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sábado, 29 de junio de 2013

Karl Santhrese - Sobre la Amenaza Evoliana (1)



     Karl Santhrese, seudónimo del filósofo nacionalsocialista argentino Carlos Santiago Belveder, que también ha firmado como Karl Gottman, escribió en 2006 una crítica filosófico-esotérica a la Derecha tradicional desde la óptica nacionalsocialista titulada "La Amenaza Evoliana". Presentamos en esta ocasión de dicho escrito su breve introducción y sus cuatro primeros capítulos. Las advertencias que hace Santhrese y sus flechas son contra la, según su juicio, perversa influencia que ha ido adquiriendo entre el nacionalsocialismo el autor italiano Julius Évola, influencia que al parecer es del todo inmerecida y más bien algo completamente impropio. Las razones para ponerse guantes al leerlo son, entre algunas de las que se verán, objeciones por la distorsión de enfoque que Évola hace con respecto a conceptos que de otra manera se entenderían como distintos y diferentes.


La Amenaza Evoliana (1)
por Karl Santhrese
Enero de 2006




INTRODUCCIÓN

     Anteriormente me vi en la obligación de elaborar, por un lado, un breve e improvisado escrito que alertase sobre la nueva amenaza que ha surgido para el futuro del NS, poniendo en riesgo la victoria total de nuestra raza, y por otro lado, un ensayo de 105 páginas donde analizaba con mayor profundidad la problemática. El primer escrito más propagandístico estaba titulado "Hitler versus Évola", el segundo "Nacionalsocialismo versus Evolianismo".

     En el presente ensayo analizaré desde el punto de vista nacionalsocialista cómo vemos a la "derecha tradicional", abordando el tema desde una perspectiva filosófica, psicológica, histórica y sociológica, que permitirá traer mayor claridad a nuestras mentes, evitando las manipulaciones a nuestros camaradas.

     Se trata de la quinta columna ideológica del judaísmo exotérico paramasónico penetrando en nuestras propias filas nacionalsocialistas del siglo XXI. El fenómeno tiene un nombre: evolianismo, una manera de llamar a la ideología creada por el italiano Julius Évola, aunque para ser más precisos nos referimos a la "derecha tradicional", bautizada así por éste, su principal mentor e ideólogo.

     En los últimos años ha cobrado gran difusión la ideología de Évola, un representante e ideólogo de la "derecha tradicional". Esta cosmovisión, ya sea de manera consciente o inconsciente, ciertamente forma parte del sistema judaico de la Decadencia; es una de las tantas doctrinas e ideologías disolventes formadas por los enemigos del hombre ario, elaboradas para diluírnos racial y moralmente. Y así como muchos camaradas aún son cristianos, sin darse cuenta de lo que esto significa, hay quienes caen también en magnificas trampas metafísicas. Y pueden ser en el fondo buenos hombres, sólo que su pensamiento asociativo se encuentra obstruído por factores emocionales y arquetipos aún no superados, siendo en la práctica inconsecuentes.

     En esta oportunidad traigo a los camaradas nacionalsocialistas puros un resumen del segundo ensayo, sumando nuevos descubrimientos sobre el tema en cuestión, que en todo momento han contribuído con el análisis. Agradezco el apoyo moral de numerosos camaradas en la realización del presente ensayo, y el eco que han tenido los anteriores.

     El fenómeno que trato es complejo pero no es ininteligible para aquellos que alcanzaron a entender en esencia el NS. El verdadero NS sabe que Évola fue un intelectual astuto enemigo de nuestra cosmovisión en su esencia (Évola mismo lo admitía).

     Pediré al lector su compromiso intelectual y deseo de superación. Porque ser NS es también eso: superarse a sí mismo día a día.


LA PROBLEMÁTICA

     En el ensayo "Nacionalsocialismo versus Evolianismo" expongo la problemática desde el punto de vista filosófico-ocultista del nacionalsocialismo esotérico, y recomiendo a los camaradas que pretenden profundizar aún más en la cuestión leer dicho ensayo —luego del presente— ya que el enfoque que tomo es desde el plano iniciático NS esotérico.

     Sucintamente, podemos observar que en los últimos tiempos, especialmente en los últimos años, están penetrando sutilmente en los círculos NS ideas que nada tienen que ver con el NS. Ideas subversivas concebidas para debilitar psicológicamente los fundamentos y fines de nuestra lucha. De esta manera el enemigo logra debilitar también el accionar de los camaradas NS en el mundo contemporáneo. Según mi visión, romper la unidad de concepción es destruír la unidad de acción. Desviar la mente no sólo es desviar el cuerpo sino también desviar la vida misma. Por ello Hitler no solo veía a la raza como un mero cuerpo en el espacio: la raza estaba llena de ocultos sentidos naturales teleológicos (y hasta teológicos) y por ello debía ser revelada a quienes habían olvidado el valor supremo de su sangre, de su propia estirpe biológica, para así proteger la esencia divina y que ésta no se pierda en el lodo inmundo del mestizaje. ¿Cómo se protege una raza? La respuesta de Hitler fue segura: creando una cosmovisión reveladora, una Weltanschauung cuyo centro inmutable fuese el racismo. El resultado histórico de esta iniciativa fue el nacionalsocialismo, una doctrina inmortal e inmutable que acompañará a los arios por siempre. Conservar la pureza de esta concepción evitando que sea distorsionada permitirá la emancipación de nuestra Raza.

     No obstante, diversos hechos históricos y diversas tergiversaciones han permitido en estos tiempos cierta falta de cohesión doctrinal NS. El trágico fin de la guerra, con la caída física del Tercer Reich, junto a una inteligente propaganda judaica, han logrado no sólo afectar la mentalidad de las muchedumbres sino también la de algunos camaradas. El eterno uso de un arma moral, la culpa, ha sido nuevamente usado por los judíos para destruír y demoler cualquier reivindicación nacionalsocialista luego de 1945. Así, es posible ver en la actualidad a algunos camaradas muy pero muy light. Esto ha sido aprovechado por el nombrado ideólogo de la "derecha tradicional" quien desarrolló la misma durante el período anterior y posterior a la Segunda Guerra Mundial, dándole excelente flexibilidad para adaptar la interpretación de las cosas a su gusto subjetivo. Así llega al extremo de querer atribuír como una de las causas principales de la derrota o caída del Tercer Reich una supuesta debilidad moral y hasta ideológica de sus fundadores, puesto que de no haberse producido la guerra —según Évola— el régimen habría caído de todos modos, ya que entre otras cosas el racismo nacionalsocialista no entraba dentro de lo que él consideraba "tradicional". Presenta así una doctrina maniquea donde el bien supremo es "La Tradición" (subjetivamente interpretada) y todo lo malo del mundo es "la modernidad" (también subjetivamente interpretada). En este decálogo respectivo de abstracciones ideológicas donde expresa o "encapsula" hechos y conceptos que él cree que son benignos o dañinos para el mundo, el racismo nuestro entra en lo que él denomina "moderno", por ende algo a combatir y rectificar.

     Es decir, crea una nueva ideología que curiosamente ataca la esencia racista de nuestra doctrina, se presenta como "superadora" de la misma y utiliza como excusa "lo espiritual"; es decir, crea una falsa oposición y utiliza el viejo método evangelizador que tradicionalmente usa el judaísmo para esclavizar a los hombres no-judíos mediante "la moral" (falsa), "lo espiritual" (falso), llegando a oponer contra el racismo Hitleriano un nuevo "racismo espiritual" (que supuestamente es tradicional). Propone así la "raza del espíritu" donde hasta un negro puede formar parte de ella. Generalmente los débiles, los que genéticamente o moralmente mediante prejuicios inculcados por el sistema están condicionados para rechazar el nazismo tal como es, siempre se sienten más a gusto con todo aquello que pueda liberarlos de aquella mala imagen creada por Hollywood y por ende de la pesada carga moral que acarrearía defender en forma total el NS como cosmovisión, tal como fue en su esencia.

     Si bien el Tercer Reich fue destruído y eliminado del mapa incondicionalmente, el ideal nacionalsocialista no murió sino que cada día que pasa las verdades expresadas en "Mi Lucha", "Raza y Destino" de Hitler, "El Mito del Siglo XX" de Rosenberg, y en parte "Política Racial Nacionalsocialista" de Darré (sólo por nombrar a los más destacados), son demostradas con hechos reales, respaldando sucesivamente día tras día todos los postulados. Es una cosmovisión, una Weltanschauung que no sólo no sucumbió sino que sigue más viva y vigente que nunca, reclamando su verdad, y constituyendo una guía eterna, absoluta e inmortal para todos nosotros los arios.

     El NS fue como lo dijo Hitler: "monolítico y duro como una roca en su esencia"; éste jamás cambió, a tal punto que uno toma solamente "Mi Lucha", "Raza y Destino" y "El Mito del Siglo XX" hoy en día, y puede usarlos como la base para liberar al ario de cualquier tipo de trampa y sumisión moral, ideológica o espiritual. Gracias a estas obras inmortales, hoy nosotros somos indoblegables. Desconfíen de aquellos que quieren mostrar nuestra doctrina NS como "flexible" o que no tuvo un eje doctrinal monolítico y fue cambiando o variando en distintas corrientes. Los principales interesados en esta visión son los judíos y sus lacayos inconscientes de la derecha tradicional. Lo hacen con el objeto de relativizar nuestra visión monolítica, para que sus ideas disolventes ganen terreno dentro de nuestras propias filas.

     Si bien existieron pequeñísimas diferencias, en su esencia fue monolítica, y lo que algunos enemigos quieren hacer es combatirnos desde adentro, cambiando nuestras ideas, combatiendo nuestro racismo NS. Mediante aquella relativización pretenden infiltrar la versión del racismo judeo-masónica emanada de un escritor llamado Julius Évola, que no sólo combatió abiertamente nuestra cosmovisión desde Italia sino que anduvo codo a codo con masones judaizados. La pretensión actual es promocionar al escritor (ajeno totalmente al nacionalsocialismo) como si fuese uno más de los "tantos" teóricos que "aportaron" al NS, algo totalmente falso y descarado. Repito, y lo puede comprobar cualquiera: Évola nunca se dijo nacionalsocialista; es más: combatió descaradamente nuestro racismo inventando otro que curiosamente es más permeable a los intereses de la raza que combatimos. ¿No les llama la atención?.

     Évola abarca su teoría seudo-racista enmarcándola dentro de su propia ideología de la derecha tradicional evoliana. La raza es tan sólo un tema más entre otros que considera más importantes; el "racismo" no ocupa ningún lugar destacado dentro de su cosmovisión. Esto es un primer problema (algo que nos diferencia radicalmente de la derecha tradicional evoliana). El segundo, es que tras esa relativización, la raza misma se debilita. Tercero, su teoría fue suficientemente destructiva para tergiversar la comprensión de nuestro racismo a aquellos hombres que aún no están embebidos con nuestro nacionalsocialismo. ¿Qué tenemos que ver nosotros los NS con aquella ideología?. La respuesta es que no tenemos nada que ver, pero sucede que como aquella es tan difundida entre las filas nacionalistas y fascistas, termina llegando a nuestros hombres NS. Algunos camaradas poco formados o con un pensamiento asociativo poco desarrollado creen que porque Évola habla de racismo y vivió en la Italia fascista era en el fondo "casi un nazi", y compran aquel paquete como nuestro. Nada más alejado de ello.

     Cuando se habla de temas tan delicados, la variación de simples detalles son determinantes en la intelección de verdades ontológicas y teleológicas, condicionando nuestra acción hacia la victoria o la derrota de un pueblo-raza. En nuestro caso veremos las diferencias que hacen irreconciliables nuestras ideologías.

     Algunos NS actualmente demasiado "secularizados" se espantan cuando escuchan las palabras alma o espíritu, ya que lo asocian a la moralina supersticiosa proveniente de Roma y Jerusalén, pero no debemos pasar por alto que el NS original no olvidó algo tan importante replanteándolo bajo nuestra perspectiva racista. Es posible hallar citas de Hitler mismo; no obstante, fue Alfred Rosenberg, uno de su mayores expositores y expertos, quien dio la visión desde el punto de vista ario-racista NS. Aquellos lectores de Nietzsche podrán descubrir el sentido que le doy al concepto "espiritual" en el marco NS, totalmente diferente de un tradicionalista evoliano que aún no ha superado a los "despreciadores de la tierra". Évola luego de la Segunda Guerra Mundial, si bien no fue muy grato a los aliados, sí fue admisible, y le permitieron seguir difundiendo su ideal "tradicionalista". A Évola no se lo perseguía debido a que era demasiado "espiritualista" y combatía la doctrina racista NS. Él cumpliría el papel de ilusionar a los neofascistas con palabras como "raza" pero vaciadas de toda significación científico-nacionalsocialista. Así él, por ejemplo, enfoca las razas como algo totalmente "espiritual" (y por ello ajenas a la genética); de modo que así los valores y anti-valores se reparten por personas y no dependen de razas (reales). Esto nos recuerda la doctrina católica respecto a que todas las almas son iguales, independientes de raza, sexo, culturas, etc. Es decir, a pesar de hablar a favor de la Jerarquía, esconde sutilmente un maligno igualitarismo racial. Aquí descubrimos por qué el "tradicionalismo" evoliano jamás fue perseguido como lo fue el NS, sirviendo incluso a los intereses de Sión.

     Debido al desconocimiento y cierto ocultamiento de la obra del co-fundador del NS [Rosenberg], algunos otros camaradas con marcadas aficiones espirituales cometen el error de acudir a obras muy promocionadas en el medio, provenientes de este escritor "derechista tradicional" autoproclamado enemigo de la esencia racista NS. No es producto de la casualidad que justamente Évola ataque con enconada fuerza a este genial teórico nacionalsocialista. ¿Quién, luego de entender bien la esencia NS, y la obra hitleriana en general, duda de que ésta haya sido una obra que superó la frontera política? Ningún camarada NS. Sabemos que el nacionalsocialismo fue mucho más que un simple movimiento político y que nada tenía de materialista ni de democrático como algunos miopes "observaron". Con saña y mala intención éstas fueron algunas de las mas "fundamentadas" acusaciones que Évola impartió al NS, especialmente ensañado contra nuestro racismo, al cual no le reconocía ningún aspecto espiritual. Fue saña, una actitud mal intencionada, y no miopía, ya que luego de leer "El Mito del Siglo XX" nadie puede dudar del carácter espiritual que encarnó el movimiento y la cosmovisión NS. Existe una perfecta simbiosis entre "Mi Lucha", "El Mito del Siglo XX", y la SS como Orden racial basada en principios verdaderamente espirituales y valores que se remontan a la antigüedad remota de los arios.

     El cuarto problema que introduce Evola es que a nuestro racismo NS —que no tenia un nombre en particular—, lo rotula para oponer su propia teoría subversiva dentro del racismo. A nuestro racismo lo llama biológico y al suyo lo llama espiritual. De esta manera tan simple le quita todo lo espiritual y todo lo trascendente a nuestro racismo NS. Los lectores de Évola quedan con una gran confusión mental de proporciones poco mensurables. La cosmovisión NS —incluído su racismo— es algo muy íntimo y espiritual para todo hombre blanco, sin que por ello dejemos de tomar la importancia suprema de lo biológico. La falsa oposición creada por Évola entre "raza espiritual" y "raza biológica" tiene por objeto desenfatizar la importancia determinante de lo biológico, lo bío-psíquico, lo antropológico, lo científico, a favor de lo netamente ideológico supuestamente espiritual propuesto por él dentro del marco de su ideología derechista tradicional. Una actitud y postura ideológica que claramente afectará negativamente nuestra supervivencia racial o como mínimo esterilizará todo nuestro potencial. En estos momentos donde la supervivencia misma de nuestra raza está en juego, no veo racional tolerar estos dislates intelectuales. Esto es algo que trataré en todo el ensayo, dando numerosos ejemplos, bien fundamentados y documentados.

     Los fundadores del NS iluminaron como nunca antes a todos los indoeuropeos del mundo, liberándonos de supersticiones, infantilismos, sofismas y creaciones ideológicas artificiales de todo tipo (incluyendo las religiosas). Todas aquellas teorías y cosmovisiones falsas que el judío diseñó para alejar al hombre de la Naturaleza, de sus orígenes, de su raza, de sus dioses sabios y arquetípicos [1], todas esas nuevas ilusiones, sofismas e ideologías modernas que alejaban al hombre ario de su esencia profunda y divina fueron demolidas por el NS, trayendo al mundo un torrente de Verdades Superiores y Monolíticas, liberando a los hombres de las ilusiones que lo alejaban de la Vida, de la Realidad, del mundo, de la Naturaleza.

[1. Dioses arios que no eran sino símbolos de realidades presentes en la Naturaleza oculta].

     El hombre que caminaba sin sentidos reales por el mundo, dominado por ideas disolventes —muchas veces presentadas como "espirituales"— se encontró con el NS, y operó en él una fuente transmutadota, purificadora de verdades y sentidos teleológicos, encontrando así a quienes vieron, con cierta limitación, en el NS un simple movimiento político secular, y a quienes vieron, con mayor agudeza, en el NS una Revelación Divina; gracias a ésta, el hombre luego de siglos y siglos de perdición se reencontró consigo mismo y al mismo tiempo fue invitado a superarse. Y esto jamás debe ser olvidado por nosotros. Somos NS gracias a sus fundadores; incluso podemos ir aun más lejos: «recibimos la luz que vino del Norte». A aquella Luz primigenia y a sus fundadores somos leales, un honor elevado, un honor metafísico (en sentido anaxagórico; no confundir con la metafísica semítica alejada del mundo).

     Si bien el NS fue un fenómeno que geográficamente fue alemán, éste trascendió con su luz el horizonte meramente nacional y abarcó a todos los hombres blancos indoeuropeos del mundo. La prueba de ello es la existencia de nacionalsocialistas en todo el mundo —que algunos llaman neonazis—. Ésa es la victoria de las victorias, configurada por los «magos» del Tercer Reich con Hitler a la cabeza. Es la esencia racista hitleriana la que hoy permite a un hombre blanco ario-indoeuropeo de cualquier lugar del mundo descubrirse a si mismo como un ario (o indoeuropeo) para luego autoproclamarse NS e intentar cambiar el mundo, en honor a haber recibido esta «Revelación».

     El hombre indoeuropeo descubre así quién es gracias al NS y a toda la teoría racista dimanante de este movimiento; el hombre se descubre a sí mismo, comprendiendo cuál es su profunda esencia, la misma que lo distingue y diferencia naturalmente del resto de los humanos. Esto formaba parte de la primera etapa en la iniciación de los antiguos germanos nórdicos, que eran racistas —naturales, biológicos, se entiende— y le rendían culto a la conservación y a la pureza de la sangre, algo retomado siglos y siglos más tarde por un gran número de genios de la talla de Wagner, el conde de Gobineau, Chamberlain, Guido von List, Gorsleben y Herbert Spencer, entre muchos otros, pureza presente según sus investigaciones en el elemento nórdico, origen primigenio de toda la raza blanca indoeuropea o aria, el elemento creador, guerrero y heroico, presente en el nacimiento de las civilizaciones más desarrolladas del mundo y la Historia humana, es decir en artistas, nobles, sabios, ocultistas, historiadores, arqueólogos, antropólogos y científicos, todos racistas que dieron la matriz precursora de lo que constituyó el fundamento de la Weltanschauung Nacionalsocialista. La conservación de la sangre y la raza blanca aria era una costumbre antigua que estaba ligada a la religión nórdico-pagana y que luego se perdió debido a varias razones, y esto no sólo en Europa, ya que el ario nórdico según nos dice la Historia fundó civilizaciones y religiones también en Asia, como el hinduísmo primigenio o el zoroastrismo, impregnadas de racismo natural fundamentado con mitos religiosos dignos de admiración. 

     Hitler y su tropa de genios recuperaron aquellas antiguas tradiciones racistas pre-cristianas que nos vinculan a lo más profundo de nuestros orígenes como hombres blancos; sólo que al traer al mundo la revolución aria debieron sortear obstáculos muy grandes. El escenario estaba poblado de cristianismo, lo cual impedía que la revolución racista fuera presentada con fundamentaciones metafísicas y religiosas, un obstáculo que solo un «mago» iniciado podía llevar a cabo. La extremada necesidad de salvar a nuestra raza amenazada de muerte exigió una "adaptación" en una magistral revolución política con apariencia secular. Bien digo apariencia secular, ya que en rigor de verdad los fundamentos más profundos fueron religioso-científicos, algo que se alcanzó a avizorar en el mismo trasfondo ideológico de todo el NS y con mayor precisión en la Orden SS, organización de élite que representaba la semilla del futuro religioso ario. Corrientes religioso-racistas neopaganas influyeron de manera determinante en el surgimiento del Nacionalsocialismo: sólo hay que comparar la similitud extraordinaria entre la weltanschauung NS y las ideas esenciales de las doctrinas científico-ocultistas germanas como las desarrolladas por Guido von List, Gorsleben, Lanz von Liebenfels y del mismo SS Karl María Wiligut, el "mago" de Himmler. El misterioso Castillo Wewelsburg era un centro iniciático para las SS. Se entiende que cualquier intento de mostrar la revolución aria NS directamente como una revolución religiosa pagana estaba condenada al fracaso por cuanto la mayoría de los alemanes eran cristianos. La revolución política dio resultado y permitió una gran flexibilidad, posibilitando la implementación de medidas eugenésicas. Al mismo tiempo se preparaba el futuro en la SS, una Orden de élite basada en principios espirituales y biológico-nórdicos [2].

[2. Es necesario tener en cuenta en este análisis, que la SS jamás cambió su doctrina ideológica de los primeros tiempos. La realidad de la guerra exigió una adaptación pragmática para el momento excepcional de la guerra mundial. La WAFFEN SS, si bien tomó hombres de varias nacionalidades, la mayoría de los voluntarios eran arios, siendo excepciones y minorías los no-arios (por cierto muy promocionadas por los pro-mestizadores). Como dice un conocido dicho en estos pagos: "A caballo regalado no se le miran los dientes". El Reich necesitaba hombres y, por sobre todo, voluntarios. Esto que debe ser analizado en un contexto excepcional de extrema necesidad, no debe ser tomado erróneamente como un cambio dogmático o ideológico de "apertura" a todas las razas. Es frecuente ver a evolianos distorsionar al extremo la visión de la presencia de minorías no-arias en la Waffen SS, a tal punto que uno termina creyendo que era un bando "multirracial". El ideal de pureza nórdico para toda la raza blanca permaneció inmutable].

     La Raza, según la entendemos en nuestra cosmovisión natural, no es algo que simplemente tenemos, no es algo más entre muchas otras cosas, no es como una simple prenda de vestir. La Raza místicamente es una señal, un susurro divino; no la tenemos porque sí, nacimos con ella, no la elegimos, como tampoco elegimos a nuestros padres biológicos, como tampoco elegimos nacer en un determinado lugar y en un determinado momento, como tampoco elegimos nuestro sexo. Fue la Naturaleza, fue Dios quien lo ha determinado. Precisamente porque escapa a la voluntad humana, es que para la sabiduría Aria NS esotérica la Raza es aquello que ilumina y eleva la conciencia, indicándole sutilmente al propio hombre quién es realmente, aquella puerta que abre un puente hacia el pasado y hacia el futuro, aquello que nos permite valorar a nuestros antepasados, todo el esfuerzo realizado por ellos para garantizarnos lo que hoy tenemos, y por sobre todo lo que hoy somos. La deuda afectiva-existencial para con ellos se hace inteligible, por ser éstos los que posibilitaron la propia existencia y la de nuestros hermanos de sangre. Unión natural, amor natural, herencia natural, soplo divino que refresca nuestras conciencias mutiladas y adormecidas. Un secreto que la Naturaleza oculta comunica a aquellos que conocen el "lenguaje de los pájaros" [3].

[3. El "lenguaje de los pájaros" es una metáfora usada en la mitología nórdica, haciendo referencia a aquellos iniciados en los secretos de la Naturaleza oculta. Sólo ellos conocen el lenguaje incomprensible para los hombres comunes y corrientes. En la obra wagneriana, específicamente en el Anillo (Acto II), alude simbólicamente a la iniciación de Sigfried. Esto acontece cuando lucha a muerte con el dragón Fafner, al cual logra matar penetrándole su espada Nothung en el corazón. Luego, al beber unas gotas de la sangre del dragón, "despierta", descubriendo que ahora su entendimiento le permite comprender el "lenguaje de los pájaros". La espada es el símbolo del intelecto, que sirve para "despertar" al hombre de su profundo sueño ante las verdades ocultas en la Naturaleza; el intelecto (lo consciente), simbolizado por la espada, nos lleva a penetrar los misterios de la Naturaleza llegando hasta su mismo corazón, simbolizado por el dragón Fafner (lo inconsciente). Luego, al ingerir algunas gotas de la sangre del dragón (al incorporar lo inconsciente a lo consciente), se produce la revelación, permitiendo percibir en forma directa la Realidad de la Naturaleza, es decir, permite "comprender el lenguaje de los pájaros". Luego Sigfried se deja guiar por la sabiduría del pajarillo del bosque, sabiduría que ni siquiera la espada (intelecto) podría darle. La espada, como el intelecto, es un medio que nos permite "vencer al dragón", "vencer las ilusiones", para comprender la voz divina y misteriosa de la Naturaleza].

     El nacionalsocialismo no sólo ha dado esta Verdad Absoluta de la Raza Aria, que las mayorías decadentes enceguecidas por el enemigo no reconocen aun teniéndola (aquellos humanos decadentes tienen ojos pero no ven), sino que el NS recordó al hombre algo fundamental: quién es y cuál es su origen, su raza. El NS también va aún más allá, invitando al hombre a superarse a sí mismo para alcanzar el superhombre que tenemos dentro, un superhombre aún superior que el nietzscheano, ya que le da al mismo un sentido teleológico racial. 

     Luego de esta Revelación que nos da el nacionalsocialismo, toda la vida adquiere un significado diferente y superior. Y eso es lo que pretenden evitar los judíos. A toda costa intentan suprimir a los superhombres que pongan en peligro el universo de privilegios que ganaron criando y educando a hombres como bestias, en su (des)Orden Mundial.

     Lo que no puede comprender el hombre inferior es que nosotros encontremos lo trascendental dentro de nuestro mundo, dentro de la Naturaleza y dentro de la existencia del Ser. Lo que tampoco comprende el hombre inferior, condicionado por sistemas filosóficos obsoletos y destructivos, es que esto no es exactamente materialismo. Eso lo dicen quienes desmerecen u ocultan las verdades ocultas subyacentes en lo profundo de la Naturaleza, esa Naturaleza oculta que Hitler reveló a sus seguidores, esas verdades que ningún otro profeta en la Historia había proclamado con tanta exactitud intelectual y destreza pragmática.

     Saber que somos Blancos arios nos dice quiénes son verdaderamente nuestros hermanos biológicos, nuestros hermanos de sangre, es decir, nuestros hermanos reales (no ideológicos, no artificiales), nuestro pueblo natural en el universo. Nos dice también de dónde venimos, dónde estamos y a dónde debemos ir, por quién luchar, por quién no luchar. (Si Évola no vio en esto un sentido trascendente, nos demuestra su mala intención, o en el mejor de los casos, su inteligencia limitada). Pero nosotros sabemos a qué pueblo pertenecemos y a cuál no. El pueblo natural es la raza propia, y ésta trasciende las fronteras políticas (aquí el termino raza no debe confundirse con etnia), es decir, trasciende los Estados. Esto permite que un hombre blanco indoeuropeo nacido en Argentina se considere hermano y camarada de otro hombre blanco indoeuropeo nacido en Uruguay, en EE.UU. y Alemania. No somos ni negros, ni mulatos, ni amarillos, ni amerindios, ni semitas (incluyendo árabes y judíos): somos Arios, Indoeuropeos, y nuestro pueblo está disperso por todo el mundo, pero en mayor medida por todo Occidente; somos hermanos raciales, más allá de que seamos o no nórdicos, más allá de que seamos argentinos, alemanes, italianos, irlandeses y hasta estadounidenses; pertenecemos al mismo "bando" que la Naturaleza y la Providencia nos ha dado; todos estamos en peligro, y debemos estar unidos para evitar nuestra inminente extinción racial-biológica. El Nacionalsocialismo esotérico guardó para el futuro y para cierto número de predestinados e iniciados un conjunto de secretos que revolucionarán el mundo. El nacionalsocialismo (y más aún, su desarrollo esotérico) promete el real y efectivo despertar interior, llevando al hombre hacia el superhombre, despertando las energías ocultas y los superpoderes paranormales (que no es necesario buscarlos en abstractas e inexistentes fuentes sobrenaturales). 

     Culturalmente el enemigo ha impuesto sus teorías y cosmovisiones disolventes y subversivas, lo cual propicia la degeneración mental de las masas. Actualmente esto está propiciando nuestro exterminio como entidad única biológica y diferenciada de las demás mediante políticas tendientes a reducir la natalidad de los blancos, el fomento del mestizaje, la homosexualidad, el aborto y la esterilización.

     El NS apunta a rescatar al hombre ario de su exterminio físico-biológico-material-existencial como medida fundamental para el posterior resurgimiento. Para lograr ese objetivo acude en ese sentido a la «conciencia racial». Pero el NS supera todas las cosmovisiones y propicia no sólo el rescate biológico-existencial sino que crea un sistema social de gobierno tendiente a colocar al hombre en armonía con las leyes ocultas de la Naturaleza. Establece mediadas dirigidas a elevar el espíritu racial, fomentando un arte elevado, una vida de entrega y sacrificio personal en bien de la comunidad racial, una actitud guerrera frente a los enemigos de la estirpe, un orden jerárquico no sólo entre las razas sino también en la raza propia, rechazando actitudes democráticas, materialistas, individualistas, egoístas. El NS presentó en manos de Hitler no solo la superación del hombre, sino como dije, la superación del superhombre nietzscheano, ya que conecta al superhombre a su esencia racial y con ello lo une y lo vincula a su íntima naturaleza, a su origen, sentido y destino divino-teleológico. Y eso no es todo: el NS recreó y revivió antiguos mitos nórdicos, el ideal racial y de belleza de toda la raza blanca indoeuropea, expresión de pureza, origen, fuente, sabiduría y destino. Volver a las raíces, adaptarse, transformar, crear y superarse. Aquellos que reclamaron el derecho de primogenitura hicieron Historia y plasmaron en la misma una inigualable Obra de Arte. Inclinaos ante estos superhombres. Honrados sean en nuestra memoria por los siglos de los siglos; honrados sean aquellos superhombres seguidores de Hitler que recrearon una segunda Termópilas. La Guerra no terminó en 1945: recién está comenzando.

     La redención moral o espiritual no la encontramos en las teorías disparatadas de un ideólogo trasnochado con ganas de trascender metafísicamente —como el caso de Évola—, sino que la encontramos en el mismo NS, la cosmovisión que trajo la sagrada «Revelación» y nos abrió las puertas del más profundo auto-conocimiento (y esto incluye fundamentalmente su racismo). Es precisamente esto lo que el evolianismo intenta destruír, introduciendo divisiones en esta semilla NS, alimentando particularismos, combatiendo nuestro racismo, desconociendo nuestros planes secretos, para así terminar rompiendo por sobre todo —ideológicamente en principio— los limites naturales entre las especies y todo resurgimiento natural-divino. Ellos terminarán a nuestros pies como todos, ante esta arrolladora súper-nación aria que hoy está naciendo en la camaradería mundial, preludio de nuestra victoria definitiva, fase decisiva de nuestro mega plan secreto. 

     Pero gracias al Destino y la Providencia están surgiendo por todo el mundo camaradas bien formados, bien pensantes, reflexivos y responsables, comprometidos seriamente en la lucha por la supervivencia racial, dispuestos a hacer cualquier cosa por salvar nuestra estirpe de su desaparición. Ésta es la esencia del NS: la revelación racista. Este resurgimiento mundial es el milagro que los sabios ocultistas como Guido von List así como los sabios-artistas como Wagner habían profetizado. La lucha que comenzó en Alemania hoy es mundial. Pero no es de todos, es sólo nuestra. La profecía se está cumpliendo.

     Nada debe tomarse a la ligera. Ser NS implica también lealtad a sus fundadores y lo que éstos expresaron en sus obras maestras. Si bien fueron otros tiempos, las esencias son las mismas, la lucha y el sentido es el mismo; por ello la adaptación actual a las respectivas realidades en los diferentes países occidentales para desarrollar actividades operativas no debe pasar por la sustitución de lo esencial sino por la sustitución de lo superficial. En el Sexto Congreso del Partido y refiriéndose al mismo NS el Führer dijo: "Será inamovible en su doctrina, duro como el acero en su organización, flexible y adaptable en sus tácticas".

     Las ideas siguen vivas y son inamovibles. El NS que el mundo vio nacer y emerger a la superficie exotérica de la Historia, hoy es profesado de manera más o menos oculta en las "catacumbas" del siglo XXI en todas las naciones indoeuropeas. Los símbolos sagrados de nuestra raza continuarán también ocultos y vivos en el Reich Secreto esperando varios siglos hasta salir a escena nuevamente para proclamar la victoria absoluta, mientras que el mundo contemporáneo verá dentro de poco y con gran sorpresa en la superficie de la Historia una nueva creación aria, una nueva manifestación racial traída al mundo contemporáneo por los camaradas iniciados en nuestros secretos. Ya están hasta elegidos los símbolos de la nueva sorpresa que tenemos preparada. ¡Superhombres!. ¡Qué pequeños son ante nosotros los hombres y las bestias!, ¡qué apartados estamos!, ¡qué elevados estamos sobre el resto!, ¡cuánto sabemos!, ¡cuánta responsabilidad hay en nuestras manos!.

     Nosotros como nacionalsocialistas estamos iniciados en los secretos que el mundo apenas intuye. Allí afuera los hombres se quejan de los males del mundo, pero jamás llegan a saber cuál es la profunda causa de sus males. Sólo nosotros y gracias a la Revelación Hitleriana sabemos lo que pocos saben, conocemos el remedio que cura los males de la Humanidad. En nuestra causa subyace la salvación del mundo, la salvación de nuestra raza, es decir, de la Humanidad. Y en cada uno de nosotros late la llama de un fuego justiciero de un nuevo mañana. Somos la Élite de un pueblo esclavizado y enfermo. ¡Deseamos la purificación!. ¡Es un designio natural-divino!.

     Cuando todo a nuestro alrededor cae, se degrada y se degenera, nosotros permanecemos firmes y leales. Cuando todo se corrompe, nosotros constituímos la llave de la regeneración.

     Tenemos una misión única y sublime, una misión divina. El futuro de la Raza Aria depende de nosotros, la supervivencia de nuestra Raza está en nuestras manos y en ninguna otra. ¿Dejaremos que el judío asesine nuestro futuro?, ¿dejaremos que el judío extermine nuestra raza?, ¿seremos piadosos con nuestro verdugo?. Tampoco seremos piadosos con las ideas deletéreas, tampoco seremos piadosos con las ideas de Évola que propone que dejemos y abandonemos a nuestros hermanos raciales alienados y esclavizados ya que éstos demostrarían, según él, ser una "raza vencida interiormente", y por ello no serían arios ni blancos. Nosotros decimos que nuestros hermanos raciales a pesar de estar alienados y esclavizados mentalmente por el enemigo, siguen siendo blancos, hermanos raciales que si bien han caído en la trama, ellos siguen siendo de nuestra raza, y es nuestro deber hacer todo lo posible para liberarlos. No son iguales a nosotros, en cuanto a que nosotros poseemos una conciencia superior, pero ello no los hace menos hermanos. Los hermanos alienados no han nacido para ser élite, pero ellos esperan ser gobernados por nosotros, y nosotros, por amor y con amor divino, los liberaremos del yugo judío. Esta postura NS radicalmente diferente a todas las concebidas hasta el día de hoy, es la que también nos hace superior a la derecha tradicional evoliana. Una gran diferencia es que nosotros no vemos a nuestros hermanos esclavizados y alienados en culturas consumistas como culpables sino como víctimas. No nos demuestran una raza vencida interiormente sino una raza que ha perdido su soberanía, dejando de ser dueña de su propio destino, justamente por "olvidar" la Raza, según la entendemos nosotros. La diferencia parece muy sutil pero es determinante en los efectos prácticos. No es raro ver que los lectores de Évola digan: "los alemanes de hoy en día demuestran ser una raza vencida por el consumismo, y por ello su sangre debe diluírse". En cambio los efectos de nuestra visión nos incitan a decirnos: ¿Qué esperamos para tomar el poder, acabar con el parásito, y reestablecer la salud mental y física de nuestra raza?... Hitler fue muy claro en "Mi Lucha".

     Que todo camarada contemple la responsabilidad de cada uno de sus actos. El tiempo y el sacrificio que nosotros ponemos hoy, será eternamente agradecido por nuestros descendientes. No somos un grupo político más, somos nobles y luchamos por un ideal supremo e inigualable, un ideal natural y divino. Gott mit uns.

     ¿Te has preguntado, camarada, qué haces tú aquí?, ¿por qué estamos aquí?. Yo no veo una coincidencia, veo un designio.

     No estamos aquí por pura distracción o puro pasatiempo, no estamos aquí para hacernos famosos, no estamos aquí precisamente por sexo, no estamos aquí precisamente para llenarnos de dinero. Estamos aquí por una causa sublime y eterna, la salvación de nuestra Raza natural como unidad biopsíquica; todo lo demás es accesorio. Sacrificio y deber. ¡Contemplen la distancia que nos separa de los hombres, de aquellos hombres demasiado humanos!. ¡Nuestro camino es el del Superhombre Ario!.

     En nuestros genes, en nuestra sangre, fluye la memoria de nuestros antepasados, ¡ellos VIVEN en nosotros!. ¡Honrad entonces su memoria, porque ellos son nosotros y también nuestros hijos!, ¡luchad entonces por ellos!. ¡Está en el secreto de nuestra lucha garantizar la supervivencia y la inmortalidad de nuestra Raza, nuestro dios viviente!.

     Aquellos que sólo hayan visto en el nacionalsocialismo un simple movimiento político, es porque no han entendido nada…

     Raza, Naturaleza, lucha eterna, Fuerza, destrucción, muerte, creación, renovación, purificación, superioridad, supremacía, amor, odio, vida, supervivencia, victoria... ¿Quién puede detenernos?. ¿Quién puede detener este tornado?. ¿Quién puede detener este incontrolable soplo divino?. Somos como fuertes vientos, anhelamos vivir por encima de todos los hombres y todas las razas, vecinos de las águilas, vecinos de las nieves inmortales, vecinos del Sol; como viven los fuertes vientos. Eso somos nosotros los nacionalsocialistas, un fuerte e intenso viento para todas las hondonadas. Y este consejo damos a los judíos que escupen y vomitan: ¡Guardaos de escupir contra el viento!.

     Para no seguir desviándonos del tema que nos preocupa, me permito continuar con el mismo. Al igual que Marx, Évola, como un mago negro, trabajando consciente o inconscientemente para el triunfo de la anti-raza judía, elaboró una pócima doctrinaria, sutil pero en extremo venenosa, para distorsionar nuestra cosmovisión, mostrando lo esencial como falso y lo que no lo es como lo verdadero; así lograría destruír el consecuente resurgimiento a nivel mundial del NS. Este veneno doctrinario tuvo un nombre: "la derecha tradicional". Una compacta doctrina que al igual que el marxismo se muestra a sí misma como la única solución verdadera o como mínimo aconsejable para enfrentar los problemas del mundo. Disemina por todos lados un pedante aire de erudición, que al igual que el marxismo, está concebida y dirigida a desviar teleológicamente a los hombres, especialmente a los que tienen tendencias intelectuales elevadas. Afortunadamente los verdaderos camaradas realmente reflexivos e intuitivos no caen en la trampa, a pesar de la numerosa cantidad de artilugios, estratagemas y sofismas evolianos.

     El veneno evoliano pone en peligro el surgimiento y la victoria de la esencia del NS, representa quizás un peligro mayor que el mismo marxismo, ya que a este último se lo combate directamente, en cambio el evolianismo es poco conocido, se camufla como el camaleón con todo tipo de palabras muy dulces a los oídos nacionalsocialistas, pero que en su significación y sentidos son totalmente opuestos.

     Algunos camaradas con formación autodidacta y con cierta ingenuidad se topan con la abundante propaganda evoliana —que suele circular entre simples nacionalistas—, y el ofrecimiento de numerosos libros referentes, alegremente ingenuos los toman como nuestros. Incluso algunos pocos camaradas de buena fe pero algo irresponsables los promueven, citando algunas veces en sus trabajos a Évola, generando sin querer la apariencia errónea de que este autor derechista tiene algo que ver con lo nuestro, cuando en realidad fue un declarado opositor al racismo NS y al mismo Hitler. Los autodidactas pueden caer en la trampa gracias a la irresponsabilidad e imprudencia de algunos. Ése es el problema eterno de la ignorancia y el desconocimiento, ése es el principio por el cual nuestra cosmovisión y los genios que dirigieron el Tercer Reich usaron la censura, con el fin más noble de evitar que los estúpidos, los distraídos, los ingenuos, o incluso los intelectuales cayeran en esta clase de poderosas trampas y sofismas preparados para descarriar a los hombres de su sentido teleológico. La censura no fue mero capricho irracional. Fue un medio para lograr un fin noble. Si decimos que nos tomamos las cosas en serio, hagamos nosotros también un uso inteligente de ella. Si bien aún no tenemos poder para evitar la difusión de determinadas ideas deletéreas en la sociedad, por lo menos no difundamos entre nosotros aquello que puede afectarnos negativamente. 

     Évola —según él mismo— no fue nacionalsocialista ni fascista; él creo su propio mundo ideológico. En el ámbito práctico, lo que lo diferenció de un Hitler y un Marx fue que no tuvo su propia "revolución", algo que algunos evolianos ven como una tarea pendiente. El máximo problema es que los evolianos de hoy ven a los nacionalsocialistas como la "mejor materia prima" para realizar su propia agenda. Lamentablemente, así como caen buenos hombres al servicio del marxismo quedando atrapados en sus redes, lo mismo sucede con este nuevo "experimento" súper-refinado que el Sistema nos puso en el camino. Pocos de estos hombres son advertidos previamente sobre la clase de veneno que están consumiendo o están por consumir [4]. Es por eso que ahora pondré a Evola al descubierto, mostrando lo que nunca muestran sus apologistas (o al menos si lo muestran, lo atenúan). ¡Ellos no saben qué terreno pisan, no saben con quiénes se han metido!. Ya no pueden engañarnos. Esto también es otro milagro nacionalsocialista.

[4. Así como un alimento en mal estado o con veneno puede directamente afectar nuestra salud corporal, las ideas disolventes actúan como frutos venenosos para la mente que indirectamente afectan negativamente no sólo al cuerpo sino a la Vida misma. De allí el fin sublime de la censura, que consiste en la regulación de los alimentos que la mente consume. La censura en sí no es mala ni buena, puede ser usada tanto para el bien como para el mal. Hoy mismo vemos que el judío aplica la censura para exterminarnos, por ello esta censura es para nosotros maligna, pero llegarán nuestros días, cuando nuestro pueblo bajo nuestro gobierno se encontrará protegido contra todo aquello que perturbe su psicología].

     Antes que nada, es necesario que tengamos presente cuál fue la actitud oficial del Tercer Reich para con Évola.

     Para empezar, podríamos destacar que las ideas de Évola no eran aceptables por completo ni siquiera para la línea oficial del partido Fascista en Italia. Entre otras cosas, atacaba con dureza al filósofo del fascismo Giovanni Gentile; es por ello que Évola comienza a encarar otro horizonte y a buscar influencia y reconocimientos en el extranjero, publicando astutamente sus libros en alemán, como por ejemplo "Heidnischer Imperialismus" (Imperialismo Pagano) y "Erhebung wider die moderne Welt" (Revuelta Contra el Mundo Moderno), entre otros.

     A comienzos de 1938 la SS comenzó a investigar sus ideas. Éstas fueron cuidadosamente analizadas con la rigurosidad doctrinal y científica que caracterizara a los alemanes y especialmente a la SS.

     Se ofrecieron varias conferencias. Weisthor (Karl Wiligut), uno de los máximos especialistas esotéricos de la SS, explicó que Évola trabajaba a partir de un concepto muy básico de lo ario, y que era bastante ignorante en lo relativo a las instituciones germanas prehistóricas y su profundo significado. Observó también que ese defecto era representativo de las diferencias ideológicas entre la Italia fascista y la Alemania nacionalsocialista, que podían finalmente perjudicar la perduración de su alianza. Los estudios continuaron; se llegó a decir que los trabajos de Évola podían causar división entre los NS. Consecuentemente la SS ordenó que las actividades e ideas de Évola en el Tercer Reich debían ser absolutamente desalentadas.

     Ésa fue la postura oficial del Tercer Reich. Y si nos consideramos realmente y seriamente nacionalsocialistas, debemos ser responsables y respetarla.

     Évola nunca fue camarada ni tuvo nada que ver siquiera con los nacionalismos revolucionarios racistas, por más que los evolianistas lo quieran hacer creer para que nosotros leamos a su autor. La Realidad no es una ilusión...


ÉVOLA AL DESCUBIERTO

     Más allá de que se suela "omitir" la posición oficial y neo-oficial respecto a la ideología de la derecha tradicional, cualquiera puede comprobar que Julius Évola fue desde un principio sumamente crítico, en especial respecto a la figura del mismo Hitler, a quien acusaba, "en razón de su demagogia populista" (algo que Évola despreciaba), de ser, antes que una alternativa a la decadencia del Occidente, una de las últimas partes de su proceso moderno disolutivo. Es decir, Hitler no era el salvador de Alemania que venía a purificar al pueblo —y al mundo ario— trayendo una Weltanschauung natural, sino que era la última piedra que venía a hundir aún más a los hombres. Para él, nuestro movimiento nacionalsocialista (principalmente su racismo) fue el "último zarpazo" que el nefasto mundo decadente —al que llamaba genéricamente moderno— dio a los hombres, postura que sostuvo hasta su muerte.

     Évola atacó a todos los teóricos del nacionalsocialismo, apuntando sus misiles con extraño y persistente ahínco hacia la doctrina racial, intentando destruír los fundamentos de nuestra cosmovisión natural y científica. A nuestra visión sobre la Raza opuso otra: "La raza del espíritu", a la cual mágica e "iniciáticamente" podían (y pueden) ingresar hasta negros, mulatoides, etc., y ser considerados de raza de calidad superior "espiritual" [5].

[5. No es raro ver a evolianos chilenos invitar a indígenas o mestizos araucanos a sus filas de la "raza espiritual". No hay un exclusivismo blanco-indoeuropeo. El problema es que muchos de éstos quieren hacerse pasar por NS, demostrando no haber comprendido absolutamente nada de nuestro ideal].

     Évola consideraba al nacionalsocialismo como "vulgar", "demagogo", "aberrante", "incoherente", "nefasto", "arrogante", "deforme mental por su cientificismo", "iluso", "paranoico", "obseso", "diabólico", "histérico" y "abominable". Prácticamente no le faltó ningún epíteto, se burló de Hitler y "su paranoia por los judíos". Consideró al nacionalsocialismo como "totalmente ajeno a la Derecha tradicional" que él representaba. No obstante, rescataba solamente algunos puntos que tenían en común con su doctrina, como por ejemplo el elitismo de la SS, que en el mar turbio de su ideología "espiritualista" su elitismo "dionisiaco" se nos muestra como antinatural.

     Llegó a decir que Hitler por su "anti-judaismo paranoico" probablemente fue víctima de una "guerra oculta" (precisamente en la actualidad existe una tesis similar difundida por el filósofo judío Henry Makow, según la cual Hitler —según este sofista— formó parte consciente o inconsciente de una conspiración Illuminati), y Évola dijo textualmente refiriéndose al anti-judaismo: "La actitud de Hitler creó una especie de círculo vicioso diabólico" ("Notas sobre el Tercer Reich", J. Évola).

     Ningún genio relevante o verdadero de la historia aria queda en pie bajo los dardos evolianos y «tradicionalistas». Acusó a nuestro genial Wagner (el Maestro y compositor que dio la mayor inspiración artística, ideológica y espiritual a Hitler), de llevar la mitología nórdica a una "desviación" a través del arte, convirtiéndose este arte en "un instrumento de perversión moderna". Llega al extremo de decir que el Maestro Wagner es un "despreciable producto moderno", especialmente en el campo ideológico racista y mitológico nórdico, afirmando que "deforma" lo que él (subjetivamente) entiende por espiritual y tradicional. En cuanto a la música de Wagner, la criticaba llamándola melodramática, y a la de Beethoven como trágico-patética; y criticaba negativamente incluso a Chamberlain, a Gobineau —los padres y señores del renacer racista ario— y a todos los arios que siguen ideológicamente a Wagner, como así también a los teóricos racistas del Tercer Reich. Es decir, ataca todos los orígenes profundos de la revolución ario-racista en Europa.

     Atacando al Maestro Wagner [6] y a los precursores del racismo ario, descalifica de raíz todo el Nacionalsocialismo en su esencia y cosmovisión racista. Ya con esto podemos catalogarlo como enemigo "íntimo".

[6. Al igual que como lo critican los judíos, llegando incluso a prohibir sus obras artísticas en Israel].

     Este escritor siempre usa como caballito de batalla su "cruzada" contra todo lo que provenga de la "modernidad" (sin considerarse él un producto de la misma). 

     Pero esto no es todo, recién comenzamos.


ÉVOLA, AMIGO DE LOS MASONES...

     Muchos prefieren esconderlo; algunos lo muestran atenuado; otros miran para otro lado y simplemente omiten un hecho innegable: Évola formó una secta para-masónica llamada "Grupo de UR" junto a un grupo de declarados masones. Uno de los más prominentes fue Arturo Reghini, jefe "mago" de la secta junto a Évola. Otros masones declarados fueron Guido Parice (alias "Luce") y Aniceto del Massa (alias "Sagitario"). En la revista que publicaron —llamada primero "Ur" y luego "Krur"— es factible encontrar numerosos textos de masones satanistas pro-judaicos. Uno de los ritos practicados en esta secta paramasónica consistía en probar drogas y alucinógenos. "Salir de la realidad" usando drogas es para estos enfermos la espiritualidad más elevada, cual culto africano rastafari. Pueden haber presentado una fachada tendiente a dar la imagen de una restauración de la masonería operativa, si no fuese por el gran detalle de que todo su material doctrinario se basaba en fuentes judías o autores sumamente judaizados, como es el caso del satanista Eliphas Levi, tan admirado por Évola. Este satanista era tan amante de los judíos, tan filojudio, que cambió su nombre original, Alphonse Louis Constant, por el judío de Eliphas Levi. Este mismo satanista adorado por Évola fue el mismo que diseño la figura desagradable del macho cabrío Bafomet; también fue el primero en adaptar el pentagrama con las dos puntas hacia arriba como símbolo del Mal. Le encantaba escribir en hebreo, tanto que incluía en sus bazofias metafísicas frases que acompañaban los símbolos tradicionalistas y satanistas. 

     Entre algunos de los textos originales en los que Évola y los demás masones basaban su «cosmovisión tradicionalista» encontramos a Anagarika Govinda, Arthur Avalon, Eliphas Levi, Ottokar Brezina, Aleister Crowley, Giuliano Kremmerz, Paul Masson-Oursel, Gustav Meyrink y Narayanaswami Aiyar Shiyalli. Es decir, no sólo de masones judíos y judaizados sino que también bebían de las fuentes del mayor satanista pro-Sión que jamás haya existido. Me refiero a Aleister Crowley, quien se autodenominaba la "Bestia 666", y escribió entre otros un texto titulado "Liber Zion", y estuvo a la cabeza de la masónica OTO y varios cultos que se dicen erróneamente "paganos" y que en realidad no lo son [7]. Toda una base "tradicional" emanada de la doble moral judía, doctrinas diabólicas cuya figura adorada es la bestia Bafomet, siendo en esencia doctrinas auto-destructivas que incitan a la homosexualidad, la pedofília y las drogas, y que en sus aspectos filosóficos siempre distorsionan la inteligibilidad del Ser, o proponiendo un materialismo extremo, o un espiritualismo extremo, o un dualismo ya sea separativo o distintivo, pero nunca expresando lo que el NS vino a revelar: LA UNIDAD DEL SER. El gancho para vender estas ideas disolventes y degeneradas es mostrarlas como "paganas" y hasta como "ario-paganas" para captar un "mercado" neo-nazi asqueado por el cristianismo y deseoso por encontrar formas religiosas más originales o más representativas de nuestra raza. Es notable el efecto destructivo que las ideas judeo-satanistas provocan en muchos camaradas. El enemigo se aprovecha de la situación de la camaradería NS que al dejar el cristianismo no sabe qué culto religioso abrazar [8].

[7. Cuando estudié a Évola por primera vez, había advertido que el "paganismo tradicional" que promocionaba no era el mismo que el paganismo verdaderamente tradicional que dio vida y vigor al Tercer Reich, lo cual me llamó mucho la atención. Tiempo más tarde descubrí que una de las fuentes de Évola para "definir" este supuesto paganismo ario era, entre otros, Aleister Crowley, un discípulo de Sión. Este último personaje, que tenia íntimos contactos con la judería, cumplió la misión de refundar de un modo distorsionado y degenerado el paganismo; de esta manera, la judería lograba frenar el avance del paganismo real de Guido von List, Gorsleben, Wagner, Nietzsche, Goethe y Schiller, que influyeron en el movimiento nacionalsocialista. Por eso no es raro ver a camaradas NS neopaganos que rechazan tajantemente el supuesto "paganismo" de Évola. Uno de los máximos exponentes de nuestro esoterismo, Miguel Serrano, rechaza de raíz a Évola. Yo mismo que soy neopagano y estudio el esoterismo NS, rechazo también como falso el invento evoliano].

[8. Los camaradas debemos tener cuidado al respecto. Por ello, a aquellos que se encuentren en esa situación les recomiendo seguir cultos realmente arios, como el wotanismo armanista, con las ideas religiosas y esotéricas del sabio germano Guido von List, o si quieren la Edda original —por nombrar algo destacado— si no. En la actualidad existen movimientos religiosos arios emanados del nacionalsocialismo como ser el caso de Creativity Movement, la Comunidad Inteligente o el arianismo].

     Mientras que ya está probada la íntima conexión de Évola con varios judíos, desde entonces no resulta rara su oposición al racismo hitleriano y su "locura paranoica". Tampoco es rara su intención de distorsionar la visión que tenemos sobre la cuestión judía, librándolos en todo momento de una acusación racista. La distorsión del problema judaico que propicia conlleva a una falsa y estéril solución del mismo; es más: cuando le toca hablar específicamente de soluciones, no lo hace directamente, porque no sólo es ambiguo en general sino que contradice evidentemente su propia teoría de la "raza del espíritu".

     Évola, en la elaboración de su cosmovisión, tuvo un íntimo acercamiento con el judío rumano Tristán Tzara (hacia 1918, momentos donde Évola probaba drogas y alucinógenos para "elevar su espiritualidad"). Este judío estaba a la cabeza del degenerado movimiento "artístico" dadaísta, que Hitler tanto odiaba (como cualquier ario de buen gusto artístico que odia la aberración). El dadaísmo es la forma límite de la degeneración artística judaica, cuya esencia filosófica se basaba justamente sobre la exaltación del Yo y la burla al arte elevado (por eso Évola criticaba a Wagner).

     Otro autor en el cual se inspiró Julius Évola fue el homosexual judío Otto Weininger; también, como dije anteriormente, en el satanista judaizado Éliphas Levi. Ya con esto sería suficiente para detectar el origen de su profundo —aunque sutil— veneno. Esto no le impidió citar al mismísimo Platón para darle una apariencia más "clásica" y aria a su visión. Sus trabajos también estuvieron influenciados por el judío neoplatónico Filón, a quien también citaba.

     Está muy poco esclarecida la estrecha relación que Évola tuvo con el satanista Aleister Crowley en Cefalú (Italia) cuando éste fundó la Abadía de Thelema. Esto explicaría muy bien por qué Évola tenía en la biblioteca de su secta Grupo de UR libros de este personaje poco feliz.

     La estrategia judía consiste en difundir a Évola dentro de los nacionalsocialistas para debilitarnos. El judío Isaac Goldman en 1992 dijo muy claro: "Evola representa un factor desestabilizador en la doctrina racista nazi; debemos difundirlo entre sus filas; efectivamente los dividirá y, por sobre todo, los debilitará" [9]. Algunos evolianos creen ingenuamente que debido al deseo de Sharón de intentar cerrar un centro evoliano en Italia se les otorga el premio a la verosimilitud de sus afirmaciones doctrinales. Olvidan que la política soterrada de los judíos es difundir esta teoría falsa —que ellos mismos propiciaron— para debilitar y desviar a los nacionalsocialistas de la correcta y peligrosa (para ellos) visión hitleriana del racismo. Con esto los judíos logran nuevamente liberarse de cualquier culpa histórica colectiva-racial, y a su vez logran debilitar aún más la única fuerza —el NS— que sólo en doce años fue prácticamente capaz de destruír sistemas, mitos y engaños (construídos y revigorizados trabajosamente durante siglos). Si el triunfo físico no fue alcanzado, no fue debido a un error doctrinal sino porque la revolución fue demasiado rápida, tan rápida como el rayo, auspiciada simbólicamente por Wotan, por Thor; no llegó a propagarse a tiempo en los países aliados, le faltó tiempo de maduración, y por sobre todo, la victoria física fue imposible en ese entonces porque la sumatoria de fuerzas aliadas superaba materialmente las del Eje. Paradójicamente triunfó el más fuerte (esto es independiente del derecho o la legitimidad de la lucha u objeto perseguido por uno u otro bando). Pero esto no volverá a suceder en el futuro porque ahora la semilla está germinando en todos los países donde hay arios. Puedo ya avizorar nuestra victoria definitiva. Seremos implacables y vengaremos duramente los sufrimientos y males ocasionados a nuestra raza durante los últimos siglos. Especialmente vengaremos el deseo oculto de exterminio que el judío tiene para con nuestra raza.

[9. Pág. 188 "Esoterismo de Vía-Monte", un libro de nuestra biblioteca esotérica].

     Algún evoliano puede argumentarnos que Évola criticó fuertemente al judaísmo, a lo que replicamos que lo importante no es la crítica en sí, sino la forma y el sentido. El pensamiento evoliano conduce definitivamente a una solución estéril, tanto como lo fue siempre la "solución" cristiana contra el judaísmo, por basarse en aspectos puramente "espirituales" (y que en realidad también es una espiritualidad mal entendida). 

     Con este legado de Évola, no es raro ver luego la crítica descarada que éste emprende nada más y nada menos que contra el co-fundador del nacionalsocialismo, el erudito pensador-artista-historiador-teórico-guerrero Alfred Rosenberg. Évola criticaba vilmente las ideas racistas nacionalsocialistas, expresadas por uno de los principales expertos en materia racial del Tercer Reich que tenía a cargo la formación doctrinaria de todos los nacionalsocialistas del NSDAP (y todo esto cómodamente desde Italia). Rosenberg era el Reichsleiter. Ejerció por encargo especial del Führer la supervisión general sobre la totalidad de la difusión de la Weltanschauung nacionalsocialista. En 1943 Hitler le dirigió a Rosenberg un mensaje de congratulación declarando que éste había sido el único entre todos sus colaboradores que en cuestiones fundamentales siempre había finalmente probado tener razón. Évola, criticando vilmente las ideas de Rosenberg, criticaba también a Hitler y toda nuestra cosmovisión. Es que en realidad a través de Évola no hablaba sino la "Tradición" (judaizada)...

     ¿Cómo es posible que con estas referencias sobre Évola existan camaradas que confunden a este escritor como NS?. Todo esto lo veremos poco a poco a continuación. Una de las razones es natural y psicológica: el ser humano interroga la realidad desde un determinado cuerpo de conocimientos, creencias y prejuicios (recordemos que en gran parte la mayoría de los hombres están educados por el enemigo). Naturalmente, el que recién está empezando a iniciarse en nuestro mundo tiene mayor dificultad en distinguir el origen, significado y sentido de una u otra postura ideológica. A esto debemos agregarle la apariencia similar que éstas puedan llegar a tener.

     Otra de las razones, puede ser porque algunos evolianos se infiltran en nuestras filas para "evangelizarnos", inventan leyendas y mentiras para adaptar a Évola al Tercer Reich de manera que sus ideas sean aceptadas y promulgadas por nosotros mismos. Ayer Évola era un simple italiano; hoy, hasta un SS; y si este viento sigue algún día, nos enteraremos de que era el consejero principal de Hitler. Estos mitómanos evolianos jamás muestran estos aspectos de Évola (algunos a lo sumo lo atenúan). En rigor de verdad ellos nos ven como una "materia prima" para su propia revolución "derechista tradicional". Y algunos en su afán evangelizador se hacen pasar vilmente por genuinos NS. Eso es deshonestidad e hipocresía. No se puede estar de un lado y del otro al mismo tiempo, ni mucho menos intentar fundir dos cosas que en esencia son opuestas.

     Si Évola no fue nunca NS, y nos criticó desde su propia ideología de la "derecha tradicional" que él mismo defendía, ¿cómo podemos creer la supuesta afirmación de que Évola fue maestro de algunos cadetes SS, en la escuela de Viena, ¡justamente en la SS! que era el estandarte del «racismo biológico» que tanto odiaba Evola?. Otra cosa: ¿Cómo podrían haberlo aceptado de "maestro" en 1944 si las ideas de Évola habían sido rechazadas varias veces —con años de estudios— por la misma oficialidad y alto mando de la SS?. ¿Para qué lo contratarían en el último año de la guerra?; ¿no suena inverosímil?, ¿no suena a mito?. Investigué personalmente esta versión alentada por los evangelizadores evolianos y no encontré prueba alguna, así que me guié por la información que sí tengo, y realmente parece algo ilógico. Y si llegara a ser verdad el hecho de que supuestamente Évola paseó por Viena en 1944 y fue herido por esquirlas aliadas, esto nada nos dice, ya que sería un hecho excepcional casi casual y anecdótico. Évola era, a diferencia de Rosenberg, un intelectual de salón que predicaba el aislamiento mientras todo cae alrededor. Rosenberg era un gran intelectual, pero era un gran y heroico luchador que daba su vida por sus hermanos de sangre; no predicaba el aislamiento sino, como todo NS, la Voluntad de sacrificio por el hermano y por el ideal ario nacionalsocialista.

     Para dejar en claro la postura evoliana respecto al NS, veamos lo que dice uno de los mayores conocedores y apologistas de Évola en la actualidad. Me refiero a Marcos Ghio, un compatriota argentino que entre otras cosas dirige públicamente un "Centro evoliano", como que fue él mismo el traductor de los libros de Évola al castellano, lo que se puede definir como una autoridad evoliana, un representante genuino de la ideología de la "derecha tradicional". Éste reconoce orgulloso en el prólogo de un libro de Évola, "El Mito de la Sangre", que "el racismo de Évola tiene muy poco que ver con el que se sustentara hegemónicamente durante el período nazi" (pág. 8, ed. Heracles). Évola mismo colocaba a ambos racismos como opuestos. Y sus lectores alienados, siguiendo ciegamente a Évola, apuntan sus dardos venenosos contra nuestro racismo calificándolo como una rebelión o subversión "moderna" contra la supuesta "tradición" que ellos defienden.

     Ahí vemos hasta qué punto en aquellos apóstoles contemporáneos prima lo abstracto por sobre lo real. Para nosotros la raza es real y nadie que esté en contra de su expresión manifiesta y material en el universo puede ser nuestro amigo, ni amigo de Dios. Ellos están bien dispuestos a sacrificar la raza (según la entendemos nosotros) a favor de una subjetiva "tradición" o "raza espiritual". Nosotros en cambio nos sacrificamos a nosotros mismos a favor de la supervivencia racial y su pureza, así como de su armonía psíquica y espiritual. Nosotros partimos de la raza, de la Naturaleza, antológicamente entendidas; a su vez exploramos sus esencias ocultas a la simple vista. Ellos en cambio no ven esencias, se les ha negado doctrinariamente comprenderlas y valorarlas en su justa dimensión; parten de la supuesta "tradición" y a ello se entregan, no buscan esencias teleológicas en la Naturaleza sino en invenciones artificiales de la mente humana. Por esta razón ellos son falibles. Ahí se evidencia nuestra inconfundible superioridad.

     El evolianismo prende en las conciencias inferiores porque las "diviniza", es decir, la lógica es que si uno «entra» en esta estratagema intelectual de la "raza espiritual" que "se elige", y que nos equipara al mismo nivel que un negro "muy espiritual" —por ejemplo—, uno queda "despierto", sale del "olvido" y se deifica a si mismo, y el propio Yo queda inflado, agradecido de tantas "revelaciones" que lo hacen a uno "volar en las alturas de la superioridad espiritual". Ésa es la trampa: adormecer la realidad y el sentido absoluto de la raza natural (que llama biológica), provocar este olvido, desenfatizándolo en nombre de lo "espiritual"; así el hombre ya no se ve tan dispuesto a entregar la totalidad de su ser por la supervivencia de su raza y la exaltación de los mejores. La influencia de estas ideas cargadas de egoísmo metafísico han sido en la práctica nefastas. Tenemos el ejemplo concreto de CEDADE, donde en un principio se practicaba el nacionalsocialismo y con el tiempo se fueron infiltrando las ideas "tradicionalistas". El resultado fue la esterilización de las voluntades, que prefirieron refugiarse en el yoísmo espiritual antes que salir a luchar y dar la vida (en el sentido amplio) por la raza y el propio pueblo natural. 

     Hace un tiempo observé que un camarada nacionalsocialista ofrecía en su web —entre otras cosas— líbelos evolianos y de la Secta de Ur. Pregunté: "¿Sabes con precisión qué es lo que estás difundiendo?". Él contestó: "Son tradicionalistas". Claramente no había leído mucho al respecto y se dejó seducir con la bella palabra. Le hice observar que sin saberlo estaba difundiendo el material de un enemigo declarado de nuestra propia ideología, un autor que no sólo atacaba la esencia racista del NS sino que estaba embebido en la corriente "tradicionalista" de ciertos autores que adoraban a Sión y al judaísmo. 

     Évola pretende introducir el ascetismo subversivo anti-real en la doctrina racista, para el cual el "cuerpo" como existencia material le causa alergia y lo llama engañosamente "materialismo". Es decir, amar absolutamente a nuestra raza como lo hacemos nosotros sería para este escritor un pecado "moderno", algo inferior. La manipulación de los términos para manipular a los hombres es terrible. Utiliza las palabras como anzuelos, como por ejemplo las palabras "raza", "heroico", "espiritual", "tradición", todas palabras bellas pero pervertidas y prostituídas en contenidos y sentidos. Asimismo utiliza otras palabras para asustar, es decir las usa como "cucos", como es el caso de "materialismo". Así, este mago negro utiliza esta palabra para acusar de una manera distorsionada y mal intencionada aquello que le molesta al Sistema judaico —el racismo NS—, disfrazando todo de las más buenas intenciones y las más altas espiritualidades. Todo el sistema evoliano-tradicionalista se reduce en esencia a este siniestro objetivo. Quitemos el camuflaje y veremos fluír el veneno.


CONFRONTACIÓN DE IDEAS OPUESTAS EN ESENCIA

     La cosmovisión de Évola es radicalmente diferente al nacionalsocialismo en su esencia, pero, como ya advertí, disfraza sus ideas utilizando palabras de uso común para nosotros, como raza, ario, paganismo, tradición, pero todas vaciadas de sus contenidos tal cual los entendemos. Introduce un peligroso conflicto semántico-lingüístico (quienes se ven afectados principalmente son aquellos que entran en contacto con esta ideología). Este conflicto es muy refinado, digno de un Maestro de la contra-iniciación.

     Nacionalsocialismo y evolianismo son realmente como el agua y el aceite, si bien pueden llegar hasta mimetizarse por la semejanza en algunos significantes utilizados para sintetizar conceptos. Estos últimos —los conceptos— son incompatibles e irreconciliables, ya que ambas cosmovisiones parten de puntos o bases filosóficas muy diferentes. Todos nuestros "tanques intelectuales" teóricos y filósofos oficiales desde Alfredo Baeumler, Erich Jaensch, Heyse, E. G. Kolbenheyer, A. Rosenberg, Gunther, Wilhem Burkamp, Arnold Gehlen, Hermann Schwarz, Schuldze-Boelde, W. Darré, y el mismo Führer, demuestran una línea esencial totalmente diferente a la del italiano Évola, por lo que éste queda refutado por los máximos pensadores NS.

     En el plano filosófico el nacionalsocialismo ve al Ser como una unidad, donde materia y espíritu se hallan indisolublemente unidos. Nuestro Alfred Rosenberg en el "El Mito del Siglo XX" nos dice: "El pasado y el presente aparecen repentinamente bajo una nueva luz, y para el futuro surge una nueva misión. La Historia y el objetivo del futuro no significan ya la lucha de clase contra clase, no ya conflicto entre dogma eclesiástico y dogma eclesiástico, sino la controversia entre sangre y sangre, entre raza y raza, entre pueblo y pueblo. Y esto significa: combate de valor anímico contra valor anímico. (...) Alma, empero, significa raza vista desde adentro. E inversamente, es la raza el lado externo de un alma. Despertar a la vida el alma de la raza quiere decir reconocer su valor máximo, y bajo su dominio atribuír a los otros valores su posición orgánica: en el Estado, en el Arte y en la Religión" (pág. 6, Ed. Wotan). Una visión y una aclaración genial de Rosenberg.

     Mientras la lucha de clase contra clase es una lucha artificial y materialista que gira en torno al dinero, la riqueza y la economía, y donde mediante un sofisma se crea una guerra artificial entre estos opuestos sociales, al mismo tiempo los conflictos dogmáticos eclesiásticos también son artificiales (por ser creados por el hombre). Por el contrario, la lucha NS es una lucha natural, ya que el hombre no creó las razas; por ende la lucha entre razas (biológicas, se entiende) es una dialéctica natural y a su vez divina, una oposición natural, y esto es NS, esto figura en nuestra doctrina, ya sea en Mi Lucha, en El Mito del Siglo XX, o en el material doctrinario de la SS.

     Es así que el hombre ario iniciado no encuentra a Dios en el más allá, en otros mundos, en el "cielo", en la nada, en lo sobrenatural, sino en nuestra propia Raza y en lo natural, y más precisamente en las esencias ocultas presentes en la Naturaleza, una visión sumamente antigua y verdaderamente Tradicional del hombre ario, que quedó oscurecida con la invasión de nuevas ideas religiosas de tradición semítica. El sabio y el filósofo ario siempre distinguió entre lo exotérico y lo esotérico, entre lo que va destinado al vulgo y lo que es para la élite. Nuestros sabios crearon los mitos para representar realidades presentes en la Naturaleza oculta, adaptándolas al nivel del pueblo, pero estos mitos eran símbolos, representaciones, parábolas, metáforas de profundas realidades. El conjunto de mitos llegó a constituír religión/es. Las verdades profundas explicadas y mostradas filosófica-científicamente quedaban esotéricamente restringidas para iniciados, porque ellas en sí representaban Poder y para que el mismo sea responsablemente utilizado. El conocimiento quedaba entre leales de la Élite. Para la muchedumbre estaban concebidas las formas exotéricas, mitos religiosos, leyendas, etc., que estaban adaptados a la psicología de masas. En las religiones arias el mito no era sólo mito sino que al mismo tiempo representaba para las inteligencias más lúcidas un vehículo hacia la iniciación. Un hombre ario, sabio e iniciado, sabe que el mito representa una realidad profunda, pero el mito es creado por el hombre, es fabulatriz [10].

[10. Tampoco todos los mitos tienen el mismo efecto y sentido. No todos los mitos fueron concebidos para un fin positivo. Es posible encontrar mitos que tienen como fin obstaculizar la conciencia en ascenso y, en el peor de los casos, propiciar su caída. Esto sucede principalmente en la religión cristiana. En este caso todo "ascenso" es en realidad una ilusión. Con razón nuestros filósofos clásicos lo advirtieron, escandalizándose de los nuevos mitos semitas].

     En el caso de los escritores tradicionalistas y evolianos es notable observar un intento esmerado de corte degenerativo tendiente a llevar al hombre intelectual a creer en determinados mitos como ciertos y reales en sí mismos. Por esa misma razón, cuando muchas veces analizan los símbolos sagrados —por más erudición que muestren— jamás llegan a conocer su más íntimo significado, porque la base cosmovisual dualista del tradicionalismo se los impide. Lo que ellos alegremente creen ver como "esotérico" es para nosotros sólo un discurso más elaborado del mito, no dejando de ser en su esencia una manifestación exotérica refinada e intelectualoide. Lo que es para la muchedumbre es para la muchedumbre, lo que es para el Superhombre Ario es para el Superhombre Ario. Ellos no pasaron el sello, no entraron en las profundidades ni lo harán jamás, porque para que esto ocurra deben abandonar su dualismo que es la base de su estructura cosmovisual. Ellos no saben que si bien "ven" más que otros, no "ven" más que nosotros. Al mismo tiempo nosotros vemos las rejas de su prisión metafísica. Estos hombres no han superado aún la última valla. Son como niños que se creen mayores, y aún creen en Papá Noel. En su ascenso han sido capturados por las fuerzas que retienen a los hombres impidiéndoles el acceso a las verdades más profundas. Que tampoco para juzgarnos tomen como la máxima expresión de nuestro esoterismo NS los trabajos de Miguel Serrano, porque éste apenas mostró un cascarón para los curiosos.

     Gracias a la cosmovisión Nacionalsocialista, ciencia y religión no son opuestos contradictorios, sino complementarios. Wotan era un dios que además de guerrero era Mago y cuyo entorno mitológico pagano invitaba a la iniciación en los secretos de la Naturaleza oculta. La palabra de Dios se encontraba así en las profundidades de las esencias encontradas en la misma Naturaleza (ver Guido von List). La raza, el racismo, eran consecuencias lógicas de una visión natural y pagana del mundo. La ciencia que el Ario trajo al mundo no es sino una manera genial y potenciada de explorar los secretos del mundo natural hasta lo más profundo de las realidades a las cuales no podemos acceder simplemente, a la cual no pueden acceder todos los hombres, a la cual no pueden acceder todas las razas por sí mismas. ¿No es ésta una señal divina de que Dios mismo nos ha escogido para desentrañar todos sus misterios?. Nuestra Weltanschauung le dio sentido ontológico a la ciencia, antes vacía de contenido. Es el hombre Ario el Maestro de la ciencia. ¿Qué duda cabe?. No hay raza que nos iguale, y esto a pesar de todas las condiciones en contra que tuvo nuestra raza para desarrollar la ciencia. El oscurantismo cristiano, que emprendió siempre una lucha religiosa contra la ciencia, significó en los hechos muchos siglos de retraso para el ario. Pero la Verdad fue triunfando, y la llama genial que late en nuestros genes no pudo ser detenida ni por los más sofisticados, antinaturales y engañosos dogmas de fe. Los evolianos, al igual que los judíos, tiemblan con trabajos científicos como el de Georg Rieck "Genética de la Inteligencia" —realizado en la década de los '80—, donde demuestra científicamente la diferencia biológica de CI entre razas, una investigación que causó revuelo y pánico en el Sistema mundial y que obviamente debió ocultarse porque vulneraba fuertemente ciertos dogmas irracionales, afectando gravemente los privilegios e intereses judaicos.

     Curiosamente Évola sigue esta línea oscurantista anti-científica, desde una perspectiva moderna. Por otra parte invirtió, llamando Tradicional a su visión "racialista" anti-biológica, y rechazándola como negativa y "moderna", la visión verdaderamente Tradicional del hombre ario. Para alejar a los arios de la ciencia, simplemente usó nuestro prejuicio anti-judío, asociando la ciencia como algo propio de los judíos. ¿Existe algo más perverso que esto?.

     En el evolianismo la Naturaleza es un mal necesario, algo meramente secundario; en nuestro caso, la Naturaleza es la fuente donde encontramos la sabiduría, donde encontramos la Vida, la Existencia, a Dios, que habla a sus hombres en un lenguaje sutil, "el lenguaje de los pájaros". Nosotros amamos la Naturaleza, la que vemos, tocamos, sentimos y vivimos, y por sobre todo la que es aún más profunda, y comprendemos con el intelecto, con la mente, ya que esta Naturaleza profunda llena de esencias y misterios nos da los designios teleológicos.–

3 comentarios:

  1. Es una lástima que una persona que leyó tanto falló en comprender la esencia de los textos. Carece de toda instrucción filosófica y religiosa, encima defiende a Miguel Serrano y al 'Hitlerismo Esotérico' que no dejan de ser delirios new age.

    Por personajes así es que la 'idea está muerta'. Pseudo esoteristas, pseudo académicos y delirantes místicos.

    Es tan pequeño el marco en el que se manejó que se perdió y ahogó en un vaso de agua.

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    1. Es una lástima que el anónimo comentador sea tan poco preciso en su crítica. Santhrese ¿falló en comprender a Évola?. Si es así, el anónimo comentador ¿es un entendido evoliano?. Sólo con slogans y sin argumentos no aclaramos nada. ¿Le molesta al crítico lo que escribió Serrano?, ¿lo encuentra delirante?. Si la "idea está muerta", ¿es la idea de quién?. El esfuerzo de Santhrese es respetable porque ha captado bien el espíritu tanto de las enseñanzas de Rosenberg como el espíritu que obra detrás de Évola; sin duda no se ha ahogado en su tema. Hay tres partes más donde aporta más argumentos, y no sólo slogans, acerca de la infiltración que en el NS ha hecho Sión. Ya que usted no da su nombre, al menos dé argumentos.

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  2. Opino que no va mal encaminado, aunque de Miguel Serrano tampoco tengo buen concepto. Son importantes los datos que da y algo a tener en cuenta sin estar de acuerdo en todo lo que dice. Un articulo para reflexion are.

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