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martes, 26 de junio de 2012

Entrevista a Shlomo Sand


     Shlomo Sand (1946) hace una especie de revisionismo histórico en cuanto a descartar muchos mitos que han esgrimido los sionistas para justificar su presencia en esas tierras de los palestinos, pero de ninguna manera la crítica de Sand llega a posiciones tan extremas como para repudiar al Estado sionista, como sí lo han hecho otros intelectuales judíos. Él es un patriota israelí y un académico que ha cobrado notoriedad a raíz de su libro de 2008 "La Invención del Pueblo Judío", libro que "contiene dos tesis que en el pasado tuvieron cierto predicamento, también entre historiadores sionistas, pero que hoy han sido archivadas: que los actuales judíos provienen de pueblos paganos que se convirtieron al judaísmo lejos de Palestina, y por lo tanto no descienden de los antiguos judíos, y que los palestinos árabes son los únicos descendientes de los antiguos judíos", como señala www.publico.es en noticia del 2 de Junio de 2008. La entrevista-reportaje que presentamos ahora es de Dalia Karpel y fue publicada de manera accesible en inglés el 27 de Mayo de este año en http://www.australiansforpalestine.net/63729. Luego el 6 de Junio www.rebelion.org publicó una traducción castellana que hemos tenido que corregir en varias partes y editar.



 

Entrevista a Shlomo Sand

Mayo de 2012



     «El concepto de Patria es uno de los más sorprendentes, y quizás también uno de los más destructivos de la era moderna», dice el profesor Shlomo Sand. En su nuevo libro, "When and How Was the Land of Israel Invented?" [¿Cuándo y Cómo Fue Inventada la Tierra de Israel?], Sand analiza la actitud del movimiento sionista hacia ese territorio desde su concepción. Más particularmente, está dispuesto a descubrir cómo el sionismo adoptó la idea del "derecho histórico" a esa tierra y consolidó una ética basada en la memoria de un antiguo pueblo cuyos antepasados fueron hebreos que vivieron en el reino de Judá, en el período del Primer y Segundo Templo. Según Sand, la Tierra de Israel no fue la patria histórica del pueblo judío.

     «El sionismo robó el término religioso "Tierra de Israel" [Eretz Yisrael] y lo convirtió en un término geopolítico», dice. «La Tierra de Israel no es la patria de los judíos. Se convierte en la tierra de origen a fines del siglo XIX y principios del XX, sólo a partir del surgimiento del movimiento sionista».

     El libro anterior de Sand, "La Invención del Pueblo Judío" (2008) provocó furia. Sand rechazó la existencia de un pueblo judío que fue exiliado hace 2.000 años y que sobrevivió. La mayoría de los judíos de Europa del Este, según él, son descendientes de sociedades o individuos que se convirtieron al judaísmo en suelo europeo. Este concepto contradice flagrantemente la Declaración de Independencia de Israel, según la cual «Eretz-Israel (la Tierra de Israel, Palestina) fue la cuna del pueblo judío. Aquí se formó su identidad espiritual, religiosa y política. Aquí logró por primera vez su calidad de Estado, creó valores culturales de significado nacional y universal y legó al mundo el eterno Libro de los Libros». Sand sostiene que durante 2.000 años los judíos no constituyeron un pueblo y que solo la religión, las creencias y la cultura los unían.

     Era de esperar que "La Invención del Pueblo Judío" no fuera un libro bienvenido con una aclamación en Israel. Sin embargo, su autor admite que no se imaginaba que el libro «caería como una bomba». Las reacciones negativas han sido diversas. Algunos rechazaron de plano la conclusión principal y los hechos históricos en los que se basó, mientras que otros desestimaron la investigación y afirmaron que no había nada nuevo en el libro, que todo era conocido y aceptado, al menos por los historiadores.

     Eso fue hace unos cuatro años, pero la hostilidad hacia él parece estar intensificándose. Recientemente, dice, ha estado recibiendo más mensajes de odio por correo y llamadas telefónicas obscenas. La semana pasada recibió por correo un sobre que contenía un polvo blanco y una carta etiquetándolo como "anti-judío" y "odiador de los judíos", junto con la aseveración de que sus días estaban contados.

     "La Invención del Pueblo Judío" estuvo en las listas de los libros más vendidos en Israel durante 19 semanas y ha sido traducido a 16 idiomas. Ediciones en chino, coreano, indonesio y croata están en preparación. En Marzo de 2009 Sand recibió el premio "Aujourd'hui" otorgado por periodistas franceses a destacadas obras de no-ficción políticas o históricas. Entre los ganadores anteriores del premio se incluyen académicos renombrados como Raymond Aron y George Steiner.

     Sand también acumuló una gran cantidad de horas de vuelo para dar conferencias sobre el libro en Francia, Gran Bretaña, Canadá, Estados Unidos, Bélgica, Japón, Rusia, Alemania, Eslovenia, Marruecos, Bulgaria, Hungría, Suecia, Finlandia, Noruega e Italia. El cajón de su escritorio y la bandeja de entrada contienen cientos de cartas de todo el mundo, tanto de judíos como de seguidores de otras religiones, que difieren de sus opiniones.

     Sand enseña Ideas y Culturas Políticas en el departamento de Historia de la Universidad de Tel-Aviv. Cuando camina por los pasillos del edificio Gilman, que alberga a la Facultad de Humanidades —donde él mismo estudió hace 40 años y a la que regresó como profesor después de 10 años en París—, tiene un creciente sentimiento de soledad. Colegas que alguna vez fueron sus amigos y lo invitaban a sus casas, pasan a su lado como si fuera invisible. «Ellos están envidiosos», comenta Sand.

— ¿Se siente complacido al estar en el centro de una controversia por la cual tantos intelectuales lo han atacado?

— «Un hombre de mi edad que decidió escribir estos libros y se convirtió en un paria entre la comunidad académica en Israel no disfruta de eso. Preferiría más bien agradar y no ser tan atacado. Me siento mejor en el extranjero. Varios intelectuales, desde Tony Judt a Eric Hobsbawm, me han dicho que el libro es innovador. Tengo un ego como todo el mundo, y tal vez un poco más, y sin tal reconocimiento no podría haber escrito el nuevo libro. También me imagino que la gente encontrará algunos errores en él. Es imposible aventurarse en esas civilizaciones y culturas en esos tramos de tiempo sin cometer errores. En el libro anterior, la crítica más dañina encontró cuatro errores, los cuales ya han sido corregidos. Pero si alguien fuera a demostrar que las tesis fundamentales del libro son totalmente infundadas, eso me destrozaría».

— ¿Está usted consciente de que algunos de sus críticos lo consideran con desprecio?

— «No me desprecian, me odian. La historiadora Anita Shapira me acusó de "negar al pueblo judío", pero añadió que el libro es brillante. El historiador Israel Bartal arremetió contra mí y contra mi libro "La Invención del Pueblo Judío"; está viviendo a expensas mías, apareciendo en todo tipo de plataformas académicas de todo el mundo y argumentando contra el libro. Entiendo que la obra generó un malestar considerable».

— ¿Por qué?

— «Si mi tesis es correcta, y hace 500 años no existía el pueblo francés, el pueblo ruso, el pueblo italiano o el pueblo vietnamita —y por la misma razón no existía el pueblo judío—, y fue imaginada la historia del exilio de un pueblo judío en el siglo I o II, en conjunción con la destrucción del Segundo Templo, la deducción es que los historiadores de los departamentos de Historia del Pueblo Judío han estado tratando con basura desde hace años. Sus departamentos no tienen legitimidad. Usted no encontrará un departamento de Historia del Pueblo Inglés en la Universidad de Cambridge. Y ahora llega Sand, del departamento de Historia General, y afirma que estas personas están trabajando en un departamento que es un mito y cuya existencia no se justifica, porque no hubo un pueblo judío de un único origen. Si estoy en lo cierto, ellos están parados en el agua».


NACIONALIZANDO LA BIBLIA

"Y toda la congregación de Judá, con los sacerdotes y los levitas, y toda la congregación que salió de Israel, y los extranjeros que salieron de la tierra de Israel, y que moraban en Judá, se regocijaron" (2 Crónicas 30:25).

     La idea del nuevo libro, dice Sand, fue activada por la crítica de "La Invención del Pueblo Judío".

     «El historiador británico pro-sionista Simon Schama escribió que mi libro había fracasado en su intento de cortar la conexión entre la tierra de los antepasados y la experiencia judía. Otros críticos escribieron que mi intención había sido desafiar el derecho histórico de los judíos a su antigua patria, la Tierra de Israel. Me sorprendió. Ni por un momento pensé que el libro estaba cuestionando ese derecho, porque nunca pensé que los judíos tuvieran un derecho histórico sobre esta tierra».

     «Nunca imaginé», continúa Sand, «que a comienzos del siglo XXI habría críticas justificando la existencia de Israel a través de argumentos de miles de años de antigüedad basados en el patrimonio. Desde que soy consciente de mí mismo he defendido nuestra presencia aquí debido a la difícil situación de los judíos desde fines del siglo XIX, cuando Europa los expulsaba y Estados Unidos cerró sus puertas en un determinado momento, y no por las aspiraciones nacionales o el derecho histórico».

— ¿Se persuadió usted de que "La Invención del Pueblo Judío" es un libro con deficiencias?

— «Comprendí que el libro no era lo suficientemente equilibrado y que tendría que añadir lo que faltaba a través de otro estudio sobre los modos de invención de la Tierra de Israel como un espacio territorial del pueblo judío. Esto se refiere al concepto de la Tierra de Israel según la historiografía sionista, centrándose en el territorio y en el proceso de asentamiento que ha estado ocurriendo aquí durante los últimos 120 años».

     «Apliqué mis conjeturas teóricas, tanto en lo que respecta a la aparición de naciones y pueblos, como con respecto al término "tierra de origen". Examiné cuándo este lugar se convirtió en un territorio nacional para los judíos y por qué era necesario adherirse a cualquier precio a la narrativa de un pueblo con un mismo origen, que dejó su patria hace 2.000 años, vagó y vagó, llegó a las puertas de Moscú, hizo un giro en U y decidió regresar a su tierra natal».

     «El segundo mito que necesita ser desmantelado es que la Tierra de Israel siempre fue propiedad del pueblo judío y que fue prometida por Dios, que incluso dio a sus emisarios una escritura de propiedad, a saber, la Biblia, que el sionismo, a pesar de su laicismo, nacionalizó y convirtió en un sobresaliente trabajo de historia».

— Este año el Ministro de Educación, Gideon Saar, dijo: «Creemos de todo corazón que la materialización de la colonización es un retorno a la tierra de nuestros antepasados y que este derecho está entrelazado con el derecho del pueblo judío a la seguridad nacional... El patriarca Abraham y el patriarca Jacob vinieron a Beit El y a Hebrón hace casi 4.000 años, mucho antes de que fueran objeto de interés de los medios»

— «No hay tal cosa como un territorio nacional que haya pertenecido al pueblo judío desde los tiempos bíblicos, y lo demuestro en el libro. Ésa es una afirmación mítica que es característica de los líderes nacionales en la historia moderna de los últimos 200 años. El mito del territorio ha funcionado bien desde el comienzo del siglo XX. El sionismo no es el único caso. Para crear naciones en el presente con una perspectiva de futuro, han de crearse pueblos "eternos" con un criterio del pasado. Hace 70 años cada francés estaba convencido de que había sido un galo, tal como los alemanes de la primera mitad del siglo pasado creían que eran descendientes directos de los teutones. Ese tipo de percepción generalmente desaparece en medio de la filosofía y el pensamiento en la vida cotidiana de los europeos occidentales. Aquí, sin embargo, permanece implantanda en la conciencia histórico-política de muchos israelíes».

     «Muchos estudios ponen en duda verdades históricas de la Biblia. En su nuevo libro, "Ha-Shem: Los Números Secretos de la Biblia Hebrea y el Misterio del Éxodo de Egipto", el profesor Israel Knohl, que es un religioso practicante, pone en duda el evento del Monte Sinaí tal como se describe en la Torá, y sostiene que el éxodo desde Egipto no tiene ninguna conexión con la realidad».

     «Tengo la mayor consideración por los estudios realizados por arqueólogos como Israel Finkelstein y Ze'ev Herzog de la Universidad de Tel-Aviv, y por el estudioso de la Biblia Nadav Na'aman, pero no estoy de acuerdo con todos ellos. Estoy mucho más persuadido por la investigación bíblica llevada a cabo por académicos no-israelíes y no-sionistas, como Niels Peter Lemche, Philip Davies y Thomas Thompson. Confío en ellos y he adoptado el enfoque de que la Biblia se escribió más o menos entre el siglo V a.C. y el siglo III d.C. Se comenzó a escribir después de que la élite político-intelectual fuera exiliada desde Judá a Babilonia. Los libros de la Biblia fueron aparentemente compuestos sólo después de que muchos de los que habían estado en Babilonia volvieron a Jerusalén con el consentimiento de los persas. No hay duda de que los talentosos autores conocían el significado del exilio de primera mano. Resuena como una amenaza concreta a lo largo de la Torá y los libros de los profetas».

     «Investigadores como Thompson ven la Biblia como una ficción teológica: De la misma manera que el "Julio César" de Shakespeare no es informativo en lo que respecta a la época antigua de la Roma imperial, la Biblia no nos puede enseñar hechos históricos. Las historias de la Biblia son la base de la civilización occidental y también la base del Nuevo Testamento y el Corán. Son textos literarios asombrosos, pero de ninguna manera son libros de Historia. Es por eso que yo, como historiador, los ignoro. Finkelstein y Herzog encontraron que el éxodo desde Egipto nunca ocurrió y que la tierra de Canaán no fue conquistada de inmediato, para no mencionar a Abraham, que es una figura mitológica. En resumen, creo que el nacionalismo judío moderno —el sionismo— tomó la teología y la convirtió en Historia».


HERENCIA CRISTIANA

     "Ahora, cuando murió Herodes, he aquí que en sueños se apareció un ángel del Señor a José en Egipto, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque aquellos que buscaban la vida del niño están muertos" (Mateo 2:19-20).

     «La palabra "patria" (moledet, en hebreo), aparece 19 veces en toda la Biblia hebrea, casi la mitad de las veces en el Génesis, pero el término se refiere a la tierra de nacimiento de uno o al lugar donde se origina una familia. Los héroes de la Biblia nunca se pusieron en camino para defender su patria con el fin de ganar una elección o por razones de patriotismo político», señala Sand en su nuevo libro. «Los textos bíblicos», escribe, «muestran que la "religión yahvista" no surgió en el territorio que Dios destinó a sus elegidos». De hecho, enfatiza, de acuerdo con la Biblia misma el nacimiento del monoteísmo se produjo fuera de la Tierra Prometida».

     Dios aparece por primera vez en el contexto de un pasaje acerca de Harán, en el Sur de la actual Turquía, donde ordena a Abraham, un arameo: «Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré» (Génesis 12:1). Abraham en efecto hace su camino hacia aquella tierra, pero no se queda allí mucho tiempo y va a Egipto. El segundo encuentro con Dios —la entrega de la Ley a Moisés— tiene lugar en el desierto del Sinaí, según la Biblia, después del éxodo de Egipto.

     Sand recuerda a sus lectores que ni Abram (más adelante nombrado como Abraham), ni Moisés, eran naturales de Canaán. Abraham envía a su hijo Isaac de vuelta a su tierra natal para casarse, e Isaac a su vez envía a su hijo Jacob desde Canaán a Aram Naharaim, donde se casa con Lea y Raquel, y engendra 12 hijos y una hija con ellas y con sus concubinas. Los hijos, junto con los dos hijos de José, se convertirán en los «padres» de las Tribus de Israel; todos fueron nacidos en una tierra extranjera, con la excepción de Benjamín, que nació en Canaán.

     «Abraham, su esposa, la novia de su hijo, las nueras y las concubinas de su nieto y casi todos sus bisnietos fueron, según el relato mítico, nativos del Norte de la Fértil Media Luna que emigraron a Canaán por mandamiento del Creador», escribe Sand. Recuerda que todos los hijos de Jacob «bajaron» a Egipto, donde sus descendientes —esto es, la "simiente de Israel"—, nacieron en el transcurso de 400 años y no rechazaron casarse con mujeres locales.

— En ese caso, ¿cuál es el origen del término «Tierra de Israel» como la patria de los hebreos?.

— «En mi opinión, el término apareció después de que los romanos cambiaron el nombre del país desde Judá a Siria-Palestina, y entonces la gente comenzó a hacer hincapié en el concepto de "Tierra de Israel". Sin embargo, en el Talmud hay un área que se extiende geográficamente desde el Sur de Acre hasta el Norte de Ascalón, y el término aparece en el contexto de un mandamiento. La talmúdica Tierra de Israel no es un término geopolítico sino que es un término teológico que se refiere a una tierra santa cuyos habitantes deben obedecer los mandamientos específicos relativos a esa tierra».

     Sand señala que ni en el pasado ni hoy, el término "Tierra de Israel" corresponde al área de jurisdicción del Estado de Israel. En hebreo se ha utilizado durante muchos años como el nombre convencional para la región que se encuentra entre el mar Mediterráneo y el río Jordán. En el pasado medianamente reciente fue también aplicado a extensas áreas al Este del Jordán.

     Sand buscó en vano el término "Tierra de Israel" en los dos Libros de los Macabeos y en los escritos históricos de Flavio Josefo, todos los cuales se refieren a la época del Segundo Templo. «Cuando él [Josefo] describe el territorio que fue el escenario de los acontecimientos de la rebelión», escribe Sand, «divide la zona en tres territorios diferentes: la tierra de Galilea, la tierra de Samaria y la tierra de Judá. Estas tres regiones no constituyen una unidad territorial, y la Tierra de Israel como un "concepto" no se encuentra en sus escritos».

     Sand llegó a la conclusión de que el nombre "Tierra de Israel", como uno de los muchos epítetos de este territorio —siendo otros Tierra Santa, tierra de Canaán, tierra de Sión—, probablemente apareció por primera vez después de la destrucción del Segundo Templo, e irónicamente en el Evangelio de Mateo en el Nuevo Testamento. Incluso allí es excepcional y aparece una única vez. El Nuevo Testamento generalmente prefiriere el término "Tierra de Judá".

     «Dentro de las comunidades judías, el término "Tierra de Israel" sólo se arraigó poco después de la destrucción del Segundo Templo, cuando el monoteísmo judío mostró signos de regresión en toda la cuenca mediterránea a raíz del fracaso de las tres revueltas anti-paganas que se fomentaron durante 70 años (la Gran Revuelta, la rebelión de la diáspora y el levantamiento de Bar Kojba). No fue sino hasta el siglo II d.C., cuando los romanos dieron el nombre de Palestina al territorio y muchos de los habitantes comenzaron a convertirse al cristianismo, que encontramos, en la Mishná y en el Talmud, el primer uso vacilante del término "Tierra de Israel"», agrega Sand.

     «Pero ese término —escribe—, en su versión cristiana o rabínica judía, difiere de su significado moderno: "No fue sino hasta comienzos del siglo XX, después de una estadía temporal en el crisol del protestantismo, que la teológica expresión Tierra de Israel fue finalmente convertida en y acicalada como un término principalmente geo-nacional"».

— Pero la Declaración de Independencia cuenta una historia diferente: «Después de haber sido forzosamente exiliado de su tierra, el pueblo le guardó fidelidad durante toda su dispersión y jamás cesó de orar y esperar por su retorno para su restauración en ella de su libertad política. Impulsados por este apego histórico y tradicional, los judíos procuraron en cada sucesiva generación re-establecerse en su patria ancestral».

— «Esta tierra es un lugar sagrado en el cual es difícil subsistir. Cito, sin distorsión, las referencias donde se señala cautelosamente que los judíos no iban a vivir aquí, porque temían profanar la tierra sagrada, debido a la gran carga que implicaba cumplir los preceptos en ella. Estaban preocupados por la posibilidad de contaminar el lugar santo mediante el ejercicio de la vida cotidiana, como tener hijos, enfermar, y así sucesivamente».

     «Durante 1.600 años los judíos creyentes no querían venir aquí. El Talmud contiene una prohibición explícita de "no tomar por asalto el muro", que sigue vigente desde el período talmúdico hasta la época de Moisés Mendelsohn, el primer filósofo judío de la era moderna. Todos ellos saben que el pueblo judío no debe "invadir la muralla", lo que significa que no debe haber una inmigración colectiva a la Tierra Santa».

— ¿Por qué vinieron los peregrinos cristianos a Tierra Santa en multitudes, mientras que sólo pocos judíos vinieron, e incluso en su mayor parte sólo para morir y ser enterrados allí?.

— «Me sorprendió descubrir que miles de peregrinos cristianos llegaron aquí, mientras que hasta el siglo XI no conocemos ningún caso de un peregrino judío. Otros testimonios también sugieren que ningún judío llegó aquí antes del siglo XI. Tenemos noticias del poeta y pensador el rabí Yehuda Ha-Levi, que planeaba venir a Tierra Santa en el año 1140, pero no tuvo éxito. Una razón de esto podría ser que los judíos pertenecían a comunidades conservadoras que temían por su propia existencia y no acogían bien viajes privados espontáneos. Un judío que quisiera embarcarse en un viaje como éste sabía que no existía una estructura institucional para ayudarlo».

     «El peregrino cristiano, en cambio, podía acogerse en las iglesias y posadas en todas partes. El viaje también era mucho más difícil para los judíos, que tenían que comer comida ritual [kosher], cumplir los preceptos y asegurar la existencia de un número mínimo de personas para la oración. Los judíos venían a la Tierra Santa al final de sus vidas, para morir y ser enterrados allí, y asegurarse así un lugar en el mundo venidero. ¿Por qué el abuelo de mi padre traicionó a su familia, tomó todos los ahorros y viajó de Lodz a Jerusalén?: porque quería ser como los que adelantan por la derecha: quería ser el primero cuando comenzase la resurrección de los muertos».

— Usted escribe que no es la idea de la tierra natal la que engendró el nacionalismo, sino que fue el nacionalismo el que engendró a la patria en la era moderna. ¿Fue el sionismo el que puso este proceso en movimiento entre los judíos?.

— «No. Zvi (Heinrich) Graetz escribió su "Historia de los Judíos" en 11 volúmenes a principios de la década de 1850. Ésta es la primera obra proto-nacional de la historia [judía]. Graetz inventó al judío en el sentido moderno del término y establece su lugar de nacimiento en una tierra del Medio Oriente. Él escribe: "Esa franja de tierra era Canaán (ahora llamada Palestina), que colinda con la frontera de Fenicia al Sur y se extiende a lo largo de la costa mediterránea". Él no sabía lo que fue la Tierra de Israel o cuáles son sus fronteras, como menciona al principio de su libro».

     «El primer sionista pragmático», continúa Sand, «fue Israel Belkind, que fue uno de los primeros colonos en Palestina, antes de la aparición del nacionalismo palestino. Belkind, el coordinador del movimiento Bilu [cuyos miembros llegaron a Palestina en 1882], escribió que los árabes eran descendientes de los antiguos hebreos. Tanto él como el primer grupo de Bilu, agregó, se encontraron con "mucha de nuestra gente, nuestra propia carne y sangre". Belkind trazó su mapa. Hacia el Norte la tierra se extendía hasta Acre, al Este hasta el desierto de Siria y al Sur hasta el Torrente de Egipto [Wadi el-Arish]».

     «De manera similar, Eliezer Ben Yehuda, en su libro "Tierra de Israel", publicado en 1883 en Jerusalén, se imagina la nueva tierra de acuerdo con "las fronteras de la Torá de Moisés, desde Wadi el-Arish a Sidón, desde Sidón hasta el monte Hermón". Ellos [estos autores] evocan un territorio imaginado y toman la Biblia como prueba de su existencia. Ellos no creen en Dios, pero creen en la Tierra Prometida. Antes de morir, Dios les prometió la tierra».

     «El primer libro que demarca y analiza las fronteras fue escrito en yiddish en 1918 por dos brillantes intelectuales de la época. Su título es "La Tierra de Israel en el Pasado y en el Presente" y los autores son Yitzhak Ben-Zvi y David Ben-Gurión. Su mapa de la Tierra de Israel abarca ambos lados del Jordán, incluye la región de El-Arish, y se extiende hasta Damasco».

— ¿Qué hay acerca de los Congresos Sionistas?.

— «Herzl habló de un territorio. No había fronteras aquí en su época, porque el país era parte del Imperio Otomano, y la palabra "Palestina" se refiere a una región indeterminada. El término "Palestina–Tierra de Israel" fue inventado por representantes del Mandato Británico. Los primeros Congresos Sionistas utilizaron el término "Palestina", pero ellos no hablaban aún acerca de las fronteras; la Biblia resonaba poderosamente en el ambiente. Eso es muy importante. ¿Qué es, después de todo, el sionismo?. Es un movimiento secular que sabe que tiene que explotar un mito y se vuelve hacia la Biblia. Los líderes sionistas, desde Max Nordau a Arthur Ruppin, tomaron la Biblia y la convirtieron en historia secular. Esto no debería ser considerado una manipulación de por sí, ellos realmente creían en eso. Estos creadores de mitos se aferran de los mitos, y necesitan una tierra y un pueblo eterno, y en su imaginación construyen un territorio nacional. El sionismo, que pensaba en grande, se apropió del término "Tierra de Israel" de la herencia talmúdica y lo tradujo en un término geopolítico nacional».


RECUERDOS DEL '67

     «El 29 de Noviembre de 1947, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución que pedía el establecimiento de un Estado judío en Eretz-Israel; la Asamblea General pidió a los habitantes de Eretz-Israel que tomaran las medidas que fueran necesarias para la aplicación de esa resolución» (Declaración del Establecimiento del Estado de Israel, 14 de Mayo de 1948).

     Sand empieza su nuevo libro compartiendo con sus lectores una experiencia personal. Su objetivo es aclarar el origen de su acercamiento intelectual a la mitología de «territorio nacional, tumbas de los antepasados ancestrales y grandes piedras talladas». El 5 de Junio de 1967 Sand era un joven soldado de la reserva en una brigada que combatió en el área de Jerusalén. Su batallón conquistó el barrio de Abu Tor, con un elevado costo: 17 soldados murieron y docenas resultaron heridos. «Me acompañó la suerte, y con no pocos esfuerzos me mantuve con vida». Después de la batalla él y sus compañeros fueron llevados a ver el Muro Occidental [de los Lamentos].

     «El tamaño de las piedras labradas me dio miedo», escribe Sand. «Recuerdo que me sentí pequeño y muy débil en su presencia. Nunca habría imaginado que si no hubiera sido nunca la pared del Templo, y aquello durante la mayor parte del período transcurrido desde la destrucción —en contraste con la cima del Monte del Templo, donde a los creyentes judíos se les prohibía pisar por miedo a ser contaminados por los muertos—, no hubiera sido considerado un lugar sagrado».

     «Sin embargo», continúa, «los "agentes seculares de la cultura" comenzaron a recrear una tradición con la ayuda de los así llamados álbumes de la victoria, y se enfocaron en una fotografía de tres soldados [la referencia es a una foto de David Rubinger de los soldados en el Muro], que tenían "sus ojos empañados por 2.000 años de añoranza de la gruesa pared y sus corazones desbordantes por la 'liberación' de la tierra de los antepasados"».

     Después de la guerra, Sand y otros soldados fueron enviados a custodiar el Hotel Intercontinental en la cima del Monte de los Olivos, previamente en manos jordanas (hoy es el hotel Seven Arches), junto al antiguo cementerio judío. Cuando él llamó a su padre para contarle dónde estaba, éste le recordó la historia de su abuelo, un jasid de Lodz, que decidió poco antes de su muerte hacer el viaje a Jerusalén y ser enterrado en el Monte de los Olivos.

     Shlomo Sand nació en 1946 en un campamento de refugiados en Linz, Austria. Se crió en un hogar comunista secular. Su padre abandonó la sinagoga para protestar por el alejamiento de su madre (la abuela de Sand) de las primeras filas de la sinagoga después de la muerte de su marido porque ella no podía seguir pagando el precio del asiento. El padre de Sand no quería circuncidarlo, pero cuando fue a Hamburgo para manifestarse contra el desembarco forzoso en suelo alemán de los judíos inmigrantes ilegales que iban a bordo del "Éxodo", su madre y su abuela cedieron a la tradición y a la presión social. («Estoy a favor de la circuncisión con la condición de que todo el mundo se circuncide a sí mismo», dice Sand).

     En 1948, el padre de Sand, comunista, decidió que su lugar estaba en Palestina, junto a los combatientes contra las fuerzas británicas. La familia se mudó a un apartamento abandonado en la antigua Jaffa. El padre de Sand encontró trabajo como conserje y como guardia nocturno en el edificio del Partido Comunista, y su madre trabajaba como aseadora. Por recomendación de sus padres, Sand se unió a la Liga Juvenil Comunista cuando era un adolescente. Mientras tanto, la familia se mudó a un departamento de dos habitaciones cerca del cine Noga en Jaffa. Sand no era un gran estudiante, pero devoraba los libros. Expulsado de la escuela en el décimo grado, comenzó a estudiar electrónica de manera vespertina, trabajando de día en un negocio de reparación de radios.

     Sand fue reclutado en 1965 en la brigada paramilitar Nahal, sirviendo en Yad Hanna, un kibutz comunista. Después de su licenciamiento reanudó sus vínculos con el Partido Comunista. En 1968 se le ofreció la oportunidad de unirse a sus filas y estudiar cine en Lodz. En lugar de eso, firmó una petición contra la invasión soviética de Checoslovaquia y se quedó en Tel-Aviv. Se unió al grupo de izquierda radical Matzpen y fue detenido varias veces por distribuír panfletos. Pero tampoco permaneció mucho tiempo en Matzpen. Sand recuerda que él era uno de los pocos del grupo que no estaban en la universidad, ya sea como alumno o como profesor, y, en consecuencia, sufrió con la estructura de poder de la jerarquía intelectual de la organización. Además, el cuestionamiento que hacía dicha organización de la existencia de Israel no era de su agrado, y se fue.

     Después de obtener un certificado de matricula en 1971, estudió Historia y Filosofía en la Universidad de Tel-Aviv. En 1975 se inscribió en la Escuela de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales de París y escribió su tesis doctoral sobre Georges Sorel y el marxismo. Diez años después regresó a Israel y ha estado haciendo clases en la Universidad de Tel-Aviv desde entonces. Actualmente está trabajando en un nuevo libro sobre la política de identidad en Israel y en otros lugares, enfocándose en el problema de mantener una cultura judía secular enfrentándose a la cultura israelí.

     En su nuevo libro sobre la invención de la Tierra de Israel él revela un secreto que mantuvo durante 45 años. Dos meses después de un período de servicio militar en 1967, fue reclutado de nuevo y enviado a la estación de policía a la entrada de Jericó. Los soldados allí le dijeron que los palestinos que trataban de cruzar el Jordán por la noche y regresar a sus hogares eran abatidos a tiros de forma sistemática, mientras que los que hacían el intento a la luz del día eran arrestados. Sand fue asignado para custodiar a aquellos prisioneros.

     Una noche, en Septiembre de 1967, fue testigo de que unos soldados abusaban de un anciano palestino que había sido detenido con una gran cantidad de dólares en su poder. «Me subí a un cajón y vi una escena horrorosa por la ventana», escribe. «El detenido estaba sentado atado a una silla, y mis buenos compañeros estaban golpeándolo en todo el cuerpo y ocasionalmente presionando cigarrillos encendidos en sus brazos. Me bajé del cajón, vomité y volví a mi puesto tembloroso y asustado. Un poco después salió una camioneta con el cuerpo... Mis amigos me gritaron que iban hasta el río Jordán para deshacerse del cuerpo».

— Usted estaba armado, ¿por qué no intervino?. Usted pudo haber disparado al aire o requerido ayuda.

— «Perdí mis sentidos por completo. Tenía miedo de intervenir. El hecho de que no traté de hacer nada para detenerlos me deprimió durante años, y resuena dentro de mí hasta hoy. Por eso lo escribo en el libro, porque todavía tengo sentimientos de culpa. Estoy avergonzado de no haber hecho nada. Cuando volví del servicio de reserva en Jericó, fui a ver al diputado Meir Wilner [jefe del Partido Comunista de Israel] y le conté el hecho. También consulté con [el escritor] Dan Omer, a quien había conocido durante la guerra. Él y Wilner dijeron que había demasiados casos como ése y que no había nada que hacer. Esa noche sentí que había perdido mi patria, particularmente mi infancia en el barrio de Jaffa, junto con mis padres, los vecinos y la escuela. Una patria concreta que perdí en ese momento». (...)

— ¿Volvió usted al asesinato del hombre palestino con el fin de decir: «Miren, yo soy uno de ustedes y alguna vez pude haberme transformado en un criminal de guerra»?

— «Como todos, yo también soy en parte un criminal de guerra. Eso es parte de mi vida. Algún tiempo después de aquel servicio en la reserva en Jericó, me convertí en un activista diario de Matzpen, y distribuía panfletos, escribía consignas en las paredes por la noche y me dieron palizas. Yo era un miembro de la política marginal. No soy una víctima, pero mi desasosiego psicológico comenzó entonces, a los 20 años. Los años en que participé en Matzpen me dieron mucho, y la actividad política era una forma de sanación. Más tarde abandoné la organización con el corazón roto, y en la desesperación me hundí en las drogas. Mi compañera y mi mejor amigo entraron en la heroína. Tal vez porque soy polaco no los seguí, y en lugar de entregarme a la heroína hice los exámenes de matrícula y entré en la universidad. Mi mejor amigo se suicidó. Otros se fueron del país».

— Usted también se fue, pero regresó. ¿Ha considerado alguna vez salir de Israel desde entonces?

— «Mi cualidad de israelí es sin justificaciones del Holocausto. Es una simple y cotidiana cualidad que no elegí. Hubo un momento en que me pude haber quedado en Francia; ya tenía la ciudadanía francesa. Regresé aquí por el sol de Tel-Aviv, por la playa y por Jaffa. Recientemente volví a leer la famosa entrevista con [el escritor y periodista] Amos Elon, en la que explica por qué se fue de Israel a la Toscana. Dijo que ya no quería vivir aquí. Yo no me quiero ir. Yo escribo un libro en vez de mudarme. No soy un idiota que piensa que los libros cambian el mundo, pero sé que cuando el mundo cambia, la gente busca otros libros».

     Sand dedica su nuevo libro a la memoria de los habitantes de la aldea de Sheij Munis, «un espacio específico que es venerado como una herida dentro de mí». El último capítulo analiza la historia del pueblo, en cuyas tierras se construyeron la Universidad de Tel-Aviv y varios museos después de que sus habitantes originarios, buscadores de la paz, se convirtieron en refugiados en 1948. El propio Sand, además de trabajar en la universidad, vive en Ramat Aviv Gimmel, un barrio de clase alta que también se encuentra en la tierra de la antigua villa.

     Él no propone «borrar la universidad con el fin de establecer una aldea y plantar huertos en su lugar». Cree, sin embargo, que «es obligación del Estado de Israel reconocer la catástrofe que se infligió a otros por el hecho mismo de su establecimiento». En cuanto a la universidad, debería «poner en la puerta de entrada una placa en memoria de aquéllos que fueron desarraigados de Sheij Munis, el pacífico pueblo que desapareció como si nunca hubiera existido».

¿No tuvo temor a las represalias?

— «No pensé que el primer libro caería como una bomba. Sabía que despertaría oposición, pero no imaginé que pudiera generar un tumulto. Cuando [el periodista y crítico] Boaz Evron planteó argumentos similares en su libro de 1988 "A National Reckoning", nadie protestó. Ahora comprendo que he asumido un riesgo.

— Por último, ¿existió un pueblo palestino?.

— «No. Los palestinos eran árabes que habían vivido en esta región durante cientos de años. La colonización sionista forjó al pueblo palestino».



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