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lunes, 2 de julio de 2012

Marek Glogoczowski - Sobre la Pasión de Cristo


     Nuevamente desde marek.glogoczowski.zaprasza.net hemos traducido otro texto del señor Glogoczowski donde en una especie de extensión del tema anterior que presentamos de él prosigue interpretando de acuerdo a su visión algunos enfoques que se han dado del cristianismo, probando que han sido tendenciosos y tergiversadores. Sobre la "pasión" misma, se ve que sería una huella de ciertas prácticas de clanes o "familias".


Oscuros Beneficios de la "Pasión" de Cristo
(Imitatio Judæorum y Su Glorioso Resultado)
por Marek Glogoczowski
18 de Marzo de 2004



     El estreno de la película "La Pasión" de Mel Gibson, a fines de Febrero de este año, fue precedido por meses de apasionadas discusiones en los medios, centradas mayormente en la cuestión de si este colorido relato de las últimas horas de la vida terrenal de Jesucristo tiene un carácter anti-judío o no. Tal propaganda sin duda ha ayudado a hacer una fortuna a los emprendedores inversionistas de la versión fílmica de la "Pasión", pero seguramente no sólo el dinero ha animado a estas deliberaciones —todavía no terminadas— sobre la supuesta historia de los últimos momentos del más importante héroe cristiano. (Los musulmanes creen que los Apóstoles tuvieron una ilusión viendo a su maestro en la cruz. Según su interpretación, en la cruz fue colgado otro, mientras que el profeta Issa [Jesús] se escapó del hostil Israel y terminó su vida pacíficamente en la hermosa Cachemira india).

     Mirando los fenómenos de los medios de comunicación contemporáneos de una manera ecuánime, cualquier película es, por definición, sólo un juego de sombras que excita a los espectadores auto-encarcelados dentro de las oscuras salas de cine parecidas a la caverna de que hablaba Platón. De esta forma, toda película es —la "Pasión" de Gibson incluída— sólo una ilusión de los sentidos, una "doxa", como la llamaron los filósofos griegos antiguos. ¿Pero qué tipo de sabiduría —un mensaje más profundo y no directamente conmovedor de nuestro sentidos— tenemos que buscar detrás de las crueles imágenes filmadas por Gibson de la miseria de los últimos momentos de Jesús?.

     A fin de responder a esta pregunta, vale la pena recordar lo que los filósofos antiguos dijeron sobre el destino cruel de la gente que, como Jesús de Nazaret, soñaba con la reorganización de sus sociedades en una manera probablemente justa. No es tan sorprendente que ya en "La República" de Platón, que fue escrito aproximadamente cuatrocientos años antes de la presunta crucifixión de Cristo, encontremos la pre-figuración de las torturas de Jesucristo durante sus últimas doce horas. Describiendo el comportamiento standard del pueblo, "mayormente injusto", uno de los participantes de este antiguo diálogo, Glaucón, hermano de Platón, observa:

     "Estos que colocan al inicuo por encima del justo dirán que éste, al cual he descrito, será flagelado, torturado, cargado de cadenas, que le serán quemados sus ojos, y finalmente, después de sufrir todos estas malas acciones él será crucificado" (literalmente, empalado. "La República" II, 361e).

     Glaucón sostiene que "cometiendo estos más injustos actos él (la persona más inicua) gana la mayor reputación de ser alguien justo, y en caso de que cometa un error, él suele hablar con elocuencia a fin de arrojar de él la culpa (sobre el inocente hombre-chivo expiatorio)".

     El capítulo II de "La República" da así la descripción del pérfido —pero altamente eficiente— comportamiento del "mayormente injusto" pueblo. En los capítulos subsiguientes de este diálogo, Sócrates argumenta que esta muy inmoral situación —cuando los hombres injustos "curan las heridas" de su reputación infligiendo sufrimientos a la gente honrada— sólo es posible en sociedades totalmente corruptas e injustas donde las élites no han sido entrenadas lo suficiente para sentir repulsión hacia tal perversión de la ética. A la luz de "La República" de Platón, la cruel historia de la crucifixión del decidor de verdades Jesús de Nazaret, tiene que ser considerada como el resultado del "entrenamiento en la corrupción cognoscitiva" de la teocracia del antiguo Israel. Jesús de Nazaret denunció abiertamente a la casta dirigente como "ladrones y saqueadores", y así no es de extrañar que los seguidores sinceros de Moisés lo castigaran de acuerdo con las prescripciones de la Ley de los Santos Ladrones (Torá).

     Uno de estos "ladrones y saqueadores" mosaicos fue sin duda el profeta conocido como (el déutero) Isaías, que escribió aproximadamente en la misma época que Platón. Este famoso profeta propuso (a los atentos lectores de sus elucubraciones) el "camino recto", con el cual los estafadores y los criminales de toda especie pueden "vestirse" para aparentar ser ciudadanos honrados. Según la receta de Isaías, a fin de parecer un hombre de justicia y de buena reputación, un amo (un "Señor") tiene que sacar ganancia hábilmente de la desgracia de su "siervo sufriente" (o finalmente de su propio hijo). Además, este "siervo del Señor" (o hijo) tiene que aceptar su destino de ser un "redentor" con resignación imbécil parecida a la de un cordero. Literalmente, Isaías escribió: "Él fue oprimido y atormentado, pero no abrió su boca. Como un cordero que es conducido al matadero, y como una oveja que ante sus trasquiladores es muda, así él no abrió su boca. Tras arresto y juicio él fue eliminado" (Isaías 53:7-8). ¿No es una especie de repetición de la citada opinión de Glaucón en "La República"?.

     Esta antigua receta hebrea para crear la apariencia de honradez —mediante una exaltación del valor redentor del sufrimiento del "cordero de Dios"— ha llegado a ser con el paso de los siglos el dogma más importante de la Iglesia cristiana oficial. El "sufrimiento voluntario de Cristo" (quien se ha convertido para nosotros en un modelo a seguir), fue por ejemplo el tema de enseñanza de nuestro [polaco] Papa católico durante la Audiencia General en el Vaticano el 14 de Enero de este año. Juan Pablo II recalcó durante esta audiencia que él sólo repite las enseñanzas de su predecesor el apóstol Pedro, quien en su "Primera Carta":

     «ha trazado una síntesis digna de admiración de la pasión de Cristo, refiriéndose a palabras e imágenes de Isaías, aplicadas a la persona del siervo sufriente, y leídas nuevamente desde el punto de vista mesiánico a través de la antigua tradición cristiana. (Según esta tradición) Jesús es el cordero immolatorio sin defecto, cuya preciosa sangre ha sido derramada para nuestra redención. Él es una piedra viva desechada por los constructores, y sin embargo elegido por Dios para ser una "piedra angular", que ensambla el "edificio espiritual" que es la Iglesia. Él es el justo que se sacrifica por los perversos para conducirlos a Dios. (...) Pedro describe a Cristo como un modelo para contemplar e imitar, como un "programa" que es necesario comprender, y como un ejemplo que es necesario seguir sin vacilaciones, imitando su elección. (...) Esta idea, aunque con palabras diferentes, corresponde a la enseñanza de Pablo sobre el bautismo, en el cual nacemos de nuevo como una nueva creación, mediante una inmersión en el misterio de la pasión, muerte y gloria de Cristo» (diario de Varsovia "Nasz Dziennik", 15 de Enero de 2004, p.8).


     El hecho de que la técnica de la "redención" fuera conocida ya siglos antes del nacimiento de Jesús de Nazaret nos lleva a preguntar ¿de dónde Isaías sacó su fértil idea de que por medio de los sufrimientos infligidos sobre un chivo expiatorio humano libre de pecado (sin defecto) es posible "sanar las heridas" (esto significa: borrar los pecados y los crímenes) de los creyentes en esta cruel historia?. Nuestros ilustres eclesiásticos sostienen que esto es un misterio; pero no es un misterio para los abogados que estudiaron los métodos que la gente inescrupulosa usa para "vestirse" con las acciones de estos justos. Tampoco es un misterio para los cristianos que estudiaron a fondo los evangelios, donde Jesús dice a sus discípulos que "todos los que vinieron antes de mí fueron ladrones y salteadores". Esta opinión sugiere que mediante un análisis del comportamiento de los gángsters contemporáneos podemos averiguar dónde se originaron los misterios esenciales del judeo-cristianismo. (Entre estos "misterios" incluyo, en particular, la incorporación de las cartas pastorales de Pedro y Pablo en la Biblia cristiana canónica, lo que fue definitivamente conseguido durante el Concilio de Nicea el año 325).

     Cuando considero el método de la "redención" de actos criminales, cargándolos sobre un inocente hombre-chivo expiatorio, aparece en mi memoria una historia que leí hace aproximadamente 20 años en Polonia. Un miembro de una familia grande y multigeneracional en un pueblo había cometido un grave crímen en las cercanías, y la policía pronto descubrió que todos los rastros conducían a la casa de esta particular familia. Pero el hijo que había cometido este delito (un asesinato, según recuerdo) tenía una esposa con varios niños, y además él tenía un trabajo muy bien pagado. Entonces el "gran consejo de la familia" decidió que el hijo más joven, todavía no casado, tenía que confesar el crimen, y de esta manera él salvaría a su importante (para el presupuesto de la familia) hermano. Como todos los miembros de su familia atestiguaron contra él, el inocente joven fue a prisión, y siendo joven y atractivo pronto se convirtió en una "marioneta" sexual para sus compañeros de celda. Después de un año o dos él estaba psíquicamente enfermo, y gracias al psiquiatra de la prisión su siniestro caso de un "salvador" de la familia que montó un crimen ha alcanzado hasta la prensa.

     Éste no es un caso aislado. En 1999, poco después de la "liberación" de la Mafia de Kosovo por el "Ejército de Salvación" de la OTAN, leí en un periódico polaco sobre el método de "redención de crímenes" practicado por los gángsters albaneses, que por lo general tienen familias extremadamente numerosas, con hasta doce niños, como fue el caso del mítico y prolífico patriarca de Israel, Jacob. Estas superfértiles familias albanesas seleccionan de antemano a uno de sus miembros (por lo general el menos agresivo) para ser asesinado por los otros si la familia está en problemas. Delante del tribunal todos los miembros de la familia solidarizan inculpando al miembro muerto por el delito cometido, y de esta simple manera la familia evade la justicia. (Por supuesto, como chivos expiatorios ellos eligen de antemano entre ellos a los que tienen predisposición a decir la verdad, ya que éstos son peligrosos, y finalmente pueden convertirse en traidores a los secretos criminales de la familia —o el clan—. Éste fue en la profunda Antigüedad el destino no sólo de Jesús de Nazaret sino también el del decidor de la verdad José, a quien los otros hijos del bíblico Jacob tuvieron la intención de matar).

     Postulo realmente que el profeta Isaías ha "espiritualizado" e insertado deliberadamente en la Biblia hebrea estas prácticas de clanes ("familias") de inescrupulosos gángsters de la Antigüedad. Posteriormente, los Padres Fundadores de la Iglesia, los apóstoles Pedro y Pablo, han hecho de esto, preparado por la receta del profeta Isaías, una «piedra viva desechada por los (mentalmente sanos) constructores, una "piedra angular", que ensambla el "edificio espiritual" que es la Iglesia». Ésta es la opinión más católica del Papa, que en la Audiencia General en el Vaticano el 15 de Enero ha dicho a los visitantes que Jesús "es el justo, quien se sacrificó a favor de los malos con el fin de conducirlos a Dios".

     Si nos atrevemos a observar que el "Dios único" de los ladrones y saqueadores es Mammón, el sentido de la pasión de Cristo se hace de repente muy transparente. Jesús "fue oprimido y atormentado", él fue torturado y finalmente crucificado (¿o empalado, como lo sugiere Glaucón en "La República" de Platón?), a fin de asegurar el bienestar de todos estos religiosos malnacidos, quienes —para usar otra vez las propias palabras del Papa— mediante "una inmersión en el misterio de la pasión, muerte y gloria de Cristo, nacen de nuevo como una nueva creación". En resumen, cuando los judíos retratados en la película de Mel Gibson gritan: "¡Su sangre sea sobre nuestras cabezas y las de nuestros hijos!", ellos inconscientemente sueñan con la prolongación de su cultura específica por medio de un "bautismo (mediante una rociada con la sangre preciosa de Cristo) por el cual ellos nacerán de nuevo" en la forma de los llamados "judeo-cristianos recién nacidos" de hoy.

     Esta idea principal de Pablo de que los cristianos previamente paganos se supone que se convierten en nuevos y mejores judíos, fue bien entendida por los Padres de la Iglesia, en particular por Agustín, que en su "De Doctrina Christiana" dio la receta para proceder con éxito tras las huellas dejadas por los ladrones y saqueadores mosaicos. He argumentado ya en el Foro Público Mundial efectuado en Rodas en Septiembre de 2003 que desde la invención de los espectáculos públicos de la "Pasión" —lo que ocurrió hace aproximadamente mil años, inmediatamente después de la división entre la Iglesia Occidental y la Oriental— los tesoros del Vaticano rápidamente se han llenado con oro y otras riquezas recolectadas en todos los países convertidos a la "fe cristiana" [1].

[1] Véase Marek Glogoczowski, "Globalización, Pero Ningún Diálogo de Civilizaciones en Adelante” en "World Affairs", Nueva Delhi, Octubre-Diciembre de 2003; en forma electrónica es accesible en www.adelaideinstitute.org/Dissenters/shamir1, y en castellano en http://editorial-streicher.blogspot.com/2012/06/marek-glogoczowski-las-raices.html En una forma más larga desarrollé este tema en "El Señor de la Ignorancia y su Opus Dei”, que envié por correo electrónico durante la Navidad de 2003.


     En mi humilde opinión, ésta es la SABIDURÍA escondida detrás de la "doxa" —la apariencia— de la "catarsis" de los participantes en el espectáculo recientemente filmado de la tragedia del mudo Cristo. Arrojando (con frecuencia inconscientemente) sobre los judíos sus propios pecados, estos pseudo-cristianos "nacidos de nuevo, como una nueva creación" están llegando a estar internamente serenos, y de esa manera listos para nuevas conquistas externas. Actualmente nuestros "Pseudo-Cristianos Recién Nacidos", principalmente de EE.UU., se han involucrado en una nueva Cruzada contra el Islam, y así no es sorprendente que sus apenas ocultos "líderes invisibles" restablecieran socio-técnicas usadas durante las primeras Cruzadas, hace mil años. Gracias a Israel Shamir he conocido el artículo de Joahim Martillo "La Política de la Pasión", donde el autor escribe:

     "El desarrollo temprano de las representaciones de la Pasión puede guardar correlación tanto con las Cruzadas como con la supresión del desorden político y la herejía en Francia y Alemania. Hay una literatura bastante grande (en la mayoría de los casos sospechosa) producida en aquella época que retrata a los musulmanes como aliados de los judíos. La creación de la suficiente animosidad para inspirar a franceses y alemanes a tomar las armas y viajar para luchar en Palestina puede haber requerido un esfuerzo de mercadotecnia difícil de poner en escena, que implicaba retratar una persecución judía/judeana de Cristo y luego hacer afirmaciones de que los musulmanes eran aliados de los judíos" [Joahim Martillo, "La Política de la Pasión”, www.shamireaders.com, del 28 de Febrero de 2004].


     Mil años más tarde la situación geopolítica ha cambiado. Después de la supresión de la herejía (el comunismo) en Europa, los musulmanes se han convertido en "el peligro terrorista" para la Humanidad. Y a fin de motivar a los estadounidenses, rusos, italianos, polacos, etcétera, a viajar a Oriente Medio para luchar contra el terrorismo, se requiere de un esfuerzo de mercadotecnia difícil de representar: los musulmanes no son creyentes, ya que ellos no creen que Cristo fue crucificado, y entonces automáticamente ellos no creen en nuestra Redención. Entonces se supone que los (pseudo) cristianos, actuando como los "nuevos y mejores judíos" de Pablo, borran esta herejía, salvando al mismo tiempo "la raíz hebrea de nuestra fe cristiana". (Una vez más repito la reciente opinión ultracatólica de funcionarios de Vaticano). Los más perspicaces rabinos Ortodoxos han comprendido bien esta oportunidad para explotar, en beneficio de Israel, los sentimientos de compasión de los "estúpidos como animales” (pseudo) cristianos. Ya varios meses antes del estreno de "La Pasión", el rabino Lapin de Nueva York en un programa de radio argumentó de la siguiente manera:

     "Ahora mismo, el peligro más serio que amenaza a los judíos, y en verdad quizá a toda la civilización occidental, es el fundamentalismo islámico. En esta titánica lucha del siglo veintiuno que enlaza a Washington D.C. con Jerusalén, nuestros únicos aliados inalterables han sido los cristianos. En particular, aquellos cristianos que más ardientemente defienden a Israel y más confiablemente denuncian el anti-judaísmo, resultan ser aquellos cristianos que más fervorosamente se comprometen con su fe. Los intereses judíos son mejor servidos cuando se fomenta la amistad con los cristianos en vez de erosionar a éstos cínicamente. Rechazar el anti-cristianismo flagrante de parte de judíos que afirman estar actuando de parte nuestra, sería nuestro curso más sabio como comunidad" [rabino Daniel Lapin, presidente de Toward Tradition, 26 de Septiembre de 2003 en un programa radial de entrevistas. www.nationalreview.com/comment/lappin200309260936.asp].


     El Papa ha indicado en su discurso durante la audiencia del 14 de Enero que el compromiso obligatorio de los cristianos (?) al lado de la Tradición hebrea, podemos remontarlo a los apóstoles Pedro y Pablo. ¿Pero fueron estos ilustres Padres de la Iglesia hombres realmente justos, o ellos sólo consiguieron su buena reputación usufructuando del sufrimiento de Jesús de Nazaret?. ¿Estuvieron estos Apóstoles sólo "sanando sus heridas" —esto significa: mejorando su imagen pública— agitando la cruz con Jesús crucificado, como lo hace incesantemente nuestro [polaco] Papa?. (Con respecto a esta muy respetable persona, desde hace más de dos décadas tengo la impresión de que él encaja bien con la descripción de los fariseos e hipócritas dada por el decidor de la verdad Jesús: "Parecen sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de hombres muertos y de toda suciedad. De modo que (ellos) parecen justos ante los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía e iniquidad" (Mateo 23:27-28).

     En "La República" de Platón, Sócrates sostiene que en efecto es una tarea difícil comportarse como un hombre honrado. De hecho, uno tiene que ser educado desde la infancia del modo apropiado (mediante la gimnasia, la música y las matemáticas) para desarrollar en sí mismo la virtud. Además, uno tiene que demostrar la honradez durante toda su vida adulta. No es posible en absoluto ser "nacido de nuevo, como una nueva creación", como el fariseo judío e hipócrita Saúl, después de su mutación en el apóstol cristiano Pablo, engañosamente aseguró a los ingenuos consumidores de sus "cartas". Los "Hechos de los Apóstoles" nos informan de que Saúl, "respirando asesinato y amenazas" condenó injustamente al librepensador y "helenizante" líder cristiano Esteban a la muerte por apedreamiento, de modo que podemos estar seguros —a la luz no tan sólo de la pedagogía de Socrates— que Pablo no ha llegado a ser una persona justa después de su conversión, en tanto "se ha vestido a sí mismo con un ornamento" de Vicario de Cristo Crucificado.

     La misma crítica es válida en el caso de Pedro. Ya durante la vida de Jesús él lo negó tres veces, por miedo a un castigo personal. Es así evidente que también después de la muerte de su Maestro (rabino) temporal, él lo negó también, cuando fue amenazado por la policía secreta de Israel de su tiempo. En las "Cartas de Pedro" no encontramos ni una palabra de las enseñanzas de Jesús; en cambio tenemos una repetición monótona de "enseñanzas" de Isaías, y una repetición fiel de los llamados de Pablo a la sumisión de los cristianos ante todas las autoridades, incluso ante las más injustas. Ambos apóstoles deberían ser así considerados como meros traidores de Jesús. La Iglesia que ellos han construído sobre el cuerpo crucificado de Cristo (esto significa: sobre la carne muerta, los huesos y el cráneo de Jesús) sólo aparenta (doxa) ser la única que promueve conductas recomendadas por los Evangelios.

     En su significado más profundo la misión de Pedro y Pablo es una continuación actualizada de la misma Tradición hebrea establecida por Isaías y otros "sirvientes del Señor Mammón". Esto significa que dentro del Vaticano, bien escondida detrás de la cortina de papel de los Evangelios, habita libre de temores la Cueva de Ladrones de Nuevos y Mejores Judíos, soñando con la total conquista planetaria, prometida por Isaías (ver p. ej. Isaías 60:11-13).

     No es por accidente que todos los más prominentes (pseudo) cristianos sueñen en voz alta con la "Nueva Jerusalén" y la "Nueva Tierra". A fin de crear esos "nuevos cielos y una nueva tierra en los cuales mora la justicia", soñados por el apóstol Pedro (2ª Pedro 3:13), los Padres Peregrinos, perseguidos en Inglaterra, vinieron a Norteamérica en 1621 con su misión de genocidio. Sobre la "Nueva Tierra" de Isaías sueña abiertamente también el actual Papa en su carta encíclica "Laborem Exercens" de 1981. Pero el análisis socrático del texto de Isaías, donde del atractivo de la "ciudad brillante en la colina” se ha originado la Nueva Jerusalén, apunta cruelmente al hecho de que tal "Nuevo Israel" debe ser necesariamente la Ciudad (Polis) de la Gente Más Inicua. No hay manera de evitar esta realidad siniestra hacia la cual nos conducen los ciegos "misioneros de Dios-Mammón”, confiando en la autoridad de la Biblia. Simplemente, sólo sobre los sufrimientos de los (sin defectos) "sirvientes de Dios" pueden ser construídos los Imperios de la gente más malvada. Para un hombre que piensa en términos racionales, la cruz simboliza el destino de toda la gente honrada en una sociedad pervertida, que es la que rinde culto a la Pasión. (Esto es lo que enseña mi primo, una guía de montaña, a las excursiones escolares que él conduce en Tatras, donde en los últimos 20 años proliferaron las cruces hasta alcanzar niveles de contaminación ambiental).

     Los nobles conceptos del cristianismo (en la intención de Jesús de Nazaret) llegaron a ser pervertidos muy luego después de la muerte de su autor. Podemos deducir esto ya del mensaje de la "Segunda Carta de Pedro", donde el apóstol envejecido trata de convencer a los lectores de que su guía profética es comparable a la de... Lucifer:

     "Y tenemos la palabra profética más segura, a la cual harán bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que esclarezca el día y la estrella de mañana surja en sus corazones". La Estrella de la Mañana, el planeta Venus, es llamada en francés —y también en latín— Lucifer, el que "trae la luz". ¿Y qué tipo de luz nuestro apóstol ha traído a sus "ovejas"?. Lo encontramos en un verso subsiguiente: "Pero ante todo ustedes deben entender que ninguna profecía de la escritura es para ser interpretada privadamente por alguien, porque ninguna profecía nunca vino por voluntad de hombre, sino que los hombres movidos por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios" (2ª Pedro 1:19-21). Esta prohibición dirigida contra todos los hombres de mente amplia, claramente indica que no sólo Saúl/Pablo sino que también Pedro eran de hecho completamente luciferianos al querer mantener las mentes de las personas en un constante engaño con la falsa luz de la "Escritura de Dios".

     A pesar de los tres años que Pedro supuestamente pasó en compañía de Jesús, él permaneció obstinado "como una mula", como un judío ortodoxo de mente estrecha, fiel a su "Señor de papiro/papel", no queriendo conocer las nimiedades que su Maestro trataba de revelar a sus seguidores: aquellas Sagradas Escrituras de Israel fueron escritas (y se conservaron inmodificadas a lo largo de los siglos) por Gángsters Espirituales, afirmando ellos mismos ser "sirvientes de Dios". Y con la progenie "numerosa como las estrellas en el cielo" de estas laboriosas pero ciegas "termitas" de la Antigüedad tenemos de alguna manera que enfrentarnos hoy.–


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