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martes, 4 de junio de 2013

Félix Alemán - Multipolarismo y Globalismo



     El 23 de Mayo recién pasado en la Facultad de Sociología de la Universidad Estatal de Lomonosov en Moscú se efectuó una conferencia acerca de la temática de Rusia y su relación con Europa. Participó en ella Félix Alemán (o Felix Widerstand), autor y cerebro detrás del sitio adversariometapolitico.wordpress.com, quien tiene una visión y opinión bastante definidas en cuanto a la necesidad de una autonomía de la entidad definida como Eurasia, con un planteamiento que allí leyó y que en su versión original en inglés fue publicado al día siguiente en www.geopolitika.ru y posteriormente en castellano en el primer sitio mencionado. Su sintética claridad al describir los antecedentes de dos ideologías que están en pugna, y al señalar la trayectoria, características y analogías de ambas, haciendo notar que la dicotomía no es la que se nos ha hecho creer que era, nos ha impulsado a hacernos eco de lo que dice y por ello lo reproducimos, revisando un poco la versión castellana.


Multipolarismo y Globalismo,
Dos Cosmovisiones Geopolíticas
y Sus Respectivos Orígenes Espirituales
por Félix Alemán
23 de Mayo de 2013



     Durante la llamada Guerra Fría tuvimos que vivir en un mundo bipolar. Al menos, esto es lo que la mayoría de la gente piensa. Pero, ¿cuán bipolar era realmente?. Había dos superpotencias (Estados Unidos y la Unión Soviética), con sus respectivas áreas de influencia geopolítica (occidental y oriental), tratando de controlar los recursos y la población mundiales, y que competían entre sí.

     En realidad, este sistema bipolar era un experimento. El Occidente ("estadounidense") y el Este ("soviético") no fueron (desde la muerte de Stalin) realmente enemigos, sino más bien dos sistemas que funcionaron como herramientas al servicio de los mismos amos. Los globalistas que controlaban a ambos, estaban tratando de ver cuál de los dos sistemas funcionaba "mejor" (mejor para ellos, obviamente) con el fin de lograr su objetivo final: la completa dominación mundial tras la destrucción de un mundo naturalmente multipolar y de un orden pluricultural (de naciones soberanas), basado en comunidades orgánicas.

     Sabiendo esto, no extraña ya ver cómo muchos de los máximos globalistas actuales (Wolfowitz, Podhoretz, etc.) que actúan como belicistas del imperialismo de Washington, son ex-comunistas de la rama trotskista.

     Durante cuatro décadas estos dos sistemas estuvieron funcionando. Ambos son internacionalistas (en el sentido cosmopolita del término). El comunismo marxista incluso se llama a sí mismo internacionalista, y el capitalismo financiero, basado en el poder del dinero, es sin lugar a dudas internacional también, porque los capitalistas no tienen fronteras... y porque el dinero no tiene patria.

     Los Estados donde fue puesto en práctica el pulpo liberal del capitalismo, dio (y da) a los ciudadanos la ilusión de "democracia" (poder del pueblo), la ilusión de que realmente ellos están eligiendo a sus representantes. La mayoría de quienes viven en el "Primer Mundo" cree esto aún hoy en día, cuando todo se está volviendo cada vez más orwelliano, y nuestros políticos supuestamente democráticos están mostrando su verdadera naturaleza de títeres. Pero en el sistema capitalista, donde debido a la usura de los banksters el dinero puede crecer de la nada, el poder no está en manos de la gente sino en las manos de aquellos que controlan el dinero... y el dinero no es democrático.

     Por otra parte, en muchos países comunistas ocurrió un fenómeno muy interesante: el comunismo marxista ortodoxo, que era anti-tradicional y ateísta, así como globalista e internacionalista (teniendo la misma naturaleza materialista y como de pulpo del capitalismo), comenzó a desarrollarse de manera diferente en cada país, fusionando el sistema económico socialista con el carácter de cada nación, de cada comunidad orgánica donde se hizo con el poder. (Esto no ocurrió en los países capitalistas, que estuvieron y todavía están sometidos a un lavado de cerebro extremo y bajo el yugo de un enorme imperialismo cultural y social que viene de Estados Unidos, con elementos subversivos como Hollywood, los medios de comunicación de masas, la destrucción del propio lenguaje, de la propia identidad, etc.).

     Esto sucedió de una forma muy natural: el comunismo se adaptó y fue absorbido en cada país, y no al revés, como había sido previsto originalmente por los globalistas, que querían poner en práctica a escala mundial un sistema dictatorial anti-natural, frío y sin raíces.

     La división dentro del comunismo comenzó ya con la lucha por el poder entre Stalin, que tenía una orientación más nacional, y Trotsky, quien predicaba un comunismo mundialista sin fronteras con su "revolución permanente". Así, por ejemplo, en Corea del Norte el comunismo se fusionó con las antiguas tradiciones coreanas, con su rica cultura y su idiosincrasia natural, y el líder Kim Il Sung desarrolló la ideología Juche, una variedad típicamente coreana de socialismo. En Rumanía, Nicolae Ceaucescu fue un gran admirador de los héroes nacionales del glorioso pasado en la Edad Media.

     Así, lo que originalmente era un sistema frío y sin alma, con la intención de destruír los valores tradicionales como "reaccionarios", una vez implementado en un país particular fue absorbido por la idiosincrasia nacional tomando sus tradiciones como una forma de resistencia.

     Existe un interesante paralelismo con el cristianismo. Muchos consideran al cristianismo como una antigua especie de comunismo, y hay algo de verdad en eso. Cuando el cristianismo llegó al poder en Roma, durante los primeros siglos los cristianos prohibieron todas las demás religiones (las paganas) en el Imperio e impusieron la suya a los demás con dogmatismo y violencia; eran universalistas, los antiguos globalistas. Pero después de algún tiempo, el cristianismo fue absorbido por las naciones y se desarrolló de manera diferente en cada parte del mundo, incluyendo a veces un sincretismo con la vieja tradición. Esto se puede observar en la rama ortodoxa del cristianismo y sus iglesias nacionales: está el Patriarcado griego, el servio, el ruso, etcétera. En el caso de Rusia, el Zar era el jefe del Estado y de la Iglesia, siendo esto equivalente con la religión japonesa tradicional, el shintoísmo, donde el Tenno –el Emperador– era al mismo tiempo el líder de la nación y el líder religioso.

     Idéntico fenómeno ocurrió con el Islam. Hay un proverbio iraní que afirma que "el Islam no conquistó Persia, sino que Persia conquistó el Islam". El zoroastrismo y el mazdeísmo tuvieron un importante papel en la conformación de la corriente chiíta persa. Y en la actual República Islámica de Irán hay un Líder Supremo (el ayatolá Jamenei, quien es también el líder religioso y de la nación, al mismo tiempo). También el Califa otomano en la historia reciente o el Emperador romano en el pasado remoto.

     El hecho de que el comunismo (como el cristianismo en el pasado) estuviera desarrollándose en cada lugar de acuerdo con las tradiciones locales era muy peligroso para los globalistas (trotskistas así como liberales). Por lo tanto, la tendencia del nacional-comunismo tenía que ser detenida.

     Es por eso que se decidió suprimir el "lado oriental", para ponerle fin a la Guerra Fría y a la bipolaridad, y usar de ahora en adelante sólo el sistema liberal capitalista como el único aceptable. La Unión Soviética y los países del Pacto de Varsovia fueron un experimento, y ya no eran útiles, porque los "amos" detrás del escenario se dieron cuenta de que era el sistema capitalista el que servía mejor a sus objetivos.

     Éste fue el nacimiento del "Nuevo Orden Mundial" proclamado por Bush padre, esperando que con el colapso de la Unión Soviética, Rusia y las otras naciones de Eurasia se vieran privadas de su soberanía nacional y esclavizadas por el liberalismo. Durante los años '90, Gorbachov y Yeltsin toleraron y fomentaron el saqueo del Estado ruso por parte de los oligarcas y la finanza internacional. Sin embargo, con el comienzo del nuevo siglo la soberanía nacional comenzó a ser restaurada por el presidente Putin. Por eso él está siendo difamado en Occidente con epítetos como "autoritario", "dictador", etc.

     La libertad que ofrece el liberalismo puede ser explicada muy sucintamente de la siguiente manera: Ofrece la posibilidad de elegir entre Coca-Cola y Pepsi, o entre McDonald's y Burger King. No es nada más que consumismo, materialismo puro, donde el lucro es todo lo que interesa...

     Todos los países que no quisieron ser gobernados por este sistema llamado democrático, o que se resistían a colaborar con él, fueron los pocos países comunistas que quedaban, como Cuba y Corea del Norte, y los de una Tercera Posición, no alineados, como Yugoslavia, Iraq, Libia o Siria. Los globalistas decidieron que esos países debían ser derribados, uno por uno. Para empezar debían ser mediáticamente demonizados (el concepto de "Eje del Mal" se popularizó en este contexto), amenazados, y finalmente, como último paso, destruídos mediante guerras emprendidas en nombre de la libertad y la democracia.

     En el caso particular de Siria, un hecho que no es tan bien conocido es que antes de que comenzara la crisis, el presidente Assad estaba planeando fortalecer la estrategia de los Cuatro Mares, que convertiría a su país en un centro de comercio entre el Mar Negro, el Mar Mediterráneo, el Golfo Pérsico / Mar Arábigo, y el Mar Caspio. Como país soberano con una moneda estable y un banco nacional que no pertenece a los Rothshild, esto podría haber hecho de Siria una muy poderosa intersección geopolítica. Y en Libia, por cierto, Gaddafi trató de introducir el dinar de oro, lo que habría sido un verdadero golpe contra la engañadora economía internacional basada en el dólar.

     Volvamos a los tiempos de la bipolaridad:

     Estos dos sistemas globalistas, utilizados por Estados Unidos y sus aliados (el llamado "mundo libre"), por un lado, y por los soviéticos y los suyos por el otro, fueron, respectivamente —como sabemos—, el capitalismo y el comunismo. Ambas ideologías no son opuestas como muchos creen, sino que son "hermanas de sangre" que vienen del mismo origen, de la misma visión materialista del mundo, de la misma weltanschauung o cosmovisión, que es lineal y que cree que el progreso es infinito, sin darse cuenta de que los recursos naturales del mundo no son infinitos.

     Para decirlo con otras palabras: el capitalismo y el comunismo son dos caras de la misma moneda.

     Volviendo al paralelismo espiritual, también es posible afirmar que el comunismo fue la respuesta al capitalismo en el siglo XIX como el cristianismo fue la respuesta al judaísmo en el siglo I.

     El judaísmo es una religión étnica. Los judíos se hacen llamar "el pueblo elegido", y este concepto evolucionó negativamente en algunas ramas del judaísmo, siendo usado indebidamente como un sentimiento de superioridad racista y como el derecho divino de gobernar opresivamente a todos los que no pertenecían a su religión étnica, a los goyim. Jesús vino para intentar redimir a los judíos de ese error, y por lo tanto fue asesinado por los fariseos, igual que los profetas antes de él. El sionismo es una versión contemporánea del fariseismo. Después de eso, Pablo trató de extender el mensaje del judaísmo (que hay un dios absolutista, un creador separado de su creación, que lo recompensará a usted si le obedece, y lo castigará si no lo hace) a todos en el Imperio Romano, creando o inventando (con las enseñanzas de Cristo) un "judaísmo para los gentiles". Karl Marx puede ser visto como el Pablo del siglo XIX, que predicó la necesidad del bienestar económico para todos, y no sólo para la "élite" de los capitalistas.

     La diferencia entre el judaísmo y las otras religiones étnicas (paganas) de la Antigüedad, es que el judaísmo es la primera religión (de las que todavía existen en la actualidad) que se considera a sí misma como la verdad absoluta, y que todos los otros caminos espirituales están equivocados, que todos las demás vías de la Tradición carecen de sentido. Se desarrolló desde el henoteísmo (la creencia de que Yahvé era el dios más poderoso, al mismo tiempo que también existían otros dioses de otros pueblos) hasta un estricto monoteísmo y una sumisión celosa a Yahvé como el único dios. Más tarde, esta particularidad fue "heredada"  tanto por el cristianismo como por el Islam, pero sólo hasta cierto punto, porque al igual que el comunismo en la modernidad secular socio-económica, el cristianismo y el Islam se adaptaron a los diferentes países donde se difundieron, a través de Europa, Oriente Medio, Asia, África y más tarde las Américas.

     En el cristianismo, dos corrientes distintas se desarrollaron en la Edad Media europea: los güelfos y los gibelinos. Los primeros apoyaban al Vaticano y al Papa incondicionalmente, siendo religiosamente muy dogmáticos e intolerantes, mientras que los gibelinos estaban orientados hacia la nación y apoyaban la multipolaridad, bajo el gobierno de un rey o Emperador, que debería convertirse en el líder simbólico religioso-nacional. Hay un paralelismo con el comunismo aquí también, y podemos ver a Stalin como el gibelino y a Trotsky como el güelfo.

     En cuanto a Imperio e imperialismo, éstos son dos conceptos diferentes y en realidad completamente opuestos. Mientras el Imperio integra, componiendo una unidad continental de naturaleza telurocrática que respeta cada cultura de los diferentes pueblos dentro de él, el imperialismo es una moderna parodia mercantil que no está circunscrita por ninguna frontera ni suelo, y cuya única "patria" es el dinero, y que no reúne ni integra, sino que por el contrario, impone y desintegra, dividiendo y conquistando por la fuerza o mediante engaño, considerándose a sí mismo como el único sistema posible, o como la "verdad absoluta".

     En la actualidad, después de la Guerra Fría, sólo hay un imperialismo, internacional y mercantilista, que también se conoce como globalismo o sionismo (fariseismo moderno).

     Este imperialismo se vuelve cada día más poderoso y destructivo, porque las masas no se dan cuenta de cuál es el verdadero peligro y quiénes son los verdaderos enemigos. La plutocracia y la usura (el capitalismo) son las herramientas de este sistema, que para ser más eficaz trabaja para idiotizar a las masas (con los medios de comunicación, la televisión, las películas de Hollywood, etc.), y para dividirlas (por ejemplo, sunitas contra chiítas en el mundo musulmán, o cristianos contra musulmanes en los Balcanes; pero también hombres contra mujeres en nuestras sociedades occidentales ya seculares, o los hijos contra los padres).

     En geopolítica hay dos corrientes que permanentemente se combaten entre sí: el atlantismo o talasocracia (representada por el Reino Unido y Francia en el pasado colonial, y hoy en día principalmente por Estados Unidos), y el continentalismo o telurocracia, que es el concepto de Eurasia, y solía estar representado por los Imperios Centrales en el pasado, y en la actualidad en su mayor parte por la nuevamente resurgente Rusia.

     El atlantismo es un sistema geopolítico globalista, que a través del comercio —liberalismo— quiere finalmente imponer su sistema a todo el mundo, ya que, como hemos dicho antes, cree ser la única verdad, el único sistema válido. El continentalismo, por otro lado, cree en una visión del mundo multipolar, no en una globalista y unipolar; cree en un sistema multipolar con diferentes bloques de poder, cada uno con su propia área de influencia.

     Uno de estos bloques de poder sería Eurasia, desde las Islas Canarias a Vladivostok; otro, por ejemplo, el mundo árabe (Nasser y la ideología del partido Baath en Iraq y Siria); otro, una América Latina unida (Perón y Chávez siguieron esta idea). Y también Norteamérica, porque Estados Unidos es una potencia bi-oceánica y continental, que cuenta con riqueza natural suficiente por sí misma y no necesita saquear los recursos (petróleo, gas...) de los países soberanos extranjeros a miles de kilómetros bajo el falso pretexto de la "democracia", ni imponer su visión socio-económica del mundo (la globalista), que es considerada por sus políticos-títeres no sólo la más deseable, o la más aceptable, sino la única posible, la "verdad absoluta".

     Éste es el dogmatismo secularista del Kali-Yuga.

     Continentalismo es sinónimo de autarquía, de soberanía total, de autosuficiencia, de verdadera independencia, para preservar los lazos tradicionales con la Naturaleza, la espiritualidad, la familia, la nación. El atlantismo, por el contrario, necesita de la importación y la exportación con el fin de sobrevivir. Por lo tanto, representa el mercantilismo, y está apegado al materialismo, al mammonismo. Y éste es el peligroso caldo de cultivo para la práctica de la especulación financiera, y para la práctica demoníaca de la creación de dinero a partir de la nada, que esclaviza a todos los pueblos con la usura.

     El continentalismo desea relaciones de amistad entre todos los pueblos y naciones. La integración territorial y política debería ser hecha por aprobación mutua, y los intercambios culturales son bienvenidos y apreciados, siempre y cuando no se interfiera en los asuntos internos. El atlantismo, por su parte, que es controlado por una parasitaria "élite" de banksters-delincuentes, necesita invadir y saquear naciones extranjeras con el fin de sobrevivir, porque esto está en completa concordancia con su naturaleza parasitaria.

     Es importante señalar, como dijo Parvulesco, que no debemos integrar a Rusia en la Unión Europea, sino integrar a la Unión Europea en Rusia (que a pesar de la debacle de los años '90, sigue manteniendo su idiosincrasia tradicional casi intacta, lo que no puede decirse de Occidente).

     Las ideas imperiales del geopolítico alemán Karl Haushofer, trabajando para un eje euroasiático Berlín-Moscú-Tokio, deberían ser estudiadas, difundidas y desarrolladas con el fin de contrarrestar las tesis imperialistas de la esfera anglo-estadounidense-sionista (atlantismo), que siempre está tratando de sabotear los caminos comerciales terrestres tradicionales de Eurasia y de dividir a los pueblos euroasiáticos aún más, poniendo a unos contra otros sobre una base de creencias religiosas o usando el llamado "terrorismo islámico" (que en realidad es terrorismo wahabita saudita creado por la CIA) como un caballo de Troya mediante la creación de "Al-Qaeda" como una herramienta útil contra la soberanía y la independencia nacional, como hemos visto en Yugoslavia, Chechenia, Libia o Siria.

     Para concluír: El multipolarismo y el globalismo son los únicos dos reales sistemas antagónicos que luchan uno contra el otro, y NO el capitalismo y el comunismo, que fueron inventados como una distracción y como un engaño.–


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