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sábado, 12 de octubre de 2013

John Friend - ¿Fue Hitler un Títere Sionista?



     Respondiendo a un breve pero no completamente verídico artículo de un tal J. Speer Williams titulado "An Unfathomable Mentality" (Una Mentalidad Inescrutable) y publicado el 6 de Febrero de este año en veteransnewsnow.com, pero publicado después en otro sitio con el título de "Hitler Was a Zionist Stooge" y modificada en parte su redacción, al parecer sin el consentimiento del autor, la persona que se hace llamar John Friend (john-friend.net) escribió la siguiente refutación, que hemos puesto en castellano, que pone claridad y verdad sobre informaciones falsas que se suelen difundir con notoria mala intención con respecto a Hitler y el nacionalsocialismo. La añadimos a otros textos que hemos venido publicando que también desmienten a otras falsedades desacreditadoras.


¿Fue Hitler un Títere Sionista?
por John Friend
Marzo de 2013



     Quizá ninguna otra figura política y período de la Historia han sido tan mal entendidos como Adolf Hitler y su ascenso al poder y su reinado como el Führer de la Alemania nacionalsocialista. Confundidos historiadores de conspiraciones a menudo hipócritas, junto con personalidades de medios alternativos de comunicación, presentan una amplia variedad de interpretaciones sobre Adolf Hitler y la Alemania nacionalsocialista, muchos de ellos afirmando que Hitler era alguna clase de "agente Rothschild" que colaboraba con los banqueros internacionales judíos como un agente de los intereses sionistas en el Oriente Medio, como J. Speer Williams ha argumentado recientemente. Estas teorías alternativas del tipo "industria de la conspiración" son tan absurdas e infundadas como la versión predominante de Adolf Hitler y la Alemania nacionalsocialista como la encarnación del mal, el infierno mismo empeñado en conquistar primero Europa y luego el mundo, exterminando en ese proceso a todos los judíos, gitanos y otros chivos expiatorios y grupos "perseguidos".

     Williams comienza su reciente ensayo "Hitler Was a Zionist Stooge" de esta manera:

     «Los Sionistas Internacionales son conducidos por una fuerza oscura con una mentalidad inteligente pero que está totalmente privada de compasión, empatía o sabiduría básica.

     «Pero ya que tal intelecto es insondable para la mayoría de las mentes humanas, no sé de ninguno que pueda darnos todos los motivos del sionismo para llevar a Adolf Hitler al poder y luego financiar la máquina de guerra alemana nacionalsocialista. Pero el hecho de que aquello fue así es claramente demostrable.

     «La financiación de Hitler y sus poderes de guerra fue en gran parte manejada por el antiguo Banco Mendelsohn de Amsterdam controlado por Max/Paul Warburg (todos sionistas) y el Banco Schroeder de Frankfurt, Londres y Nueva York (todos sionistas)».

     Mientras Williams hace un buen punto sobre la naturaleza del sionismo internacional como la representación de una "fuerza oscura" que está "totalmente privada de compasión, empatía o sabiduría básica", su afirmación pueril y simplista, sin citar ningún material como fuente o documentación, de que una combinación de bancos controlados por "sionistas" en Amsterdam, Londres, Frankfurt y Nueva York financió a Hitler y a "sus poderes de guerra" (independientemente de lo que esto signifique) carece de todo mérito. Williams intenta convencer a sus lectores de que la financiación sionista de Hitler y de la "máquina de guerra nacionalsocialista" es "claramente demostrable", aunque no proporciona ninguna evidencia en absoluto para respaldar sus afirmaciones. Él simplemente lo declara así, y espera que cada uno lo siga a él sin hacer ningún cuestionamiento. Los académicos serios, los periodistas y los escritores responsables proporcionan la documentación —usando fuentes primarias y secundarias confiables— para justificar sus afirmaciones. Obviamente, Jack Speer Williams no es un estudioso, periodista o escritor serio.

     Hitler y el NSDAP no fueron, repito, no fueron financiados por fuentes judías o siquiera pro-sionistas. Ellos no fueron "agentes de los Rothschild" o "marionetas de los banqueros" o "títeres de los sionistas". Ellos estaban diametralmente opuestos al objetivo supremacista judío de un "Nuevo Orden Mundial", que es esencialmente la dominación judía y la subyugación del globo entero —política, económica y culturalmente—, una Utopía judía por decirlo así. Hitler y el movimiento político nacionalsocialista no sólo hablaron abierta y francamente sobre importantes materias, identificando claramente al enemigo de toda la Humanidad —la Judería internacional—, sino que ellos hicieron serias gestiones contra esta red destructiva y parasitaria de criminales que habían arruinado su país y habían procurado destruír a su gente. El nacionalsocialismo es la antítesis al comunismo judío y al capitalismo plutocrático judío, dos ideologías destructivas que Adolf Hitler y el NSDAP reconocieron claramente como filosofías inspiradas por los judíos que causan la destrucción total de cada nación en la que ellas son practicadas.

     En efecto, Adolf Hitler y el movimiento nacionalsocialista representaron el mayor obstáculo que se haya manifestado alguna vez contra la naturaleza parasitaria, subversiva y destructiva de la camarilla criminal judía internacional que en gran parte controla a Occidente y que presiona a favor de su "Nuevo Orden Mundial" en cada frente imaginable.

     Como Veronica Clark explica en su imprescindible artículo titulado Desmitificación del Nacimiento y la Financiación del NSDAP [http://editorial-streicher.blogspot.com/2014/02/veronica-clark-desmitificacion-del.html], Hitler procuró vencer el antagonismo de clase que era frecuente encontrar a través de toda Alemania (y en la mayor parte de Europa) estableciendo un orden político y social basado en el mérito más bien que en la clase o la riqueza, y procuró unificar la sociedad alemana alrededor de su herencia alemana común y de la raza aria que compartían. La financiación para el NSDAP vino de una variedad de fuentes, incluyendo cuotas de socios, conferencias, ventas de periódicos, contribuciones financieras de pequeños negociantes e industriales de mentalidad nacionalista, y hasta elementos de las clases altas de la sociedad alemana que reconocían la amenaza del comunismo marxista judío y que querían ver una Alemania revitalizada y económica y culturalmente fuerte otra vez.

* * *

     El libro de 1938 de Theodore Abel, "Por Qué Hitler Subió al Poder", es quizás el más importante libro, y aún desconocido, que explora el ascenso del Partido Nacional-Socialista de los Trabajadores Alemanes y Adolf Hitler. A principios de 1934 Abel viajó a Alemania después de convencer al gobierno nacionalsocialista que había subido al poder recientemente, de que los estadounidenses, y el mundo en general, sabían demasiado poco sobre el movimiento nacionalsocialista, su ideología, su historia y llegada al poder, y sobre sus seguidores. Abel, trabajando bajo los auspicios de la Universidad de Columbia, propuso un concurso de ensayo autobiográfico en el cual cualquier miembro o simpatizante del NSDAP que se hubiera integrado antes de que el partido solidificara su poder político sobre el Estado alemán en 1933 pudiera presentar un ensayo explicando sus antecedentes personales, su educación, su experiencia y su afiliación política para su revisión.

     Abel finalmente recibió 683 manuscritos de una amplia variedad de miembros y simpatizantes del partido nacionalsocialista, que él clasificó por edades, ocupación, clase social y fecha de afiliación al NSDAP. Las tablas estadísticas y demás datos de identificación fueron desglosados para el análisis posterior en forma de anexo. Abel nota que 83 manuscritos fueron eliminados de la consideración, ya fuera porque eran demasiado cortos en su longitud y carecían de cualquier detalle, o porque ellos fueron presentados por mujeres, cuyas anotaciones fueron usadas para un estudio separado publicado de manera independiente a "Por Qué Hitler Subió al Poder". Estos manuscritos forman la base para el trabajo de Abel, y numerosos extractos son proporcionados a través de las dos primeras partes del libro de los miembros del NSDAP, ofreciendo a los lectores una visión única en cuanto a lo que motivó e inspiró a estos individuos a integrarse al partido y a embarcarse en lo que resultó ser una lucha de toda una vida.

     En 1986 el libro "Por Qué Hitler Subió al Poder" fue publicado de nuevo con un prólogo escrito por Thomas Childers, quien hizo algunas profundas observaciones sobre la investigación original y única de Abel acerca del NSDAP y el ascenso de Adolf Hitler en Alemania. Childers escribió en parte:

     «El material de Abel simplemente no encajaba perfectamente en la interpretación dominante del nacionalsocialismo como "una rebelión de la clase media baja". (...)

     «Abel se vio impactado por la amplia variedad de factores motivacionales en juego presentes entre los que respondieron, muchos de los cuales no podían ser fácilmente incluídos bajo la rúbrica interpretativa de "rebelión de clase media baja". (...)

     «Estos estudios han permitido que nosotros identifiquemos las bases sociales de los nacionalsocialistas, estudiándolas con mucho mayor precisión que lo que alguna vez antes fue posible. Aunque el énfasis temático y los métodos difieran, estos trabajos están en un acuerdo fundamental en cuanto a que el apoyo para el NSDAP se extendió mucho más allá de la clase media baja hasta elementos de la socialmente establecida Grossburgertum (clase media alta) así como a importantes segmentos de la clase obrera de cuello azul. (...)

     «¿Qué atraía a los miembros de la clase media alta al partido?; ¿por qué muchos trabajadores se volvieron hacia el NSDAP?; ¿qué los había atraído?. ¿Qué papel jugaron las posiciones ideológicas del NSDAP en su atractivo popular?. ¿Cuán importantes eran las tácticas de propaganda y la organización nacionalsocialista?. Éstas son preguntas obviamente importantes para cualquier estudio que procure explicar la dinámica sociopolítica del éxito nacionalsocialista, y es precisamente a este conjunto de cuestiones centrales a las cuales se dirige el trabajo de Theodore Abel».

     El libro de Abel comprende tres partes distintas. La Primera Parte aborda la historia del NSDAP, con capítulos que ofrecen apreciaciones únicas sobre las luchas, obstáculos y privaciones soportados por el NSDAP, y su ascenso final a la política alemana. La Segunda Parte es analítica en su naturaleza, y explica cómo y por qué el movimiento NSDAP ganó el apoyo. ¿Qué atraía a la gente hacia el nacionalsocialismo?, ¿qué factores condujeron a la subida y el triunfo final del NSDAP en la política alemana?. Éstas y otras preguntas relacionadas son abordadas en estas páginas, y ayudan a clarificar la financiación y la naturaleza del Partido Nacional-Socialista de Trabajadores Alemanes, así como su popularidad y capacidad de unir ampliamente a todos los segmentos de la nación alemana.

     Finalmente, la Tercera Parte del libro comprende seis autobiografías seleccionadas de los miembros del NSDAP, publicadas en su totalidad. Abel publica las biografías de un trabajador, un anti-judío, un soldado, un joven de clase media, un empleado de banco y un agricultor, todos elegidos "para mostrar, en una forma unificada y más realista, modelos de la experiencia nacionalsocialista analizados separadamente en capítulos anteriores". Estos manuscritos seleccionados demuestran el extendido atractivo del nacionalsocialismo, que unió a nacionalistas y patriotas alemanes de todos los contextos, clases sociales y niveles de educación. Agricultores, comerciantes, soldados, veteranos, profesores, obreros industriales, burócratas, profesionales, gerentes, padres, madres, niños: a todos apelaba el nacionalsocialismo, y procuró unificar todos los segmentos del pueblo alemán, y fue en gran parte exitoso al hacer aquello, especialmente una vez que estuvo firmemente en control del Estado alemán.

     Confiando en un material de primera fuente —autobiografías auténticas de miembros y simpatizantes del NSDAP— Abel ofrece a los historiadores y a otras partes interesadas un análisis único del ascenso de Adolf Hitler y el NSDAP no encontrado en otra parte.

* * *

     Sólo para desacreditar esta idea de que Hitler y el NSDAP fueron financiados por "los judíos", considere el siguiente extracto del imprescindible libro del legendario Michael Collins Piper "The New Babylon: Those Who Reign Supreme - A Panoramic Overview of the Historical, Religious and Economic Origins of the New World Order" [capítulo ya publicado en este blog]:

     «Está también la leyenda de que "los banqueros judíos" o "los banqueros sionistas" (usado a menudo de modo intercambiable) financiaron a Hitler. Eso no es verdad.

     «James Pool, con su autorizativa obra "¿Quién Financió a Hitler?", demuestra completamente lo contrario.

     «En un caso, un financiero judío en Alemania dio dinero al Partido Nacionalsocialista —antes de la subida al poder de Adolf Hitler—, pero aquellos fondos fueron destinados para ayudar a la oposición al interior del partido de Hitler, para frenar a Hitler. Pero a pesar de este hecho, algunos "patriotas" todavía dicen que "los judíos apoyaron a Hitler".

     «Muchos de aquellos que adoran en el altar de este absurdo citan un documento descaradamente fraudulento de sombríos orígenes titulado "Los Banqueros Secretos de Hitler", aparentemente escrito por un tal "Sidney Warburg", uno de aquellos "banqueros judíos". Pero este documento, como hemos dicho, es un fraude.

     «El fallecido doctor Antony Sutton en su obra "Wall Street y el Ascenso de Hitler" ha promovido esta teoría, basado en parte en la farsa de Warburg, y ha dado una institucionalización adicional a esta mitología, y al diablo con la verdad.

     «Los bancos y las corporaciones estadounidenses trabajaron realmente con el régimen de Hitler, por lo general como una continuación de planes financieros anteriores de hace décadas, pero esto no era parte de ninguna gran conspiración para llevar a Hitler al poder. La afirmación de que la familia Bush fue esencial para el ascenso de Hitler es otro mito. Kevin Phillips —no un admirador de la dinastía Bush en absoluto— examina las circunstancias reales que rodean el escenario Bush-Hitler en su libro "American Dynasty" (Dinastía Estadounidense: Aristocracia, Fortuna y la Política de Engaño en la Casa de Bush) y pone los hechos en la perspectiva apropiada».

     Algunos incluso llegan tan lejos como a afirmar que Hitler era de hecho judío. Esta calumniosa teoría de conspiración ha sido desacreditada por investigadores serios e incluso por académicos del establishment, como el historiador británico Ian Kershaw, quien escribió una biografía exitosa en ventas de Adolf Hitler titulada "Hitler: 1889-1936 Hubris". Ya en el mismo primer capítulo titulado Fantasía y Fracaso, Kershaw desacredita completamente el rumor falso de que Hitler puede haber tenido ascendencia judía (págs. 7-9):

     «...[Supuestamente] el abuelo de Adolf Hitler era judío. Los rumores para tal efecto circularon en cafeterías de Munich a principios de los años '20, y fueron fomentados por el periodismo sensacionalista de la prensa extranjera durante los años '30. Se sugería que el apellido Huttler era judío; se "reveló" que aquél podía ser remontado a una familia judía apellidada Hitler en Bucarest, y hasta se afirmó que su padre había sido engendrado por el barón Rothschild, en cuya casa en Viena su abuela supuestamente había pasado algún tiempo como criada. Pero la especulación más en serio sobre los supuestos antecedentes judíos de Hitler ha ocurrido tras la Segunda Guerra Mundial, y es directamente rastreable hasta las memorias del importante abogado nacionalsocialista y gobernador general de Polonia Hans Frank, dictadas en su celda de Nuremberg mientras esperaba al verdugo.

     «Frank afirmó que él había sido llamado por Hitler a fines de 1930 y se le había mostrado una carta del sobrino de éste, William Patrick Hitler (hijo de su hermanastro Alois, que había estado brevemente casado con una mujer irlandesa), donde amenazaba, en conexión con las historias periodísticas que circulaban sobre los antecedentes de Hitler, con exponer el hecho de que Hitler tenía sangre judía fluyendo por sus venas. (...)

     «La historia de Frank consiguió amplia circulación en los años '50. Pero ella simplemente no se sostiene. (...) Las memorias de Hans Frank, dictadas en el momento en que él estaba esperando al verdugo y claramente estando sometido a una crisis psicológica, están llenas de inexactitudes y tienen que ser utilizadas con precaución. En cuanto a la historia del presunto abuelo judío de Hitler, carece de todo valor».

     Volvamos al artículo de Williams. Después de afirmar que los banqueros judíos internacionales en Londres, Amsterdam, Frankfurt y Nueva York financiaron a Hitler y "sus poderes de guerra" sin citar una sola fuente y sin dar detalles de esta presunta financiación, él continúa luego afirmando que el gigante químico alemán I.G. Farben estaba bajo control sionista, implicando también que este conglomerado de industrias trabajaba directamente con el gobierno de Hitler. Williams menciona que I.G. Farben produjo el gas Zyklon B usado en los "campos de concentración nacionalsocialistas" sin mencionar que el Zyklon B realmente fue usado por motivos sanitarios y no para algún malvado plan para asesinar sistemáticamente a los judíos y otros detenidos por el gobierno alemán. Por supuesto, no hay ninguna cita para demostrar que I.G. Farben estaba en efecto bajo control sionista o trabajando con el gobierno nacionalsocialista en alguna malvada manera.

     Williams luego hace afirmaciones que he oído y leído antes en Internet, casi siempre sin una fuente fidedigna para respaldarlas: que los Aliados deliberadamente evitaron bombardear las instalaciones industriales de I.G. Farben localizadas en Alemania y en los territorios ocupados por los alemanes. Del artículo:

     «Durante el masivo bombardeo de fuego de casi toda Alemania y de muchos de sus ciudadanos inocentes, las instalaciones de Farben fueron cuidadosamente evitadas. Uno solía ser capaz de recorrer Internet y ver fotografías aéreas de las plantas de I.G. Farben que habían quedado intactas mientras todo lo demás alrededor de ellas había sido bombardeado hasta las ruinas».

     Nuevamente, ninguna cita para apoyar estas opiniones. Una búsqueda simple en Wikipedia de I.G. Farben tiene esto para decir:

«Instalaciones durante la Segunda Guerra Mundial

     «Las instalaciones de IG Farben fueron objetivos de bombardeo dentro de la Campaña del Petróleo de la Segunda Guerra Mundial, y hasta 1941 había cinco plantas de Buna en la Alemania nacionalsocialista que producían Buna N mediante el proceso de Lebedev.

«Dwory

     «La Planta Química Buna en Dwory estaba bajo construcción hacia 1943, después de un contrato del 2 de Marzo de 1942 con "IG Farbenindustrie AG Auschwitz". La planta Buna Werke, que producía petróleo y caucho sintéticos (a partir del carbón), fue el comienzo de la actividad SS en los campos cerca de Auschwitz III-Monowitz. En su auge en 1944, esta fábrica hizo uso de 83.000 trabajadores esclavos. Hoy, la planta funciona como "Dwory S.A.".

«Frankfurt

     «Además del "cavernoso" edificio de IG Farben en Frankfurt, una fábrica de productos químicos de Hoechst AG en Frankfurt fue bombardeada por la RAF el 26 de Septiembre de 1944». (...)

     ¿De dónde Williams y aquellos que siguen haciendo estas afirmaciones sobre I.G. Farben consiguen su información?. A las mentes inquisitivas les gustaría saber. ¿Cuáles son los documentos-fuentes para afirmar que I.G. Farben estaba controlada por "banqueros sionistas" trabajando con Hitler, y que sus instalaciones industriales fueron evitadas en las campañas de bombardeo de los Aliados?.

     Si Hitler y el NSDAP fueron "títeres de los sionistas", ¿por qué hicieron cosas como ésta [1] o ésta [2] o ésta [3]?. ¿Por qué ellos hicieron películas como "El Judío Eterno" [4] exponiendo a los enemigos de la raza alemana ante sus propios parientes?.

[1. http://editorial-streicher.blogspot.com/2013/10/los-nacionalsocialistas-expulsaron-los.html].
[2. http://zioncrimefactory.com/2012/04/03/hitler-gave-freemasonic-jews-the-boot/].
[3. http://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/Holocaust/ProfessionalCivilService.html].
[4. http://www.youtube.com/watch?v=WN79ti93NBY].

     Considere el testamento político de Adolf Hitler que él dictó poco antes de que se suicidara en Berlín en Abril de 1945. ¿Le suena este hombre como si fuera un "títere sionista"?:

     «Más de treinta años han pasado desde 1914 cuando hice mi modesta contribución como un voluntario en la Primera Guerra Mundial, que fue impuesta sobre el Reich.

     «En estas tres décadas el amor y la lealtad hacia mi pueblo han dirigido todos mis pensamientos, acciones y mi vida. Ellos me dieron la fuerza para tomar las decisiones más difíciles de siempre para encarar al hombre mortal. En estas tres décadas he gastado mi fuerza y mi salud.

     «Es falso que yo o algún otro en Alemania quisiéramos la guerra en 1939. Fue buscada y provocada únicamente por estadistas internacionales o de origen judío o que trabajaban para intereses judíos. He hecho demasiadas ofertas para la limitación y control de los armamentos como para que la posteridad no sea siempre lo bastante cobarde para ignorar ese hecho, ya que la responsabilidad del inicio de esta guerra va a ser colocada sobre mí. Ni tampoco he deseado nunca que, después de la espantosa Primera Guerra Mundial, hubiera alguna vez una segunda contra Inglaterra o contra Estados Unidos. Los siglos pasarán, pero de las ruinas de nuestras ciudades y monumentos siempre crecerá de nuevo el odio hacia aquellos que son en último término responsables, contra el pueblo al que tenemos que agradecer por todo esto: la judería internacional y sus secuaces» [5].

     [5. http://www.hitler.org/writings/last_testament/].

     Si Hitler hubiera estado de alguna manera en connivencia con los judíos, ¿por qué dijo él cosas como ésta a través de todo su libro Mein Kampf y en varios discursos que él dio?:

     «Los judíos no tienen la capacidad que es necesaria para fundar una civilización, ya que en ellos no existe, y nunca ha existido, aquel espíritu de idealismo que es un elemento absolutamente necesario en el desarrollo superior de la Humanidad. Por lo tanto, el intelecto judío nunca será constructivo sino siempre destructivo» (capítulo XI, p. 209).

     Otra afirmación hecha a menudo por individuos del estilo de Williams consiste en que de alguna manera Adolf Hitler es "el fundador de Israel", lo cual es una afirmación absurda y extremadamente ignorante por una variedad de razones.

     Fue Gran Bretaña, por medio de la así llamada Declaración Balfour [6], dirigida a ninguno otro que el mismísimo lord Rothschild, la que inicialmente facilitó el establecimiento del ilegítimo Estado terrorista de "Israel", y no Alemania. Alemania nunca apoyó o quiso un Estado judío en Palestina. Hitler y la política del NSDAP estuvieron preocupados principalmente de sacar a los judíos de Alemania (y finalmente de toda Europa), y de hecho colaboraron con las organizaciones y facciones sionistas que promovían la emigración judía a Palestina y hacia el Oeste. Ellos incluso firmaron acuerdos económicos [7] con estas organizaciones para no sólo facilitar la emigración de judíos desde Alemania, sino también para reforzar las exportaciones alemanas. Algunos judíos alemanes terminaron por trasladarse a Palestina, pero muchos más fueron a Londres, París, Nueva York y Hollywood, donde, con sus congéneres judíos que ya estaban en el Oeste, comenzarían la subversión y su asalto sistemático ―genéticamente inspirado― sobre la cultura occidental [8].

[6. http://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/History/balfour.html].
[7. http://codoh.com/library/document/892].
[8. http://www.john-friend.net/2012/12/organized-jewry-destroyers-of-western.html].

     Mark Weber, del Instituto para la Revisión Histórica (IHR), presenta esto muy claramente en un artículo titulado Sionismo y el Tercer Reich [9]:

     «(...) El apoyo alemán al sionismo no era ilimitado. El gobierno y los funcionarios del Partido estaban muy conscientes de la persistente campaña llevaba a cabo por poderosas comunidades judías en Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países para movilizar a "sus" gobiernos y conciudadanos contra Alemania. Mientras la Judería mundial permaneció implacablemente hostil hacia la Alemania nacionalsocialista, y mientras la gran mayoría de los judíos de todo el mundo mostró poco entusiasmo para reasentarse en la sionista "tierra prometida", un Estado judío soberano en Palestina realmente no "solucionaría" la cuestión judía internacional. En cambio, razonaron los funcionarios alemanes, esto reforzaría inmensamente aquella peligrosa campaña anti-alemana. Los alemanes que apoyaban el sionismo estaban por lo tanto limitados a apoyar una patria judía en Palestina bajo control británico, y no un Estado judío soberano.

     «Un Estado judío en Palestina, informó el Ministro de Asuntos Exteriores a los diplomáticos en Junio de 1937, no estaría en el interés de Alemania porque no sería capaz de absorber a todos los judíos de todo el mundo sino que sólo serviría como una base de operaciones adicional para la judería internacional, de modo más o menos parecido a como Moscú servía como una base para el Comunismo internacional. Reflejando algo de un cambio en la política oficial, la prensa alemana expresó mucho mayor simpatía en 1937 por la resistencia árabe palestina a las ambiciones sionistas, en un momento en que la tensión y el conflicto entre judíos y árabes en Palestina aumentaban bruscamente.

     «Un boletín-circular del Ministerio de Asuntos Exteriores del 22 de Junio de 1937, advirtió que a pesar del apoyo al establecimiento judío en Palestina, "sería sin embargo un error suponer que Alemania apoya la formación de una estructura estatal en Palestina bajo alguna forma de control judío. En vista de la agitación anti-alemana de la judería internacional, Alemania no puede estar de acuerdo con que la formación de un Estado judío en Palestina ayudaría al desarrollo pacífico de las naciones del mundo". Un memorándum interno de la sección de asuntos judíos de la SS advertía en cuanto a que "la proclamación de un Estado judío o una Palestina administrada por los judíos, crearía para Alemania un nuevo enemigo, uno que tendría una profunda influencia en el desarrollo en el Oriente Próximo". Otra agencia SS predecía que un Estado judío "trabajaría para otorgar una protección de minoría especial a los judíos en cada país, dando por lo tanto una protección legal a la actividad de explotación realizada por la judería mundial". En Enero de 1939 el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores de Hitler, Joachim von Ribbentrop, igualmente advirtió en otro boletín-circular que "Alemania debe considerar la formación de un Estado judío como peligrosa" porque esto "traería un aumento internacional del poder para la judería mundial"»

     [9. http://www.ihr.org/jhr/v13/v13n4p29_Weber.html].

     Hitler y el NSDAP no abogaron en favor de un Estado judío independiente en Palestina ni tampoco lo apoyaron. De hecho, en "Mein Kampf" Hitler describió exactamente a qué se parecería un Estado judío si el mundo de los gentiles permitiera que ello sucediese:

     «La dominación del judío en el Estado parece tan asegurada que ahora no sólo puede él llamarse judío otra vez, sino que despiadadamente admite sus designios nacionales y políticos últimos. Una sección de su raza reconoce abiertamente ser un pueblo extranjero, pero incluso aquí ellos mienten, ya que mientras los sionistas tratan de hacer creer al resto del mundo que la conciencia nacional de los judíos encuentra su satisfacción en la creación de un Estado palestino, los judíos de nuevo engañan con astucia a los estúpidos goyim. Ni siquiera entra en sus cabezas la idea de construír un Estado judío en Palestina con el propósito de vivir allí; todo lo que ellos quieren es una organización central para su estafa mundial internacional, dotada con sus propios derechos soberanos y sin la intervención de otros Estados: un asilo para sinvergüenzas condenados y una universidad para delincuentes en ciernes».

     El punto fundamental es que los judíos estaban empeñados en establecer su Estado criminal y usurpador en Palestina, no sólo para hacer que se cumpliesen sus retorcidas profecías mesiánicas sino también para ganar un refugio seguro y un cuartel central para su sindicato del crimen global, un hecho que Hitler reconoció. Él quería a los judíos fuera de Alemania a fin de reconstruír la sociedad alemana después de la devastación de la Primera Guerra Mundial, reconociendo correctamente la innata naturaleza subversiva y destructiva de la raza judía. Los judíos en Palestina perfeccionaron su uso del terrorismo y la clandestinidad, y declararon la "independencia" poco después de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra, usando su falsa historia del "Holocausto" y a agentes influyentes a través del globo para vender su falsa narrativa de la Historia al resto del mundo. ¿Y quiénes fueron los primeros gobiernos en reconocer al Estado ilegítimo y terrorista de "Israel"?: Dos de los países más responsables de la aniquilación genocida de la Alemania de Hitler, que estaba resistiendo a las fuerzas de la Judería internacional y no colaborando con ella: Estados Unidos y la Unión Soviética.

     «El 14 de Mayo de 1948 los líderes de las organizaciones judías en Palestina, encabezados por David ben-Gurión, proclamaron el establecimiento del Estado de Israel, a entrar en vigor en la medianoche de aquella noche.

     «En aquel punto, el Estado de Israel entró en existencia. Estados Unidos reconoció al gobierno judío provisional como autoridad de facto del Estado judío en cosa de minutos. La Unión Soviética concedió el reconocimiento de jure casi inmediatamente en 1948 junto con otros siete Estados dentro de los cinco días siguientes (Bielorrusia, Ucrania, Polonia, Checoslovaquia, Guatemala, Uruguay y Yugoslavia)» [10].

[10. http://www.palestinefacts.org/pf_independence_recognition_who.php].

     El objetivo final de Hitler y la Alemania nacionalsocialista era la remoción de los judíos desde Alemania y Europa, y ellos colaboraron con el movimiento sionista para llevar a cabo este objetivo. Después de que los judíos y sus marionetas Aliadas destruyeron brutalmente a Alemania en la Segunda Guerra Mundial, que representó la mayor amenaza en la historia reciente para la red criminal judía global detrás del "Nuevo Orden Mundial", era sólo cuestión de tiempo antes de que "Israel" fuera oficialmente establecido.

     Hitler no fue "el fundador de Israel" y de ninguna manera apoyó el establecimiento de un Estado judío independiente en Palestina, como muchos siguen afirmando. Hitler y la Alemania nacionalsocialista fueron destruídos para preparar el terreno para el establecimiento de Israel. Culpar a Hitler y a la Alemania nacionalsocialista por algo que los judíos estaban determinados a hacer por su cuenta —con la ayuda de sus marionetas en Occidente— es una grosera distorsión de la Historia.

     Para concluír su ridículo y poco académico ensayo, J. Speer Williams afirma que hay "motivos más profundos" subyacentes en cuanto a por qué los sionistas llevaron a Hitler al poder, y que en última instancia la meta final de la conspiración sionista es "mutar y por último exterminar" el gen semítico, que según Williams incluye tanto a judíos como a árabes. En la misma siguiente frase, sin embargo, Williams admite que él no puede siquiera demostrar su punto:

     «Pero, nuevamente, no puedo demostrar nada de esto, excepto por el hecho del uranio empobrecido que ha sido usado en las guerras sionistas del Medio Oriente de la agresión estadounidense/israelí».

     La única cosa que puede ser manifiestamente demostrada es que J. Speer Williams simplemente no sabe de lo que habla, y está perpetuando mitos y difamaciones sobre Adolf Hitler y la Alemania nacionalsocialista, aunque de una naturaleza diferente a la de las mentiras que sin parar promueven los medios de comunicación predominantes y el establishment educacional. Jack Speer-Williams y otros individuos falsos e ignorantes, confundiendo al público con teorías ridículas e infundadas de que "Hitler era un títere sionista", están esencialmente publicitando la propaganda de los judíos que durante tanto tiempo han demonizado y distorsionado las acciones, el legado y la cosmovisión de Adolf Hitler y del nacionalsocialismo. Por favor, no tome en serio a esta gente.−



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