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lunes, 20 de mayo de 2013

Marek Glogoczowski - El Señor de la Ignorancia (Primera Parte)



     Ofrecemos ahora el excelente ensayo del filósofo polaco señor Marek Glogoczowski titulado "El Señor de la Ignorancia" (Lord of Ignorance and its Opus Dei), que apareció publicado en el sitio marek.glogoczowski.zaprasza.net el 3 y 4 de Julio de 2004 pero habiendo sido elaborado el año anterior. Consiste en dos partes, y la traducción de la primera es lo que presentamos ahora. Algunos elementos de ésta fueron discutidos en seminarios realizados en Rzeszów y Wroclaw (Breslau) en 2003. El autor se declara en deuda con Luc Michel de Bélgica e Israel Shamir por los conceptos de "Nueva Cartago" y "Sociedad Mamonista". El asunto de este ensayo creemos que no está destinado a gente que sólo trabaja con "sensaciones" sin llegar a definición racional alguna. La riqueza argumentativa es desplegada para enfatizar la adulteración inmensa que está en la base y núcleo duro del cristianismo, que fue fundado por Pablo, como todos saben, y que no sería sino un continuismo a pesar de su apariencial innovación. Las ideas interesantes que van apareciendo es cosa de leerlas.



EL "SEÑOR DE LA IGNORANCIA" Y SU OPUS DEI
Parte I: Moloc y Su Reino de Ofrendas Pascuales
por Marek Glogoczowski



"Destruiré la sabiduría de los sabios, y el entendimiento de los inteligentes frustraré" (profeta Isaías, citado por el apóstol Pablo [Isaías 29:14 y 1ª Cor. 1:18]).

"Todo aquel que hace lo malo es bueno ante los ojos del SEÑOR (Yahvé), y él se deleita en ellos" (opinión de antiguos judíos simples, citada en el texto del profeta Malaquías 2:17).


1. El Gobierno de las Bombas: La Nueva Forma del Estado

     En un interesante artículo llamado "Bombokratie, die Neue Staat Form", publicado por el semanario suizo "Zeit-Fragen" el 23 de Marzo [de 2003], la historiadora y psicóloga suiza Annemarie Buchholz comentó un particular "método" que los gobernantes de Estados Unidos (y Gran Bretaña) emplean a fin de extender su Imperio por todo el mundo:

     Los británicos, como es generalmente conocido, promovieron y armaron a Slobodan Milosevic (y antes a Tito, sobre todo durante la 2ªGM). Madeleine Albright había entrenado a Hachim Thaci en Suiza durante el "asilo" de éste allí, así como a varios líderes estudiantiles de Pristina en Alemania. Así es cómo nació el Ejército de Liberación de Kosovo... Los estadounidenses promovieron y armaron a los talibanes con la ayuda del servicio secreto de Paquistán... Ellos (los integrantes de Al-Qaeda) eran estudiantes de la CIA... Hasta hace poco Sadam Hussein era el hombre de EE.UU. en la zona... ¿No fueron EE.UU. y los británicos los que lo armaron para la guerra contra Irán y proveyeron a su gente de todos los conocimientos tecnológicos?.

     Una vez que estos "aliados" de EE.UU. (y Gran Bretaña) llegaron a ser obsoletos, nuestros atlánticos "Amos de la geopolítica" de repente le dieron la espalda a sus anteriores protegidos. Buchholz continúa en su artículo: La guerra de Kosovo (contra el régimen del supuestamente ultranacionalista Milosevic) llevaba la etiqueta de la "defensa de los derechos humanos". Al principio se dijo que la guerra en Afganistán era en nombre de una necesaria "liberación de las mujeres del régimen de los talibanes"... La actual guerra (en Iraq) es para proteger a EE.UU. de las armas de destrucción masiva que tiene Sadam, etc. [2].

[2] Una opinión muy similar acerca de la conducta "constructora de enemigos" de la élite financiera estadounidense podemos encontrar en los libros de Antony Sutton "Wall Street y la Revolución Bolchevique", "Wall Street y el Ascenso de Hitler", y "El Mejor Enemigo que el Dinero Puede Comprar". Comentando estos libros Peter Myers de Australia observa que Sutton dice que esta misma gente de Wall Street está ahora robusteciendo a China, a fin de involucrarla en una guerra con EE.UU.

     Toda la evidencia muestra que el EE.UU. de hoy se comporta como un monstruoso SÚPER NIÑO, que juega —en un modo en que los niños solían jugar con sus marionetas— con regímenes "repugnantes" y "villanos" los que ayudó antes no sólo a organizar, sino también a vestir, alimentar y equipar con máquinas de guerra de juguete. La élite en el poder en este moderno super-Estado se considera a sí misma como una especie de un "Señor" solitario, que juega con sus "peones", "caballeros" y "reyes" en un Tablero de Ajedrez Global. Además, todo este "juego" geopolítico es sólo un juego de apariencias, ya que el "Señor" juega contra un compañero de quien él tiene, de antemano, el control total. El actual hiper-poder de EE.UU. es sentido (y apreciado) por el pueblo estadounidense, y uno de mis corresponsales que vive en Nueva York, comentó ácidamente que para los estadounidenses promedio "Estados Unidos es Dios" [3].

[3] Vea la opinión de Clifford Longley expresada en su reciente libro "Chosen People" publicado en 2002: Estados Unidos ya no tiene que invocar a Dios; es Dios, y aquellos que van al extranjero para difundir la luz, lo hacen así en nombre de un dominio celestial... Aquellos Estados extranjeros que procuran cambiar esta política están perdiendo su tiempo: usted puede negociar con políticos, pero usted no puede negociar con sacerdotes.

     ¿Pero qué tipo de "dios" es éste?. Podemos adivinarlo observando que los caciques de este super-país se comportan colectivamente como un antiguo dios-monstruo fenicio llamado Moloc (o Baal). Esta divinidad semítica "ctónica" (subterránea, asociada a un culto a la muerte), en gran parte olvidada actualmente, fue prolongando su propia existencia —y extendiendo su reino— mediante el consumo (por lo general por medio del fuego) de niños terrenales que él (pro)creó y que alimentó hasta una edad apropiada para la inmolación. De hecho, varios escritores que son críticos de la tendencia estadounidense hacia la dominación mundial total, comparan a EE.UU. con el antiguo Moloc. En una tapa de un interesante libro de E. S. Herman (un colaborador cercano de Noam Chomsky), titulado "Triunfo del Mercado", publicado en 1995, podemos encontrar una impresionante ilustración que muestra a líderes políticos de EE.UU. (y de países hechos vasallos de EE.UU.) alimentando el horno gigantesco parecido a un altar de Moloc con un suministro interminable de gente corriente. (Al lado de la boca de este "crisol", el autor de este dibujo impresionante dibujó unos guardias "pretorianos" con inscripciones del FMI, acompañados por obispos cristianos, astrólogos y estadísticos de Naciones Unidas).


2. El antiguo culto de Moloc y su implicación Mammonista

     ¿Pero cómo llegó a ocurrir que este pervertido culto semítico "ctónico" de Moloc haya resucitado en el EE.UU. de hoy?. Si buscamos en diccionarios encontraremos que en la lejana Antigüedad el culto a Moloc (en hebreo = "Rey", Baal o "Señor") era indistinguible del culto de Yahwéh (YHWH = "Yo soy quien soy"), que es descrito detalladamente en la Biblia cristiana. La "Enciclopedia Británica" describe de la siguiente manera la realidad horrorosa de este culto:

     «Los niños eran asesinados y quemados como cualquier otro holocausto, su sangre era vertida en el santuario... La sede del culto parece haber sido Jerusalén, y el período en que prosperó no representa ninguna influencia fenicia fuerte, ni tampoco parece ser de origen babilónico. Según la Biblia, el patriarca Abraham marcó la ruptura esencial con la costumbre de sacrificar al hijo primogénito. Este "padre de naciones" —aunque él francamente tuviera la intención de cometer un infanticidio ritual [4]— finalmente se satisfizo con la incineración de un cordero, después de desangrarlo hasta la muerte, que "el Señor" convenientemente llevó al lugar de este intencionado y detestable asesinato».

[4] De un amigo checo que vive en Suiza aprendí que la versión musulmana de la conducta de Abraham no es tan cruel como la hebrea: Abraham sólo dice a Isaac que él tuvo un sueño en que Dios le pedía sacrificar a su hijo amado a cambio de su impunidad y su longevidad...

     La matanza redentora de animales domésticos fue practicada a lo largo de los siglos en el Templo de Jerusalén, hasta su demolición por los romanos a comienzos de la Nueva Era. Este culto, descrito detalladamente en el Libro de los Sacerdotes (Levítico), consistía en un vulgar trueque de un delito de un "pecador" por un animal "ofrecido" por él. De este modo simple un criminal lo bastante rico como para permitirse tal "redención" era "limpiado" de sus ofensas a los ojos de los participantes en este ritual específico de corrupción cognoscitiva [5]. Un amigo mío, Feliks Chodkiewicz de Cracovia, también interesado en los misterios bíblicos, comentando el comportamiento de Abraham, escribió que

     «A cambio de su voluntad para ofrecer a su hijo para una matanza, Abraham recibió de Dios el derecho a mentir, hacer estafas y otras maquinaciones. Nuestros sacerdotes (católicos) nos hablan en palabras hermosas acerca del Arca del Pacto, sobre el diálogo y la Alianza de Dios con el Hombre... pero discretamente ellos ponen en silencio el hecho de que esta Alianza era con fines de homicidio y pillaje [6]».

[5] El libro de los "Sacerdotes" (Levítico) del Antiguo Testamento proporciona incluso una detallada "lista de precios" para estos servicios de "limpieza de la conciencia" ofrecidos por el clero del Templo de Jerusalén.
[6] Feliks Chodkiewicz, "Mesjasz, Kriszna, kosmos, czy...?", Cracovia, 1993.

     Desde el punto de vista de la psicología, el holocausto sangriento de una víctima propiciatoria ("el cordero de Dios") —como una "redención" por delitos cometidos, o como una "inversión" financiera que asegura la bendición de Dios para el pillaje planeado— es una forma de un doble asesinato. Por una parte, para un observador externo, esto es una matanza —y una quema dispendiosa— de un animal inocente y familiar (o incluso de un hombre consciente). Por otra, en la realidad "interna" de los participantes, esto es un acto de amnesis, o "asesinato" voluntario de los remordimientos de la conciencia personal (o grupal), la cual dificulta la disposición a cometer acciones fraudulentas. El resultado fácilmente previsible de la "educación" de una población en un ambiente así de corrupto —medioambiente que fue creado y mantenido a lo largo de los siglos por el clero de Baal / Moloc (o Yahvé)— debe haber sido la perversión de la conducta de los que hubieran vivido en tales sociedades "bajo Dios". Los hombres jóvenes (y también mujeres), observando el éxito aparente de estas prácticas corruptas, tenían un incentivo (unos "refuerzos de los estímulos") para abandonar la curiosidad natural en ellos, su coraje juvenil, y su tendencia "animalística" para adquirir la comprensión posiblemente perfecta del mundo. En vez de ello, los hombres jóvenes en una sociedad "bajo Dios" eran entrenados para aprender los cobardes caminos del engaño y los juegos de las apariencias. Estos modos de comportamiento "parecidos al de la serpiente", reptilianos y parecidos a las sanguijuelas, les permitían convertirse en miembros exitosos de la tribu adoradora de Moloc (o Yahvé). La "virtud" artificial que a la gente criada en este medioambiente controlado por los "Mercaderes del Señor" se le invitaba a adorar, era necesariamente la riqueza personal: mientras más terneras, ovejas y niños tuviera alguno a su disposición, mejor eran sus posibilidades para comprar la "gracia de Dios". En resumen, el culto de Moloc (el "Señor" solitario) automáticamente implicaba la adoración camuflada de una "deidad invisible" que los antiguos sirios llamaban Mammón, el dios de la Riqueza [7].

[7] Oficialmente, tanto los intérpretes judíos como cristianos de la Biblia engañan al público a propósito, asociando el culto de la Riqueza con el culto del Becerro de Oro. Este famoso Becerro era sólo un "chivo expiatorio", sobre el cual el clero de los Levitas lanzó su pecado de la codicia. (En la Antigüedad, los monumentos de los dioses eran frecuentemente cubiertos con oro, para subrrayar su nobleza e incorruptibilidad). El Becerro, despreciado por Moisés, era una copia del dios egipcio Apis, que simbolizaba la virilidad, el coraje y la alegría de vida. Estas virtudes paganas, "animalísticas", fueron supuestamente muertas junto con tres mil inocentes adoradores del Ternero de Oro por el clan de los Levitas, que aspiraba al papel de "sacerdocio del SEÑOR (Moloc)". Por este "sacrificio" sangriento de sus propios hermanos e hijos (Éxodo 32:29), los Levitas se impusieron como un "Señor colectivo" de la temprana horda israelita, conduciéndola hacia la conquista "libre de avaricia" de la antigua Palestina. (Vea también el capítulo 10; es interesante que el 11 de Septiembre de 2001 también tres mil inocentes adoradores del "Ternero de Oro" —predominantemente bomberos y personal simple y hombres de servicio que trabajaban dentro del World Trade Center— fueran muertos, y la culpa por su asesinato fuera arrojada sobre "islamistas" en gran medida inventados y alimentados por agentes secretos de Wall Street. Este "sacrificio" monstruoso del 11 de Septiembre abrió el camino para la conquista "libre de avaricia" de los países musulmanes por los cruzados "cristianos Recién Nacidos"...).

     Dicha comprensión religiosa del mundo, reforzada por prácticas de holocausto apropiadamente nocturnas y horrorosas, cambiaba automáticamente la vida de las sociedades dominadas por Moloc (o Yahvé o Baal) hacia una búsqueda irracional de la riqueza personal, la cual se había convertido en un ídolo en todas las culturas que practicaban el culto a los holocaustos. En la antigua Cartago por ejemplo, la ética general estaba cerca de la que tenemos en EE.UU. hoy: mientras más rico era uno, más respeto él tenía entre sus co-adoradores. Analizando este fenómeno religioso en una manera más amplia, Moloc (el "Rey" o "Señor") y Mammón serán considerados como dos caras diferentes de la misma "moneda": los adoradores de Mammón no serían capaces de recolectar toda su riqueza sin los servicios redentores por los "robos justificados" (y otras estafas) proporcionados por el sacerdocio de Moloc. Y viceversa, los Moloquianos, con sus prácticas cobardes y psicopáticas de contaminar la tierra, y de realizar sacrificios de animales totalmente quemados, serían despreciados en todas partes, si no fuera porque el oro, proporcionado por los Mammonistas en busca de redención, estuviera borrando la fealdad de estos ritos "anti-animalísticos". Y, lo que es igualmente importante, ambas divinidades semíticas ctónicas (subterráneas, vinculadas a un culto de la Muerte) simbolizan el mismo desprecio e indiferencia hacia los valores simbolizados por las divinidades "solares" y celestiales de la Humanidad. Estas divinidades de la "Vida", numerosas en la Antigüedad, fueron adoradas por griegos, romanos, persas y otras naciones. Sus dioses simbolizan valores animalísticos (Ternero de Oro, Apis, Eros, Dionisos, etc.): los bien observados entre los "animales nobles" coraje, amistad, franqueza, y el esfuerzo para la comprensión posiblemente perfecta ("asimilación" en términos de Piaget) del mundo.


3. La perfección del culto de Moloc del ciego Isaías

     La cultura Moloquiana de "Mentir a la realidad por medio de Dios" ha alcanzado su plena madurez en los "logros cognoscitivos" de un profeta antiguo conocido por los especialistas como el "deutero-Isaías", que vivió alrededor del 550 a.C.. Este "autor divino" dio la siguiente receta para "curar las heridas" (del sacerdocio israelita) por medio del "sufrimiento del siervo (dócil) del Señor":

(Capítulo 53:4): Ciertamente (Dios ha permitido que) él ha soportado nuestros sufrimientos, y ha cargado con nuestros dolores; mientras que nosotros lo tuvimos por castigado, herido por Dios y abatido;
(53:5): Pero (él voluntariamente aceptó que) él fue herido por nuestras transgresiones, él fue lastimado por nuestras iniquidades; el castigo que nos sanó cayó sobre él, y (gracias a Dios) con sus azotes hemos sido curados.
[53:9): Y ellos pusieron su sepultura con los impíos (...) aunque él no había hecho ninguna violencia, y no hubo ningún engaño en su boca.

     Analizando este famoso (y "adecuadamente leído") fragmento de la Sagrada Escritura, el teólogo austriaco contemporáneo R. Schwager llega a la conclusión de que "la gente malvada (criminales) se une contra el honrado, y por medio de una violencia hecha a él, ellos arrojan sobre él sus propios crímenes. El papel de Dios en este proceso consiste en hacer que el sirviente sea apto para resistir voluntariamente el sufrimiento infligido sobre él [8]". Es así evidente que Dios, imaginado por el (ciego, como dice el viejo mito judío) profeta Isaías, es un colaborador oculto de un específico Sindicato del Crímen, el cual "Sindicato de los Siervos de Dios" ha compilado, en la no tan distante Antigüedad, el Antiguo Testamento. El dios de esta "Sagrada Escritura" es por ende EL DIOS DEL MAL, muy bien percibido por todos los hombres honestos (y reflexivos) que leyeron cuidadosamente este Libro Base de "Nuestra Civilización".

[8] R. Schwager citado por Stanislas Wójcik en el libro "Dramat odkupienia" (El Drama de la Redención), Byblos, Tarnów, 1997.


4. Lógica pseudo-cristiana de Pablo

      Por supuesto, la gente sencilla notaba la tiranía de las "teocracias" construídas sobre el culto de holocaustos de animales redentores [9] (y más tarde, sobre el culto de unos adecuadamente pre-arreglados "sufrimientos de los siervos del Señor"). En el libro de Malaquías (2:17) fue conservado un verso corto en el cual el mal de este sistema religioso "piadoso" es llevado a la luz: "Todo el que hace el mal es bueno ante los ojos del SEÑOR, y él se complace en ellos". Una opinión aún más agresiva sobre el SEÑOR ("Rey", Molec, Moloc), y sobre los judíos piadosos, que se consideran a sí mismos como hijos de Abraham, encontramos en el Evangelio de Juan, que relata la escena del "diálogo de civilizaciones" entre Jesús y unos judíos "creyentes en él", reunidos en el Templo de Jerusalén. Jesús pronuncia allí su famoso credo "anti-judío": "Vuestro padre ha sido un asesino desde el principio, y no tiene nada que ver con la verdad, porque no hay ninguna verdad en él" (Juan 8:44). Estas duras palabras fueron dirigidas, sin duda, a los adoradores de Mammón, la cual divinidad siria era el verdadero "Señor" (o Molec) de los judíos sencillos y avaros de la Antigüedad (ver Lucas 16:13).

[9] A fines de Junio de 2003 participé en una conferencia, llevada a cabo en mi Academia Pomerania de Pedagogía, durante la cual el internacionalmente conocido filósofo analítico Michal Hempolinski dio una conferencia donde sostuvo que el Abel bíblico era el hombre del Mal, ya que él estaba asesinando pródigamente (y quemando) sus animales domésticos familiares. Hempolinski acentuó que en una versión hebrea de una Biblia recibida por él de Israel, falta la frase "Vamos al campo" (Génesis 4:8). Según Hempolinski, esto indica que Caín no conspiró para matar a Abel: él sólo quería que él detuviera estos bárbaros holocaustos, y durante una "lucha fraternal" él accidentalmente mató a Abel con el mismo cuchillo que Abel usaba para los sacrificios. Ésta es una interpretación interesante, que pone completamente nuestras opiniones de arriba abajo sobre quién era bueno y quién era malo, en los mitos bíblicos.

     Pero ¿cómo es que el culto de esta deidad semítica subterránea (y así, por definición, malvada) Mammónica-Moloquiana reapareció con el tiempo entre los cristianos, conduciendo a la resurrección del IMPERIO DEL NUEVO MOLOC en la forma de un equipo EE.UU.-Israel y sus satélites?. En la Enciclopedia Britannica bajo el término "Moloc" encontramos la información de que "Sabemos por el Libro Segundo de Reyes 3:27, que el sacrificio expiatorio que el rey de Moab hizo de su hijo y heredero fue el último ofrecimiento que realizó para entregar su país". En una situación muy similar se encontró el "Último Reino Antiguo de Moloc", que era el Israel relativamente autónomo en el paso desde la Antigua a la Nueva Era, hace dos mil años. Los anteriores Imperios de Moloc —como el de Cartago y luego el de Tiro— estaban ya o destruídos o completamente colonizados por romanos y griegos, que imponían por todas partes su cultura "helenística" de mente abierta, tolerante con otros dioses. Con el desastre fácilmente previsible de la guerra judeana-romana de años 66-70, el poderoso culto subterráneo del "Rey Invisible" (Moloc) arriesgó la desaparición completa de la superficie de la Tierra. En esta alarmante situación era normal que el alto sacerdocio de Yahvé buscara un chivo expiatorio "sin defecto", que librará a su "Rey Invisible" del inminente y mortal peligro.

     Jesús de Nazaret estaba cumpliendo esta "demanda social" perfectamente, ya que él era uno de esos raros hombres honrados que "no había hecho ninguna violencia, y no había ningún engaño en su boca". Además, en su amplitud de mente Jesús incluso afirmó ser el "Hijo de Dios" —y de esa manera el hijo de Moloc, en la comprensión que los Fariseos tenían del mundo. Esta inusual oportunidad fue reconocida por el enemigo jurado de los primeros cristianos, el fariseo Saúl, quien en un viaje hacia Damasco se convirtió repentinamente a la religión de sus antiguos enemigos. (Frente a toda la evidencia, Saúl, transformándose en Pablo, razonaba en una manera que ha llegado a ser familiar para los estadounidenses exitosos de hoy: "Si usted no puede vencerlos, únase a ellos").

     Es fácil demostrar que gracias a las enseñanzas de Pablo toda esta hipocresía, estrechez de mente y otros rasgos patológicos de la confesión de Moloc / Mammón fue inoculada en las prácticas de los cristianos "ingenuos". Usando las propias palabras de Jesús, el auto-proclamado Apóstol Pablo fue uno de estos emprendedores "misioneros del Señor" que —como el Papa Juan Pablo II de hoy— "cruzan el mar y la tierra para hacer un solo prosélito, y cuando lo encuentran, lo hacen dos veces más un hijo del infierno que ellos lo son" (Mateo 23:15).

     Los detalles de la implementación del culto a Moloc en el cristianismo están muy bien visibles en la "Carta a los Hebreos", que los especialistas consideran como uno de los libros apócrifos de la Biblia, escrito por uno de los colaboradores de Pablo. Sin embargo esta "Carta" específica es totalmente coherente con otra confirmada como auténtica escritura de Pablo, y también con las referencias insertadas en los Evangelios a la "receta" de (el deutero) Isaías para un exitoso acto de redención (ver por ej. Mateo 12:15-21, o Juan 1:29). En la "Carta a los Hebreos" Pablo (o su socio) elogia en los siguientes versículos el aspecto utilitario de la Pasión de Cristo:

—(Capítulo 9:11-14): "Pero cuando Cristo apareció como un sumo sacerdote de los bienes que han venido. (...) él entró de una vez para siempre al Lugar Santo, no tomando la sangre de cabras y terneros sino su propia sangre, asegurando así una redención eterna. Porque si la sangre rociada de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza de una becerra, santifica para la purificación de la carne de los que se han contaminado, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al dios vivo?".
—(Capítulo 9:22): "En efecto, conforme a la ley (Torá) casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados".
—(Capítulo 10:10): "Él (que significa el cadáver de Cristo colgando en la cruz) abolió el primer (convenio) a fin de establecer el segundo. Y por ello habremos sido santificados mediante el ofrecimiento del cuerpo de Jesús Cristo de una vez para siempre".

     Leyendo estas certidumbres de Pablo (o de su colaborador) de que la sangre de Cristo era suficiente para borrar ("a los ojos de Dios") los pecados y fechorías de los creyentes en esta superstición, uno comienza a sospechar que a pesar de su muy publicitada conversión, Pablo retuvo los reflejos mentales esenciales ("modo de pensar") de un antiguo miembro de la "cueva de ladrones" de los Fariseos. Esto es evidente para cualquier persona que tenga un poco de experiencia con la Psicología: los profesores y los entrenadores saben que toma mucho tiempo cambiar, sobre todo en la edad adulta, los reflejos que se han adquirido durante la juventud. La historia de Pablo de una "conversión instantánea" debe haber sido un puro embuste.

     Más encima, al leer con cuidado las "Cartas" de este auto-proclamado Apóstol, (y también al leer los "Hechos de los Apóstoles") podemos descubrir fácilmente que para Pablo las enseñanzas de Jesús eran pura... locura. ¿Por qué? Esto resulta del hecho bien conocido de que los Evangelios tienen un carácter muy "helenístico", que ya en la Antigüedad era reconocido por comentaristas tales como Celso y Orígenes. Los Evangelios se diferencian tanto de la "mentalidad judía" que rezuma de los textos "hebreos" del Antiguo Testamento, que muchos investigadores sospecharon que ellos eran libros apócrifos escritos por... romanos. Simplemente, las enseñanzas de Jesús son convincentes para cualquiera que esté acostumbrado a razonar de una manera lógica (y así "verdaderamente como Dios"). Los Evangelios indican que Jesús era un sabio aunque él evidentemente exagerara con aquello de "presentar la otra mejilla cuando usted fuera golpeado en una", o con sus proposiciones de auto-castración en caso de que sus órganos le exijan a usted actos considerados (por el sacerdocio Mosaico) como inmorales.

     Claramente consumido por dentro por el fuego de los "Celos de Dios" (Éxodo 20:5), Pablo odiaba a los hombres de sabiduría "helenística", especialmente a aquellos que —como Jesús— eran capaces de prever los peligros que había al enfrentar al Israel de su tiempo. En la "Primera Carta a los Corintios" (1:19-21), él escribió, refiriéndose a la "sabiduría" de su querido profeta ciego Isaías (29:14):

     "Destruiré la sabiduría de los sabios, y el entendimiento de los inteligentes frustraré. ¿Dónde está el sabio?; ¿dónde está el escriba?; ¿dónde está el polemista de esta época? [10]. ¿No ha hecho Dios de la necedad la sabiduría de este mundo?. Puesto que, según la sabiduría de Dios, el mundo no usó la sabiduría para reconocer a Dios, dispuso Dios que por medio de la locura que predicamos se salvasen aquellos que creen".

[10] Mientras copiaba estas exclamaciones "inspiradas por Dios" de Pablo, negando la existencia de los sabios, capaces de "debatir en esta época", concebí un comentario ligeramente irónico, impuesto por mi megalopsychos: Yo soy uno de esos filósofos que "discuten asuntos de este mundo", la existencia de los cuales permaneció más allá del horizonte cognoscitivo de nuestro "Apóstol del SEÑOR", con toda evidencia enfermo de un cretinismo ambicioso.

     Como argumentamos antes, la mayoría de las enseñanzas de Jesús relatadas en los Evangelios pertenecen a la "sabiduría del mundo", y de ese modo, en términos de las propias aseveraciones de Pablo, es evidente que para él las enseñanzas de Jesús eran puras estupideces, indignas siquiera de ser citadas en los escritos de Pablo. La única cosa que nuestro "apóstol de Cristo crucificado" retuvo de las historias que él oyó sobre Jesús (los Evangelios no estaban todavía escritos), es que él no mentía, y que no se comportaba de un modo violento (a excepción de un incidente en que fustigó a los amigos mayores de Pablo que "trabajaban" en el Templo). En la "mentalidad" de este antiguo miembro del Sanedrín, que desde la infancia fue criado en las alucinaciones de Isaías, Jesús era sólo un excelente "idiota útil". Él era, de ese modo, como lo indica abiertamente la "Carta a los Hebreos", el perfecto "cordero de Dios", digno de ser explotado como el "salvador" de mentirosos, estafadores y otra gente malvada y avara, impaciente para cubrirse bajo la sombra de sus milagros [11] y su Pasión.

[11] Es necesario añadir que el "valor redentor" de Jesús fue amplificado por los ingenuos escritores del Evangelio, que quisieron hacer que su Maestro pareciera tan divino y bueno como fuera posible. Nos dijo el profesor Ludwik Kostro de la Universidad de Gdansk (quien, como sacerdote católico, estudió la ciencia bíblica en la Universidad La Sapienza en Roma) que varios milagros atribuídos a Jesús fueron "tomados prestados" de... la mitología griega. El milagro de Caná de Galilea, donde Jesús convirtió el agua en vino, es una repetición de un milagro hecho por Dionisos, y además, la conmemoración de dicho milagro era celebrada por los primeros cristianos el 6 de Enero, fecha de las festividades dionisiacas.

     La "sabiduría" del profeta Isaías ("que destruye la sabiduría del sabio") consiste en una ignorancia trivial, y todo el misterio de ella reside en "la conspiración de la ceguera" de todos aquellos que están llenos de la Voluntad de No Ver qué clase de truco está escondido detrás del cruel sacrificio redentor. Y la ignorancia —en opinión de Sócrates, "el hombre más sabio de Grecia"— es la fuente de todo lo malo que el hombre hace en su vida. El "Dios" de Pablo muestra así su cara de "Señor de la Ignorancia", "Padre de la Amnesia", o simplemente el Diablo, como Jesús llamó al "Padrino" de aquellos "que creyeron en él" (que era un irreflexivo cordero redentor).

     Tal revelación del verdadero rostro de Saúl / Pablo es confirmada por otras declaraciones presentes en sus "Cartas". En la "Carta a los Romanos" por ejemplo, Pablo alaba —a fin de demostrar el valor utilitario de la fe— la "sabiduría" del Salmo 32 de David:

     "Benditos son aquellos (gángsters) cuyas injusticias son perdonadas, y cuyos pecados son encubiertos; bendito es el hombre a quien el Señor no le toma en cuenta su pecado".

     Recordando a los cristianos este "salmo de David", Pablo claramente hace felices (que es la traducción de la palabra "bendito") a todos los criminales que lograron esconder sus pecados detrás de las demostraciones de su fe en la Cruz. Poniendo esta observación en términos modernos, Pablo evidentemente representa los intereses de un Sindicato del Crimen (la Nueva "Cueva de Ladrones"), que creció a la sombra de las imágenes de la Pasión de Cristo. La bendición mencionada, atribuída al bíblico David (quien era un gángster profesional y un mentiroso —vea el Libro Primero de Samuel cap. 27), está dirigida a un público completamente diferente del de las bendiciones hechas por Jesús durante su famoso "Sermón del Monte". Jesús bendice allí al "pobre", a los que "lloran ahora", y a aquellos "que son odiados por otros, excluídos e injuriados" (vea Lucas 6:20-23). Las bendiciones de los "pobres en espíritu" —y de aquellos que son "los mansos", como los corderos proverbiales— que aparecen en la versión de Mateo del Sermón del Monte, son evidentemente exageraciones, hechas por copistas cristianos "simples de espíritu". Tales "bendiciones de los vegetales humanos" son verdaderos insultos para todos los megalopsychos —hombres grandes de espíritu— a cuyo grupo pertenece Jesús, según numerosos otros testimonios de los Evangelios.


5. Primeros Jardineros del "Mensaje del Señor (de la Ignorancia)" de Pablo

     Como argumentamos en el capítulo 2, cada culto de Redención (o de "re-compra") debe tener su "cara oculta" de una deidad llamada Mammón. Por ende, lo mismo se aplica en el caso del Evangelio de Pablo ("el hechizo de Dios" [Gospel / God's Spell]) limitado —según sus propias palabras— a la enumeración de los beneficios que los cristianos obtendrán gracias a la crucifixión de Cristo: "Ya que decidí no saber nada entre vosotros excepto de Jesucristo, y de él crucificado. (...) y mi discurso y mi mensaje no fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y Poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios" (1ª Corintios 2:2-5).

     De declaraciones jactanciosas como ésta es evidente que "el Poder de Dios" (el poder de Pablo) es de hecho la Fuerza de la Ignorancia, un fenómeno, que se convirtió en la base de la moderna Civilización Anglo-Sajona, caricaturizada por George Orwell en su libro "1984". El ya citado "mensaje de la ignorancia" de Pablo lo consideraremos como una "primicia santa" (Romanos 11:16), del cual creció, a lo largo de los siglos, el "Árbol Santo" del Nuevo Israel (término con el cual, tomado prestado de las profecías de Isaías, los sionistas cristianos describen al equipo EE.UU.-Israel de hoy en día).

     A fin de facilitar el crecimiento de este "Árbol Santo" [12] varias generaciones de "jardineros del Señor" tuvieron que vigilar que la "primicia santa" no llegara a infectarse (y por ende a desinflarse) con "palabras plausibles de sabiduría (helénica)". Habiendo sido yo desde la educación básica un físico y no un teólogo, me vi en verdad sorprendido al comprender hasta qué punto la común estupidez humana (que es, por definición, lo opuesto a la sabiduría humana) se ha convertido en la esencia de las enseñanzas de los más influyentes "filósofos" cristianos tempranos. A veces estuve realmente avergonzado de haber tenido que enseñar a mis alumnos cómo la ignorancia común ha llegado a ser el punto de partida para la carrera de algún exitoso "padre de la Iglesia". Estoy pensando en particular en Tertuliano, Clemente de Alejandría y Agustín. Fue esta "tríada" de "filósofos" cristianos la que construyó el edificio intelectual del cristianismo occidental, el edificio cuyo actual hiperdesarrollo arriesga devastar completamente el planeta.

[12] Alcanzando casi todos los puntos del Globo, las ramificaciones de este "Árbol Santo", que creció a lo largo de los siglos de "cristianización", parecen, desde la distancia, un cáncer monstruoso y devastador de la Tierra. Este ciego y vegetativo súper-Ser, carente del sentido de la Razón, "devora la riqueza de las naciones y de su riqueza se enorgullece" (vea el sueño del ciego Isaías 61:6, y también Apocalipsis 21:24).

     Según es considerada la labor misionera de Tertuliano (vivió entre los años 160 y 220), él se ha hecho famoso gracias a su declaración proto-dadaísta "credo quia absurdum" [creo porque es absurdo] (o, más exactamente "certum est, quia impossibile est"). A fin de acentuar su desprecio hacia los esfuerzos para pensar en términos lógicos, él abrazó totalmente la doctrina paulina de la vida (o mejor dicho, de la vegetación) en una permanente simplicidad de espíritu, no preguntando dónde se originaron los "actos de fe" de Pablo (rechazados por los filósofos atenienses). En su "Apologética", encontramos la apología siguiente del valor utilitario de la vida, en el mundo de la ignorancia permanente:

[1.7, 49.2]: Consideremos que nuestras enseñanzas son engañosas y realmente ilusorias, pero ellas son necesarias; incluso como absurdidades ellas son útiles. Para aquellos que creen en ellas debieran mejor llegar a ser de necesidad, y esto por miedo a la condenación eterna y por la esperanza de la alegría eterna. Por esta razón no es útil llamarlas falsas y considerar como una estupidez a algo que aporta una ganancia.
[1.7, 49.3]: Y por cierto, aunque ellas (nuestras enseñanzas) son engañosas y absurdas, no hacen daño a nadie.

     Tertuliano ataca frecuentemente en sus escritos la descontrolada curiosidad pagana, juzgando (con justicia) que "la mentalidad de los herejes se acerca a la mentalidad de los (despreciados por Pablo) filósofos". Sin duda, si él hubiera vivido 450 años antes en Atenas, él hubiera sido uno de aquellos "orgullosos atenienses" que condenaron a Sócrates a muerte por "ofender a los dioses". Tertuliano, con su hostilidad hacia la curiositas y su desprecio hacia la sabiduría común, era el HOMBRE DE IGNORANCIA y así, en la óptica socrática, EL HOMBRE DEL MAL. Con tal actitud anti-filosófica, Tertuliano debería ser elogiado por la Iglesia como el "Pastor de idiotas", por lo cual no es extraño que en la temprana Edad Media, desde la palabra latina "christianus" ("también un hombre"), pasando por el francés dialectal "chrétien", derivara la palabra "cretino", un hombre "simple de espíritu", una persona mentalmente discapacitada.

     Tertuliano con el tiempo abandonó la Iglesia oficial, pero el espíritu de sus escritos anti-filosóficos ha marcado profundamente al cristianismo occidental. Y vaya qué infierno sobre la Tierra fueron capaces de organizar estos cristianos "simples de espíritu" benditos por Tertuliano, siglos más tarde, cuando el humo de miles de hogueras ("holocaustos" cristianos) comenzó a cubrir el cielo de Europa, y también el cielo de toda la América "conquistada para el cristianismo".

     Un acercamiento diferente a la filosofía helénica fue desarrollado por un contemporáneo de Tertuliano conocido como Clemente de Alejandría. Sus ideas, coleccionadas en sus "Stromata" (subtituladas "Alfombras de escrituras filosóficas acerca del conocimiento verdadero"), son mucho menos conocidas que el credo quia absurdum de su contemporáneo "filósofo cristiano" de Cartago. Sin embargo, los escritos de Clemente influyeron fuertemente en los escritores cristianos posteriores, en particular sobre Agustín. En su "conocimiento verdadero" Clemente sistemáticamente le da la prioridad a la cultura semítica, y considera a la cultura helenística como secundaria y como literalmente robada desde los profetas de Israel. Él repetidamente asegura a sus lectores que el Viejo y el Nuevo Testamento están inspirados por el mismo dios (de esa manera, el "Señor", Molec o Moloc en hebreo), dios que actúa por medio de su hijo. Y por supuesto, Clemente es un entusiasta de Pablo, a quien considera como el más grande apóstol. En sus "Stromata", él repite incesantemente el "conocimiento verdadero" acerca de los «"ladrones y salteadores", que seguramente pueden ser filósofos helénicos, y aquellos que antes de la llegada al mundo del Señor (Jesús) han usurpado de los profetas hebreos algunos elementos de la verdad». Esta declaración, desde un punto de vista histórico, es una mentira obvia, y así uno se pregunta sobre los objetivos ocultos de este apologista de la "sabiduría de Dios" de Pablo. De hecho, en la introducción a sus "Alfombras de escrituras filosóficas" Clemente revela su intención de cubrir con sus elucubraciones el "núcleo duro" de sus enseñanzas, de modo que "las Semillas de la Verdad, no contaminadas con nada, serán preservadas para aquellos que trabajan el campo de la fe" (I, 18,1). Clemente asegura repetidamente que el Antiguo Testamento fue preparado por el mismo "Señor" que preparó el Nuevo.

     Sostuvimos antes que el "dios oculto" de los judíos veterotestamentarios era Mammón, de manera que un lector de mente abierta está invitado a deducir que en secreto también Clemente trabajó el campo de la fe en el "Dios" llamado Mammón. Simplemente, uno tiene la impresión de que a este escritor "cristiano" le pagó encubiertamente el influyente "lobby judío" de Alejandría. Este "lobby" estaba ciertamente interesado en la difamación de la comunidad griega local, cuya cultura entonces estaba siendo erosionada por el sistema de valores semítico judío (es decir, Mammonista). El trabajo de Clemente podríamos compararlo con el trabajo, popular en el EE.UU. de hoy, de las agencias de "relaciones públicas" que se especializan en la difamación profesional de servios, rusos o franceses no lo bastante impresionados por el "estilo de vida judeo-estadounidense". En efecto, uno tiene que ser un cretino completo para interpretar la declaración de Jesús de que "Todos los que vinieron antes de mí son ladrones y saqueadores" (Juan 10:9) como una referencia a los filósofos griegos (a quienes Jesús difícilmente conocía) y no a los "pastores" de Israel, acerca de cuyo grupo Jesús habla en ese capítulo del Evangelio.


6. Las Enseñanzas del Súper-Pastor Agustín

     Las "Stromata" de Clemente fueron sugeridas (seguramente por el mismo "lobby invisible", siempre acompañando al alto clero cristiano) como los sermones imprescindibles para las varias generaciones subsecuentes de filósofos cristianos. El más ilustre de ellos fue Agustín (354-430), quien en su obra bien conocida por el clero "De doctrina christiana" declaró que los cristianos deberían apoderarse de toda la propiedad material e intelectual de las sociedades paganas. Estos cristianos son por definición los "nuevos israelitas", elegidos por Dios para heredar la Tierra. Siguiendo las piadosas instrucciones elaboradas inicialmente por Pablo, y luego ampliadas por Clemente de Alejandría, Agustín dio un ejemplo convincente de cómo Dios, ya en la profunda Antigüedad, ha ayudado a su amado Pueblo Elegido a apropiarse de la riqueza de sus anfitriones y vecinos paganos. Este acontecimiento, ejemplar para la posteridad, sucedió justo antes del famoso "Éxodo", cuando "Dios" (léase Mammón) instruyó a Moisés para que éste le ordenara a los miembros de su tribu que tomaran para sí de sus ingenuos vecinos egipcios "ornamentos de oro y de plata y vasijas y también vestidos (litúrgicos)". Estos tesoros el "populus Israhel" en secreto los pasó de contrabando desde Egipto a fin de "hacer un mejor uso" (ad usum meliorem) de ellos (vea "De doctrina christiana", libro 2, XL, 60).

     Agustín estaba totalmente consciente de que sin el apropiado sacrificio redentor esta "apropiación de la riqueza pagana" no sería exitosa, y él puso el ejemplo de Moisés cuando ordenó que se hiciesen ofrendas pascuales para la "salvación" de su Tribu Ladrona de la persecución de los ejércitos del Faraón. Teniendo en mente el significado salvífico de la pascua, Agustín racionalmente propuso, refiriéndose a la sabiduría de Pablo (1ª Cor. 5:7), que "nuestra pascua es Cristo ofrecido por nosotros" (En latín, "Ita enim sentit, quamuis de Aegypto diues exeat, tamen, nisi pasha egerit, salurum se esse non posse. Pasha autem nostrum immolatus est Christus" — ver XLI, 62). Además, Agustín afirmó que Cristo ya estaba presente a Moisés cuando él insidiosamente ordenó a los judíos que "tomaran prestado" objetos preciosos de sus vecinos egipcios. Literalmente, Agustín hizo de Jesucristo ¡el patrón de los judíos mentirosos y ladrones! (Otra vez en latín: "Sed dederunt aurum et argentum et uestem suamexeunti de Aegypto populo dei nescientes quemadmodum illa quae dabant, in Christi obsequitum redderentur").


7. La Invisible Trinidad (Paulina) Judeo-Cristiana: Moloc, Mammón y el "Tonto" Redentor

     Si nos adherimos a la lógica de Agustín, seremos conscientes de que Jesucristo estaba junto con su "Dios-Padre" (God-Father) también bajo el Monte Sinaí, donde Moisés ordenó a su clan de Levitas que asesinaran a miles de sus "hermanos e hijos" que no creyeron en el ídolo de las Tablillas de Piedra. Agustín era completamente racional al escribir tal aparente incredulidad, pues ya en el año 325 el Concilio de Nicea aceptó el dogma de la Trinidad. A la luz de este dogma, reforzado por la creencia de que tanto el Viejo como el Nuevo Testamento son testimonios de la voluntad del mismo "Señor", Jesucristo in statu nascendi estaba participando conscientemente de todos estos horrores —incluídas las plagas egipcias— llevados a cabo por Su Pueblo Elegido. Sostuvimos previamente que la oculta segunda cara del "Señor" veterotestamentario es Mammón. A la luz del dogma de la Trinidad, este Mammón se convierte en una especie de "Espíritu Santo" que inspira los actos de los Patriarcas [13].

[13] Por ejemplo el "Espíritu Santo", llamado Mammón, inspiró, sin duda, al Abram bíblico en su decisión de abandonar Ur y buscar fortuna en Egipto. El mismo "Espíritu Santo" estaba con este Abram cuando él trabajó como un alcahuete ambulante, ofreciendo a su esposa-hermana al Faraón y otros reyes, y más tarde con el Patriarca Jacob, cuando él engañó a su ciego padre Isaac a fin de adquirir la herencia, que por regla general debería pertenecer a su hermano mayor Esaú. Y así suma y sigue en nuestra maravillosa historia judeo-cristiana —o mejor dicho judeo-cretina.

     Con el Nuevo Pacto sellado en el Gólgota, el "Señor" previamente sólo de dos caras se enriqueció con el tercer poderoso elemento. Antes del Nuevo Pacto el sacerdocio de Moloc / Yahvé tenía que sacrificar cada vez más novillas, cabras y toros a fin de camuflar los Actos de Avaricia de su Señor. Una vez que el "cordero redentor" se convirtió en el Hijo Único de Moloc, no hubo ninguna necesidad posterior de costosos sacrificios de animales —Jesús colgando en la Cruz se ha convertido en un fetiche, una especie de talismán, que desvía exitosamente la atención de los creyentes desde los actos llenos de avaricia de los "sacerdotes-inversionistas" hacia la crucifixión de Cristo. De esta manera, gracias al esfuerzo intelectual de Pablo, nació el "Dios" tres-en-uno de los judeo-cristianos. Desde el Concilio de Nicea en 325 este Dios "Uno en Tres Personas" comenzó su marcha victoriosa a través de toda la Tierra. En cada lugar en la Tierra vemos la Cruz, somos invitados a reflexionar sobre la Pasión de Cristo, pero sólo unos pocos historiadores notaron que este símbolo de la "Pascua" eterna encubre los Actos de insaciable Avaricia de hombres escondidos en la sombra de este pedazo de madera. En Polonia, por ejemplo, la Cruz fue introducida, una vez más, en la Casa del Parlamento en 1990, y desde esa fecha en nuestro Parlamento "bajo Dios" somos testigos de la corrupción increíble de sus miembros, que con toda evidencia se sienten "santificados y salvados" por su retorno al cristianismo. Y no hay nada particular en ello. Los teólogos nos enseñan que la Cruz simboliza "la Fuerza del Débil", mientras que la debilidad de una persona adulta es por definición el signo de la corrupción y/o enfermedad de dicha persona.–


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