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sábado, 11 de enero de 2014

El Boicot Económico Judío contra Alemania



     En la edición de Enero-Febrero de 2001 de The Barnes Review (barnesreview.org) se publicó el siguiente artículo, que presentamos ahora en castellano, bajo el título de "The First Shot Fired in WWII". Dicho texto fue digitalizado por el sitio wintersonnenwende.com, que le dio el título que hemos traducido, de donde lo hemos tomado por el interés que posee. Su mayor énfasis aparentemente se da sobre el hecho de que existió, aunque no necesariamente a la vista de todos, una alianza entre sionistas y nacionalsocialistas, buscada más que nada por los primeros. Recalca también el autor todas las artimañas de la soez campaña publicitaria a la que tuvo que hacer frente Alemania, argumentando por qué fue Judea quien disparó el primer tiro en la 2ªGM, y cómo era conveniente para el movimiento sionista la estabilidad general de Alemania, de modo que el capital de los judíos alemanes fluyera con expedición hacia Palestina.

La Declaración Judía de Guerra
sobre la Alemania Nacionalsocialista
El Boicot Económico de 1933
por M. Raphael Johnson, Ph.D.
Enero de 2001


     Mucho antes de que el gobierno de Hitler comenzara a restringir los derechos de los judíos alemanes, los líderes de la comunidad judía mundial declararon formalmente la guerra contra la "Nueva Alemania", en momentos en que el gobierno estadounidense e incluso los líderes judíos en Alemania estaban instando a la precaución en el trato con el nuevo régimen de Hitler.


     La guerra declarada por la dirigencia judía internacional sobre Alemania no sólo provocó represalias concretas por parte del gobierno alemán sino que también sentó las bases para una poco conocida alianza económica y política entre el gobierno de Hitler y los líderes del movimiento sionista, los que esperaban que la tensión entre los alemanes y los judíos condujera a una emigración masiva hacia Palestina. En resumen, el resultado fue una alianza táctica entre los nacionalsocialistas y los fundadores del actual Estado de Israel, un hecho que muchos hoy preferirían que fuera olvidado.

     Hasta este día, es generalmente creído (aunque incorrectamente) que cuando Adolf Hitler fue designado como Canciller alemán en Enero de 1933, el gobierno alemán comenzó políticas para suprimir a los judíos de Alemania, incluso acorralándolos y poniéndolos en campos de concentración, y lanzando campañas del terror y violencia contra la población judía doméstica.

     A pesar de que hubo erupciones esporádicas de violencia contra los judíos en Alemania después de que Hitler subió al poder, esto no fue oficialmente aprobado o estimulado. Y la verdad es que los sentimientos anti-judíos en Alemania (y en otras partes de Europa) realmente no eran nada nuevo. Como todos los historiadores judíos dan testimonio con mucho fervor, los levantamientos anti-judíos en distintos grados habían estado siempre presentes en la historia europea.

     En cualquier caso, a principios de 1933 Hitler no era el líder indiscutible de Alemania, ni tampoco él tenía todo el mando sobre las fuerzas armadas. Hitler era una figura importante en un gobierno de coalición, pero él estaba lejos de ser el gobierno mismo. Aquello fue el resultado de un proceso de consolidación que evolucionó posteriormente.

     Incluso la Asociación Central de Judíos Alemanes (Centralverein deutscher Staatsbürger jüdischen Glaubens), conocida abreviadamente como la Verein, refutó la sugerencia (hecha por algunos líderes judíos de fuera de Alemania) de que el nuevo gobierno estaba provocando deliberadamente levantamientos anti-judíos.

     La Verein publicó una declaración afirmando que "las autoridades gubernamentales responsables [es decir, el régimen de Hitler] no son conscientes de la situación amenazante", y diciendo que "no creemos que nuestros conciudadanos alemanes permitirán ser llevados a cometer excesos contra los judíos".

     A pesar de esto, los líderes judíos en Estados Unidos y Gran Bretaña determinaron por su cuenta que era necesario lanzar una guerra contra el gobierno de Hitler.

     El 12 de Marzo de 1933 el American Jewish Congress anunció una protesta masiva en el Madison Square Garden para el 27 de Marzo. En esa oportunidad el comandante en jefe de los Veteranos de Guerra judíos pidió un boicot estadounidense hacia los bienes alemanes. Mientras tanto, el 23 de Marzo 20.000 judíos protestaron en el Ayuntamiento de Nueva York, mientras grandes concentraciones fueron organizadas en los exteriores de las compañías navieras North German Lloyd y Hamburg-American, y se montaron boicots contra los bienes alemanes en todas las tiendas y negocios de la ciudad de Nueva York.

IMAGEN: Pocas personas conocen los hechos acerca del acontecimiento singular que ayudó a provocar lo que finalmente fue conocido como la Segunda Guerra Mundial: la declaración judía internacional de guerra contra Alemania poco después de que Adolf Hitler subió al poder y mucho antes de que cualquier sanción oficial del gobierno alemán o represalias contra los judíos fueran implementadas. La edición del 24 de Marzo de 1933 del The Daily Express de Londres (mostrado encima) describía cómo los líderes judíos, en combinación con poderosos intereses financieros judíos internacionales, habían lanzado un boicot contra Alemania con el propósito expreso de mutilar su ya precaria economía, con la esperanza de derribar el nuevo régimen de Hitler. Fue sólo entonces que Alemania devolvió el golpe como respuesta. Así, si la verdad ha de ser dicha, fue la dirigencia judía mundial, y no el Tercer Reich, quien disparó efectivamente el primer tiro en la Segunda Guerra Mundial. El destacado abogado de Nueva York Samuel Untermeyer fue uno de los principales agitadores en la guerra contra Alemania, describiendo la campaña judía como nada menos que una "guerra santa".

     Según The Daily Express de Londres del 24 de Marzo de 1933, los judíos habían lanzado ya su boicot contra Alemania y su gobierno electo. El titular decía "Judea Declara la Guerra contra Alemania - Los Judíos de Todo el Mundo Se Unen - Boicot de Bienes Alemanes -  Demostraciones Masivas". El artículo describía una próxima "guerra santa" y luego imploraba a los judíos de todas partes que boicotearan los bienes alemanes y se involucraran en demostraciones masivas contra los intereses económicos alemanes. Según el Express:

     «Todo Israel en todo el mundo se está uniendo para declarar una guerra económica y financiera contra Alemania. La aparición de la Esvástica como el símbolo de la nueva Alemania ha revivido el antiguo símbolo de guerra de Judas a una nueva vida. Catorce millones de judíos dispersados por el mundo entero estrechan filas unos con otros como un solo hombre a fin de declarar la guerra contra los perseguidores alemanes de sus hermanos en la fe.

    «El mayorista judío abandonará su casa, el banquero su mercado bursátil, el comerciante su negocio, y el mendigo su humilde choza, a fin de unirse a la guerra santa contra el pueblo de Hitler».

     El Express decía que Alemania estaba "enfrentada ahora con un boicot internacional de su comercio, sus finanzas, y su industria... En Londres, Nueva York, París y Varsovia, los negociantes judíos están unidos para llevar adelante una cruzada económica".

     El artículo decía que "preparaciones mundiales están siendo hechas para organizar demostraciones de protesta", y reportaba que "la antigua y reunida nación de Israel entra en formación con armas nuevas y modernas para luchar con todas sus fuerzas su muy antigua batalla contra sus perseguidores".

     Esto realmente podría ser descrito como "el primer tiro disparado en la Segunda Guerra Mundial".

     En una línea similar, el periódico judío Natscha Retsch escribió:

     «La guerra contra Alemania será emprendida por todas las comunidades, conferencias y congresos judíos... por cada judío individual. Por consiguiente, la guerra contra Alemania reanimará ideológicamente y promoverá nuestros intereses, que requieren que Alemania sea totalmente destruída.

     El peligro para nosotros los judíos se encuentra en todo el pueblo alemán, en Alemania en su conjunto así como individualmente. Ella debe ser hecha inofensiva para siempre... En esta guerra nosotros los judíos tenemos que participar, y esto con toda la fuerza y poder que tengamos a nuestra disposición».

     Sin embargo, note bien que la Asociación Sionista de Alemania envió un telegrama el 26 de Marzo rechazando muchas de las acusaciones hechas contra los nacionalsocialistas como "propaganda", "mendaz" y "sensacionalista".

     En efecto, la facción sionista tenía todos los motivos para asegurar la permanencia de la ideología nacionalsocialista en Alemania. Klaus Polkehn, escribiendo en el Journal of Palestine Studies ("The Secret Contacts: Zionism and Nazi Germany, 1933-1941"; JPS v. 3/4, primavera/verano 1976), afirma que la actitud moderada de los sionistas era debida a su interés personal en ver la victoria financiera del nacionalsocialismo para forzar la inmigración hacia Palestina. Este poco conocido factor vendría finalmente a jugar una parte fundamental en la relación entre la Alemania nacionalsocialista y los judíos.

     Mientras tanto, sin embargo, el ministro alemán de Asuntos Exteriores Konstantin von Neurath se quejó de la "campaña de difamación" y dijo:

     «En lo que concierne a los judíos, sólo puedo decir que sus propagandistas en el extranjero no están prestando a su co-religionarios en Alemania ningún servicio al dar al público alemán, mediante sus noticias deformadas y mentirosas sobre persecución y tortura de judíos, la impresión de que dichos propagandistas realmente no se detienen ante nada, ni siquiera en mentiras y calumnias, para combatir contra el actual gobierno alemán».

     El incipiente gobierno de Hitler mismo estaba claramente tratando de contener la tensión creciente, tanto dentro de Alemania como en el exterior. En Estados Unidos, incluso el ministro de Asuntos Exteriores Cordell Hull telegrafió al rabino Stephen Wise del American Jewish Congress pidiéndole cautela:

     «Mientras que hubo durante un breve tiempo un considerable maltrato físico hacia los judíos, esa fase puede ser considerada prácticamente terminada... Una estabilización parece haber sido alcanzada en el campo del maltrato personal... Me siento esperanzado de que la situación que ha causado tan extendida preocupación a través de todo este país volverá pronto a su normalidad».

     A pesar de todo esto, los líderes de la comunidad judía rechazaron aplacarse. El 27 de Marzo hubo reuniones de protesta simultáneas en el Madison Square Garden, en Chicago, Boston, Filadelfia, Baltimore, Cleveland y otros 70 lugares. La reunión de Nueva York fue transmitida por todo el mundo. El punto fundamental es que "la Nueva Alemania" fue declarada como enemiga de los intereses judíos y por ello tenía que ser económicamente estrangulada. Esto ocurrió antes de que Hitler decidiera boicotear los bienes judíos.

     Fue como respuesta directa a esto que el gobierno alemán anunció un boicot de un día a los negocios judíos en Alemania el 1° de Abril. El ministro alemán de Propaganda doctor Joseph Goebbels anunció que si después del boicot de un día no hubiera ningún ataque adicional contra Alemania, el boicot sería detenido. Hitler mismo respondió al boicot judío y a las amenazas en un discurso el 28 de Marzo —cuatro días después de la declaración judía original de guerra— diciendo:

     «Ahora que los enemigos domésticos de la nación han sido eliminados por el Volk mismo, lo que hemos estado esperando mucho tiempo no llegará a ocurrir.

     «Los criminales comunistas y marxistas y sus instigadores intelectuales judíos, quienes, habiendo huído a toda prisa con sus reservas de capital a través de la frontera justo a tiempo, están desplegando ahora una campaña inescrupulosa y traicionera de agitación contra el Volk alemán en conjunto desde allí...

     «Mentiras y calumnias de una perversidad absolutamente espeluznante están siendo lanzadas sobre Alemania. Historias de horror de cadáveres judíos desmembrados, arrancados los ojos y cortados de manos están circulando para difamar al Volk alemán en el mundo por segunda vez, como ellos lo habían hecho exitosamente una vez anteriormente en 1914».

     Así, el hecho —uno convenientemente dejado de lado por casi todos los historiadores sobre el tema— es que la orden de boicot dada por Hitler el 28 de Marzo de 1933 fue en respuesta directa a la declaración de guerra contra Alemania de los líderes judíos mundiales dada a conocer sólo cuatro días antes. Hoy, la orden de boicot de Hitler es descrita como un acto de agresión directa, pero todas las circunstancias que condujeron hasta dicha orden son rara vez descritas incluso en las historias más voluminosas y detalladas del "Holocausto".

     Ni siquiera Saul Friedlander en su descripción por lo demás bastante completa de la política alemana, Nazi Germany and the Jews, menciona el hecho de que la declaración judía de guerra y boicot precedió al discurso de Hitler del 28 de Marzo de 1933. Los lectores exigentes serían sabios si se preguntaran por qué Friedlander pensó que esa parte de la historia era tan irrelevante.

     El hecho simple es que fue la Judería organizada como una entidad política —y ni siquiera la comunidad judía alemana por sí misma— la que realmente inició el primer disparo en la guerra con Alemania.

     La respuesta de Alemania fue una medida defensiva, no ofensiva. Si aquel hecho fuera ampliamente conocido hoy, arrojaría una nueva luz sobre los acontecimientos posteriores que finalmente condujeron a la conflagración mundial que siguió.

     Para entender la reacción de Hitler ante la declaración judía de guerra, es vital comprender el estado crítico de la economía alemana en ese entonces. En 1933 la economía alemana se encontraba en un caos. Aproximadamente 3 millones de alemanes dependían de la ayuda pública, con un total de 6 millones de desempleados. La hiperinflación había destruído la vitalidad económica de la nación alemana. Más encima, la propaganda anti-alemana que irradiaba la prensa global intensificó la determinación de los enemigos de Alemania, sobre todo de los polacos y su alto comando militar de línea dura.

     Los líderes judíos no estaban fanfarroneando. El boicot era un acto de guerra no únicamente como metáfora: era un medio, bien elaborado, para destruír Alemania como una entidad política, social y económica. El objetivo a largo plazo del boicot judío contra Alemania era llevarla a la bancarrota con respecto a los pagos de reparación impuestos sobre ella después de la Primera Guerra Mundial, y mantener a Alemania desmilitarizada y vulnerable.

     El boicot, de hecho, mutilaba completamente a Alemania. Estudiosos judíos como Edwin Black han relatado que, en respuesta al boicot, las exportaciones alemanas fueron cortadas en un 10%, y que muchos exigían incautar los bienes alemanes en países extranjeros (Edwin Black, The Transfer Agreement - The Untold Story of the Secret Pact between the Third Reich and Jewish Palestine, Nueva York, 1984).

     Los ataques contra Alemania no cesaron. Los líderes judíos mundiales llegaron a ser cada vez más beligerantes y se comportaron de manera frenética. Una Conferencia Internacional de Boicot Judío fue realizada en Amsterdam para coordinar la campaña de boicot en curso. Fue llevada a cabo bajo los auspicios de la auto-denominada Federación Económica Judía Mundial, de la cual el famoso abogado de Nueva York y antiguo personaje político influyente Samuel Untermeyer fue elegido como su presidente.


IMAGEN: La masiva reunión de protesta anti-alemana sostenida en el Madison Square Garden el 27 de Marzo de 1933. A pesar de los esfuerzos del gobierno alemán para aliviar las tensiones e impedir la intensificación de insultos y amenazas por parte del liderazgo judío internacional, la reunión fue llevada a cabo como estaba programada. Reuniones y marchas de protesta similares también estaban siendo efectuadas en otras ciudades durante el mismo período de tiempo. La intensidad de la campaña judía contra Alemania era tal, que el gobierno de Hitler juró que si la campaña no se detenía habría un boicot de un día en Alemania en contra de tiendas poseídas por judíos. A pesar de esto, la campaña de odio siguió, obligando a Alemania a tomar medidas defensivas que crearon una situación en donde los judíos de Alemania llegaron a ser cada vez más marginados. La verdad acerca de la guerra judía contra Alemania ha sido suprimida en la mayoría de las historias del período.

     Tras retornar a Estados Unidos a raíz de la conferencia, Untermeyer pronunció un discurso en la Radio WABC (de Nueva York), una transcripción de la cual fue impresa en el New York Times el 7 de Agosto de 1933.

     La vehemente oratoria de Untermeyer pedía una "guerra santa" contra Alemania, haciendo la acusación directa de que Alemania estaba empeñada en un plan para "exterminar a los judíos". Él dijo (en parte):

     «...Alemania ha sido convertida desde una nación de cultura en un verdadero infierno de bestias crueles y salvajes.

     Debemos, no sólo por nuestros hermanos perseguidos sino por el mundo entero, asestar ahora en defensa propia un golpe que liberará a la Humanidad de una repetición de este increíble ultraje...

     Ahora o nunca deben todas las naciones de la Tierra hacer causa común contra... la matanza, la hambruna y la aniquilación... la tortura diabólica, la crueldad y la persecución que están siendo infligidas día tras día sobre estos hombres, mujeres y niños...

     Cuando la historia sea contada... el mundo contemplará un cuadro tan terrorífico en su bárbara crueldad, que el infierno de la guerra y las presuntas atrocidades belgas palidecerán por su insignificancia comparado con esta campaña planeada de manera diabólica, deliberada y a sangre fría, y ya parcialmente ejecutada, para la exterminación de un pueblo orgulloso, amable, leal y respetuoso de las leyes...

     Los judíos son los aristócratas del mundo. Desde tiempo inmemorial ellos han sido perseguidos y han visto a sus perseguidores ir y venir. Sólo ellos han sobrevivido. Y de tal modo la Historia se repetirá a sí misma, pero eso no proporciona ninguna razón por la que nosotros deberíamos permitir este retroceso de una alguna vez gran nación a la Edad Media o dejar de rescatar a esos 6.000.000 de almas humanas de las torturas del infierno...

     ...Lo que estamos proponiendo, y ya hemos ido lejos haciéndolo, es llevar a cabo un boicot económico puramente defensivo que debilitará el régimen de Hitler y llevará al pueblo alemán de vuelta a sus sentidos destruyendo su comercio de exportación del cual depende su misma existencia.

     ...Proponemos ante la opinión mundial y la estamos organizando para que se exprese del único modo en que Alemania puede ser hecha que entienda...».

     Untermeyer luego proporcionó a sus oyentes una historia totalmente fraudulenta de las circunstancias del boicot alemán y de cómo se originó. Él también proclamó que los alemanes estaban empeñados en un plan para "exterminar a los judíos":

     «El régimen de Hitler originó y está diabólicamente llevando a cabo su boicot para exterminar a los judíos, señalando cuáles son las tiendas judías, advirtiendo a los alemanes contra el trato con ellos, encarcelando a los comerciantes judíos y haciéndolos desfilar por las calles por cientos bajo la custodia de tropas nacionalsocialistas por el único delito de ser judíos, expulsándolos de las profesiones liberales en las cuales muchos de ellos habían alcanzado un alto status, excluyendo a sus hijos de las escuelas, a sus hombres de los sindicatos, cerrándoles todas las vías de sustento, encerrándolos en viles campos de concentración y privándolos de comida y torturándolos sin causa, y recurriendo a toda otra forma concebible de tortura, inhumana más allá de su concepción, hasta que el suicidio se haya hecho su único medio de escape, y todo únicamente porque ellos son o sus antepasados remotos habían sido judíos, y todo con el objetivo declarado de exterminarlos».

     Untermeyer concluyó su discurso en gran parte fantástico e histérico declarando que con el apoyo de "amigos cristianos... vamos a clavar el último clavo en el ataúd de la intolerancia y el fanatismo...".

     Que sus acusaciones contra Alemania fueran hechas mucho antes de que los historiadores judíos afirmaran hoy que hubo alguna cámara de gas o incluso un plan para "exterminar" a los judíos, muestra la naturaleza de la campaña de propaganda que tuvo que enfrentar Alemania.

     Sin embargo, durante ese mismo período hubo algunos desarrollos inusuales en funcionamiento: la primavera de 1933 también presenció el comienzo de un período de cooperación privada entre el gobierno alemán y el movimiento sionista en Alemania y Palestina (y realmente en todo el mundo) para aumentar el flujo de inmigrantes y capitales judeo-alemanes hacia Palestina.

     Los partidarios de nuestros días del sionista Israel y muchos historiadores han tenido éxito en mantener este pacto nazi-sionista en secreto ante el gran público durante décadas; y mientras la mayor parte de los estadounidenses no tienen ninguna idea de la posibilidad de que pudo haber habido una colaboración directa entre los jerarcas nacionalsocialistas y los fundadores de lo que se convertiría en el Estado de Israel, la verdad ha comenzado a surgir.

     El libro Zionism in the Age of the Dictators, del escritor judío disidente Lenni Brenner, publicado por una pequeña editorial y no habiéndosele dado la publicidad que merece por los llamados medios "predominantes" (que están por otra parte obsesionados con la época del "Holocausto"), fue quizás el primer esfuerzo importante en este ámbito.

     En respuesta a Brenner y otros, la reacción sionista ha consistido por lo general en declaraciones de que su colaboración con la Alemania nacionalsocialista fue efectuada únicamente para salvar las vidas de judíos. Pero la colaboración fue tanto más notable porque ocurrió en un momento en que muchos judíos y organizaciones judías estaban exigiendo un boicot contra Alemania.

     Para los líderes sionistas, la asunción del poder por parte de Hitler ofreció la posibilidad de un flujo de inmigrantes hacia Palestina. Previamente, la mayoría de los judíos alemanes, que se identificaban como alemanes, tenía poca simpatía con la causa sionista de promover la congregación de la Judería mundial en Palestina. Pero los sionistas vieron que sólo el anti-judío Hitler iba probablemente a empujar a los judíos alemanes anti-sionistas en los brazos del sionismo.

     Todos los quejumbrosos partidarios mundiales de Israel de hoy en día por razón del "Holocausto" (para no mencionar a los israelíes mismos) se olvidan de mencionar que hacer la situación en Alemania tan incómoda para los judíos como fuera posible —en cooperación con el nacionalsocialismo alemán— era parte del plan.

     Ésta fue la génesis del llamado Acuerdo de Transferencia, el acuerdo entre judíos sionistas y el gobierno nacionalsocialista para transferir a la judería alemana a Palestina.

     Según el historiador judío Walter Laqueur y muchos otros, los judíos alemanes estaban lejos de estar convencidos de que la inmigración a Palestina era la respuesta. Además, aunque la mayoría de los judíos alemanes rechazara considerar a los sionistas como sus líderes políticos, está claro que Hitler protegió y cooperó con los sionistas con el propósito de poner en práctica la solución final: la transferencia masiva de judíos al Cercano Oriente.

     Edwin Black, en su voluminoso libro El Acuerdo de Transferencia (The Transfer Agreement, Macmillan, 1984), declaró que aunque la mayoría de los judíos no quería huír a Palestina en absoluto, debido a la influencia del movimiento sionista dentro de la Alemania nacionalsocialista la mejor posibilidad para un judío de salir de allí era emigrar a Palestina. En otras palabras, el Acuerdo de Transferencia mismo decretaba que el capital judío sólo podría ir Palestina.

     Así, según los sionistas, un judío podía dejar Alemania sólo si él iba al Cercano Oriente.

     La dificultad primaria con el Acuerdo de Transferencia (o incluso la idea de tal acuerdo) era que los ingleses [!] estaban demandando, como una condición de la inmigración, que cada inmigrante pagara 1.000 libras esterlinas a su llegada a Haifa u otra parte. La dificultad era que tal moneda dura era casi imposible de adquirir en una Alemania escasa de fondos y radicalmente inflacionaria. Ésta era la idea principal detrás del Acuerdo de Transferencia final. Laqueur escribe:

     «Un banco alemán grande congelaría los fondos pagados por los inmigrantes en cuentas bloqueadas para los exportadores alemanes, mientras un banco en Palestina controlaría la venta de bienes alemanes a Palestina, proporcionando de esa manera en el lugar a los inmigrantes la moneda extranjera necesaria. Sam Cohen, copropietario de Hanoaiah Ltd y el iniciador de los esfuerzos de transferencia, se vio sin embargo sometido a objeciones duraderas por parte de su propia gente, y finalmente tuvo que reconocer que tal acuerdo de transferencia sólo podría ser concluído en un nivel mucho más alto con un banco propio más bien que con el de una sociedad privada. El famoso Anglo-Palestine Bank en Londres sería incluído en este trato de la transferencia, y crearía una compañía fiduciaria para este propósito».

     Por supuesto, esto es de la mayor importancia histórica al abordar el tema de la relación entre sionismo y nacionalsocialismo en la Alemania de los años '30. La relación no era simplemente una de interés mutuo y favoritismo político de parte de Hitler, sino además una relación financiera cercana con familias bancarias e instituciones financieras alemanas. Black escribe:

     «Fue una preocupación para los sionistas el tener que anular el boicot anti-nacionalsocialista. El sionismo necesitaba transferir el capital de judíos alemanes, y el comercio era el único medio disponible. Pero pronto los líderes sionistas entendieron que el éxito de la futura economía judía en Palestina estaría inextricablemente ligada con la supervivencia de la economía nacionalsocialista. Entonces la dirigencia sionista se vio obligada a ir más allá. La economía alemana tendría que ser salvaguardada, estabilizada, y, si era necesario, reforzada. De aquí que el partido nacionalsocialista y los organizadores sionistas compartieran una apuesta común en la recuperación de Alemania».

     Así uno ve una fisura radical en la Judería mundial alrededor de 1933 y más allá. Estaban, primero, los judíos no-sionistas (específicamente el Congreso Judío Mundial fundado en 1933), quienes, por una parte, exigían el boicot y la destrucción eventual de Alemania. Black señala que muchas de estas personas no estaban sólo en Nueva York y Amsterdam sino que una fuente principal para esto también venía de la propia Palestina.

     Por otra parte, se puede ver el uso prudente de tales sentimientos por los sionistas por el bien de un eventual restablecimiento en Palestina. En otras palabras, se puede decir (y Black realmente hace alusión a esto) que el sionismo creía que, ya que los judíos se trasladarían al Cercano Oriente, la fuga de capitales sería necesaria para que cualquier nueva economía pudiera funcionar.

     El resultado de esto fue la comprensión de que el sionismo tendría que aliarse con el nacionalsocialismo, de modo que el gobierno alemán no impidiera el flujo del capital judío hacia fuera del país.

     Esto sirvió a los intereses sionistas en un momento en que los judíos eran fuertes en sus denuncias de las prácticas alemanas contra los judíos para asustarlos y hacerlos pensar en Palestina, pero, por otra parte, Laqueur declara que "los sionistas llegaron a estar motivados para no poner en peligro la economía o el dinero alemanes". En otras palabras, el liderazgo sionista de la Diáspora judía era de subterfugio y clandestinidad, con solamente el advenimiento de la hostilidad alemana hacia la Judería como forma de convencer a los judíos del mundo de que la inmigración era el único escape.

     El hecho es que el establecimiento final del Estado de Israel estaba basado en el fraude. Los sionistas no representaban nada más que una pequeña minoría de judíos alemanes en 1933.

     Por una parte, los padres sionistas de Israel querían denuncias fuertes de las "crueldades" de Alemania en contra de los judíos del mundo, mientras al mismo tiempo exigían moderación, de modo que el gobierno nacionalsocialista permaneciera estable, financiera y políticamente. Así el sionismo boicoteó el boicot.

     Para todas las intenciones y propósitos, el gobierno nacionalsocialista fue lo mejor que le sucedió al sionismo en su historia, ya que "demostró" a muchos judíos que los europeos eran anti-judíos sin remisión y que Palestina era la única respuesta: el sionismo vino a representar a la mayoría aplastante de judíos únicamente por el engaño y la cooperación con Adolf Hitler.

     Para los sionistas, tanto las denuncias de las políticas alemanas hacia los judíos (para mantener a los judíos asustados), como el refortalecimiento de la economía alemana (por el bien del reestablecimiento final), eran imperativos para su movimiento. Irónicamente, hoy los líderes sionistas de Israel se quejan amargamente del horroroso e inhumano régimen de los nacionalsocialistas. De esa manera el fraude continúa.


IMAGEN: El Mayor Secreto de la 2ªGM. Por qué Alemania Comenzó a Acorralar a los Judíos y a Deportarlos al Este.
     ¿Por qué comenzaron los alemanes a acorralar a los judíos y a internarlos en campos de concentración en primer lugar?. Contrariamente al mito popular, los judíos permanecieron "libres" dentro de Alemania, aunque sometidos a leyes que restringían algunos de sus privilegios, antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial.

     Pero el otro hecho poco conocido es que justo antes de que la guerra comenzara, la dirigencia de la comunidad judía mundial declaró formalmente la guerra contra Alemania, por sobre y más allá del boicot económico en curso de seis años de duración lanzado por la comunidad judía mundial cuando el Partido Nacionalsocialista subió al poder en 1933.

     Como una consecuencia de la declaración formal de guerra, las autoridades alemanas por esta razón juzgaron a los judíos como potenciales agentes enemigos.

     Aquí está la historia detrás de la historia: Chaim Weizmann (arriba), presidente tanto de la internacional "Agencia Judía" como de la Organización Sionista Mundial (y posteriormente el primer presidente de Israel), dijo al Primer Ministro británico Neville Chamberlain en una carta publicada en The London Times el 6 de Septiembre de 1939 que:

     «Quisiera confirmar, de la manera más explícita, las declaraciones que yo y mis colegas hemos hecho durante el mes pasado, y especialmente la semana pasada, en cuanto a que los judíos apoyan a Gran Bretaña y lucharán en el lado de las democracias. Nuestro deseo urgente es dar efecto a estas declaraciones [contra Alemania]. Deseamos hacerlo de un modo completamente en consonancia con el esquema general de la acción británica, y por lo tanto nos pondríamos, en los asuntos grandes y pequeños, bajo la dirección coordinadora del gobierno de Su Majestad (el Rey). La Agencia Judía está lista para entrar en arreglos inmediatos para utilizar la mano de obra judía, su capacidad técnica, recursos, etc.».



3 comentarios:

  1. Muy interesante. algo de mas informacion, puede verlo en el link:
    http://kristosluz.blogspot.com
    Saludos.

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  2. Excelente información... Ojalá se difundiera para demostrar las mentiras que por años han sido presebtadas al mundo como verdades

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  3. Vaya, he quedado completamente asombrada. Es información totalmente nueva para, llegué aqui por casualidad y toda esta información me ha dejado estupefacta, ademas que es informacion con fuentes totalmente contrastable (de hecho las comprobé) Que barbaridad, como puedieron hacerselo pasar tan mal a gente inocente? Veo que en la segunda guerra mundial hay mas monstruos aparte de los que nos hacen ver.

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