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jueves, 23 de enero de 2014

Alex Kurtagic - Sobre el Black Metal y Su Trasfondo



     Alex Kurtagić (1970), de raíces eslovenas y españolas, es un escritor, editor, artista visual y musical y comentarista cultural que, habiendo vivido en diversos países, reside en el Reino Unido. Es autor de la novela distópica Mister (2009), fundador de la banda Benighted Leams con la que ha publicado cuatro álbumes, fundador en 1996 del sello discográfico Supernal Music y editor jefe de Wermod and Wermod Publishing Group. Sus diversos escritos, aparecidos en publicaciones euro-identitarias y de derecha, tocan temas referentes a la cultura, la sociedad, la política, la música y las relaciones raciales en el Occidente contemporáneo. Es conocido como un defensor del elitismo y por ser un crítico del igualitarismo, el que inevitablemente degenera en tiranía, y que es una forma de arrogancia disfrazada de humildad. El catálogo underground de Supernal Music es particularmente de música metálica, y principalmente de black metal de diversos países. De este estilo musical es de lo que habla en el siguiente interesante artículo que hemos hallado en counter-currents.com, cuya traducción ofrecida hemos debido revisar y corregir. Sin duda no abundan ensayos de esta materia y menos con las oportunas relaciones y analogías y con los antecedentes contextualizadores que establece y aporta su autor, quien, como se ha dicho, habla con toda autoridad y basado en su experiencia musical de primera mano.


Black Metal: Revolución Conservadora
en la Cultura Popular Moderna
por Alex Kurtagic
12 de Mayo de 2011


     Desde el punto de vista del nacionalismo racial, el género musical conocido como Black Metal es uno de los fenómenos más significativos en la cultura popular moderna de las últimas dos décadas. No obstante, ha sido pocas veces discutido por académicos y comentaristas políticamente afines. Esto es sorprendente, dado que el black metal va contra la tendencia posterior a la Segunda Guerra Mundial de progresiva marginalización, condena y psicopatologización de la consciencia racial manifiesta entre los Blancos. Sorprende aún más cuando uno considera que el black metal se inspira y sostiene las mismas tradiciones culturales y literarias que componen el moderno nacionalismo racial. Más aún, el black metal, debido a su estética altamente estilizada y abiertamente europea, ofrece un arma efectiva para actuar en el importante nivel pre-racional con la que se puede contar para contrarrestar el asalto sobre la identidad Blanca.

     He escrito antes sobre la necesidad de crear un universo paralelo fuera de la cultura contemporánea de moda, y esto incluye no sólo escoger nuestros propios temas de estudio sino anticiparnos a que ellos sean definidos a través de la apropiación por parte de los académicos conformistas del Sistema. Escribo entonces para presentar al black metal como un tema de análisis académico dentro de la tradición anti-igualitaria.

     El black metal no ha sido completamente ignorado por los comentaristas pertenecientes al sistema. Es discutido, por ejemplo, en Extreme Metal: Music and Culture on the Edge, de Keith Kahn-Harris, fundador del Nuevo Centro para el Pensamiento Judío; en The Meaning and Purpose of Leisure, de Karl Spracklen; en Commodified Evil's Wayward Children de Jason Foster; y en Sol Negro: Cultos Arios, Nazismo Esotérico y Políticas de Identidad, de Nicholas Goodrick-Clarke. El tema también ha sido tratado por unos pocos escritores populares, incluyendo a Michael Moyniham y Didrik Søderlind, cuyo Lords of Chaos está disponible en librerías convencionales.

     Mientras Moynihan y Søderlind se basan en arquetipos jungianos para lo que de otra forma sería un análisis sensacionalista y periodístico del black metal, los otros textos se apoyan en marcos analíticos derivados de la tradición escolástica freudo-marxista, que incluye a teóricos marxistas como Louis Althusser, postmodernistas como Jacques Derrida y Michel Foucault, representantes de la teoría crítica como Max Horkheimer y Theodor Adorno, y así. No es difícil ver que interpretaciones culturales desde esos puntos de vista, al mismo tiempo que contienen astutas formas de entendimiento, están necesariamente limitadas y distorsionadas por la creencia incuestionable de estos teóricos en la igualdad como un bien en sí mismo, por su rechazo a perspectivas evolucionistas que consideran como nefastas e ideológicas, y por su actitud alienada ―cuando no simplemente foránea― hacia la cultura occidental tradicional.

     Las limitaciones y distorsiones construídas en este conjunto de teorías son exacerbadas por su status en el mundo académico occidental que viene a ser la ortodoxia institucional, un universo cerrado de teorías donde perspectivas alternativas (por ejemplo, no-igualitarias o evolucionistas) son rechazadas de antemano como carentes de crédito, pasadas de moda, prejuiciosas, o sin rigor académico. Cuando el objeto de estudio es un fenómeno cultural que explícitamente rechaza los principios fundamentales en base a los cuales tal cuerpo de teorías es predicado, siempre existe el peligro de un análisis que degenere en una incomprensión moralizadora.


La Disidencia como un Estilo

     ¿Qué es el Black Metal? El black metal es una rama radical del heavy metal. Durante los años '80, las bandas que tocaban formas comerciales de heavy metal se pusieron de moda, obteniendo posiciones elevadas en los rankings musicales y vendiendo millones de discos. Esto incitó a los elementos "fundamentalistas" dentro de la escena heavy metal a reclamarla como una praxis clandestina desarrollando variantes extremas del sonido heavy metal, percibidas como más en sintonía con los valores originales anti-comerciales y contraculturales del género. El black metal era una de esas variantes. Se denomina "black" metal porque originalmente se definía en términos de temáticas y estéticas satánicas y ocultistas.

     El black metal no suena como el heavy metal. Ambas formas musicales se basan en los mismos componentes sónicos (guitarra, bajo, batería y voz); ambas se caracterizan por su intensidad sonora, ejecución vocal extrema, y el uso de guitarras fuertemente amplificadas y distorsionadas. Los músicos de heavy metal, sin embargo, tienden a preferir estructuras de canciones previsibles (verso, coro, verso, coro, solo, verso, coro), así como voces melódicas cantadas/gritadas. Además, los guitarristas de heavy metal, aunque a menudo incorporando influencias de música clásica en el estilo de ellos, tocan de una forma que aún evidencia las raíces del heavy metal en el rhythm and blues. Las letras del heavy metal tienden a tratar con materias relativamente superficiales asociadas con la juventud: el amor, el crecimiento, el sexo, la rebelión, la diversión, el beber alcohol, etc.

     Por otro lado, el black metal es mucho más oscuro y extremo, favoreciendo un sonido de guitarra más crudo, ruidoso y áspero; estructuras de canciones impredecibles, melodías influídas por la música clásica que sugieren lo lúgubre, el misticismo, la pena, y un odio misántropo; y chillidos inhumanos y demoniacos como voces, ininteligibles y fuertemente reverberadas. Además, las letras del black metal tienden a ser serias y arcanas, tratando con lo oculto, la mitología pre-cristiana, el orgullo pagano, la guerra, la misantropía, el genocidio y el odio al cristianismo.

     El black metal también difiere significativamente del heavy metal en cuanto a la estética. El black metal prefiere el negro por sobre cualquier otro color. Los logotipos en el black metal tienden a ser tortuosos y elaborados, casi siempre ilegibles, y repletos con símbolos ocultistas y/o paganos, como runas, esvásticas, cruces invertidas, pentagramas y mjölnirs. Las tortuosas "letras negras" (tipografías góticas) son casi ubicuas. Los músicos usan apodos esotéricos mitológicos y distorsionan sus caras con pintura blanca y negra para parecer cadáveres. Ellos aparecen en sus discos en paisajes nocturnos, boscosos, medievales y/o invernales, ataviados con cuero negro tachonado, y cargados con bandoleras. No es raro para las bandas más extremas y misántropas del black metal involucrarse en auto-mutilaciones (usualmente con cuchillos de cazador, en los brazos y torso) y fotografiarse cubiertos de sangre después de realizar tales actos. El objetivo es siempre crear imágenes que inspiren miedo y horror entre los observadores de la corriente cultural predominante, aunque esto es meramente tratar de convencer a los ya convencidos, un esfuerzo para distinguirse lo más radicalmente posible de la despreciada "corriente principal", porque el black metal es casi invisible fuera de su ambiente sub-cultural.


Orígenes del Black Metal

     Entre las primeras bandas de black metal estuvieron Bathory de Suecia, y Venom de Inglaterra. El crédito por inventar el término "black metal" lo tiene Venom, por el nombre de su disco de 1981. Sin embargo, Bathory fue mucho más influyente. Si bien los primeros trabajos de Bathory estaban marcados por una temática y estética satánica, éstas fueron gradualmente desplazadas por la infusión de elementos de la música clásica (especialmente del periodo romántico) y una fascinación creciente por la mitología e historia escandinava pre-cristiana. Álbumes como Blood Fire Death (1989), Hammerheart (1991) y Twilight of the Gods (1992), eventualmente inspiraron el desarrollo de todo un nuevo género musical, ahora conocido como viking metal.

     Similar influencia fue el trío suizo Hellhammer, y su posterior encarnación, Celtic Frost. Hellhammer fue un prototipo de las derivaciones del heavy metal en los '80, como el thrash metal, el death metal y el black metal, pero que no puede ser categorizado como una de ellas. A través de sus letras altamente poéticas y esotéricas, y composiciones musicales cada vez más elaboradas (cuyo punto más alto es el disco Into the Pandemonium de 1987), Hellhammer/Celtic Frost fueron pioneros en la transformación del metal en una sofisticada forma de arte popular.

     En un tiempo en que el heavy metal parecía preocupado casi sólo con excesos básicos, incultos y hedonísticos (cervezas, mujeres, fiestas), los álbumes de Celtic Frost trataban sobre dioses y antiguas civilizaciones, y los de Bathory sobre el Asatru, vikingos y la Segunda Guerra Mundial. La banda británica de thrash metal Skyclad también fue relevante, instigando el desarrollo del folk metal, un género que incorpora música folk tradicional en un entramado de black metal, y cuyos músicos tienen vínculos con las escenas del black metal y el viking metal.

     El moderno black metal hace mucho que dejó de caracterizarse sólo por el satanismo. De hecho, desde fines de la década de los '80, algunos músicos de black metal conscientemente han rechazado ser definidos por una tradición monoteísta extranjera (es decir, no europea). No hay Satán, sin embargo, sin cristianismo. Definiéndose a sí mismo contra el cristianismo, el satanismo simplemente invierte los valores cristianos en vez de rechazarlos por completo y abrazar una auténtica visión europea del mundo.

     Como resultado, muchos músicos de black metal han reconocido la superficialidad y a fin de cuentas la futilidad de continuar "la guerra contra el (judeo)cristianismo", que fue central en la escena del black metal durante la primera mitad de la década de los '90. Más aún, y  por lo menos en parte como consecuencia, el black metal desde entonces se ha repartido en una variedad de subgéneros vehementemente paganos, como los ya mencionados viking metal y folk metal, y el más radical de todos, el national socialist black metal (NSBM).


El Pensamiento Völkisch y la Revolución Conservadora

     Algunos de los aspectos más fascinantes del black metal son sus paralelos con las ideas y sensibilidades de la Revolución Conservadora y el más amplio movimiento völkisch (populista) que se extendió por Alemania en el siglo XIX y principios del XX. Estas similitudes son tan notables que el black metal bien puede ser considerado, si no la continuación, por lo menos el renacer de la Revolución Conservadora en el plano de la cultura popular moderna.

     El black metal es, más encima, parte de una creciente subcultura de resistencia al sistema anti-Blanco. Esta subcultura consiste en una constelación de géneros y subgéneros musicales interconectados, prácticas religiosas, pensadores y escuelas filosóficos y políticos, sitios de internet, librerías, publicaciones y actividades culturales, tales como la representación de batallas. Esta subcultura se sostiene a sí misma proveyendo a sus miembros con una identidad positiva que no es dependiente del sistema de recompensas que dan status, sistema mantenido por la actual administración sociocultural y política. Más aún, si, como ha propuesto Jacques Attali (Noise: The Political Economy of Music, Manchester, 1985), la música del presente es el ruido del futuro, entonces, de una forma codificada, el black metal podría perfectamente ser más sintomático de lo que vendrá que de las cosas tal como son.

     La Revolución Conservadora fue completamente diferente del conservadurismo estadounidense, que es meramente una forma de liberalismo clásico aliado con puntos de vista socialmente conservadores. Los conservadores estadounidenses creen en el progreso, en la democracia, en la igualdad ante la ley y en el libre mercado; su ideología deriva de la Ilustración, como fue formulada por John Locke y Adam Smith. Ellos están estrechamente asociados con el liberalismo libertario. Consideran al hombre como un individuo racional y soberano, y tienden a tener una concepción de la Historia lineal y progresista. Los conservadores revolucionarios alemanes, como otros movimientos völkisch, estaban reaccionando contra el racionalismo de la Ilustración y, en términos estadounidenses, tienen mucho en común con los agrarios sureños. Su enemigo común era la modernidad, el urbanismo y el industrialismo.

     El pensamiento völkisch se caracteriza por un enfoque romántico sobre lo "orgánico", el folklore alemán, la historia local, la sangre y el suelo, y el misticismo de la Naturaleza. El término deriva de la palabra alemana volk, que corresponde a "pueblo", pero con las connotaciones agregadas de folklore, raza y nación. Entre los románticos alemanes, volk "significaba la unión de un grupo de personas con una esencia trascendental", la fusión del hombre con la Naturaleza (particularmente su paisaje nativo, siguiendo a Wilhem Riehl), con los mitos, o con el cosmos, donde un hombre encontraba "la fuente de su creatividad", su profundidad de sentimiento, su individualidad y su unidad con otros miembros del volk. Un concepto relacionado es "volkstum", un término que combina las nociones de folklore y etnicidad.

     El pensamiento völkisch surgió del nacionalismo romántico de comienzos del siglo XIX, particularmente del de Johann Gottlieb Fichte, quien, junto a Ernst Moritz Arndt y Friedrich Ludwig Jahn, "comenzó a concebir al volk en términos heroicos durante las guerras de liberación contra Napoleón". El pensamiento völkisch emergió en un momento en que Alemania existía como una colección de principados semi-feudales. Como la unidad política huyó de ellos durante más de medio siglo, los pensadores völkisch se vieron obligados a enfatizar las dimensiones culturales y espirituales en vez de las dimensiones políticas de la unidad. Así es como llegaron a idealizar, incluso a mistificar, el carácter de nación. Este proceso llegó a alcanzar tal ímpetu que cuando la unificación política finalmente se logró en 1871, la naturaleza prosaica de la Realpolitik de Bismarck provocó una tremenda sensación de decepción.

     El pensamiento völkisch también coincidió con la Revolución Industrial y la destrucción concomitante del paisaje alemán, la desarticulación de la población, la obsolescencia de las herramientas y artesanías tradicionales, la alienación social, los disturbios políticos (por ejemplo, la Revolución de 1848) y las crisis económicas. Esto condujo eventualmente al desencantamiento y finalmente al rechazo absoluto de la sociedad industrial y la modernidad, que vino a ser vista como materialista, sin alma, sin raíces, abstracta, mecánica, alienadora, cosmopolita e irreconciliable con la auto-identificación nacional. El pensamiento völkisch era una búsqueda de la raigambre, de la "correspondencia interna entre el individuo, el suelo nativo, el volk y el universo". De aquí el llamado a una "revolución alemana para liquidar los peligrosos nuevos desarrollos y para guiar a la nación de vuelta a su propósito original". No es sorprendente que los ideólogos völkisch vieran "la política tradicional como ejemplificando los peores aspectos del mundo en el que vivían", y "rechazaran a los partidos políticos por artificiales", favoreciendo en vez de eso un "elitismo que derivaba de sus concepciones semi-místicas de la Naturaleza y el hombre".

     El rechazo völkisch de la modernidad era a veces combinado con doctrinas racialistas ocultistas y esotéricas, ejemplificadas por el runólogo Guido von List, autor de El Secreto de las Runas. La interpretación racialista de la teosofía de Helena Blavatsky resultó ser influyente en círculos ocultistas. La Sociedad Guido von List (Guido-von-List-Gesellschaft), que él fundó, incluía entre sus miembros al sexo-racialista Jorg Lanz von Liebenfels, autor de Teozoología, fundador de la orden esotérica Ordo Novi Templi (Orden de los Nuevos Templarios), y fundador y editor de la revista Ostara. Lanz glorificaba a la raza aria como Gottmenschen y abogaba por la esterilización de las razas no aptas e inferiores. La "teozoología" de Lanz finalmente evolucionó hacia la "ariosofía", el estudio de la sabiduría oculta concerniente a los arios. Otros discípulos de List se involucraron en la Reichshammerbund y en la Germanenorden, organizadas por Theodor Fritsch, un prominente activista en el movimiento alemán anti-judío.

     Cuando la Germanenorden se dividió en dos facciones cismáticas (la Germanenorden y la Germanenorden Walvater del Santo Grial), a Hermann Pohl, el primer líder de la orden, se le unió Rudolf von Sebottendorff, un masón que era también un admirador de List y de Liebenfels. Sebottendorff finalmente contactó a Walter Nauhaus, líder de la Germanenorden y director de la Sociedad Thule, un grupo de estudio germánico. Sebottendorff adoptó el nombre de este grupo de estudio como un nombre de fachada para su logia de Munich de la Germanenorden Walvater, que era dirigida conjuntamente por él y Nauhaus. Con el tiempo, la Sociedad Thule llegó a organizar el Deutsche Arbeiterpartei (DAP), que fue rebautizado como Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (NSDAP) en 1920, meses después de que Adolf Hitler, quien fuera una vez lector de la revista Ostara de Liebensfels, se uniera al partido.

     Esta rama ocultista del pensamiento völkisch, que durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial produjo escritores como Savitri Devi y Miguel Serrano, adoptó elementos de la mitología oriental: una visión cíclica de la Historia (reflejada en la meta-Historia de Oswald Spengler) que seguía el modelo hindú de cuatro Eras sucesivas degenerativas, o yugas, mientras que la esvástica, omnipresente en India y el Lejano Oriente, fue adoptada por numerosas organizaciones antes del NSDAP, desde la Sociedad Teosófica de Blavatsky y la Ordo Novi Templi de Lanz (la primera en usar la esvástica en un contexto ario), pasando por la Germanenorden de Fritsch, hasta la Sociedad Thule de Sebottendorff.

     Aunque rechazada por algunos pensadores völkisch, la cuestión judía adquirió una importancia creciente durante este periodo. Como un pueblo del desierto, los judíos llegaron a ser "vistos como superficiales, áridos, secos... faltos de profundidad y totalmente carentes de creatividad". Esto contrastaba con los alemanes, "quienes, viviendo en los oscuros bosques cubiertos de bruma, eran considerados profundos, misteriosos y difícilmente comprensibles". Y más todavía, por cuanto los judíos prosperaron en un contexto liberal, secular, comercial y urbano, llegaron a ser vistos como la encarnación de la modernidad, y por ende, un intruso corruptor y conspirador, un insidioso agente de la disolución. De hecho, los judíos se habían acrecentado conectados estrechamente con los liberales en el camino a la emancipación y, en particular, a la Revolución de 1848.

     Debido a sus vínculos con el judaísmo, el cristianismo también estuvo bajo escrutinio: "En común con la mayoría de los pensadores völkisch, (Paul de) Lagarde culpaba a Pablo de Tarso de haber envuelto al cristianismo no contaminado con la estéril ley hebrea" y abogaba por una religión germánica a través de la cual un "realineamiento de las fuerzas espirituales podría efectuar una verdadera unidad del volk". El ataque de Nietzsche al cristianismo al considerarlo un agente debilitador estuvo influído por al anti-judío, pero aún así cristiano, Lagarde. Cuando Savitri Devi escribió Desafío y Oro en el Crisol, poco después de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, la hostilidad radical hacia el cristianismo estaba estrechamente ligada a sentimientos anti-judíos radicales.

     Después de la Primera Guerra Mundial, la ideología völkisch "adquirió una base política masiva", propiciada por la angustia de la derrota militar de Alemania, en un contexto en que las ideas völkisch habían sido diseminadas hacía tiempo ya en las instituciones alemanas. La Revolución Conservadora emergió en esta época como un movimiento predominantemente völkisch: pensaba orgánicamente más bien que mecánicamente; daba énfasis a la calidad en oposición a la cantidad; apreciaba la comunidad del pueblo (Volksgemeinschaft) en oposición al conflicto de clases; creía en el Führerprinzip en oposición al gobierno de la muchedumbre (oclocracia) y el parlamentarismo; glorificaba la guerra en oposición al economicismo anti-heroico, y rechazaba el liberalismo progresista, el igualitarismo y la banal cultura comercial de la civilización industrial urbana.

     Los conservadores revolucionarios eran revolucionarios porque se dieron cuenta de que la cultura estaba amenazada no sólo por el liberalismo y el comunismo sino que por el ordenamiento político entero, el que debía ser reemplazado ―utilizando medios revolucionarios si era necesario― por un nuevo orden basado en principios conservadores. Aunque el término [völkisch] existía desde antes del fin de la Primera Guerra Mundial, sólo comenzó a ser de uso general después de ser popularizada por Hugo von Hoffmannstahl y Edgar Julius Jung durante la República de Weimar. Oswald Spengler, Ernst Junger y Carl Schmitt, junto con Arthur Moeller van den Bruck (quien acuñó el término "Tercer Reich") fueron representantes de este movimiento. Las ideas völkisch disfrutaron de una prominencia social considerable y de legitimidad institucional mucho antes de que los nacionalsocialistas llegaran al poder. Sin embargo, ellas fueron marginadas y suprimidas por el régimen de ocupación Aliado y la nueva administración de post-guerra que siguió a la derrota militar de Alemania en 1945.


El Black Metal y el Retorno del Pensamiento Völkisch

     ¿Cómo las ideas völkisch resurgieron en la cultura popular?. En la década de 1960 el cristianismo había entrado en una fase de declinación en Occidente, después de un largo período de creciente escepticismo así como de una hostilidad de parte de ideologías políticas tanto de Izquierda como de Derecha. Como ha sido habitual en Occidente desde el siglo XIV, la decadencia de la religión dominante ha coincidido con un renovado interés en espiritualidades alternativas, religiones exóticas y el ocultismo.

     Mucho de este interés encontró expresión en la cultura popular moderna, especialmente en la música popular moderna. Quizás el ejemplo más notable de esta confluencia es la música de los pioneros del heavy metal, Led Zeppelin, cuyas letras combinaban a Aleister Crowley, J. R. R. Tolkien, el paganismo escandinavo y el folklore anglo-sajón. Artistas como Black Sabbath, Black Widow y Coven también incorporaron temáticas ocultistas y siguieron influyendo sobre posteriores olas de artistas heavy metal más explícitamente satánicos, como King Diamond y Mercyful Fate.

     Dentro de este entorno emergió Bathory, influídos por Black Sabbath, Motorhead y el punk rock. Ya hemos visto cómo las temáticas satánicas de los primeros álbumes de Bathory fueron reemplazadas por otras nordicistas y paganas. Thomas Forsberg de Bathory articuló la visión de que el cristianismo era una religión foránea, una forma de conquista espiritual judaica que buscaba destruír y erradicar el paganismo europeo autóctono. Durante los años '90, este punto de vista llegó a ser ampliamente influyente en la subcultura del black metal, especialmente en Escandinavia.

     Las perspectivas anti-cristianas dentro de la escena black metal por lo general se dividen en dos categorías: una nietzscheana (a menudo intermediada a través del "satanismo" de Anton Lavey) y otra neo-pagana. Los nietzscheanos denigran al cristianismo como una religión igualitaria de debilidad, mansedumbre, arrepentimiento, confesión y auto-negación. Los neo-paganos generalmente están de acuerdo con los nietzscheanos, pero enfatizan la calidad de extranjero y la influencia desarraigadora del cristianismo, comparado con la herencia pagana europea más auténtica. Este punto de vista es explícitamente völkisch, evocando la unidad de la sangre y el suelo, de la raza y la nación, de la espiritualidad y del volk. La escena del black metal tiende a ser anti-judía por las mismas razones völkisch por la que es anti-cristiana. Algunos músicos black metal eran tan militantemente anti-cristianos que durante la primera mitad de los años '90 se embarcaron en una campaña de quema de iglesias.

     En el mundo del black metal, la espiritualidad genuina y la profundidad de la expresión artística consiste completamente en adentrarse sin miedo en la oscuridad del alma humana. De aquí las incesantemente oscuras canciones llenas de odio, temor, melancolía, miseria y depresión. El black metal ―el "verdadero" black metal― busca poner la mayor distancia posible entre él y la corriente predominante en la capitalista sociedad de masas, a la que percibe como sin sentido, banal, materialista, descerebrada, conformista, sin creatividad e hipócrita.

     La subcultura del black metal glorifica la guerra y el espíritu marcial. Las escenas de batalla son comunes en las portadas de los discos de black metal, y los músicos a menudo se fotografían blandiendo hachas o espadas y usando bandoleras, brazaletes con puntas y, ocasionalmente, cotas de malla. De igual forma, las letras celebran la guerra y la batalla, muchas veces heroica, pero siempre sangrienta. Este militarismo está a menudo envuelto en misticismo. Títulos típicos incluyen "Sunwheel on the Helmet of Steel" (Rueda Solar en el Casco de Acero) del disco Alone Against All de Capricornius, "Nine Steps to Eternity" del disco Fidelity Shall Triumph de Thor's Hammer, y "Fire and Snow" del disco Will Stronger than Death (Voluntad más Fuerte que la Muerte) de Graveland.

     Los artistas black metal también enfatizan en la Naturaleza y el paisaje, pero una sensibilidad mórbida y mística es evidente incluso aquí. Ya esté inspirada en un pensamiento völkisch o simplemente en el ocultismo satánico, la Naturaleza es siempre concebida en términos espirituales, místicos y románticos. La estética black metal dicta que la noche y el invierno son eternos. Se prefieren los bosques de coníferas a los campos cultivados y jardines arreglados. Donde la glorificación de la guerra se mezcla con el misticismo de la Naturaleza, el énfasis permanece sobre esta última. En contraste, las bandas de viking metal y folk metal adoptan una perspectiva más obviamente völkisch, permitiendo la luz del día en sus paisajes y generalmente enfatizando lo idílico, como opuesto a la contra-Ilustración del Sturm und Drang.

     La sensibilidad black metal no rechaza la cultura en favor de la Naturaleza sino que valoriza tanto a la cultura como a la Naturaleza, ambas concebidas orgánicamente, sobre la civilización, la que es concebida en términos mecanicistas y materialistas. En el universo del black metal, las ciudades nunca fueron construídas, la Revolución Industrial nunca ocurrió y la modernidad nunca llegó. A pesar de toda su beligerancia, el black metal es inherentemente nostálgico, una negación completa de la modernidad.

     Esta negación es apreciable incluso en el sonido black metal, el cual por supuesto sería imposible sin la sociedad tecno-industrial que el black metal rechaza. De este modo, la fuente tecnológica del sonido black metal ―que lo vincula a la modernidad― es ocultada en el mismo grado en que es ostentada en la música tecno: las bandas de "raw" (crudo) black metal prefieren un sonido extremadamente poco elaborado, "necro", que deliberadamente evita la alta fidelidad o que de alguna manera busca emular a los medios de grabación de baja fidelidad. En contraste con otros géneros que propician un sonido primitivo y con poca producción, el efecto deseado no es uno más "negro" (como en el punk), sino un sentido de oscuridad cuasi-oculta. Las bandas instrumentalmente más sofisticadas usan capas de sintetizadores para generar una atmósfera mística volatilizada que difumina la presentación, mientras que bandas con una orientación vehementemente pagana (como Nokturnal Mortum) agregan instrumentos folklóricos tradicionales a su mezcla para evocar musicalmente un sentido terrenal de Volkstum.

     El efecto deseado es siempre que el oyente se pierda en el sonido, que ingrese en un semi-trance, que se eleve por sobre el tedio de la mundanidad; la música black metal aspira a la hipnosis y, en el caso específico del black metal pagano, busca crear una unión espiritual, con el paisaje, con el inconsciente colectivo, con el alma pagana perdida, con el espíritu heroico perdido del pasado distante, que era añorado por los autores völkisch de hace un siglo.

     El rechazo a la modernidad va de la mano con el rechazo al progresismo. Como los pensadores völkisch, los blackmetaleros, ya sean paganos, satánicos o simplemente suicidas, son pesimistas culturales. Su pesimismo está a menudo asociado con la adopción explícita de la tradicional visión cíclica de la Historia de la tradición indo-europea, en la cual la Historia comienza con una Edad Dorada que luego decae a través de una Edad de Plata y una de Bronce, hasta la actual Edad de Hierro o Edad Oscura (Kali Yuga), que está condenada a perecer debido a su propia corrupción o a través de una batalla final cataclísmica, de la cual surgirá una nueva Edad Dorada.

     Referencias a pesimistas culturales tales como Nietzsche y Spengler, y a autores más místicamente inclinados como Julius Évola, Savitri Devi, Miguel Serrano y H.P. Lovecraft, son comunes en el black metal. De aquí que surjan títulos como "Decline of the West, Europe Will Rise" del disco Aryan Rebirth de Pantheon, "Eve of the Kali Yuga" del disco Knights of the Eternal Sun de Arkthos, "The Gathering of the Elite to Destroy both the Modern World and Demiurge" del disco Aryan Cult of A-Mor de Beyond the North Winds, "Desecration of Our Fatherland" del disco Awakening of the Ancient Past de Darkthule, "Melancholy of the Inaccomplished Vengeance" del disco Death of the White Race de Sons of the North, "Among the Ruins" del disco Beyond the North Winds de SIG:AR:TYR, "Son of the Fatherland" del disco The Last European Wolves de Hordak, "A Golden Age Turns to Rust" (Una Edad Dorada Se Oxida) del disco The Fallen Years de Drowning the Light, y "Exiles of the Golden Age" del disco Weltenfeind, en que participan Absurd, Grand Belial's Key y Sigrblot.

     Referencias explícitas al pensamiento völkisch son raras, pero ocasionalmente aparecen: hay una banda finlandesa llamada Armanenschaft; el EP Blood and Fire de Hate Forest tiene una canción llamada "Aryosophia"; Vril lanzó un demo titulado "Once and Again Thule"; la canción "Vrilmacht" de Werewolf aparece en su EP Fidelity of Ideology; está el EP Blood and Soil de Apriaxia; y el disco Wer ist der Starke von Oben de Adalruna muestra una fotografía de Guido von List en Heltentor con otros miembros de la Sociedad Guido von List en 1911.

     Referencias al misticismo y esoterismo específicamente nacionalsocialista no son tan infrecuentes: están los EPs Ahnenerbe e Hyperborea de Bilskirnir, y la canción "Reconquering the Atlantean Supremacy" en el álbum Wotansvolk, el EP Centurions of Thule de Hakenkreuzzug, la canción "Jewel of Atlanteans" en el disco Memory and Destiny de Graveland, y la canción "Hyperborean Ascention" en el disco Detritus de Contra Ignem Fatuum, entre otros.

     El surgimiento del black metal explícitamente nacionalsocialista no debería sorprender, ya que la corriente völkisch original fue la incubadora de las tendencias revolucionarias conservadoras, incluyendo el Nacional-Socialismo, y hacia mediados de los años '90, el black metal había recreado la misma lógica cultural que había derivado en el nacionalsocialismo ochenta años antes. Pero la prontitud con la que el black metal vino a abrazar una perspectiva y una sensibilidad tan completamente estigmatizada después de la victoria Aliada en 1945 aún necesita ser explicada.

     La respuesta está en la naturaleza de la génesis del heavy metal que siguió al colapso de la subcultura de la música popular de los años '60. Deena Weinstein (Heavy Metal: The Music and Its Culture, New York, 2000) identifica dos corrientes en esta génesis, una idealista y otra conservadora, que se fusionaron en el momento del nacimiento del heavy metal.

     El heavy metal apareció en una época cuando su núcleo demográfico original ―hombres Blancos de clase obrera― estaba experimentando un creciente desplazamiento social, cultural, económico, político y demográfico, gracias a la creciente marea de feminismo radical, activismo Negro beligerante, legislación discriminatoria en favor de minorías en materia habitacional, educacional y laboral; inmigración no-Blanca desde el Tercer Mundo; y una seria recesión económica que llevó a los Blancos más marginados contra la pared. Estos acontecimientos contribuyeron a la formación de una implícita comunidad Blanca que era fuertemente etnocéntrica, la cual, en un mundo donde ser Blanco era cada vez más excéntrico, llegó a convertir en una insignia de honor su marginalidad negativa: los fanáticos del heavy metal son lo que Weinstein llama "parias orgullosos".

     La cultura heavy metal fue definida por sus raíces en la clase obrera, y la cultura de clase obrera es por naturaleza conservadora, con roles masculinos y femeninos bien definidos, una disposición a expresar emociones fuertes y una desconfianza hacia el gobierno y las corporaciones. Es una cultura que está decididamente fuera de sintonía con el moderno liberalismo de moda. No es sorprendente entonces que el heavy metal tendiera a resistir los cambios radicales en su forma, que celebrara la masculinidad heroica y que se basara en un espíritu de integridad y autenticidad que deploraba su propia comercialización. En efecto, "para los fanáticos, quizás lo peor que se pueda decir sobre una banda de heavy metal es que se ha vuelto comercial". Sin embargo, el heavy metal ganó muchos adeptos entre las clases medias bajas, y las ramificaciones posteriores han seguido esta pauta. La clase media baja es el mismo sector demográfico que Mosse identifica como formulador de las críticas völkisch hacia la modernidad un siglo antes (George L. Mosse, The Crisis of German Ideology, Londres, 1966), y de hecho las características clave de la cultura heavy metal son altamente compatibles con aquellas críticas.

     Incluso en sus formas más crudas, el black metal apela a una sensibilidad más elitista y culturalmente sofisticada que el género del que deriva, pero no ha cambiado radicalmente la postura básica anti-moderna, anti-liberal, anti-comercial y anti-cosmopolita que heredó del heavy metal. Sólo la hizo más seria: la profundizó ideológicamente, la elaboró artísticamente y la radicalizó meta-políticamente. Desde el principio, los blackmetaleros fueron parias orgullosos en el mundo moderno, y como tales, fueron receptivos a ideologías contrarias al establishment que fueran compatibles con la propia constitución del black metal.

     En suma, una buena porción de las características intelectuales y estéticas del black metal es völkisch. Crowley, el satanismo y Tolkien también hierven en el caldero del black metal, sin duda, pero éstos también han sido considerados apropiados en la medida en que han sido compatibles con la visión del mundo völkisch. Por lo tanto, uno puede caracterizar plausiblemente al black metal como un renacimiento de la Revolución Conservadora, profundamente transformada en el contexto de una subcultura musical moderna, pero sin embargo reconocible.


Lecciones

     Mi caracterización del black metal llevará inevitablemente a los elementos radicales dentro del movimiento del nacionalismo Blanco a preguntarse: "¿Cómo usamos el black metal para comenzar una revolución?". Aquellos que hacen esta pregunta probablemente estarán pensando en cómo la música rock en los años '60 ayudó a diseminar y popularizar entre los jóvenes las ideas "progresistas", liberales y anti-occidentales que se habían estado pudriendo en las catacumbas de la Academia desde los años '30 e incluso antes.

     No estoy convencido de que el black metal tenga una aplicación en ese sentido político. La música de los años '60 disfrutó de un gran atractivo, mientras que el black metal busca y se deleita en su propia marginalidad y oscuridad. El involucramiento estudiantil en la política radical durante fines de los años '60 sólo es reflejado por la Izquierda moderna, y disfrutó, como lo hace hoy en un grado mucho mayor, de un apoyo mediático e institucional. Los fans del black metal, por otro lado, detestan la política incluso más que los conservadores revolucionarios: la suya es una estrategia de negación y de escape de la mundanidad.

     La Anti-Geldof Compilation que yo auspicié y lancé (en 2007) a través de mi sello discográfico permanece hasta hoy como el único ejemplo existente de involucramiento con los asuntos actuales y la política cotidiana en la escena del black metal, e incluso en este caso fue mayormente una respuesta emocional de parte de los artistas participantes contra la hipocresía piadosa de las auto-indulgentes estrellas de rock. Esto es significativo cuando uno considera que la Encyclopedia Metallum actualmente registra más de 17.000 bandas de black metal. Entonces, nuevamente, la mayoría de los artistas participantes estaba asociada a la escena del national socialist black metal y, como sabemos, un aspecto que distinguía a los nacionalsocialistas de los conservadores revolucionarios en Alemania fue su voluntad de involucrarse en la política de masas.

     En el mejor de los casos, podemos ver al black metal como prueba de que es posible para un espacio cultural existir, incluso hoy, donde el pensamiento anti-igualitario pueda encontrar una expresión artística honesta y forjar una identidad positiva alternativa entre los Blancos a través de la praxis del estilo. Nuestra tarea es entender en primer lugar los mecanismos que permitieron que partes significativas de la escena black metal existieran como una comunidad Blanca explícita. Nuestra tarea es también crear otros espacios culturales similares, para expandir la constelación de actividades convencionales, de modo que podamos finalmente construír un universo cultural paralelo que pueda recibir apoyo institucional y así ganar impulso y consolidarse, una vez que el establishment liberal colapse por el peso de su propia corrupción y bancarrota ideológica.

     Ésta es una tarea importante, porque ya que los artistas del black metal han desarrollado e inspirado un estilo o estética evocativa que (implícita o explícitamente) es únicamente Blanca y europea y/o celebra lo Blanco en toda su diversidad de historia y herencia, el black metal es un genuino objeto de estudio en el contexto de una guerra cultural donde la facción opositora busca suprimir, difamar y erradicar la calidad de Blanco. Los humanos son animales sentimentales y emocionales, más fácilmente persuadidos por un estilo conmovedor que por un argumento racional, de manera que ganar la guerra cultural requerirá más que hechos concretos y lógica superior. Requiere que apelemos con éxito al sentimiento y la emoción convirtiéndonos en maestros del estilo. El black metal contiene lecciones importantes a este respecto.‒





DISCOGRAFÍA:

Adalruna. Wer ist der Starke von Oben. 2008.
• Apraxia. Blood and Soil. Othal Productions. OLP008. 2001.
• Arkthos. Knights of the Eternal Sun. Supernal Music. Ferly048CD. 2006.
• Bathory. Blood Fire Death. Black Mark Productions. BMCD666-1. 1989.
• Bathory. Hammerheart. Black Mark Productions. BMCD666-1. 1991.
• Bathory. Twilight of the Gods. Black Mark Productions. BMCD666-1. 1992.
• Beyond the North Winds. Aryan Cult of A-Mor. 2004.
• Bilskirnir. Ahnenerbe. Nykta Productions. NYKTA06. 2004.
• Bilskirnir. Hyperborea. Solistitium Records. SOL052. 2005.
• Bilskirnir. Wotansvolk. Wotanstahl Kangschmiende. WKG006. 2007
• Capricornus. Alone Against All. Supernal Music. Ferly011CD. 2004.
• Celtic Frost. Into the Pandemonium. Noise Records. N-0067. 1987.
• Contra Ignem Fatuum. Detritus. Supernal Music. Ferly036MCD. 2005.
• Darkthule. Awakening of the Ancient Past. Battlefield Records. 2004.
• Graveland. Memory and Destiny. No Colours Records. NC057. 2002.
• Graveland. Will Stronger than Death. No Colours Records. NC0118. 2007.
• Hakenkreuzzug. Centurions of Thule. Battlefield Records. 2004
• Hate Forest. Blood and Fire. Sombre Records. 2001.
• Hellhammer. Apocalyptic Raids. Noise Records. N-0008. 1984.
• Hordak. The Last European Wolves. Griffin Music. GRIFFIN008CD. 2006.
• Pantheon. Aryan Rebirth. Strong Survive Records. SSR025. 2005.
• Thor's Hammer. Fidelity Shall Triumph. Darker Than Black Records. DTB001. 1998.
• Semper Fidelis/Werewolf. Fidelity of Ideology. Eastside Records/Hammerbolt. 2008.
• Skyforger. Semigall.’s Warchant. FR034. 2004.
• SIG:AR:TYR. Beyond the North Winds. Morbid Winter Records. MWR012. 2008.
• Various Artists. Anti-Geldof Compilation. Supernal Music. Ferly035CD. 2007.


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