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domingo, 30 de junio de 2013

Karl Santhrese - Sobre la Amenaza Evoliana (2)


     Como continuación directa de la entrada anterior presentamos ahora el sexto capítulo del ensayo de Karl Santhrese "La Amenaza Evoliana", que aborda la crucial y conflictiva cuestión de la raza, con toda la amplitud filosófica y bío-física de este preclaro y directo pensador argentino nacionalsocialista, que paternalmente nos indica cuáles caminos conducen a malos destinos y cuáles serían los que a buen fin llevan. Debemos señalar que este capítulo tiene aquí unos pocos párrafos de menos, y que, al igual que en la entrada de ayer, hemos hecho una labor de corrección gramatical debido a ciertas deficiencias quizá de la edición, pero las palabras, que no son otras que las del autor, cómo no, las consideramos como portadoras de mucha razón y muy esclarecedoras y lúcidas para todo lector amigo.


La Amenaza Evoliana (2)
por Karl Santhrese
Enero de 2006



RACISMO CIENTÍFICO-NATURAL
Y "RACISMO" ANTINATURAL O SUBVERSIVO


     El proceso del re-despertar racial de nuestra Raza vino a raíz de los descubrimientos científicos que surgieron en Inglaterra y Alemania principalmente.

     El judío, que siempre quiere a los arios en estado de hipnosis para así esclavizarnos, se vio sorprendido por estos avances. Y acudió rápidamente a su práctica sofística.

     El amanecer de un racismo ario le quitaba el sueño de poderío mundial al judaísmo. El racismo nacionalsocialista fue el corolario de los avances en la ciencia racial y la síntesis perfecta en un marco ideológico con un programa social para que la raza aria recuperara su soberanía.

     Para frenar la amenaza que significaba esto para los intereses judíos, éstos lanzaron al "mercado mental" una serie de ideologías distorsivas con el objeto de crear confusión ontológica y teleológica. En otras palabras, ante la imposibilidad de frenar los avances científicos raciales, apuntaron a crear posturas ideológicas pseudo-religiosas, pseudo-espirituales, que fomentaran un "racismo" distorsionado, débil y controlado, anti-científico, subversivo y anti-natural, que en última instancia sirva a los intereses judíos y aliene y destruya a otras razas, principalmente la nuestra. [...]

     Nuestro racismo NS natural filosófico-científico-teleológico está basado exotéricamente en las adaptaciones sociales de los estudios científicos de Gregor Mendel, Hugo de Vries, Carl Correns y Erich von Tschermak (las leyes de la transmisión de las cualidades hereditarias), los eruditos estudios del Conde de Gobineau, las concepciones de Chamberlain y las del creador de la eugenesia científica Francis Galton, los estudios bío-sociales racistas de Herbert Spencer, y también los trabajos del eminente zoólogo Ernst Haeckel, quien dio su versión mejorada del darwinismo adaptándola al campo social entre los alemanes a principios del siglo XX. Otros autores importantes son Ernst Krause, Otto Ammorn, Ludwig Wilser y Ludwig Woltmann, que publicaron estudios sobre el racismo social [1]. Todos trabajos censurados hasta el día de hoy por el judaísmo internacional.

[1. Como acotación cito los trabajos de posguerra como los del antropólogo y sociólogo SS francés Jacques de Mahieu, plasmando los principios de la bío-política, o el trabajo independiente de Georg Rieck "Genética de la Inteligencia"].

     En cuanto a los orígenes esotéricos, este mismo racismo nacionalsocialista tiene su fundamento en concepciones milenarias y ancestrales que tuvieron su renacimiento con destacados y verdaderos ocultistas neopaganos germanos que profesaban un racismo similar al nacionalsocialista y cuyo mayor exponente es Guido von List, profeta increíble que vaticinó las conflagraciones mundiales, la formación de la SS y el ascenso y formación del Tercer Reich; también Rudolf Gorsleben, y en menor medida Lanz von Liebenfels. O místicos germanos como Meister Eckhart y el mismo mentor de Hitler, Dietrich Eckart, a quien dedica el segundo volumen de "Mi Lucha". No dejo de nombrar aquí la influencia de algunas ideas que circulaban en la Sociedad Thule.

     Mientras el hombre actual se limita con su ciencia a medir y calcular la realidad, jamás se pregunta el profundo por qué de la misma. La ciencia, si bien ha buscado en las profundidades, se ha atomizado, está vacía de contenidos filosóficos y teleológicos, porque así lo quiere Sión, para tener a la ciencia como esclava del capital. Los científicos están atomizados en lo más profundo de las partes, pero desconectados del Todo; la ciencia y las partes están desconectadas de una cosmovisión unitaria y a su vez totalitaria del mundo. Estos científicos actuales no son más que genios de las partes, pero ignorantes del Todo. No obstante, con la venida del NS y su visión natural y teleológica del mundo, la ciencia encontró el más profundo por qué, el para qué y el para quién. La otrora vacía ciencia aria [2] fue asida, redimida y elevada por nuestra weltanschauung. El NS se diferencia radicalmente de otras cosmovisiones: no sólo no teme a la ciencia y a la realidad sino que coloca a la misma como un elemento imprescindible para hallar verdades ocultas en la Naturaleza, para respaldar verdades intuídas, para lograr precisión, certeza y supremacía. Un descubrimiento científico que beneficie a la raza aria puede marcar la diferencia en la lucha por la supervivencia y la perpetuación de la especie. [...]

[2. Que no por ello dejó de traer beneficios al mundo, poniendo en duda y en todo momento los más sofisticados sofismas, ilusiones y supersticiones].

     Así el Nacionalsocialismo se basó, entre otras cosas, en la ciencia. Nunca el conocimiento dispuso de mayores medios para indagar positivamente la realidad hasta sus entrañas mismas, pero habiéndose suprimido la conciencia racial y la del Ser inmanente (desde hace siglos), todas estas ciencias estaban perdidas en la nada, se servían a sí mismas, perdiéndose el conocimiento integral; la sabiduría era cosa del pasado, y en el estudio de las partes, por más profundo que se indagase, la esencia de las cosas jamás era descubierta (ni lo es para el hombre actual): éstas sólo se descubren en la relación con el Todo.

     La irrupción de la cosmovisión Nacionalsocialista en el mundo es lo que le dio vida y sentido a la ciencia.

     Aquellas preguntas como ¿Quién soy, por qué vivo en este mundo, en este tiempo, en este espacio?, ¿qué sentido tiene todo esto?, ¿cuál es el sentido de la vida?, fueron respondidas por el nacionalsocialismo con la certeza ineludible del respaldo del mundo mismo, del mundo natural. Por eso en un mundo relativista nosotros vemos absoluta y claramente nuestro camino. No hacemos castillos en los cielos, lejos de la realidad; hacemos castillos en nuestro mundo, castillos que, por cierto, están rodeados de pestilentes chozas. Esta visión nos hace poderosos espiritualmente. No necesitamos ya nada, ni a nadie; el tiempo nos dará la razón. Nosotros pisamos suelo firme y ésa es la respuesta a las más elevadas preguntas: ¿por qué yo estoy despertando?, ¿por qué nosotros estamos despertando?, ¿por qué vemos más que otros?. Nuestro rascacielos está construído sobre suelo firme. Nosotros como arios abrazamos la Naturaleza, mientras que un mundo en progresiva decadencia se ha esforzado siempre por negarla. ¡Nosotros vinimos a destruír ilusiones!. El mundo y el hombre actual decadente viven en la penumbra porque han caído en las profundidades, porque el Sistema judaico se ha encargado de producir y estimular el olvido en los no-judíos, con el solo objeto de lograr una ventaja relativa de Conocimiento (y por ende, de Poder). Esta visión particular parte del Nacionalsocialismo esotérico que yo profeso. Nuestro mundo no está en el más allá, ni en el "cielo"; nuestro mundo esta aquí, alrededor nuestro. No nos interesan los paraísos del más allá; queremos que nuestro mundo sea un paraíso, y no nos interesa cómo nos llamen por este anhelo.

     Ante nosotros la derecha tradicional se nos muestra como algo que aparenta preocuparse por "despertar al hombre" de aquel olvido, pero en rigor de verdad al desenfatizar e incluso desmerecer y hasta dejar en un segundo plano a la Realidad y el mundo de la existencia natural, no representa sino una regresión y una reacción a nuestro profundo avance; es otra cara del Sistema que se auto-protege, se auto-regenera, con lenguaje actual.

     El nacionalsocialismo viene a decirle al hombre adormecido en la más profunda decadencia y olvido, que su propia estirpe, su propia raza blanca, no es una cosa ajena a sí mismo, no es producto del azar; que no sólo su evidente color es diferente al de otras razas, que hay mucho más que un color, hay un sentido natural y divino al mismo tiempo. El racismo NS es una puerta para lograr una conciencia superior del mundo. La raza propia que uno trae desde el nacimiento y que uno no elige, posee un sentido oculto, un misterio que debe ser develado. Este misterio es revelado por el nacionalsocialismo en primera instancia, para luego en un círculo de mayor confianza continuar con la revelación de los misterios en las manos del nacionalsocialismo esotérico.

     Todo el racismo científico-natural y esotérico vino a fusionarse en el NS, constituyendo la síntesis perfecta. La misma representaba una amenaza total al dominio judío y su conspiración, que con una tarea de siglos había logrado acostumbrar mentalmente a Occidente sobre la concepción del pueblo judío como "pueblo elegido". A esta quimera el NS opuso el hecho histórico de la superioridad de la raza aria, un verdadero «Pueblo Elegido» y «Creador» por naturaleza. Siglos de propaganda judaica fueron a parar a la basura. Ideologías, religiones, y mitos caían al suelo desde lo alto de las estanterías de la sofística y la ilusión.

     El nacionalsocialismo no se enfrentó directamente a una ideología sionista, ni a un subgrupo judío, sino que se enfrentó a todo el pueblo judío como una raza (anti-raza). Abandonó una lucha meramente humana para abrazar una lucha divina. Es decir, evitaba un choque dialéctico contra una ideología (creación humana), emprendiendo un choque dialéctico natural entre razas con cualidades bío-psíquicas diferentes (batalla divina). Los nacionalsocialistas llevaron el choque dialéctico contra todo el pueblo judío, algo que disgustó y enfureció a los cabalistas, ya que una condición para la pretendida entronización del Anticristo "de la sangre de David" era evitar que el pueblo judío sea combatido como raza y colocado ideológicamente como un opuesto contradictorio, ya que el mismo debía estar sobre cualquier oposición (es decir entre bastidores). Hitler nunca pudo haber sido agente Illuminati como algunos ignorantes y/o malintencionados afirman, precisamente por su razón racista, ni siquiera pudo serlo en forma inconsciente (como sugiere curiosamente el judío cabalista Henry Makow), ya que planteó y plasmó doctrinalmente lo que pretendían evitar los judíos cabalistas y talmúdicos.

     Hitler, al descubrir y colocar a todo el Pueblo judío como un enemigo nacional-racial parasitario del pueblo ario Alemán y Europeo, creaba la única oposición que los cabalistas pretendían evitar, es decir, la racial natural-científica y biológica, ya que esta oposición destruía de raíz todos los planes cabalistas y talmúdicos, ya sea en el plano práctico, ya en el plano teórico. Las demostradamente estériles "soluciones" religiosas fueron superadas por acciones reales concretas y naturales. Era el plano que los dirigentes judíos querían evitar, porque temían su eficacia. Los dirigentes judíos quedaron enfurecidos no tanto por la muerte de cierto número de judíos sino porque Hitler destruyó la cosmovisión religiosa del mito del único pueblo elegido, y al mismo tiempo puso en evidencia la naturaleza de dicho pueblo a la luz pública de la Historia Universal, presentando bosquejos de soluciones concretas y definitivas. Nadie hasta entonces había reunido en una cosmovisión tanta calidad y cantidad de Verdades y certezas a los arios. En un momento histórico donde la más oscura tiniebla nos aplastaba, una antorcha iluminó a nuestra raza por los senderos de la Vida. Hoy más que nunca aquellos ideales son la llama que iluminará a un mundo sumergido en profunda decadencia. El Tercer Reich fue un intento de reconstruír el paraíso terrenal-espiritual del hombre ario, para el hombre ario. Bien lo dijo Miguel Serrano en el prólogo de una edición de Mi Lucha: "El Paraíso retornó en un solo punto de la Tierra, tal como habrá sido alguna vez en una remotísima edad".

     Nosotros sabemos que a los verdaderos dirigentes del judaísmo no les importaría, en caso extremo, sacrificar al sionismo (político) y hasta al propio Israel. Por ello vemos últimamente a algunos judíos con una fuerte retórica anti-sionista deambular entre manipulados e ignorantes izquierdistas y simples nacionalistas. Estos judíos hasta critican y comparan el judaísmo sionista con el nazismo en señal de rechazo. Es decir, como el mundo se está dando cuenta de lo que son los judíos, ellos lo reducen a un simple problema sionista; de esta manera nadie critica a toda la anti-raza (evitan la lógica racial nuestra). Los ignorantes creen ver en ellos "judíos honestos", "judíos bien intencionados", no advirtiendo que es parte de la doble moral. Debemos entender que para los racistas la sangre está primero incluso que la propia patria y la propia religión. ¿Por qué? Porque la sangre y la raza son nuestra religión. Debemos entender también que el ocultamiento de la conciencia racial biológica al hombre blanco es la principal arma del judaísmo, la fuente que le proporcionó su supremacía. Un hombre ario que no vea y no estime su raza aun teniéndola, es un zombi, un esclavo psíquico, una oveja fácilmente manipulable. En cambio, un ario consciente del valor absoluto de su raza, es un Lobo indoblegable que va camino al Superhombre Ario.

     Los judíos han usado esta disposición estratégica durante miles de años y les causa pavor imaginar las consecuencias que esta misma disposición estratégica podría generar en manos de una raza más creativa y más numerosa. Por ello combaten con mayor ahínco todo aquello que les hace competencia; por ello el enemigo Nº 1 de los judíos, aún después de 60 años de caído el Tercer Reich, sigue siendo el NS y su racismo, como también cualquier movimiento inspirado en éste. Sabemos que en el fondo ellos y nosotros somos ciertamente racistas de un modo similar [3], pero esto no nos afecta, porque ellos son ellos, y nosotros, nosotros. Las ideas-fuerza como el poder mismo, benefician a cualquier raza que la persiga. Las ideas-fuerzas racistas son de origen divino. La monopolización de las mismas, junto a su correspondiente respuesta en hechos, ofrece la llave para manejar el Destino de la Humanidad. Si sólo una raza puede manejar el Destino del mundo siempre preferiremos que sea la nuestra por sobre todas las otras. Para ello es necesario primero aspirar a la supremacía, incitando a las demás razas a abandonar cualquier aspiración racial y/o supremacista. ¿Se imaginan qué peligroso seria una China racista y supremacista?. Claramente una China comunista o hasta cristianizada sería inofensiva. ¿Se advierte la importancia de las cosmovisiones? [4]. Con el surgimiento del NS y su racismo, teniendo el derecho de primogenitura los brillantes germanos, la raza blanca se despojó de aquellas ideas disolventes que sólo criaban mansas ovejas.

[3. Un racismo similar, en cuanto a políticas endogámicas tendientes a conservar el patrimonio hereditario racial- biológico. Si bien ambos aspiramos a la supremacía de cada pueblo, no obstante nos diferenciamos en cuanto a la "política exterior" para con otras razas. Nosotros reprochamos el mestizaje que alienta el judío como anti-natural y la acción disolvente de este pueblo en nuestras comunidades arias como una ofensa a la Raza Superior].

[4. Nuestras ideología racista sólo debe servir a nuestra raza, ya que si fuese tomada por otra raza le estaríamos otorgando una fuerza interior que ella no supo descubrir por sí misma, siendo estas ideas muy peligrosas para nuestra propia supervivencia si son adheridas por cualquier raza no-aria, por cuanto otras razas mucho más numerosas junto a armas arias podrían exterminarnos. De allí que sea peligrosa la presente y futura difusión de ideas NS en China. Este problema que se detecta entre la "difusión universal" y la "difusión selectiva" nos demuestra hasta qué punto fueron precavidos los judíos en la utilización de la doble moral. Claramente la exposición y la "difusión universal" de las ideas racistas de su pueblo acarrearían su exterminio en el momento que los pueblo arios que hospedan a dicha comunidad descubriesen los fines ocultos que ellos persiguen. Hitler fue el primer ario en articular una sólida cosmovisión integral que sirva para garantizar la supervivencia efectiva de la raza aria].

     Évola en cambio favorece (al igual que otros escritores "tradicionalistas") servilmente a los judíos (más allá del palabrerío), ya que no sólo niega la superioridad intrínseca de la raza aria sino que ridiculiza el anhelo de supremacía racial aria, desenfatizando la raíz natural, científica, psicológica y mística de la visión racista NS. En definitiva, destruye ideas-fuerza indispensables para la supervivencia de nuestra raza.

     Frente a todo este renacimiento racista a que hacia mención anteriormente, que ponía en peligro la supremacía judía [5], la judería reaccionó intentando anularlo mediante múltiples medios. Por ello estimuló una reacción ideológica con ideas disolventes, con el fin de trastocar estos sólidos principios, introduciendo toda una serie de conflictos semánticos frente a las nuevas precisiones científicas en un área sensible del Nuevo Orden (desorden) Mundial judaico: la raza, la herencia, la biología, la Naturaleza.

[5. El nacionalsocialismo esotérico distingue la diferencia entre superioridad y supremacía. La superioridad es la cúspide del nivel jerárquico absoluto entre todas las razas humanas; la superioridad es intrínseca solo a la Raza Aria. La supremacía no es sinónimo de superioridad. Este término indica más bien una expresión de anhelo de poder absoluto, y/o puede indicar una posición de poder de una raza en un momento dado. Por ello, así como cualquier villano de raza inferior en los tiempos actuales de decadencia ha logrado posicionarse en el poder, una raza inferior como la judía puede alcanzar la supremacía (no por su poder se convierte en superior). La Edad Dorada será alcanzada cuando el Mundo sea regido por la Raza Superior Aria y para ello es necesario alcanzar la supremacía Absoluta. La actual y decadente Edad de Hierro es la consecuencia de haber dejado a una Raza inferior alcanzar la supremacía. La Naturaleza reclama castigo a la violación de sus preceptos. Hitler fue el primer castigador divino].

     Surge así, promovido por el enemigo, el "racismo" anti-natural o subversivo de tinte judeomasónico, de la mano de varios autores, como el uruguayo José Enrique Rodó, José Martí, José Vasconcelos y el mismo Julius Évola (que perfeccionó al extremo los principios subversivos). Vasconcelos —que era mestizo—, por ejemplo, tomaba el "amor" como patrón para crear una "raza cósmica" y "espiritual" producto de la unión de todas; se oponía al igual que Évola al "cientificismo racial" que venía desde la Inglaterra colonialista, y también predicaba una eugenesia para nosotros anti-natural, subjetiva, subversiva y delirante. Lo cierto es que todos estos autores al servicio del Sistema, cuando hablan de raza, no piensan lo mismo que nosotros; cuando hablan de espíritu no lo ven como nosotros; cuando hablan de eugenesia, su eugenesia no es la misma que la del Tercer Reich. En todos los casos se observa un dualismo que sustenta la estructura ideológica, que a fin de cuentas de manera directa o indirecta siempre conduce o abre la puerta al mestizaje racial. Esto para nosotros es un insulto a la Naturaleza y a los arios.

     Tanto Rodó como Vasconcelos también planteaban un discurso muy "racista", pero no era científico, no era real ni natural; estaba basado en creencias, no en conocimiento; era subjetivo, no objetivo. Lo mismo sucede en gran parte con Évola (esto sólo puede ser debido a dos cosas: a su aversión a los descubrimientos científicos por tildarlos de modernistas, o por su mala fe). Observemos que tanto Martí y Rodó como Vasconcelos representan las corrientes disolventes del neo-idealismo opuestas a nuestro racismo. Como ya dije, Vasconcelos predicaba la formación de la "raza cósmica", o la "quinta raza" (una especie de "raza del espíritu"). La diferenciación racial propugnada por él estaba dada por motivos estéticos o afectivos, cuyos denominadores comunes eran "la belleza y el amor". Esto permitía eliminar de facto los descubrimientos científicos que se venían realizando en Europa. Estos valores podían ser detentados por cualesquiera de los habitantes del orbe, independientemente del color de su piel, (con Évola sucede lo mismo pero cambia el denominador común para la selección de la "raza espiritual o dionisíaca"). Estos racistas subversivos y anti-naturales afirmaban que mientras los "yankees" hicieron un "Imperio de una sola raza", a ello Vasconcelos oponía otro "racismo" que aspiraba a que de la América española saliera "la raza síntesis con el genio y con la sangre de todos los pueblos y, por lo mismo, más capaz de verdadera fraternidad y de visión realmente universal". Es evidente la presencia de ideas judeo-masónicas, y también es evidente la semejanza y algunos puntos en común con las ideas de Évola (su esencia dual, subjetiva y anti-científica). Évola no fue tan imprudente de fomentar un mestizaje directamente sino que lo hizo indirectamente: por un lado afirmaba que la mezcla de razas era mala; pero lo increíble es que toda su cosmovisión dualista está dirigida a debilitar la raza según la concebimos. Indirectamente fomenta el mestizaje no sólo con el pensamiento dualista sino con la misma idea central de la "raza espiritual" y ciertos consejos "eugenésicos" enmarcados dentro de esta teoría disolvente. Fue muy astuto; por ello causa gran confusión a quien no sabe justipreciar estas sutilezas.

     Vasconcelos era un "evangelizador racial" que, al igual que Évola, separa el espíritu de la raza (lo independiza de la materia, de la Naturaleza, de la existencia). También se oponía a la ciencia, por tacharla de materialista y de servir al liberalismo y a los intereses de colonizadores europeos; era "modernismo". Proclamaba la supremacía de una raza "hecha con el tesoro de todas las anteriores; se fundirán todos los pueblos, para reemplazar a los cuatro que aisladamente han venido forjando la Historia. En el suelo de América hallará término la dispersión, allí se consumará la unidad por el triunfo del amor fecundo, y la superación de todas las estirpes" (Vasconcelos, 1958). Dentro de esta línea de desvaríos entra Évola, sólo que es mucho más sutil, ya que su subversión no fue tan obvia. La perfección destructiva en el ámbito semántico le brindó la flexibilidad de mimetizarse con un racismo más serio. En rigor de verdad la "raza espiritual" que Évola propone no es muy diferente a la "raza síntesis" o la "raza cósmica" de Vasconcelos, que tendería en último análisis al mestizaje por la desenfatización de lo biológico-natural. En el caso de Vasconcelos la apología mestizadora es directa; en Évola es muy indirecta, pero está presente. Évola, superando sofísticamente a Vasconcelos, elige de carnada valores más elevados: la fidelidad, el heroísmo, lo viril, etc., que en sí mismos esperan como un imán atraer a todos los hombres "superiores" de todas las razas que conformarían la "raza dionisíaca".

     En todos estos autores está presente de un modo evidente el rechazo a la ciencia, como es posible observar en el dualismo unas veces distintivo otras veces separativo, así como también un desprecio altivo al racismo natural-científico exclusivista blanco ario o indoeuropeo, que intentan mostrarlo en todo momento como servil a intereses económicos liberalistas y/o imperialistas [6]. En todos los casos se lleva como estandarte una bandera que sólo en apariencia se muestra como muy espiritual.

[6. Según nuestra visión, con el NS se destruyeron todos estos engaños, por cuanto el liberalismo fue duramente combatido. La raza está siempre por sobre todo interés económico, por cuanto lo económico no es sino un medio para asegurar la existencia y la supervivencia de un pueblo. Por ello somos anti-materialistas. Es llamativo que Évola haya combatido nuestro racismo calificándolo como servil al sistema "moderno" tomando como referencia y comparándolo al racismo judío talmúdico. Lo primero que se debe entender es que el Sistema es judío, y nuestro racismo más o menos similar al de ellos jamás puede haber servido al Sistema —es decir a ellos—, ya que precisamente éste es el que logró y logrará liberarnos. Hay que separar muy bien lo que es la influencia deletérea judía en la diáspora, de lo que es el racismo que practica. No hay que meter todo en una misma bolsa. La primera viene de la errónea manera de llevar a cabo su plan mesiánico, dimanante de su propia esencia destructiva: ellos no son los verdaderos elegidos, no son Señores sino esclavos inferiores y altivos. La segunda —el racismo— fue aquello que logró hacer posible la supremacía judía. Este último ha probado ser más que una verdad en si misma. A los NS no nos asustan cuando nos comparan con el judío talmúdico, primero porque no somos judíos, segundo porque somos superiores, tercero porque nuestro racismo no fue copiado a ellos, sino que por el contrario, ellos copiaron al ario su racismo en la Antigüedad. Los judíos copian todo, no son originales, son parásitos en todos los ámbitos, y el intelectual no es una excepción].

     Vemos con desprecio a aquellos que desacralizan la existencia y el mundo real. A ellos les llamamos nihilistas esquizoides. Y esto no nos impide aspirar a un mundo superior; esto no nos impide el ascenso hacia las alturas más elevadas. Para nosotros el mundo se comprende sólo a través del mundo y no aparte de él, ni siquiera a pesar de él; sólo que hay ciegos que al no haber encontrado verdades ocultas en la Naturaleza emprendieron un viaje ilusorio y escapista. O peor aún, colaborando con la agenda de nuestros oponentes, actuaron fomentando distorsiones mientras decían "aclarar", fomentando el olvido mientras decían y proclamaban el supuesto "despertar".

     La exaltación del espíritu viril y heroico, así como la fidelidad y la lealtad y la lucha contra la decadencia de Occidente, no estuvieron ausentes de nuestra doctrina NS, y superaron a Évola por cuanto estos valores estaban comprendidos en este mundo, al servicio de la raza aria, siguiendo su sentido teleológico. Évola representa una regresión, por cuanto estos valores son "despegados" de la teleología-racial, por ende, "despegados" del mundo existencial, fomentando un olvido teleológico de los valores y los sentimientos. Para nosotros los NS los valores Humanos son absolutos y están subordinados o regidos por la existencia misma de la Raza. Évola subvierte esto despegando los valores de todo contenido teleológico; por ende, sirve a Sión.

     La visión de nuestro racismo no se limita a valores que "salen de adentro" o son conscientemente orientados, intensificados, disminuídos y pulidos mediante la cultura y la educación, sino que va mucho más allá, superando la visión simplista y miope, comprendiendo factores hereditarios que no están directamente relacionados con los valores aprendidos o adquiridos en la cultura, sino con virtudes y capacidades innatas y sentidos teleológicos como mandatos brindados por la Naturaleza, como es el caso de la capacidad de invención. Se puede dar el caso de un gran inventor muy rubio y de ojos celestes, pero cuyos valores y costumbres sean despreciables, como ser individualista, materialista, alcohólico, consumista, y que no obstante su creatividad, su inventiva, demuestran que aun así sigue siendo Ario. A ningún indoeuropeo se le ocurriría por ello decir que no es un hermano racial, porque lo es; su raza está en su propio ser. A aquel ser descarriado por una perversa cultura judaica puede incluso alejársele y hasta hacérsele avergonzar de sus orígenes, pero éste sigue siendo un ario, un inventor genial. Su descendencia podrá redimirse mediante nuevas políticas culturales que bajo nuestro mando fomenten la conciencia y el valor absoluto de la raza (como pasó en Alemania) así como una visión del mundo más elevada. Hoy en día muchos países europeos, (por ejemplo Alemania) culturalmente poseen un sistema de valores en los cuales están inmersos, que son para nosotros manifiestamente decadentes y hasta degenerados, fenómeno generalizado en todo Occidente, que sufrimos en carne propia aquí en Argentina por la obra deletérea del judío al mando de la "cultura". Esta decadencia se debe a que nuevamente el judío destruyó la conciencia racial, creando una "cultura" para esclavos afeminados y enfermizos. Los judíos poderosos lograron plasmar una "cultura" formadora de esclavos. El resultado de ello lo vemos a simple vista. Pero en todo caso, la sangre continúa fluyendo, la genialidad y la superioridad no se apagan. Ahí vemos a Alemania nuevamente potencia mundial a pesar de todo: en ciencia, invenciones increíbles, arquitectura, música, etc. Lo sabemos, es una potencia mundial vacía, sin sentido, ni norte, sin mitos que eleven a los hombres hacia valores superiores, pero es una potencia al fin; los genes no se apagaron, ellos son indetenibles y se manifiestan más allá de la conciencia, hoy dominada por el enemigo. Así como no controlamos conscientemente algunos de nuestros órganos, tampoco controlamos nuestros genes y el legado genético; éstos van más allá de la razón. Los genes condicionan nuestras vidas sin que nos demos cuenta conscientemente.

     La sangre aria en peligro de extinción aún se mantiene, esperando ser rescatada, ya sea cultural o ideológicamente. Brevemente, en pocas palabras, está esperando que una cosmovisión como la NS o basada en sus esencias la rescate nuevamente (véase que también es posible rescatar nuestra raza con hombres de voluntad hacia esta elevada misión, sin necesidad en principio de exponer todo su pensamiento). Científicos arios luego de 1945 sin ser NS, con el solo fluír milagroso de sus genes y sin saberlo, han contribuído a la destrucción de los mitos judaicos basados sí o sí en dogmas irreales. La sangre habla más allá de la conciencia, y cuando esta conciencia escucha su voz se produce el encuentro divino. Pero si la sangre desaparece y se mestiza en un mar de inmigrantes de color, todo muere. Esto lo sabe muy bien el judío, que fomenta desesperadamente la inmigración alógena de razas de color a todos nuestros países occidentales. Hoy mismo vemos a banqueros judíos, a intelectuales judíos de izquierda, de derecha, sionistas o no, todos en su mayoría fomentando la destrucción y el aniquilamiento de nuestra raza (y con un furor y odio gigantes apuntan especialmente a la aniquilación del nórdico). Ya lograron descarriar las conciencias de las mayorías arias en Occidente; el paso consecuente —si no irrumpimos— es la disolución de la sangre, la extinción de la raza blanca indoeuropea.

     Évola inspira en sus lectores alienados una lógica mestizadora que devela el veneno latente en la "derecha tradicional". No lo hace directamente, ya que, como dije, incluso llega a hacer reparos contra el mestizaje, pero lo hace indirectamente y en mayor proporción que su reparo, mediante el carácter de su cosmovisión dualista, a través de las distorsiones semánticas y filosóficas.

     En un caso similar al analizado —lo conozco porque discutí con varios evolianos—, ellos afirman que como la que denominan "raza interior" fue debilitada o vencida esto demostraría que la pureza se ha perdido (relativismo), y por esta razón no vale la pena salvar la raza; es decir, según un evoliano: "Para Évola el término raza es sinónimo de calidad. Dicho de una manera más llana: hay mucha más calidad —mucha más raza— en un nativo africano firmemente arraigado a sus tradiciones y su entorno, libre del deslumbramiento occidental, que en un hombre consumista, rubio, con los ojos azules y la piel blanca, cuyo horizonte vital descanse en las anfetaminas, el vehículo último modelo y el sexo a crédito".

     Claramente intenta confundir, ya que se limita a efectos culturales, despreciando o desenfatizando la raza misma y el talento innato. En aquel rubio del ejemplo evoliano nosotros vemos una conciencia perdida, pero de ninguna manera pensaríamos que no es un ario. Precisamente por la falta de un racismo hitleriano natural-científico-biológico es que suceden estos descarrilamientos de las almas. Évola es un relativista racial. Según estas ideas subjetivas, poco serias y nada científicas, puede haber una raza con calidad (aún en la raza negra) si ésta respeta sus costumbres y orígenes (ésta es una "idea racista" contraria a la dada por Hitler en "Mi Lucha"; intenta, por lo tanto, confundir). Évola desconoce y hasta niega la superioridad absoluta del ario con su base primordial en la materia genética, y critica negativamente el racismo natural-biológico Hitleriano. Fue así que llegué incluso a escuchar en boca de un evoliano la propuesta de revivir el Imperio Inca, el Tawantinsuyu... Los blancos de la mano con mestizos y otras razas. Otro ejemplo lo experimenté en mi propia vida: un amigo mío que casualmente era rubio y de ojos celestes, abanderado de un colegio, se enojó con mis ideas racistas, y por mas explicaciones que le daba, por más que yo fundamentara con mil ejemplos mi nazismo racista y lo elevado de esta visión, él no escuchaba razones. Él de repente me empezó a ver como los malos de las películas que toda su vida había visto. Año tras año la propaganda constante del judío había nublado su razón mediante la culpa y el sentimentalismo hacia otras razas. Él era, como la mayoría criada en nuestros tiempos, un humanista, medio progresista, anti-nazi, anti-racista, muy liberal, algo consumista... un burgués más. A pesar de todo, según nuestra visión, ésta es una conciencia perdida, una vida perdida, un hombre que pudo ser un superhombre; y los defectos ideológicos adquiridos en la cultura decadente actual, que luego se traducen en actos, no pudieron ser superados. No obstante, él sigue siendo de nuestra raza; no será un elegido o un hombre de conciencia superior y trascendental como lo somos los NS, pero sus genes siguen fluyendo. Él continúa en la universidad y aspira a la medalla de plata por sus brillantes notas. Quizás su descendencia tendrá otra oportunidad, si es que no se mezcla con alguna muchacha de color, arruinando la estirpe. Lamentablemente esto puede llegar a suceder, pues está de novio con una chica de color. No quiso volver a verme por mis ideales, para él ofensivos. Éstas son las grandes consecuencias de dejar la cultura y la educación en manos de nuestros enemigos que pretenden liquidarnos.

     Otro caso en mi propia vida, con mejores resultados fue con otro conocido, casualmente un gigante de dos metros, rubio y de ojos celestes. Él no sabía nada del NS, aunque extrañamente ya era intuitivamente anti-judío. Un día vio que en mi remera tenía un símbolo de la SS. Me preguntó de qué era. Luego de sucesivas charlas le presté el ejemplar de "Mi Lucha". No tardó mucho en hacerse nacionalsocialista. Hoy está casado con una gringa de ojos azules y está por tener un hijo dentro de unos meses. Luego de haber "despertado" a una conciencia superior revisando su propia historia bajo la nueva perspectiva ideológica, descubrió que su abuelo había peleado para el ejercito alemán en la Segunda Guerra Mundial. En dos ejemplos vemos conciencias que son o liberadas y llevadas a lo alto, o que por el contrario quedan obstruídas y oscurecidas por la tremenda fuerza que ejerce la cultura y la educación. Pero en ambos caso hablamos de arios; no dejan de ser arios, no dejan de ser de nuestra raza, uno inferior en cuanto a conciencia, otro superior en cuanto a conciencia. Y en ambos casos éstos son superiores genéticamente a cualquier raza de color, ya que la raza continúa existiendo más allá de la conciencia. Agradezco al Destino haberme mostrado en mi propia vida estos ejemplos, que ayudarán a una conciencia aún más superior entre nosotros, los que aspiramos a dirigir los Destinos de nuestra raza y el mundo.

     El otro problema es que para Évola realmente y literalmente la palabra "raza" es sinónimo de calidad. Y la calidad aludida, según el diccionario evoliano, no se debe a parámetros biológicos raciales sino meramente a subjetivos parámetros espirituales. Esto representa una doble violación semántica en la ciencia racista: en la palabra Raza y la palabra calidad, ya que acarrea un gran problema en la inteligibilidad de la Realidad misma (otra vez vemos cómo Évola intenta provocar el olvido mediante el ocultamiento de la fuente del conocimiento). Si Raza es sólo calidad, se excluye paradójicamente a hermanos raciales que puedan no entrar dentro de los cánones "espirituales" que Évola invoca en el vocablo "calidad". De esta manera más del 90% de los arios del mundo no serían hermanos raciales, ya que no tienen "calidad", y no formarían parte de la "raza". Al mismo tiempo seduce a sus lectores deificándolos y colocándolos del lado de la minoría de "calidad superior" que sí forma parte de la "raza espiritual". La debilidad del ego seducido de algunos intelectuales es más fuerte que la misma razón. La visión nacionalsocialista no cae en errores semánticos, interpretando el Ser como es; por ende, no induce a errores teleológicos. Para el NS la raza como palabra genéricamente entendida no es sinónimo de calidad, ya que hay razas inferiores y superiores, escalonadas. A su vez en una misma raza no hay seres iguales: hay quienes son superiores y quienes inferiores, entrando a influír no sólo los genes —por ejemplo arios— sino el grado de conocimiento y conciencia sobre el mundo, el cosmos y sus leyes llamadas naturales. Lo que para nosotros los NS hace a un hombre superior en cuanto a calidad es precisamente su sangre, su conciencia superior y el sacrificio que está dispuesto a soportar cuando conoce cuál es su deber como hombre ario. La conciencia superior basada en el conocimiento de las leyes naturales conduce a un hombre a su destino teleológico, un orden moral absoluto no regido por dogmas religiosos inventados por humanos, sino regido por el mundo natural, un orden que conduce por los verdaderos senderos que le revelan la misión y el deber natural de proteger al pueblo natural, la Raza Superior, bregando por la supervivencia y supremacía de la misma.

     Así y todo, si todas las razas estuvieran iniciadas y fuesen racistas como nosotros, éstas tendrían mas chances de sobrevivir en la lucha, pero terminarían sucumbiendo frente a la Superioridad Aria. Pero en otro escenario, es evidente que la falta de este conocimiento racista que respalda el instinto de conservación en otras razas, las debilitaría, esterilizando sus voluntades de lucha, quedando a la merced de la raza dominadora y súper-consciente.

     Una raza superior puede ser esclavizada por una inferior si pierde su conciencia racial y la súper-conciencia del Ser. Siempre sabremos que una raza —la dirigencia de ella— no consciente de sí misma, será susceptible de ser manipulada. Una Raza que no es consciente de sí misma jamás podrá guiar su propio Destino. Cuando hoy vemos a esos inmigrantes africanos deambular por barrios de países arios, ellos no son más que animalitos inconscientes que se asemejan a meros peones de un tablero de ajedrez; sólo saben comer y multiplicarse como cucarachas. Si ellos no son racistas conscientes como los judíos, esos negros son susceptibles de ser manipulados y dominados psíquicamente por nosotros mediante ideas (mas allá de que podamos usar la fuerza). Observen la diferencia con el judío que sí es consciente de su raza y su pueblo: son racistas (al menos su dirigencia), lo cual los hace mucho más difíciles de dominar y manipular psicológicamente mediante ideas, debiendo usarse para con ellos medios que impliquen la fuerza o la esterilización masiva. La diferencia en el grado de conciencia racial determina el grado de susceptibilidad a ser manipulado. Esto lo podemos comprobar entre los arios mismos: coloquen a un hombre blanco cualquiera, y al lado un NS, y fíjense en quién es el que está menos manipulado por el Sistema.

     ¿Alguna vez se han preguntado por qué el nacionalismo es la antesala del nacionalsocialismo, o al menos el sector con mas afinidad? Precisamente porque la nación (entendida según términos burgueses, donde se limita la misma a una frontera política) es una abstracción ideológica —mal comprendida— que distorsiona la verdadera nación racial. Es decir, el hombre superior tiene en su psique un arquetipo de comunidad que, dependiendo del entorno cultural, será asido por un clan, por un pueblo, una nación, siendo su sentido teleológico y correcto sólo el pueblo natural y racial. Por ejemplo, un gran hombre que deja y supera el individualismo y quiere dar su vida a un fin más elevado que su propio yo, e incluso que su propia familia, lleva ese impulso al pueblo en general. Si este hombre vive en un Estado degenerado multirracial, cometerá el error de creer que hasta un negro es su pueblo, ¡gran blasfemia!. El arquetipo será asido por un nacionalismo burgués degenerado. En cambio si ese mismo hombre descubre cuál es su verdadera nación natural, es decir, su propia raza, ese arquetipo será asido correctamente según el fin teleológico querido por la Naturaleza y por Dios. Cuando el nacionalista burgués se hace racista blanco o nacionalista blanco, abandona su anterior distorsionada y limitada conciencia de pueblo (ya el pueblo propio no es el limitado por la frontera artificial política sino el limitado por la naturaleza racial) y prácticamente ya es un NS. Sólo le hace falta introducirse en nuestro mundo y abandonar sus prejuicios de débil burgués atado a moralinas religiosas de procedencia semítica, y la oveja habrá mutado en Lobo.

     Hitler nos habla de la exclusiva superioridad del hombre ario, y siempre en comparación relativa con otras razas. No hay espacios para una utópica "calidad" de la negrura, por más tradiciones que respeten y por más "buenos", "honorables" y "nobles" que puedan ser o creerse. Hitler nos dice que la capacidad está latente en la raza, en la sangre.

     En ella encontramos factores o variables no controlables por la conciencia, como la creatividad o el nivel de inteligencia (manifestados en las pruebas que nos brinda la Historia y la realidad empírica). Está comprobado científicamente que el Blanco es más creativo y posee un mayor grado de inventiva que todas las demás razas (aproximadamente el 98% de todos los grandes inventos de la Humanidad provienen de nuestra sangre), o que el nivel de CI es más elevado en nuestra raza que en otras (la negra, por ejemplo). Estos factores genéticos existen en un hombre de raza blanca por más que su "cosmovisión" sea deleznable como la de un "gringo" materialista que dedique su vida al alcohol. Su vida ha sido perdida o "descarrilada" por la cultura imperante, pero sus genes y calidad siguen existiendo, por más que su cosmovisión y escala de valores se encuentren subvertidos. Es decir, dentro de nuestra raza encontramos hermanos "descarrilados" y hermanos eminentes y superiores, pero no por ello dejan de ser hermanos. Évola niega esta realidad natural despreciando nuestro racismo. En nuestro caso, la visión es superadora, ya que ante aquellos hombres que actualmente están descarrilados en su cosmovisión por culpa del judío internacional, tenemos el desafío de "liberarlos" de la garra enemiga, para resguardarlos bajo nuestra protección. Si no es a ellos será a sus hijos, que también son nuestros hermanos, parte de nuestro cuerpo racial-divino. Los arios inconscientes del valor absoluto de la raza no tienen culpa, "porque ellos no saben lo que hacen" [7], carecen de conciencia elevada; por eso el Superhombre Ario "perdona a su prójimo" racial [8], ya que ellos no comprenden en lo más mínimo cómo se mueve el mundo (que no se confunda esto con una apologética del perdón al criminal, pues en ese caso el ario común no debe perdonar, y cuyo castigo debe servir de ejemplo a quien no ha entendido las reglas básicas de la convivencia social). Es deber de la élite NS volver a tomar las riendas culturales de nuestro pueblo, impidiendo por siempre que el judío domine mentalmente a nuestro pueblo [9].

[7. Vemos aquí cómo una enseñanza aria esotérica restringida para iniciados fue teleológicamente desubicada de contexto, colocada en la enseñanza exotérica de Jesús. Cada enseñanza tiene su lugar, su momento y sus destinatarios].

[8. Más precisamente, perdonamos a aquellos arios que por falta de oportunidad de ser educados bajo una cosmovisión que amplifique y eleve su conciencia, han quedado a merced de la educación soterrada judía. No obstante el NS ve a estos hermanos raciales perdidos como un cuerpo recuperable que debe corregirse, mentes que deben seguir el camino de la Naturaleza, el camino del NS. La educación de nuestra raza debe estar exclusivamente bajo nuestro control. Si algunos padres son irrecuperables mentalmente, ideológicamente bajo nuestras enseñanzas sus hijos raciales constituirán la redención].

[9. En este caso, el control mental o ideológico hacia nuestro pueblo no se debe en absoluto a una presunta "superioridad" judaica, sino que ésta se ha llegado a dar sólo por la falta de conciencia racial por parte de la clase gobernante en nuestros países occidentales. Allí encontramos el porqué del interés judío por dominar los medios masivos de comunicación. La eliminación o alineación ideológica de las capas intelectuales, sea en democracia o en dictadura "proletaria", siempre ha sido un objetivo comprensible del pueblo judío para lograr su dominio. La fórmula es muy sencilla y no está patentada: la han usado todos los gobernantes, reyes, monarcas, sabios, sean de la raza que sean. Los reyes europeos cuidaban meticulosamente lo que el pueblo pensaba, porque si se controla lo que se piensa generalmente se controla lo que se hace. Hitler en el Tercer Reich usó esta sabia práctica para guiar al pueblo, siendo la propaganda y la censura herramientas indispensables para el triunfo de una Weltanschauung. Recuperada como nunca la conciencia racial natural-biológica, el dominio judío fue a parar a los campos de concentración].

    Para nosotros, el remedio espiritual para todo hombre indoeuropeo es el NS, y más precisamente su cosmovisión. Cuando la conciencia es elevada se encuentra con el espíritu y éste se redime, porque se ha encontrado a sí mismo. He ahí la magia y el milagro del Tercer Reich. La Naturaleza nos brinda la posibilidad de redimirnos con la descendencia, pero sólo y exclusivamente si no se pierde el legado genético, es decir la herencia biológica, que implica una perfección en la selección racial. Para los evolianos la nación alemana actual (por ejemplo), debido a su despreciable materialismo burgués, "ha demostrado que su sangre no sirve para nada y que por ello justamente debe diluírse" (J.M.G., que forma parte de un centro evoliano). Pero hipócritamente cierran los ojos cuando un NS guiado por el racismo hitleriano les advierte que gracias al factor genético Alemania pudo resurgir de sus cenizas (una vez más) y que hoy es la tercera potencia mundial, que ha aportado inventos, tecnología y desarrollo incomparable (sin que esto signifique para nosotros un abandono en el deseo de la purificación de los valores, que igualmente pregona el NS, para la misma Alemania actual). Nunca olvidaremos que la misma sangre que hoy fluye en el pueblo alemán fue la que trajo al mundo el milagro NS; y si la cosmovisión actual de Alemania es muy deleznable (no se diferencia de otros países), el día de mañana ésta podrá barrerse totalmente bajo un gobierno en nuestras manos, pero esto exige la presencia de la materia genética: jamás podremos hacer otro Reich en Alemania (por ejemplo) si luego de unos siglos terminan siendo todos mestizos y negros. Los herederos del mundo habrían sido entonces los monos y las bestias, que danzarían en los bellos palacios arios luego de un tiempo, como en el caso de Haití; volvería la miseria, la fealdad, la podredumbre. Nosotros no debemos permitir que los chandalas hereden el mundo; por ello entramos en acción, con Voluntad de Poder y Voluntad creadora. ¡No queremos que Occidente se transforme en una nueva india!. ¡Los herederos del mundo solo deberán ser nuestros hijos arios!.

     ¿Alcanzan a comprender hasta qué punto la ideología evoliana supuestamente "espiritual" juega en contra de nuestros intereses raciales?. ¿Alcanzan a vislumbrar los efectos nocivos que causa en las conciencias de sus ingenuos lectores?. ¿Alcanzan a vislumbrar lo destructiva que es la postura anti-biológica?. Llegan incluso a desear que se diluya la sangre aria porque no se adecua actualmente a los estándares evolianos de "espiritualidad". Son los efectos de una visión dual que desprecia la realidad y a la Naturaleza tal como la entendemos nosotros. Nosotros, en cambio, que partimos de lo natural, lo genético, lo biológico, y que al mismo tiempo comprendemos y deseamos una vida superior, vemos a la raza según su extensión histórica y su conciencia variable según la cultura imperante. Nosotros queremos un mundo superior y nos asquea vivir en este mundo culturalmente judío. Deseamos restaurar un orden superior, un sistema adaptado a las necesidades raciales arias, y la doctrina y la filosofía nacionalsocialista es aquello que consideramos la solución y el remedio para curar los males del mundo contemporáneo.

     Para los evolianos la "calidad" se la debemos principalmente al espíritu (lo que ellos entienden subjetivamente por espíritu): si los alemanes de hoy piensan y actúan mal, deben diluírse "porque se lo merecen". Personalmente discutí con un evoliano que me mostró su postura, y se enojaba porque yo le decía que no debía llamarse NS si pensaba semejante aberración. Yo estimo su activismo en la lucha contra el sistema, y su actitud de entrega, pero con esa actitud no basta. Muchos marxistas fueron sacrificados en pos de su causa y entregaron su vida por su ideal; muchos murieron por ello, convencidos de que obraban por el bien. Igualmente los cristianos mataron y asesinaron a miles y miles de paganos y creyeron actuar por el "bien" en pos de una causa "espiritual".

     Pero esta actitud de entrega y lucha, digna de un guerrero, trasciende la razón y la conciencia. Es una bala perdida si no tiene una guía correcta, una Weltanschauung correcta. Nuevamente tenemos entonces otro arquetipo, el arquetipo del guerrero. Para nosotros lo que hace superior al hombre no sólo es su actitud guerrera y heroica, sino su causa fundada en la naturaleza racial. Y hasta el momento sólo el nacionalsocialismo dirige al hombre hacia la superioridad, porque toma ese espíritu y lo guía con manos divinas hacia un fin también divino.

     Cuando le dije a un evoliano que la Alemania antes del Tercer Reich era un desastre, que pasó desde etapas donde imperaban los aburguesados liberalistas hasta el otro extremo donde los comunistas destruían todo, no quería ver que el Tercer Reich barrió con todo y logró cambiar la mentalidad de la gente (es decir sus conciencias); pero nada hubiera sido posible (ningún progreso tecnológico, ni científico, ni espiritual) si no hubiera habido una base genética disponible.

     Por algo el Tercer Reich nació en Alemania y no en Bolivia, Chad o Haití. Por algo la mayoría casi absoluta de neo-nazis somos descendientes de indoeuropeos o caucásicos. Somos idealistas y nos entregamos desinteresadamente por una causa que se muestre noble y justa; pero lo que nos distingue de otros es que por sobre todo nuestra causa es natural. Pero lamentablemente tanto el marxismo como el evolianismo y otras cuantas religiones, seculares o no, son demostradamente erróneas para nuestra sangre, peligrosas en sí.

     La grandeza o inmortalidad individual la alcanzamos cuando dedicamos nuestras vidas al servicio del deber, a algo más elevado que nosotros mismos, a todo aquello que de alguna manera contribuya en la vida inmortal de nuestra Raza. Nos inmortalizamos físicamente mediante nuestra descendencia y metafísicamente subordinando nuestras vidas al bien trascendental de la comunidad racial, mediante cualquier tipo de contribución y sacrificio, sea material o intelectual. La Segunda Guerra Mundial fue una segunda Termópilas: Dos millones de arios se inmortalizaron anónimos en el tiempo y el espacio; Hitler mismo y otros grandes, en mayor medida, se inmortalizaron como nadie en la Historia de la Humanidad, no sólo porque hayan sido "famosos" sino porque esencialmente nos orientaron teleológicamente por el camino fértil que conduce al Superhombre y a Hiperbórea.

     La libertad de elegir es sagrada para el NS esotérico. Precisamente el secreto está en descubrir el designio teleológico implícito en la existencia misma y en la elección, para así comprender cómo usarla de un modo divino. No es según el mito liberal "elegir por elegir" para ser distinto, sino que promovemos elegir entre los muchos caminos sólo el camino correcto para cumplir los designios y la voluntad de la Providencia. Una vez en este camino esencial, evitando los caminos de la perdición, las elecciones próximas ya no ponen en riesgo la existencia sino que influyen positiva o negativamente sólo en la eficacia histórica de nuestra raza.

     Las creaciones y re-creaciones humanas son ilimitadas, variables, amigas del movimiento, amigas de aquello que nace y muere, amigas de aquello que nace y se desgasta; en cambio las esencias teleológicamente pueden y deben permanecer inmutables más allá del tiempo y el espacio. La supervivencia de la Raza Aria, naturalmente comprendida como una unidad bío-psíquica, es una esencia. En cambio, todas sus creaciones emanan de ella: Imperios, Estados, partidos, religiones, ideologías, modelos económicos, modelos sociales de organización, arte, son perecederos. Luego del NS, el hombre ario recordó que debe conservar su raza para conservar así la creación de una cultura y un mundo superior, poniendo a su servicio todo aquello que él mismo crea y todo aquello que lo rodea. La raza aria, el pueblo ario en general, se reencontró con su Sí-Mismo, pero esto sólo está latente en nuestras mentes NS. Debemos llegar al poder para lograr la supervivencia, la supremacía y la eficiencia histórica.

     El hombre puede elegir ser o no ser anarquista, ser o no ser evangelista, ser o no ser marxista, ser o no ser evoliano, ser o no ser ateo, ser o no ser cristiano, ser o no ser pagano, ser o no ser democrático, ser o no ser nacionalsocialista. Incluso puede el hombre elegir tener relaciones con personas del mismo sexo o no, con animales o no, con razas de color o no. La —gran— diferencia está en elegir lo correcto. Y sobre lo correcto, lo perfecto. ¿Cuál es el condicionante?: la Weltanschauung. ¿Cuál es el parámetro objetivo?: detrás de todas las ideas existe un mundo, un universo, una existencia, una naturaleza, y en su profundidad una Verdad; ése es el parámetro. En ello veo los principios de una Moral Absoluta y Real. Para llegar a las alturas debemos recorrer el laberinto de las ideas. Sólo unos pocos llegan a la Verdad. Caminos incorrectos e ilusorios detienen el ascenso hacia lo divino. La verdad está ahí al frente nuestro, pero no todo hombre tiene adiestrado el sexto sentido (el Intelecto); es más: muchos no lo conocen. Eso es lo que separa también lo superior de lo inferior: el Conocimiento (siendo éste descubierto mediante investigaciones, o transmitido o robado).

     Por el contrario, Évola nos aleja de él. No entendió —o lo quiso ocultar— que sólo la conciencia del hombre —influída en gran parte por la cultura ideológica reinante— puede oponerse a las leyes naturales presentes en el mundo de la existencia y la materia (no es el espíritu el que se opone, tal cual él lo entendía), con consecuencias siempre nefastas. El grado de conciencia, así como su valor anímico, depende principalmente de la Weltanschauung que una persona sostenga.

     No existen "demiurgos" sólo en el mundo material (que los dualistas absolutos consideran inferior), sino también en la metafísica de las ideas [10]. Los demiurgos del "espíritu" se reciben con el titulo de sofistas [11].

[10. Cuando hablo de metafísica de las ideas no las distancio de la realidad, ni de la existencia. Nuestras ideas y sueños están en nuestras mentes y no en el más allá, ni en otro mundo].

[11. En nuestra visión esotérica y exotérica no existe el "demiurgo" decadente de la visión dualista. Ése sólo es el símbolo o el reflejo de verdades que han sido algo distorsionadas y mal comprendidas. Nosotros no negamos que en el mundo existan fuerzas que jalan al hombre hacia abajo, impidiéndole la auto-superación. Pero al partir de una visión dualista todo queda distorsionado, incluso la visión de cuáles son las cosas que "jalan hacia abajo"].

     Para vencer a los demiurgos de la metafísica, el NS, Hitler, Rosenberg, trajeron el hilo de Ariadna (la sangre) al hombre que deambulaba perdido por el laberinto ideológico de la vida. Y esto incluye principalmente su racismo, el mismo que Évola maliciosamente desdeñaba y tergiversaba como un mago negro, presentando a sus lectores una imagen distorsionada del mismo. Evola, al igual que Marx, intenta en todo momento presentarse como la "salvación" de un mundo injusto y en decadencia, pero por detrás intenta en todo momento cortarnos el hilo de Ariadna.

     Évola une la "calidad" racial a los factores externos (y variables). Hitler une la calidad a un factor interno, va a lo profundo, a lo genético (intrínseco-esencial), sin negar por ello todo lo otro [12].

[12. En el primer caso, el hombre es dominado por el "espíritu", o más precisamente por la ideología; en el segundo, es el hombre quien domina al espíritu o más precisamente a la ideología. En el primer caso la alienación se produce hacia la creación artificial del autor de un modo más o menos dogmático e independiente de la realidad y la Naturaleza. En nuestro caso Hitler abre una puerta (un portal) al mundo de la realidad y la Naturaleza, invitándonos a conocer sus secretos, a explorarlos, y hasta a comprobarlos. Hitler abrió en nuestras mentes las puertas del paraíso].

     Según nuestra visión, cada raza psíquicamente está condicionada a "sentir, pensar y vivir el mundo" de una manera diferente a otras, y esto se encuentra condicionado por lo que somos, de lo que estamos hechos biológicamente.

     La herencia influye en cada aspecto de la vida, desde el punto de vista emocional hasta el intelectual. Por ejemplo, el factor genético es determinante en los procesos conscientes de decisión.

     Todos los conocimientos de que dispone un cerebro residen en su arquitectura funcional, en la conexión específica entre los muchos miles de millones de células nerviosas. Debido a su condición, el cerebro humano está previsto para buscar continuamente las opciones de comportamiento óptimas en cada caso. Justamente las investigaciones neurofisiológicas actuales (aun bajo la tremenda presión del Sistema) indican que existen grandes diferencias entre los cerebros de las distintas razas, dando la razón a nuestra doctrina racista. Évola reía cuando veía a los alemanes de las SS midiendo cráneos en los frecuentes estudios antropológicos; no obstante, el tiempo nos dio la razón.

     Évola se escandalizaba como un cura en tiempo de Galileo cuando se tomaban medidas antropológicas, y transmitía esa crítica y esa aversión a sus lectores. Seguramente temblaría con los actuales estudios arios del cerebro. Lo que Évola pretende es oscurecer la conciencia, ocultarnos el Conocimiento. La ciencia afirma que el tamaño medio del cerebro varía desde los 950 cms³ del aborigen australiano a los 1.500 cms³ del europeo continental. El del simio más evolucionado es de 600 cms³. Hay, pues, más diferencia entre un Blanco y un aborigen (550 cms³) que entre este último y el mono (350 cms³). E Evola! Siamo fuori...

     ¿Se entiende el sentido destructivo de sus ideas derechistas tradicionales?. Esto nos demuestra indirectamente otra cosa: el cerebro no basta con tenerlo, hay que usarlo.

     El cerebro, por un lado, para determinar las opciones de comportamiento óptimo, emplea estrategias de procesamiento que están inscriptas en su arquitectura por modelos genéticos, y, por otro lado, lo que le ha sido inculcado por la experiencia de la vida.

     Cada decisión consciente se basa sobre un conjunto de variables con una jerarquía de importancia. Entre ellas están los contenidos de percepciones conscientes y sobre recuerdos que se archivaron en la memoria declarativa como conocimientos explícitos. En el caso de las variables que influyen sobre el comportamiento y las decisiones conscientes, encontramos: lo aprendido a través de conocimientos culturales, principios éticos, leyes, reglas del discurso y normas de comportamiento acordadas, la formación desde la primera infancia, los procesos inconscientes de aprendizaje. Todo, todo se encuentra condicionado determinantemente por la base genética que poseemos. En una raza u otra las mismas variables funcionan de un modo diferente. El límite siempre es el biológico.

     Se ha probado científicamente que la raza negra tiene menos inteligencia que la raza blanca (ver estudios de G. Rieck). Ni hablar que en la historia de la Humanidad jamás se ha visto un Mozart negro, o un Platón de raza negra. Nuevos estudios han revelado que la música de Mozart tiene efectos curativos. Para un NS, cuando un Beethoven, un Miguel Ángel, un Leonardo, un Wagner, realizan sus obras, no nos demuestran más que una cosa: la manifestación o expresión de un espíritu intrínseco en la raza, un Espíritu Superior, una Raza Superior. Es cierto que no todos dentro de una raza tienen las mismas capacidades; por eso existen los genios, y es muy significativo que la mayoría de todos los grandes genios de la Humanidad hayan sido arios. La creación de una cultura elevada siempre estuvo en minorías, pero minorías que pertenecen a una raza. Por ello Hitler dice: "Para conservar una cultura definida, el hombre que la construyó también precisa ser conservado" (pág. 221, Mi Lucha). Cuando habla del hombre se refiere a la raza, que venia a ser la tierra fértil de donde nacen los genios.

     Puede no gustar a Évola y a los de su ralea, pero unos milígramos hormonales distintos, un pequeño tumor en la hipófisis, un desarreglo del riego sanguíneo en la médula, una gran infección interna en una muela, por no hablar de un cromosoma duplicado o de un gen alterado por exposición a rayos X, todo ello puede cambiar radicalmente a la persona en sus más elevadas espiritualidades y éstos son hechos científicamente probados. Por eso nosotros no buscamos espíritus en el más allá, y esto no significa oponerse a lo trascendente, ni creer que no existe algo superior al hombre: ¡La Naturaleza es algo superior al hombre!, y nosotros somos los únicos que podemos comprenderla [13].

[13. Y que la raza aria sea la Raza Científica por excelencia es, ante mis ojos, una revelación, un designio divino... Somos nosotros la raza, el pueblo realmente predestinado a conocer los secretos de Dios (no el invisible e inaccesible Dios bíblico semítico, sino el Dios ario pagano presente en el mundo natural y en mayor grado Vivo en nuestra propia Raza].

     El amor a la propia raza biológica (que prefiero denominar raza natural) es, en sí, un elevado valor espiritual. La raza es aquello donde uno puede considerar naturalmente al prójimo como su hermano, incluso más allá de las fronteras de los países; los genes y la herencia que llevamos en nuestra propia existencia fueron dados por la Naturaleza, por Dios en tiempos remotos. La hermandad real está fundada en el lazo de unión auténtico: la sangre y sólo la sangre. Somos entonces una gran familia (éste en sí mismo es un concepto espiritual-real, que Évola desconoce y hasta lo niega indirectamente). Nuestra visión racista, por ser científica, filosófica y también espiritual, es consecuentemente integral y superior a toda otra cosmovisión surgida en la Historia de la Humanidad. Es un honor defenderla.

     Los lectores evolianos se darán cuenta de que hay «vacíos» muy grandes en la "derecha tradicional". Lo que deben comprender para "despertar" es que los mismos no son omisiones casuales: tienen el objetivo de degenerar nuestro destino divino, y si éstos leen mi presente ensayo, descubriendo algo que los haya sorprendido como nuevo, verdadero o diferente a lo que creían haber comprendido a través del evolianismo, se habrá caído otra venda que cubría sus ojos. La derecha tradicional provoca una distorsión en la interpretación del mundo. Por ello debe ser domada, combatida y finalmente destruída, al igual que todas las cosmovisiones disgregadoras y degenerativas.

     En su doctrina "derechista tradicional" vemos presente un "racismo" anti-natural en la cacareada "raza espiritual dionisíaca o tradicional", donde separa horizontalmente a la Humanidad en dos: aquellos que forman parte de la "raza dionisíaca" (divina y superior) y aquellos que forman parte de la "raza titánica" (inferior y materialista). A la "raza dionisiaca" puede ingresar cualquier hombre, sea del color que sea, sea de la raza que sea; para ello sólo debe reunir ciertos requisitos o «valores», mientras son "iniciados". Con ese ingenioso invento sofístico del intelecto, Évola debilita la base del instinto de supervivencia racial biológico. A su vez desenfatiza la existencia de las razas reales y naturales; por ende —diga lo que diga—, tarde o temprano esta doctrina conduce al mestizaje.

     Para hacer que esta doctrina fabulatriz tenga un poco más de "credibilidad" la fundamenta con una interpretación subjetiva de un mito clásico, el de Dionisio, según el cual Dionisio hijo de Zeus es devorado por los Titanes. Zeus los destruye en venganza, pero presa de la nostalgia y el dolor por el hijo perdido, de las cenizas de éstos crea al Hombre. De allí Évola pretende deducir que el hombre, por este mito, está compuesto por lo tanto de dos principios, uno divino, en tanto proviene de Dionisio, corruptible y material el otro, en tanto proveniente de los titanes. Comienza así artificialmente a introducir el dualismo distintivo que provocó en un pasado la mezcla racial (en la India aria), un dualismo que le tiene alergia a la existencia real, natural y material (no critico la utilización mitológica, sino el sentido de este mito y los efectos nefastos que provoca). Dice entonces que se perfilan en el Hombre dos posibilidades, dos caminos antitéticos, los que se plasman a su vez en dos razas, presentes en grado distinto en uno mismo y con diferentes nombres de acuerdo a las circunstancias. Es decir, dentro de la misma persona hay dos razas o "racismos", uno decadente que ama lo biológico, y otra raza "divina", "dionisíaca", que ama el espíritu (lo que Évola entiende por él). Liberarse de la raza titánica es para estos enfermos la tarea ascética a efectuar. Podemos observar que este aborto del pensamiento intelectual sólo ha sido concebido para destruír y desmerecer el Racismo Nacionalsocialista que Hitler nos trajo. A través de una Fábula mitológica, crea un dualismo inexistente en el mundo real. ¿Por qué entonces es creído por algunos?. Mi explicación apunta a la debilidad de la psique de algunos humanos. Hábilmente Évola propone la atractiva y "ganchera" divinización de aquel hombre que "elija" la "raza dionisiaca, espiritual"; su decisión sería "trascendental". Por el contrario, el profundo amor a la raza real, tal como la concebimos nosotros, es desmerecida y combatida por Évola, ya que formaría parte del culto a su inventada y artificial "raza titánica". Sofismas como éstos son la envidia de todo judío. Es por esto que a la raza —según nuestra concepción— ellos la catalogan como perecedera; no se preocupan por su muerte ni por la supervivencia racial, ya que lo que importa para ellos es su abstracta e inexistente "raza dionisiaca espiritual".

     Pero nuestros camaradas deben saber lo siguiente: La Raza NO necesariamente muere; la Raza puede ser INMORTAL, sólo si bregamos por su existencia, tal como Hitler y sus apóstoles nos han enseñado. Observo una fuerte identidad entre la Raza Aria Inmortal y un Dios Inmortal.

     Nosotros los NS debemos desconfiar y rechazar a aquellos que difunden el miedo y la repulsión a la existencia y a la materia, y a la Naturaleza única. Esas doctrinas del odio a la Tierra y al Universo prometen por separado la "espiritualidad" pero no hacen sino todo lo contrario. Proxenetas semánticos que prostituyen palabras para inducir el olvido, ocultando al hombre superior, un espíritu en el mismo Universo, en la misma Raza natural. Colocan como una necesidad de "auto-superación" el desprecio a todo lo material. Entonces todos aquellos que en su interior desean superarse, cumplen las insinuaciones seductoras de estas doctrinas decadentes. Pero es una gran falsedad. Si bien el camino al superhombre se logra mediante la superación del hombre y todo lo vulgar de él, y todo aquello que impide lograr su meta teleológica, no debe confundirse esto con el rechazo o la minimización a todo lo existente. Y mucho menos el camino consciente a la superación debe ser confundido como una "elección" de la propia raza. Primero, porque es falso; segundo, porque se destruye semánticamente un vocablo tan sagrado para nosotros. ¿Cómo podríamos castigar a Évola por semejante profanación y adulterio semántico?. Fácilmente combatiendo sus ideas y concientizando a los hombres susceptibles de caer en engaños. Y que quede claro: para el NS esotérico el origen de la raza aria es divino, y no recurrimos a mitos destructivos sino a mitos que comprendan la Realidad racial y natural. ¿Cómo podría explicar Évola esta supuesta contradicción que hago ahora presente?.

     Para el mismo Führer la Raza fue dada al hombre por Dios; incluso llega a deslizar en algunos discursos que la Raza Aria es en si misma Dios (al igual que el místico germano Rudolf Gorsleben).

     Según Évola, al igual que hoy se predica el judaísmo para las demás razas, lo hereditario de la raza no son más ahora las formas exteriores ni el color de piel. Nos brinda como "prueba" positiva un débil y grotesco ejemplo para sustentar su teoría, donde la planta "Primavera china" a temperatura normal da flores blancas, y las mismas semillas en su medio dan flores rojas. Con ello concluye que la apariencia, "lo superficial", "el color", es ilusorio e irrelevante en lo hereditario. Paradójicamente usa una interpretación muy subjetiva de la ciencia natural "moderna" que tanto detestaba, para respaldar una teoría "racial" de tipo subversivo y anti-natural que alienta el judaísmo exotérico. Comete el grave error de sacar conclusiones en el campo antropológico racial humano a partir de un simple caso de la vida vegetal. Inicia así su carrera pro-mestizadora pro-Sión (que si bien no es directa, sí es por el contrario indirecta y sutil). El antropólogo y sociólogo de la SS Jacques de Mahieu ya advirtió en su libro "Fundamentos de Biopolítica" los peligros de intentar sacar conclusiones sobre herencia genética en el campo antropológico-racial a partir de casos que provengan del mundo vegetal, ya que los resultados de las leyes de la herencia son diferentes en las plantas que en los hombres. El profesor Mahieu demuestra la diferencia y advierte la excepción de algunas leyes de Mendel en el campo antropológico y racial. Ya el Nacionalsocialismo se había prevenido de cometer un error de ese tipo, traduciendo al campo social leyes raciales bien definidas, cuya biblia es para nosotros "Mi Lucha", "Raza y Destino" (el segundo libro de Hitler) y "El Mito del Siglo XX". Esto no impedirá que en el futuro desarrollemos gran cantidad de experimentos antropológicos sociológico-raciales para ampliar nuestro conocimiento, previniéndonos con mucho celo sobre el carácter científico de los mismos y evitando en todo momento cualquier influencia judía o extraña a nuestros intereses.

     Sin embargo, Évola toma otro camino: "la esencia de la raza debe buscarse en un estilo, en su modo de ser". Es decir, la esencia de la raza no es la raza misma (como nosotros sostenemos) sino un simple estilo. Toma aquí un peligroso determinismo, porque busca la esencia de la raza no en ella sino fuera de ella, y a pesar de que criticó en cierta forma los ambientalismos, no deja de ser su teoría racial un peligroso acercamiento a éstos. Por otra parte, es cierto que para comprender nuestra propia raza se debe estudiar su manifestación histórica para estudiar sus virtudes, sus puntos fuertes, sus puntos débiles, pero en ningún momento lo esencial es lo de afuera, ya que estas expresiones son manifestaciones de un Ser racial. El problema que representa este sutil enfoque evoliano proviene de colocar lo de afuera como guía determinista de comportamiento y construcción de valores, quedándonos así a merced de una peligrosa interpretación subjetiva de lo que debe ser un "estilo". Para nosotros el "estilo" se subordina a la supervivencia racial; ésa es una de las grandes diferencias. Por el contrario, Évola desenfatiza esta jerarquía natural al colocar el "estilo" por sobre lo biológico-existencial. Rosenberg dice en la página 91 de El Mito del Siglo XX: «Nos acercamos a la vida; desde el "ser existente" (Dasein) queremos determinar el "ser así" (Sosein)», es decir, nosotros a partir del ser existente determinamos el ser así. Rosenberg critica luego aquellas doctrinas y religiones que pretenden imponer por la fuerza o por falseamientos seductores el camino inverso, es decir, imponiendo el "ser así" al "ser existente", eludiendo la Naturaleza, o si no subestimándola y dejándola en un segundo plano, como si fuera inferior. Con esto Évola quedaría del lado de los destructores de todo lo elevado y noble, más allá del palabrerío seductor. Évola no se preocupa en igual medida que nosotros por la existencia biológica y natural de la raza —según la comprendemos—, y de una manera despreciable a esta "preocupación" le llama "materialismo", una actitud y posición doctrinal que en último análisis llevaría al mestizaje y a la extinción definitiva de nuestra raza. Justamente Rosenberg había advertido que esa actitud fue la que llevo al mestizaje al ario que habitó en la antigua India. Llegué a ver incluso los efectos de esta desviación intelectual en un NS muy confundido luego de haber leído a Évola. Éste afirmaba que la raza biológica y natural no era tan importante. Lo mismo que dicen algunos gnósticos y otras sectas variopintas de la "hermandad blanca", "Caballeros Tirodal" que llegan a rendir culto a Lucifer, reivindicándolo como nuestro dios (?!). Ahí vemos para quién trabaja Évola, los tradicionalistas, y otras yerbas.

     Évola prostituye palabras, las manipula para así manipular y desviar camaradas. Gracias a la Providencia pude descubrir y superar esta trampa para ahora alertar a la camaradería. No es raro encontrarnos con evolianos "puros" y "espirituales" instando y aplaudiendo el mestizaje entre los españoles y los indios americanos. Los evolianos aplauden esta mezcla a la que llaman la "raza gaucha", supuestamente guerrera y heroica, que por estas cualidades el evolianismo considerada "espiritual", "de calidad superior". Ahí vemos el peligro de colocar un ideal sobre la realidad misma que nos otorga la Naturaleza. A ese dislate le llaman "tradicional", pero es una trampa, como la de varias religiones supuestamente "espirituales". Bajo mi punto de vista nacionalsocialista sólo podemos llegar a lo verdaderamente espiritual si primero partimos de la Realidad Natural, es decir, el camino parte de lo natural, y dentro de la Naturaleza misma vamos hacia lo espiritual (que no es otra cosa que una conciencia superior que descubre su sentido teleológico-natural). La misma cosmovisión nacionalsocialista es espiritual; compartirla entre camaradas nos une espiritualmente, anímicamente; ya no sólo somos hermanos raciales sino hermanos espirituales de lucha, y lo que nos une y eleva es el NS. Por el contrario, estos herrumbrados "pensadores" al servicio de nuestra destrucción proponen el anti-natural e imposible camino inverso. Sus pequeños y acomplejados cerebros se creen superiores a la Naturaleza y a la existencia misma.

     No nos olvidemos, camaradas NS: el evolianismo, más allá de su bella retórica, sirve a los fines del Sistema judaico.

     Para Évola, la raza es sobre todo el conjunto de rasgos interiores que caracterizan a la persona (cuando se refiere a "interiores" lo divorcia de lo de "afuera" como si fuera diferente u otra cosa). Es decir, si se tiene o se sostiene tal o cual valor se es de "raza de calidad" o "espiritual o dionisiaca"; si no, no. Así, según la teoría "racista" evoliana, un ario nacionalsocialista que tiene una empresa o una gran industria y que dona para la causa NS millones de dólares para salvar a la raza aria de su exterminio, en realidad no es "netamente" ario, está "judaizado", porque se enmarcaría dentro del "espíritu mercantil"... Pero si ese mismo camarada regala su fábrica y toma una espada y sale a luchar heroicamente a las calles, se convierte en ario. Lo mismo sucedería si un mestizo o un negro aman su religión y a sus antepasados y se muestran heroicos: repentinamente se convierten en "raza de calidad", ya que el color de piel y los caracteres antropológicos exteriores (fenotipo) para él no dicen nada (¿no les recuerda al discurso judío pro-mestizaje?). Por ello no es extraño ver a organizaciones derechistas tradicionales incluyendo en sus filas incluso a los aborígenes. Y el gran problema es que a algunos evolianos les resulta atractivo el NS, se dicen NS, fundan uno que otro grupillo "NS", y el resultado es un puñado de hombres de color diciéndose nazis (¿?). Contradicciones y subversiones anti-naturales de este tipo son comunes en el evolianismo. Lamentablemente sus lectores terminan en su mayoría igualmente desviados. Ellos cayeron en la trampa metafísica.

     Es más: Évola llegó a distorsionar semánticamente a tal punto el concepto de raza, que lo redujo sólo al "elemento dirigente y formador de la nación". También dice: «El fascismo (diferente en esto del nacional-socialismo y superándolo) rechaza de hecho el concebir la "nación" fuera del Estado». Vemos entonces el pobre concepto y la ignorancia total que Évola demuestra en lo concerniente a la Raza (con mayúscula). Ignorancia, si somos bien pensados; connivencia con el enemigo, si vemos su expediente.

     Calificando sólo de "raza" a la élite, descarta a todo el pueblo no-gobernante, sin importar si es o no blanco, si es o no de nuestra raza biológica. En el caso de que sea blanco, la parte no gobernante, es decir, la no-élite, no es para él de la raza. Vemos claramente cómo destruye semánticamente la esencia del significado de Raza, divorciándolo de todo vínculo sanguíneo, biológico, natural, y de lo que nosotros llamamos racial. Évola, al manipular el lenguaje, manipula hombres, trabaja para el enemigo. Évola jamás superó el NS, ya que nosotros conservamos en todo momento el significado de Raza vinculado a lo biológico-natural. Pero el NS no quedó ahí (como insinúa el derechista tradicional): el NS promueve el ascenso de los mejores y más calificados. La idea de Superhombre encajaba perfecto en un marco de necesidad jerarquizante, tanto espiritual como superador. Para crear Superhombres no le hizo falta al NS destruír o desenfatizar la Naturaleza sino todo lo contrario: estimándola y comprendiéndola es cómo se llegó al mismo. Hitler y su racismo, al igual que Rosenberg, eran Superhombres.

     El carácter subversivo del "racismo" evoliano proviene de una hábil estratagema reflotada por Évola tendiente a separar el espíritu como algo aparte y diferente del cuerpo. Una visión irracional, infantil y nihilista para nosotros.

     Évola dice: "la raza no se reduce sólo a una simple entidad biológica". Nosotros decimos que la raza es biológica, y no se puede hablar de raza sin raza. Por esta razón no es una "simple entidad", es la entidad natural, que en el universo se expresa en forma material, existencial; es esta misma raza la que expresa su espíritu —su interior— en el devenir histórico, es decir, también se expresa espiritualmente. Queda claro que para nosotros la raza aria se expresa espiritualmente sólo a través de ella misma, dejando plasmada su manifestación, su impronta y su legado, en el espacio-tiempo. Aquello que dice que existe algo —una raza— y es diferente naturalmente de otras, es la misma raza que conocemos en la Naturaleza, en la existencia; esto no significa que el racismo NS reduzca la raza a aspectos puramente visibles; es decir, la raza no es sólo una cuestión de piel, hay mucho más que el color de la piel... (lo cual es muy diferente a decir que "la reducimos a una simple entidad biológica". Vemos en este detalle la tremenda distorsión sofística que genera el autor, intentando distanciar en todo momento al hombre ario de su Ser).

     Évola también dice: "El ser humano no es sólo cuerpo; es también alma y espíritu". El racismo NS jamás dijo lo contrario. Así el —inocente e ingenuo— lector de Évola cree ver en éste a un "gran genio espiritual" que "avanzó" y "mejoró" la teoría racial, "espiritualizandola", haciéndola "más humana", "agregándole otro componente al racismo". Pero esa imagen distorsionada es una trampa. El NS jamás omitió hablar de espíritu; incluso el co-fundador del NS Alfred Rosenberg —tan criticado por Évola— dedica un capítulo entero (el primero) de su libro, titulándolo como "Raza y Alma Racial". Otros capítulos como "Mística y Acción" aclaran todos estos aspectos, exaltando la mística aria abordada filosóficamente. Entonces, si el NS nunca "olvidó" estos aspectos, ¿cuál es la diferencia que nos distancia radicalmente de la derecha tradicional evoliana?; ¿cuál es entonces la intención oculta de Evola?. En rigor de verdad el autor fue intolerante, reaccionario y hostil justamente contra el resurgimiento de la verdadera conciencia racial que ve a la raza como una unidad bío-psíquica presente en el mundo. Esta concepción unitaria (no confundir con la monista) es la que señala Rosenberg como la que en la antigua India permitió conservar la pureza del elemento ario-nórdico. Cuando esta visión se destruyó, se abrió la puerta al mestizaje. Al principio, el ario-nórdico conquistó y fundó en la India un sistema de gobierno, logrando conservar su raza mediante una separación racial basada en castas diferentes. En un proceso de disgregación aquellas barreras se debilitaron, en parte por el debilitamiento filosófico y en parte por la penetración de supersticiones de las castas inferiores. La raza creadora, dominadora y conductora, terminó diluyéndose, viéndose hoy una nación mestiza en la India.

     Rosenberg dice: «Como señor nato, el indio [14] siente expandirse su propia alma en el hálito vital que llena a todo el universo, e inversamente percibe el aliento del mundo actuar en su pecho como su propio Yo. La naturaleza foránea, rica, que casi todo lo regalaba, no pudo apartarlo suficientemente de esta hondura metafísica. La vida activa, que por los viejos maestros de los Upanishads siempre aun fue exigida como premisa insoslayable también de los pensadores apartados del mundo, empalidecía cada vez más ante el peregrino hacia el universo del alma, y este camino desde el colorido hacia la luz blanca del conocimiento condujo al ensayo más grandioso de la superación de la Naturaleza por la razón. No hay duda de que muchos indios, como personalidades individuales y aristocráticas, lograron en este mundo esta superación del mundo. Pero al ser humano posterior le quedó solamente la doctrina, no ya su precondición racial viva. Pronto ya no se comprendió en absoluto el sentido colorido, pleno de sangre, de la Varna [15], que hoy como subdivisión técnica de las profesiones representa el escarnio más horroroso del pensamiento más sabio de la historia mundial...». Así explica que luego la sabiduría fue perdiéndose, o degradándose, y hacia el período final de decadencia, «...El indio de las postrimerías no conoció la Sangre, el Yo y el Universo, sino únicamente las dos últimas realidades. Y sucumbió en el intento de considerar el Yo aislado, por una profanación racial, cuyos productos imploran hoy como miserables bastardos en las aguas del Ganges un saneamiento de su existencia tullida» ("El Mito del Siglo XX", pág. 16).

[14. Los Arios de la antigua India, que eran nórdicos, dejaron al mundo una de las más profundas doctrinas filosóficas de la historia humana].

[15. Varna quiere decir Casta, pero Varna también quiere decir color. Los arios blancos establecieron un sistema de castas raciales. Los nórdicos dominaban a los hombres de color].

     Luego continúa: «El monista indio, después de haber "superado" la polaridad de ideas YO-Universo a favor de una de las partes mediante una decisión de la razón, procuró destruír también los contrarios, violentar la libertad por la Naturaleza, la Naturaleza por la libertad. Por eso, asimismo estaba inclinado a considerar a la raza y la personalidad como absorbidas en el supremo concepto y, por lo tanto, como no existentes realmente. De ahí que el monista espiritualista indio postrero vea a la Naturaleza, en cierto modo, como algo irreal, como un sueño nefasto. Lo único real para él es el alma del mundo (el brahmán) en su eterno retorno al alma individual (en el atmán). Con el alejamiento de la Naturaleza en general, también la representación anteriormente clara y el concepto de raza se tornan cada vez más vacilantes; por ende, el conocimiento dogmático-filosófico afloja el instinto en la raíz. Si el alma del mundo es lo único existente y si el atmán se identifica con ella en su esencia, entonces se esfuma simultáneamente la idea de personalidad. Lo incorpóreo Todo-Uno ha sido alcanzado.

     «Con esto la India dejó de ser creadora, se paraliza. La sangre oscura, extraña, de los sudras, considerados ahora como portadores equivalentes del atmán, penetra, destruye el concepto originario de la casta como raza y la bastardización comienza. (...) No afirmaremos intolerantemente que el indio ha abandonado primero su raza y luego su personalidad, o inversamente, sino que más bien existe aquí un proceso metafísico, que en el ansia ardorosa de superar en forma total el fenómeno de la dualidad también abolió simultáneamente los escalones inferiores, que se condicionan mutuamente, de la última polaridad» ("El Mito del Siglo XX", pág. 17, Edit. Wotan).

     Para nosotros, la gran diferencia que tenemos con la derecha tradicional evoliana, entre otras cosas, es justamente la diferencia de idealismo. Nosotros combatimos el idealismo distante llamando a sus creadores "pensadores apartados del mundo"; a ello oponemos un idealismo próximo. Si se quiere, nuestro espiritualismo también es un espiritualismo próximo. Combatimos entonces un espiritualismo distante (se sobreentiende que son distancias respecto a las esencias). Alguien podría pensar que Évola no benefició conscientemente a los judíos y su Sistema con este sofisma intelectual, sino que simplemente se basó en estas enseñanzas arias de la India. Pero eso es falso, ya que Évola bien leyó la obra superadora de Rosenberg donde justamente da un paso hacia adelante, mejorando el sistema racista que en el pasado condujo al mestizaje (siendo su prueba los miserables bastardos que hoy pululan en el Ganges). Luego de esta prevención y visión superadora que da el racismo NS y Rosenberg apuntando a la causa intelectual-filosófica que condujo a ello, y sumándole a la cosmovisión general NS la cuestión judía, no podemos dudar sobre las oscuras intenciones de Évola. ¿Acaso no habrá entendido el mensaje del NS?. Personalmente me llama la atención, y bien lo colocaría junto a Marx como un mago negro. Ambos fueron inteligentes, pero funcionales a la anti-raza.

     Nunca olvidaremos que "El Nacionalsocialismo es ciencia racial aplicada" (Rudolf Hess).

     En este sentido, la revolución nacionalsocialista recupera y reivindica la raza. La Raza Creadora y Superior.

     La realidad me ha demostrado que un sistema de pensamiento erróneo o desviado conlleva la destrucción de las esencias, la destrucción de la raza. En este análisis vemos que el NS vino a corregir y a incrementar la conciencia en general, justipreciando el verdadero valor de la sangre. Luego de ese gran esfuerzo que costó la sagrada vida de millones de arios, costó la vida de un Reich y una revolución inigualable, viene el muy cómodo señor Évola, y desde su ideología derechista tradicional introduce al mundo justamente aquello de lo cual Rosenberg y Hitler nos supieron prevenir. Como la obra de Rosenberg no fue desconocida para Évola, no tenemos más que pensar que el italiano fue o muy miope o actuó de muy mala fe (más allá de la apariencia).

     Aquellos individuos que controlan las percepciones son los que controlan real y virtualmente todo. La mayoría de los conflictos modernos —y no tan modernos— están basados en múltiples percepciones desajustadas, ideologías, opiniones acerca de la religión, el sexo, el racismo, etcétera. Las grandes potencias mundiales lo saben bien.

     Se lleva a los hombres hacia la relatividad de las ideas y opiniones, todo mundo quiere opinar y cree tener la razón al mismo tiempo; así surgen múltiples conflictos interpersonales e intra-sociales. Pero... ¡Las verdades obvias son verdad!. ¡Aferrarse a eso!. ¡El mundo sólido y también las esencias ocultas existen!, desde aquellas cosas que vemos a aquellas que no, pero existen, sus leyes no cambian. Las piedras son duras, el agua es húmeda, los objetos sin apoyo caen hacia el centro de la tierra, si no nos alimentamos morimos de hambre, los humanos forman comunidades, nuestra especie está formada por hombres y mujeres, ¡las razas existen!. Tras todas aquellas verdades naturales obvias y evidentes (que no todos ven), existe también una Naturaleza profunda, llena de esencias, a las cuales sólo podemos penetrar con el Intelecto a través de la Razón. Y es justamente en el intelecto donde ataca el enemigo, configurando discursos que alejan al ario de su destino teleológico (éste es el profundo porqué de la doble moral utilizada por el judío). Ahora yo pregunto: ¿Por qué existen varias razas?; ¿debo dejar que mi raza perezca?; ¿por qué existen el hombre y la mujer?; ¿por qué sólo el hombre es creador?; ¿por qué nuestra raza se ha destacado en manera superior entre las demás?; ¿a quién le debo ser ario y no negro?; ¿por qué un negro tiene el color similar al excremento?; ¿por qué los nórdicos tienen el color del cabello semejante al Sol y sus ojos semejantes al cielo?; ¿por qué nuestra piel es blanca como la luz?; ¿por qué somos una raza científica y creadora?; ¿por qué los humanos se organizan en comunidad?. Si existe la lucha por la supervivencia, ¿se justificarían todos los medios empleados para garantizarla?. Si la lucha existe, ¿quién fue su diseñador?. Las especies luchan por la supervivencia, el Poder existe, la Jerarquía existe, la igualdad no. Existe una moral científica, absoluta y divina, implícita en la naturaleza oculta de las cosas, implícita en la Realidad misma, más allá de todo dogma creado por el hombre. Aquella cosmovisión que mejor haga inteligibles las esencias a nuestro intelecto será aquella que nos proporcione una mayor conciencia, un alma más elevada que el resto, y por ello un espíritu más fuerte e indoblegable.

     Podría llevar esta reflexión aún más allá. ¿Qué significa que exista una realidad a la cual unos, a pesar de tener ojos, no la ven y otros sí?. El conocimiento que conduce a la Verdad otorga Poder; de allí que el monopolio del mismo pueda torcer la balanza en una confrontación racial —y no solo racial—, permitiendo alcanzar, con mayores posibilidades, la anhelada victoria.

     Donde podemos analizar con mayor claridad el efecto deletéreo y erróneo de la visión derechista tradicional evoliana en los fenómenos sociales que nos afectan negativamente, es cuando trata la cuestión judía. En ese sentido, partiendo de su cosmovisión "espiritualista", la cuestión judía representa básicamente una cuestión social y cultural, desacreditando y ridiculizando nuestra tesis racista, que también abarca luego las demás cuestiones por él analizadas. Su análisis es más o menos centrado, pero ridiculiza precisamente lo más importante, nos desvía de la esencia. Por ello hay motivos suficientes para preguntarnos si Évola fue víctima de lo que él mismo llamaba "guerra oculta", táctica consistente en hacer que toda la atención se concentre sobre un sector particular donde actúan las fuerzas a combatir, desviándola así de otros sectores donde la acción de estas fuerzas pueda entonces proseguir tranquilamente. Esto también sucede en el plano ideológico, ya que éste precede a la acción humana. Finalmente, luego de relativizar el problema racial y el problema judío en sí, culpabiliza en mayor proporción a los arios que a los judíos por el daño mismo que hacen los judíos, ya que todas las subversiones judías han sido posibles gracias a que "los arios prepararon mucho antes el terreno" (Ver "Notas sobre el Tercer Reich, ASPECTO RACIAL Y CUESTION JUDIA"). Las últimas preguntas que deberíamos hacernos son: ¿Por qué intenta desviarnos?; ¿por qué estimula un desvío en el análisis de la problemática?; ¿fue víctima de esta manipulación ideológica que el judaísmo exotérico difunde en los ambientes masónicos, para-masónicos, tradicionalistas y satanistas?, ¿o fue un instrumento consciente —al estilo de Marx— de la subversión judaica?.–




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