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sábado, 22 de junio de 2013

John Kaminski - El Secreto que No Le Cuentan

     De John Kaminski presentamos ahora en castellano su breve artículo The Secret You Never Get to Hear, que es la parte 77 de su serie What's that ticking sound?, publicado hace un año y medio. Como en otros textos suyos, enfatiza aquí en las permanentes maquinarias de engaño religiosas y políticas que coordinadamente van estructurando la explotación de los pueblos. No faltan aquí curiosos datos eruditos de la ante-Historia tomados del libro de William Comyns Beaumont The Riddle of Prehistoric Britain (1946) y de los escritos de Henry Binkley Stein (Treinta Mil Dioses Antes de Yahvé, 1940, El Caduceo de Mercurio, 1953, y El Hacha Era Dios, 1959, republicados en 2004 los tres juntos como The Priesthood of the Illes).


El Secreto del que Usted Nunca Se Entera
(pero que en Su Corazón Usted ya Conoce)
por John Kaminski
16 de Diciembre de 2011



Continuar esforzándose por una vida eterna
garantiza la extinción y la irrelevancia,
para no mencionar un planeta muerto.

     "Los dioses ocultaron a la Humanidad el sustento de la vida, pues de lo contrario uno trabajaría durante un solo día lo suficiente para todo el año" (Hesíodo, c. 700 a.C., Los Trabajos y los Días).


     Mis pensamientos siguen volviendo a la extraña similitud que hay entre el modo en que las religiones y el gobierno hacen negocios. Siempre hay alguna razón secreta, algo demasiado santo para que nosotros, esclavos engreídos, lo apreciemos, o alguna información demasiado sensible para que a nosotros, ciudadanos ignorantes, se nos pueda confiar.

     Un sacerdote podría decir: "a discreción del santo padre". Un político usaría las palabras "seguridad nacional".

     ¿Qué es lo malo en esta imagen?. ¿Por qué somos gobernados por secretos que no pueden decirnos?. Sólo puede haber una respuesta: Todos estos secretos son mentiras y engaños.

     La famosa historia bíblica de Yahvé hablando con sus compinches acerca de confundir el lenguaje de toda la Humanidad, "de modo que ellos no lleguen a ser como nosotros", claramente atestigua el sentido de hombres superiores que están engañando a salvajes crédulos, quienes simplemente no entendieron lo que les estaba siendo hecho y adjudicaron todos esos acontecimientos a seres mágicos que eran adorados con un tembloroso temor y asombro.

     Dios, en el lenguaje antiguo, era un sinónimo absoluto para "rey". Los reyes muertos, por las astutas voces de los sacerdotes, se convertían en dioses.

     Hoy tenemos a esos misteriosos bandidos llamados Al-Qaeda milagrosamente apareciendo de pronto en cada zona de guerra en la Tierra, luchando primero en su lado, luego en el nuestro; pero, después de diez años de histriónicos golpes en el pecho de políticos estadounidenses moralistas, no hemos sido capaces de capturar y procesar a un solo autor creíble del ataque del 11-S, que es la pieza clave del pedigrí terrorista de Al-Qaeda.

     Comprender que Al-Qaeda es falso significa que usted comprende que todas las guerras consiguientes son fraudulentas. Comprender que la liturgia cristiana es una copia exacta de la leyenda de Osiris significa que usted comprende que el cristianismo es una falsificación, inventada por los judíos de Alejandría para sabotear y exterminar el Imperio romano.

     De alguna manera nuestro proceso de pensamiento nos incapacita —está diseñado para fallar— cuando intentamos aplicar el pensamiento crítico a nuestras creencias religiosas. Nuestros hombres santos nos aconsejan que no miremos demasiado profundamente en estos asuntos, no sea que ofendamos a la gran potencia en el cielo que gobierna sobre todos nosotros. La lista de consecuencias extremas por ofender a dicha entidad es interminable y absurda.

     Usted puede hacer sus propias comparaciones sobre el comportamiento de su propio gobierno, que vende armas a cada criminal disponible que trabaja para ellos, pero que se las quita a todo al que él planea robar y matar.

     Pero no se desespere. Sólo porque no somos inmortales no significa que Dios no exista. De hecho, usted ve al tipo mucho más claro cuando usted entiende que usted no tiene mucho tiempo sino sólo una vida; esto va rápido, para llevarla a cabo. Esté agradecido por la posibilidad.

     La tentación para mantener secreto el conocimiento valioso se remonta a antes del tiempo de las religiones como las conocemos hoy. Pero la ciencia de la política, mediante una disciplina muchísimo más consistente que la religión, nunca ha cambiado en absoluto. Ha sido por siempre "consíguelo mientras puedas por cualquier medio necesario, y luego pinta un cuadro noble y [no] egoísta de ello".

     La idea de quién podría salir lastimado en todo este toqueteo manipulador siempre ha sido, y lo es hoy, una distante ocurrencia posterior en el proceso del pensamiento humano. Que muchos de nosotros los seres humanos estemos ahora sintiendo seriamente los efectos de esta tendencia a hacer de las preocupaciones humanitarias de la compasión y el entendimiento prioridades menores, es un resultado directo de esta práctica.

     Estamos sufriendo porque, a través de toda nuestra historia, hemos ignorado —para no mencionar que hemos exacerbado y nos hemos deleitado en— el sufrimiento de otros. Lo que estamos experimentando es la simple justicia kármica. Definitivamente nos merecemos lo que estamos obteniendo, simplemente por estar menos informados que la gente que nos explota.

     Y en el centro de esta explotación está la ciega creencia religiosa, moldeando al pueblo para que acepte sin cuestionamiento los dictados de las autoridades dirigentes, que son mantenidas en sus puestos mediante la fuerza bruta enmascarada por la retórica de lo justo, el tema de la cual es siempre "somos mejores que ellos, de modo que eso nos da el derecho, dado por Dios, de robarles".

     ¿Podría haber una mejor descripción del comportamiento de su país y de su pueblo comatoso, engañado por siglos de información engañosa?.

     Como he escrito en otra parte, los dioses de la Biblia, a menudo llamados los Elohim, realmente eran miembros de una civilización marinera mundial en la Edad del Bronce, cuyos viajes sirven como relatos para todos los mitos de los Grandes Padres Blancos: Sargón, Osiris, Yahvé, Júpiter, Thor, Viracocha y Quetzalcóatl, eran todos miembros de esta misma fraternidad mundial, que impartían el conocimiento y establecían comunidades mientras esquilmaban a los groseros patanes locales en cada rincón del mundo.

     Si usted piensa que la misma cosa continúa hoy, usted tendría razón.

     Este antiguo pueblo de misterios dejó reliquias alrededor del mundo, incluyendo las pirámides, Stonehenge y las raíces de nuestro propio lenguaje. Ellos más tarde se transformaron en los Fenicios, que usted puede recordar que inventaron el alfabeto que usted usa hoy, y cuya existencia fue arrasada en Cartago cerca de 200 a.C., aunque el rumor diga que ellos se reagruparon en Venecia y que están prominentemente representados en Wall Street hoy.

     En mis propios más bien mordaces estudios bíblicos he venido a entender que Yahvé, quien fue aparentemente un antiguo líder tribal, se resistió a la toma de posesión por parte de esta cultura marinera mundial, la que, a juzgar por las descripciones disponibles, era simplemente un manojo no muy agradable de gigantes blancos colectores de esclavos.

     ¿Puede usted resistirse a la comparación con acontecimientos que están sucediendo ahora?.

     Esta actitud dura con los infieles y usurpadores es reflejada en la certidumbre sanguinaria del Antiguo Testamento, una actitud de "no tomar prisioneros" que impregna la lógica humana hoy. Previamente yo había pensado que esta cruel actitud era innecesariamente severa con los poco instruídos y no informados del mundo; entonces leí la descripción de Comyns Beaumont de lo que podrían ser en realidad los muy grandes y muy sagaces invasores de todas estas culturas: un cuadro social de humanos prehistóricos que estamos, y deberíamos estar, con miedo de encarar.

     Una "raza falta de gracia, deforme y violenta de ogros cuyo último rey, llamado Balor, el del Mal de Ojo, mataba a sus enemigos con un destello de su esfera de fuego", es el modo en que él describió a los Fomorians que colonizaron primero Irlanda y que estuvieron entre las muchas tribus del mundo borradas de la Historia por el cometa de la Edad de Hierro Temprana, que causó una gran inundación que aparentemente puso fin a la última Época Glacial y causó una destrucción mundial, la peor de todas en Norteamérica. (La referencia al "orbe de fuego" revela el conocimiento prehistórico de armas de fuego y explosivos, uno de los principales aspectos de la Historia que está totalmente encubierto).

     Pero todos éstos son nombres perdidos para la Historia en un cataclismo. Algunos sobrevivieron. Thoth llevó la religión de su nación perdida a Egipto. Comyns Beaumont insiste en que esta cultura marinera mundial anterior al diluvio (los barcos en 10.000 a.C. eran mucho más grandes que en 500 d.C.) sembró todas las civilizaciones conocidas.

     La sinopsis de Comyns Beaumont del relato del Libro de Enoc de la catástrofe de la temprana Edad del Hierro que comenzó la civilización como la conocemos hoy, es como sigue:

1. Los Gigantes, a veces llamados los Satanes, vivieron en la Era de Saturno... el diluvio y el hecho de que los Gigantes hubieran sido arrojados bajo rocas marcó el final de aquella edad.

2. Sus referencias a las mujeres son respetuosas... el signo más cierto de la cultura de una raza.

3. Ellos trabajaron el hierro antes que nadie.

4. Ellos fabricaron armas de guerra por todo el mundo...

5. Ellos poseían un conocimiento considerable de astronomía, y sus videntes, representados por Enoc y Noé, habían observado el cielo y habían adquirido así el conocimiento previo de una catástrofe inminente. Está retratado como algo cayendo sobre la Tierra, una gran conmoción, y la tierra hundiéndose en el vacío, ahogándose.

6. Todos estos acontecimientos pasaron en el lejano Atlántico del Norte, pero afectaron al planeta entero en grados variables.


     Yo no podría sino recordar la teoría de Clif High del "planeta Expando", en la cual las formas más tempranas de animales eran mucho más grandes porque el planeta era mucho más pequeño, otorgando crédito al llamado mito de los gigantes de la Antigüedad, que es confirmado por Comyns Beaumont.

     Las leyendas de invasores gigantes de pelo rojo existen en todo el mundo. Heródoto, por ejemplo, mencionó que el hijo de Agamenón, llamado Orestes, era de 12 pies de alto (3,65 mts.).

     «En el Antiguo Testamento leemos que los hijos de Anak, o Gigante, eran tan inmensos que los espías enviados por Moisés se describían a sí mismos como "meros saltamontes a su vista", implicando que los anaquitas descollaban sobre ellos».

     Comyns Beaumont insiste en que la historia ante-diluviana del mundo está contenida en el Libro de Enoc. "Describe en términos dramáticos el materialismo de la época y la decadencia creciente del tiempo, del desenfreno, de las ambiciones de los gobernantes, de la fabricación febril de municiones de guerra, y el colapso final de una civilización avanzada"

     En los libros santos, todos estos acontecimientos trascendentales han sido metamorfoseados en la intervención divina llevada a cabo por seres angelicales. La verdadera historia que nos han ocultado (con mayor probabilidad en la Biblioteca del Vaticano) es que éstos eran gente real, excepcionalmente grande y posesora de tecnología desconocida para la mayor parte del mundo, y que dirigían un modelo de explotación y control de las masas poco instruídas.

     Esto siempre ha sido el Culto del Sol contra el Culto de la Serpiente. Ahora, ambos están siendo suplantados por el Culto de la Vibración Universal, que reconoce su propio final como parte del plan y el verdadero secreto de la vida eterna. El único modo de alcanzar la inmortalidad es ser una parte de toda la vida, la cual, hasta donde sabemos, nunca se ha terminado y nunca lo hará.

     La lección que tenemos que aprender es cómo ayudar a otros. Sólo entonces estamos realmente vivos. Todo el resto es sólo un ritual de muerte mal interpretado.

     Si no nos cuidamos unos a otros, realmente no nos estamos cuidando a nosotros mismos.

     Como la vida misma, las crisis de hoy son algo por lo que tenemos que pasar, y no negar. (Sí, usted está siendo fatalmente irradiado).

     Tenemos que dejar de destruírnos unos a otros en una búsqueda frenética para conseguir algo que no puede ser conseguido, y ayudarnos unos a otros a entender que la única cosa que siempre conservamos es aquello que regalamos. Sólo entonces podemos ser realmente afectuosos. Cualquier otra cosa es sólo una actitud auto-engañosa.

     Por extraño que parezca, seguir buscando la vida eterna garantiza nuestra extinción e irrelevancia.

     Ah, ¿y ese secreto del que usted nunca se entera?. Hay sólo una cosa que sabemos con seguridad: se trata de una mentira.

     ¿Daría usted su vida por Dios?. No se preocupe. Usted lo hará.–


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