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jueves, 10 de octubre de 2013

Israel Shamir - El Cabo de Buena Esperanza



     El siguiente artículo del conocido y crítico escritor judío renegado de origen ruso (actualmente cristiano Ortodoxo) Israel Shamir, que hemos traducido (de israelshamir.net), dice que es una breve charla dada en el Rhodes Forum el 5 de Octubre, hace cinco días. Es una revisión de los últimos acontecimientos en torno al caso de Siria, que menciona algunas noticias que no han sido masivamente difundidas, y una puesta en contexto del mismo, con las gratas consecuencias para el resto del planeta que su autor vislumbra por el momento.


El Cabo de Buena Esperanza
por Israel Shamir
5 de Octubre de 2013



     Primero, las buenas noticias. La hegemonía estadounidense ha terminado. El matón ha sido sometido. Hemos cruzado el Cabo de Buena Esperanza, simbólicamente hablando, en Septiembre de 2013. Con la crisis siria, el mundo ha superado una encrucijada clave de la historia moderna. Se trataba de una situación precaria, tan riesgosa como la crisis de los misiles cubanos de 1962. Las posibilidades para la guerra total eran altas, por cuanto las voluntades aceradas de Estados Unidos y Eurasia se habían cruzado en el Mediterráneo del Este. Pasará algún tiempo hasta que la comprensión de aquello por lo cual hemos pasado fluya poco a poco: es normal para acontecimientos de tal magnitud. Las turbulencias en EE.UU., desde la loca persecución de un automóvil en Washington DC hasta el cierre del gobierno federal y su posible deuda impaga, son las consecuencias directas de este acontecimiento.

     ¿Recuerda el Muro de Berlín? Cuando cayó, yo estaba en Moscú, escribiendo para Haaretz. Fui a una conferencia de prensa con miembros del Politburó en el President Hotel, y les pregunté si ellos estaban de acuerdo con que el final de la URSS y el sistema socialista mundial estaba cerca. Se rieron de mí; fue una situación embarazosa. "Oh no", dijeron; "el socialismo florecerá, como resultado de la caída del Muro". La URSS cayó dos años más tarde. Ahora nuestra memoria ha comprimido aquellos años en una breve secuencia, pero en realidad tomó algún tiempo.

     El acontecimiento más dramático de Septiembre de 2013 fue el punto muerto en pleno mediodía cerca de la orilla levantina, con cinco destructores estadounidenses apuntando sus Tomahawk hacia Damasco, y, enfrentándolos, la flotilla rusa de once barcos liderados por el crucero misilístico Moskva, asesino de portaaviones, y apoyados por buques de guerra chinos. Al parecer, dos misiles fueron lanzados hacia la costa siria, y ambos fracasaron en alcanzar su destino.

     Un periódico libanés afirmó, citando fuentes diplomáticas, que los misiles fueron lanzados desde una base aérea de la OTAN en España y que ellos fueron derribados por el sistema de defensa mar-aire de barcos rusos. Otra explicación propuesta por el periódico Asia Times dice que los rusos emplearon sus baratos y poderosos interceptores de GPS para dejar indefensos a los costosos Tomahawk, desorientándolos y haciéndolos fallar. Incluso otra versión atribuyó el lanzamiento a los israelíes, ya sea que ellos estuvieran intentando poner en marcha el tiroteo o sólo observando las nubes, como ellos afirman.

     Cualquiera haya sido la razón, después de este extraño incidente el tiroteo inminente no comenzó, y el presidente Obama se retiró y enfundó sus armas. Esto fue precedido por un voto inesperado en el Parlamento británico. Este venerable organismo rehusó el honor de integrarse al ataque propuesto por Estados Unidos. Esta era la primera vez en doscientos años que el parlamento británico rechazó por votación una proposición sensible para comenzar una guerra; por lo general los ingleses no pueden resistir esa tentación.

     Después de eso, el presidente Obama decidió entregar la papa caliente al Congreso. Él no estaba dispuesto a desatar el Armagedón por cuenta propia. Y así todo se diluyó. El Congreso no quiso ir a esa guerra con consecuencias imprevisibles. Obama trató de intimidar a Putin en la reunión del G-20 en San Petersburgo, y falló. La propuesta rusa de remover el armamento químico sirio permitió al presidente Obama salvar la cara. Este contratiempo puso fin a la hegemonía, supremacía y excepcionalismo estadounidenses. El Destino Manifiesto había terminado. Hemos aprendido aquello de las películas de Hollywood: el héroe nunca se retira; ¡él desenfunda y dispara!. Si él enfunda sus armas, él no es un héroe: se ha acobardado.

     Después, las cosas comenzaron a desmoronarse rápidamente. El presidente estadounidense tuvo una charla con el nuevo presidente de Irán (Hasán Rouhaní), para disgusto de Tel-Aviv. Los rebeldes del Free Syrian Army decidieron hablar con Assad después de dos años de enfrentamientos contra él, y su delegación llegó a Damasco, dejando a los extremistas islámicos en la estacada. Su sostenedor Qatar está colapsando de manera extralimitada. El cierre de su gobierno y el posible cese del pago de la deuda dio a los estadounidenses algo real de lo cual preocuparse. Con el final de la hegemonía estadounidense, los días del dólar como la moneda de reserva mundial están contados.

     La Tercera Guerra Mundial casi ocurrió como los banksters la querían. Ellos tienen demasiadas deudas, incluyendo la insostenible deuda externa de Estados Unidos. Si aquellos Tomahawk hubieran sido disparados, los banksters podrían haber alegado que existían motivos de fuerza mayor y haberse negado a aceptar la deuda. Millones de personas morirían, pero los miles de millones de dólares estarían seguros en las bóvedas de JP Morgan y Goldman Sachs. En Septiembre el mundo cruzó este punto de bifurcación sin peligro, ya que el presidente Obama se negó a asumir la culpa de los banksters. Quizás él merecía su Premio Nóbel de la Paz, después de todo.

    El futuro próximo está lleno de problemas pero ninguno es fatal. Estados Unidos perderá sus derechos de emisión como una fuente de ingresos. El dólar estadounidense dejará de servir como la moneda de reserva mundial aunque siga siendo el dinero de Estados Unidos. Otras partes del mundo recurrirán a su euro, yuan, rublo, bolívar o dinar. El gasto militar estadounidense tendrá que ser reducido a lo normal, y esta eliminación de bases militares en el extranjero y de armamento permitirá que la población estadounidense haga la transición más bien sin dolor. Nadie quiere perseguir a Estados Unidos; el mundo simplemente se cansó de ellos hostilizando con la escopeta por todas partes. Estados Unidos tendrá que encontrar un nuevo empleo para tantos banqueros, carceleros, soldados, y hasta políticos.

     Como permanecí en Moscú durante la crisis, observé estos acontecimientos como fueron vistos por los rusos. Putin y Rusia han sido implacablemente apremiados sin descanso durante un buen tiempo.

Estados Unidos apoyó y subvencionó a la oposición liberal y nacionalista de Rusia; las elecciones nacionales en Rusia fueron presentadas como un gran fraude. El gobierno ruso fue deslegitimado hasta cierto punto.

La Ley Magnitsky del Congreso estadounidense autorizó a las autoridades estadounidenses para detener e incautar los bienes de cualquier ruso del que ellas sospechen cualquier cosa, sin recurrir a un tribunal.

Algunos bienes estatales rusos fueron confiscados en Chipre donde los bancos estaban en problemas.

Estados Unidos estimuló a las Pussy Riot [1], desfiles gay, etc., en Moscú, a fin de promover una imagen de Putin como dictador, enemigo de la libertad y odiador de los homosexuales en los medios de comunicación poseídos por oligarcas occidentales y rusos.

     [1. http://www.israelshamir.net/English/Pussy_Riot.htm]

El apoyo ruso a Siria fue criticado, ridiculizado y presentado como un acto brutal carente de humanidad. Al mismo tiempo, los expertos de los medios occidentales expresaron la certeza de que Rusia desistiría de apoyar a Siria.

     Como escribí antes, Rusia no tenía ninguna intención de dejar de apoyar a Siria, por varias buenas razones: se trataba de un aliado; los cristianos Ortodoxos sirios confiaron en Rusia; y geopolíticamente la guerra se estaba acercando demasiado a las fronteras rusas. Pero la razón principal fue la molestia de Rusia con la arbitrariedad estadounidense. Los rusos consideraron que decisiones tan importantes deberían ser tomadas por la comunidad internacional, lo que significa el Consejo de Seguridad de la ONU. Ellos no apreciaron que EE.UU. asumiera el papel de árbitro mundial.

     En los años '90 Rusia estaba muy débil y no podía oponerse con eficacia, pero ellos se sintieron amargados cuando Yugoslavia fue bombardeada y las tropas de la OTAN se movieron hacia el Este, rompiendo la promesa estadounidense hecha a Gorbachov. La tragedia de Libia fue otro punto crucial. Aquel desventurado país fue bombardeado por la OTAN, y finalmente se desintegró. Desde ser el más próspero Estado africano fue convertido en el más miserable. La presencia rusa en Libia era más bien limitada, pero de todos modos Rusia perdió algunas inversiones allí. Rusia se abstuvo en la votación sobre Libia en el Consejo de Seguridad ya que ésta era la posición del entonces presidente ruso Dmitri Medvédev, que confiaba en una colaboración con Occidente. De ninguna manera Putin estaba dispuesto a abandonar a Siria al mismo destino.

     La rebelión rusa contra la hegemonía estadounidense comenzó en Junio, cuando el vuelo de Aeroflot desde Pekín llevando a Edward Snowden aterrizó en Moscú. Los estadounidenses presionaron cada botón con el que ellos pensaban que podían llevarlo de vuelta. Ellos activaron el espectro completo de sus agentes en Rusia. Sólo unas pocas voces pidieron a Rusia que proporcionara a Snowden un refugio seguro, pero nuestras voces prevalecieron. A pesar de la presión estadounidense, a Snowden se le concedió asilo.

     El siguiente paso fue la escalada siria. No quiero entrar en los detalles del presunto ataque químico. Desde el punto de vista ruso, no había y no podía haber ninguna razón para que EE.UU. actuara unilateralmente en Siria o en cualquier otro sitio. En cierto modo, los rusos han restaurado la Ley de las Naciones a su antiguo reverenciado lugar. El mundo se ha convertido en un lugar mejor  y más seguro.

     Nada de esto podría haber sido conseguido sin el apoyo de China. El gigante asiático considera a Rusia como su "hermana mayor" y confía en la capacidad de ésta para tratar con los "ojos redondos". Los chinos, a su manera tranquila y sin pretensiones, jugaron junto con Putin. Ellos entregaron a Snowden a Moscú. Ellos vetaron los borradores anti-sirios en el Consejo de Seguridad de la ONU, y enviaron sus buques de guerra al Mediterráneo. Por eso Putin salió en defensa propia no sólo de Rusia sino de la masa entera de Eurasia.

     La Iglesia apoyó los esfuerzos de Putin; no sólo la Iglesia rusa, sino que ambos, católicos y Ortodoxos, estuvieron unidos en su oposición a la inminente campaña estadounidense, ya que los rebeldes apoyados por EE.UU. habían masacrado a cristianos en Siria. El Papa apeló a Putin como defensor de la Iglesia; y lo mismo hicieron las iglesias de Jerusalén y Antioquía. El Papa casi amenazó con excomulgar a Hollande, y la amenaza velada impresionó al presidente francés. De esa manera, Putin disfrutó del apoyo y bendición de los patriarcas Ortodoxos y del Papa: tal doble bendición es una circunstancia extremadamente rara.

     Hubo muchos momentos estimulantes y emocionantes en la saga siria, suficientes para llenar volúmenes. Un temprano intento de someter a Putin en la reunión del G-8 en Irlanda fue uno de tales momentos. Putin estuvo a punto de encontrarse con el frente unido de Occidente, pero él logró poner a algunos de ellos de su lado, y sembró las semillas de la duda en los corazones de los otros, recordándoles que a los líderes de los rebeldes sirios se les había visto comiendo carne humana.  

     La propuesta de eliminar las armas químicas sirias fue introducida hábilmente; la resolución del Consejo de Seguridad bloqueó la posibilidad de atacar a Siria bajo la cobertura del Capítulo Siete. Milagrosamente, los rusos ganaron en este potente tirar de la cuerda. La alternativa era calamitosa: Siria sería destruída como lo fue Libia; un posterior ataque israelí-estadounidense contra Irán habría sido inevitable; el cristianismo oriental hubiera perdido su cuna; Europa habría sido inundada con millones de refugiados; Rusia habría demostrado ser irrelevante, puras palabras y ninguna acción, tan importante como Bolivia, cuyo avión presidencial puede ser hecho aterrizar y registrado a voluntad. Incapaz de defender a sus aliados, incapaz de la defensa propia, Rusia habría sido dejada con una "victoria moral", un eufemismo para el fracaso. Todo aquello por lo cual Putin ha trabajado durante 13 años en el timón habría sido perdido; Rusia habría retrocedido a donde estaba en 1999, cuando Bill Clinton bombardeó Belgrado.

     El momento culminante de esta confrontación fue alcanzado en el intercambio de opiniones entre Obama y Putin acerca del excepcionalismo estadounidense. Los dos hombres no eran amigos, para empezar. Putin estaba enojado por lo que él percibió como falta de sinceridad e hipocresía de Obama. Putin, como un hombre que subió desde abajo hasta lo más alto, aprecia en sí mismo su capacidad de hablar francamente con la gente de todas las condiciones sociales. Su conversación franca puede ser chocantemente brutal. Cuando él fue interrumpido por un periodista francés en cuanto al tratamiento de los separatistas chechenos, él contestó:

     "Los extremistas musulmanes (takfiris) son enemigos de los cristianos, de los ateos, y hasta de los musulmanes, porque ellos creen que el Islam tradicional es hostil a los objetivos que todos ellos se ponen. Y si usted quiere convertirse en un radical islámico y está preparado para ser circuncidado, lo invito a Moscú. Somos un país multi-religioso y tenemos expertos que pueden hacerlo. Y yo aconsejaría que ellos realizaran aquella operación de tal modo que nada creciera en aquel lugar otra vez".

     Otro ejemplo de su conversación chocantemente sincera se produjo en Valdai (Valdai International Discussion Club) cuando él contestó a Bridget Kendall de la BBC. Ella preguntó [2]: "La amenaza de ataques militares estadounidenses ¿realmente desempeña un papel bastante útil en el acuerdo de Siria para tener sus armas bajo control?".

     Putin contestó: "Siria se consiguió armas químicas como una alternativa al arsenal nuclear de Israel". Él pidió el desarme de Israel e invocó el nombre de Mordecai Vanunu como un ejemplo de un científico israelí que se opone a las armas nucleares.

[2. http://eng.kremlin.ru/news/6007].

     Putin trató de hablar francamente con Obama. Nos enteramos de su intercambio de palabras por un registro filtrado de la conversación confidencial entre Putin y Netanyahu [3]. Putin llamó a Obama y le preguntó: "¿Cuál es su punto en Siria?". Obama contestó: "Estoy preocupado de que el régimen de Assad no respeta los derechos humanos". Putin casi vomitó por causa de la completa hipocresía de esta respuesta. Él lo entendió como la respuesta negativa de Obama a hablar con él cara a cara.

[3. http://www.counterpunch.org/2012/07/30/israels-plan-for-syria/].

     Después del punto muerto sobre el caso sirio, Obama apeló a la gente del mundo en nombre del excepcionalismo estadounidense. La política de Estados Unidos es "lo que hace a EE.UU. diferente. Es lo que nos hace excepcionales", dijo Obama. Putin respondió [4]: "Es muy peligroso animar a la gente a verse como excepcionales. Somos todos diferentes, pero cuando pedimos las bendiciones del Señor, no debemos olvidar que Dios nos creó iguales". Ésta no era sólo una contraposición ideológica sino teológica.

[4. http://www.nytimes.com/2013/09/12/opinion/putin-plea-for-caution-from-russia-on-syria.html?src=twr&_r=4&].

     Como expuse con mucho detalle en otra parte [5], Estados Unidos está construído sobre la teología judaica del excepcionalismo de ser Elegido. Es el país del Antiguo Testamento. Ésta es la razón más profunda de la relación especial entre EE.UU. e Israel. Europa está pasando por una etapa de apostasía y rechazo de Cristo, mientras Rusia permanece profundamente cristiana. Sus iglesias están llenas y ellos se bendicen unos a otros en Navidad y Pascua. Rusia es un país del Nuevo Testamento. Y el rechazo del excepcionalismo, de la calidad de elegido, es el principio subyacente del cristianismo.

[5. http://www.israelshamir.net/English/Medina.htm].

     Por esta razón, mientras la judería organizada estadounidense apoyó la guerra, condenó a Assad y pidió la intervención estadounidense, la comunidad judía de Rusia, muy numerosa, adinerada e influyente, no apoyó a los rebeldes sirios sino que más bien apoyó el esfuerzo de Putin para conservar la paz en Siria. Lo mismo en Irán, donde la rica comunidad judía apoyó al gobierno legítimo de Siria. Parece que los países dirigidos por una iglesia establecida fuerte son inmunes a la influencia perjudicial de los lobbies, mientras que los países sin tales iglesias —Estados Unidos y/o Francia— ceden ante tales influencias y adoptan el intervencionismo ilegal como una norma.

     Mientras la hegemonía estadounidense declina, contemplamos un futuro incierto. El poder colosal de los militares estadounidenses todavía puede causar estragos; una bestia herida es la más peligrosa. Los estadounidenses podrían escuchar al senador Ron Paul [6] que llamó a renunciar a las bases militares en el extranjero y a recortar el gasto militar. Las normas de la ley internacional y la soberanía de todos los Estados deberían ser respetadas. A la gente del mundo le gustará Estados Unidos nuevamente cuando éste deje de fisgonear e intimidar.−

[6. http://ronpaulinstitute.org/archives/featured-articles/2013/september/29/a-grand-bargain-for-liberty.aspx].




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