viernes, 8 de noviembre de 2013

En Busca de la Sociedad del Dragón Verde



    El doctor Richard B. Spence es un escritor y profesor de Historia en la Universidad de Idaho, EE.UU., especializado, entre otras materias, en historia de las sociedades secretas e historia del espionaje moderno. El siguiente artículo que presentamos en castellano fue publicado en la revista New Dawn N°112, de Enero-Febrero de 2009 (newdawnmagazine.com) y en él va trazando los antecedentes, desde su perspectiva completamente racionalista y escéptica, de una nebulosa organización asiática a la que se le ha supuesto una actividad variada a través de la Historia, influyente de manera equívoca, pero sin que pueda ser perfectamente deslindada. Es aquella sociedad japonesa de la que se dice que uno de los contados occidentales a los que admitió fue el militar y geopolítico alemán Karl Haushofer.


El Dragón Verde: El Mito y la Realidad
de una Sociedad Secreta Asiática
por Richard Spence
1° de Enero de 2009



     La Historia ciertamente no tiene ninguna escasez de enigmáticas o controvertidas hermandades, órdenes, logias y sociedades. Los Caballeros Templarios, por ejemplo, son un objeto perenne de fascinación y especulación. Si los Templarios fueron la inspiración para los no menos polémicos francmasones, o si fueron una banda de herejes depravados o las víctimas inocentes de una conspiración nacida de la avaricia y la envidia, sigue siendo un tema de intenso debate.

     Lo que nadie puede rebatir, sin embargo, es que dichos Caballeros existieron. El principio y el final formal de la Orden pueden ser datados con precisión, y los nombres de sus líderes son una materia del registro histórico. Incluso de una organización dudosa como el Priorato de Sión puede demostrarse que ha tenido una existencia genuina, aunque reciente, a pesar de que sus afirmaciones de tener siglos de tradición e influencia oculta permanezcan no demostradas. Pero hay otros grupos que parecen existir sólo en aquella zona gris entre la realidad y la imaginación, cuyos orígenes, número, alcance y propósito permanecen desesperantemente vagos.

     Una de tales entidades es la cuasi-mítica Sociedad del Dragón Verde, también conocida como la Orden del Dragón Verde o simplemente el Dragón Verde. Es mencionada más comúnmente como una sociedad secreta japonesa, pero ésa no es necesariamente la historia entera. Otra evidencia, o al menos acusación, sostiene que sus verdaderos orígenes están en China o en el Tíbet, y que su influencia se extendió a los centros de poder de la Rusia zarista y de la Alemania nacionalsocialista. Figuras históricas desde el Emperador Hirohito a Rasputin y Adolf Hitler han sido vinculadas al Dragón Verde, legítimamente o no. Las aguas han sido enturbiadas posteriormente por juegos de interpretación de roles que han combinado a dicha Sociedad con mitos de Cthulhu de H. P. Lovecraft y otros elementos ficticios. Determinar lo que es "real" y lo que es la invención lúdica de la imaginación de alguien puede ser complicado.

     Lo que sigue no resolverá el misterio del Dragón Verde pero tratará de separar los hechos y la ficción, y de explicar de dónde surgieron las afirmaciones y la información. Al hacer eso, se ofrecerá una vislumbre seductora de una organización misteriosa que puede haber desempeñado un papel significativo en la formación de la historia moderna.


Entra en escena el Dragón Negro

     La explicación más simple de la Sociedad del Dragón Verde consiste en que es una referencia confusa a la mejor conocida, y definitivamente real, Sociedad del Dragón Negro o Kokuryukai. Esta última apareció primeramente alrededor de 1901 y era un vástago de otra sociedad secreta japonesa más antigua, el Océano Negro o Genyosha. Como su progenitor, el Dragón Negro era un organismo militante "ultra-nacionalista" que trabajó para expandir la influencia del Japón imperial en el continente asiático. La Sociedad del Dragón Negro inicialmente se concentró en combatir los intereses rusos en la vasta provincia china de Manchuria. Por cierto, la Sociedad tomó su nombre del "Dragón Negro" o río Amur que separaba a Manchuria y Siberia. La red del Dragón Negro de espías y saboteadores participó activamente en la posterior guerra ruso-japonesa (1904-1905), y los Dragones Negros más tarde ampliaron sus operaciones e influencia a todas partes de Asia y Europa e incluso las Américas.

     El fundador nominal y líder del Dragón Negro fue Ryohei Uchida, pero el verdadero señor, o "emperador del lado oscuro", fue el sombrío y malvado mentor de Uchida, Mitsuru Toyama, también un miembro fundador de Genyosha. Él, según se dice, estaba imbuído con "creencias religiosas orientales extremas" [1]. Aquello sugiere el misticismo y el ocultismo atribuídos a la Sociedad del Dragón Verde. ¿Pudo el calculador y sigiloso Toyama haber desempeñado un papel orientador en ambas sociedades?.

[1. "Japan’s Dark Background, 1881-1945".
http://www.willamette.edu/~rloftus/moremilitarism.html].

     ¿Fueron los Dragones Negros y Verdes, si es que no uno y el mismo, los dos lados de la misma moneda conspiratoria?. Por ejemplo, tal como el río Dragón Negro (Amur) delineaba el límite Norte de Manchuria, más al Sur el mucho más pequeño Qinglong o río Dragón Verde seguía aproximadamente la línea divisoria entre Manchuria y China propiamente tal. Si la Sociedad del Dragón Negro era principalmente anti-rusa en su foco, ¿pudo el Dragón Verde haber sido anti-chino o anti-occidental?. Mientras el Dragón Negro se concentró en el aspecto político, ¿se ocupó el Dragón Verde del reino ocultista, que era más secreto?.

     Una referencia obscura pero importante que claramente distingue entre las sociedades Negra y Verde aparece en las memorias de la "segunda esposa" del hombre fuerte chino Chiang Kai-Shek, Ch’en Chieh-Ju [2]. Ella recuerda que su marido contemplaba un "sistema completamente secreto de detectives privados" y consideraba como modelos "las Sociedades del Dragón Verde y Negro de Japón y las sociedades Tríada de Shanghai". Así, en la mente de Chiang Kai-Shek al menos, las dos Sociedades estaban completamente separadas (aunque no necesariamente sin relaciones), eran japonesas, y eran modelos apropiados para la recolección de Inteligencia secreta.

[2. Chieh-ju Ch’en, Chiang Kai-shek’s Secret Past: The Memoir of His Second Wife, Westview Press, Boulder, 2000].

     Como se ha señalado, la Sociedad del Dragón Negro estaba fuertemente involucrada en el espionaje y las esferas afines de la propaganda y la subversión. Como tal, básicamente funcionaba como una extensión del "órgano especial" del Ejército Imperial, el Tokumu Kikan. Para no quedarse atrás en nada, la Marina Imperial japonesa mantenía su propio servicio secreto, el Joho Kyoko. Tal como el Ejército utilizó al Dragón Negro para aumentar o manejar sus "necesidades especiales", ¿pudo la Marina haber usado al Dragón Verde del mismo modo?.


Trevor Ravenscroft y Karl Haushofer

     La identificación del Dragón Verde como una orden fundamentalmente mística aparece más claramente en el libro de 1973 de Trevor Ravenscroft "La Lanza del Destino" (The Spear of Destiny). Es bastante significativo que Ravenscroft fuera un seguidor de la Antroposofía y de su fundador Rudolf Steiner, y su libro es claramente una descripción antroposófica de las fuerzas ocultistas detrás de Hitler y su régimen nacionalsocialista. Ravenscroft vincula firmemente al Dragón Verde con el geo-político y místico alemán Karl Haushofer, uno de los supuestos consejeros espirituales de Hitler. Según Ravenscroft, el profesor Haushofer "consiguió... dones extraordinarios mediante su ingreso a la Sociedad del Dragón Verde de Japón en la cual el dominio del Organismo del Tiempo y el control de las fuerzas vitales en el cuerpo humano son el objetivo central de los grados ascendentes de la iniciación". Ravenscroft añade que "una de las pruebas más altas de este tipo de iniciación en la Sociedad del Dragón Verde exige la capacidad para controlar y dirigir la fuerza vital en las plantas en una manera algo similar a los antiguos poderes de la gente atlante". Ravenscroft continúa: "Sólo a otros dos europeos se les ha permitido integrarse a esta Orden japonesa" [y quiénes eran ellos, uno se pregunta] "que exige juramentos de secreto y obediencia de una naturaleza mucho más estricta e intransigente que sociedades secretas similares en el mundo occidental" [3].

[3. Trevor Ravenscroft, The Spear of Destiny: The Occult Power behind the Spear which Pierced the Side of Christ, Weiser Books, Boston, 1982, págs. 246-247].

     El problema principal con todo esto es que las fuentes de Ravenscroft son difusas o inexistentes. Él probablemente siguió el ejemplo de la obra de 1960 de Louis Pauwels y Jacques Bergier "El Retorno de los Brujos" (Le Matin des Magiciens). Aquellos autores afirman que de Haushofer "se ha dicho [¿por quién?] que fue iniciado en una de las sociedades budistas secretas más importantes y que se le tomó juramento para que si él fallaba en su misión debía suicidarse de acuerdo con el ceremonial consagrado" [4]. Suponiendo que ésta es una alusión a la susodicha Sociedad, todavía nos vemos enfrentados con la carencia de cualquier fuente identificable para la información que entregan los autores.

[4. Louis Pauwels y Jacques Bergier, The Morning of the Magicians, Avon Books, New York, 1960, p. 279].

     Ravenscroft continúa afirmando que miembros de la Sociedad del Dragón Verde se establecieron en la Alemania de los años '20 y unieron fuerzas allí con un grupo de monjes tibetanos llamado la "Sociedad de Hombres Verdes". Estos últimos eran, en realidad, los "Adeptos de Agharti y Shambalá", y su líder era un misterioso "Hombre con Guantes Verdes" [5]. También resulta que los Dragones Verdes y los Hombres Verdes habían "estado en comunicación astral durante cientos de años". Los hermanos unidos pronto establecieron comunicación con el ascendente señor Hitler.

[5. Ravenscroft, op. cit., p. 256].

     Otros desde entonces han especulado sobre lo anterior convirtiendo a los Dragones Verdes en una "conspiración interna" tanto de Genyosha como del Dragón Negro, y haciéndolos "una avanzada de una conspiración mucho más grande basada en el grupo aún más secreto conocido como los Hombres Verdes" [6]. Aunque fascinantes, tales aseveraciones no parecen tener ninguna base en la realidad.

[6. Gil Trevizo, "The Order of the Green Dragons" (2003), http://odh.trevizo.org/green_dragons.html. Este artículo está referido a los juegos de rol Delta Green].

     Pero aquello no quiere decir que ellas no puedan tener un germen de verdad. Por ejemplo, había una figura esotérica en el Berlín de fines de la república de Weimar referido a veces como el "Mago de Guantes Verdes" que llegó a ser un efímero adivino para Hitler y el Partido Nacionalsocialista. Él no era tibetano sino, de todas las cosas, un judío que circulaba bajo el nombre de Erik Jan Hanussen. Cuando él se hizo incómodo por predecir exactamente el incendio del Reichstag (o arreglándolo), sus antiguos amigos nacionalsocialistas lo mataron [7].

[7. Sobre la extraña trayectoria de Hanussen, vea Mel Gordon, Erik Jan Hanussen: Hitler’s Jewish Clairvoyant, Feral House, Los Angeles, 2001].

     Del mismo modo, bien podría haber algo en cuanto a una conexión entre el Tíbet y el Dragón Verde. Un dragón verde, o Zhug, desempeña un papel importante en la mitología tibetana donde simboliza al "dios del Trueno... la valentía y la fuerza que todo lo conquista" [8]. Más al punto, quizás, un monje budista japonés llamado Ekai Kawaguchi hizo dos visitas al Tíbet en los años previos a la Primera Guerra Mundial, aproximadamente en el mismo tiempo en que Haushofer estaba en Tokio. En la superficie, Kawaguchi parecía un simple devoto religioso, pero se sabe que él tuvo contacto con al menos un agente secreto japonés mientras estuvo en la Tierra de las Nieves Eternas, un tal Narita Yasuteru, así como con un agente de la Inteligencia de la India británica [9]. Kawaguchi también tenía vínculos con Annie Besant y su secta teosofista, otro grupo acusado de subversión e impostura general [10]. De manera mucho más significativa, Kawaguchi era un devoto del budismo Zen.

[8. "Tibet’s Dragon Culture", cortesía de Charles Rice, Agosto de 2006].
[9. Alexander Berzin, "Russian and Japanese Involvement with Pre-Communist Tibet: The Role of the Shambhala Legend", www.berzinarchives.com/web/en/archives/kalachakra/shambhala/russian_japanese_shambhala.html].
[10. Richard Spence, Secret Agent 666: Aleister Crowley, British Intelligence and the Occult, Feral House, Los Angeles, 2008, págs. 184 y 189].

     En su obra de 1989 "El Hitler Desconocido", Wulf Schwarzwaller afirma que Haushofer era un maestro de varias tradiciones místicas orientales y que "se había familiarizado con las enseñanzas Zen de la japonesa Sociedad del Dragón Verde" [11]. Fuentes más recientes enfatizan la íntima asociación del Dragón Verde con el Zen, específicamente de su rama Soto, y afirman que "el Dragón Verde ha tenido una tradición de propagación secreta", sea lo que fuere que ello signifique [12].

[11. Wulf Schwarzwaller, The Unknown Hitler: Behind the Image of History’s Darkest Name, Berkley Books, New York, 1990, p. 100].
[12. Para una perspectiva bastante crítica del Zen del Dragón Verde, vea: https://groups.google.com/forum/#!topic/alt.philosophy.zen/2nqBkhBQ9yg]

     La conexión budista puede ofrecer algunas pistas importantes. El budismo se originó en la India y se extendió al Tíbet y a China, y desde allí a Japón. La doctrina Zen (Cha’an) también tenía sus raíces en China. Uno de los "santos" budistas más reverenciados en Japón es Kukai, un místico del siglo VIII-IX que pasó años estudiando en China. Curiosamente, su principal lugar de iluminación espiritual fue el Templo del Dragón Verde en Xian donde él fue entrenado en las tradiciones ocultas y tántricas que provienen del Tíbet. Retornando a Japón, Kukai incorporó estas tradiciones en su versión del budismo de la Palabra Verdadera (Shingon) [13]. El problema es que Shingon era y es completamente distinto del Zen, de modo que ¿qué, si es que algo, está relacionado con el Dragón Verde?.

[13. Trevor Corson, "The Magic of Buddhism", http://www.trevorcorson.com/articles/published/Entries/2000/7/1_The_Magic_of_Buddhism.html].

     Para complicar además el cuadro, hay numerosas referencias a Sociedades chinas del Dragón Verde. En su mayoría están vinculadas a las artes marciales. Las sociedades de kung-fu del Dragón Verde están activas en todo el mundo, pero la mayoría parece ser de origen bastante reciente. Por extraño que parezca, durante los años '60 la Sociedad del Dragón Verde situada en Chicago se enfrascó en una amarga disputa con la rival Sociedad del Dragón Negro. Una versión de la historia del Dragón Verde chino la define como una sociedad secreta taoísta formada en respuesta a las persecuciones del siglo XVII lanzadas por el Emperador influído por los jesuítas Kiang Hsi. Según esto, la sociedad secreta surgió de la Escuela Mística de Tao Pensamiento Puro, y junto con un odio implacable hacia la dinastía Manchú, permaneció dedicada a la "práctica de la alquimia taoísta y de las técnicas de la Inmortalidad" [14]. Aquello suena un poco a lo que Ravenscroft describió. El Dragón Verde también según se dice funcionó bajo numerosos nombres y disfraces. Una Sociedad del Dragón Verde secreta y hasta siniestra también aparece en al menos dos películas de artes marciales: "La Espada Mortal" (The Deadly Sword, 1978) y "Las Siete Promesas" (Seven Promises, 1980). Finalmente, una Sociedad Verde o Banda Verde era (y posiblemente sigue siendo) una fuerza principal en el submundo chino.

[14. "The Green Dragon Society & Brotherhood, Chi Tao Ch’uan Gung Fu: A Recent History", www.orientalherb.com/index.php?cPath=35].

     Entonces, ¿podría haber dos Sociedades del Dragón Verde, una japonesa y budista y la otra china y taoísta?. Esto parece bastante claro: la polinización mutua entre el budismo chino y el japonés, y las sectas y sociedades secretas que ellos han engendrado, tienen siglos de antigüedad. Dentro de aquel contexto, casi todo es posible.

     Otras rarezas, que pueden o no significar algo, incluyen el hecho de que durante su matrimonio con otra esposa, Chiang Kai-shek realizó una visita a un monasterio del Dragón Verde. El fallecido académico Charles Rice, después de examinar cuidadosamente todo que él pudo encontrar acerca de la Sociedad del Dragón Verde, se preguntó si esto no podría ser nada más que el club de karate de la Guardia Imperial del Emperador japonés [15]. Lo más extraño de todo, quizás, es un artículo de 2004 del South China Morning Post que describe la reciente detención de tres miembros del "Culto del Templo del Dragón Verde" bajo la acusación de manejar un círculo de prostitución [16]. A las víctimas femeninas se les aseguraba un lugar en el cielo si ellas ganaban bastante dinero para la secta.

[15. Charles Rice al autor, 3 de Julio de 2003].
[16. Clifford Lo, "Sex Cult Might Have Lured 30 Women", South China Morning Post (16 de Enero de 2004)].


Las Siete Cabezas del Dragón Verde

     Hay otra descripción, más complicada aunque no menos misteriosa, de la Sociedad del Dragón Verde que precede a la de Ravenscroft en cuarenta años y a la de Pauwels y Bergier por casi treinta. Es casi seguramente la fuente para la mayor parte de lo que él y los otros han tenido para decir sobre la Sociedad del Dragón Verde desde entonces. El trabajo en cuestión es "Les Sept Tetes du Dragon Vert" (Las Siete Cabezas del Dragón Verde, 1933) de Teddy Legrand. El título evoca al dragón con "siete cabezas, diez cuernos, y siete coronas sobre sus cabezas" mencionado en Apocalipsis 12:3, aunque aquella bestia sea roja, y no verde. A primera vista el libro parece ser sólo una oscura pieza de novela sentimental francesa, aunque repleta de gente real y acontecimientos reales junto con muchos inventados.

     Básicamente, el libro presenta al Dragón Verde o, más simplemente, a "Los Verdes", una siniestra conspiración internacional empeñada en la dominación mundial. Un detalle interesante es que estos conspiradores secretos suman exactamente 72 y eran, probablemente, los "72 superiores desconocidos" de la leyenda conspiracional [17]. Para conseguir su objetivo nefasto, el Dragón Verde genera la guerra, la revolución y el caos, y su mano es el invisible denominador común en acontecimientos aparentemente tan dispares como el asesinato de Franz Ferdinand, la instigación de la Revolución bolchevique, el asesinato de los Romanov, el asesinato en 1922 del Ministro de Asuntos Exteriores alemán Walther Rathenau, el rapto del general ruso blanco A. P. Kutepov y el suicidio aparente del millonario sueco Ivar Kreuger. En resumidas cuentas, el Dragón Verde suena a otra versión de los infames Illuminati que obsesionan a tantas teorías de conspiración.

[17. Nolan Romy, Les Grandes Conspirations de Notre Temps, Bruxelles, 2002, págs. 35-50].

     En la época de la acción del libro, 1929-30, los misteriosos Verdes están ocupados facilitando el ascenso de "el hombre de las dos zetas" bajo cuyas "afiladas espuelas" Europa temblaría pronto [18]. Ésta es una referencia escasamente velada y bastante profética de Hitler, quien había subido al poder recientemente cuando el libro fue publicado. Las "Dos Zetas" eran los brazos entrecruzados de la Esvástica.

[18. Teddy Legrand, Les Sept Tetes du Dragon Vert, Berger-Levrault, Paris, 1933, p. 78].

     La figura central de "Las Siete Cabezas del Dragón Verde" es un agente secreto británico, el as del Servicio de Inteligencia James Nobody, que puede ser la inspiración literaria original para James Bond. Él ya había protagonizado una serie de mediocres novelas de espionaje del escritor francés Charles Lucieto, y la última era un esfuerzo para seguir la licencia de franquicia después de la muerte reciente de Lucieto. De manera interesante, Lucieto era un espía jubilado, habiendo servido en el servicio secreto francés en la Primera Guerra Mundial. Le gustaba afirmar que su James Nobody e historias similares eran novelas en clave que revelaban aspectos verdaderos aunque ocultos de la Historia reciente y de los acontecimientos actuales. Sus editores posteriormente dieron a entender que esto tuvo algo que ver con su inesperado fallecimiento.

     De manera no sorprendente, el sucesor de Lucieto, "Teddy Legrand", era un seudónimo. De hecho, el autor era Pierre Mariel, que resulta ser un tipo bastante interesante. Nominalmente él era un periodista, pero al igual que Lucieto, tenía lazos con la Inteligencia francesa. Esto ha conducido a la afirmación de que este último "inspiró" o incluso dirigió sus esfuerzos literarios como lo había hecho con los de sus predecesores [19]. Lo que es más importante quizás, es que él era un autoproclamado experto en cuanto a lo oculto. Algunos años más tarde, bajo el nombre de Werner Gerson, él escribiría uno de los primeros libros acerca del ocultismo nacionalsocialista [20]. Mariel mismo era un miembro de la masónica Orden Martinista, y fue una vez un gran maestro francés de la Antigua y Mística Orden de la Rosa Cruz (AMORC) [21]. De manera interesante, en "Las Siete Cabezas del Dragón Verde" Mariel pinta a la Orden Martinista como una secta conspirativa que jugó un rol entre bastidores en la Revolución francesa y en las posteriores agitaciones políticas, y que sólo podría tener vínculos con el misterioso Dragón Verde.

[19. Oleg Shishkin, Ubit’ Rasputina, Olma Press, Moscow, 2000, págs. 36-37].
[20. Werner Gerson, Le Nazisme: Societé Secrete, Productions de Paris, Paris, 1969].
[21. Shishkin, pág. 36].

     En el libro, los espías hermanos Nobody y Legrand son inspirados por su curiosidad común sobre el destino de la familia imperial rusa. El objeto principal de fascinación es un icono de San Serafín, supuestamente encontrado en el cuerpo de la zarina Alexandra, que lleva una inscripción desconcertante, en inglés: "S.I.M.P. The Green Dragon. You were absolutely right. Too late" [22]. Ellos rápidamente determinan que el primer elemento, que está acompañado por un símbolo "kabalístico" de seis puntas, significa "Superieur Inconnu, Maître Philippe" (Superior Desconocido, Maestro Felipe), un místico martinista francés que fue un antiguo gurú de la zarina Alexandra [23]. Ellos también notan la predilección de la zarina por la Esvástica "tibetana" como un símbolo de buena suerte. El resto de la historia sigue los esfuerzos del dúo para descubrir quién o qué constituye al Dragón Verde.

[22. Legrand, págs. 30-33].
[23. Nombre verdadero: Nizier Anthelme Philippe].

     Algún interés inevitablemente recae sobre el sucesor del maître Philippe como guía espiritual imperial, Rasputin, quien aparece como un instrumento del Dragón Verde, si es que no un miembro absoluto. Legrand/Mariel correctamente observa que durante la Primera Guerra Mundial el disoluto hombre santo mantuvo comunicación con los misteriosos "Verdes", o simplemente "El Verde", basado en Estocolmo, con lo cual Mariel retrata otro fragmento de una conspiración más grande. De manera interesante, el coronel Stanislaus de Lazovert, uno de los hombres más tarde implicados en el complot para matar al disoluto santón, afirmó que Rasputin era un miembro de la "Mano Verde", una orden secreta probablemente apoyada por los enemigos austriacos de Rusia [24]. Más recientemente y de fuentes fidedignas, el investigador ruso Oleg Shishkin vinculó a los misteriosos amigos de Rasputin con una conspiración inspirada por Berlín que incluía logias ocultistas alemanas y miembros de la nobleza báltica de etnia alemana. Su hermandad secreta, Baltikum, usaba una esvástica verde como su símbolo.

[24. "Stanislaus Lazovert and the Assassination of Rasputin, 29 December 1916", www.firstworldwar.com/source/rasputin_stanislaus.htm].

     Casualmente o no, uno de los antagonistas encontrados por Nobody y Legrand es un barón báltico, Otto von Bautenas, a quien ellos identifican como nada menos que uno de los "72 Verdes". Bautenas resulta haber sido una persona muy real: un ex-adherente de Baltikum, un cercano aliado del político lituano Augustine Valdemaras y líder del movimiento fascista Lobo de Hierro.

     Pierre Mariel también sugiere que el líder de la Antroposofía Rudolf Steiner estaba revuelto en toda esta impostura y "política secreta" a través de sus conexiones con sociedades secretas pan-germánicas. Él también deja caer los nombres de Gurdjieff y Besant en el mismo turbio enredo.

     A la vez que la acción del libro permanece dentro de los límites geográficos de Europa, cambiando desde Constantinopla a Escandinavia, a París y a Berlín, hay numerosas referencias al Oriente, sobre todo al Tíbet. Legrand y Nobody contratan la ayuda de uno de sus viejos antagonistas, el "espía internacional" judío I.T. Trebitsch-Lincoln, quien se ha transformado en el lama tibetano Dordji Den. Aquí nuevamente hay al menos un grano de verdad: en 1931 el camaleónico Trebitsch fue ordenado como monje budista y se convirtió en "el venerable Chao Kung" [25].

[25. Bernard Wasserstein, The Secret Lives of Trebitsch Lincoln, Penguin Books, New York, 1989, p. 274].

     La pareja finalmente se encuentra en Berlín en presencia del Hombre con los Guantes Verdes, aparentemente un adivino asiático que se ha establecido a sí mismo como el verdadero Hanussen. Ellos observaron una misteriosa figura que parecía tener un "dominio completo de sus reflejos". ¿Era éste el "control de las fuerzas vitales" mencionado por Ravenscroft?. Como una estatua viviente, "ni un músculo en su cara se movió" cuando el extraño vidente conversó en un "excelente inglés de Oxford". Nobody y su amigo finalmente comprenden que ellos están cara a cara con "uno de aquellos famosos Verdes". La descripción ha conducido a un autor reciente, Christian von Nidda, a concluír que los Verdes eran nada menos que seres "reptilianos" [26].

[26. Christian Von Nidda, Our Secret Planet, Lulu Publications, págs. 124-125].

     Al final, Mariel nunca define claramente lo que la Sociedad del Dragón Verde es y no es. Indudablemente, ésa nunca fue su intención. Curiosamente, no hay ninguna sugerencia de ninguna conexión japonesa. Sin embargo, como sugiere el episodio con el Hombre con Guantes Verdes, está el espectro de una poderosa y misteriosa mano asiática en funcionamiento. El verdadero propósito de la Revolución rusa, él creía, era destruír la barrera del Este de Europa contra la intrusión asiática. Mariel sintió una especie de "conspiración permanente contra la raza blanca ―contra la civilización greco-latina occidental― que procura debilitar, fracturar y sacudir el edificio de la ya inestable Europa". Cuando el tiempo llegue, los conspiradores "lo substituirían" (al Hombre de las Dos Zetas) como un medio para provocar un Nuevo Orden.

     También permanece incierto hasta qué punto Mariel quiso que "Las Siete Cabezas del Dragón Verde" fuera tomado en serio. Claramente, esto no ha impedido a algunos hacerlo así. Verdad, ficción, o alguna amalgama extraña de las dos, el pequeño libro de Pierre Mariel es indudablemente la inspiración para la mayor parte de las afirmaciones sobre la Sociedad del Dragón Verde que han aparecido desde entonces. Todavía nos queda preguntar si, en caso de que toda la exageración, la ofuscación, el temor supersticioso y las mentiras absolutas fueran puestos a un lado, habría algo allí en absoluto. Tal vez.−




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