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sábado, 7 de septiembre de 2013

John Kaminski - Implorando Ser "Holocausteados"



     John Kaminski es un escritor que vive en la costa del Golfo de Florida, que trata de entender constantemente por qué nos estamos destruyendo, y de determinar con precisión un sistema corrupto de creencias como el motor de nuestra desaparición. Hace tres meses se publicó el artículo que a continuación les presentamos en castellano (Begging to be Holocausted), esta vez no en su página oficial sino en therebel.org, en el cual prosigue su lúcida y valiente crítica a la sociedad enferma que hay que enfrentar, enfatizando las causas para un mejor remedio.


Implorando Ser "Holocausteados"
La Sociedad que Miente en Conjunto, Muere en Conjunto
por John Kaminski
4 de Junio de 2013




"Ellos hicieron una desolación, y la llamaron paz" (Tácito).


     No estoy completamente sino bastante seguro de que fue mi madre quien me dijo que yo nunca dijera una mentira, o aquella misma mentira se haría realidad algún día.

     No recuerdo el caso específico o de qué se trataba realmente la mentira; probablemente yo era un alumno de tercer grado tratando de escabullirme de alguna tarea del hogar como el lavado de los platos de la comida, y yo afirmé tener una mano lastimada y que no podía hacerlo. ¡Pobre muchachito!. Demás está decir que la débil excusa no fue admitida, y tuve que lavar.

     Pero la lección perduró, y hasta este día, cuando me veo enfrentado con algo que no quiero hacer, no diré una mentira para evitar alguna tarea molesta. Esto casi siempre sale a relucir en vísperas de la cita con un doctor, por lo que pienso que podría ser un procedimiento innecesario, lo que es siempre un buen presentimiento en estos días.

     Invento un problema imaginario con el automóvil y al día siguiente un neumático está pinchado. Si afirmo que me he resfriado es bastante seguro que dentro de poco estaré tosiendo.

     Entonces no lo hago más, porque he aprendido que si digo una mentira piadosa para evitar algo desagradable, la mentira finalmente se realiza.


La mentira más grande de todas

     Y sin embargo nuestras vidas son construídas sobre un fundamento de mentiras, la principal de las cuales es la que nos decimos a nosotros mismos acerca de que no moriremos. Vivimos casi todas nuestras vidas sin pensar en ningún momento en aquello, y enviamos el pensamiento inoportuno al patio trasero de nuestras mentes. En cambio construímos este sistema de fantasía de dioses, alienígenas, espíritus de la Naturaleza o alguna otra entidad que nos permita mágicamente escapar a nuestro destino. Este hábito universal nos engaña y nos hace creer que entendemos el mundo.

     Esto permite que nosotros vayamos a la escuela, elijamos una ocupación, criemos niños y funcionemos en el mundo como si entendiéramos lo que está ocurriendo. Rara vez pensamos que la mayor parte de lo que entendemos nos ha sido dado por alguien más, grabado en nuestros cerebros por padres, escuelas y costumbres sociales. Cuando nos hacemos más viejos, comenzamos a comprender que la mayor parte de lo que hemos aprendido es una mentira astutamente alimentada a la fuerza en nuestras cabezas por alguien con una segunda intención, alguien con quien nunca nos encontraremos y nunca conoceremos.

     Ya que el mundo está inundado con mentiras explotadoras, es difícil seleccionar una que no esté relacionada con una red de otras mentiras. Aunque tantas mentiras para elegir hayan crecido como una bola de nieve en una previsible letanía de atrocidades desastrosas hasta el día presente, la más grande —la mentira central que acosa al mundo moderno hoy— fue el embuste de que la Segunda Guerra Mundial fue "la buena guerra", y que los estadounidenses fueron "los tipos buenos", o como el presentador de noticias Tom Brokaw una vez dijo, "la más grande generación".

     Esta manifestación de la fantasía de vaquero-e-indio reverbera en el mundo de hoy en una mentira todavía más grande: que tenemos que entregar nuestra libertad a fin de tener seguridad contra unos misteriosos terroristas a quienes de alguna manera nunca podemos identificar muy precisamente.


Acostúmbrese a ello: Hitler era el tipo bueno

     La mayoría de los estadounidenses todavía reacciona con horror incrédulo frente a la idea de que Hitler era el tipo bueno, que sólo trataba de resucitar a su país que había sido violado y estafado en la Primera Guerra Mundial, y que Roosevelt, Churchill y Stalin, quienes han sido venerados como grandes patriotas desde entonces, eran realmente asesinos de masas que comenzaron aquella guerra y mataron a 12 millones de alemanes desarmados DESPUÉS de que aquélla se había terminado.

     No es que no sepamos que la gran industria informativa no nos dice la verdad honesta, pero, en aras de la armonía y de llevarnos bien con nuestros vecinos, empujamos esa información al patio trasero de nuestras mentes, no sea que ella interfiera con nuestro funcionamiento diario. Tranquilizados en un contentamiento comatoso provocado por los bienes materiales y más especialmente por la televisión, firmamos en lo que se nos dice, y sin parar nos tragamos la cháchara publicitaria de que tenemos que defender nuestro país contra otros tipos malvados.

      Dese cuenta de que antes de la guerra no había ningún dinero para nadie, pero durante la guerra había dinero para construír toda clase de armas imaginables en ese entonces.

     Luego, la avalancha de bienes de consumo de la post-guerra que llovieron sobre nosotros después de un período de gran privación durante la Gran Depresión, nos convenció absolutamente de que habíamos ido al cielo y que el buen viejo EE.UU. era absolutamente el país más grande sobre la Tierra. Y tal como el pensamiento de nuestra muerte inminente, la idea de que nuestra prosperidad fue construída sobre innumerables cadáveres de personas inocentes muertas en sitios lejanos nunca entró en nuestras mentes.

     Setenta años más tarde, gracias a la investigación persistente de Eustace Mullins, Archibald Maule Ramsey y otros, hemos aprendido que la Segunda Guerra Mundial fue un esfuerzo concertado de naciones controladas por financieros judíos —principalmente Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética— para exterminar la que era la principal amenaza para la hegemonía financiera judía mundial, que era la floreciente economía de trueque de la Alemania nacionalsocialista.


El mythos del "Holocausto"

     El mythos del "Holocausto" estuvo inactivo durante dos décadas después del final de la Segunda Guerra Mundial, no mencionado en las extensas autobiografías de Eisenhower, Churchill y DeGaulle. No fue sino hasta el asesinato de J.F. Kennedy en 1963 que los vendedores de baratijas kosher de las redes informativas judías comenzaron a inundar las ondas hertzianas con emocionantes relatos de presuntas atrocidades alemanas. El slogan de los Seis Millones y los cuentos de gaseamientos y pantallas de lámparas [de piel humana] encontraron su camino en la tela de la historia manipulada, y los indesmentibles reportes de la Cruz Roja y de la Associated Press fueron sepultados bajo los relatos histéricos de "testigos oculares" judíos.

     La investigación académica posterior reveló que la población de judíos europeos en realidad creció durante la Segunda Guerra Mundial. Ninguna evidencia de cámaras de gas, tumbas masivas o registros de la intención de los nacionalsocialistas pudo jamás ser producida por los germanófobos kosher, pero por causa de su control de los sistemas legales y bancarios mundiales, los judíos han extraído miles de millones de dólares de los empobrecidos alemanes como compensación por la propiedad supuestamente robada por ellos. El número de beneficiarios en estos tribunales de circo se ha hinchado lejos más allá de seis millones, y el costo de la supresión de la verdad se ha inflado hasta alcanzar miles de millones.

     Hoy, miles de estudiosos serios que han desenterrado la verdad sobre el Holocuento han sido encarcelados por tribunales corruptos, y millones más han sido disuadidos de hablar la verdad sobre estos asuntos, no sea que ellos pierdan su libertad también. Cualquier ley que prohíbe la discusión de hechos históricos empíricos claramente está encubriendo una mentira colosal, pero la mayoría de los lemmings que pueblan el mundo hoy ha sido intimidada para permanecer en silencio mediante la amenaza de penas legales inmorales a que ellos se arriesgan por tratar de decir la verdad. [NdelT: Lemming = Cualquier miembro de un grupo entregado a la conformidad o a la mentalidad de rebaño, especialmente un grupo dispuesto a seguir a un líder hasta un precipicio, como los roedores de la región ártica así llamados].

La gente no quiere luchar; los gobiernos sí

     Tal como la Primera, la Segunda Guerra Mundial fue una guerra en la que el pueblo estadounidense no quería luchar. Fuimos convencidos de participar por voces que estábamos convencidos que "sabían más".

     Alimentados por la difamación constante de todo lo alemán y la tergiversación completa de los hechos verdaderos de aquel período por la prensa judía, unos cien millones de personas perecieron para que los judíos pudieran continuar saqueando cada país de la Tierra con sus diabólicas tasas de interés compuesto, que fue la razón por la que a ellos los echaron a patadas de Inglaterra en primer lugar, en el año 1215, después de la firma de la Carta Magna (que garantizó a cada uno el derecho a un proceso justo, y que ha sido dejada sin efecto recientemente por el tirano estadounidense de histórica mala fama Barack Obama).

     Los judíos han gastado un número incalculable de horas convenciendo al mundo de que el llamado "Holocausto" fue el acontecimiento más importante del siglo XX, que seis millones de judíos fueron gaseados y asesinados de otras maneras en una forma increíblemente horrorosa por nacionalsocialistas megalomaníacos que querían conquistar el mundo entero.

     Fue el acontecimiento más importante del siglo XX, porque fue cuando Estados Unidos perdió permanentemente el contacto con la realidad.

     Y la última esperanza para una sociedad sana se perdió para siempre.

     La Segunda Guerra Mundial fue sólo un ejemplo deslumbrante en una larga línea de engaños increíbles hechos por prestamistas judíos que se extiende tanto hacia atrás como hacia adelante en el tiempo.

     Hacia atrás durante la Primera Guerra Mundial y la Revolución rusa, la Guerra Civil estadounidense y la Guerra de Independencia, y todo el período hasta los años 1640 cuando un hombre llamado Oliver Cromwell tramó tanto el asesinato del rey inglés como la readmisión formal de los judíos en Inglaterra; y avanzando en el tiempo, hasta las matanzas organizadas en nuestra propia época, en Palestina, Corea, Vietnam, Iraq, Servia, Afganistán, Libia, Siria y el Estado policial incipiente que nos está sumergiendo ahora. Todos son parte de la misma mentira que ha estado estrangulando la vida del planeta durante más de 400 años, y el motor que ha alimentado la ostentosa prosperidad de Estados Unidos.

     Todos estos engaños fueron creados, antes que nada, para una población general lo suficientemente ingenua como para aceptar lo que su gobierno le dijera.

     Los verdaderos líderes de la Segunda Guerra Mundial no fueron Roosevelt, Churchill y Stalin. Fueron Rockefeller, Rothschild y sus tenientes kosher, tal como lo son hoy, financiando subrepticiamente a ambos lados en todas las guerras para obtener la ganancia que ellos siempre consiguen por la venta de armamentos y la manipulación criminal del dinero. Los seres humanos son sólo números abstractos para estos asesinos ultra-ricos.


Vuestro futuro no es importante para ellos

     Vuestro futuro es sólo una anécdota divertida pero patética, totalmente irrelevante para sus cálculos.

     Ahora con la inculcación masiva de la homosexualidad en la cultura del mundo, garantizando la destrucción última de la familia nuclear y el descenso de la sociedad hacia la perversión impulsiva y la irrelevancia, los amos de las marionetas kosher están listos para conseguir su objetivo final de convertir a todo el mundo en sus esclavos obedientes.

     Logrando que todos midan su felicidad por medio del apropiado tipo de emoción, la clase correcta de drogas para ayudarles a escapar de su pesada realidad, y la clase correcta de dependencia sexual para hacerles caer en el olvido, los valores superiores que mantienen a las sociedades intactas han sido reemplazados hoy por la atracción de adicciones que aseguran la desolación de mañana.

     Tenemos un mundo lleno de androides irreflexivos totalmente controlados por los fabricantes de papilla masoquista, ansiosos por ser moldeados y castrados para sentirse validados, pidiendo a gritos ser holocausteados, al servicio de un estilo vanguardista y de un auto-odio caprichosamente sin sentido por no ser lo bastante delgados o lo bastante ricos como para figurar en la portada de una revista de moda o en el estudio de un programa de televisión moderno.

     Ésta es la idea judía de la liberación humana. Ellos fabrican mentiras con el solo propósito de darle a usted más mentiras, porque es la mentira la que se vende bien. La verdad, usted puede conseguirla a cambio de nada, si usted sólo tuviera ojos para ver.

     Lo que puede ser visto más claramente hoy que no podía ser visto hace medio siglo es la sombría tragedia descrita en el reciente libro de Thomas Goodrich, "Hellstorm", que hace la crónica de lo que le sucedió a los civiles alemanes después de la Segunda Guerra Mundial, en particular las violaciones despiadadas realizadas por los conquistadores estadounidenses de mujeres alemanas indefensas. Que estos lamentables comportamientos se hayan hecho epidémicos a través del mundo islámico mientras Estados Unidos lo desvalija, puede ser atribuído al efecto creciente de la "ética judía" sobre la cultura estadounidense, aunque Estados Unidos no necesita ningún chivo expiatorio para el trauma generalizado que ha infligido sobre culturas a las que ha prostituído y borrado. Uno no tiene más que mirar las propias "reservaciones de indios" de Estados Unidos.


El mal karma siempre viene a casa a dormir

     Quizá lo que los estadounidenses en gran medida no pueden ver es que lo que ellos han causado en otras culturas, a juzgar por las principales lecciones de la Historia, es en lo que se está convirtiendo su propio futuro cierto, en la plaga creciente de abusos policiacos y la corrupción en los tribunales, envuelto todo en las mentiras tiránicas de sus líderes.

     Entonces ¿qué grupo lo conseguirá primero: los que inventaron todas estas mentiras y crearon guerra tras guerra para obtener ganancias sin precedentes, o la manga de imbéciles que realizó el trabajo sucio para el primer grupo?. Estoy hablando de nosotros, los incautos e ignorantes que hicieron la mayor parte de la matanza pero que no consiguieron ninguna de las ganancias.

     ¿Va la gran mayoría del mundo repentinamente a despertarse y a comprender que un solo grupo étnico pérfido —sí, el que fue obligado a irse de 83 países por causa del mismo comportamiento obsesivo y criminal, engañando sobre el dinero de cada uno— que ha tramado todas las guerras en la Historia y ha creado la mayoría de las enfermedades también, de repente será obligado a desaparecer cuando la población entera se despierte y comprenda los horrores incalculables que los judíos ha infligido sobre el mundo?.

     ¿O las víctimas de todas estas estafas demoniacas van a ser asesinadas antes de que esto suceda?.

     Uno de estos grupos será DEFINITIVAMENTE exterminado.

     La opción de quién sobrevivirá depende totalmente de usted, pero le diré: no se ve bien para el equipo local.

     ¿Va usted a morir silenciosamente, o va a librarse del roedor que está carcomiendo su vida, su misma existencia?. Ésa es su tarea para esta noche.

     No piense que usted puede hacer la paz con estas bestias sin conciencia. Incontables víctimas muertas por las guerras mundiales pasadas pensaron que ellas podían también.

     Recuerde que la Revolución rusa fue formada por la propaganda histérica escrita en Londres y financiada por banqueros judíos que reclutaron a terroristas kosher que vivían en el Brooklyn para enviarlos a Moscú y que saquearan Rusia. Por aquel entonces los refugiados talmúdicos ya habían descendido sobre Estados Unidos, inflando y contaminando las listas de votantes con parásitos oportunistas que tomaban su almuerzo gratis, tal como Obama lo ha hecho hoy.

     Como con la contaminación, por medio de organismos genéticamente modificados, del suministro de comida del mundo, una vez que las modificaciones Kurzweilianas [alusión al tecnólogo judío contemporáneo Raymond Kurzweil] a la biología humana avancen más allá de un cierto punto, no habrá retorno a la condición humana normal, y el mundo que conocimos y amamos se habrá ido para siempre.

     Ahora, conociendo el verdadero objetivo, quién y cuál es realmente la plaga, usted puede o bien luchar por su libertad que está desapareciendo rápidamente, o simplemente seguir con su droga y con el entretenimiento de su elección y dejarla ir. Sepa muy bien que si usted la deja ir, usted deja ir su propia vida. ¿Luchará usted por su vida, o encenderá el televisor?.−


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