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lunes, 28 de enero de 2013

Tom Sunic - Sobre Croacia y la Idea del Reich



     En Diciembre del año pasado el conocido doctor Tomislav Sunic (1953), un ex-profesor de ciencias políticas y miembro del consejo del partido American Third Position, publicó en el siempre acreditado sitio theoccidentalobserver.net el siguiente texto que hemos traducido, donde se pasa revista a la situación croata actual (por ser él de ese origen) y su relación con ideas más antiguas que podrían solucionar la actual situación compleja de Europa Central.



Los Santos Patronos de Croacia;
La Casa de Habsburgo y la Idea del Reich
por Tom Sunic
10 de Diciembre de 2012




     Lo que sigue es la traducción inglesa de mi conferencia dada en lengua alemana para los caballeros de la Orden de San Jorge el 29 de Septiembre de 2012 en la ciudad de Varaždin, Croacia, bajo el patrocinio de la Casa de Habsburgo y del príncipe heredero Karl von Habsburg. El discurso fue publicado posteriormente en la edición de Diciembre de 2012 de la publicación literaria austriaca mensual Die Aula.

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     La palabra "Reich" (Imperio) y la "idea del Reich" han sido convertidas en ideas desagradables. De acuerdo con las reglas del nuevo lenguaje políticamente correcto, estas palabras desencadenan sentimientos de inquietud entre los políticos alemanes y austriacos. Para expresarlo de una manera más patética, si algunos pudieran, eliminarían por completo esa palabra de la lengua alemana. En Estados Unidos, pero también en Inglaterra, la palabra "Reich" recuerda a muchas personas algo siniestro, algo amenazante, del proverbial Hitler, y del Tercer Reich. Pero la idea de un Reich tiene una larga historia de mil años, y uno encuentra esta palabra en la República de Weimar y en la Alemania Occidental de la posguerra. De hecho, uno podría decir que la Unión Europea tiene también algunos rasgos del Sacro Imperio Romano (Reich Alemán), o al menos debería haberlos tenido en primer lugar.

     La idea del Reich es también un asunto de identidad. Durante mucho tiempo esta idea fue ─en un sentido figurado─ un santo patrono de los Europeos Centrales. La palabra "identidad" o la "idea imperial", sin embargo, no es apropiada para análisis sociales más profundos, ya que estas palabras son ambiguas y pueden comunicar significados distorsionados.

     En la Europa Central de antaño, durante el tiempo de la Monarquía del Danubio y dentro del Sacro Imperio Romano, cada ciudad, cada pueblo, cada Estado, tenía su respectivo santo patrono, que proporcionaba a cada campesino, cada ciudadano y cada caballero, destreza y poder. En la Europa de hoy los santos patronos ya no son los santos como San Jorge, San Miguel o San Isidoro, sino futbolistas, cineastas, estrellas de Hollywood... o los especuladores del Banco Central Europeo. Esto fue acertadamente predicho, hace cien años, por Oswald Spengler, a saber, que los desarraigados ciudadanos de Europa se esforzarían por una "segunda religiosidad" (cf. La Decadencia de Occidente, p. 941). Ahora, en vez de las antiguas identidades, nuevos santos patronos o "ídolos" deben ser adorados. Spengler añade: "A esto corresponde en el mundo euro-estadounidense de hoy el fraude ocultista y teosófico llamado la American Christian Science, el falsario budismo de bar de salón, las artes y oficios religiosos".

     Uno encuentra dicha "segunda religiosidad" o "santos patronos sustitutos" en todas partes en la Europa de hoy. Nuestros nuevos santos patronos son el reflejo de un modo de pensar que viene desde EE.UU. y que se manifiesta en una particular moralismo político y en charlas acerca de un imaginario bienestar. La clase política estadounidense y sus entusiastas imitadores en la Unión Europea se posicionan hoy como los nuevos santos patronos para una nueva clase de perfeccionamiento mundial.


La Idea del Reich como una Oportunidad

    El renacimiento de la idea de Imperio es la mejor solución para todas las naciones europeas hoy. Puede ser un buen remedio tanto contra el globalismo carente de raíces como contra el patrioterismo. En Europa del Este la situación inter-étnica continúa siendo tensa. Aquí hay algunos ejemplos:

    ── La identidad nacional de un nacionalista polaco, que podría por otra parte estar de acuerdo en todos los asuntos con sus homólogos de Alemania, tales como su crítica común del globalismo o su anti-comunismo y anti-capitalismo, a menudo está arraigada en sus sentimientos anti-alemanes.

    ── Un tercio de los húngaros ─más de 2 millones de personas─ reside en Eslovaquia, Servia y Rumania; su identidad nacional a menudo está enmarcada por su rechazo a sus vecinos.

    ── A pesar de una paz aparente entre servios y croatas, estos pueblos similares y vecinos tienen dos narrativas históricas completamente diferentes y dos calidades de víctima completa y mutuamente hostiles. En resumen, los servios y los croatas, a pesar de sus asombrosas semejanzas, muestran dos identidades radical y mutuamente excluyentes. Para un nacionalista croata es difícil llegar a ser "un buen croata" sin primero describirse a sí mismo como un "buen anti-servio".


     Después del colapso del Imperio de los Habsburgo en 1918, la idea Imperial llegó a un final. Pero la Era de la paz eterna no se materializó. Muy por el contrario. Sin los Habsburgo, el curso del siglo XX pronto pasó a la quinta velocidad. El año 1945 fue un desastre biológico para el pueblo croata, pero también para los innumerables ciudadanos croatas nacidos como alemanes que se habían instalado en esta área durante el reinado del Emperador Leopold y la Emperatriz María Teresa. Aquí afrontamos una y otra vez una eterna pregunta anexa pero inútil: ¿Qué habría sucedido si la monarquía no hubiera colapsado?. ¿Qué diría el príncipe Eugenio de Saboya en cuanto a la situación presente dentro de las puertas de Viena?.

     La Orden de San Jorge heredó el legado de los cruzados del siglo XIV que se opusieron a los infieles que se habían abierto camino en Europa Central, por supuesto no para predicar derechos humanos o integración sino más bien para imponer a los europeos sus propios valores y su propia religión. En ese momento los caballeros de San Jorge no tenían ninguna intención de actuar como mejoradores del mundo predicando la diversidad multicultural. Más bien, ellos tenían que defenderse contra la amenaza turca entrante. Si la Orden de San Jorge hubiera pontificado sobre el pacifismo, la ciudad de Varaždin tendría hoy un aspecto muy diferente. En un estado de emergencia, "vivir significa matar", como escribió una vez el escritor alemán Ernst Jünger. O, más acertadamente dicho, "un hombre libre es un luchador", como Nietzsche una vez escribió y como los voluntarios croatas lo demostraron hace 20 años durante su guerra de independencia.


El Reich, lo opuesto del Imperio                                           

     La idea del Reich no tiene nada en común con la idea del Imperio, una noción que puede ser encontrada en la historia de Francia e Inglaterra. Y por lo tanto la palabra "Reich" permanece intraducible, del mismo modo que su aplicación política no debería ser confundida con la palabra "Imperio" tanto en inglés como en francés. El centralismo siempre ha desempeñado un papel principal en el desarrollo del "Imperio" francés, y más tarde durante el nacimiento del nacionalismo moderno. Éste nunca ha sido el caso con el Imperio Habsburgo, donde las corrientes multi-étnicas, supranacionales y federales habían permanecido durante siglos como un principio rector de las élites dirigentes.

     La idea del Reich excluye el nacionalismo rabioso y busca en cambio su objetivo principal en la diversidad de sus pueblos imperiales. Retrospectivamente, uno puede ver la desastrosa herencia dejada por el Estado-nación, que nos ha dejado, durante los últimos cien años, devastadoras guerras civiles, falsos mitos nacionales, disputas territoriales permanentes, arrebatamiento de tierras y particularismos de pequeños Estados. En un ideal pero factible futuro europeo, el renacimiento del Reich europeo en Europa Central debería ser la única solución. Esto permitiría a las beligerantes naciones europeas, como servios y croatas, húngaros y rumanos, eslovacos y checos, polacos y alemanes, retener su soberanía nacional y territorial, seguir sosteniendo su identidad específica, y llevar a cabo de mejor manera sus esfuerzos espirituales.

     Pero cualquier renacimiento de la idea del Reich requiere incondicionalmente una nueva jerarquía de valores, valores que están en agudo contraste con los valores liberales de hoy. En los sistemas de hoy, igualitarios y conducidos por la economía, donde el dinero gobierna y donde la igualdad de individuos y culturas juega el papel principal, la idea del Reich no puede echar raíces. El Reich no sólo presupone un gran espacio geopolítico, sino que significa antes que nada un deber espiritual y transcendental para todos sus ciudadanos.

     Otto von Habsburg fue un gran defensor de la idea del Reich, pero también de la Unión Europea. Con todo, también fue un fuerte crítico de ésta. Muchos eurócratas deberían aprender algo de él. Poco antes de su muerte, el Príncipe Heredero Otto von Habsburg hizo comentarios críticos sobre los eurócratas. En una entrevista dada al diario Bild el 27 de Junio de 2007, dijo: «Tome por ejemplo nuestro lenguaje burocrático. Éste es un lenguaje único que nadie entiende. Ninguna persona sana puede descifrar una carta de una autoridad (de la Unión Europea). De la Emperatriz María Teresa viene la hermosa frase: "Una ley es válida sólo cuando el último porquero de Galitzia la entiende"».

     En vez de Galitzia, uno puede substituír la palabra "Croacia". No es ninguna coincidencia que en el tiempo presente los poco entusiastas diplomáticos croatas no hablen ni una sola palabra de la lengua alemana, hablando en cambio con sus homólogos austriacos o húngaros en un imperfecto inglés. Éste es un largo camino desde la Academia Diplomática fundada por María Teresa, sin contar los multilingües Emperadores y generales como Carlos V, el príncipe Eugenio y Otto von Habsburg. Estas gentes eran europeos genuinos, en contraste con los actuales burócratas de Bruselas y Zagreb.

     ¿Qué puede significar la idea del Reich para el pueblo croata hoy? Nada. Muchos de ellos no tienen ni la más mínima idea sobre su significado. A fin de recibir de los euro-comisarios un buen certificado por su comportamiento políticamente correcto, los actuales políticos croatas deben hacer lo imposible a fin de mantener alineado su discurso público. Ellos usan palabras y frases vacías, como "globalismo", "multiculturalismo", "integración europeo-atlántica", "transparencia", o "democracia de libre mercado", sin saber lo que estas palabras significan. En cualquier caso, la mayoría de los políticos croatas están contaminados por el comunismo. Poco antes del colapso de Yugoslavia ellos habían delirado sobre la eternidad del régimen de Tito. Ahora ellos pontifican sobre la eternidad de la Unión Europea y la democracia liberal. Una nueva forma de imitación, una nueva forma de terror mental ha surgido, muy similar a la imitación en la antigua Yugoslavia, sólo que esta vez expresada con palabras diferentes.


La Unión Europea: la réplica de Yugoslavia

     Los comisarios de la Unión Europea han encontrado buena compañía entre los post-comunistas croatas. Pero ellos ya eran buenos amigos durante la época de Tito cuando éste fue aclamado por muchos fabricantes de opinión y políticos occidentales como el gran santo patrono de los pueblos yugoslavos. Ambas partes hoy en día, tanto en el Este como en el Oeste, insisten en la preservación de la Unión Europea, porque este aparato supranacional se parece enormemente a la ex-Yugoslavia y aparentemente está programado para cubrir mejor la "no-política" común, sobre todo en el reino de la "unión de transferencias" (transfer union). Sí, en efecto, ¡los alemanes deben pagar y pagar por siempre!.

     La desintegración de Yugoslavia y la consiguiente guerra en los Balcanes, así como el surgimiento del nacionalismo extremo, fueron una consecuencia lógica de la ausencia de la idea del Reich. Un fracaso estatal, apodado Yugoslavia, fue durante 50 años económicamente mantenido a flote por el liberal Oeste y también sostenido y asegurado por el terror comunista en casa. Al igual que sus predecesores, las actuales élites croatas han heredado un sólido pedigree del período comunista. A pesar de su fraseología ultraliberal ellos escasamente pueden esconder sus convicciones comunistas. Su morfología carente de raíces, aunque envuelta esta vez en modalidades diversas, puede ser diariamente observada en Croacia.

     El Reich de aquellos tiempos, es decir desde el siglo XV hasta el XIX, y sus pueblos periféricos como los croatas, no era un lugar de diversión donde uno iba a bañarse desnudo en alguna playa croata y bebía hasta la muerte las 24 horas del día. El espacio entero que va de Carintia a Macedonia era un lugar de horror donde uno tenía que ejercer el talento militar a fin de sobrevivir. Los ciudadanos del Reich en Carintia describieron a las hordas turcas que estuvieron a punto de llegar a los Alpes y casi habían alcanzado Venecia, con las palabras "corredores e incendiarios" (Renner und Brenner). Dicho sea de paso, sería una sabia idea para los actuales diplomáticos alemanes comisionados en Zagreb comprometerse como santos patronos en las excavaciones de los soldados germano-austriacos de la Wehrmacht. Éstos fueron asesinados por los comunistas en Yugoslavia en el verano (boreal) de 1945, y sus huesos todavía están detrás del hotel "Imperijal" en la ciudad de Rab, en la isla croata de Rab.

     Pero la idea del Reich en Europa Central no puede ser revivida mientras toda Europa sigue alimentándose espiritual y psicológicamente de la herencia comunista y liberal. A pesar del colapso del comunismo a través de Europa del Este y Central, todavía es imposible llevar ante los tribunales a un solo ex-comisario (político) yugoslavo. Ni un solo viejo comunista en la Croacia de hoy ha sido llevado ante la justicia por su participación en los crímenes contra el pueblo croata.

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     Para concluír, uno puede decir que la idea del Reich ofrece la mejor solución para las naciones europeas mutuamente hostiles. Además, es también el mejor modo de conservar su identidad. A través de toda su historia, la idea imperial de los caballeros de San Jorge nunca fue alimentada por el patrioterismo o el multiculturalismo, o, para lo que viene al caso, motivos de auto-odio, que son comunes ahora entre la clase política en Europa.

     Desde el punto de vista de la ley internacional, los croatas consiguieron poco con su independencia. El país está mentalmente enfermo y es semi-soberano, de modo que 20 años después de su declaración de independencia, así como 16 años después de la guerra, habría que preguntarse qué lograron realmente los croatas con su independencia. La soberanía de Croacia es ejercida ya no en Belgrado sino en Bruselas y en Washington.

     Hay muchos paralelos entre Alemania, Austria y Croacia. Geográficamente Croacia ─todo el camino hacia el Este hasta Transilvania─ es parte integrante de la cuenca del Danubio, que ha sido totalmente permeada por el espíritu Europeo Central. Es sobre todo la idea del Reich la que ha mantenido vivos a los croatas hasta hoy. A los ojos de los croatas, Austria y Alemania no son sólo los países europeos más importantes sino que en conjunto son la encarnación de Europa. Concordemos en que las pequeñas naciones que están en medio de Europa, como los croatas o los eslovacos, nunca desempeñarán un papel decisivo en la alta política. Cualquier cosa que suceda en Berlín o Viena tendrá sus efectos al día siguiente en Croacia. Y éste siempre ha sido el caso en la historia de Croacia.

     Para croatas, servios, alemanes, húngaros, rumanos, eslovacos y otros Europeos Centrales, el único camino a su soberanía está en su rechazo del pequeño nacionalismo, así como en sacarse de encima el abstracto globalismo. El objetivo para todos los croatas y todos los Europeos Centrales debería ser su afirmación común de la idea del Reich.-




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