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martes, 21 de mayo de 2013

Marek Glogoczowski - El Señor de la Ignorancia (Segunda Parte)


     Y ofrecemos ahora en castellano la segunda parte y final del ensayo "El Señor de la Ignorancia" del doctor Glogoczowski, en el cual termina de precisar las definiciones presentadas y sugeridas en la primera parte y en otros de sus escritos, que se refieren a la tergiversación y distorsión interpretativa que se hizo de los hechos que originaron al movimiento cristiano y que finalmente derivaron en auténticas aberraciones monstruosas absolutamente contradictorias con lo que aparentaban ser en un comienzo, específicamente enfatizando en la locura y pertinacia paulina y de otros teólogos que terminaron por presentar a un Cristo oscuro en vez del luminoso en el cual, dice el autor, se basaría mayormente la iglesia oriental más cercana a la Razón (el viejo antagonismo de helenismo y judaísmo).


EL "SEÑOR DE LA IGNORANCIA" Y SU OPUS DEI
Parte II: Hechos del CRISTO OSCURO Imaginado por Pablo
por Marek Glogoczowski




PREFACIO A LA SEGUNDA PARTE
26 de Diciembre de 2003, el Día Santo de la (¿Feliz) Segunda Venida?


     Retrasé la publicación de la Segunda Parte del ensayo "El Señor de la Ignorancia" hasta el segundo día de nuestras festividades de la Feliz Navidad. Esto, a fin de no molestar a los eventuales lectores de mi mensaje durante la celebración de la Primera Venida de Cristo conmemorada el 25 de Diciembre. Durante este breve feriado de Navidad tuve ocasión de leer la "Carta Pastoral" escrita por los obispos de Polonia y leída en todas nuestras iglesias con ocasión del comienzo del Adviento, hace cuatro semanas. Lo que me ha chocado en ella ha sido el doble sentido del Advenimiento Católico. Nuestros obispos escribieron: "Al conmemorar la Primera Venida de Cristo tenemos que orientar nuestras almas hacia Su Segunda Venida al Final de los Tiempos. Por esta doble razón el Advenimiento es el período de la expectativa piadosa y alegre". Esto significa que el día 26 de Diciembre se convertirá quizás en la fecha de la celebración católica oficial de la Segunda Venida de Cristo, la cual tenemos que esperar con una alegría igual a la que estamos acostumbrados a expresar celebrando su Primera Venida.

     Pero ¿se supone que nosotros celebramos al mismo Cristo durante tal Doble (¡número satánico!) Festividad de Navidad?. El Niño-Cristo nacido en Belén se parece no sólo al Niño-Krishna indio, sino también al Niño-Eros griego que acompaña a la pagana Afrodita. También los Hechos del Jesús adulto, reportados en los Evangelios, en gran parte corresponden a actividades del ser semi-dios y semi-humano llamado Eros por los griegos. Eros es responsable de construír lazos de amistad y simpatía mutua, mediante la violación de las artificiales obligaciones "Mammonistas" de la familia egoísta y de la propiedad privada, y por una búsqueda incesante de la belleza y la verdad, que debe ser compartida con otros, independientemente de su nacionalidad, raza, sexo y religión. Este Eros semi-dios y semi-humano podemos encontrarlo ya antes del nacimiento de Jesús, en particular en los diálogos de Platón "Fedro" y "El Banquete".

     ¿Y qué tipo de Cristo esperaremos "con regocijo" al Final de los Tiempos?. Pablo escribe en la "Segunda Carta a los Tesalonicenses" (1:7-8) que el "Señor Jesús" vendrá "en llama de fuego, infligiendo la venganza sobre los que no conocen a Dios". Frente a toda evidencia, Pablo era ignorante de la existencia del dios-hombre Eros, extensamente conocido en sus tiempos por todos los romanos cultos. Pablo desde su infancia conoció sólo al "dios de los hebreos", y debido a esta enfermedad cognoscitiva él estaba convencido de que la (segunda) venida del "Señor" debía ser acompañada por la pirotecnia apropiada y por efectos especiales homicidas. Como lo escribió el conocido historiador Tadeusz Zielinski en su libro "Helenismo y Judaísmo" (publicado sólo una vez en 1927), para los hebreos la expresión "Dios ha pasado por aquí" significaba el incendio de la casa familiar, la devastación general y la muerte, sobre todo de los hijos primogénitos (ver Éxodo 13:23; la reciente matanza de los hijos de Sadam Hussein, combinado con la devastación de Iraq, debería ser considerada como la ilustración contemporánea de que el "Señor de los hebreos" pasó por ese país).

     Todo esto sugiere que el sacerdocio cristiano, siguiendo la "sabiduría" de Pablo, confundió a Cristo con el Anti-Cristo. A pesar de esta creencia del clero de que tenemos que esperar hasta el Final de los Tiempos para la siguiente Venida de Cristo, en los Evangelios podemos encontrar que Jesús estará con nosotros "cuando dos o tres se reúnan" a fin de hablar de su mensaje. Lo mismo se aplica en el caso de la ya anunciada por el profeta Isaías Segunda Venida del "Señor" hebreo. Este "Señor" supuestamente "vendrá en fuego, y sus carros como viento de tormenta, para descargar su ira con furor... y los asesinados por el SEÑOR (Yahvé) serán muchos" (Isaías 66:15-16). No tenemos que esperar hasta el Final de los Tiempos para la Venida de este "Señor". Él entra, de un modo imperceptible, ya ahora en nuestras casas. Esto sucede cuando encendemos nuestros televisores, o comenzamos a jugar Juegos de Guerra en un computador: como en la profecía de Isaías, estas imágenes están llenas de fuego devastador, de máquinas de guerra más rápidas que el torbellino, y de gente asesinada hasta los límites de la capacidad de nuestros sentidos.

     De este modo, con ocasión del Santo Día de la Segunda Venida, deseo a cada uno, judíos ortodoxos y cristianos adventistas incluídos:

— limpiar (purgar) nuestras casas de escrituras e imágenes inspiradas por el "dios de los hebreos";
— reunirse "de a dos o tres" a fin de hablar de los Evangelios de Jesús (y no de Pablo);
— pedir que nuestra Iglesia romana llegue a ser iluminada por la Razón greco-romana y no por la locura hebrea de Pablo;
— y por supuesto, pedir que la Segunda Venida de Cristo sea retrasada ad kalendas graecas.


* * *

SEGUNDA PARTE


8. La perversión de Agustín del Sacramento de la Comunión

     La tradición Abrahámica hebrea del camuflaje, por medio de sacrificios apropiados, de crímenes y pecados cometidos (o deseados) por los creyentes, ha comenzado ya en el momento del Génesis bíblico, cuando "Dios" ha indicado claramente que él prefiere los ofrecimientos sangrientos de animales de Abel a las incruentas ofrendas vegetales hechas por Caín (vea nota 9, en la Primera Parte). En ese tiempo este "dios" semítico era sólo el dios local. En la Grecia no tan distante de Fenicia existían sectas que despreciaban esta barbaridad. A los pitagóricos por ejemplo se les permitía realizar sacrificios exclusivamente vegetales. El único culto que ellos aceptaban era el de Apolo en Delfos, cuyo altar no estaba contaminado con sangre. Esta renuencia parecida a la de Caín de los pitagóricos para ejecutar sacrificios sangrientos deseados por "Dios" era —y todavía es— la razón por la cual los judíos ortodoxos, actuando principalmente por medio de sus delegados "cristianos sionistas", intentan incesantemente de subvertir nuestra cultura "helenística" [14]. Esta cultura en gran medida fue desarrollada gracias a los logros cognoscitivos de la "comunista" Orden Pitagórica.

[14] Vea por ejemplo el artículo publicado en Commentary, Volumen 48 N° 1, Julio de 1969 (p. 50) que comenta el libro de Matthew Arnold "Culture and Anarchy", primeramente publicado en la mitad del siglo XIX, dando las subsecuentes definiciones de Helenismo y Hebraismo: "EL HELENISMO ES la tradición específicamente griega. Pero más generalmente, el Helenismo es la mente, el intelecto; una mente libre y un intelecto libre, resistente a la frase hueca y al prejuicio, conectado con la imaginación y la emoción, abierta a toda la excelencia, pasada, presente y futura. Es la mente y el intelecto flexible y auto-correctivo, el enemigo del fanatismo, la rigidez y la parcialidad. Por lo tanto la cultura es en gran parte helénica. La cultura es lo mejor que ha sido conocido y pensado, lo mejor que ha sido pensado y dicho en el mundo, una corriente de pensamiento acerca de todo, el estudio de la perfección, aquel poder que nos permite ver las cosas como realmente son". Por otra parte, "HEBRAIZAR ES... sacrificar todos los otros lados de nuestro ser al aspecto religioso... esto conduce a un crecimiento estrecho y torcido de nuestra faceta religiosa misma, y a un fracaso en la perfección... La misma tradición judía ha insistido en la distinción de Hebraismo y Helenismo; pero Arnold estaba definiendo el espíritu, como él lo entendía, del protestantismo sectario en la Inglaterra del siglo XIX. Su hebraismo continúa enfatizando en la sectaria bibliolatría protestante -la doctrina de la Biblia abierta llevada a una especie de extremo democrático". Por supuesto este "lado religioso" del hebraísmo está centrado en la idolatría de una divinidad llamada Mammón, lo que en efecto explica muy bien el éxito mercantil de la Inglaterra del siglo XIX, y el éxito aparente de EE.UU. y de Israel hoy.

    Uno de los hábitos interesantes que cultivaban los pitagóricos eran las cenas en común. Fue durante una de tales cenas colectivas —que más tarde fue conocida como la Última Cena— que Jesús estableció el sacramento de la comunión, consistente en beber vino y en comer pan en memoria de sus propios hechos. Las simbólicas "reuniones con personas ya idas" todavía existen en varias culturas. En Rusia por ejemplo, los amigos íntimos de las personas que recientemente murieron se reúnen anualmente en sus tumbas, beben un poco de vodka y comen bocadillos que recuerdan los buenos tiempos pasados junto con las personas difuntas. Esto sugiere que también durante la Última Cena Jesús —alimentando a sus discípulos con pan y vino, simbolizando su cuerpo y su espíritu— les transmitió su propia fuerza física y su coraje espiritual y sabiduría, que deberían ser retenidos por sus discípulos para siempre.

     Este sentido relativamente simple y simbólico del sacramento de la comunión fue completamente pervertido por Agustín. Según este Padre de la Iglesia, durante el consumo simbólico y colectivo de "la carne y la sangre" de Cristo, "participamos en el sufrimiento del Señor, y en la contemplación dulce y fructífera de su cuerpo crucificado por nosotros, y cubierto de azotes por nosotros" ("De doctrina christiana", Libro 3, XIV, 24). Esto significa que, en los términos de Agustín, el vino que los sacerdotes beben durante la misa, ¡simboliza la sangre derramada de este pobre Jesús durante su crucifixión!. Si yo hubiera sabido durante mi juventud que la hostia servida a mí por los sacerdotes durante mis comuniones simbolizaba el cuerpo de Cristo "cubierto de azotes por nosotros", yo seguramente hubiera vomitado. Esta necrofílica interpretación agustiniana del rito de la comunión no calza con los hechos reportados en los Evangelios. En el Evangelio de Juan (al cual Agustín se refiere en la frase sobre "la fructífera contemplación de su cuerpo crucificado"), Jesús en efecto dice a sus discípulos que "el que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna" (6:53). ¡Pero Jesús pronunció esta aseveración un año entero antes de su crucifixión!. ¡En ese entonces Jesucristo ciertamente no estaba pidiendo a sus seguidores compartir el pan y el vino en conmemoración de acontecimientos por los cuales ellos tuvieron que esperar mucho tiempo para que ocurrieran!. (Y, según los musulmanes, el Calvario de Jesús nunca sucedió; para ellos Dios no es un monstruo ansioso por infligir tales horribles sufrimientos a su Hijo. Según el Evangelio de Marcos, el propio Jesús no esperaba que su final fuera tan cruel: sus últimas palabras en la cruz son: "Mi Dios, mi Dios, ¿por qué me has abandonado?").

     Agustín llega a convencerse de que "Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido sacrificado (por nosotros)" después de leer el capítulo apropiado de la "1ª Carta a los Corintios", en la cual el apóstol Pablo subrraya que tenemos que celebrar este sacrificio (1ª Cor. 5:7-8). De esa manera, estaremos agradecidos no sólo de Jesús sino también de los organizadores de este hermoso espectáculo de la crucifixión, a saber, del Sanedrín de Israel y de aquella muchedumbre multinacional que delante del palacio de Poncio Pilatos gritaba "¡Crucifícalo!, ¡crucifícalo!". Sin su ayuda, ¡la Salvación de la Humanidad no hubiera sido posible!. El encanto tanto de Pablo como de Agustín, con el poder redentor de la sangre derramada por Cristo, sugiere que en caso de que ellos hubieran estado en Jerusalén en el momento del juicio a Jesús, ellos seguramente hubieran fraternizado con aquella excitada muchedumbre, gritando con entusiasmo "¡Crucifícalo, crucifícalo!. ¡Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos!". (Pablo y Agustín hubieran añadido, en voz baja: "Su crucifixión le dará la fuerza a EE.UU., y lo hará inmortal!").

     Leyendo las ya citadas confesiones de Agustín sobre el poder redentor del consumo del cuerpo del Cristo agonizante, simbolizado por el pan, uno tiene que tener presente que tan utilitaria interpretación de los sufrimientos infligidos a otros fue/es una clásica conducta del SINDICATO DEL CRIMEN Moloquiano. Este "Sindicato de los Sirvientes de Dios" en secreto estaba/está adorando a la divinidad subterránea y ctónica llamada Mammón. Esta deidad "invisible" atrae a los lectores desprevenidos desde la misma primera página de la Biblia. Lo discutido en el presente ensayo, el "Evangelio de Pablo", es sólo una astuta versión actualizada del mensaje "envenenado por dentro" de la Biblia hebrea.


9. El Mito del Paraíso como la "Trampa del Señor"

     Pablo comenzó su misión histórica repitiendo en su famosa "Carta a los Romanos" que "Por cuanto por la desobediencia de un hombre (Adán) muchos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de un hombre (la voluntaria Pasión de Cristo) muchos serán hechos justos" (Rom. 5:19). ¿Dónde está escondida la perversidad en estas famosas "Buenas Nuevas" de Pablo, repetidas monótonamente por el clero de todas las sectas cristianas?. Para un observador perspicaz la perfidia de este "apóstol" no está ni siquiera en su conversión repentina sino en su enseñanza aparentemente "inocente", que intoxicó a los cristianos con el "mito fundacional" de la Biblia [15]. De acuerdo a éste, nuestros dos primeros antepasados estaban inicialmente llevando una vida sin esfuerzo alguno, eran prácticamente inmortales y eternamente felices en el Jardín de Edén que su SEÑOR ("Moloc") creó para ellos. Este mítico "Jardín de Edén" se asemeja notoriamente a los "paraísos" artificiales que son construídos hoy en día en los barrios residenciales opulentos de las megápolis occidentales, sobre todo estadounidenses. La gente que habita allí dispone de abundante comida, ellos tienen que realizar sólo tareas fáciles que no exigen ningún sudor ni trabajo duro, y ningún animal salvaje puede acosarlos, mientras los servicios médicos hacen todo lo posible a fin de conservarlos prácticamente inmortales.

[15] Durante mucho tiempo interpreté el "Árbol del Conocimiento", cuyos frutos eran "deleitosos a la vista", como un símbolo del conocimiento técnico, cuyos frutos —en forma de instalaciones técnicas— estaban haciendo a la gente cada vez más dependiente, y así arrojándola fuera del paraíso de la vida despreocupada de nuestros antepasados paleolíticos. De alguna manera asocié el mito bíblico del Paraíso con los mitos helénicos de la "Edad de Oro" de la Humanidad, la cual con el tiempo, con el progreso técnico, se deterioró transformándose en plata, bronce, hierro y, finalmente, en la época del desarrollo espiritual de "uranio empobrecido". Después de leer el libro de Michail Bierdiaiev "The Philosophy of Freedom", en el cual este autor "cristiano" acentúa su hostilidad hacia Sócrates, por sus consideraciones filosóficas de "lo que es bueno y lo que es malo", tuve que cambiar mi interpretación anterior, demasiado optimista, del mito bíblico del Paraíso. El "árbol del conocimiento prohibido" tenemos que asociarlo con el conocimiento de la ética, y el "Señor Organizador" del Paraíso estaba con toda evidencia temeroso de que una vez que la gente comenzara a razonar de manera socrática, ellos descubrirían rápidamente que el "Paraíso" de dicho "Señor" tiene en realidad un carácter completamente malvado, que corrompe tanto a los hombres como a su medioambiente. Si razonamos de una manera racional sobre la génesis de la Biblia, tenemos que tener presente que bajo el término de "Señor" se esconde el sacerdocio hebreo, que ha escrito estas "(no) santas" historias bíblicas. Estas historias no enriquecen nuestro entendimiento de la historia pasada del mundo, sino por el contrario, sirven como justificaciones fraudulentas de la dominación mundial por la parásita casta sacerdotal hebrea.

     Los sectores opulentos de las ciudades modernas no son las únicas "islas del paraíso" que tenemos. Nuestros Parques Zoológicos corrientes también proporcionan ejemplos de tales "paraísos" artificiales, esta vez limitados a los animales: lobos, osos, panteras y leones reunidos allí, tienen abundancia de comida, de modo que ellos no tienen que temer a sus enemigos naturales (los hombres en particular), y son mantenidos por lo general en pares de macho y hembra como Adán y Eva, y disponen allí de un eficiente servicio veterinario. Gracias a estas instalaciones su vida en cautiverio dura en promedio dos veces la vida de sus "infelices" parientes, que tienen que luchar por su supervivencia en la Naturaleza salvaje.

     ¿Pero cuál es el precio por esta felicidad interminable de los moradores de los "paraísos" contemporáneos?. Si los hipotéticos "modernos Adán y Eva", llevados por su espíritu de curiosidad, se atrevieran a comer el fruto del prohibido (por su "Señor") Árbol del Conocimiento, ellos descubrirían rápidamente que la obligación de morar dentro de los "Muros del Paraíso" tiene severos inconvenientes.

— La primera cosa que nuestro "moderno Adán (y Eva)" notará, consiste en que la seguridad, y con ello la relativa longevidad de los habitantes del "Paraíso", son conseguidas gracias a la esterilización total de su medioambiente, y que sólo a los animales ultradomesticados, usualmente castrados, se les permite acompañar a los hombres encarcelados allí.

— Posteriormente ellos descubrirán que la gente que permanece constantemente protegida dentro de las murallas de concreto con alambre de púas de los "nuevos Edenes", no tiene incentivos para desarrollar sus facultades internas, tanto psíquicas como físicas. Los moradores del paraíso con el tiempo deben convertirse en idiotas comunes y corrientes.

— Finalmente, después de aventurarse detrás del escenario de la salud aparente de los moradores de los Nuevos Paraísos [16] ellos encontrarán algo muy feo, a saber, que la longevidad artificial de aquellos privilegiados es conseguida gracias a la reparación frecuente de sus órganos defectuosos, y que la vieja gente rica simplemente le roba a los jóvenes del Tercer Mundo sus riñones, venas y sangre, para no hablar de sus corazones [17]. Esto traería a la memoria de Adán (y Eva) la historia de este cruel y totalmente egoísta dios semítico Moloc, quien extendía su dominio consumiendo —por medio del fuego— a los jóvenes, incluyendo a sus propios hijos primogénitos.

     Es por lo tanto natural que dicho hipotético "nuevo Adán (y Eva)", después de ver lo que en realidad representa el "Paraíso Moderno", comience a pensar que probablemente también el Paraíso de la pre-Antigüedad, bosquejado en las primeras páginas de la Biblia, era también una especie de "prisión para idiotas". Además, ellos comenzarán a sospechar que el "Señor" mismo era/es un Monstruo Lisiado incapaz de distinguir entre el Bien y el Mal, intentando, con sus prohibiciones, extirpar de la gente su curiositas natural. Teniendo en mente que todos los más nobles reflejos se originan gracias a la satisfacción de necesidades de esta pecaminosa curiosidad, ellos imaginarían que también el "primer Adán (y Eva)" no había cometido ningún delito aventurándose más allá de los límites hacia el conocimiento establecido por sus "Señores" (ver Gén. 3:22). La historia del "pecado original" debe ser así un engaño trivial, una invención del sacerdocio del antiguo Señor Lisiado, cuyo clero trataba de cambiar a la gente previamente libre en un rebaño de "ovejas" dóciles, fáciles para manipular y explotar.

[16] Con respecto a esta aparente salud de los moradores del "Nuevo Paraíso", son dignos de ser citados los datos recientes que obtuve desde Australia (theage.com.au, 21 de Nov. de 2003): «En vista de ello, los niños australianos nunca han tenido un mejor pronóstico de salud. Las tasas de mortalidad son bajas, los accidentes son menos frecuentes, y un conjunto de vacunas los protegen contra enfermedades que devastaron a generaciones anteriores, como la polio, la difteria y el sarampión. ¿Por qué, entonces, el importante pediatra Frank Oberklaid, jefe del Centro de Salud Infantil Comunitaria del Royal Children's Hospital, sostiene que la salud de los niños está ahora en peores condiciones? (...) La respuesta está en la larga lista de problemas de salud que muestra cuán dramáticamente ha cambiado la salud de los niños en los últimos 30 años. El bajo peso al nacer está en aumento, al igual que los porcentajes de asma y diabetes. La obesidad es mencionada como una "epidemia", con aproximadamente uno de cada cuatro niños con exceso de peso, haciéndose más crítica para ellos a medida que crecen».
[17] Fui informado por mi amigo servio en Ginebra que uno de los objetivos de la guerra en Bosnia en 1992-95 (organizada gracias a los esfuerzos del embajador estadounidense en Sarajevo, el señor Zimmerman), era suministrar a clínicas privadas estadounidenses órganos humanos frescos, obtenidos de hombres sanos muertos en Yugoslavia. Estos preciosos órganos fueron recolectados por el hospital estadounidense abierto para este propósito en Zagreb en Croacia. (P.S.: Probablemente el mismo papel cumplen los hospitales militares estadounidenses que funcionan actualmente en Iraq).


10. En el principio hubo una Mentira, y la Mentira fue del "Señor"...

     Si uno se atreve a usar su propia facultad divina para asociar ideas, descubrirá rápidamente que el comportamiento de los antiguos creadores del mito bíblico del "pecado original" era similar al de aquellos médicos emprendedores que persuaden a sus clientes de que éstos sufren de una enfermedad congénita no manifestada. Y por supuesto estos deshonestos médicos ofrecen sus servicios, fingiendo que ellos curarán a sus clientes, pero en realidad aquéllos sólo parasitan sobre éstos, contribuyendo a la transformación de la enfermedad inicialmente sólo imaginaria de sus clientes en una verdadera.

     Pero sigamos juntos con el todavía no perseguido por sus descubrimientos "nuevo Adán (y Eva)". Usando sus facultades de razonamiento lógico, ellos fácilmente deducirán que en caso de que el "pecado original" fuera un engaño, la redención de este pecado ilusorio debe haber sido un engaño también. ¿Quién entonces es este "Redentor" que aparece en las Epístolas de Saúl/Pablo?. Los "Hechos de los Apóstoles" nos recuerdan que fueron sólo palabras, que Saúl —"respirando todavía amenazas y muerte contra los discípulos del Señor" (Hechos 9:1)— oyó de Jesucristo, en su camino a Damasco, cuando la voz le dijo "Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?". A excepción de este breve incidente, el Cristo invocado con frecuencia en las "Cartas" de Pablo es completamente mudo, ni tampoco Pablo se refiere a sus enseñanzas, conocidas por los Evangelios [18]. (Estos Evangelios de todos modos fueron escritos décadas después de las "Cartas" de Pablo, y sobre todo el último, completado por "Juan" alrededor del año 110, fue influído por las enseñanzas de Pablo). ¿Es así posible que Saúl encontrara en el camino a Damasco a un demonio, creado por su propia imaginación, y no al Jesús que conocemos por los Evangelios?.

[18] La única enseñanza de Jesús que coincide con la enseñanza análoga de Pablo, es su petición de una auto-castración de los órganos responsables del interés "pecaminoso" en el sexo. En este respecto Jesús y Pablo son concordantes: los eunucos (y las vírgenes) son los elegidos para el Reino de los Cielos. Este prejuicio anti-zoológico era particularmente fuerte en el antiguo Israel, donde según la Torá, se pensaba que todo el sexo extra-matrimonial era un pecado que se castigaba con la muerte. En Jerusalén, en la época de Jesús, era conocida una expresión irónica, "Fariseo con la frente sangrienta". Esto denominaba a un judío devoto, constantemente caminando con los ojos cerrados a fin de no ver mujeres atractivas, que lo invitaban a pensamientos pecaminosos —y por ello necesariamente él se golpeaba en su frente al chocar contra diversos obstáculos.

     Aparentemente la única información que Pablo retuvo de las historias que él oyó sobre Jesús, es que este líder de los judíos disidentes, pasivamente, "como un cordero", se permitió ser torturado y luego crucificado. De estas historias sueltas él sacó la conclusión de que los cristianos también deberían imitar a Jesús en su voluntaria Pasión y Muerte. Por supuesto, Pablo aseguró a sus lectores que él también soñaba con una muerte rápida, como lo documentan los siguientes pasajes de sus "Cartas":

— "(Estamos) siempre llevando en el cuerpo la muerte de Jesús, de modo que la vida de Jesús [en la forma de su interminable Calvario] también puede ser manifestada en nuestros cuerpos... De manera que la muerte actúa en nosotros, pero la vida [dedicada al Calvario] en ustedes" (2ª Cor. 4:10-12).
— "Así vivimos, confiando siempre y sabiendo que mientras estamos en el cuerpo (terrenal), estamos lejos del Señor, ya que andamos por la fe y no por la vista. Preferimos estar lejos del cuerpo (esto significa muerto) y en casa con el Señor" (2ª Cor. 5:6-8).
— "Pues para mí la vida es Cristo y el morir es ganancia... Mi deseo es marcharme y estar con Cristo, ya que eso es mucho mejor... (Pero) sé que permaneceré y seguiré con todos ustedes... de modo que en mí ustedes pueden tener una amplia causa para enorgullecerse de Cristo Jesús, cuando vaya nuevamente a ustedes" (Filipenses 1:21-26).

     De esta última aseveración es evidente que a pesar de su "palabrería" sobre la creencia en la Resurrección, Pablo creía profundamente que Cristo se había ido para siempre, y que él podía unírsele sólo si él se marchaba de este mundo para siempre también. Esta aseveración aparentemente racional de Pablo está en completa contradicción con una mini-receta escondida en algún sitio en los Evangelios sobre cómo encontrar a Jesucristo sin necesidad de morir prematuramente: "Estaré con ustedes, cuando dos o tres de ustedes se reúnan". (A propósito, este indicio de Jesús sobre cómo estar en su presencia, adicionalmente refuerza la sospecha de que el encuentro de Saúl con el fantasma de Jesús en el camino a Damasco fue sólo el producto de la imaginación del solitario Saúl).

     Según el "Evangelio de Pablo" [19], Jesús fue ansiosamente hacia su Gólgota, dejando graciosamente el lugar de líder de los cristianos a tan maravillosos apóstoles como Pablo y Pedro. De los escritos de Pablo es evidente que un Cristo "dócil como un cordero" llamaba a sus creyentes, incluso a Pablo, a "abandonar sus cuerpos", que es un llamado ordinario a cometer suicidio, una patología que es frecuente en las sectas marcadas con la tendencia colectiva a la muerte. Esto refuerza la sugerencia de que el Cristo presente en la imaginación de Pablo no fue una Divinidad Brillante (celestial) sino una divinidad ctónica (subterránea y por ello Oscura), que llamaba a los cristianos a seguirla hacia el Abismo.

[19] Según los Evangelios de Mateo (26:39) y Juan (18:11), Jesús se resignó dócilmente a sufrir el castigo infligido sobre él por su "Padre-Monstruo".

     La presencia de este CRISTO OSCURO en las epístolas de Pablo tiene implicaciones adicionales. Este Cristo —en contradicción con el que conocemos de los Evangelios— aparentemente amaba ser flagelado e incluso asesinado, lo que significa que él no tenía ninguna compasión ni por su propio cuerpo ni por su propia dignidad, para no mencionar sobre su propia vida. Tal masoquista "amor por uno mismo" lo consideraremos en el contexto de una fórmula más antigua, repetida por Pablo, que aparece ya en el Pentateuco, de que «toda la Ley se cumple en un solo mandamiento: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo"» (Gál. 5:14). Esto significa que este Cristo masoquista de Pablo —por puro amor a la auto-aniquilación— tenía la intención de organizar una aniquilación similar de sus prójimos, un verdadero infierno sobre la tierra, lleno de crueldad y muertes de inocentes.

     Muchos investigadores han notado que el Cristo que conocemos de los cuatro Evangelios es completamente diferente del que está presente en las epístolas de Pablo. En los Evangelios, el CRISTO BRILLANTE "levanta desde los muertos" a aquellos que estaban considerados como muertos (durante tres o cuatro días, como Lázaro), "abre los ojos" de aquellos que eran considerados como ciegos, él muestra compasión por una mujer adúltera entregada a placeres pecaminosos de su cuerpo, y él apoya a viudas explotadas por el clero avaro. Además él sostiene que tenemos que abandonar la Ley Mosaica (en realidad, de Hammurabi) del "ojo por ojo, diente por diente", y no sólo dentro de la comunidad de los co-creyentes, sino también en relación con los enemigos de los cristianos.

     Nada de ello encontramos en las Epístolas de Pablo. Como le aseguraron sus corresponsales (en Octubre de 2003) al Hermano Anthony de Australia [20], "Todo lo que Pablo enseña está basado firmemente en Moisés. Todo". Ésta es la voz del hombre en quien confiaremos. A fin de mostrar hasta qué punto Pablo modeló su "evangelio" sobre las enseñanzas de Moisés, es suficiente recordar la historia de este famoso "ojo por ojo". Es verdad que dentro del grupo de co-creyentes las leyes son "humanas": "Estén en paz entre ustedes (...) Vean que ninguno de ustedes recompense el mal con mal" (1ª Tes. 1:15; la misma regla que Moisés introdujo entre los judíos: los asesinos, por ejemplo, eran castigados sólo con el destierro a ciudades especiales). Pero en la "Segunda Carta a los Tesalonicenses" (1:6) tenemos esto:

     "Ya que en verdad Dios considera justo pagar con aflicción a los que os afligen [así, otra vez tenemos el "ojo por ojo"; esta Ley de Moisés/Hammurabi será ejecutada] cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo... en llama de fuego, infligiendo la venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesús. Ellos sufrirán el castigo de destrucción y exclusión eternas".

[20] El ministro del Evangelio Anthony Grigor-Scott (www.biblebelievers.org.au) escribió el 4 de Octubre de 2003: «Los Evangelios son simplemente relatos periodísticos que cuentan lo que los cuatro reporteros vieron y oyeron al final de la dispensación hebrea, mientras que el libro de los Hechos registra la obra del Espíritu Santo en las vidas de los apóstoles originales de la Iglesia primitiva. Pero fue a Pablo a quien el Nuevo Pacto fue expuesto, a lo cual contribuyeron algunos otros escritos y profecías que rodean su revelación. (...) La mayor parte de los libros del Nuevo Testamento de la Biblia está escrita por Pablo, y si usted los lee descubrirá que fue Pablo, un antiguo miembro del Sanedrín enseñado por Gamaliel, que fue a Arabia después de su conversión, donde él pasó tres años estudiando los escritos de Moisés, el Antiguo Testamento, y bajo la devoción, descubrierndo la sustancia y el cumplimiento de sus sombras y tipos que es el Nuevo Testamento. Por supuesto Pablo también empleó a los profetas y las historias del Tanaj. Todo lo que Pablo enseña está basado firmemente en Moisés. Todo. Y si usted lee la Carta a los Gálatas descubrirá que Pablo declara que él es un profeta, y lo que Dios le reveló a él es ASÍ DICE EL SEÑOR. Vea también Hechos 13:1; Romanos 2:16; 15:16; 1ª Corintios 14:36-38; Efesios 3:3-5, y Apocalipsis 2:1, donde el "ángel" de la iglesia de Éfeso era Pablo».

     Por supuesto, al usar el término "Evangelio" ("Gospel", "God's spell", el hechizo de Dios) Pablo tenía en mente sus propias elucubraciones. Como lo indicamos antes, él era ignorante de los reportes orales —o no los quiso oír— que circulaban entre los primeros cristianos sobre la conducta y enseñanzas de Jesús. Además, podemos estar seguros de que aunque él conociese estos "informes periodísticos" (según expresión del Hermano Anthony) sobre los hechos de Jesús, él no hubiera sido capaz de comprender su sentido. ¿Por qué?. El fariseo Saúl (más tarde conocido como Pablo) desde su temprana infancia fue criado en la atmósfera intelectual de constantes repeticiones de versos de la Biblia hebrea. Y, como lo dice un proverbio romano, tenemos que estar alerta de los hombres de un solo libro. El Antiguo Testamento es monotemático: todo lo que el dios de los judíos hace (y así también su Pueblo Elegido), está, por definición, correcto, y todo lo hecho por los gentiles es malo. Esto significa que la visión del mundo que tenía Saúl (finalmente Pablo) era selectiva y estrecha, como la visión de los gatos que durante los tres primeros meses después del nacimiento son criados con anteojeras que tienen sólo aberturas verticales. Estos gatos, en su edad adulta, incluso sin anteojeras se comportan como ciegos frente a las estructuras a las que ellos no han sido expuestos durante el "período crítico" de su juventud; por ejemplo, ellos ignoran la existencia de obstáculos en forma de barras horizontales.

     El mismo fenómeno fisiológico observamos cuando escudriñamos las "Cartas" de Pablo. En la Biblia hebrea la palabra "virtud" (y el comportamiento correspondiente a la palabra) —que significa coraje, sabiduría y una especie de abnegación material— simplemente no existe. Los judíos bíblicos (y por ende también Pablo) no podían imaginar que Jesús permitiera ser crucificado para demostrar un coraje personal y por su observación razonable de que la posterior resistencia a su persecución por la oligarquía judía parásita ya no era posible. Una reacción tan pasiva contra peligros mortales pero inevitables, caracterizaba el comportamiento de la antigua aristocracia griega y romana. Según el escritor romano Diógenes Laercio, pocos siglos antes de Cristo también Platón estaba esperando pasivamente su destino, cuando él fue vendido como esclavo y transportado a Egina a fin de ser asesinado, de acuerdo con la ley local, como el primer ateniense que desembarcaba allí.

     Cuando Pablo —quien antes en su carrera "respiraba amenazas y asesinato contra los discípulos del Señor"— anunció sus "buenas nuevas" de que "un fuego ardiente infligiría la venganza sobre los que no conocen a Dios, y no obedecen el Evangelio", él seguramente estaba pensando en el CRISTO OSCURO (ctónico), cuyo "evangelio" él mismo inventó. Y este "Evangelio de Pablo", que está lleno de desprecio hacia los hombres que cultivan su aptitud física y las facultades de su "alma sensorial", desde hace casi veinte siglos "convierte en locura la sabiduría del sabio". Este "Hechizo del Dios Ciego" mutilado de la Razón —a pesar de la ausencia de testimonios dados por sentidos— se convierte en la misma fuente de todos los horrores cometidos por el irracional e "inspirado por el Señor" sacerdocio cristiano.


11. La Criminalización Progresiva del Cristianismo Occidental

     Transcurrieron siglos antes de que la toxina escondida en las "Cartas" de Pablo se hiciera totalmente operativa. El momento decisivo fue el Concilio de Éfeso en 431, llamado por los historiadores de la Iglesia "el Concilio de los Bandoleros". Durante esta asamblea eclesiástica el patriarca hambriento de poder Cirilo de Alejandría logró suprimir la oposición de Nestorio, el patriarca de Constantinopla, quien rechazaba aceptar el dogma de que Jesús era Dios tanto de espíritu (inmortal) como de cuerpo (perecedero). Una vez que este dogma se hizo obligatorio, la locura propuesta por Pablo de la "salvación de los creyentes por la crucifixión del cuerpo de Cristo" llegó a estar totalmente operativa. Pero tuvimos que esperar hasta la hendidura final entre el cristianismo oriental y occidental para presenciar los horrores, cometidos bajo la salvadora "sombra de la Cruz". Los autores de estos horrores fueron los cristianos "Caballeros Ladrones", por otro nombre conocidos como los Cruzados. Ellos se comportaron exactamente de la manera propuesta por Augustín en su obra "De doctrina christiana" (vea el cap.5 del presente ensayo).

     El Hermano Anthony comentó que Pablo empleaba frecuentemente la exclamación de los profetas hebreos "ASÍ DICE EL SEÑOR". Es así evidente que el clero cristiano, imitando a este Apóstol de Cristo Crucificado, con el tiempo comenzó a considerarse a sí mismo como una especie de "Señor" colectivo. Y actuando como "Dios", este sacerdocio se sintió moralmente autorizado para "infligir la venganza, con fuego ardiente, sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesús". Un anciano filósofo de Cracovia, que hizo una investigación sobre cristianismo medieval y del Renacimiento, me dijo que él había leído un libro que afirmaba que según los registros precisos de la Iglesia, entre el siglo XIII y el siglo XVIII en total hasta 6 millones de personas fueron quemadas en la hoguera en Europa y en las Américas [21]. Estas extremadamente crueles "orgías de venganza cristiana" estaban ciertamente reforzando la FUERZA DE LA FE de los participantes en estos siniestros espectáculos de "Luz y Sonido".

[21] Otras fuentes estiman que el número de hombres quemados en la hoguera por los cristianos es aproximadamente diez veces inferior a estos supuestos 6 millones. Este último número, que escuché de mi (muy fatigado actualmente) anciano amigo, claramente corresponde al presunto número de judíos muertos durante la Segunda Guerra Mundial.

     A pesar de numerosas obras que tratan con delitos cometidos por la Iglesia Occidental, no he visto ningún informe que asocie estas ceremonias "cristianas", no tan distantes en el tiempo, de incineraciones totales en la estaca, con las antiguas ceremonias nocturnas de holocaustos humanos en Cartago y Jerusalén (vea el capítulo 1 de este ensayo). En la Antigüedad los holocaustos humanos eran hechos a fin de obtener la gracia de "Dios", llamado respectivamente Moloc, Yahvé o Baal, mientras en los posteriores tiempos medieval / renacentista / barroco este "dios" fue simplemente llamado Cristo Crucificado. Todas estas divinidades ctónicas amaban —como nos lo asegura el "Libro de los Sacerdotes" (Levítico) 3:5— las "ofrendas animales (y por ende también humanas) mediante el fuego, un olor agradable para el SEÑOR". (En el siglo XX los holocaustos humanos masivos, realizados durante los bombardeos de Hamburgo, Dresde e Hiroshima, una vez más produjeron "un olor agradable para el SEÑOR". En el caso de estos bombardeos anglo-estadounidenses de hace 60 años, el "Señor" tenía el nombre masónico de "Divino Constructor").

     Mientras conversaba con el mencionado filósofo de Cracovia sobre el origen de estos "holocaustos cristianos", estuvimos de acuerdo en que el Pablo que "respiraba amenazas y asesinato" contra todos los hombres sabios (y de mente amplia), anteriormente conocido como Saúl el agente del Sanedrín, era la persona más criminal en la historia de la Humanidad [22]. No es extraño por lo tanto que el Nuevo Pacto que él selló en el Gólgota se haya convertido en una pesadilla para el planeta entero. Como lo observó en una reciente carta electrónica Wolfram Eric Graetz, arquitecto en Washington D.C.:

     "La Humanidad rezó durante dos mil años... y a cambio la Humanidad fue depredada durante dos mil años... y al mismo tiempo la Humanidad fue abusada durante dos mil años, y fue clavada, quemada viva, asesinada, descuartizada, tiranizada, saqueada, explotada, golpeada y violada por la Iglesia Católica Judeo-Romana [23] y por el Vaticano de Satán durante dos mil años".

[22] Este comportamiento criminal del "Vicario de Cristo" no surge desde la nada. Pablo se consideraba a sí mismo como un "hijo de Abraham", y Salman Rushdie, en su libro "The Moor's Last Sigh" publicado en 1995, considera al hebreo Abraham como "el hombre más malo que alguna vez haya existido". Note que el "Abraham musulmán" se comporta de un modo considerablemente diferente que el judeo-cristiano. Una vez más, hablaremos sobre el "Abraham Brillante", presente en el Corán, y el "Abraham Oscuro" descrito en "nuestra" Biblia.
[23] La Iglesia oriental, Ortodoxa, en gran medida se ha salvado de los horrores que caracterizaron la historia de la Iglesia Occidental (Católica y Protestante). La razón de ello está en la actitud diferente de estas dos ramas del cristianismo ante el mismo conjunto de Libros Santos canónicos. Como escribió John Galtung en un artículo excelente publicado en "World Affairs" de Abril-Junio de 2003, la Iglesia oriental representa el "Domingo", el cristianismo optimista (por lo tanto celestial y solar), centrado en la creencia de Cristo Resucitado —y de acuerdo a ello tenemos que vivir según las enseñanzas del Cristo Vivo, siendo la historia de su crucifixión una breve pesadilla que dura sólo tres días. Por contraste, el cristianismo occidental (sobre todo el Protestante) es la religión del "Gran Viernes" (por lo tanto necrofílica y ctónica), centrada en la interminable "dulce contemplación" (vea a Agustín) de los detalles de la muerte de Cristo. Esto significa que el cristianismo occidental, a pesar de todas las diferencias, es en su esencia parecido al judaísmo ctónico y al antiguo conjunto semítico de religiones, a excepción de la "media luna" (y por ello también celestial) del Islam.

     Esta opinión reciente de un laico hecha en el campo de la teología va junto con la observación simple de los anónimos judíos antiguos citados por el profeta Malaquías: "Todo aquel que hace lo malo es bueno ante los ojos del SEÑOR, y él se deleita con ellos".


12. Los Hechos del Cristo Oscuro: Esterilidad, Egoísmo, Ignorancia y Muerte Cerebral

     Si estamos de acuerdo con el Hermano Anthony en que en el "evangelio" de Pablo todo está construído sobre Moisés, entonces al exponer los rasgos esenciales de la antigua religión de los judíos podemos comprender las características esenciales de "nuestro" judeo-cristianismo. En el caso del Mosaísmo, la historia de la más importante Alianza comienza bajo el monte Sinaí, cuando Moisés, después de una matanza de tres mil adoradores del Ternero de Oro, mientras ellos dormían, asegura a sus parientes Levitas, los autores de esta insidiosa masacre: "Hoy ustedes han sido ordenados para el servicio del SEÑOR, cada uno a costa de su hijo y su hermano. Que él pueda conceder una bendición sobre usted en este día" (Éxodo 32:29). El despreciado por el SEÑOR (de Moisés) "Ternero de Oro" era el símbolo de la Virilidad Animal —y por ello también Humana— (simbolizada en Egipto por el dios-toro Apis). La oposición a la virilidad es la ESTERILIDAD, y desde este acontecimiento "maravilloso para la Humanidad" bajo el monte Sinaí, la esterilidad se ha convertido en la "misión civilizadora", primero de los judíos, y luego de los cristianos "paulinizados". ("Civilización es Esterilización", repiten los habitantes de la utopía de Aldous Huxley "Brave New World" escrita en 1932).

     La virilidad es la característica esencial de toda la vida, y así por oposición, la esterilización tiene un sentido profundamente anti-biológico y anti-zoológico. El odio judaísta hacia los "animales" está presente ya en la historia que precede a los hechos de Moisés, que habla acerca del "destierro de Esaú". El resultado a largo plazo de esta actitud "anti-animal" de los (judeo) cristianos lo podemos ver en las ciudades occidentales de hoy: prácticamente todos los animales salvajes están prohibidos de estas "islas del paraíso". Una vez que la "globalización" sea llevada a cabo, todos los más grandes animales predadores estarán prácticamente extinguidos. Pero ¿a quién le importan las criaturas ateas?.

     Otro rasgo esencial del judeo-cristianismo es la "divinización" de la propiedad privada. Mientras más una cultura dada se parece a la de los antiguos judíos, está mayormente "predispuesta hacia la propiedad privada". El simple y gratuito compartir los alimentos —para no decir nada sobre compartir conocimientos y sabiduría— estaba completamente más allá del alcance cognoscitivo de los descendientes de Jacob-Israel, el cual antepasado de los israelitas estaba laboriosamente tramando cómo hacer a un lado a su hermano gemelo Esaú de la herencia común. Si este bíblico Jacob hubiera sido más generoso en la alimentación de su hermano hambriento, la historia entera de Israel —incluída la fea historia de su súper-egoísta, lleno de ira, cólera y celos "Dios Único" hebreo— simplemente nunca hubiera ocurrido. Tratando de inocular entre los cristianos el modelo de comportamiento de los avarientos idiotas "Nuevos Israelitas" [24], Agustín deliberadamente sustituyó, durante la comunión, la conmemoración de los hechos de Jesús por la contemplación estéril de su agonía. De esta manera se supuso que los cristianos piadosos permanecerían DENTRO DE LO OSCURO, y así llenos de FUERZA CIEGA, permitiéndoseles cometer actos de otro modo considerados como criminales —para recordar sólo el robo todavía no terminado del patrimonio de otras naciones no (judeo) cristianizadas [25].

[24] Según H. Skolimowski ("World Affairs", volumen 7, Nº 2, Nueva Delhi, 2003), la palabra "idiota" denominaba en la Grecia antigua a una persona egoísta, insociable, no dispuesta a colaborar con otros en la vida colectiva de la comunidad. En efecto, el término "CIVILIZACIÓN DE IDIOTAS" describe muy bien toda las obras de "nuestra" Civilización Occidental, sobre todo desde el advenimiento de la Revolución Industrial, hace más de trescientos años.
[25] Vea la contribución del autor (M.G) al Foro Público Mundial de Rodas, "Diálogo de Civilizaciones", titulada "Las Raíces Religiosas de la Súper-Potencia Estadounidense", y publicada en http://editorial-streicher.blogspot.com/2012/06/marek-glogoczowski-las-raices.html.

     Como fue discutido al comienzo de este ensayo, todos los ritos de "redención de pecados" —los cuales, gracias a Agustín, han penetrado incluso hasta el sacramento de la comunión— están destinados a poner en el olvido la corrupción sustancial del comportamiento de los creyentes. Esto por supuesto fue (y todavía es) un estímulo para la repetición de estas conductas malvadas "fácilmente perdonadas", hasta el punto que los creyentes viven en un mundo de permanente ignorancia de la verdadera historia de su propia "comunidad". El invisible "Señor de los Padres de la Iglesia" revela así una vez más su cara de SEÑOR DE LA IGNORANCIA, con todo el mal que los creyentes en este "Dios" han hecho. (Uno de los slogans del libro de George Orwell "Año 1984" es "Ignorancia es Fuerza". El origen de esta "sabiduría, que transforma en locura la sabiduría de los sabios", lo podemos remontar fácilmente hacia atrás hasta las epístolas de Pablo y las profecías del ciego Isaías).

     Finalmente tenemos el peor Crimen contra la Humanidad del sacerdocio judeo-cristiano. Este delito consiste en el condicionamiento provocado en los creyentes de la enfermedad cerebral que debe desarrollarse entre los hombres de fe "entrenados para no pensar (y no ver)". Es bien sabido que en caso de que inmovilicemos un órgano particular, las neuronas no usadas y vinculadas con este órgano, después de cierto tiempo mueren. La auto-impuesta esterilización de los cerebros de los cristianos se ha convertido en la hazaña de la "misión apostólica" de Pablo, y esta misión ha continuado hasta ahora por sus seguidores contemporáneos (mencionemos sólo al Papa actual Juan Pablo II [26]). Un "idiota constantemente sonriendo", que cree en todo lo que sus autoridades le dicen, es, en opinión de Pablo, el estado espiritual más deseable de un "verdadero cristiano", pareciéndose claramente a un "verdadero estadounidense" de hoy. La demanda de sumisión de los cristianos a todas las autoridades posibles, que encontramos en todas las "Cartas", y en particular en la "Primera Carta a los Tesalonicenses" (5:16-17) la tenemos en la siguiente instrucción: "Estén constantemente gozosos, recen incesantemente (a Mammón, y nunca cuestionen la estupidez con la cual yo, Pablo su Señor, los intoxico)". No tenemos tiempo aquí para desarrollar este tema, pero tenemos que recordar que de la palabra latina "christianus", pasando por el "chrétien" francés, evolucionó la palabra CRETINO, que resume magníficamente todos los hechos gloriosos de "nuestra" Civilización Judeo-Cristiana.

[26] Juan Pablo II comenzó su misión en el Vaticano con el slogan "No tengáis miedo". La intelectualidad polaca, decepcionada por las limitadas perspectivas de enriquecimiento personal bajo el comunismo, consideró este "semi-slogan" tomado de los Evangelios como un llamado para una cruzada contra el comunismo ateo. A pesar de que ya han pasado 15 años desde la caída del "comunismo" en Europa del Este, no muchos polacos comprenden que el mensaje pleno de nuestro Santo Padre es "¡NO TENGÁIS MIEDO DE MAMMÓN!".


13. ASÍ DICE PITÁGORAS: "¡Quemad las Cartas llenas de disparates del converso Pablo!".

     Toda esta auto-destrucción de la personalidad tiene que ser hecha como una imitación del comportamiento de Jesús, quien supuestamente marchó por voluntad propia hacia su Gólgota. Por supuesto tal interpretación es una estupidez ordinaria, ya que nadie se suicidaría sólo para complacer a un ser que parece ser un monstruo. Los filósofos de la Antigüedad, despreciados por Pablo, tenían una receta simple sobre qué hacer con los "profetas" como este laborioso Saúl/Pablo, que orgullosamente anunciaba por todas partes las "buenas nuevas" de Isaías: "Destruiré la sabiduría de los sabios, y la inteligencia de los inteligentes frustraré". Según el escritor romano Porfirio, el contemporáneo de Isaías, el filósofo griego Pitágoras, dio a sus discípulos la siguiente receta para la auto-sanación de los hombres afectados por la debilidad y la ignorancia: "Es necesario erradicar con todos los medios, quemar con fuego y cortar con el hierro, la enfermedad del cuerpo, la estupidez y la locura del alma, (...) y la carencia de medida de todas las acciones". Esto es todo lo que tenemos que hacer, pero eso significa que será necesaria la temperatura de 451º Fahrenheit para obtener "la llama de fuego, que será puesta sobre las elucubraciones de este converso Pablo, que no conoció al verdadero dios, y que no obedeció los evangelios de nuestro Señor Jesús".

     Este larguísimo ensayo merece enriquecerse con dos asociaciones más. La primera es dada por las ciencias contemporáneas de la genética y de la información, mientras que la segunda surge de la vieja mitología griega. Concentrémonos por un momento en la primera. En términos de bío-ciencias modernas, la Biblia judeo-cristiana tiene la estructura del llamado "virus cultural", que transforma a la gente infectada con él en "máquinas" irreflexivas, comportándose como perros o zorras infectados con el virus de la rabia común: ellos corren incesantemente en todas las direcciones, tratando de transmitir su locura a todos los otros animales.

     Los virus culturales —así como los virus corrientes construídos de ARN y ADN— tienen una estructura compleja, y por lo general consisten en una "cabeza" de aspecto atractivo y en una "cola" menos visible, donde se esconde la información que corrompe el metabolismo de un organismo infectado. Tanto el Viejo como el Nuevo Testamento tienen esta estructura estándar de virus culturales. En la "Antigua Alianza" la "cabeza" consiste en los mandamientos éticos del Decálogo: "Usted no matará, ni robará, ni cometerá adulterio". Estos mandamientos parecen atractivos y son comprensibles para todos. (Los mismos tres mandamientos los encontramos en la "Ética a Nicómaco" de Aristóteles). Este Decálogo de aspecto atractivo, supuestamente recibido por Moisés en el monte Sinaí, desde hace más de tres mil años sirve como un ESPEJO-ESCUDO relativamente eficiente que desvía las sospechas de que detrás de las Tablas de Piedra progresa la banda de asesinos y ladrones despiadados.

     En la "Nueva Alianza", que fue sellada hace aproximadamente dos mil años por Pablo a la sombra de tres cruces en el Gólgota, el papel de "cabeza" atractiva y comprensible para cada uno lo desempeñan los Evangelios, que contienen en su final el relato de la Pasión de Cristo. Estos escritos (y la abundante iconografía que ilustra el Calvario de Jesús) se han convertido en el ESPEJO-ESCUDO que desvía todas las sospechas de que a la Sombra de la Cruz progresa otra banda de asesinos despiadados y ladrones. (Por favor note que todos los lectores más cuidadosos de la Biblia judeo-cristiana, comenzando con Clemente de Alejandría y terminando con el Hermano Anthony de Australia, están de acuerdo en que el "núcleo duro" oculto de los escritos de Pablo es el mismo de las escrituras atribuídas a Moisés. Y en qué consiste este "núcleo duro" de la Biblia hebrea, no necesito recordarlo).

     En la primera parte de este ensayo argumentamos ya que la segunda cara oculta del "Rey Invisible" (Molec, Moloc) de todas esas tribus semíticas que practicaban el culto de los holocaustos redentores, era necesariamente Mammón. Esta divinidad ctónica (subterránea) por supuesto se dirigió hacia las almas cristianas por medio de las epístolas de Pablo [27]. El aspecto filo-mammonista (o, como solemos llamarlo hoy, "masónico") del Nuevo Testamento es visible ya en la "Revelación" de Juan, en gran parte inspirada por Pablo, donde en vano podemos buscar la compasión, el optimismo, el amor y las actitudes sanadoras del Jesús que conocemos por los Evangelios. El espíritu del CRISTO OSCURO impregna completamente este monumento lleno de fantásticas visiones de psicopatía judaísta, incorporado en la literatura canónica cristiana. Según Juan, una magnífica luz artificial emanará de la "ciudad en la colina" conocida como la Nueva Jerusalén, con sus paredes hechas de piedras preciosas y calles pavimentadas con oro, con nadie dentro. Esta estéril y sin vida Nueva Jerusalén, presente ya en las profecías del ciego Isaías, claramente se parece a un tesoro ampliado de un banco moderno, lo que implícitamente indica qué tipo de "Dios" tenían en mente ya los más tempranos escritores judeo-cristianos.

[27] Pablo, a pesar de su conversión, sirvió al mismo "Dios" que servía antes de la conversión. Podemos encontrar esto al leer sus propias confesiones delante del gobernador romano Félix: "Pero sí admito ante usted que, según el Camino, al que mis acusadores llaman una secta, así adoro al dios de nuestros padres, pues estoy de acuerdo con todo lo que enseña la Ley y creo lo que está escrito en los Profetas" (Hechos de los Apóstoles, 24:14). Nuestro auto-proclamado Vicario de Cristo trató honestamente de inocular en los paganos ingenuos la creencia en el súper-egoísta Monstruo-Dios de Israel. (La opinión de que el judaísmo pre-cristiano era una "religión monstruosa", fue expresada en voz alta en Israel en 1989 por John Strugnell, jefe de la comisión internacional encargada de examinar los manuscritos de Qumrán descubiertos en 1947. Vea el libro de James C. Vandercom "Manuscritos de la Costa del Mar Muerto").

     La religión de Mammón durante siglos estuvo escondida, como un "virus inactivo", dentro de las "Cartas" de Pablo. Este "virus" llegó a estar repentinamente activo con la invención de la imprenta y la ola del Protestantismo, que fue un subproducto de esta invención mecánica. El reformador religioso Juan Calvino soñó con hacer de Ginebra la "Nueva Jerusalén", y de hecho él logró transformar esa ciudad maravillosamente asentada en una especie de estéril Súper-Banco —sus tesoros subterráneos, protegidos por las aguas presurizadas del Lago Ginebra, hasta ahora están llenos del oro recolectado, por todo el mundo, por los "creyentes en Mammón".

     Ya a mediados del siglo XIX, un apóstata judeo-cristiano, el filósofo epicúreo Karl Marx, descubrió de nuevo para el gran público que el "Verdadero Rey de Israel" —y de sus prosélitos modernos— es el Dinero. La APOSTASÍA MARXISTA en Europa duró en el siglo XX más de siete décadas, por lo tanto mucho más que la antigua apostasía del cristianismo organizada por el Emperador romano Juliano en el siglo IV. Actualmente la gente promedio en EE.UU., así como sus líderes "cristianos recién nacidos", llegaron a estar tan drogados por la "historia de éxito" de su Misión encargada por Dios, que comenzaron preparativos mundiales para la SEGUNDA VENIDA de su amado CRISTO OSCURO. Acerca de esta nueva locura cognoscitiva estadounidense podemos leer no sólo en páginas de Internet de disidentes estadounidenses, sino también en artículos, recientemente publicados en los medios de comunicación, de miembros del alto establishment de esta tierra baldía, como Zbigniew Brzezinski [28]. Y sólo la RAZÓN —que es tanto antítesis como antídoto contra el DIOS DE LA IGNORANCIA judeo-cristiano— puede salvarnos de la catástrofe venidera, mucho mayor que las antiguas que sufrieron respectivamente Cartago en 146 a.C. e Israel en 135 d.C.

[28] Zbigniew Brzezinski: "Para liderar, Estados Unidos debe abandonar sus políticas paranoides", en International Herald Tribune del 15 de Noviembre de 2003, artículo "Poder e Inseguridad".

     Y aquí llegamos a la última asociación, anti-Mammonista y "anti-semita". Estuve desagradablemente sorprendido de aprender que el dios griego Zeus en su juventud castró a su Monstruo-Padre Kronos, y sólo entonces él tomó el mando de los dioses Olímpicos. Más tarde comprendí, estudiando el comportamiento del fenicio (y judaísta) Moloc, que el Kronos devorador de sus propios hijos era la contraparte griega del semítico Moloc / Baal / Yahvé. Estas divinidades ctónicas (por ende OSCURAS) de la Muerte fueron subyugadas, en el Mediterráneo del Norte, por las celestiales (y por ello BRILLANTES) divinidades Olímpicas ya en tiempos pre-romanos. Pero diferentemente al comportamiento del Jesús "manso como un cordero" nacido en la imaginación de Pablo, el Zeus griego no fue el hijo "dócil y obediente" de su Monstruo-Padre. Muy por el contrario, este dios helénico de la Virtud fue un "Hijo Desobediente", y gracias a su Desobediencia Divina tuvimos la griega Edad de Oro de la Filosofía [29].

[29] Los logros de la pagana Filosofía (literalmente, "amistad hacia la sabiduría") fueron despreciados no sólo por Pablo, Tertuliano y sus antiguos seguidores, sino que ellos todavía son despreciados por los "apóstoles" de la post-modernidad, tales como Popper, Monod, Glucksman, Derrida, Changeux, Ayn Rand y otros. Estos intelectuales, que generalmente se consideran a sí mismos como filo-semitas, serán llamados "filo-ignorantes" o "amigos de la ignorancia", ya que ellos sueñan abiertamente con la "des-construcción" de las facultades asociativas humanas más complejas, sobre todo con las conexiones intercerebrales, que nos permiten entender la sabiduría proporcionada por la filosofía griega tradicional.

     Esta Filosofía aparentemente muerta en la actualidad la trataremos de resucitar, y trataremos además de "abrir los ojos" —como lo practicó el CRISTO BRILLANTE— de todos los ciegos "Creyentes de la Biblia", que proporcionan el apoyo de masas a las posteriores imbecilidades materializadas y planificadas por los cada vez más viles consecutivos gobiernos estadounidenses. Los remanentes de las élites post-cristianas entrenadas en el pensamiento racional tienen que doblegar el aparente hiper-poder de "nuestras" instituciones GLOBALES EUNUCAS / MOLOQUIANAS / TUMOROSAS, comenzando con el poder de los "Sabios de Sión" que inventaron el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y finalizando con el poder de las "Fundaciones" de la Mafia judía, que controlan actualmente la mayoría de las Oficinas Centrales corporativas del Mundo, incluyendo al Opus Dei del Vaticano.–



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