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lunes, 26 de noviembre de 2012

Lee Burkett - El Apocalipsis Se Acabó



     En OpEdNews.com encontramos este breve artículo de hace una semana de alguien que sólo se identifica como actor estadounidense de cine y un poco escritor. Lo tradujimos porque su análisis de la realidad nos parece que es correcto y sus propuestas son sensatas.


El Apocalipsis Se Acabó.
Éstos Son los Créditos Finales...
por Lee Burkett
20 de Noviembre de 2012




     Cuando una sociedad deja de proporcionar lo mínimo esencial para la vida de su gente, aquella sociedad ha fracasado. El número de los pobres, hambrientos, sin hogar y enfermos invalidados crece cada día. El espectro de la extrema pobreza se ha convertido en un elemento cotidiano del paisaje estadounidense. Ignorado por la mayor parte de nosotros, justificado por el gobierno como inevitable, hecho parecer menos amenazante por defensores y expertos, el simple hecho es que todavía siendo una de las naciones más ricas de la Tierra, Estados Unidos ha abandonado a los más débiles entre nosotros, y planea imponer una austeridad más rigurosa sobre todos nosotros.

     Cuando un modelo económico deja de proporcionar la recompensa suficiente por el trabajo y sólo sirve a la élite dirigente, ese modelo económico ha fracasado.

     Las cifras oficiales de desempleo de ninguna manera reflejan el verdadero número de estadounidenses que no han sido capaces de encontrar un empleo de ninguna clase. Incontables son aquellos que han alcanzado el final de los subsidios por desempleo, quienes han pasado 99 semanas, más el tiempo adicional proporcionado por las extensiones, buscando un trabajo en vano. Un gran porcentaje de aquellos que han sido lo bastante afortunados como para haber encontrado un trabajo ha tenido que aceptar un empleo menor al tiempo completo con un salario mínimo o aún menor. Un trabajo de tiempo completo pagado con el salario mínimo, para una familia de dos personas, coloca al asalariado firmemente en el nivel de pobreza. Las corporaciones multinacionales mientras tanto están disfrutando de ganancias históricamente altas. Los presidentes de estas corporaciones han visto sus sueldos y bonos extras crecer en una proporción de miles de veces mientras los trabajadores han percibido un crecimiento mínimo, o han tenido que aceptar menos.

     Cuando un sistema de Derecho sólo sirve para proporcionar protección a la élite dirigente, mientras reparte una "justicia" cada más dura entre la mayoría de los ciudadanos, aquel sistema de ley ha fracasado. Posiblemente el crimen más grande en la historia reciente ha sido la rápida declinación (tanking) de la economía estadounidense, tramada por la élite económica con pleno conocimiento de que sus modelos y prácticas comerciales eran ilegales. Ha habido poca o ninguna justicia impuesta a estos arquitectos de la avaricia. Las sentencias más duras han sido la imposición de multas que representan sólo unas migajas de sus versátiles ganancias. Estas componendas han sido logradas por negociaciones que siempre incluyen una garantía de que cesarán las investigaciones posteriores, y de que aquellos responsables de la actividad ilegal no serán inculpados. Ellos son intocables. Sin embargo, la gran mayoría de los estadounidenses ha visto desaparecer sus libertades civiles. La nueva legislación hace ilegal protestar de manera no-violenta, y aquellos que lo hacen son gaseados, maltratados, detenidos y encarcelados. De manera general la justicia para los pobres ha llegado a ser cada vez más dura. Estados Unidos tiene el récord del mayor número de presos per cápita que cualquier otra nación en la Tierra, alimentado éste por la privatización de las prisiones y unas arcaicas y poco realistas leyes sobre las drogas.

     Cuando una especie destruye su medioambiente, aquella especie ha fracasado. Cientos de miles de hectáreas de selva virgen son hechos desaparecer cada año. Cumbres enteras de montañas son removidas. Grandes áreas del mundo son inhabitables ahora. El suelo y el agua subterránea están tan envenenados que se han convertido en mortíferos. La tierra está ensuciada con desperdicios industriales que se filtran hacia los lagos, los venenos se deslizan hacia las capas acuíferas, y el rompimiento de la tierra en busca de petróleo (fracking) crea un agua que es inflamable. Los océanos están llenos de basura, desechos médicos, toxinas y petróleo crudo. El aire está contaminado con humo de chimeneas, polvo de carbón, emisiones de automóviles y residuos tóxicos. Los científicos y los expertos son generosamente remunerados para que usen su falsa cháchara para justificar todo esto.

     Cuando la única función de un sistema político es perpetuar sistemas fracasados, ese sistema político ha fracasado. Todos los sistemas, sociales, ambientales, económicos, legales y políticos se han hecho no sostenibles. El fracaso del sistema político, con su proceso eleccionario profundamente defectuoso y completamente corrompido es, quizá, la píldora más difícil de tragar. En algún nivel, en un mayor o menor grado, estamos todos conscientes de esto. La disonancia cognoscitiva desempeña un papel principal en nuestra incapacidad para llegar a un acuerdo con la alarmante y creciente brecha entre lo que creemos que es verdad y lo que nuestra propia experiencia de vida e intelecto nos dicen que es verdadero. La elección presidencial es sólo uno de muchos ejemplos de cómo la combinación de esperanza, creencia, miedo e ignorancia deliberada puede ser manipulada para hacer que una nación entera acepte que no hay ninguna alternativa, que lo mejor que podemos lograr es elegir a alguien que pospondrá lo inevitable durante un corto tiempo, y que es mejor tener una mano menos maniática en el timón.

     El gobierno que tenemos es el resultado de un golpe. Un puñado de multimillonarios se ha apoderado del control, y ellos están decidiendo ahora el destino de la raza humana entera. El gobierno de Estados Unidos, y la mayor parte de los gobiernos mundiales, tienen sólo un objetivo: promover, proteger y defender el derecho de los más ricos entre nosotros a poseer, controlar, explotar y destruír el mundo con fines de lucro.

     Los sistemas han fracasado. Déjeme ser claro: no es que ellos puedan fracasar, ni que ellos van a fracasar en un futuro próximo, sino que ellos ya han fracasado.

     Estos sistemas pueden funcionar todavía durante un tiempo debido a un hábito culturalmente arraigado y a la fe. Estos sistemas pueden persistir aún durante un tiempo debido al miedo del cambio. Estos sistemas pueden continuar durante algun tiempo debido a la fuerza o a la coacción. Sin embargo, no existe suficiente hábito culturalmente arraigado o fe, ni hay suficiente temor, ni hay suficiente fuerza o coacción para impedir el colapso de los sistemas fracasados.

     Entonces, ¿qué tenemos cuando todos los sistemas han fracasado sino una población entera que rechaza aceptar ese hecho?. ¿Qué tenemos cuando el único objetivo del organismo dirigente es perpetuar la creencia en sistemas fracasados y apuntalar a un gobierno en las sombras cuya única meta es obtener beneficios a expensas de la brutalidad, el asesinato, la pobreza y la destrucción sistemática del medioambiente?: Locura. Eso es lo que tenemos: locura pura, demente, sociopática, psicótica, exhibida a una completa escala mundial.

     Usted sabe, durante años he dicho que nuestro gobierno está demente, y que está siendo dirigido por lunáticos, para propósitos enajenados. Pero esto siempre ha sonado como poco sincero, de alguna manera, como el modo en que usted sacude su cabeza frente a un amigo y le dice: "Estás loco, amigo". No ha habido ninguna sensación de peligro, ningún sentido de una vida que avanza lentamente hacia la conciencia de que usted está cara a cara con un grupo de gente que está activa y fijamente involucrada en un estado mental completamente destruído. Bien; he avanzado un gran paso, y he llegado a una nueva comprensión, y es que el gobierno de Estados Unidos está realmente, literalmente, certificablemente loco.

     Es a la vez el pensamiento más liberador y la comprensión más aterradora que yo haya tenido alguna vez. Esta gente, nuestros "líderes elegidos", están completamente tan desquiciados como John Wayne Gacy, o Ted Bundy, o cualquier otro sociópata asesino en serie. Intente, intente ahora mismo dar el salto desde "sí, ellos están locos" a "¡esta gente está certificadamente desquiciada!". Puede tomarle a usted un rato saltar de A a B, pero vale la pena. No hay ninguna diferencia entre una persona que afirma ser un Demócrata o un Republicano, o un Independiente, y una persona que afirma que organizar las papas fritas de una cierta manera mantiene el orden del universo. Ninguna.

     Los ideales, las políticas y las acciones de este gobierno son mortíferos, de ningún valor, y están apoyados por una comprensión ilusoria y defectuosa de la realidad. La gente que apoya esta ilusión está completamente tan infectada y tan desquiciada como la gente a la que voluntariamente da su apoyo. Hablar en los grupos acerca de los candidatos o los partidos o las políticas o las acciones que son demenciales es comprar aquella misma locura. Y desde este día en adelante me involucraré en esos debates con un entendimiento pleno de que toda y cada persona que de algún modo ofrezca su apoyo o su creencia a esas personas, políticas e instituciones alienadas, está también —por definición— chalada.

     Ésta es mi línea en la arena. No intentaré curar la locura discutiendo con gente alienada. Puedo compadecerme de ellos, puedo hacer todo lo que esté en mi poder para asegurarme de que ellos no sean un peligro inmediato para ellos mismos u otros, pero no puedo curarlos. Sé que no estoy solo. Sé que hay otros cuyo entendimiento es el mismo que el mío. Estoy llamando a aquellos de ustedes que comprenden esto y lo captan bien para que hagan ese salto: Esa gente no puede salvarse. Ellos están demasiado involucrados en esa locura.

     El gobierno de Estados Unidos está desquiciado. No puedo decir eso lo bastante a menudo, o lo bastante enérgicamente. Sus políticas y sus acciones son insanas, y sólo sirven para apoyar un mundo ilusorio donde un puñado de multimillonarios reclama el derecho a poseer, controlar y destruír la Tierra si lo considera conveniente. Opóngase a ellos y usted sufrirá. Usted pasará hambre o quedará sin hogar, u obligado a sufrir las enfermedades por falta de asistencia médica. Opóngase a ellos y usted será un criminal, un terrorista, un objetivo para los drones.

     Usted no puede reformar la locura. Usted no puede usar la locura para traer la cordura. Las instituciones, las políticas y las economías de la locura deben ser puestas aparte. Deje de temer el final. Las ruinas de nuestros ideales, nuestra cultura, nuestra sociedad, yacen en montones humeantes en todo el rededor nuestro. El Apocalipsis ya ha tenido lugar. Estamos todavía aquí.

     El asesinato de niños inocentes, toda la guerra todo el tiempo, la brutalidad sistemática y la muerte. La locura. Debemos ponerle un final a todo eso.

     La agresión israelí es agresión estadounidense, financiada, apoyada y protegida por un puñado de multimillonarios. Foto tras foto de hombres, mujeres y niños mutilados, imágenes enfermantes y obsesionantes, deberían impulsarnos a la acción —cualquier acción— para poner un final a esta locura.

     ¿Cuándo ocurrirá aquello y que este nuestro mundo podamos cambiarlo?.

     ¿Tiene cada uno de nosotros que perder a un ser querido, y personalmente ver su sangre en las calles?. ¿Tenemos que pasar hambre antes de que tengamos compasión por el hambriento?.

     Ellos no son adultos entre nosotros, ni líderes, ni salvadores. Soy personalmente responsable de todo. Y usted también. Esto es un mar furioso de locura. Cúrese a usted mismo. Aléjese de la locura. Aléjese de la deuda ilusoria de ellos, de los enemigos ilusorios de ellos, del miedo que ellos tienen y de su avaricia y del control que ellos ejercen. Entienda que lo que usted más ha temido ha venido ya a suceder. Acepte eso.

     Tenemos la opción de reconocer esto y tomar medidas para evitar el caos, el sufrimiento, la brutalidad y la muerte inevitables que nos esperan. Podemos unirnos como humanos, sin la necesidad de gobiernos o instituciones. Nuestros poderes, unidos, no pueden ser suprimidos o negados. Nuestros instrumentos son el amor y la compasión, y el hecho de saber que soñamos cosas más grandes que aquellos que procuran gobernarnos.

     Debemos retirar nuestro apoyo a los sistemas fracasados y alienados. El boicoteo es un modo de retirar el apoyo, y es muy eficaz. El comercio es el alimento para la malignidad: deje de alimentarla y morirá. Las huelgas generalizadas a nivel nacional pondrán a los gobiernos corruptos de rodillas. Éstas son verdades simples, fácilmente reconocidas una vez que la fiebre de locura ha pasado. Las maneras más pequeñas de resistir son tan simples como cerrar las cuentas bancarias, cancelar las tarjetas de crédito, rechazar incurrir en deudas adicionales. Compre en su localidad. Practique el trueque o intercambio. Cultive su propia comida —compártala con sus vecinos. Fabrique su propia energía. Sea radical, preocúpese; cuando usted vea sufrimiento, haga algo para terminarlo. Sí, hay penurias implicadas en tomar estas medidas. Hay riesgos. Pero la cura no nos matará.

     La sociedad ha fracasado. Construyamos una mejor.–



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