BUSCAR en este Blog

martes, 2 de julio de 2013

Karl Santhrese - Sobre la Amenaza Evoliana (4)


     Y en esta oportunidad presentamos los revisados capítulos finales del ensayo "La Amenaza Evoliana" publicado por Karl Santhrese hace más de siete años, poniendo fin a esta breve serie de entradas. Ratifica aquí el autor todo lo que ha venido sosteniendo, y establece paralelos de la doctrina evoliana con otras, haciendo hincapié en por qué en realidad de verdad no debe ser admitida en el campo intelectual nacionalsocialista, puesto que, como el señor Santhrese señala, dichas ideas no serían sino el último zarpazo que Sión ha intentado dar contra los fundamentos establecidos para los pueblos por el Führer y otros colaboradores y congéneres suyos. Esperamos que todo este esfuerzo sirva para la comprensión de tantos conceptos que no suelen ser tratados comúnmente.


La Amenaza Evoliana (4)
por Karl Santhrese
Enero de 2006



HITLER REFUTA A ÉVOLA

     Gracias a los germanos nosotros somos racistas y NS. Para nosotros la raza es una unidad, una diferencia que la Naturaleza dio a los hombres por una razón: dentro de la Humanidad, la única agrupación natural es la propia raza, que, como todo en la Naturaleza, debe luchar por su existencia física a través de la herencia genética. Todo organismo vivo desea inmortalizar su especie (existencialmente) a través de la propagación de sus genes. Según Hitler y los científicos racistas, debemos separarnos de las demás razas porque son inferiores, y el objetivo natural de la raza superior aria es la victoria incondicional frente a los inferiores, luchar por el dominio: "El papel del más fuerte es dominar. No se debe mezclar con el más débil, sacrificando así su propia grandeza" ("Mi Lucha", vol. 1, cap. XI, pág.218). Esta posición drástica, viril y cruda es la que posibilitará nuestro triunfo. "Solamente un débil de nacimiento podrá ver en eso una crueldad, lo que se explica por su complexión débil y limitada" (ídem).

     Esta posición drástica es la fuerza del guerrero tribal que lucha por su familia y su comunidad natural, incluso más allá de la frontera. Es la misma fuerza que se apoderó de Hitler y los jerarcas nacionalsocialistas. El que no busca que su propia raza alcance la supremacía y domine, termina con una raza dominada por otra (si es que la otra tiene capacidad, conciencia racial y voluntad).

     Évola esquiva esta visión natural del mundo desmereciéndola como algo inferior. Y combate también la búsqueda de la supremacía racial, ya que le tiene fobia a la "supervivencia de la especie". Es decir, pretende debilitarnos, más allá de las excusas y fundamentos que ponga.

     A continuación veremos en las propias palabras de Hitler un resumen de todo lo que digo:

     «Todas las grandes cuestiones actuales son cuestiones de momento y representan apenas las consecuencias de determinadas causas. Importancia capital, sin embargo, tiene una sola entre todas ellas: la cuestión de la conservación racial del pueblo. La sangre solamente es la base, tanto de la fuerza como de la debilidad del hombre. (...) Pueblos que descuidan la conservación de la pureza de su raza, destruyen también la unidad de su alma en todas sus manifestaciones. El debilitamiento de su ser es la consecuencia lógica del "debilitamiento" de su sangre, y la modificación de su fuerza creadora y espiritual es el efecto de la transformación de sus bases raciales» (Mi Lucha, pág. 256, vol. 1, cap. XII). «Fueron y continúan siendo los judíos los que trajeron los negros hasta el Rhin, siempre con los mismos fines secretos y con objetivos evidentes, a saber, "bastardizar" a la fuerza a la raza blanca, detestada por ellos; arrojarla desde lo alto de su posición política y cultural, hasta llegar a dominarla completamente. (...) Mas, un pueblo de raza pura consciente de su sangre nunca podrá ser subyugado por el judío» (Mi Lucha, vol. 1, cap. XII, pág.246).

     Vemos que Hitler mismo habla de raza, de alma, de fuerza espiritual, pero siempre como una unidad, donde lo físico-biológico representa lo que somos en el Universo, y habla de la vital conciencia de la sangre; por ende, apunta al Conocimiento y unidad del Ser.

     El nacionalsocialismo rompe el dualismo donde los polos son entendidos como fuerzas que actúan por fuerza propia; por el contrario, reconoce el mismo Ser. Así, el espíritu es entendido como un atributo intrínseco en la materia y todas sus manifestaciones; ya no existe un paraíso ilusorio en el más allá, el paraíso es la Naturaleza y sus leyes, que han de ser primero entendidas, estudiadas con profundidad y luego respetadas.

     Hitler dijo ante el Reichstag (30 de Enero de 1937):

     "Como principio, nuestro programa nacionalsocialista sustituye el concepto liberal de individuo y el concepto marxista de la Humanidad, por otro: el de pueblo, determinado por la sangre y por el suelo. Principio sencillo y lapidario, pero de enormes efectos. Por primera vez, quizá, en la Historia se ha orientado en este país el espíritu, en el sentido de que, entre todas las misiones que se nos han impuesto, la más excelsa y, por lo tanto, la más sagrada para el hombre, es la conservación de la estirpe que Dios le dio. Por primera vez fue posible en este Reich que el hombre aplicase los dones del conocimiento y del juicio que la Providencia le concediera, al estudio de estos problemas que son para su propia existencia de una importancia más enorme que todas las guerras triunfales o las victoriosas batallas económicas. La revolución más grande del nacionalsocialismo es la de haber rasgado la puerta del conocimiento de que todas las faltas y errores de los hombres están condicionados por el tiempo, y, por consiguiente, son capaces de enmienda, menos uno solo: el error sobre la significación y la conservación de su sangre, de su linaje y, por lo tanto, de la forma que Dios le había dado y del alma que en él había infundido. Los hombres no tenemos que discutir por qué la Providencia ha creado las razas sino limitarnos a reconocer que castiga a quien desprecia su obra.

     "Como resultado de esta parte de la revolución alemana voy a asentar lo siguiente:

1. En el pueblo alemán no hay desde entonces más que un sustentador de la soberanía, y es el pueblo mismo.
2. La voluntad de este pueblo encuentra su expresión en el partido como organización política del mismo.
3. Por consiguiente no hay más que un sólo legislador.
4. No hay tampoco más que un sólo poder ejecutivo.

     "El que compare con esto la Alemania anterior a Enero de 1933 verá la gigantesca transformación que se encierra en esos breves hechos.

     "Esta transformación no es sino el resultado de la realización de un principio de la teoría nacionalsocialista según el cual la razón y la finalidad del pensamiento y de la conducta humana no puede estar en la creación o conservación de una teoría, organización o función concebida por el hombre sino en la afirmación y desarrollo de los pilares étnicos creados por Dios. Por esto, el triunfo del movimiento nacionalsocialista colocó al pueblo por encima de toda organización, de toda teoría, de toda función, como lo esencial y permanente.

     "El sentido y la finalidad de la existencia de las razas creadas por la Providencia no podemos los hombres ni alcanzarlos ni establecerlos. Pero el sentido y la finalidad de las organizaciones humanas y de todas sus funciones pueden medirse por la utilidad que tienen para la conservación del pueblo esencial y permanente. Por esto el pueblo es lo primario. Partido, Estado, Ejercito, Economía, Justicia, etc., son fenómenos secundarios, medios para el fin que es la conservación de ese pueblo. Y precisamente en la medida en que se cumplan sus funciones son justos y beneficiosos. Si no bastan para esa misión, son nocivos y hay que reformarlos o eliminarlos reemplazándolos por otros mejores. Sólo el conocimiento de este principio puede preservar al hombre de perderse en rígidas doctrinas donde no hay doctrina alguna, de falsear los medios como dogmas; allí la finalidad debe ser el único dogma".

     Este discurso es como si hubiese sido preparado para refutar a Évola. Las palabras de Hitler siempre son claras y apuntan a la esencia.

     Voy a continuar con una idea metafísica (en el Ser Inmanente) del mismo Hitler: "Las estirpes germanas son los cimientos, queridos por Dios, de nuestro pueblo" (ante el Reichstag el 30 de Enero de 1934). "Si el Pueblo alemán conoce detrás de sí milenios de un destino lleno de vicisitudes, no ha de ser voluntad de la Providencia el que antes de nosotros se haya luchado y sacrificado para que las futuras generaciones echen a perder su vida ellas mismas y no puedan entrar en los milenios del porvenir. Las grandes luchas del pasado hubieran sido inútiles si dejásemos de luchar por el futuro". Hitler habla para la eternidad.

     Para Hitler y el nacionalsocialismo la Raza es lo más importante. Para Évola la raza no es lo más importante. Para Hitler, la Raza, su conservación y su mejoramiento biológico, es un tema central. Évola desenfatiza y lo hace secundario, y así terminan pensando y actuando sus alienados lectores. Lo ve (al racismo) tan sólo como un simple "potenciador" del nacionalismo y sólo como una "saludable reacción contra el mito democrático y colectivista", es decir, como un mero instrumento... Relativiza tanto la importancia de la raza, que es frecuente ver a un derechista tradicional decir que la raza es tan sólo uno de entre muchos otros temas, y que dista mucho de ser el tema principal.

     Para Hitler el concepto de nórdico se refiere pura y exclusivamente a un aspecto biológico, en cambio para Évola lo nórdico no representa una categoría racial biológica sino principalmente una dimensión "metafísica" y simbolizada tan sólo geográficamente.

     Permitiéndome un pequeño paréntesis a esta refutación hitleriana a Évola, incluyo, para no perder la oportunidad que la amerita, un pequeño extracto de uno de los teóricos racistas del Tercer Reich, el conocido Walter Darré, que nos dice:

     "Nuestros grandes hombres son una parte del legado de nuestro Pueblo dentro del marco de su composición racial.

     "Con ello no negamos en absoluto la voluntad divina, actuante sobre la vida individual del hombre común, que condiciona y protege su destino. Tampoco nos hacemos ilusiones de tratar de explicar el milagro del surgimiento de un genio, buscando solamente la herencia de sus cualidades en sus antepasados. No negamos el hecho de una voluntad superior a la humana, no negamos un Poder divino. Pero así y todo no nos queda más remedio que reconocer que jamás ha surgido un verdadero genio, en cualquier Pueblo, que no haya poseído cualidades y predisposiciones que pueden ser comprobadas fehacientemente ya entre sus antepasados. En otras palabras, no negamos que el genio debe su presencia a un especial don divino, pero afirmamos que un genio sólo puede manifestarse plenamente dentro del marco de posibilidades que, por herencia, le han legado sus antepasados.

     "Este hecho es inquietante y nos obliga al mismo tiempo, porque nos conduce a tomar conciencia de que nosotros mismos, pero también nuestro Pueblo, disponemos de un conjunto de cualidades que debemos a nuestros antepasados.

     "Si hoy somos capaces, como Pueblo, de realizar algo, eso lo debemos a las corrientes raciales que ya han estado presentes a lo largo de toda nuestra historia. Y en el futuro seremos capaces de realizar y de crear tan sólo aquello que pueda ser hecho a través de la sangre de nuestros hijos y nietos.

     "La cuestión decisiva de todo esto es que la comunidad popular es una comunidad étnica. Con ello surge una pregunta clave: ¿Qué hacemos para mantener y para multiplicar este insustituíble tesoro popular que es nuestra sangre, nuestra capacidad vital como Pueblo?. Porque una cosa está clara: si todas nuestras cualidades dependen tanto de la herencia de nuestros antepasados, podemos quizás discurrir acerca de a qué gracia divina deben agradecer dichos antepasados la adquisición, en épocas prehistóricas, de aquellas cualidades. Pero jamás podremos poner en duda que sencillamente no está en nuestras manos transmitir cualidades hereditarias de otro modo que no sea el del proceso biológico de la concepción y del nacimiento.

     "Lo que somos y lo que, como Pueblo, aún podemos llegar a ser, eso lo decide nuestra composición étnica" (de su libro "Política Racial Nacionalsocialista").

     Cosas como éstas son sutilmente pasadas por alto en el análisis evoliano, y es eso lo que me llama la atención.

     Al recibir estas palabras de Walter Darré, pareciera que estamos frente a las palabras sabias de una Revelación profética. ¿Qué fue el Tercer Reich sino una Revelación Divina?.

     Y ahora sí, para rematar a Évola en boca del Führer termino con lo siguiente:

     "La política es la Historia en construcción. La Historia misma es la presentación del curso de la lucha de un pueblo por su existencia. Deliberadamente uso la frase «lucha por la existencia» porque, en verdad, esa lucha por el pan de cada día, tanto en la paz como en la guerra, es una eterna batalla contra miles y miles de resistencias, justamente como la vida misma es una eterna lucha contra la muerte. Porque los hombres están tan poco enterados de por qué viven como otras criaturas del mundo. Sólo la misma vida está llena del anhelo de conservar la vida.

     "La criatura más primitiva sólo conoce el instinto de autoconservación de su propio «yo»; en criaturas colocadas en un nivel más alto de la escala, ese instinto se amplía hasta la esposa y los hijos, y, en los que están todavía a más altura, se extiende a la especie (raza) entera. Si bien, aparentemente, el hombre renuncia a menudo a su propio instinto de autoconservación por amor a la especie, es lo cierto que lo sirve hasta el más alto grado. Pues no es raro que la conservación de la vida de todo un pueblo, y con ella la del individuo, estribe sólo en esa renuncia hecha por el individuo. De aquí el repentino valor de la madre en defensa de sus niños y el heroísmo de un hombre en defensa de su pueblo. Los dos poderosos instintos vitales, hambre y amor, corresponden a la grandeza del instinto de autoconservación. Así como la satisfacción del hambre eterna garantiza la autoconservación, el cumplimiento del amor asegura la continuidad de la raza. En verdad, estos dos impulsos son los rectores de la vida. Y aunque los exangües estetas puedan promover mil protestas contra semejante afirmación, el hecho de que ellos existan es ya una refutación de esa protesta. Nada que esté hecho de carne y de sangre puede substraerse a las leyes que determinaron su llegada a la existencia. En cuanto la mente humana se cree superior a esas leyes, destroza la verdadera substancia que es la portadora de la mente" [1].

[1. Capítulo primero, pág.13, de "Raza y Destino", que es la continuación de "Mi Lucha"].

     Justamente en todas las doctrinas tradicionalistas, gnósticas, evolianas, masónicas, se observa un intento de considerar la mente humana como algo independiente y superior a las leyes de la Naturaleza. El secreto de nuestra lucha dice que las leyes de la Naturaleza están ahí para ser descubiertas, estudiadas, comprendidas y respetadas; no están ahí para ser burladas. Y la Raza, según la comprendemos, es una realidad que si es subestimada o burlada conlleva un sacrilegio a la Naturaleza y al Señor. En la Naturaleza no hay contradicciones ni errores. Si alguien ve alguna, es porque su intelecto no hizo inteligible aún todas sus leyes. En ese caso la contradicción y el error está en la escasa visión del hombre mismo. El NS abrió a los hombres arios la ventana a los secretos, abrió las puertas de las leyes ocultas de la Naturaleza —que son divinas—. La mente no crea las leyes naturales; la mente es un vehículo que nos acerca a la comprensión de las mismas, un vehículo que nos acerca a la Deidad inmanente que es la propia Raza, la propia naturaleza, la propia vida, la propia existencia. Por ello "el Ario es uno con Dios", jamás cree superarlo. Por el contrario, en todas esas doctrinas tradicionalistas, evolianas, masónicas, satanistas, mediante una simple ideología el «yo» es aislado y elevado y deificado de facto por sobre todas las cosas, llegando incluso a negar la importancia y/o existencia de la raza, y a creerse superior a las leyes divinas que rigen la Naturaleza y la existencia. Ellos hacen culto a la libertad que les permite violarlas, y a esto llegan a deificar, cuando en realidad están negando a Dios (Gott) y sus leyes. Aquí está el porqué se transforman en hombres-destructores a pesar de todo la palabrería espiritualista (que actúa como una droga para sus mentes); aquí esta el porqué estas ideas deben ser controladas y combatidas.

Acotaciones...

     Para Évola lo malo del judaísmo no es su raza-nación sino solamente el aspecto secular y talmúdico del judaísmo. (Ciertamente Évola no vio a todos los ortodoxos y practicantes que andan gobernando y destruyendo EE.UU. desde hace tiempo, junto a los "seculares" y ateos). Para nosotros el judaísmo es un problema de base racial-nacional donde Hitler expone y critica su acción disolvente entre las naciones arias. Ha sido el judío como raza-nación el que trajo a Europa y al mundo el liberalismo capitalista, el comunismo marxista, el igualitarismo, la democracia moderna, el sionismo, el Iluminismo, el anarquismo, el ateismo, el feminismo, sin olvidar varias sectas religiosas subversivas, etcétera, etcétera. El eje común es el judío como raza-nación siguiendo un plan conspirativo determinado (que en rigor de verdad actualmente es público y nunca fue absolutamente secreto). La contradicción del pensamiento evoliano se hace presente justamente en la cuestión judía de cómo cambiar al judío. ¿Acaso cree que cambiará si se aleja de lo secular?, ¿acaso cambiará si se hace más religioso?, ¿acaso cambiará si se hace ateo?. Ya un gran conquistador y estadista europeo dijo que la única manera de cambiar a los judíos era quitándoles la cabeza para colocarles otra en su lugar (y no era Hitler).

     Se puede afirmar que en su esencia estos movimientos antes nombrados creados por el judío, fueron disociantes y disolventes y no fueron en ningún momento de carácter espontáneo; por otro lado, jamás quisimos tomar al judío como chivo expiatorio, ni es una locura paranoica. Esto sucedió y sucede, es real y conocemos racionalmente el porqué. Hitler fue uno de los primeros en hablar de anti-judaísmo científico. El judío creó casi todos esos movimientos adrede, es decir, a propósito, para que las demás razas, y principalmente nosotros, degeneremos y nos alejemos lo más posible de la cúspide de la "pirámide" del Conocimiento. De allí su estratégica doble moral como arma de guerra: hacia afuera predica todo tipo de ideas que son moralmente formadoras de esclavos y degenerados; para adentro, todo aquello que fortalece la lucha y la supervivencia. Son ideas-fuerza que no necesariamente tienen dueño, ni mucho menos están patentadas. Es más: son leyes de guerra implementadas a una comunidad que se rige racialmente. Por ello nosotros no nos asustamos ni nos amedrentaremos al usar toda estrategia que nos permita lograr la supervivencia eficiente de nuestra propia especie. ¡Desconfíen de quienes nos alejen de nuestros objetivos existenciales e intereses raciales!.

     Otra de las contradicciones de Évola se presenta cuando afirma que se solucionarían muchos problemas si las religiones volvieran hacia la ortodoxia. El problema para él es lo secular. Con esto nos demuestra su pobre visión del asunto de fondo. Curiosamente propone en última instancia un ecumenismo de las religiones, muy, pero muy masónico.

     Évola es tan destructivo que las ideas en las que funda su "imperialismo pagano" son rechazadas por teóricos nacionalsocialistas que en el Tercer Reich eran confesos paganos y ocultistas, como el mismo SS Weisthor (Wiligut), y Himmler mismo. En la actualidad el máximo representante del hitlerismo esotérico pagano, Miguel Serrano, rechaza a Évola. Sus ideas supuestamente paganas son distorsiones aberrantes de las cuales ya podemos dilucidar su origen. Yo mismo, que tengo una gran afinidad con el esoterismo NS y tengo una marcada tendencia pagana, rechazo igualmente todo el supuesto paganismo evoliano. Lo comparo a las aberraciones "neo-paganas" (degeneradas), con la Wicca, Thelema, el satanismo y la Cienciología, que la judeomasonería inventó en las manos de Crowley y otros destacados masones y judíos.


ENIGMAS Y DESAFIOS INTELECTUALES PARA LA "DERECHA TRADICIONAL" EVOLIANA

     El gran sofisma de estos ideólogos disolventes pretende figurar que la aceptación y veneración de estas leyes divinas presentes en la Naturaleza son algo vergonzoso e inferior, pero como dijo Hitler, la mejor prueba que refuta a estos estetas es su propia vida, su propia existencia. Querríamos ver en ellos qué sucedería si dejaran de comer: ¿acaso podrían dejar de ir al baño?; ¿qué sucedería con sus espiritualidades si les inyectáramos hormonas incorrectas o unos miligramos más de la cantidad normal que posee el cuerpo humano?; ¿qué harían con un pequeño tumor en la hipófisis, el desarreglo de las tiroides, un desarreglo del riego sanguíneo en la médula, una gran infección interna en una muela, por no hablar de un cromosoma duplicado o un gen alterado por exposición a rayos X?. Todo ello puede cambiar radicalmente a la persona en sus más elevadas espiritualidades y éstos son hechos científicamente probados.

     Hitler nos indica que la cosa no pasa por distanciarse o creerse superior o más allá de la materia o del mundo, usando de rehén el nombre del "espíritu", sino por entrar en armonía con el mismo mundo, la materia, la Naturaleza, y en ella encontrar nuestro Ser en todas sus dimensiones, dentro del universo y la vida. Ése es el viaje hacia las profundidades de las cavernas, hacia el centro del mundo. La comprensión de las esencias. Y para ello, es verdad, debemos poseer autocontrol, auto-conocimiento, para elevarnos por sobre los hombres que viven atrapados en sueños, ilusiones y olvido, todo aquello que debe ser superado. Y esto no es una oposición a lo espiritual sino todo lo contrario: su reivindicación y su justipreciación en el orden de la existencia, como así también su posición teleológica en la Naturaleza.


     Por último haré una breve comparación filosófica entre MARXISMO, EVOLIANISMO Y NACIONALSOCIALISMO

     • En el marxismo el hombre se esclaviza a una construcción ideal que es creada por el hombre y está fuera de él (que en sí puede ser real pero falsa), es decir, uno puede hablar sobre un hecho económico que a su vez puede ser real, pero ésta es una manifestación del hombre, no es el hombre mismo. El marxismo rompe el dualismo separativo (como Évola y nosotros), pero el mal deviene porque se declara ateo, negando toda realidad trascendente, ocultando la verdad que ofrece la Naturaleza, ocultando la raza, y dando una visión inhumana, realmente materialista, centrada en la economía, la riqueza-pobreza, donde sólo existen clases sociales (las razas biológicas "no existen", es decir, actúa como un igualitarismo encubierto donde el humano es clasificado sólo por su clase social; eso es materialismo), al igual que en el capitalismo liberalista, donde el centro de todo análisis es determinado por una variable económica, con el ingrediente extra de que el arquetipo de Dios ha sido reemplazado por el dinero y el progreso material, viendo a una u otra clase como enemiga (marxismo y capitalismo en esencia son materialistas, dos caras de una misma moneda controlada por la finanza internacional judaica).

     En el marxismo oficialmente se niega toda realidad trascendente, se niega a Dios. No obstante, el arquetipo divino en la psiquis humana se canalizó a veces hacia el mismo Marx, o hacia algún líder, por ejemplo Lenin, el cual fue embalsamado y expuesto como reliquia religiosa para la adoración de la masa comunista, que por millones acudían a la "Meca" leninista. En un pensamiento materialista se desvía al hombre de su lucha natural entre razas, sustituyéndola por una lucha artificial clasista; lleva el odio y la división hacia dentro de la nación. La unión universal proletaria es una división clasista. El trabajador existe, es un hecho, pero no significa que el trabajador ario deba unirse a los trabajadores de otras razas para vencer a "los de arriba". Eso es un universalismo, y es, por lo tanto, un debilitador moral y psíquico. La omisión de la raza no es casual: fue totalmente intencional. El judío quiere destruír la raza blanca y esta omisión, en los hechos, funciona como un arma destructiva, y el portador de aquella ideología ni advierte el "detalle" que llevará a su raza a la muerte. Hay religiones bien conocidas en Occidente que han tenido el mismo procedimiento soterrado y maligno de "omisión", pero disfrazado de religión. El tiempo, la experiencia, la razón y la realidad demuestran que la libertad de conciencia es un error humano.

     El Nacionalsocialismo esotérico sostiene que al hombre no se le ha dado el don de poder elegir para que éste lo utilice para su propia destrucción (individual o racial), sino para que viva según las leyes divinas de la Naturaleza, que no son otras que las leyes de Dios. Évola no es materialista pero crea una falsa oposición al materialismo marxista, apostando a un idealismo también utópico o por lo menos teleológicamente distante. Termina centrando y focalizando su visión en otras construcciones humanas, como el Imperio (es decir aleja al hombre de su ser, de su centro vital), quitándole el valor espiritual a la Naturaleza y a la raza, ocultando la verdad y las leyes inmutables que ofrece la Naturaleza según ella misma, ocultando la raza tal cual la entendemos (en esto cumple un papel muy parecido al marxismo). Y tengamos presente una cosa: nosotros no negamos el romanticismo que inspira la construcción de un Imperio, o un súper-Estado todopoderoso, pero sucede que nuestro modelo está basado en la naturaleza racial, no como algo secundario sino como algo esencial, y esto no se discute. Y otra cosa es importante señalar: para nosotros tanto el Imperio como el Estado no son entidades metafísicas, sino que son las personas de carne y hueso las que encarnan el Poder y crean instituciones que les sirven. Y para nosotros cualquier institución debe estar concebida para servir a la raza aria, posibilitar su pureza, así como para promover que los mejores gobiernen.

     • En el evolianismo el hombre se esclaviza a una construcción ideal que es creada por el hombre y está fuera de él (que, al no estar basada en las leyes naturales, es, en esencia y en la práctica, falsa y errónea; aunque el modelo pueda ser real, no significa que sea verdadero en esencia). La clasificación humana no es económica sino por valores que pueden ser alcanzados por cualquier humano (igualitarismo encubierto).

     En su doctrina de "racismo" anti-natural de la "raza espiritual dionisíaca o tradicional" separa la Humanidad en dos: aquellos que forman parte de la "raza dionisíaca" (divina y superior) y aquellos que forman parte de la "raza titánica" (inferior y materialista). A la "raza dionisiaca" pueden ingresar cualquier hombre, sea del color que sea, sea de la raza que sea; sólo debe reunir ciertos requisitos o «valores». Con ese ingenioso invento sofístico del intelecto, Évola desenfatiza la existencia de las razas reales y naturales; por ende, diga lo que diga, tarde o temprano esta doctrina conduce al mestizaje. Évola invita y abre las puertas al "paraíso de la espiritualidad" a cualquier hombre de cualquier raza, para que formen juntos —eso sí, deben ser heroicos— la raza divina. Esto nos recuerda aquel sofisma por el cual el cristianismo abre las puertas del cielo y el "paraíso" a los hombres espirituales de todas las razas, sólo que en este caso toma «valores» muy pobres (en comparación con el evolianismo, que toma valores más elevados, como lo heroico). En estos casos el eje central es la elección de valores, unos mejores, otros peores. Lo cierto es que bajo esta excusa diluyen las diferencias naturales de las razas. Vemos así cómo a pesar de su erudita palabrería es un igualitarismo universal anti-natural.

     Así como el marxismo centra la conciencia del hombre en algo que está fuera de él mismo (lo económico, el nivel de riqueza), es decir, una manifestación del hombre en el universo, dividiendo finalmente a la Humanidad en clases "horizontales" e igualitarias, el evolianismo centra la conciencia del hombre en una manifestación de éste en el universo —los valores—, dividiendo finalmente a la Humanidad en "razas espirituales" también "horizontales" e igualitarias. En ambos casos la raza natural "no existe" o es repudiada como algo malo y decadente. Évola llega al extremo de afirmar que la raza no es la que viene dada de nacimiento sino que uno elige su propia raza [2]. Muchos evolianos que se autodenominan inteligentes no notan todos estos embustes.

[2. Para nosotros, la raza no se elige, lo que sí se elige es entregarse a una vida superior intentando superar al hombre y lo vulgar de él, es decir, dirigirnos hacia el superhombre, lo que es sutilmente una gran diferencia... La propia raza no se elige, como tampoco elegimos el sexo que traemos desde nacimiento. Estos hechos son una señal divina, un designio divino e inmutable. Los camaradas podrán observar que el mismo razonamiento degenerado que hoy el judío lanza desde los medios de comunicación convenciendo a todo el mundo de que "el sexo es algo que se elige", es el utilizado por Évola cuando afirma que "la raza se elige", para debilitar la barrera natural. En el primer caso observamos una crianza de homosexuales; en el segundo, un impulso hacia el mestizaje (más allá de todo lo otro que se diga)].

     Al igual que en el marxismo, he demostrado que Évola también representa una subversión contra el orden natural jerárquico, menos nociva que el marxismo, ya que exalta valores elevados y humanos que nosotros también exaltamos, como el heroísmo y la fidelidad, lo cual es destacable y positivo; no obstante, el problema surge en la diferencia de rango y posición dada a estos valores respecto a la importancia racial y su razón ontológica.

     Para nosotros la raza es lo primero; luego, la conciencia (principalmente la racial), y después de la comprensión vienen los valores, que de manera absoluta deben estar al servicio de la supervivencia de la raza. Ésa es la Moral Absoluta, la moral de Dios. ¿De que serviría, por ejemplo, ser heroico en un Estado o Imperio multirracial dionisiaco?. ¿Sacrificaría mi vida por el beneficio y bienestar de un elemento racial diferente al que es mío y natural?; ¿sacrificaría mi vida por un Estado cuyo principio y finalidad no sea la conservación y mejoramiento de mi raza?. Racional y efectivamente la respuesta es NO. Muchos idiotas dieron sus vidas por causas aun más idiotas que ellos mismos, y lo hicieron del modo más heroico... unos, por inspiraciones sobrenaturales y "espirituales", otros, por ideales materialistas. Pero sólo el nacionalsocialismo racista dio sentido natural a los valores, y entre ellos, al heroísmo, enmarcándolo dentro de la raza propia, un valor que en gran parte es intrínseco en el ario. Muchos inteligentes ofrecen sus vidas por aquello que se les muestra como una opción verdadera. Por ejemplo, los soldados actuales de EE.UU., más allá del desastre que causen a otros, ¿por quién están peleando y arriesgando sus vidas?. Sabemos muy bien que el ejército de EE.UU. es el brazo armado del imperio judaico, y en la medida en que EE.UU. deja de luchar por la raza aria y al mismo tiempo pierde la mayoría blanca, toda lucha como militar en el ejército carece de sentido. Todo el espíritu heroico y lealtad benefician en última instancia a otras razas (dentro de EE.UU.) y principalmente a los judíos, ¡y los soldados Blancos ni lo saben!. La falta de conciencia revela y provoca debilidad; el único heroísmo que un estadounidense militar puede demostrar es una rebelión contra el Estado político (los judíos hicieron justamente una película, "La Roca", con el objeto de destruír y desalentar esa actitud golpista y subversiva contra Sión; claro que en la película todo es muy sutil). Aún si habláramos de un Imperio con una cultura elevada y anti-materialista sería lo mismo: sacrificarse heroicamente por un Imperio multirracial es locura. En mi opinión, ontológicamente, lo heroico sin sentido teleológico es un error humano. Nosotros los NS, en cambio, estamos guiados por la Inteligencia, la ciencia, la filosofía, el conocimiento, la realidad, la Naturaleza, es decir, por Dios (no el Dios ideológico bíblico, sino el Dios inmanente y verdadero en la Naturaleza).

     Si Évola en toda su cosmovisión omitió esto, nos da una clara señal de que la cacareada "tradición" que propone, para nosotros es en rigor de verdad anti-tradición y subversión a la Naturaleza, a nuestra Raza, y a Dios mismo. Como decía al principio, al someterse a la Idea, desentendiéndose de la naturaleza real, esta ideología es un conjunto de silogismos sofísticos que teme a la ciencia, a la Naturaleza y a la realidad. De ahí su alergia al "cientificismo" y al que califican de una manera simplista como "racismo biológico".

     • En el nacionalsocialismo el hombre se somete consciente y voluntariamente a las leyes de la Naturaleza, es decir, a las leyes de Dios (el Ser Inmanente); si se quiere, podemos hasta decir que el hombre NS se auto-somete por el bien común de la comunidad natural organizada ontológicamente y dirigida por un Guía Supremo; es decir, nos sujetamos a la raza que trasciende al individuo y a la Naturaleza que trasciende a la raza. Sólo mediante esta esclavitud logramos la verdadera libertad. No nos sometemos a construcciones ideales (reales o irreales) creadas por el hombre y su subjetividad, sino a construcciones reales dadas por la misma Naturaleza. Sólo a partir de ella podremos construír un Orden social, espiritual y Eterno, mientras que en la medida en que hayamos interpretado correctamente la totalidad de estas leyes en una forma integral, nuestra victoria será eterna, porque la Verdad se prueba a sí misma, y en sí misma se encuentra la fuerza. Sólo alguien muy miope o mal intencionado puede acusarnos de materialismo.

     Como decía al principio, al someternos a las leyes naturales, nosotros estimamos mucho la ciencia y sus avances. A diferencia de marxistas, cristianos y evolianistas, para nosotros no hay oposición a la ciencia (responsable). Así como la impronta de Copérnico y Galileo pudo romper con el oscurantismo dogmático de la Iglesia, o Picardi con la teoría de la relatividad, Hitler y los demás teóricos y científicos vinieron a romper con la ilusión, con los dogmas, con los espejismos, con la superstición, con la falsedad que ocultaban aquello sagrado, la propia existencia, el propio origen: LA RAZA. Évola es una reacción a todo esto, una regresión a todos los avances en la conciencia aria en su nuevo despertar histórico.

     Otro problema de Évola es la relativización y ocultamiento del accionar judío en la Historia. Si bien reconoce cierta influencia, desvía la atención y la culpa de la mayoría de los fenómenos subversivos en los últimos siglos hacia abstractos metafísicos; así, pues, ya no es el judío poderoso quien para subyugar a los otros pueblos fomenta la subversión y los males contemporáneos, sino que lo atribuye a la "modernidad", es decir, hacia una fuerza metafísica autónoma que dirige invisiblemente a la Humanidad hacia el caos. Este peligroso sofisma tiene como objeto ocultar la esencia, fundamento y realidad de los hechos. Desenfatiza el accionar del promotor de dichos males. Por ello llama a Hitler y a los nacionalsocialistas como "paranoicos" cuando acusamos a los judíos. Si bien reconoce cierta influencia judeo-masónica en la subversión y en distintos movimientos disolventes, la quita como fundamento dejándola como mero instrumento —el judío incluído— de una fuerza metafísica, supra-humana y supra-racial llamada "modernidad", que opera autónomamente, según sus intereses destructivos. Créase o no esta fabulatriz versión cuasi-religiosa de las cosas, es creída por gente que se auto-proclama "inteligente". Lamentablemente esto actúa como un nuevo brebaje del olvido, tendiente a ocultar al enemigo judío.

     No es que en este ensayo no reconozca nada bueno en Évola, ya que reconozco que tuvo cosas positivas, como proponer un mundo jerárquico, anti-igualitario, anti-democrático, exaltando el valor heroico y viril. No obstante, comparando las dos ideologías, por un lado la derecha tradicional y por otro la nacionalsocialista, nada agrega de nuevo a nuestra visión. Pero, ¿por qué combato a este autor como un bloque que debe ser combatido, como a un Marx?:

—Primero, porque es más peligroso que Marx, por cuanto Évola actúa como un caballo de Troya dentro de los círculos que quieren un mundo mejor.

—Segundo, porque quienes lo lean, principalmente nuestros camaradas NS, pueden ingenuamente pensar que al tener cosas semejantes en común, puede ser tomado como una ideología "amiga", o incluso pueden llegar a "tragar" como un bloque toda la producción del autor, incluyendo el veneno y las distorsiones que están incluídas en su obra. El efecto que generará es la división de nuestras filas (lo que quiere el judío).

—Tercero, porque aquellas cosas que tenemos en común, sólo lo son en apariencia, como proponer un mundo jerárquico, anti-igualitario, anti-democrático, apostando a una visión heroica. ¿Por qué digo "en apariencia"? Porque estas posturas sirven a diferentes fines. Para dar un ejemplo, Évola justifica la guerra por el solo hecho de que en ella el espíritu heroico puede florecer, es decir, lo heroico se justifica a sí mismo, y es desligado de todo sentido teleológico; es decir, más de lo mismo... En nuestro caso, que apostamos también a una visión heroica, este espíritu teleológicamente concebido sólo debe ser puesto en acción con el único fin de salvar a nuestra propia raza blanca indoeuropea o a alguno de sus integrantes. Nosotros jamás daríamos nuestras vidas heroicamente por un Imperio multirracial. En cambio, un alienado lector evoliano encontraría justificación en dar su vida heroicamente por el heroísmo mismo. Jamás podrían actuar correctamente, teleológicamente, pues Évola combate nuestra visión racista-natural-científica. Esto lo sabe el judaísmo, y por ello ayuda a promover esta doctrina en los círculos nacionalistas y hasta NS. El judío sabe perfectamente esto. Observen la película "Lágrimas del Sol". En esa película ellos hacen una apología del heroísmo que yo llamo estúpido: soldados estadounidenses, en su mayoría Blancos, en una misión de rutina imperial en el continente africano, dan sus vidas heroicamente para salvar a unos negros. Ningún NS daría su vida heroicamente por alguien de otra raza; quizás un evoliano sí lo haría, ya que entre los negros que salvaban estaba un heredero Tradicional de su tribu-país. El joven negro implantaría las costumbres ancestrales que fueron arrasadas por la subversión. Este negro según la doctrina "racial" evoliana tradicionalista podría quizás ser denominado como parte de la "raza espiritual", y por ello, superior o de calidad.

     Así sucede con todo. La "Tradición" es subvertida por Évola y es puesta por sobre la Raza biológica, por sobre la Vida.

     ¿Alcanzan a entender la profunda distorsión maligna de este autor y por qué debemos combatirlo, al menos en nuestras filas?.

     Hay que combatirlo en bloque, dado que no aporta nada en nuestra visión y sólo genera confusión y nos desvía sutilmente de las esencias.

     La estrategia actual de los evolianos, como vimos, es hacerse pasar por nacionalsocialistas, ya que nos consideran "buena materia prima" para sus fines. Por ello inventan todo tipo de historias fabulatrices tendientes a hacernos morder el anzuelo. Ellos no saben muy bien con quién se meten. También están los confundidos que meten todas las ideologías en una misma bolsa y su síntesis es catastrófica. [...]

     Algunos camaradas suelen subestimar esta amenaza porque no conocen el problema en profundidad. Y ésa es la herramienta principal de esta amenaza: el desconocimiento de algunos camaradas. Un camarada me preguntó por qué me tomo tan en serio esto si en definitiva ni el mismo Évola dijo ser nacionalsocialista sino todo lo contrario. Yo le respondí que eso era verdad, pero el problema radicaba en que los evolianos, con el objeto de promover su cosmovisión, que ellos ilusamente creen superior, llegan a disfrazar a Évola como un "camarada", lo cual demuestra la mala fe espiritual de estos "hombres dionisiacos". Pero el máximo problema es la confusión semántica que causan en nuestras filas, desfigurando la esencia de nuestra visión.

     Yo soy inflexible. Un evoliano para mí es una amenaza igual o peor que un marxista. Digo peor, porque un marxista jamás podría infiltrarse dentro de nuestro movimiento para cambiar su esencia. En cambio, el evoliano tiene la posibilidad de infiltrarse, disfrazarse y mimetizarse en nuestro ambiente como el camaleón venenoso, y promover los libros de la literatura derechista tradicional. Si éste llega a la cúspide de una organización NS, nuestro destino como Raza esta acabado. Habrá triunfado el judío y la decadencia.


Cómo descubrimos a los evolianos más allá de las apariencias:

     Nosotros acusamos que Évola, consciente o inconscientemente, fue el último y desesperado zarpazo de Sión contra el Ario. Lo acusamos de distorsionar la visión de lo que fue realmente el NS. Lo acusamos de exaltar un individualismo metafísico mediante la sobre-exaltación irracional del Yo, aislado de la raza natural-biológica. Lo acusamos de Sofista refinado, y de llevar adelante una doctrina de subversión "racista" que en último análisis conduce en la práctica al mestizaje. Lo acusamos de perseguir "espíritus" a costa de la existencia natural de la raza. Lo acusamos de relativizar la importancia absoluta de la raza natural. El evolianismo desconoce el nacionalsocialismo esotérico. Lo acusamos de ir contra la Tradición Real. Lo acusamos de pretender destruír nuestra visión unitaria y natural-divina del mundo. Lo acusamos de negar la superioridad Aria y, por ende, de ser un apologista de un subversivo relativismo racial. Acusamos su deseo de destruír la univocidad semántica, ya que con su doctrina pretende introducir un conflicto lingüístico-semántico. Acusamos lo negativo de su dualismo distintivo, que actúa en la práctica como un escapismo para la existencia y la Vida misma de la raza y el individuo enmarcado en ésta. Acusamos su "racismo" de igualitarismo encubierto, ya que cualquier humano, independientemente de su raza, puede formar parte de la "raza espiritual", lo cual no deja de ser un igualitarismo universalista muy refinado y sofístico, otro intento moderno más con el cual el Sistema auto-protege sus mitos anti-raza.

     Y finalmente lo felicitamos en su afán sofistico; no obstante, su obra ha sido refutada y superada.

     Las claves para detectarlos (a los evolianos) son mediante sus ideas. Ellas se caracterizan por:

— Rechazo a nuestro racismo (que ellos necesariamente deben llamar "biológico" para distinguirlo del suyo).
— Cierta justificación del mestizaje y del ingreso de mestizos a nuestras filas (todo a favor del pretendido "espíritu").
— Rechazo a la "imagen-meta" del hombre nórdico (una suerte de marxismo racista).
— Crean oposiciones donde no las hay.
— Son adeptos a exaltar divisiones culturales para dividir a los Blancos del mundo: enfrentan a hispanos contra anglosajones, crean un rechazo contra los "nordicistas".
— Rechazo militante a la superioridad y al deseo de supremacía aria.
— Exaltan a los eslavos.
— Desenfatización de la importancia racial natural.
— Desenfatizan los logros creativos, científicos y técnicos de los arios.
— Desmedida apología a entes tales como "Imperios".
— Desmedida apología al "espíritu", independientemente de la raza.
— Apología de una virtual e inexistente "raza espiritual" y "heroica", de la cual pueden incluso formar parte los negros.
— Hablan también de tres razas: la raza del alma, del cuerpo y del espíritu. También hablan de la raza dionisiaca y la titánica. Desconfíen e intenten esclarecer a esos camaradas, ofrézcanles este presente ensayo. Si el presunto infiltrado no cambia, es porque es un infiltrado consciente que sólo traerá división y caos a nuestras filas, pues en todo momento intentan imponer la visión de Évola sobre la de Hitler, "mejorándola", según ellos.
— Rechazan el exclusivismo racial natural del hombre Blanco.

     Es posible que profesen todas o algunas de estas ideas por separado.

     Los efectos que provocan son:

— Siembran la duda en nuestro ideal.
— Confunden a los desprevenidos.
— Nos desvían de nuestros ideales esenciales.
— Crean divisiones internas e introducen contradicciones espurias, quitándonos la unidad de concepción.

     No existe entre nosotros contradicción. Toda contradicción —artificial— es introducida por ellos.

     Recordemos que estamos en una guerra de ideas. Nuestra cosmovisión y sólo ésta debe reinar hegemónicamente. Si no mantenemos un orden en nuestras filas aspirando a la ortodoxia doctrinaria (al menos en el ámbito privado), el NS como ideal jamás triunfará.


LA AMENAZA (CUÁL ES Y CÓMO DESCUBRIRLA)

     Un factor debilitador de cualquier Raza es la desunión. Ésta es provocada por el número de cosmovisiones que profese o circule por el pueblo. Es por ello que luego del surgimiento de reformas religiosas, políticas, económicas (todas ideológicas), sobreviene la división, el conflicto y la desunión. Una gran variedad de modos de pensar o, mejor dicho, de filtros ideológicos a través de los cuales vemos y comprendemos el mundo, provoca la división de la unidad general, mediante las pequeñas uniones atomizadas. Éstas son mayormente atomizadas cuando las esencias de las mismas son radicalmente diferentes y antagónicas. La fuerza del nacionalsocialismo racista consistió en la revelación de una verdad trascendental: hermanos de raza tienen un mismo origen y, por lo tanto, un destino teleológico común. Es por ello que la unión en la raza debe fomentarse [3]. Ese origen común fue, según nuestros teóricos y según nos cuenta la Historia misma, el tipo nórdico.

[3. Al menos en su élite y en su cúpula dirigencial, que debe ser la misma. Lo importante es la unidad en la dirección para conducir los destinos del pueblo en un mismo sentido —con una misma meta—. A su vez es posible plantear dos tipos de estrategias dimanantes de la condición anterior: la primera, que consta de la unión absoluta bajo un pensamiento único y hegemónico, como es la Weltanschauung nacionalsocialista; la segunda, consta de dos o más Weltanschauung en esencia iguales y diferenciadas sólo superficialmente, dadas al pueblo con un sentido confluyente hacia un objetivo único y un destino único. Es decir, la división sería artificial pero controlada absolutamente y con suma discreción por los sabios iniciados en estos secretos, siendo éstos portadores de una sola Weltanschauung, conocedores profundos de la realidad natural y la realidad social creada por los sabios].

     Expandir los genes de los ancestros más puros es una misión eugenésica que no debe asustarnos sino enorgullecernos por contribuír a esta misión elevada.

     Para lograr unidad de acción debe existir unidad de concepción —al menos en la élite—. La revelación racista de Hitler, Rosenberg y los demás profetas y magos del racismo, constituyó la verdad que une más allá de la división ideológica. Así el NS albergó en sus filas tanto a cristianos como a paganos; incluso muchos comunistas fueron convencidos (por ello Hitler apuntaba su propaganda hacia los co-raciales, sin importar qué pensaban; a ellos se los "convertiría"). En la Realidad de la Raza se disuelven todas las divisiones ideológicas artificiales, la Naturaleza habla y el humano escucha el sutil y discreto susurro de su sabiduría. Ante esta superación de las divisiones creadas por los hombres queda sólo un último reto, que también fue superado por el NS: la raza blanca indoeuropea tiene en la Naturaleza y en la realidad una última debilidad real, que de no ser comprendida puede dividirnos. Al no ser la raza indoeuropea un bloque homogéneo, racialmente hablando, se hace presente la posibilidad de una división ideológica real basada en un hecho real. El judío no omitió esto; por ello, como no puede evitar que los NS sean NS y, por ende, racistas, intentan crear un particularismo racista tendiente a exaltar particularismos étnicos Blancos, una especie de "democracia marxista racista" que dice "todos los pueblos Blancos son iguales", lo cual es falso. El objetivo es que estemos todos desunidos, para que, por ejemplo, yo, argentino descendiente de italianos, jamás apoye ni me una a un nórdico de Alemania o de Estados Unidos.

     Lo que pretende evitar el judío es que nos unamos más allá de las fronteras políticas y más allá de la etnia, porque eso posibilitaría un ataque simultáneo a su anti-raza que no podrían evitar. Si nuestra raza indoeuropea se une —evitando las rencillas étnicas— para acabar definitivamente con este enemigo común, existirá el peligro de una lucha étnico-racista dentro de nuestra propia raza. Para evitar todo esto, nuestro profético racismo NS previó esto instaurando el ideal nórdico para toda la raza blanca aria o indoeuropea. Los fundadores del nacionalsocialismo, Hitler, Rosenberg, señalaron al elemento nórdico como el portador de la pureza suprema de toda la raza blanca indoeuropea. Es decir, la jerarquía natural no omitió tampoco la realidad de la raza indoeuropea. Debemos combatir el mito judaico de que ni siquiera el nórdico es puro. Hay lugares en Europa (incluso en EE.UU.) donde los hay aún y de la mayor pureza. Guste o no, jamás estará de más aclarar que Hitler mismo no era nórdico, y sin embargo todo el NS estuvo basado en la exaltación de los nórdicos y arios primigenios (no es una invención de Hollywood). El ejemplo de Hitler es la mayor muestra de la superación del propio hombre, incluso del propio ego racial y particular. Esto fue establecido así no por un capricho sino porque de esta manera no sólo luchamos por la sangre aria, sino también por la sangre aria pura. Aceptando esto, no existirán conflictos en el futuro, nadie nos separará, y todos sabremos que el sacrificio que hoy hacemos no será en vano, no será diluído en un error.

     También hay que aclarar que el abrazo espiritual hacia la raza blanca indoeuropea llegó más allá de lo nórdico, abarcando también a los no-nórdicos, pero en ningún momento se cambió la Weltanschauung. Aún esperamos en un futuro crear legiones SS según la imagen-meta nórdica (incluso en países occidentales donde no los hay en mayoría). Esto es preciso tenerlo muy presente ya que mantener esto es mantener la esencia NS. Destruír esta jerarquía dentro de nuestra raza blanca es democratizar e introducir un igualitarismo dentro de nuestra raza; es también burlarse de Hitler y subestimar su clarividencia. Eso es lo que ahora pretende el judío: destruír esta unión y esta jerarquía, desenfatizando lo nórdico como ideal-meta, introduciendo la exaltación de particularismos, introduciendo la rencilla idiota, dividiendo desde la realidad racial. ¿Pero qué nos dice el NS?. Nos dice que somos hermanos de sangre y que seamos o no nórdicos pertenecemos a un mismo pueblo natural; nuestro destino y lucha debemos emprenderlo juntos, ya que somos toda una raza en peligro de extinción total. Al mismo tiempo esta lucha común no nos impide abandonar el ideal NS. El elemento nórdico fue señalado a través de estudios históricos como el origen de todos los pueblos indoeuropeos, la cepa de todos los demás, el fundador de las más grandes civilizaciones. De ahí su importancia.

     La vuelta hacia la Edad Dorada requería la vuelta absoluta hacia el origen ario nórdico (esto no se debe confundir con una regresión o rechazo a los avances de la civilización). Mucha ciencia y mucho ocultismo estaban presentes en estos gloriosos postulados. Quien admite esto es invencible. ¿Con qué autoridad podríamos contradecir a estos profetas que fundaron el NS y sacudieron al mundo?. En este sentido, Évola trabaja para Sión: introduce mediante tergiversaciones y sofismas la desenfatización de lo nórdico biológico, y exalta lo eslavo (combatido por Hitler), es decir, democratiza la raza. Hitler intentaba colocar al elemento nórdico en la cúspide de la pirámide de la raza blanca, una pirámide que a su vez —con los siglos— se iría homogeneizando hacia lo biológicamente nórdico. Y mientras este proceso dure —y también luego—, todo Blanco indoeuropeo, sea o no nórdico, sería privilegiado colocándosele por sobre toda raza de color. En resumidas palabras, eso se llama eugenesia. Es decir, ni blancos anglosajones germánicos ni blancos latinos o mediterráneos [4] deben jamás estar separados en la lucha por la supervivencia racial; no somos razas diferentes. Y justamente todos los autores del racismo subversivo y anti-natural intentan crear divisiones absolutas entre los Blancos. Recordemos lo que decía Hitler sobre los judíos: que para exterminar a los nórdicos rusos exaltaban el fervor étnico-racial eslavo. De nada sirve si todos luchamos juntos mientras las últimas reservas de nórdicos se extinguen. ¡Ellos son parte fundamental en el NS!.

[4. Latinos verdaderos, no los negros de MTV a los que el judío llama "latinos"].

     Desde los judíos en forma directa, hasta de manera indirecta mediante Vasconcelos, Miró y Évola, en todo momento intentan dividirnos; primero, mediante ideas, y luego el resto del trabajo lo hace el portador de la idea.

     Todo esto es importante tenerlo en cuenta, ya que sólo nuestra cosmovisión une, y ninguna otra lo hace. Incluso nada impediría que cualquier etnia blanca, incluída la eslava, luchen juntas bajo la bandera NS, si éstas no olvidan el ideal-meta nórdico.

     El evoliano puede incluso simpatizar y hasta llegar al extremo de decirse nacionalsocialista y luchar; no obstante, si jamás supera y deja voluntaria y conscientemente su evolianismo, por más que desee la "unión", jamás se concretará, ya que su propio evolianismo, por ser esencial y filosóficamente diferente a nuestra cosmovisión, le impedirá cumplir este objetivo. Para lograr la unidad real se deben abandonar otras cosmovisiones y abrazar sólo la nuestra. Los pensamientos dirigen a los hombres y les dan un horizonte, y el horizonte evoliano no es el mismo que el nuestro; por ello el evoliano, por más bueno y luchador que sea, si aún sigue convencido de su ideología, no nos sirve, o al menos no nos sirve para cuadro dirigencial e intelectual. No nos molestaría un evoliano que deseara ayudarnos en nuestra revolución si a éste lo mantenemos muy controlado, evitando toda influencia intelectual. Óptimo seria el caso en que reconozca la inferioridad de la derecha tradicional y abandone tal ideología, comprendiendo la incoherencia, la incompatibilidad y la contradicción metafísica que implica abrazar ambas visiones al mismo tiempo. Si no tomamos medidas profilácticas contra toda idea disolvente, el suave veneno destruirá nuestro futuro.

     Puede darnos esperanzas el hecho de descubrir que hasta un simple nacionalista argentino de la rama anti-sinárquica, como es el caso del licenciado Arnaldo Rossi, llamara a los evolianos como "tradicionalistas funcionales con la global-invasión".

     Finalmente, puedo decir que a pesar de todo soy optimista. La amenaza será superada, es una ley, porque nosotros estamos con la raza y la Naturaleza, la única Naturaleza. Todos aquellos que negaron su profundo valor cayeron ante la daga infalible del destino.


LA SOLUCIÓN (QUÉ MEDIDAS TOMAR)

     Lamentablemente he visto en algunas páginas web NS cierta infiltración de la derecha tradicional que nada tiene que ver con nuestra visión y nuestra propia agenda. Es alarmante también cierta infiltración del satanismo.

     Como dije anteriormente, no debemos temer a la censura de determinadas ideas. En la lucha de las cosmovisiones triunfa aquella que impone sus ideas, más allá de que sean falsas o verdaderas. En la actualidad existe un excedente de ideas deletéreas y degenerativas, que aquellos que no están iniciados en toda nuestra cosmovisión no pueden percibir el veneno que está detrás de ellas.

     Algunos camaradas creen erróneamente que la censura es mala en sí misma, algo que llegan también a asociar a algo típicamente judío. Por ello rechazan la censura, hablan de libertad de expresión, etcétera. Lo que no saben estos camaradas es que lo malo no es la censura en sí misma sino el sistema de ideas y creencias que se imponen. Las cosmovisiones que se imponen son las buenas o las malas. Algunos camaradas creen que la censura es mala porque nosotros la sufrimos, porque nosotros somos silenciados. Pero hay que separar bien las cosas: nos censuran por las ideas, ya que las mismas liberarían a nuestra raza. La censura sólo es un instrumento, una válvula que silencia determinadas ideas mientras permite la exaltación de otras. Como vemos ahora mismo, el error en determinado juicio puede debilitar a aquel que lo sostiene, sin siquiera advertirlo; cuando uno conoce la verdad puede "ver" el error y superarlo.

     Toda idea o representación genera un efecto. Toda idea destructiva afecta negativamente al hombre. Dejar en libertad toda idea descabellada es un crimen. Esto sucede sólo en la democracia judaica, y el mundo está sumergido en la degeneración y el auto-aniquilamiento. El Gobierno Mundial judío sólo trajo sufrimiento al mundo. El parásito está consumiendo la vida del cuerpo que lo alberga. Debemos reaccionar antes de que sea demasiado tarde.

     En nuestro caso, que pretendemos la victoria de nuestro pensamiento y cosmovisión, la censura deberá silenciar todas aquellas ideas disparatadas que se han lanzado a las masas ignorantes mientras alegremente éstas las han tomado y practicado, sumergiéndose en el lodo más inmundo. Incluso muchos hombres que se creyeron inteligentes cayeron presa del error. El trabajo de restauración pasará por la promoción de nuestras ideas y la supresión —en el mayor grado posible— de aquellas que llevan al hombre a la perdición.

     El comunicador debe conocer los secretos de la propaganda y la censura, algo que ameritaría otro libro entero. En este momento me limitaré a indicar que la estrategia de censura no sólo depende del propio censurador sino también de otras comunicaciones que provengan de otras fuentes y de situaciones diferentes que se presenten. Por ejemplo, imaginemos el siguiente caso: en un grupo de camaradas, nadie conoce a Évola (u otro cualquier autor que quisiéramos combatir). No es necesario que todos pierdan el tiempo leyendo toda una fundamentación en contra de tal autor (sólo el censurador debe conocer todas las amenazas) ya que su doctrina está en gran parte limpia. Si en un grupo en cambio hay uno o unos pocos que sabemos que han leído a Évola, es necesario que asistamos a aquellos camaradas con ensayos bien fundamentados, de manera que la lectura combatida no haya perturbado la claridad con que veíamos el mundo. Para vencer otra idea jamás hay que exponerla textualmente tal cual la expuso determinado autor, siempre debe estar "procesada" bajo nuestra visión. ¿Por qué?, preguntarán. Porque el simple hecho de exponerla implica un riesgo debido a la tergiversación semántica u ontológica que dicho autor pudo exponer en su discurso, afectando al camarada que tenga una conciencia aún limitada. Como toda conciencia no tan elevada genera dentro de sí múltiples síntesis de las ideas que llegan a su cerebro, la síntesis creada a partir de una explicación fundamentada y basada en nuestra perspectiva será menos perjudicial que la síntesis directa entre la cosmovisión que sostenemos en nuestra conciencia y las ideas expuestas directamente por determinado autor deletéreo. Esta estrategia psicológica bien la supo Hitler. ¿O nos olvidamos de que fue él mismo quien para combatir el marxismo lo rebatió a partir de nuestra visión?. Pocos NS han leído directamente la obra de Marx, y sin embargo conocemos su esencia, sus fines últimos y a quién beneficia, porque lo vemos respaldado en los hechos y datos de la realidad. Por ello no caemos en su trampa. ¿Pero cuántos hombres antes de Hitler advirtieron con su increíble clarividencia esto?. Siempre es cuestión de minorías.

     Si existe una propaganda externa de una idea combatida por nosotros cuyo control nos es imposible de frenar, no quedará otra que la estrategia antes mencionada; pero si nuestro poder de control monopólico nos permite frenar la propaganda de aquellas ideas deletéreas, simplemente la mejor manera de censurar en ese caso será la total omisión, llevando la atención de la conciencia colectiva hacia ideas ya controladas por nosotros. En el plano de las ideas se lo combatirá indirectamente. Daré un ejemplo práctico que todos podemos observar: El judío para combatir nuestro ideal no sólo lo hace directamente sino también indirectamente. Cuando el ataque es directo, lo hace por un lado atacando la imagen externa del NS, uniéndola a situaciones injustas que generen desprecio, mediante la mezcla de un litro de verdad con muchos litros de mentiras; e internamente, tergiversando nuestras ideas y ocultando aquellas que eleven nuestra conciencia. Jamás mostrarán las cosas buenas que hizo Hitler ni mostrarán que Hitler hablaba de amor a la propia raza y de sacrificio por el hermano racial, ni mostrarán las ideas de honor y lealtad que se promovían. Sólo mostrarán morbosas montañas de cuerpos apilados como victimas inocentes, sólo para generar rechazo y alejar a la gente de nuestros libros; pero, por otro lado, podemos ver un ataque indirecto, esto es, cuando no nos nombran directamente, por ejemplo, defendiendo —sólo con palabras— a minorías étnicas de otras razas (ya que en la realidad las explotan), sólo para auto-defenderse existencialmente como minoría. Vemos campañas contra la discriminación y el racismo, donde no siempre figura algo en contra del NS, pero funciona independientemente, es decir, un ataque indirecto. Por ejemplo, cuando en las películas anti-racistas combaten la discriminación de un Blanco contra un negro, en realidad lo hacen por ellos mismos, ya que en la campaña anti-racista entra lo mismo, y luego les servirá cuando el judaísmo se encuentre en aprietos. Jamás expondrán los profundos fundamentos sobre el hecho de que no queremos compartir nuestro suelo con otras razas; siempre mostrarán al racismo como un odio irracional sin sentido, infundamentado, delirante e injusto. Ellos siempre tienen que acudir a la tergiversación y a la mentira, y a pesar de ello da resultado (porque coparon nuestros medios de comunicación). A nosotros no nos hará falta tergiversar nada: sólo mostrando la verdad podemos triunfar contra toda idea destructiva.

     Tampoco debe ser un impedimento para nuestra lucha el hecho de que nuestra simbología esté prohibida legalmente (en la libertad democrática) y rechazada psicológicamente. Siempre recuerdo un episodio en la gloriosa lucha NS que emprendió Hitler. Una vez le prohibieron a las SA el uso de uniformes pardos. La respuesta fue simple, se realizó un desfile sin camisas. La moraleja es que nuestros símbolos sagrados arios son representantes de nuestros ideales, pero ellos los llevamos adentro. Nada nos impide luchar por el poder "sin camisas", y cuando lleguemos a él, obrar sobre las mentes y el Destino, en el largo plazo. Si lo vemos conveniente, refregaremos en venganza nuestros símbolos a nuestros enemigos. ¿No es una buena idea?.

     Otra medida de censura es evitar citar a Évola y sus ideas en nuestros propios escritos dirigidos a nuestros camaradas. Es un error cometido por algunos pensar que sólo nombrar o citar una breve frase interesante que no esté en oposición con lo que profesamos es inofensivo. Pero ello revela una ignorancia en el conocimiento de la psicología de la comunicación. Daré otro ejemplo: el judío actualmente para difundir el marxismo y todas las ideas rojas utiliza símbolos que atraigan a la literatura roja. Es el caso de la famosa imagen del Che. En definitiva, es un símbolo que gracias a la prensa monopólica es cargado de un montón de valores positivos: lo heroico, la lucha por un ideal, el deseo de cambiar y mejorar el mundo, etcétera. Muchos sólo compran el símbolo (adeptos) y jamás saben siquiera quién fue Marx. Pero dentro de esa masa idiota y manipulada que compró el símbolo existe una minoría que se dirige inevitablemente a la literatura roja, convirtiéndose en un soldado rojo que sin saberlo está al servicio del poder judaico. ¿A dónde voy con esto?. Bien; en el caso de la censura sucede algo similar, cuando el incauto camarada, si bien no coincide completamente con las ideas de Évola y no obstante cita lo supuestamente "rescatable" del mismo, más allá de que no haya entendido bien al autor (que parte de una base filosófica diferente y que aparenta por momentos ser muy coherente), el ingenuo y algo torpe camarada lo que en realidad está haciendo al nombrarlo en un escrito (quizás como ayuda en la fundamentación de determinada exposición) es abrir una puerta mediante un símbolo (un sólo nombre es también un símbolo) para que otros desprevenidos camaradas acudan a la literatura de la derecha tradicional. Así el mal se expande como la plaga, por contagio.

     Los administradores de foros y censuradores tendrán el mayor de los cuidados, como así también aquellos que comuniquen ideas seriamente expuestas como material doctrinario.

     Por ello también elaboré una lista de pequeñas ideas que delatan a los derechistas tradicionales evolianos, sin que ellas siquiera nombren a Évola. Ésa es la victoria a la que apunto: comprender las esencias de las ideas, sus efectos negativos y positivos que provocan, más allá de los símbolos y de quienes las hayan formulado (claro que sin descartar las posibles intenciones del autor). Lo que verifica la verdad de un ideal es la comprobación y la corroboración frente al mundo Natural, el mundo Real.

     Finalmente doy gracias al Destino y a la Providencia por haberme permitido poner al descubierto este engendro diletante del intelectualismo decadente.

     Sin más, espero haber contribuído al fortalecimiento de esta semilla de futuro que llevamos dentro de nuestras mentes. Todo por mis hermanos raciales, camaradas y luchadores.–

No hay comentarios:

Publicar un comentario