miércoles, 20 de junio de 2012

Cómo Hitler Desafió a los Banqueros


     En el sitio wakeupfromyourslumber.com se publicó hace cuatro años este artículo sobre política económica que aborda uno de los aspectos de la economía en la Alemania nacionalsocialista que causó su recuperación desde la ruina y que en último término llevó a que se le declarase la guerra. Por su interés lo hemos puesto en castellano.


Cómo Hitler Desafió a los Banqueros
por Abdul Alhazred
9 de Mayo de 2009




     Mucha gente se alegra al decir que Wall Street y los banqueros judíos "financiaron a Hitler". Hay muchas pruebas documentadas de que Wall Street y los banqueros judíos en efecto ayudaron realmente a financiar a Hitler al principio, en parte porque esto permitió que los banqueros se enriquecieran (como lo describiré) y en parte para controlar a Stalin. Sin embargo, cuando Alemania se liberó de los banqueros, éstos declararon una guerra mundial contra Alemania.

     Cuando miramos todos los hechos, la acusación de que "los judíos financiaron a Hitler" se hace irrelevante. La abogada de Los Ángeles Ellen Brown habla de este tema en su libro "Web of Debt".

     Cuando Hitler subió al poder, Alemania estaba irremediablemente en quiebra. El Tratado de Versalles había impuesto sobre el pueblo alemán que pagara abrumadoras compensaciones de guerra, exigiendo que los alemanes debían pagar los costos de todas las naciones que habían estado en guerra. Estos gastos sumaban tres veces el valor de toda la propiedad en Alemania.

     Los especuladores monetarios privados hicieron que el marco alemán cayera en picada, precipitando una de las peores inflaciones descontroladas de los tiempos modernos. Una carretilla llena con 100 mil millones de marcos en billetes de banco no podía comprar un pan de molde. La tesorería nacional estaba vacía. Innumerables casas y granjas fueron perdidas a favor de los especuladores y los (controlados por los judíos) bancos privados. Los alemanes vivían en casuchas. Ellos estaban pasando hambre.

     Nada como esto había sucedido alguna vez antes, la destrucción total del dinero nacional, más la desaparición de los ahorros de la gente y de sus negocios. Para rematar todo esto vino una depresión global. Alemania no tenía ninguna otra opción sino sucumbir ante la esclavitud por deudas bajo los banqueros (principalmente judíos) internacionales hasta 1933, cuando los nacionalsocialistas subieron al poder. En aquel momento el gobierno alemán frustró a los cárteles bancarios internacionales mediante la emisión de su propio dinero. La judería mundial respondió declarando un boicot global contra Alemania.

     Hitler comenzó un programa de crédito nacional ideando un plan de obras públicas que incluían medidas para controlar las inundaciones, reparación de edificios públicos y residencias privadas, y construcción de nuevos caminos, puentes, canales e instalaciones portuarias. Todas estas obras fueron pagadas con el dinero que ya no vino de los banqueros internacionales privados.

     El costo proyectado de estos varios programas fue fijado en mil millones de unidades del dinero nacional. Para pagar esto, el gobierno alemán (no los banqueros internacionales) emitió letras de cambio, llamadas Certificados de Tesorería del Trabajo. De esta manera los nacionalsocialistas pusieron a millones de personas a trabajar, y les pagaron con Certificados de Tesorería.

     Bajo los nacionalsocialistas, el dinero de Alemania no estaba respaldado por oro (el cual poseían los banqueros internacionales). Era esencialmente un recibo por el trabajo y los materiales entregados al gobierno. Hitler dijo: "Por cada marco emitido, requerimos el equivalente del valor de un marco de trabajo hecho o bienes producidos". El gobierno pagaba a los trabajadores con Certificados. Los trabajadores gastaban aquellos Certificados en otros bienes y servicios, creando así más empleos para más personas. De esta manera el pueblo alemán se volvió a levantar desde el fondo de la aplastante deuda impuesta a ellos por los banqueros internacionales.

     En dos años el problema del desempleo había sido solucionado, y Alemania estaba nuevamente de pie. Tenía una moneda sólida, estable, sin deuda y sin inflación, al mismo tiempo en que millones de personas en Estados Unidos y en otros países occidentales (controlados por los banqueros internacionales) estaban todavía desempleados. Dentro de cinco años, Alemania pasó de ser la nación más pobre de Europa a ser la más rica.

     Alemania incluso logró restaurar el comercio exterior, a pesar de negársele el crédito extranjero por parte de los banqueros internacionales, y a pesar del boicot global de las industrias poseídas por los judíos. Alemania tuvo éxito en esto mediante el intercambio de instrumentales y bienes de consumo directamente con otros países, usando un sistema de trueque que deja a los banqueros sin ninguna participación en el proceso. Alemania prosperó, ya que el trueque elimina la deuda pública y los déficits comerciales. (Venezuela hace la misma cosa hoy cuando intercambia petróleo por bienes de consumo, más ayuda médica, etcétera. De aquí que los banqueros traten de oprimir a dicho país).

     La libertad económica de Alemania fue de corta vida; pero dejó varios monumentos, incluyendo la famosa Autobahn (Autopista), la primera red de supercarreteras de gran alcance del mundo.

     Hjalmar Schacht, un agente Rothschild que estuvo temporalmente a la cabeza del banco central alemán, lo resumió de la siguiente manera. Un banquero estadounidense le había comentado: "Dr. Schacht, usted debería venir a Estados Unidos. Tenemos mucho dinero y ésa es la verdadera banca". Schacht contestó: "Usted debería venir a Berlín. No tenemos dinero. Ésta es la verdadera banca".

     (Schacht, el agente Rothschild, realmente apoyó a los banqueros internacionales privados contra Alemania, y fue recompensado levantándosele todos los cargos contra él en los procesos de Nüremberg en 1946).

     Esta libertad económica hizo a Hitler extremadamente popular entre el pueblo alemán. Alemania fue rescatada de la teoría económica inglesa, que dice que todo el dinero debe ser tomado prestado contra el oro poseído por un cártel bancario privado y reservado —como la Reserva Federal, o el Banco Central de Europa— más bien que emitido por el gobierno para beneficio de la gente.

     El investigador canadiense doctor Henry Makow (quien es judío él mismo) dice que la principal razón por la que los banqueros hicieron los arreglos para una guerra mundial contra Alemania fue que Hitler esquivó a los banqueros creando su propio dinero, liberando con ello al pueblo alemán. Peor todavía, esa libertad y prosperidad amenazaban con extenderse a otras naciones. ¡Hitler tenía que ser detenido!.

     Makow cita del interrogatorio de 1938 a C. G. Rakovsky, uno de los fundadores del bolchevismo soviético y un íntimo de Trotsky. Rakovsky fue juzgado durante los procesos-espectáculo en la URSS bajo Stalin. Según Rakovsky, Hitler fue al principio financiado por los banqueros internacionales, mediante el agente de los banqueros Hjalmar Schacht. Los banqueros financiaron a Hitler a fin de controlar a Stalin, quien había usurpado el poder desde el agente de ellos, Trotsky. Pero luego Hitler se convirtió en una amenaza aún más grande que Stalin cuando comenzó a imprimir su propio dinero. (Stalin subió al poder en 1922, que fue once años antes de que Hitler lo hiciera).

     Rakovsky dijo: "Hitler se hizo cargo del privilegio de la fabricación del dinero, y no sólo del dinero físico sino también del financiero. Él se hizo cargo de la maquinaria de la falsificación y la puso a trabajar para beneficio de la gente. ¡¿Puede posiblemente usted imaginar qué habría ocurrido si esto hubiera contagiado a varios otros Estados?!" (Henry Makow, "Hitler no Quiso la Guerra", 21 de Marzo de 2004, http://www.savethemales.ca/000369.html).

     El economista Henry C. K. Liu escribe acerca de la notable transformación de Alemania:

     "Los nacionalsocialistas subieron al poder en 1933 cuando la economía alemana estaba en total colapso, con ruinosas obligaciones de reparaciones de guerra y ninguna perspectiva para la inversión extranjera o el crédito. Mediante una política monetaria independiente de crédito soberano y un programa de obras públicas de pleno empleo, el Tercer Reich fue capaz de cambiar una Alemania en bancarrota, despojada de sus colonias extranjeras, en la economía más fuerte en Europa dentro de cuatro años, incluso antes de que los gastos en armamentos comenzaran" (Henry C. K. Liu, "El Nacionalsocialismo y el Milagro Económico Alemán", Asia Times, 24 de Mayo de 2005).

     En "Miles de Millones Para los Banqueros, Deudas Para la Gente" (1984), Sheldon Emry comentó:

     "Alemania emitió dinero sin deuda y libre de interés a partir de 1935, lo que explica el sorprendente ascenso de Alemania desde la depresión hasta llegar a ser una potencia mundial en cinco años. El gobierno alemán financió todas sus operaciones desde 1935 hasta 1945 sin oro, y sin deuda. Esto llevó al mundo entero capitalista y comunista a destruír la revolución alemana, y a llevar a Europa de vuelta bajo el talón de los banqueros".

     Estos hechos no aparecen en ningún libro de texto hoy, puesto que los judíos son dueños de la mayor parte de las compañías editoriales. Lo que aparece realmente es la desastrosa inflación galopante sufrida en 1923 por la República de Weimar, que gobernó Alemania desde 1919 hasta 1933. Los libros de texto de hoy usan esta inflación para torcer la verdad en su opuesta. Ellos citan la devaluación radical del marco alemán como un ejemplo de la equivocación de que los gobiernos impriman su propio dinero, en vez de tomarlo prestado de los cárteles privados.

     En realidad, la crisis financiera de Weimar comenzó con los pagos imposibles de las compensaciones de guerra impuestas en el Tratado de Versalles. Hjalmar Schacht —el agente Rothschild que era el comisario monetario para la República— se opuso a permitir que el gobierno alemán imprimiera su propio dinero...

     "El Tratado de Versalles es un modelo de medidas ingeniosas para la destrucción económica de Alemania. Alemania no podía encontrar ningún modo de sacar su cabeza fuera del agua, aparte del expediente inflacionario de imprimir billetes de banco".

     Schacht repite la mentira de los libros de texto de que la inflación de Weimar fue causada cuando el gobierno alemán imprimió su propio dinero. Sin embargo, en su libro de 1967 The Magic of Money (La Magia del Dinero), Schacht deja al gato fuera del saco revelando que fue el POSEÍDO POR LOS PRIVADOS Reichsbank, y no el gobierno alemán, el que estaba bombeando nuevo dinero en la economía. Así, la BANCA PRIVADA causó la hiper-inflación de Weimar.

     Tal como la Reserva Federal estadounidense, el Reichsbank estaba supervisado por funcionarios designados por el gobierno, pero era hecho funcionar para ganancias privadas. Lo que llevó a la inflación de guerra a convertirse en hiper-inflación fue la especulación de los inversionistas extranjeros, que vendieron el marco a bajo precio, apostando a su valor decreciente. En el mecanismo manipulador conocido como "venta corta" (short sale), los especuladores toman prestado algo que ellos no poseen, lo venden, y luego lo "cubren" comprándolo de nuevo a un precio inferior (?).

     La especulación con el marco alemán fue hecha posible porque el Reichsbank POSEÍDO POR PRIVADOS (no todavía bajo control nacionalsocialista) puso a disposición cantidades masivas de dinero para el préstamo. Este dinero, como el dinero estadounidense hoy, fue creado mediante anotaciones de contabilidad en los libros del banco. Entonces el dinero ficticio fue prestado con un interés compuesto. Cuando el Reichsbank no pudo cumplir con la voraz demanda de marcos, se permitió que otros bancos privados crearan marcos desde la nada y los prestaran con interés. El resultado fue la deuda y la inflación descontroladas.

     Así, según Schacht mismo, el gobierno alemán no causó la hiper-inflación de Weimar. Al contrario, el gobierno (bajo los nacionalsocialistas) logró controlar la hiperinflación. Los nacionalsocialistas pusieron al Reichsbank bajo una estricta regulación gubernamental, y tomaron prontas medidas correctivas para eliminar la especulación extranjera. Una de aquellas medidas fue eliminar el fácil acceso a préstamos del dinero ficticio de los bancos privados. Entonces Hitler puso a Alemania nuevamente de pie haciendo que el gobierno público emitiera Certificados de Tesorería.

     Schacht, el agente Rotchschild, desaprobó este gubernamental dinero de curso forzoso, y terminó por ser despedido como jefe del Reichsbank cuando se negó a publicarlo. Sin embargo, él reconoció en sus posteriores memorias que al permitirse al gobierno emitir el dinero que necesitaba no se produjo la inflación de precios predicha por la teoría económica clásica, que dice que el dinero debe ser tomado prestado desde cárteles privados.

     Lo que causa la hiper-inflación es la especulación incontrolada. Cuando la especulación está asociada con deuda (debido a los cárteles bancarios privados) el resultado es el desastre. Por otra parte, cuando un gobierno emite dinero de manera cuidadosamente mesurada, hace que la oferta y la demanda aumenten juntas, dejando los precios sin afectar. En virtud de esto no hay inflación, no hay deuda, no hay desempleo, y no hay ninguna necesidad de aplicar impuestos a la renta.

     Naturalmente, esto aterroriza a los banqueros, ya que esto elimina sus poderes. Esto también aterroriza a los judíos, ya que su control de la banca permite que ellos compren los medios de comunicación, el gobierno, y todo lo demás.

     Por lo tanto, a aquellos que se deleitan diciendo que "los judíos financiaron a Hitler", les pido que por favor consideren todos los hechos.–




1 comentario:

  1. Años hace que vive el mundo sometido a la influencia judía en cuanto a la manipulacion de la moneda. Los hebreos, hábiles por naturaleza en cuestiones especulativas y amantes de la simulacion como modo de vida, han explotado durante centurias a la humanidad. La solucion a esta depredacion es fácil: todos debemos unirnos para crear en cada país moneda y distribuirla proorcionalmente a la productividad individual y empresarial. El gobieno de cada país es quien debe entregar ese instrumento de cambio para que sus ciudadanos realizen todos sus intercambios vitales.

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