BUSCAR en este Blog

viernes, 24 de enero de 2014

Alex Kurtagic - La Gran Borradura



     En el sitio American Renaissance (amren.com) se publicó en 2012 este otro artículo del señor Kurtagić (pronunciado /Kúrtayich/) que hemos puesto en castellano, que creemos que puede ser interesante por cuanto lo que aquí discute es acerca del futuro del hombre occidental y sus caminos de salida de la incómoda situación presente. Su análisis tiene como punto de partida la difusa autoimagen que muchos tienen de sí, lo cual permite que otros se introduzcan con discursos embrolladores que harán ganar adeptos entre los confusos. Por ello es que las soluciones necesariamente pasan por definir quién se es y qué se quiere, y sobre todo por el uso de un lenguaje propio que de ninguna manera esté basado o gire en torno a los dominadores culturales, que en último término son quienes lo definen todo, condicionando mentalmente a los inseguros. El autor no es muy melindroso cuando describe las bondades del igualitarismo que propicia la Izquierda y que ha engendrado a un tipo de hombre que es funcional a su agenda, y dicha actitud hace que nos invite a publicarlo.

La Gran Borradura
por Alex Kurtagic
13 de Abril de 2012


La Reconstrucción de la Identidad Blanca

     Aquellos preocupados por el futuro de la raza Blanca a menudo hablan de defender al Hombre Occidental. Yo, sin embargo, nunca he tomado concepciones defensivas en cuanto a la calidad de Blanco, y prefiero hablar de ello como un proceso creativo.

     El problema que tengo es que el Hombre Occidental, como lo hemos conocido, es el que nos ha traído a donde estamos, y mi opinión es que lo que está cayendo no debe ser apuntalado sino que más bien debe ser empujado hacia abajo. Digo que dejemos morir al Hombre Occidental para que pueda renacer, dos veces más fuerte y dominante que antes.

     Es cierto: el Hombre Occidental conquistó la Tierra, caminó en la Luna, construyó el mundo moderno y desarrolló tecnología que transformó a la Humanidad. Pero hoy él es despreciado: los textos escolares escupen sobre su legado, las películas lo retratan como malvado, las series de televisión se burlan de él como afeminado, y los publicistas lo ignoran o lo retratan como un perdedor. Las calles ya no tienen los nombres de sus héroes, y los planetas ya no son llamados con los nombres de sus deidades.

     Peor aún: las universidades permiten el ingreso de otros antes que él, y cuando a él se le permite entrar se le dice que es "el cáncer de la historia humana". Sus líderes políticos miran hacia un futuro en que haya menos como él. Los científicos sociales van incluso más lejos y le dicen al Hombre Occidental que su raza ni siquiera existe.

     Sí, puede que el Hombre Occidental haya sido una vez el Rey del Mundo, pero hoy está siendo borrado de las páginas de la historia humana. Él es la víctima de una Gran Borradura: la borradura de los Blancos y de la "blancura" a nivel mundial.

     También es cierto que el Hombre Occidental enfrenta competencia: sus países están siendo colonizados por colonos del Tercer Mundo que no se parecen a él y a los que no les agrada. Éstos vienen en busca del dinero de él, ellos procrean competitivamente, ellos piensan y actúan como grupo, y son agresivos y despiadados.

     Pero ellos no son el principal problema. El principal problema es el Hombre Occidental mismo, porque él es su peor enemigo.

     Fue él quien abrazó los valores de la Revolución Francesa (la psicopatología de la Izquierda terrorista); fue él quien se convirtió en un verdadero creyente de la proposition nation [1], él quien abrió sus fronteras al resto de mundo, y él quien aprobó las leyes que lo despojan. El Hombre Occidental patrocinó su propia decadencia.

[1. N del T: El concepto o doctrina de Idea Nation o Proposition Nation, propugnado principalmente en EE.UU. y Francia para justificar de facto la política de fronteras abiertas, estipula que cada país occidental no es sino un espacio fortuito en el mapa, un cuenco vacío que sólo espera ser llenado, una república universal, una noción, una proposición universalista, una nación proposicional,. El resultado de esto, mediante el multiculturalismo, es la desposesión de los Blancos de sus derechos y la destrucción de la cultura occidental. El concepto se origina en las palabras de Lincoln en Gettysburg en 1863: "Hace 87 años (1776) nuestros padres fundaron en este continente una nueva nación, concebida en libertad y dedicada a la proposición de que todos los hombres han sido creados iguales". Esta ridícula y falsa afirmación usada para fundamentar una filosofía revolucionaria hubiera sido rechazada con desprecio por los fundadores de EE.UU.].

     Es él quien se hace a un lado, rindiéndose, disculpándose, de rodillas, por su propia voluntad, por causa de los males que hizo el tío tatarabuelo de la novia del cuñado del patrón del primo del amigo de un vecino distante hace trescientos años.

     De hecho, él ahora se ofende cuando alguien intenta velar por sus intereses; él es el más enérgico acusador de sus mejores amigos, el primero en hacer que se respete la corrección política, el primero en motejar a sus amigos como racistas, el primero en despedirlos, en condenarlos al ostracismo, en arrojarlos en prisión, y el primero en decir que no hay lugar para sus amigos en la sociedad civilizada.

     Aquellos que vienen a vivir entre nosotros no pueden creer su buena suerte, porque el Hombre Occidental los equipó con todas las herramientas intelectuales necesarias para que tomaran ventaja de él. Sin duda, ellos no pueden creer la estupidez del Hombre Occidental por tirar todo por la borda, por convertir al reino occidental de El Dorado en una gran piñata: ellos jamás soñarían con hacer tal cosa a sí mismos. Frente a nosotros ellos pueden poner caras indignadas, pero en casa deben estar rodando por el suelo de risa, riéndose de la idea de que el Hombre Occidental realmente piensa que la diversidad racial es buena para él.


Culpables

     Pero quizás soy un poco injusto, porque no todo occidental ha sido un traidor a la causa occidental.

     Algunos no han seguido la corriente; algunos, en efecto, han identificado el error y buscan corregirlo mediante el establecimiento de una oposición.

     La mayoría simplemente está mal informada, tan saturada con información contradictoria que es incapaz de distinguir el bien del mal. Determinar la verdad requeriría mucho tiempo y esfuerzo, y puesto que están bajo una presión social y económica de todos modos, no tienen motivación para hacer preguntas difíciles. Éstos pueden ser culpables por omisión.

     Los verdaderamente culpables son una pequeña minoría. Los encontramos entre los lunáticos de la política de extrema Izquierda: académicos rabiosos, grupos de presión que vociferan slogans, y terroristas marxistas encapuchados. También encontramos miembros de esta minoría en los más altos escalones del poder: políticos corruptos, inescrupulosos hombres de negocios, cínicos dueños de medios, que saben lo que es correcto pero que actúan de otra manera porque hay dinero de por medio. En dos palabras: el Hombre Igualitario y el Hombre Económico. Éstos son culpables por comisión.

     Y cuando miramos alrededor y vemos lo que ellos han hecho y analizamos las implicancias de sus acciones, la magnitud de su crimen es tan asombrosa que desafía la comprensión. Usted pensaría que individuos de una inmoralidad tan alucinante habrían sido arrojados a un lago lleno de pirañas hace mucho tiempo.

     Pero eso no es lo que vemos.


Del Mono al Hombre, del Hombre a Dios

     El Hombre Occidental ha cometido errores. Se enamoró demasiado de sus propias buenas ideas, las ideas revolucionarias de la Ilustración de libertad, igualdad y hermandad; ideas universalistas con una lógica intrínseca que podrían funcionar en una sociedad racialmente homogénea pero que, en una sociedad racialmente diversa, conduce inexorablemente hacia donde estamos.

     De esa manera, fanáticos y minorías egoístas fueron con el tiempo capaces de explotar esta lógica para sus propios fines, llevando estas ideas a sus extremos lógicos a fin de lograr la máxima ventaja, ya para ellos mismos o para su grupo.

     Empezaron de manera marginal ―un espectáculo monstruoso (freak show) de defectuosos, alcohólicos, vándalos y psicópatas, liderados por genios sospechosos con una oratoria pirotécnica. Primero ellos aterrorizaron, luego marcharon a través de nuestras instituciones, y, por falta de una efectiva oposición, se hicieron dueños de nuestra sociedad, capaces de envolverse con el manto de la legitimidad institucional. Y puesto que la gente admira y se siente atraída por el poder, las ideas de la Izquierda terrorista parecieron importantes a muchos simplemente porque venían de arriba.

     De esta manera, la creación de ellos, el Hombre Igualitario, vino a representar al mejor hijo de Occidente, el arquetipo final que es la medida para todo y para todos.


Identidad Negativa

     El Hombre Igualitario se hecho a sí mismo un dios; incluso nosotros que nos oponemos a él aprendemos, vemos y pensamos de una forma que le sirve. Incluso la manera en que pensamos de nosotros mismos, hasta el lenguaje que utilizamos para describir nuestras ideas, lo sirven a él: él es liberal, entonces nosotros somos anti-liberales; él es moderno, entonces nosotros somos anti-modernos; él es feminista, entonces nosotros somos anti-feministas; él es demócrata, entonces nosotros somos anti-democráticos; si él es comunista, nosotros somos anti-comunistas; si él está a favor de la inmigración, nosotros en contra; si él apoya la diversidad, nosotros estamos en contra; si él está a favor de la igualdad, nosotros no; si él está a favor de la globalización, nosotros nos oponemos; si él está a favor del materialismo, nosotros estamos contra eso también. Parecemos ser una negación de todo lo que él es. El Hombre Igualitario establece el vocabulario, y nosotros lo aprendemos y sólo decimos que no a todo. En virtud de esto, él puede describirse a sí mismo como positivo y a nosotros como negativos.

     En suma, él nos tiene atrapados en un circuito negativo, exactamente donde nos quiere, actuando como un montón de enojados ancianos negativos que muestran el puño a un mundo que los ha dejado atrás. Es así como quiere que nos comportemos. Así es como le gustamos. El hecho es que cuando hablamos acerca de defender al Hombre Occidental estamos jugando el juego de la igualdad.

     Ahora, puede parecer extraño concebir la defensa del Hombre Occidental como algo negativo. Ciertamente no tiene que ser negativo, pero lo es cuando el movimiento que afirma estar a favor del Hombre Occidental y cuando la misma naturaleza del problema son conceptualizados en términos defensivos. La implicación es que el Hombre Occidental está paralizado, en estado de coma, y que son sus atacantes los que están en movimiento.

     Lo que esto dice es que no pensamos al Hombre Occidental como dinámico, que no creemos que él tenga energía creativa, que no pensamos que él vaya a ir a alguna parte, que el Hombre Occidental está muerto, y que para nosotros él es como un cuerpo embalsamado, en un sarcófago, en un mausoleo, que es necesario preservar y protegerlo contra los ladrones.

     Lo que esto dice es que nuestras opciones son o resistir dentro de nuestra tumba o ser arrollados por la carga enemiga. Esto define la causa a favor del Hombre Occidental no como una acción sino como una reacción, no como algo que hacemos sino como algo que nos hacen a nosotros.

     Esto es una concesión y una admisión de debilidad, una cesión de la iniciativa al enemigo. ¿Merece el Hombre Occidental vivir si actúa de esta manera, siempre con un pie atrás, siempre a la defensiva, siempre quejándose?.


Ataque

     No se puede negar que el Hombre Occidental está siendo objeto de un ataque, y no se puede negar que es necesario que haya una defensa, pero la sola defensa es insuficiente.

     ¿Por qué mejor no hablamos de desmantelar al Hombre Igualitario?. ¿Dónde están los leones?; ¿por qué él no está en el foso con ellos?.


La Rebelión de la Mente

     Se podría argumentar que negar al Hombre Igualitario, o a su creador, la Izquierda, es admisible porque la Izquierda es algo negativo y dos negativos hacen un positivo. Bueno, dos negativos no hacen un positivo. No en este caso. Dos negativos hacen positivamente una respuesta negativa. Esto es chocante y deprimente. Hace que la gente piense: "No quiero estar cerca de estos ancianos malhumorados. Creo que mejor iré junto a esa gente sonriente de allá".

     Cuando uno se define a sí mismo en relación al Hombre Igualitario como simplemente lo opuesto de lo que él es, uno está diciendo que no tiene ideas originales propias. Uno está diciendo que el Hombre Igualitario es lo más importante en la vida de uno y que, por lo tanto, uno está atrapado en la matriz de él; que uno no es un rival para el macho alfa sino un parásito que se ha pegado a él y que vive a costa de él.

     No. Si lo queremos humillar, no hemos de negar al Hombre Igualitario; simplemente lo ignoramos. Nosotros establecemos nuestros propios parámetros y lo forzamos a definirse en relación a nosotros, como una negación de lo que somos.


La Izquierda como Negación

     Si uno des-aprende el lenguaje de él, uno encontrará que bajo sus bellas palabras el fanático de la igualdad, la Izquierda, representa el movimiento más negativo alguna vez ideado por el hombre.

     Antes que nada, la Izquierda es una negación de la Humanidad: la Izquierda reduce las sociedades a relaciones económicas. Para sus defensores no somos personas sino que somos un balance en una cuenta bancaria, un número de seguro social, un puntaje de crédito y, por supuesto, un número de identificación fiscal.

     La Izquierda es una negación de la identidad: "No hay ninguna raza salvo la raza humana". Para sus defensores no somos un pueblo glorioso con un destino sino un "constructo social".

     La Izquierda es una negación de la diferencia: ellos quieren que todos sean iguales; ellos aman la uniformidad y demandan conformidad. Podemos verlo en su arquitectura: grandes bloques de cemento, con filas y filas de diminutas ventanas, y con moradores hacinados en celdas uniformes, atiborrándose de comida chatarra e hipnotizados por la superflua programación televisiva.

     La Izquierda es una negación de la calidad: en su mundo todo es estandarizado, es una apelación al mínimo común denominador.

     Por eso es que todo lo que ellos producen es de mala calidad; por eso es que su arte es un crucifijo en un orinal; por eso es que ellos se resienten de la belleza y buscan destruírla, ya sea mediante su supuesto arte o mediante el mestizaje. La belleza es elitista, discriminatoria, no democrática.

     Por lo tanto, la Izquierda es también una negación de la belleza.

     La Izquierda es una negación de la excelencia. La laboriosidad, la ambición y la inteligencia son penalizadas con impuestos depredadores. La flojera, la mediocridad y la criminalidad son recompensadas por el Estado de bienestar.

     Que la Izquierda sea grande en los Estados de bienestar no es ninguna coincidencia puesto que la Izquierda es una negación de la independencia: piense de manera independiente acerca de las razas y la inmigración y usted es inmediatamente despedido.

     La Izquierda es una negación de la espiritualidad: para ellos un hombre espiritualmente iluminado es un hombre sin religión, un estafador que vende acciones basura a los incautos, ocupado sólo de sí mismo, motivado por el egoísmo y un cálculo despiadado.

     La Izquierda es una negación de la verdad. Cuando la ciencia les resulta inconveniente, es negada. Un descubrimiento es científico sólo si demuestra la igualdad. Cuando no lo hace, no es ciencia, es prejuicio... odio... racismo.

     Finalmente, la Izquierda es una negación de la vida. Para la Izquierda la sociedad no es un organismo. Es una máquina. Es por eso que ellos buscan diseñarla. Por eso es que hay pirámides de cráneos humanos en Camboya.

     El mundo de la Izquierda es un mundo muerto, un mundo de materia muerta y de abstracciones sin vida. Es anti-humano, anti-natural, anti-aristocrático, anti-libertad, anti-belleza, anti-metafísico, anti-verdad, anti-vida, reduccionista, inmoral, lleno de odio, genocida, necrófilo, deshonesto, una ideología depredadora que ha sembrado muerte dondequiera que ha ido.


Una Sarta de Mentiras

     Considerado globalmente, es justo ver a la Izquierda como una sarta de mentiras, porque es inmoral incluso de acuerdo a sus propios estándares profesados de moralidad. Por ejemplo, en su Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas ellos sostienen que los pueblos de la Tierra tienen derecho a la auto-determinación. De eso precisamente tratan las conferencias de American Renaissance, y aún así los izquierdistas las suprimieron durante dos años una tras otra. También en su Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas califican como crimen el imponer sobre miembros de un grupo condiciones de vida orientadas a destruírlos. Sin embargo, se está efectuando una investigación farmacológica en la Universidad de Oxford para desarrollar una píldora que "cura" a la gente de la conciencia racial. Todas las fuentes liberales de noticias estaban alborozadas. Curiosamente, todos los sujetos de experimentación eran Blancos.

     ¿Cómo podemos cambiar esto?. ¿Cómo podemos reafirmarnos en el mundo y reclamar nuestro destino?.

     La comprensión de este problema comienza por examinar primero de qué forma no lo regeneramos, definiendo en qué no consiste nuestra lucha.


No Es acerca de Partidos Políticos

     Nuestra lucha no tiene que ver con partidos políticos. La política es el arte de lo posible, y en una cultura donde la identidad Blanca es algo malo, una política de identidad Blanca no es posible. La nuestra es una guerra cultural, y en una guerra cultural el campo de batalla es la cultura, no la política. Los ejércitos se componen de aquellos que producen cultura, no de políticos o de activistas de partido; el arma es la producción cultural, no un slogan político.

     Esto no quiere decir que la política no tiene nada que ver con nuestra causa. Tiene todo que ver con ella. Tampoco quiere decir que deberíamos retirarnos completamente de la política partidista, pero en una guerra cultural debemos recordar que la política es la última batalla. Sin ganar la cultura no se puede ganar la elección. Sin el poder cultural no se puede alcanzar el poder político. La cultura define la política, y no al revés.

     De esa manera, lo más que podemos esperar de la política partidista hoy es defender el fuerte, para mantener una presencia en el panorama político, de modo que los ultrajes de la Izquierda no pasen sin por lo menos una respuesta.


No Es acerca del "Colapso"

     Nuestra lucha no es acerca del "colapso". Hoy un colapso del sistema puede ser deseable, pero es deseable sólo mientras tengamos algo creíble y atractivo para construír después de eso. El colapso en sí mismo no es una solución sino que sólo puede ser un medio para un fin: el despeje de la cubierta que haga espacio para lo que sigue después. Y ése es nuestro destino: lo que sigue después.

     Eso no significa que un colapso lleve automáticamente a un despertar Blanco. Un colapso lleva simplemente al miedo, y sin un establishment alternativo ya en su lugar para agarrar el cetro del rey, un colapso le abre camino al que sea más fuerte en ese momento. De manera que debemos tener cuidado con lo que deseamos.


No Es acerca de la Fertilidad Competitiva

     Tampoco nuestra lucha se trata de aumentar la fertilidad. Nosotros ciertamente necesitamos continuar la cadena de generaciones para mantener nuestras tradiciones vivas e incrementar nuestro legado, pero más nacimientos Blancos en un sistema anti-Blanco sólo produce más ciudadanos anti-Blancos, más contribuyentes con sentimiento de culpa que están más dispuestos a ayudar a aquellos que los odian que a los que los ayudan.

     Nuestros hijos necesitan primero un ambiente sano, así como un planeta habitable. Vivimos en un sistema cerrado con recursos limitados. Nuestra civilización es energía intensiva, y aunque los Blancos son un pequeño porcentaje de la población mundial hoy, hay más Blancos ahora que los que habían hace cien años, cuando dominábamos el mundo. El problema no es el déficit de población en nuestros países sino la sobrepoblación en todos los demás lugares. Gran parte del Tercer Mundo gime con sus niveles de población insostenibles. Ellos están viniendo aquí porque no pueden vivir allá.

     Nosotros ciertamente necesitamos ser fuertes demográficamente, pero si nos reproducimos de manera competitiva nos alimentaremos no teniendo un medioambiente, y terminaremos comiéndonos unos a otros. Olvidamos que nuestra civilización es inmensamente poderosa. Los demás necesitan grandes cantidades porque muchas veces cantidad es lo único que tienen y, aún así, nos necesitan para sustentar a aquellos grandes números.


No Es acerca de Raza e Inteligencia

     Y tampoco nuestra lucha es acerca de diferencias raciales en inteligencia. Esto puede sorprender a algunos, porque estamos muy interesados en esto, y es en verdad una importante área de estudio: tiene serias implicaciones para la política y el futuro, y tendremos que saber cómo formular buenas políticas una vez que estemos en posición de implementarlas.

     Sin embargo, mientras el clima cultural sea igualitario, políticamente éste no es un tema de campaña para gente con alto coeficiente intelectual; es un tema de campaña para personas con uno bajo. Los datos sobre diferencias raciales en inteligencia participan en el argumento del llamado "privilegio Blanco". Por esto cuando el clima cultural es igualitarista, los datos pueden ser científicamente inconvenientes para ellos, pero son políticamente inconvenientes para nosotros, porque la simpatía es para los desfavorecidos.

     Más aún: en términos políticos la exactitud de los datos no importa. Lo que importa en términos políticos es cómo se siente la gente cuando habla de ello: "Si digo que los Negros son, en promedio, menos inteligentes, ¿pareceré una mala persona?"; "la gente cuya opinión me importa ¿dejará de hablarme?"; "mi compañero de trabajo Negro ¿se pondrá agresivo?"; "¿me despedirá mi empleador?"; "si me ven leyendo este libro sobre la raza Blanca, ¿voy a recibir miradas de disgusto de la gente que va en el transporte público?"; "¿vendrá un Negro y me hará una escena?".

     Podríamos querer despachar a gente como esa como si fuesen invertebrados, pero necesitamos su apoyo si queremos representar a más que una posición marginal. No es bueno decir que ellos necesitan despertar y darse cuenta de situaciones desagradables. La gente prefiere morir inmediatamente antes que morir de vergüenza.

     También vivimos en una época de exceso de información en la cual complejos datos pueden ser organizados para probar virtualmente cualquier argumento. El resultado es que la gente es capaz de elegir los datos que se adapten a su conveniencia y halaguen su vanidad. Así es cómo la ciencia se convierte en un discurso.


No Es acerca de Conservar

     Finalmente, nuestra lucha no es acerca de conservar. Nuestra misión no es acerca de regresar a 1912. No se trata de la restauración de un pasado imaginado que pudo no haber existido nunca, o sobre conservar cosas que están ahora obsoletas. No somos subastadores de antigüedades, curadores en un museo o una sociedad conservadora.

     Para comenzar, no queda nada que conservar. Después de dos siglos y medio de liberalismo, incluso los ultra-conservadores son liberales.

     Comprenda esto: el conservadurismo es tan enemigo nuestro como el liberalismo, si es que no uno peor. El conservadurismo defiende la revolución previa, lo que hace a los conservadores irrelevantes, proporcionando de esa manera un fundamento para el liberalismo. Podríamos incluso decir que los conservadores son los mejores aliados de los liberales, porque ellos ofrecen un respiro antes de la siguiente ola de liberalización.

     En último término, el conservadurismo y el liberalismo giran ambos en torno a la muerte: mientras un conservador se queja de que las cosas están muriendo, un liberal se queja de que no están muriendo lo suficientemente rápido. Uno es un necrófilo, y el otro un asesino.

     Por contraste, la tradición tiene que ver con la vida. Es acerca de una idea que tiene raíces en el pasado distante pero que está constantemente renovándose y regenerándose a si misma. Y eso es muy diferente del conservadurismo.


Nuevo Amanecer del Hombre Occidental

     Por lo tanto, si un partido político está poniendo la carreta delante del caballo, si un colapso hiper-inflacionario es una espada de doble filo, si la súper-fertilidad no es estrictamente necesaria, si la gente escoge la ciencia que le conviene, si el conservadurismo es la noche de los muertos vivientes, entonces debemos buscar formas diferentes para provocar el nuevo Amanecer del Hombre Occidental.

     De esa manera, la pregunta es: ¿cómo damos lugar a ese nuevo Amanecer?; ¿cómo rehacemos al Hombre Occidental y la identidad Blanca?. ¿Cómo ganamos la guerra cultural?.


Primer Paso

     El primer paso es no tratar de ganar la cultura liberal. Como dije antes, la Izquierda tiene que ser ignorada. No buscamos su aprobación. No aceptamos sus límites. No reconocemos sus categorías. No jugamos de acuerdo a sus reglas. No nos importa su opinión. No nos importa si ellos nos odian. (De hecho, si nos damos cuenta de que no nos odian es porque estamos haciendo algo mal).

     En suma, no jugamos su juego. En los viejas películas del Oeste, cuando un vaquero en el salón veía que el juego de póker estaba arreglado en su contra, él no trataba de hacer las paces con sus contrincantes. Él volteaba la mesa. Si el juego está diseñado para hacer que usted pierda, voltee la mesa.

     No. Nosotros no jugamos su juego. Nosotros ponemos nuestras propias reglas y jugamos nuestro propio juego, y eso comienza por identificar quiénes somos y, más importante aún, quiénes queremos ser. ¿Hacia dónde vamos?, ¿cómo se presenta nuestro futuro?, ¿cómo nos visualizamos en el futuro?.


Segundo Paso

     El segundo paso es cómo comunicamos esa idea. Naturalmente, no podemos entrar a una máquina del tiempo, viajar al siglo XXII, traer de regreso una imagen y proclamar: "¡Así es como luce nuestro mundo!" (Aún no estamos allí). Pero podemos deducir cómo nuestro mundo podría parecer y qué clase de gente lo estará dirigiendo, según cómo lo imaginemos.

     Después de todo, el futuro comienza con la ficción, y la ciencia con ciencia-ficción. El sonido del futuro de ellos es el sonido de nuestra música. Y esto presupone que si usted está en favor de la cultura occidental usted está involucrado en producir cultura occidental, o al menos en capacitar a aquellos que pueden hacerlo.

     La cultura occidental no se detiene con ya poner un hombre en la Luna. La cultura occidental es también acerca de arte, arquitectura, música, literatura, filosofía y espiritualidad, pero también sobre cosas como moda, diseño y modales. Lo que somos y lo que queremos ser  es comunicado en esta forma, así como mediante la política.

     Y, por supuesto, es comunicado también con el lenguaje. Esto significa que si vamos a jugar de acuerdo a nuestras propias reglas, tenemos que desarrollar nuestra propia forma de comunicar nuestras ideas. Esto comienza con el desarrollo de nuestra propia terminología. Nosotros no usamos las palabras del enemigo; mucho menos la negación de aquellas palabras. Nosotros no decimos que somos "no-igualitarios" sino que decimos que celebramos la diferencia. ¿Qué van a decir los izquierdistas?: ¿que son anti-diferencia?. Y si ellos dicen que son anti-diferencia, ¿acaso no los convierte eso en totalitarios?. Y si ellos son totalitarios, ¿SE VAN A DISCULPAR POR LOS GULAGS?. Nosotros ponemos las reglas y los ponemos a ellos a la defensiva.

     Es importante recordar que el 99% de la guerra cultural es llevado a cabo con el lenguaje. La guerra cultural es mayormente una guerra de palabras. Cuando los igualitaristas llaman a alguien como racista, el 99% de su trabajo está hecho. El resto se deriva rápidamente de esto. Por eso es que ellos se enfocan en el lenguaje, por eso a ellos no les importa mucho la ciencia de la raza y por eso ellos son arrogantes en cuanto a la corrección política.

    Nosotros declaramos primero nuestra independencia con palabras. Luego seguimos adelante con los hechos.


Tercer Paso

     El tercer paso es el más importante: la articulación de un marco moral para la conciencia racial Blanca. El único mayor impedimento en la causa en favor del Hombre Occidental es la falta de creencia en la moralidad de la conciencia racial Blanca.

     Nuestra lucha va más allá de la economía, más allá de la criminología, más allá de las relaciones raciales, más allá de la biología y más allá de la lógica. Va más allá de todo eso porque hay cosas que son esenciales para la existencia humana, que son esenciales para vivir una vida buena y significativa y que no son necesariamente lógicas, inclusivas o rentables.

     Nuestra lucha es una lucha moral. El Hombre Occidental está sumamente preocupado de la moralidad, de manera que la causa en favor del Hombre Occidental necesita ser concebida como una causa moral, y debe ser expresada en términos morales.

     La Izquierda es fuerte hoy porque fue exitosa en presentar su cruzada como una cruzada moral. La Izquierda permanece fuerte hoy porque nadie ha hecho una declaración moral más apremiante.

     Por eso que es inútil tratar de convencer a alguien acerca de la necesidad de una identidad racial Blanca con hechos y razones. Los únicos preparados para aceptar esto son aquellos que ya tienen una identidad racial Blanca. El resto ni siquiera quiere escuchar. No quieren saber acerca de la ciencia, incluso si es correcta, porque ellos piensan que es inmoral y creen que estar a favor de la igualdad los hace mejores personas. E incluso si a ellos no les importa la igualdad, a ellos ciertamente les preocupa caer bien, ser queridos por sus amigos, su familia y por la gente cuyo respeto buscan ganar o mantener. Al final ellos quieren sentirse bien consigo mismos. Esto hace de la calidad de Blanco un asunto moral.

     Es evidente que la mayoría de la gente está harta del statu quo. Quieren ver cambios fundamentales y están dispuestos a probar soluciones radicales. Así es cómo el caballero que ahora reside en Pennsylvania Avenue 1600 (Obama en la Casa Blanca) terminó ahí hace tres años: a los ojos de mucha gente en aquel momento él representaba un cambio fundamental. Hay evidencia entonces de que la gente está dispuesta a intentar soluciones radicales y que mucha gente Blanca secretamente quiere una solución como la nuestra. El problema es que no se atreven a decirlo, en parte porque no saben quiénes somos los Blancos, en parte porque no saben hacia dónde vamos, y en parte porque no saben cómo reafirmar su identidad con una conciencia tranquila.

     Antes de que den el salto ellos necesitan estar convencidos en el fondo de su ser de la moralidad de jugar para su propio equipo. Una vez convencidos de la moralidad de su propio caso, no se sentirán incómodos cuando el enemigo les haga preguntas; ellos no sentirán la necesidad de explicar o justificar su manera de pensar, y no sentirán la necesidad de esconderse detrás de circunloquios conciliadores. En vez de eso, ellos dirán: "Sí, esto es lo que soy, y esto es en lo que creo".

     Aún más, ellos comenzarán a desafiar a los igualitaristas con preguntas incómodas, preguntas para las cuales demandamos respuestas, porque a fin de cuentas el Hombre Igualitario necesita disculparse por lo que ha hecho y salir del camino, porque ha probado que no es capaz de dirigir una sociedad, incluso según sus propios estándares profesados.


Observaciones Finales

     De ese modo, rehacer al Hombre Occidental también implica una Gran Borradura, una donde nosotros somos los borradores, donde borramos la negatividad entre nosotros así como la negación de nosotros mismos.

     La reconstrucción del Hombre Occidental no es una respuesta defensiva: es una acción ofensiva. No es una lucha patética por la supervivencia sino una lucha heroica por la gloria. Y no se trata de embalsamar al hombre que fue sino de crear al hombre que vendrá.‒


2 comentarios:

  1. Y de los inocentes judios y su papel en todo ello no dice ni mú?....Anda y que le zurzan. Si el hombre blanco ha perdido su memoria y dignidad ha sido por la infección causada por el parasito. Ziklon B a punta pala necesitamos...

    ResponderEliminar
  2. Quizá tiene sus razones para no nombrarlos, pero tiene sentido y razón mucho de lo que dice, y acierta cuando plantea el tema como una lucha racial.

    ResponderEliminar