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sábado, 30 de marzo de 2013

Israel Shamir - La Historia Amordazada



     Dos meses después del artículo publicado ayer, el señor Shamir publicó el que presentamos ahora, al cual igualmente debimos revisar y corregir su traducción castellana por variadas inexactitudes. Su título original es "Clio Gagged", siendo Clío la musa a cargo de la Historia. La Historia Amordazada (o Clío Amordazada), fue una conferencia pronunciada en la Universidad de Teramo, Italia, en el seminario sobre "El Holocausto y el Oriente Medio: La Historia Amordazada", el 18 de Abril de 2007. En cierta medida se continúa perfectamente con el artículo que publicamos ayer, y luego se orienta hacia otras perspectivas, que entre medio sostiene afirmaciones sorprendentes y reveladoras.


La Historia Amordazada
por Israel Shamir
18 de Abril de 2007
                               

Presentación

     Querido lector: Italia es una gloria en esta estación del año, cuando la hierba verde cubre los valles, los primeros higos brotan, y las lluvias primaverales desparraman pétalos de cerezo por doquier. Yo estaba allí para una conferencia sobre "El Holocausto y el Oriente Medio: La Historia Amordazada", organizada por el gran profesor Claudio Moffa, que tiene el aspecto de Paul Newman: un italiano alto, desgarbado, de ojos azules y nobles facciones, experto para tomar a contramano las calles de una sola vía. Su repugnancia por las prohibiciones no se limita a las señales del tráfico: parece que es suficiente poner un letrero de "No Entrar" en cualquier parte, incluso en un debate histórico, para que el hombre arremeta de cabeza. Descubrió la parte más caliente y más tabú del discurso europeo y organizó una conferencia, a la que concurrieron profesores de Historia desde las universidades de Siena, Calabria, Torino, Nápoles, Roma y Urbino, así como escritores y periodistas de toda Italia, siendo yo el único extranjero. La conferencia tuvo lugar en la universidad donde trabaja Moffa, en Teramo, una encantadora ciudad medieval, en los montes Abruzos, a la sombra de los altos picos nevados del gran monte Sasso. Entre los muchos participantes y conferencistas, debo mencionar al profesor Mauro Manno, cuyos artículos usted puede encontrar en mi sitio web israelshamir.net, y al doctor Tiberio Graziani, editor de la revista Eurasia. He aquí mi aporte:


* * * *


     Uno no debería asombrarse de que la gentil Clío, musa de la Historia, se encuentre amordazada. Pues la Historia no es una apacible colección de datos y hechos. La Historia es un campo de batalla, pues al reescribirla se puede cambiar el mundo. No hay quién pueda  cambiar el pasado, dice el refrán, y es cierto. Pero si no estamos conformes con nuestro presente, podemos cambiar nuestra comprensión del pasado, y esto cambiará nuestro futuro. Estas cosas se saben desde tiempos inmemoriales, y es por esto que la Historia fue dada en custodia a los guardianes de lo sagrado, para afianzar la estructura del poder y un mínimo de continuidad. El que controla el pasado determina el futuro. El tema de esta conferencia trata exactamente de este tema: estamos molestos con el presente, nos volvemos hacia el pasado, y al reformularlo planeamos influír sobre el futuro. Si algunas partes del discurso histórico son objeto de una fuerte defensa, o se encuentran francamente pervertidas, tanta más razón tenemos para atacar dicho discurso.

     El "Holocausto" no es, ni mucho menos, el único dominio de la Historia vigorosamente defendido donde cualquiera que lo infrinja puede encontrarse en apuros. El antiguo caso de los sacrificios humanos practicados por judíos volvió a emerger hace poco en Italia, con la publicación del libro del profesor Ariel Toaff titulado "Pascuas de Sangre" [1]. Como usted ya sabe, el profesor Toaff demostró que algunos judíos acusados de secuestrar y matar a niños cristianos en la Edad Media eran realmente culpables, como habían sido acusados. Ellos fueron ajusticiados por cometer un asesinato brutal, y no fueron víctimas de un supuesto prejuicio cristiano o de un anti-semitismo primordial. Uno podría pensar que esto sería una razón para celebrar: los criminales no fueron víctimas de difamación sino castigados adecuadamente; la justicia fue aplicada, y los modernos judíos deberían sentirse felices de que el prejuicio anti-judío medieval no sea más que un mito, comparable al de los alemanes convirtiendo a los judíos en jabón.

[1. http://editorial-streicher.blogspot.com/2013/03/israel-shamir-sobre-las-pascuas.html].

     Pero las organizaciones judías no estaban felices en absoluto. Atacaron al profesor judío de estudios medievales judíos de una universidad israelí. El profesor Toaff, mentalmente torturado, casi crucificado, retrocedió y mandó a destruir el libro (por suerte en nuestros días eso no es tan fácil, y el libro se puede leer en la red, en italiano, por ejemplo en http://www.vho.org/aaargh/fran/livres7/pasque.pdf); luego entregó el poco dinero que había recibido de la editorial a la inquisición judía de la Anti-Defamation League, y lo obligaron a un nuevo acto de arrepentimiento.

     El Parlamento israelí (Knesset) contempla la posibilidad de mandar al doctor Toaff a la cárcel [2], otros tienen la intención de demandarlo por lo que sea, y ver que termine muriendo pobre y como un paria. Aquí en Italia, es natural comparar al doctor Toaff con Galileo, aquel gran académico italiano que fue perseguido por su descubrimiento científico, y que prefirió abjurar en vez de enfrentarse a una muerte feroz.

[2. http://www.haaretz.com/news/mks-seek-to-try-prof-toaff-over-claims-in-blood-libel-book-1.214186]

     Pero el logro real del profesor Toaff debe mejor ser comparado con el de su colega judío italiano, el doctor Carlo Ginzburg, autor de "Éxtasis: Descifrando el Sabbath de las Brujas" (Ecstasies: Deciphering the Witches' Sabbath). Ginzburg demostró que los friulianos, es decir los habitantes de Friuli, vecinos de Venecia, andaban incursionando en la magia negra, algo que procedía de sus antiguos rituales de fertilidad. Toaff llegó a un resultado semejante acerca de los judíos, que practicaban la magia negra, estableciendo que aquello procedía de su antiguo culto de venganza y salvación por la sangre. Pero los fruilianos no se inmutaron, mientras que los judíos casi lincharon al profesor, demostrándose así que los friulianos son gente de mente abierta que pueden contemplar con plácida curiosidad las fechorías de sus antepasados, mientras que los judíos todavía no pueden llegar a un acuerdo con su no-exclusividad, su no-cualidad de "elegidos" y su no-sacralidad.

     Junto con el doctor Ginzburg, el doctor Toaff había completado el proceso de replanteamiento de la Edad Media que Mircea Eliade describió tan bien en su libro "Ocultismo, Brujería y Modas Culturales" (Occultism, Witchcraft and Cultural Fashions: Essays in Comparative Religions). Eliade escribió: "Hará unos 80 años, los eminentes académicos Joseph Hansen y Henry Charles Lee consideraron la magia negra como un invento de la Inquisición, no de los brujos. Consideraron los relatos sobre el sabbath de las brujas, ritos satánicos, orgías y crímenes, como productos de la imaginación o como resultado de confesiones obtenidas mediante la tortura. Ahora sabemos ―escribe Eliade― que la magia negra no fue un invento de la Inquisición". Tampoco lo fueron, podemos añadir, los sacrificios humanos llevados a cabo por judíos, que fueron comprobados más allá de cualquier duda razonable.

     Toaff investigó el caso de Simón de Trento, un niño asesinado ritualmente por magos negros judíos. La culpa de unos cuantos judíos fue establecida por el mejor tribunal que cualquiera pudiera haber conseguido en aquellos días, y los judíos inocentes no sufrieron más que lo que han sufrido los musulmanes inocentes en Estados Unidos después del 11-S. Otro caso fue el de Hugh de Lincoln, un niño asesinado ritualmente en 1255: de los 90 judíos detenidos a raíz del crimen, más de 70 fueron puestos en libertad sin daños, una vez que fue demostrada su inocencia, mientras que los que fueron encontrados culpables fueron ahorcados: difícilmente se trató de un caso de linchamiento.

     En un caso flagrante de sectarismo étnico, la enciclopedia editada por los judíos Wikipedia describe a Hugh de Lincoln como "supuestamente asesinado", mientras que la acusación comprobada aparece etiquetada como "libelo de sangre" (acusación calumniosa sobre crímenes de sangre). "Libelo de sangre" es una definición standard que ellos le aplican a estos casos, para dar a entender que los siempre-inocentes judíos eran difamados por cristianos prejuiciosos. Pero, si se puede sacar una lección moral de estos viejos casos criminales, es que el sentido europeo de la justicia y la equidad prevaleció invariablemente: mientras los judíos culpables eran castigados, los judíos inocentes vivieron y prosperaron como la única comunidad no-cristiana residente en Europa.

     La justicia musulmana no era peor tampoco: en un caso ocurrido en Damasco en 1840, un fraile católico fue asesinado por unos judíos que confesaron el crimen y que fueron castigados.  Pero esto no interfirió con la prosperidad de sus hermanos, y Farkhi, un judío de Acre, era considerado el hombre más rico de Siria aún después del escándalo. El caso fue investigado por el gran orientalista sir Richard Burton, cónsul británico en Damasco, que comenzó como un declarado pro-judío [philosemite] ("Si yo hubiese podido escoger a qué raza pertenecer, ninguna habría sido más de mi agrado que la raza judía") pero aceptó el veredicto de culpabilidad en este caso, y redactó una exposición completa del asunto. Los judíos de Londres pagaron una gran suma para comprar el manuscrito de Burton a los herederos de éste, y hasta el día de hoy nunca ha sido publicado, estando guardado en los sótanos del Consejo de Diputados (Board of Deputies) de los judíos británicos. Un periodista judío británico, Aaronovitch, le reprochó a Siria que un ministro sirio se hubiera atrevido a escribir sobre esto; Aaronovitch nunca mencionó la investigación de Burton, y sólo exclamó que se trataba de un "libelo de sangre", como si eso lo explicase todo.

     Efectivamente, antes de que existiera el "Holocausto", existía el "libelo de sangre". Cuando uno lee textos judíos y judeófilos anteriores a la Segunda Guerra Mundial, uno nota que el lugar actualmente ocupado por el dogma del "Holocausto" en el universo judeocéntrico no estaba vacante: estaba ocupado por los pogroms de Rusia, el caso Dreyfus, la Inquisición, la expulsión de los judíos de España, la destrucción del Templo, y en gran medida por las acusaciones de homicidios (blood libel). Todo esto entregaba el mismo mensaje: estos asuntos proclamaban el eterno, único, irracional y sin fundamentos sufrimiento de los judíos, por causa del odio irracional de los gentiles. Con esto se unificaba y movilizaba a los judíos contra los no-judíos, y algo de la envidia, hostilidad y desconfianza se tornaba en compasión, e incluso se suscitaban sentimientos de culpa entre los mejores de los goyim.

     El caso del profesor Toaff puede ayudar a nuestros amigos que están obsesionados con la narrativa del Holocausto a ver el núcleo del asunto. Personalmente respeto a los disidentes y negadores por ir contra la corriente, pero no comparto su entusiasmo. Sí, estos cuentos acerca de sufrimientos únicos e inmerecidos podrían discutirse a la luz de los hechos concretos. Esto es lo que hizo el doctor Serge Thion en relación con el Holocausto, observando que Elie Wiesel, el gran narrador del Holocausto, prefirió permanecer con sus perseguidores nacionalsocialistas antes que quedarse con sus liberadores rusos [cuando los alemanes abandonaron Auschwitz]. Esto es lo que el doctor Toaff y Sir Richard Burton hicieron con respecto a los sacrificios sangrientos, demostrando que la respuesta de las autoridades había sido mesurada y legítima.

     El historiador ruso Kozhinov investigó los pogroms en Rusia y demostró que en estos enfrentamientos violentos murió una mayor cantidad de no-judíos que de judíos. El más grande y sangriento pogrom, el de Kishinev, fue descrito por Bialik, el poeta nacional judío, como la mayor masacre, con la sangre inundando las calles. En una edición reciente de Haaretz, un periodista israelí escribió que "nadie duda del derecho a existir de la nación rusa sólo porque los cristianos de Kishinev a principios del siglo XX hubieran insertado clavos en los ojos a los niños judíos". Sin embargo, a diferencia de los casos de bebés italianos o ingleses torturados hasta la muerte por magos negros judíos, los alegatos de "clavos en los ojos, etc." eran un vuelo de la fantasía que fue desmentido casi inmediatamente, ya que en realidad la pérdida total de vidas en Kishinev llegó a 45 personas, un cuarto de los asesinados en Deir Yassin, la cosecha mensual durante la Intifada.

     De modo que todas estas historias de sufrimiento inmerecido pueden ser desconstruídas; pero por qué molestarse, si lo único que los productores de tales narrativas desean transmitir es que los judíos son únicos y especiales, que han sufrido más que cualquier otro, y que por eso ellos tienen derecho a su camino, y que son de lo mejor que hay, mientras que cualquiera que ponga en duda esto está obsesionado por un anti-judaísmo místico. Estas narrativas son publicadas para despertar la furia judía contra sus supuestos perseguidores, c'est tout.

     Siento una gran aversión por estas historias de victimismo, y no sólo porque objetivamente son febles. Las historias victimistas no son el resultado sino la causa del sufrimiento. Dondequiera que estos relatos sobre persecución no provocada son publicados, no tenga duda: sus mismos promotores están preparando alguna propia atrocidad bestial. Los judíos blandieron la historia del "Holocausto", y borraron a la pacífica población palestina en 1948. Los armenios recitaron la historia de su sufrimiento único y no provocado, y a continuación masacraron a inocentes civiles azeríes en Qarabağ en la guerra de 1991-1994, enviando a cientos de miles de refugiados a Baku [3]. Polacos y checos inflamados por los relatos de sus propios sufrimientos bajo el Reich, expulsaron a millones de alemanes étnicos de sus tierras ancestrales, mientras que los ucranianos que relataron las historias de su propio sufrimiento en el Rzeczpospolita (el Estado polaco) masacraron a los polacos de Volyn por miles.

[3.http://azer.com/aiweb/categories/karabakh/karabakh_refugees/karabakh_refugees_index.html]

     Las políticas nacionales son paralelas a las políticas de género, como fue esbozado por Otto Weininger: así, las feministas promovieron un discurso sobre el sufrimiento de las mujeres  bajo la eterna opresión masculina, y con esto causaron el colapso de muchas familias, el empobrecimiento de las mujeres y la castración de los hombres. Una narrativa de este tipo puede ser contrapesada por una contra-narrativa. Si bien es cierto que los hombres lideran la violencia física, las mujeres son mucho más eficientes en la agresión verbal. La fustigadora lengua de lady Macbeth no fue menos culpable que el cuchillo afilado de Macbeth. Las mujeres saben cómo provocar a un hombre; y los hombres responden, a veces con un beso, a veces con una bofetada, a veces con una bala. José asesinó, pero Carmen fue la que provocó. A pesar del muy promovido mito de las chicas rudas, las mujeres son menos exitosas cuando se trata de enfrentamientos físicos, de modo que ellas tienden a prohibir la violencia física pero permiten la violencia verbal, y declaran ilegal el concepto mismo de provocación.

     Volviendo al asunto, si los turcos mataron, los armenios fueron los que provocaron; y dondequiera que hubo acciones contra los judíos, ellas fueron causadas por actuaciones de los judíos. En verdad, convencidamente un negador, niego la existencia misma del anti-semitismo, el "odio irracional hacia los judíos". No existe tal cosa. La judería fue combatida, como lo ha sido cada poder, desde la Iglesia católica romana hasta la Standard Oil Co. Los judíos no son corderos sino un factor muy activo de la vida ideológica y económica. Uno puede estar a favor o en contra de ellos, pero ¿"odiarlos"? Ciertamente no. Los no-judíos han sido por lo general más justos con los judíos, que los judíos con los no-judíos. Incluso el "libelo de sangre" resultó no ser tal calumnia sino un típico caso criminal.

     ¿Hubo acciones anti-judías en Europa y en el Medio Oriente? Por supuesto. Pero ¿fueron causadas por un "odio irracional"?. ¿Quién se lo cree?. En 1911 el gobierno de Estados Unidos desarmó el poderoso imperio de John D. Rockefeller. No siendo judío, Rockefeller no pudo afirmar que eso era debido al anti-semitismo. No dijo que lo hacían porque sus facciones, su raza, su educación o su estilo no les agradasen, o porque fuera el castigo divino por sus pecados. Ellos acabaron con la Standard Oil Company porque se volvió demasiado poderosa. Por la misma buena razón, el presidente ruso Vladimir Putin acabó con la compañía petrolera (Yukos) de sus oligarcas insubordinados. No porque fueran judíos o porque defendieran la democracia. El poder crea la demanda de un contrapoder, la fuerza llama a una fuerza contraria, y los judíos eran y son un poder.

     La judería es más sólida que la Iglesia Católica, como lo aprendemos del destino de un científico italiano que podemos comparar con Toaff. Ayer, justo al lado de la plaza principal, vi una placa conmemorativa de Giordano Bruno, mártir de la ciencia. Decía: "Él fue asesinado por la Iglesia Católica, enemiga de la ciencia". Busque en cientos de libros, recorra toda la Internet... usted leerá que la Iglesia es culpable de este crimen. Usted puede decirlo libremente, y nadie le va a gritar histéricamente: "¿TODA la Iglesia?, ¿todos los millones de católicos, desde Brasil hasta Polonia, son culpables?. ¡Qué vergüenza!, ¡usted es un anti-católico!". Por cierto, el último Papa (JP2) pidió perdón por eso, como era su costumbre.

     En vano usted buscará una placa que conmemore al filósofo, científico y escéptico rabino judío Samuel Ibn Zarza, autor de Miklal Yofi, quien expresó sus dudas acerca de la Creación, y fue quemado en la hoguera en Valencia, por orden de los judíos. Ahora, espero escuchar el grito: "¿Todos los judíos? ¡Anti-semita!". ¿Qué?, ¿nadie lo dice?. Bien, sigamos. En el "Libro de los Linajes" de Abraham Zacuto, un libro judío del siglo XV que tuve el gusto de traducir al inglés, hay una glosa que dice: «Cuando los rabinos leyeron "El año tal y tal después de la creación del mundo", Zarza puso la mano sobre su barba, y aludió a la preexistencia del mundo mientras sujetaba los pelos de su barba. Entonces el jefe de los rabinos Isaac Campanton se levantó de su lugar y dijo: "¿Por que la zarza no se está quemando? ¡Que la zarza se queme!" (alusión al episodio de Éxodo 3:3). Los rabinos lo llevaron al tribunal y lo condenaron a muerte por el fuego por haber creído en la pre-existencia del mundo».

     Así que tenemos el caso de dos científicos, ambos quemados, pero uno fue enviado a la hoguera por la Iglesia, mientras que el otro lo fue por los judíos. Si uno se adentra en los detalles, encuentra más semejanzas aún. Samuel Ibn Zarza fue ejecutado por el tribunal por instigación de los judíos. Hay algunos indicios de que los judíos estuvieron activos detrás del escenario para enviar a Giordano Bruno a su muerte también, pues él era fuertemente anti-judío. Giordano Bruno llamó a los judíos "aquella raza tan pestilente, leprosa y abiertamente peligrosa que merecería ser arrancada de raíz y destruída incluso antes de nacer" (Giordano Bruno, Spacio della Bestis Trionfante, 1584). Esta opinión contribuyó a que lo ejecutasen, pues ya entonces los judíos tenían acceso a los oídos de las autoridades, y siempre ha habido suficientes funcionarios dispuestos a seguir sus órdenes. Pero en el caso de Bruno no hay huellas visibles de esto, y por eso se sigue recordando su caso, mientras que el caso de Samuel Ibn Zarza es olvidado o negado.

     Si usted abre la enciclopedia editada por judíos Wikipedia, lee lo siguiente: "A pesar de que Samuel Shalom (un sabio judío del siglo XVI) afirma que Zarza fue quemado en la hoguera por el tribunal de Valencia por denuncia del rabino Isaac Campanton, quien lo acusó de negar la creación del mundo, los historiadores han demostrado que esta afirmación es pura leyenda". De este modo, el hacedor y censurador de la Historia, el judío Ministerio de la Verdad, todavía puede decidir y decretar qué sucedió y lo que fue y sigue siendo una "mera leyenda". La Iglesia Católica no puede ni soñar con tamaño poder.

     ¿Se puede cuantificar el poder judío?. Algunos meses atrás, el semanario británico The Economist publicó un inusual mapa del mundo: el territorio de cada país estaba representado de acuerdo a su Producto Nacional Bruto. Es un mapa revelador: la India resultaba más pequeña que Holanda, América Latina entera era tan grande como Italia; Israel era más grande que todos sus vecinos árabes. Este mapa no era exactamente el mapa del poder: para dibujar el verdadero mapa del mundo uno debería considerar otros parámetros también: el poder militar, tanto nuclear como convencional, la influencia en el discurso público, relacionada con la producción de filmes, libros, periódicos, cátedras universitarias, opiniones internacionales, etc. En tal mapa del poder, la Judería aparecería bastante impresionante. Los judíos son un poder importante en el mundo en que vivimos. Es un poder de primer orden, más fuerte que la Iglesia Católica, ciertamente más fuerte que Italia o cualquier Estado europeo, más fuerte que Shell y Agip o cualquier corporación transnacional

     En los estudios del espacio exterior hay un fenómeno llamado el agujero negro: una estrella muy densa y pesada cambia la geometría del espacio que lo rodea, y los rayos de luz no pueden escapar de la trampa gravitacional que crea. Tal estrella que es el agujero negro es invisible porque es muy poderosa. De la misma forma, la Judería es un agujero negro. Es tan poderosa que no se ve. A uno no se le permite verla, y es el tabú más fuerte de nuestros días. La famosa cuestión de si es la cola la que mueve al perro o al revés, acerca del lobby judío en Estados Unidos, es un intento de flanquear el tabú sin quebrantarlo realmente. Ciertamente un pequeño país del Medio Oriente llamado Israel no puede probablemente "mover al perro" que es EE.UU. El lobby israelí de AIPAC y otros no puede influír mucho, a pesar de sus esfuerzos. Pero el lobby israelí y el Estado de Israel son percibidos como manifestaciones del agujero negro, del gran innombrable: la Judería.

     En un debate reciente entre James Petras y Norman Finkelstein [4], el doctor Petras se acercó mucho al núcleo de la cuestión al describir al lobby pro-israelí como "una cadena completa de centros de estudio pro-sionistas liderados por el American Enterprise Institute, y... una configuración de poder completa, que no solamente involucra a AIPAC sino también a los Presidents of the Major American Jewish Organizations, que suman 52... y a individuos que ocupan posiciones claves en el gobierno (Elliott Abrams, Paul Wolfowitz, Douglas Feith y otros)... el ejército de escritores de artículos de opinión que tienen acceso a los mayores periódicos... los multimillonarios contribuyentes que financian al Partido Demócrata, los magnates de los medios de comunicación con influencia en el Congreso y en el Ejecutivo". No se trata de un grupo de presión: sólo es la Judería.

[4. http://groups.yahoo.com/group/shamireaders/message/932]

     ¿Por qué es tan poderosa la Judería ahora?. En mi libro "Pardes" presento una explicación: siendo históricamente una iglesia alternativa, la judería tenía un enemigo tradicional en la Iglesia apostólica. Cuando el poder de la Iglesia católica romana fue roto, la iglesia alternativa cobró auge. Pero si esta explicación es demasiado complicada, o inaceptable para los materialistas estrictos, podemos traducir esto en dólares y libras.

     Recientemente el magnate judío Zev Chafets salió en defensa del basquetbolista negro estadounidense Micheal Ray Richardson [5], que fue suspendido por decir que los judíos son poderosos y solapados. Richardson dijo: "Los judíos han logrado el mejor sistema de seguridad en el mundo. ¿Ha estado usted alguna vez en el aeropuerto de Tel-Aviv?. Ellos son realmente astutos. Escuche: ellos son odiados en el mundo entero, así que tienen que ser astutos. Tienen muchísimo poder en este mundo, ¿entiende lo que digo?. A mí eso me parece magnífico. No creo que tenga nada de malo. Si usted observa la mayoría de los deportes profesionales, verá que son manejados por judíos. Si se fija en las corporaciones más exitosas, las empresas que más negocios hacen, verá que son manejadas por judíos. No es una crítica negativa, pero ellos son algo arteros".

[5. http://jewishworldreview.com/0407/chafets041107.php3]

     Chafets replicó: "Perdónenme, pero Richardson no dijo nada ofensivo. Es cierto que los judíos, como pueblo, son inteligentes, lo he experimentado. Y sienten orgullo por eso (especialmente los tontos). ¿Qué otra cosa hiriente se supone que dijo Richardson?: ¿que Israel tiene el mejor sistema de seguridad aeroportuaria en el mundo?. Esto es a la vez cierto y algo de lo que Israel mismo se jacta. ¿Que los judíos son odiados y necesitan protegerse? Ésta es la premisa fundadora de la Anti-Defamation League misma. Claro, Richardson exagera cuando dice que los judíos poseen la mayor parte de los equipos deportivos. Hasta donde puedo decirle, los judíos (el 1% de la población) sólo poseen la mitad de los equipos en la NBA (y una proporción bastante significativa en el béisbol y fútbol también). ¿Y qué?. En cuanto a la observación de que los judíos dirigen un montón de negocios exitosos, no es broma. Los judíos son probablemente el grupo étnico económicamente más exitoso en Estados Unidos. ¿Qué hay con eso?".

     Esta pregunta ("¿Qué hay con eso?") fue respondida por David C. Johnston en el New York Times. Él escribió: "La desigualdad de ingresos en Estados Unidos creció significativamente en 2005, con el 1% de los ciudadanos que están en el tope ―aquellos con un ingreso anual de más de $348.000― recibiendo la parte mayor del ingreso nacional desde 1928, según muestran los informes recientemente publicados sobre los impuestos. Los nuevos datos también muestran que los 300.000 estadounidenses de mayores ingresos disfrutaron colectivamente del mismo ingreso que los 150 millones de estadounidenses que están más abajo. Por persona, el grupo superior recibió 440 veces lo que recibe una persona promedio de nivel económico inferior, casi duplicándose la brecha entre ellos desde 1980".

     Una pregunta que Johnston no contesta (ni siquiera plantea) es: de "los 300.000 estadounidenses de arriba que disfrutaron colectivamente de un ingreso comparable al de los 150 millones de ciudadanos de abajo", ¿cuántos pertenecen al "grupo étnico económicamente más exitoso de Estados Unidos"?. ¿No era previsible que, a falta de una iglesia nacional o de otras limitantes no económicas, su influencia en la política de EE.UU. sería aproximadamente proporcional a su ingreso colectivo?

     La "democracia" es un sistema político ideal donde cada persona tiene un voto y todos los votos valen igual. Este ideal difícilmente se puede hacer realidad aun cuando no esté de por medio la desigualdad económica, porque hay gente más o menos influyente, según sus propias habilidades. En las condiciones descritas por Johnston, cuando un miembro de la élite recibe el ingreso equivalente al de 500 personas comunes, la democracia se encuentra severamente debilitada. Pero este ideal resulta traicionado derechamente si esta gente de la élite posee los medios de comunicación y por lo tanto tiene la capacidad para influír en la visión del mundo de los demás. Si estos amos de los medios ponen en común sus recursos, como ocurre en Estados Unidos, la democracia pierde su sentido. Estoy de acuerdo de todo corazón con frau Angela Merkel cuando dice: "Una prensa libre es la piedra angular de nuestra sociedad y la base de todas las libertades". Pero no logro adivinar por qué ella considera que la prensa es libre si está en las manos de amos judíos o judeófilos, como Alfred Neven DuMont, dueño de una de las editoriales más antiguas de Alemania, y parcialmente propietario del diario israelí Haaretz, o en el caso italiano, en manos del propio Berlusconi. ¿Por qué es esta prensa más libre que una prensa controlada por el Estado, como en la Rusia de Putin?. Un Estado siempre puede afirmar que representa a todos sus ciudadanos...

     ¿Por qué insisto en lo de "amos judíos y judeófilos de los medios de comunicación"?. Acaso "amos de los medios de comunicación" no bastaría?. En realidad no. El diario Haaretz, propiedad de DuMont, puede publicar un artículo llamado "Confesiones de un Racista Anti-Alemán", pero un diario alemán poseído por DuMont jamás publicaría un artículo de alguien a quien le disgusten los judíos. La judeofilia integra a los amos de los medios y sus empresas en una maquinaria totalitaria, tal como la ideología comunista integraba a todos los medios soviéticos de comunicación en una sola entidad totalitaria (y aburrida). Esta comparación puede ser desarrollada: en Estados Unidos, y en Occidente en general, la Judería ocupa las cumbres del control alguna vez mantenido por el Partido Comunista en la URSS. Prácticamente no mencionado en la Constitución, formalmente no siendo parte del aparato estatal, este cuerpo opaco controlaba todos los procesos y no estaba controlado por fuerzas externas. El hombre común no está representado en el Consejo de Presidentes de las Mayores Organizaciones Judías Estadounidenses, así como tampoco estaba representado en el Politburó soviético.

     Alguna vez esta posición fue ocupada por la Iglesia. Las campañas anti-clericales consumieron mucha energía y pensamiento del pueblo, a finales del siglo XIX y principios del XX. La queja principal era que la Iglesia controlaba la sociedad, pero ésta a su vez no estaba controlada por la sociedad. El Partido Comunista de Rusia (o el partido fascista en Italia, fuera de las reconocidas y admitidas diferencias) tuvo que enfrentar las mismas protestas. Ahora ha llegado el momento de pedirle cuentas al último usurpador, pues la mayoría no eligió a la Judería para que orientara y controlara su forma de pensar. La excesiva influencia de la Judería es un indicador de la falta de democracia: en un país verdaderamente democrático, la Judería tendría una influencia proporcional al número de sus miembros. Pero la Historia no ha concluído todavía, y la libertad puede ser introducida enviando a la Judería por el camino que se les señaló a la Iglesia y al Partido, es decir, a un nicho modesto dentro de nuestra sociedad dinámica.

     Los revisionistas del "Holocausto" creen que el poder judío colapsará si aquella narrativa es debilitada. Creen que "el poder judío está basado sobre la mentira". No estoy de acuerdo. El poder de la Judería es muy real, está basado en el dinero, en la ideología y en todo sobre lo cual un poder puede ser establecido. Este poder real podría y debería ser deshecho, y entonces la narrativa sobre el "Holocausto" ya no interesará a nadie sino a los parientes próximos.

     Conducida por el amor a la libertad y la compasión, esta solución será benéfica para los judíos individualmente. ¿Cuál es la posición de un judío individual en relación con la Judería? Es la misma que la del individuo miembro del Partido en relación al Partido. En los últimos días de la Unión Soviética había 16 millones de miembros del Partido; era provechoso ser miembro. Pero cuando pertenecer al Partido dejó de reportar beneficios, la membresía se redujo a unos cientos de miles de personas. No lo vea como una tragedia: los comunistas de ayer recobraron la libertad. Algunos de ellos (como Boris Yeltsin) se convirtieron en anti-comunistas; otros dejaron la política y se volvieron a la fe, o al comercio, o a los negocios. Los que permanecieron comunistas tampoco lamentan el colapso: ellos se distanciaron de los hipócritas y ya no tienen que tratar de complacer a millones de pequeño-burgueses; ellos pueden proclamar su verdadera creencia.

     De manera similar, deshacer la Judería mediante la reducción de su influencia a algo proporcional al número de sus miembros causará un masivo éxodo ideológico. De los 16 millones de judíos, probablemente unos cientos de miles de creyentes permanecerán fieles a la ley mosaica y al Talmud y al estudio de la Kábala, mientras que el resto descubrirá otros intereses y lealtades. Todos ellos agradecerán a los disidentes como el profesor Toaff, quien sepultó el mito del anti-semitismo y los ayudó a recobrar la libertad.

     ¿No pueden ellos ser libres dentro del marco de la Judería?. En los años '70 y en los '80, se dio un debate similar acerca de la libertad y el pluralismo dentro del Partido Comunista. Finalmente no funcionó. La Judería no es menos monolítica que el Partido; también permite un cierto margen de opiniones, pero el margen no es lo suficientemente amplio. Al extremo derecho está Gilad Sharon [hijo de Ariel Sharon] que quiere quitarles a los no-judíos la ciudadanía israelí; en el extremo izquierdo está Uri Avnery, quien realmente propone lo mismo. Podemos y deberíamos ayudar a los judíos a recobrar la libertad, tal como los miembros del Partido, y antes que ellos, los feligreses de la Iglesia, fueron ayudados para recobrar su libertad de elección.-




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