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jueves, 16 de mayo de 2013

Marek Glogoczowski - Pablo, Padrino del Súper-Capitalismo



     Presentamos ahora la traducción de otro de los siempre interesantes artículos del filósofo polaco señor Glogoczowski, nuevamente arrojando luz sobre los fraudulentos orígenes del cristianismo, y en específico sobre el nefasto y falso papel desempeñado por el rabino fariseo Pablo de Tarso. Cómo sus enseñanzas finalmente vienen a concordar con la peste capitalista y monetarista, y en último término con el judaísmo, es lo que intenta explicar el filósofo, de quien recomendamos todos los artículos que de él ya hemos publicado.


Pablo de Tarso como el "Padrino"
del Súper-Estado Capitalista
por Marek Glogoczowski
10 de Noviembre de 2007



     Mi corresponsal remoto el profesor de geociencia y ética Siegfried Tischler, que está trabajando actualmente en Indonesia, me planteó recientemente: "Usted me ha hecho pensar que fue la JUDAIZACIÓN de la ciencia la que nos condujo a donde estamos. Pero fueron los SOFISTAS los que comenzaron todo esto. ¡Ya entonces la educación era algo que se podía conseguir por un dólar!. En un sistema social donde el conocimiento es poder, el dólar equivale al conocimiento... este gato se ha comido su cola y ¡está comenzando ahora a sentir cosas realmente desagradables!".

     Este asunto llegó a mi computador personal junto con otra pregunta similar, esta vez planteada por el filo-marxista y filo-ruso Eric Wallberg, quien durante varios años habitó en Tashkhent en Uzbekistan. Él le preguntó a nuestro enciclopedista viviente (en el sentido positivo dado por Diderot) Peter Myers de Australia: "Estoy investigando un artículo sobre el mal uso de la Biblia en arqueología. Recuerdo haber leído una carta muy reveladora de un Rothschild jactándose de que los judíos inventaron el cristianismo como una secta judía para los goyim, la mejor para controlarlos. ¿Puede alguien darme una dirección de internet o una versión citable de esto?".

     Peter Myers comentó sobre esto de la siguiente manera: «No creo eso. Ésa es una opinión común en los círculos Nazis, pero incorrecta. El judaísmo fue una vez una importante religión proselitista en el Imperio romano; fue sólo el cisma causado por el cristianismo, y la pérdida de muchos convertidos a aquél, lo que acabó con tal actividad misionera. (...) Antes del levantamiento (contra los romanos en 66-70 d.C.), la facción judía del cristianismo (la facción de Santiago) había sido dominante. Ellos intentaron que Pablo, el líder de la facción helenística, fuera ejecutado. (...) La caída de Jerusalén ante el ejército romano en 70 d.C., y la destrucción del Segundo Templo, permitieron que la facción "helenística", asociada con Pablo y Roma, triunfara sobre la facción "judía", asociada con Santiago y Jerusalén».

     Como se considera que hay una diferencia específica entre "cristianismo" y "judaísmo", merece citarse la opinión de Tom White de Odessa en Texas (EE.UU.): "Estoy de acuerdo con Peter Myers en que la teoría de que el cristianismo es judaísmo para los goyim simplemente no es verdadera. Cristo era y es una negación radical de la postura farisaica y finalmente talmúdica... El Señor Cristo invalidó el programa farisaico de una vez para siempre —y fue muerto (temporalmente) por ello".

     A este comentario puedo añadir una opinión más sobre la diferencia entre el "cristianismo de Jesús" y el "programa judaísta/farisaico". Según Jesús, como es citado en los Evangelios, "Usted no puede servir a dos señores, usted no puede servir a Dios y a Mammón". He perdido el nombre del autor de esta opinión desde la memoria de mi computador personal, pero esta distinción es conocida desde la Antigüedad. Ya el Emperador romano Adriano, en una carta a su sobrino, escribió que "los judíos y los cristianos ricos afirman que ellos adoran a un dios único (llamado Serapis en Egipto en esa época), mientras adoran realmente al Dinero". También Karl Marx en "Sobre la Cuestión Judía" de 1844 observó que "el Dinero es el dios secular de los judíos, y este dios judío (en los tiempos modernos) se ha convertido en el dios del mundo".

     ¿Cómo veremos, a la luz de estas dos distinciones netas recién citadas, las actividades de esto, triunfante sobre todo en el cristianismo occidental, aparentemente de la facción "helenística" asociada con Pablo y Roma?. Tom White escribe que "el Señor Cristo invalidó el programa farisaico de una vez para siempre". Con toda evidencia él ignora que el auto-elegido apóstol Pablo fue, hasta su muerte, un miembro de la secta de los fariseos, orgulloso de sus antepasados fariseos y criado en Jerusalén bajo la dirección del rabino Gama'liel (ver Hechos 22:3 a 23:8; estos antiguos rabinos de Jerusalén —el famoso Ben Akiva es el mejor ejemplo— recolectaban dinero por sus enseñanzas, de modo que ellos serían considerados como "sofistas" en opinión de Siegfried Tischler).

     El programa de la secta de los fariseos ¿ha impregnado las cartas de Pablo?.  Frente a toda la evidencia, sí, y todos aquellos convencidos "cristianos" que dan crédito a la duplicidad saturaron los escritos de este autoproclamado apóstol, invalidando de grado o por fuerza todos las 77 maldiciones, registradas en los Evangelios, que Jesús de Nazaret lanzó contra los "fariseos y escribas, que lucen maravillosamente por fuera, como tumbas blanqueadas, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda alimaña". Me saltaré aquí el problema de la fe en la resurrección de cadáveres (consumidos por los bichos), la cual fe, gracias a los esfuerzos de Pablo, los cristianos heredaron de los fariseos (los judíos saduceos no creían en ello). Me concentraré exclusivamente en el asunto del Dinero, que en nuestros tiempos "cambia de dirección al mundo", como lo dice una popular canción estadounidense.

     Pablo, en efecto, en una de sus cartas menores (1ª Timoteo 6:10) advierte contra la seducción del dinero: "Pues el dinero es la raíz de todos los males; es por esta ansia que algunos se han extraviado de la fe y han traspasado sus corazones con muchas angustias". Esta observación es completamente racional, y es una de las pocas que están en concordancia con las enseñanzas de Jesús. Pero en otras cartas, en particular en la "Carta a los Colosenses", este autoproclamado apóstol se revela como un "amigo secreto" de la gente rica —esto significa de los propietarios, comerciantes, prestamistas, burócratas altamente posicionados, y de toda esa clase social que los comunistas en el siglo XIX llamaban "los burgueses". Él escribe: "Esclavos, obedezcan en todo a aquellos que son sus amos terrenales, no con un servicio aparente, como los hombres que quieren agradar, sino con sinceridad del corazón, temiendo al Señor. Cualquiera sea su tarea, trabaje cordialmente, como sirviendo al Señor y no a hombres... usted sirve al Señor Cristo" (Col. 3:22).

     ¿Qué significa en la práctica tal "ennoblecimiento por el nombre de Cristo" del trabajo de los esclavos?. Los dueños de esclavos, por definición, son gente rica, y por ello tienen una tendencia "natural" a adquirir más riquezas. A este respecto nada ha cambiado desde la Antigüedad. En esta situación los esclavos "temerosos de Dios", que "sirven a sus amos terrenales con sinceridad del corazón", creyendo ingenuamente que ellos están "sirviendo al Señor Cristo", automáticamente participan en la construcción del Reino Global de Mammón, apasionadamente construído por sus amos terrenales.

     Éste no es el único engaño escondido en el recién citado mandamiento, aparentemente "virtuoso", de Pablo. Ya el filósofo griego Aristóteles observó que los comportamientos que son frecuentemente repetidos se transforman en hábitos, que los hombres realizan sin siquiera pensar en ellos. Esto significa que un criado dócil y "sencillo de corazón" se convierte, con los años de entrenamiento, en un "esclavo natural", que se comporta "como un objeto inanimado, haciendo algo sin pensar por qué lo está haciendo". Este bien conocido fenómeno biológico de la "esclavitud de los hábitos" asegura que la gente que trata de seguir la orden de Pablo de "trabajar no con un servicio aparente, como los hombres que quieren agradar, sino con honestidad de mente", desarrolla la tendencia a transformarse en robots carentes de discernimiento, haciendo cualquier cosa que sus "señores" terrenales (actualmente, gracias a la bolsa de comercio, cada vez más anónimos) les exijan que hagan. Poniendo estos comentarios aristotélicos en términos de las modernas prácticas de "operaciones psicológicas", encontramos que la enseñanza de Pablo de que "en la obediencia está tu libertad" ha dado una inspiración a la famosa inscripción "Arbeit macht Frei" (El trabajo te hace libre) inscrita en el campo de concentración de Auschwitz durante los años 1940-45, y también al slogan de ingeniería social "La Esclavitud es la Libertad", repetido incesantemente en el libro satírico de George Orwell "Año 1984".

     Éste no es el único slogan orwelliano que el antiguo "vicario de Cristo" ha logrado inocular en el canon cristiano de razonamiento. El lema "Ignorancia es Fuerza" es perceptible también en las "Cartas" de Pablo. Esta valoración de la irracionalidad  ("credo quia absurdum", creo porque es absurdo) comienza con una exclamación: "¿Dónde está el sabio?, ¿dónde está el escriba?; ¿dónde está el polemista de este siglo?. ¿No ha hecho Dios tonta la sabiduría del mundo?... Pues los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, un escollo para los judíos y una locura para los Gentiles", y sigue con la osada declaración de un ignorante profesional: "Decidí no saber nada entre ustedes excepto de Cristo, y él, crucificado". (De hecho todo el primer capítulo de la "Carta a los Corintios" está dedicada al tema "en nuestra Ignorancia está nuestra Fuerza").

     Pablo tenía razón en su observación de que "los griegos buscan la sabiduría", pero él mantuvo en silencio el hecho de que para los helenistas la persistencia en la ignorancia era signo de un carácter malvado: aquellos que evitaban ampliar sus horizontes eran considerados como hombres privados de las funciones cerebrales superiores, que empujan a la gente madura a reflejar lo que es la Belleza y la Bondad verdaderas. Es evidente que Pablo, como "apóstol" de la Fealdad, la Ignorancia y el Mal, había logrado encontrar co-creyentes entre los goyim, pero él los encontró, como lo observó el filósofo romano Celso, entre los criminales, estafadores y microcefálicos de las clases bajas, evidentemente seducidos por la perspectiva de la "redención inmediata" de sus pecados por el horroroso acto de la crucifixión de Cristo. Ignoro lo que la facción cristiana "judía" de Santiago en Jerusalén tenía contra Saúl/Pablo, pero supongo que ellos estaban seguros de que la conversión repentina del alcahuete Saúl que "respiraba amenazas y asesinato", en el apóstol Pablo que "predicaba un dulce amor", era una falsificación, un truco muy comúnmente realizado por los judíos ambiciosos que estaban acostumbrados a cambiar su "piel externa" (y sus nombres).

     Todo esto sugiere que el converso Pablo, que según Peter Myers era "el líder de la facción helenística", fue de hecho un AGENTE DESHELENIZANTE entre los ingenuos gentiles cristianos. Esta su vocación de "judaizar a los gentiles", haciendo de ellos "judíos de reemplazo", Pablo la explica abiertamente en su "Carta a los Romanos": "...si la raíz (del judaísmo) es santa, las ramas también lo son. Pero si algunas de las ramas estuvieran rotas, y usted, un injerto de un olivo silvestre, está en su lugar para compartir la riqueza del olivo, no se jacte sobre las ramas. Si usted se jacta, recuerde que no es usted quien sostiene a la raíz, sino que es la raíz la que lo sostiene a usted, etc." (Rom. 11:16-22.).

     Una vez que asimilamos esta importante información sobre el origen de la misión de Pablo, los trabajos subsecuentes de los Padres de la Iglesia se hacen transparentes. Los escribas cristianos, como Clemente de Alejandría y después Aurelio Agustín, eran aquellos —despreciados por Siegried Tischler— sofistas profesionales griegos (y/o romanos), bien entrenados en transformar la ordinaria estupidez y las mentiras en la noble Sabiduría y Verdad que complace a su "Señor". Por supuesto estos antiguos "sofistas cristianos" lo hicieron o por dinero o por la gloria vinculada a las posiciones sociales que ellos obtenían de este modo innoble: por ejemplo, el conocido por su estilo deportivo de vida Agustín se ha convertido, gracias a sus escritos sobre "doctrina cristiana", en el prestigioso obispo de Hipona. (Hace tres años escribí un larguísimo informe en inglés sobre este tema titulado "El Señor de la Ignorancia y su Opus Dei”).

     Además de ello, no olvidaremos que la "mano invisible" que sistemáticamente empujaba a los líderes cristianos hacia una judaización más pronunciada, pertenecía (y todavía pertenece —vea los escritos del difunto Juan Pablo II) a la misma Secta de los Fariseos que hace dos mil años patrocinó la misión de Pablo entre los gentiles. Esta secta de "Aaronitas" contaba (y supuestamente todavía cuenta) con aproximadamente 7.000 miembros secretos (Pablo señala, en Romanos 11:4, este número como el de "aquellos que no han doblado sus rodillas ante Baal"). Según uno de mis lectores en Polonia, esta secta antigua/medieval/moderna de conversos de España emigró a los Países Bajos y luego a la Inglaterra de Cromwell, y actualmente forma el corazón "invisible" del Gobierno Mundial Secreto, que tiene su cuartel central en la City de Londres.

     Concluyamos. El cristianismo tenía (y todavía tiene) su "equipo cultural griego", presente en particular entre los nestorianos que actualmente están desapareciendo (en el Iraq destruído por EE.UU.), que niegan la redención total de los pecados por la crucifixión de Cristo. Pero el cristianismo mientras más "paulinista" se hacía, más judaizado llegaba a ser. Esto es bien visible en los hábitos de vida de los Protestantes, que confían fuertemente en las enseñanzas de Pablo, y que de esa manera viven para el Trabajo (Trabajo, el espíritu de la muerte). Como lo observó Max Weber, no habían tantos judíos ortodoxos —según las leyes cristianas, mantenidos lejos de los asuntos de los Estados europeos— sino Protestantes ortodoxos que comenzaron, por el permiso dado a los cristianos para abrir bancos y bolsas de valores, la industrialización capitalista (y con ello la devastación) de la Tierra.

     Una vez que los "Invisibles Británicos" orquestaron la caída del anti-mammonista (y por ello automáticamente anti-judaísta) comunismo soviético, fue reanudada la agresiva mammonización (monetarización) de todo el mundo, después de un período de retraso que duró 75 años. En particular estas culturas, que son las más afectadas por el adoctrinamiento "paulinista" ("usted no resistirá al mal", "usted obedecerá a sus amos, cualquier cosa que le ordenen"), son las más propensas a convertirse en una presa fácil para los "judíos". Y este cáncer social, creciendo desde la "raíz santa del judaísmo" (Romanos 11:16), va a destruír completamente nuestro planeta —sin ninguna duda, ya que ésta es la Ley de la Biología ignorada por la Torá. Tal "final feliz" está en efecto predicho en la esquizofrénica "Revelación" de Juan, que simbólicamente finaliza el Déutero Testamento de los Idiotas (en griego esto denomina a los individuos completamente egoístas y antisociales) y Cretinos (este término se deriva del antiguo término francés chrétiens = cristianos).–

2 comentarios:

  1. Hola, Julius:
    Se debe entender de este texto que, entonces Cristo si los desenmascaró y expuso pero Pablo, infiltrado fariseo, ha cambiado lo que dijo Cristo pero haciendo parecer que dice lo mismo y es un discípulo?
    Victoria

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    1. Por cierto. No es ninguna novedad sostener que el cristianismo fue un invento de Pablo, eso ya se sabe desde hace tiempo. El propio Nietzsche se dio cuenta de ello. Lo que es interesante en el planteamiento del señor Glogoczowski es su ahondamiento en los conceptos filosóficos medulares que están en el cristianismo de Pablo y que pertenecen al judaísmo. Aunque resulte tedioso, creo que sería bueno revisar todos los artículos suyos que hemos publicado, porque así te podrás formar una visión de conjunto de su valiosa crítica, como por ejemplo su análisis del concepto de redención, que se retrotrae a un vulgar sacrificio expiatorio y que nada tiene que ver con el mensaje que justamente libera de la tiranía farisaica. Efectivamente el cristianismo fue construído sobre una traición y una tergiversación. Efectivamente el cristianismo fue completamente judaizado desde su origen. Y efectivamente se le ha hecho creer a los cristianos y al mundo que el buen padre de Jesús es el demonio del Antiguo Testamento que los gnósticos identificaron como el creador de estos mundos materiales y fuente de todo mal. Etcétera. Saludos, Victoria.

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