado por aquéllos, siendo, además, un error de pronunciación y de escritura del dios Brahma de la India. En verdad, el Islam, al igual que el cristianismo, está penetrado sutilmente por el Arquetipo de otras creencias y religiones: de las Edda, de las sagas de los Ases y los Vanen, de los antiguos germanos. Del Walhalla y las walkirias ha tomado el Jannah y las uríes. El Ramadán recuerda los ascetismos y ayunos en las festividades de Rama, del Ramayana. Y el mismo nombre Islam se descompone en Is (la diosa Isis, la Negra; como Kali, como las Vírgenes Negras, como la misma Kaaba) y Lam, el mantram del shakra Muladara, el de los órganos sexuales, señalando una iniciación tántrica desaparecida ya en la superficie del Islam, aunque puede que no en sus profundidades, como lo indicaría la existencia del Taj-Mahal, en India, y del mismo nombre Kaaba ("Cave", Cueva, Gran Madre, Piedra Negra). Lam también es camino. Islam sería originalmente el Camino de Isis, de la diosa Isis, el de la iniciación tántrica de "Shaiba", la "Viuda"; de la "Reina de Saba", de los "Hijos de Saba-Shaiba", de los "Hijos de la Viuda", de la Piedra Negra de la Kaaba, de Siva y Kali, de Ra e Isis, todos Negros (Nigredo). De la Kaaba-Vimana (Ovni). Porque los vimanas eran hechos de piedra, y así son citados en el Ramayana y el Bhagavad-Gita.

     Estos profundos secretos fueron conocidos y guardados por los sufíes (iniciados musulmanes, maniqueos y gnósticos) mientras ellos mantuvieron su pureza. Conocí en India a sufíes adoradores de Krishna y del dios Siva. Quizás los "ismaelitas", los Assesín, del Imán, del Viejo de la Montaña, también tuvieran un origen semejante. Pero los mahometanos, como los católicos, lo destruyeron todo implantando una ortodoxia feroz y, como en la Inquisición, lapidando a los transgresores. Velaron el eterno femenino, hasta en el rostro de sus mujeres, y en contraposición con la joya de su Taj-Mahal, poema en mármol y piedras preciosas dedicado al Amor Eterno (al A-Mor de los Hiperbóreos y de los arios védicos), han inventado la purda y el harem, destruyendo, además, en todo el mundo las más maravillosas reliquias y esculturas, como los milenarios Budas de piedra de Afganistán.

     Al igual que en el cristianismo, la penetración judía en el mahometanismo ha sido la mano invisible, culpable de instalar también allí sus invenciones, que al ser hoy públicamente reveladas como falsas, dejan asimismo desvalidos a los islámicos.

* * *

     Los árabes se hallan también penetrados por los judíos Daggatum y Donmeh, que pasan a ser dentro de su pueblo algo así como los sefarditas españoles, judíos disfrazados.

     Sin embargo, los árabes del Islam, al igual que los cristianos, y más aun que ellos, están en condiciones de superar la gran crisis por el hecho de haber guardado, para una secreta minoría iniciática, el Misterio de la Kaaba y de la Iniciación del SOL NEGRO, de la PIEDRA NEGRA, que fuera el nexo oculto con el HITLERISMO ESOTÉRICO, durante, antes y después de la última Gran Guerra.


HITLERISMO ESOTÉRICO

     Tras el "Pacto Renovado" con Yahvé, esa tribu de esclavos, los judíos, que llegan con los arios en el éxodo del Gobi, cruzando la India hasta el Medio Oriente, poco a poco lo van alterando todo, infiltrándose, con la ayuda directa de su dios-demonio, Yahvé. En la India quedan los judíos Beni-Israel, muy disimulados ("camuflados"); en Grecia se instalan en Macedonia, en Monastir, hasta nuestros días. Entre los negros de África son los falashas; entre los chinos y los japoneses, los Tiao-Kiu-Kiaou; en América, los aztecas, con sus sacrificios sangrientos, expulsando a Quetzalcóatl; entre los árabes, los daggatum y los donmeh, como ya hemos visto.

     ¿En qué momento el judío pasa a ser un robot genético, un clon, un golem de Yahvé? Sin duda, mucho antes del "Pacto Renovado", en el momento mismo de la aparición del Hombre en la Tierra. El gran riesgo que corre Yahvé es que para tener éxito en su "creación" artificial, genética, necesita de la mezcla dosificada con el "animal-hombre". Y es aquí donde su experimento puede fallar ―y a veces falla―, al producir un conflicto, una lucha interna, entre la "máquina genética" y su parte humana, que, al final, podría llegar a provocar una explosión catastrófica, en la que hasta el mismo Yahvé será destruído. Se corre, además, el riesgo de que aflore una rebelión en el propio mundo del judaísmo, del ser humano contra el robot, el clon, el golem. Y esto lo saben y lo presienten los grandes rabinos y el mismo Yahvé. De ahí su necesidad, cada vez más urgente, de provocar un conflicto mundial de enormes proporciones, que distraiga a la masa judía del propio drama, y alimente a Yahvé.

     Al mismo tiempo que destruyen las bases de creencias milenarias, revelando que son falsas, los rabinos construyen hoy la nueva Religión del Holocausto, para mantener la cohesión interna y paralizar a los goym.

* * *

     Todo esto lo conoció el profesor Hermann Wirth, fundador de la Ahnenerbe, organismo de Investigación de las SS. Me lo reveló personalmente, al final de sus días, cuando escribía su obra cumbre sobre la historia del pueblo judío, manuscrito que se ha hecho desaparecer y que posiblemente se encuentre en el Vaticano.

     Al profesor Jung, por su parte, le preocupaba el hecho de que el mundo occidental "hubiera sido interrumpido en su desarrollo desde el paganismo por la imposición de otra cultura". Sin duda se refería al cristianismo. Él atribuyó los conflictos y las guerras a esa dicotomía interior, los estallidos periódicos del mundo suprimido en su desarrollo natural. Era Wotan que resurgía, el dios de la Guerra, para Jung. Nada de esto aconteció en India, porque ese mundo se desarrolló sin interferencias ni interrupciones, desde sus orígenes polares y védicos (Tilak).

     Sin embargo, y debido a esto mismo, en la India el hombre se halla menos individualizado, sin conciencia de su propio "yo", envuelto en su Inconsciente Colectivo, por así decir. Por eso, como los perros y los gatos, el indio jamás se aburre. El aburrimiento es producto del "yo", incapaz de crear nuevos entretenimientos, de inventarlos a cada rato. En cambio, el Inconsciente está inmerso y viviendo las creaciones milenarias, en contacto permanente con sus Dioses, que le hablan. No está, además, solo sino unido a todo su pueblo, que "piensa igual", cree igual, vive igual. Es el Inconsciente Colectivo. Un hindú es igual a otro, al revés del occidental, cada uno diferente. Además, Jung me declaraba que los indios "no piensan las ideas". Las ideas se les aparecen. Únicamente los occidentales, los europeos, crean las ideas, las producen. A lo menos así lo sienten. Y ésta habría venido a ser la compensación por el conflicto interno, producto de la imposición del cristianismo en el mundo pagano (esto lo digo yo), al interrumpir su natural evolución. La conciencia de sí-mismo, la aparición del "yo". Caso único en todo el Universo.

     Como también único en la historia de la Tierra es el extraordinario suceso del Hitlerismo, que hace posible que un pueblo, consciente de sí mismo, retome a voluntad, o sea, de un modo racional, la evolución interrumpida del universo pagano y lo incorpore de un modo natural al "Kristianismo Esotérico", por decirlo de este modo, uniendo a Wotan con Kristos, porque ambos son una misma persona, un mismo arquetipo, un mismo dios.


RECREAR EL SUPERHOMBRE

     Hitler dijo: "Quien vea en nuestro Movimiento sólo un partido político, no ha entendido nada. Es mucho más: Es la voluntad de crear (recrear) el Superhombre".

     Recrearlo; porque el Superhombre no es un estado humano en una evolución biológica del futuro, como se piensa pudo creerlo Nietzsche. El Superhombre existió en el pasado y se perdió. No hay evolución sino involución. Para conocer sobre la Cosmogonía del Hitlerismo remito al lector a mi libro "Manú. Por el Hombre que Vendrá", al capítulo "Cosmogonía Revelada" y sus diagramas explicativos. Aquí sólo resumiremos, diciendo que en un comienzo, hace millones de años, el Divya apareció en este planeta Tierra, donde, para poder trabajar, debió plasmarse, revistiendo su forma sutil de esta materia más densa. Sólo por un corto tiempo terrestre, volviendo a desplasmarse y desaparecer. Y así, continuamente, hasta que, por un acontecimiento extraño, por "enamorarse de las hijas de los hombres", el Divya pierde la capacidad de desencarnarse y queda prisionero de la materia terrestre, hasta olvidar su verdadero origen, perdiendo sus poderes, junto con el funcionamiento de uno de los lados de su cerebro, instrumento creado para el trabajo de la Mente invisible en este otro plano. Pero no todos han sufrido esta suerte. Tal vez uno logró partir, después de haberse unido a una mujer, para reproducirse, dividiéndose ("de una costilla", como dice la leyenda). Y es así cómo esa mujer, queda Viuda y es la Gran Viuda. Sus descendientes serán los "Hijos de la Viuda", los Viryas, mezclas de divinos y hombres.

     Los "Hijos de la Viuda" vivirán en su esencia, como Abraxas, la íntima tragedia de un destino conflictivo, pudiendo dirigirse en ambas direcciones, hacia arriba o hacia abajo. Como Parzival, un Hijo de Otra Viuda (de Herzeloyde), podrán encontrar el Gral, es decir, unirse al Selbst, al Sí-Mismo, recuperando la Totalidad perdida; o bien, quedar prisioneros del mago-demonio Klingsor, en el castillo-logia de Schastel Marveille, donde estarán bajo hipnosis del Demonio, hasta que también puedan liberarse un día, por el milagro del Gral.

     En la mezcla de los Hijos de la Viuda con las "hijas de los hombres", la reproducción ya no será por partenogénesis, sino que valiéndose de los órganos corporales de funciones múltiples ("con dolor"). El Virya perderá cada vez más la memoria de su origen, fortaleciendo un "yo" terrestre, producto único también del conflicto de la mezcla de dos mundos contrapuestos. Y ya no habrá más salida que la ayuda que aún pueda aportarle el dios-arquetipo, el Divya, y cada vez menos, por causa de la mezcla de las razas, inducida y propagada por el demonio Satán-Saturno-Yahvé y su robot genético, el judío.


EL HIJO DEL VIUDO

     Vamos a tocar el centro del Misterio de todos los misterios.

     ¿Qué pasa con Lucifer (el Lucibel de los cátaros)?. ¿Por qué abandona a los que ha traído a la Tierra?

     ¡Por Lilith!

     Es la Mujer Divina, la que primero rompe el Huevo Cósmico, donde era Una con Lucifer, por curiosidad, por cognocer y para oponerse al Demiurgo, culpable del Big-Bang. Lucifer la sigue, en busca de recuperar su contraparte, su Eterno Femenino.

     La reencuentra y la pierde aquí en la Tierra. Se ha dicho que a Lilith también la conoció Adán, antes de Eva. Usamos estos nombres para facilitar el difícil relato y por ser personajes arquetípicos, ya que esta historia se repite eternamente, luego con Abaris, el hiperbóreo, y Allouine, en Grecia, y hasta en mi propia vida, en Chilli-Chile (ver el tomo II de mis Memorias de Él y Yo). Lilith también es la Reina de Saba.

     El A-Mor de Lucifer y Lilith (A = sin, Mor = muerte; Sin Muerte) hace posible que se recupere a voluntad la Totalidad de los Opuestos, de los Pares de Opuestos, dentro de cada uno, en la unión con su ánimus-masculino, Lilith, y con su ánima-femenina, Lucifer, para usar la terminología de Jung. Cada uno se desposa con su propio Selbst y le es posible dar a luz el verdadero Hijo del Hombre y de la Mujer (que es "parido" por el Hombre), el Cuerpo Astral, el cuerpo sutil, andrógino, el Siva Ardhanasisvara. Para ello, Lucifer ha debido quedar viudo de Lilith, aquí en la Tierra, y "embarazado" de Ella, dando a Luz el Hijo del Viudo, el Cuerpo Astral, (con el rostro de la Amada) que, al revestir un cuerpo terrestre, (por un corto tiempo) hará posible la aparición de una casta de Héroes-Guerreros en este mundo, luchando por redimir al resto de los Viryas, de los hiperbóreos y los arios, prisioneros e hipnotizados por el Demiurgo, con la ayuda de Satán-Saturno-Yahvé y de sus robots genéticos, los judíos, como ya se ha dicho.


¿Y LOS HIJOS DE LA VIUDA?

     Son el resultado del contacto mental de Eva y un extraterrestre, su primer Esposo, que luego parte, dejándola Viuda. Por "partenogénesis" ella da a luz a un Virya, al que la leyenda bíblica llama Caín. Los otros hijos de Eva serán "paridos con dolor", tras la "desviación" de Kundalini, la Serpiente. Los descendientes de Caín, los "cainistas", son los "Hijos de la Viuda" que propagan en un comienzo el gnosticismo ―de gnosis, cognocer―, y también el esoterismo de "Menfis Misraim", del antiguo Egipto. Mas ellos también serán penetrados por el judaísmo, en las Logias Masónicas, que en siglos muy posteriores pasan a ser centros del satanismo, culpables y promotoras de la Revolución Francesa, de la llamada Independencia de América, del marxismo y del actual mundialismo. Es allí donde ahora se trabaja por la creación del Robot-Mesías de Israel, el último clon-golem, que regiría el mundo esclavizado del final del Kali-yuga, con sede de su Imperio en el Sur del mundo, desde el paralelo 40°, hasta la Antártica.

     Sin embargo, con la destrucción de la mitología y la leyenda judías, también ellos deberán ser afectados, ya que ni el Templo de Salomón, con sus columnas de Urim y Tumim [3], ni su Gran Arquitecto, Hiram, ni toda su simbología judeo-masónica, nunca existieron. También, para una pequeña minoría de masones no habrá más salvación que retornar al origen oculto, resucitando el Misterio de los orígenes [4] y, al igual que los cristianos y los musulmanes, comprender que no pueden luchar con los Hijos del Viudo; porque un Hijo de la Viuda podría también llegar a transmutarse en un Hijo del Viudo.

[3. NdelE: Al parecer éste es un lapsus de Serrano, ya que las columnas masónicas las denominan Jakín y Boaz, siendo los nombres mencionados por Serrano adornos de los sacerdotes del Antiguo Testamento].
[4. Los Constructores de Menhires y Cromleshs de la pre-Historia y sus herederos, los "grandes arquitectos" arios de la Edad de la Piedra].


LA ORDEN NEGRA SS

     Debemos corregir la creencia de que las SS fueron fundadas sólo para ser un Cuerpo de Protección del FührerSchutz-Staffel―, aunque así aparecieran para el gran público. Los verdaderos fundadores de la Orden y del Nacionalsocialismo, donde el mismo Himmler fue un personaje secundario, pretendieron otra cosa. La Swástika Levógira, por ejemplo, que gira en dirección contraria a la rotación de la Tierra y señala el retorno a la Hiperbórea Polar, nos revela que se trata de remontar la involución del hombre, "recuperar el Superhombre", el Hombre-Total, el Hombre-Dios, el Divya de los orígenes. Es también la Swástika del Bo, del Tíbet pre-búdico. SS significa Schwarze Sonnen, Schwarze Steine, el Sol Negro de los tibetanos y de los hiperbóreos, de los Ainos, y la Piedra Negra de la Kaaba. También el uniforme negro, la calavera y los huesos cruzados, son una clave secreta distinta a la de "Skull & Bones", de esa extraña "hermandad", ya referida. En el cráneo y en los huesos se encuentra esa sustancia misteriosa, Tulu; pero no para comerla en la antropofagia, sino para incorporarla mentalmente al Astral, de modo que facilite la Resurrección de la Carne.

     El Hitlerismo Esotérico conoció sobre el Esoterismo Kristiano y el Islámico, y fue desde ahí que se entendió con el mufti de Jerusalén y con el Papa Pío XII, quien vivió teniendo a su lado a una monja alemana (su soror mistica), vio los Discos Volantes del Hitlerismo y, seguramente, sabía que la "virginidad de María" era posible, por haber parido a Jesús (tal como lo fuera Eva y como ésta diera a luz a Caín) por partenogénesis, siendo preñada telepáticamente por un Ser Divino, un Divya, también su primer Esposo. Es decir, por el Ángel de Leonardo, con la "mirada". Así, el Jesús de la leyenda sería también Hijo de una Viuda.

     En el templo-castillo de Wewelsburg existió un grupo selecto de iniciados que practicaron un yoga occidental secreto, destinado a recuperar el Superhombre, el Hombre Total, con sus dos hemisferios cerebrales en actividad. Yo estuve en el recinto subterráneo de Wewelsburg, con doce pilares-asientos de piedra, en torno a un espacio redondo, destinado al Fuego, que se prendía para que ascendiera hasta una abertura en lo alto, con una Swástika Levógira; el Sol Negro, el Tubo Astral, por donde debía "salir" el Astral, el "Hijo del Hombre", el que sería capaz de resucitar el cuerpo físico en la tumba del guerrero (las tumbas SS, con la runa Man, de la Vida) y poblar nuevamente la Hiperbórea Polar, en Neu Schwabenland, la base hitlerista en la Antártica, en el Mar de Weddell, en las Tierras de la Reina Maud, desde donde parten los Superhombres hacia la Estrella Venus y a Aldebarán, en sus Ovnis, o Vimanas, es decir, en sus Cuerpos Astrales redondos y materializados, con Vrâja indestructible, inmortal, plasmándose y desplasmándose a voluntad.

     Y el templo-recinto subterráneo de Wewelsburg era una reproducción del templo solar (del Sol Negro) de la primera Kaaba, la pre-islámica y pre-védica, la extraterrestre.

     Una Lanza o Flecha imaginaria unía el castillo de Wewelsburg con las ruinas de los Externsteine (Stern-Steine: "Estrella de Piedra" ["piedras de las estrellas"]). Y allí se esculpió a Wotan, crucificado en el Arbol Iggdrasil. Y también hay una tumba abierta, horadada en la roca, donde Él resucitó.‒




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