BUSCAR en este Blog

viernes, 11 de mayo de 2012

William L. Pierce - Ley de Armas en Alemania 1928-1945


     Del filósofo y escritor estadounidense, doctor en física William Luther Pierce III (1933-2002), autor entre otros escritos de Los Diarios de Turner (1978), y que fue líder de la organización separatista blanca National Alliance, después de ser el editor del periódico del Partido Nacionalsocialista Estadounidense de G. L. Rockwell, hemos traducido este escrito suyo de alrededor de 1994 (que sería un extracto de un libro del mismo título), y que trata acerca de cierta errónea percepción que muchos difunden en EE.UU. cuando expresan sus temores sobre la anulación del sagrado derecho constitucional (en EE.UU.) a tener armas, que estarían intentando los últimos gobiernos estadounidenses, aduciendo que eso es lo que habría hecho Hitler (desarmar a la población). Pierce con este trabajo demuestra que ello no fue efectivo, y que quienes sostienen eso o son ignorantes (sin culpa) o malintencionados y desinformadores.



Control de Armas en Alemania, 1928-1945
por William L. Pierce




     Una creencia común entre los defensores de la Segunda Enmienda a la Constitución estadounidense es que el gobierno nacionalsocialista de Alemania bajo Adolf Hitler no permitió la propiedad privada de armas de fuego. Los gobiernos totalitarios —se les ha enseñado en sus clases de educación cívica de escuela secundaria— no confían en sus ciudadanos y no se atreven a permitirles mantener armas de fuego. Así, uno a menudo oye la afirmación: "Usted sabe, la primera cosa que los nacionalsocialistas hicieron cuando ellos subieron al poder fue prohibir las armas de fuego", o "la primera cosa que Hitler hizo en Alemania fue requisar todas las armas".

     Uno puede entender por qué muchos estadounidenses dueños de armas quieren creer esto. Ellos ven en el actual esfuerzo de su propio gobierno de quitarles su derecho a poseer y portar armas una limitación de un elemento esencial de su libertad y un paso hacia la tiranía, y quieren caracterizar a los confiscadores de armas del modo más negativo que puedan. Adolf Hitler ha sido vilipendiado continuamente durante los pasados 60 años por los medios de comunicación en Estados Unidos, y ciertamente ningún político o funcionario quiere ser comparado con él. Si el esfuerzo de confiscación de armas puede ser convincentemente retratado como algo que Hitler habría aprobado, habrá sido eficazmente difamado.

     Esta identificación de la inclinación a negar a los ciudadanos el derecho de tener y portar armas con el Nacionalsocialismo y Adolf Hitler, ha sido reforzada recientemente por astutos anuncios publicitarios en revistas que muestran a Hitler con su brazo extendido en un saludo romano bajo el título: "Todos los que estén a favor del control de armas levanten su mano derecha". Un grupo judío, Judíos en Favor de la Preservación de la Propiedad de Armas de Fuego (JPFO), demasiado ruidoso para su tamaño, ha sido especialmente entusiasta en promover la idea de que el actual esfuerzo del control de armas en EE.UU. tiene sus raíces en la Alemania durante el período de Hitler. Este grupo ha llegado incluso a afirmar en varios artículos publicados en revistas populares leídas por partidarios de las armas de fuego, que la actual legislación restrictiva propuesta por el gobierno estadounidense está inspirada en un estatuto de control de armas decretado por el gobierno nacionalsocialista de Alemania: la alemana Ley de Armas (Waffengesetz) del 18 de Marzo de 1938.

     Nuevamente uno puede entender la motivación del JPFO. Muchos dueños de armas de fuego no-judíos están bien conscientes de que el movimiento para restringir sus derechos está conducido y es promovido principalmente por judíos, y el sentimiento anti-judío ha estado creciendo entre ellos. Ellos saben que los controlados medios de noticias, que están casi unánimemente a favor de la limitación o supresión de la Segunda Enmienda, están en gran parte bajo la influencia de judíos, y ellos saben que los legisladores anti-armas más elocuentes en el Congreso también son judíos. Es natural para un grupo como el JPFO montar un esfuerzo de control de daños e intentar impedir que el sentimiento anti-judío se haga aún más fuerte entre los dueños de armas. Su estrategia es desviar la culpa de sus parientes que están en los medios y en el gobierno y dirigirlo hacia sus enemigos más odiados, los nacionalsocialistas, o al menos crear bastante humo para obscurecer los hechos y mantener confundido al público poseedor de armas.

     Desafortunadamente para aquellos a los que les gustaría vincular a Hitler y a los nacionalsocialistas con el control de armas, la premisa entera de tal esfuerzo es falsa. La legislación alemana de armas de fuego bajo Hitler, lejos de prohibir aquella propiedad privada, realmente facilitó la posesión y porte de armas por parte de los ciudadanos alemanes, eliminando o mejorando leyes restrictivas que habían sido decretadas por el gobierno precedente, un gobierno de centro-izquierda que había contado con numerosos judíos.

     No es sólo que la legislación nacionalsocialista sobre armas de fuego era lo opuesto de lo que ha sido afirmado que había sido por personas que quieren difamar a los modernos confiscadores de armas con el apodo de "nazis": el espíritu entero del gobierno de Hitler era estrictamente diferente de la descripción que de él han hecho los medios de comunicación de Estados Unidos. Los hechos, en resumen, son éstos:


•   El gobierno nacionalsocialista de Alemania, a diferencia del actual gobierno en Washington, no temía a sus ciudadanos. Adolf Hitler fue el líder más popular que Alemania haya tenido alguna vez. A diferencia de los presidentes estadounidenses, él no tenía que llevar puesta una protección corporal y tener escudos de cristal a prueba de balas delante de él cada vez que hablaba en público. En celebraciones públicas él estaba de pie en un automóvil abierto cuando éste se desplazaba lentamente en medio de ovaciones de la muchedumbre. Los comunistas hicieron varios intentos para asesinarlo, y su gobierno pisoteó con fuerza al comunismo, prácticamente borrándolo de Alemania. Entre los ciudadanos alemanes honestos y observantes de la ley y Adolf Hitler, sin embargo, hubo un verdadero romance, con confianza y respeto mutuo.

•   El espíritu del Nacionalsocialismo era de virilidad, y la auto-defensa y la auto-confianza individual eran centrales para la visión nacionalsocialista del modo en que un ciudadano debería comportarse. La noción de prohibir la tenencia de armas de fuego era completamente ajena al nacionalsocialismo. En las universidades alemanas, donde éste ganó su más temprano apoyo y que más tarde se convirtieron en sus baluartes más fuertes, los duelos eran una práctica aceptada. Aunque los gobiernos liberales y judíos en Alemania después de la Primera Guerra Mundial intentaran prohibir los duelos, éstos persistieron ilegalmente hasta que fueron otra vez legalizados por los nacionalsocialistas. La esgrima, el tiro al blanco y otras artes marciales eran inmensamente populares en Alemania, y los nacionalsocialistas animaron a los jóvenes alemanes a convertirse en expertos en estas actividades, creyendo que ellas eran importantes para el desarrollo del carácter de un hombre.

•   El registro de armas y su licencia (tanto para armas largas así como para pistolas) fueron legislados por un gobierno anti-nacionalsocialista en Alemania en 1928, cinco años antes de que los nacionalsocialistas llegaran al poder. Hitler se convirtió en Canciller el 30 de Enero de 1933. Cinco años más tarde su gobierno redactó de nuevo la ley de armas decretada una década antes por sus predecesores, mejorándola considerablemente en el proceso (por ejemplo, las armas largas fueron eximidas de la exigencia de un permiso de compra; la edad legal para la posesión de armas fue rebajada de los 20 a los 18 años; el período de validez de un permiso para portar armas fue ampliado de uno a tres años; y las cláusulas que restringían la cantidad de municiones o el número de armas de fuego que un individuo podía poseer fueron dejadas sin efecto). El gobierno de Hitler puede ser criticado por derogar en la ley ciertas restricciones y requerimientos para otorgar licencias, pero los nacionalsocialistas no tenían ninguna intención de impedir a los alemanes observantes de la ley tener y portar armas. Nuevamente, la ley de armas de fuego decretada por el gobierno de Hitler resaltó los derechos de los alemanes de tener y portar armas; ninguna nueva restricción fue añadida, y muchas restricciones preexistentes fueron flexibilizadas o eliminadas.

•   Al final de la Segunda Guerra Mundial, los soldados estadounidenses de la fuerza de ocupación estuvieron asombrados de descubrir cuántos civiles alemanes poseían armas de fuego privadas. Decenas de miles de pistolas saqueadas de los hogares alemanes por los soldados fueron llevadas a Estados Unidos después de la guerra. En 1945 el general Eisenhower ordenó confiscar todas las armas de fuego privadas en la zona de ocupación estadounidense de Alemania, y a los alemanes se les requirió que entregaran sus escopetas y rifles así como cualquier pistola que no hubiera sido robada todavía por los soldados. En la zona alemana ocupada por los soviéticos los civiles eran baleados sumariamente si ellos eran encontrados en posesión de siquiera un solo cartucho.

•   Los judíos, hay que hacerlo notar, no eran alemanes, aunque hubieran nacido en Alemania. Los nacionalsocialistas definieron la ciudadanía en términos étnicos, y bajo Hitler a los judíos no les fueron concedidos los derechos plenos de la ciudadanía. La legislación nacionalsocialista excluyó progresivamente a los judíos de profesiones claves: de la enseñanza, de los medios de comunicación, de la abogacía, etc. El objetivo no era sólo liberar la vida alemana de una opresiva y degenerativa influencia judía, sino persuadir a los judíos para que emigraran. La Ley de Armas alemana del 18 de Marzo de 1938 prohibía expresamente a los judíos fabricar o comerciar armas de fuego o municiones, pero no los excluía de poseer o portar armas de fuego personales. La exclusión de los judíos del negocio de las armas de fuego los resintió tanto como cualquiera otra exclusión, y en su estilo típicamente etnocéntrico ellos han tergiversado la ley aludida como si hubiera sido una ley anti-armas, en un intento de poner a sus enemigos bajo una mala luz.


     Debería ser notado de pasada que las restricciones impuestas a los judíos por los nacionalsocialistas tuvieron el efecto deseado: entre 1933 y 1939 dos terceras partes de los judíos que residían en Alemania emigraron, reduciendo la población judía del país desde 600.000 cuando Hitler se convirtió en Canciller en 1933, a 200.000 al comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1939. Los judíos en Estados Unidos, mirando este período desde su propio punto de vista de estrechas miras, han descrito estos años de época de paz del gobierno nacionalsocialista como un período de oscuridad, terror y regresión, mientras que para el pueblo alemán éste fue un tiempo de esperanza, alegría, y renovación espiritual y material.

     Casi el mismo tipo de distorsión se puede apreciar en la descripción de Estados Unidos a principios de los años '50, en la llamada "Era McCarthy". El senador Joseph McCarthy (republicano, por Wisconsin) usó su posición como presidente del Comité de Operaciones Gubernamentales del Senado para denunciar la ampliamente extendida infiltración comunista en el gobierno y otras instituciones estadounidenses, que había tenido lugar durante la Segunda Guerra Mundial. Una mayoría sustancial de los comunistas que fueron arrastrados de mala gana a la luz del día por los esfuerzos de este senador eran judíos. Por consiguiente, los medios controlados siempre han retratado aquel período como uno de terror y represión, donde todos estaban asustados por la "caza de brujas" del senador McCarthy.

     Por supuesto, nada fue de este estilo para los estadounidenses no-judíos, que no fueron intimidados en lo más mínimo. La Historia vista a través de lentes judíos —es decir, a través de los medios controlados por los judíos— siempre es distorsionada en una manera que corresponda a los intereses y preocupaciones judíos. Tanto la Ley de Armas alemana del 18 de Marzo de 1938 decretada por los nacionalsocialistas, como la Ley sobre Armas de Fuego y Municiones del 12 de Abril de 1928, que fue decretada por un gobierno anti-nacionalsocialista, pueden leerse después en su totalidad, primero en facsímil y luego en la traducción inglesa [pero no en esta traducción castellana]. Una pequeña información previa, sin embargo, puede ayudar al lector a comprender su significado.

     Después de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial (un fracaso en el cual los judíos de Alemania jugaron una no pequeña parte, desmoralizando el frente doméstico con demostraciones y otras actividades subversivas, muy similarmente a como lo hicieron en EE.UU. durante la guerra de Vietnam), el Káiser abdicó, y los liberales y los izquierdistas se apoderaron del control del gobierno en 1918. Hitler, que se estaba recuperando en un hospital militar de un ataque británico con gas tóxico que lo había cegado temporalmente, tomó la decisión de entrar en política y luchar contra los traidores que él sintió que eran responsables de la aflicción de Alemania.

     La tendencia de los nuevos gobernantes de Alemania después de la Primera Guerra Mundial era muy parecida a la de los liberales en EE.UU. hoy: ellos promovieron el cosmopolitismo, el internacionalismo y el igualitarismo. Hacia 1923 las condiciones económicas en Alemania se habían hecho catastróficas, y había mucho malestar público. Los comunistas habían hecho importantes invasiones en el movimiento de los trabajadores y eran una amenaza creciente para el país.

     Hitler en efecto había entrado en la política, y sus nacionalsocialistas combatieron a los comunistas en las calles de las ciudades de Alemania, y gradualmente llegaron a ser vistos por muchos alemanes patrióticos de la clase obrera y de la clase media como la única fuerza que podría salvar a Alemania de una toma comunista del poder y la ruina total. Los nacionalsocialistas de Hitler siguieron ganando reclutas y fuerza durante los años '20. Los comunistas, con la ayuda de la Unión Soviética, también siguieron creciendo. La situación política se hizo cada vez más inestable cuando el gobierno perdió el apoyo popular.

     La respuesta del gobierno fue acentuar considerablemente las restricciones de los derechos de los ciudadanos alemanes a tener y portar armas. La Ley sobre Armas de Fuego y Municiones del 12 de Abril de 1928 fue el esfuerzo más sustancial en este aspecto. Esta ley fue decretada por un gobierno de centro-izquierda hostil a los nacionalsocialistas (el gobierno estaba encabezado por el Canciller Wilhelm Marx y consistía en una coalición de socialistas —incluyendo a muchos judíos— y centristas católicos).

     Cinco años más tarde, en 1933, los nacionalsocialistas estaban en el poder, Hitler encabezaba el gobierno, y la amenaza comunista fue aplastada con decisión. Los nacionalsocialistas comenzaron a deshacer el daño social y económico hecho por sus predecesores. Alemania fue restaurada al pleno empleo; la degeneración y la corrupción fueron desarraigadas; los judíos y sus colaboradores fueron removidos de una faceta de la vida nacional tras otra, y el pueblo alemán entró en una nueva era de libertad, salud y prosperidad nacionales.

     Finalmente, en 1938, el gobierno nacionalsocialista se movilizó para promulgar una nueva ley de armas de fuego para sustituír a la que habían decretado sus opositores diez años antes. Los puntos centrales de la ley de 1938, especialmente los que se aplicaban a los ciudadanos comunes más bien que a los fabricantes o distribuidores, eran:

• Las pistolas podían ser compradas sólo con un Permiso de Adquisición de Armas (Waffenerwerbschein), que debía ser usado dentro de un año desde la fecha de su emisión. Las pistolas que se cargaban por el cañón estaban eximidas de la exigencia de permiso. (La ley de 1928 había requerido un permiso para la compra de armas largas también, pero los nacionalsocialistas eliminaron esta exigencia).

• Quienes tenían permiso para llevar armas (Waffenschein) o una licencia para cazar no necesitaban un Permiso de Adquisición de Armas para adquirir una pistola.

• Una licencia para cazar autorizaba a su portador para llevar armas de caza y pistolas.

• Armas de fuego y municiones, así como espadas y cuchillos, no podían ser vendidos a menores de 18 años. (El límite mínimo de edad había sido los 20 años en la ley de 1928).

• Quienquiera que portara un arma de fuego fuera de su vivienda, su lugar de empleo, su lugar de negocios o su propiedad cercada, debía llevar consigo un Permiso de Armas (Waffenschein). No se requería de un permiso, sin embargo, para llevar un arma de fuego a un campo de tiro aprobado por la policía.

• El permiso para adquirir una pistola o portar armas de fuego sólo podía ser otorgado a personas cuya honradez no estaba en cuestión y que podían demostrar una necesidad de un permiso. En particular, un permiso no podía ser otorgado a:

1. personas menores de 18 años;

2. personas legalmente incapacitadas o mentalmente retardadas;

3. gitanos o vagabundos;

4. personas bajo supervisión policial obligatoria (es decir, en libertad condicional) o temporalmente sin sus derechos civiles;

5. personas condenadas por traición o alta traición o conocidas por estar involucradas en actividades hostiles hacia el Estado;

6. personas que por asalto, ofensas, ruptura del orden público, resistencia a la autoridad, ofensa criminal o delito de menor cuantía, o violación de la ley de caza o pesca, hubieran sido legalmente condenadas a prisión de más de dos semanas, si no hubieran pasado tres años desde su salida de la cárcel.

• Se prohibía la fabricación, venta, transporte, posesión e importación de lo siguiente:

1. armas de fuego "truculentas", diseñadas para ocultar su función (p.ej., bastones-armas de fuego y pistolas de hebilla de cinturón);

2. cualquier arma de fuego equipada con un silenciador y cualquier rifle equipado con un reflector;

3. cartuchos de calibre .22, balas de punto hueco (hollow-point bullets).


     Esto es lo esencial. Numerosas otras disposiciones de la ley estaban relacionadas con fabricantes de armas de fuego, importadores y distribuidores; con la adquisición y transporte de armas de fuego por parte de policías, militares y otro personal oficial; con los honorarios máximos que podían ser cobrados por los permisos (3 marcos); con los turistas que llevaban armas de fuego a Alemania, y con las multas y otras penas que se imponían a las contravenciones.

     Los requisitos de "confiabilidad" y de demostrar la necesidad al solicitar un permiso son problemáticos, pero debería ser notado que aquellos fueron simplemente heredados de la ley de 1928: ellos no fueron formulados por los nacionalsocialistas. Bajo éstos, estas exigencias fueron interpretadas liberalmente: toda persona que no caía en ninguna de las categorías prohibidas mencionadas, era considerada de confianza, y una afirmación del tipo "a menudo llevo grandes sumas de dinero", era aceptada como una prueba de la necesidad.

     Las prohibiciones de rifles equipados con reflector y de munición de calibre .22 de punto hueco estaban basadas en consideraciones de que los primeros no eran deportivos cuando se usaban para la caza, y los segundos eran inhumanos [por sus grandes estragos].

     Note, como ya se mencionó anteriormente, que los dos tipos separados y distintos de permisos se referían a: un Permiso de Adquisición de Armas (Waffenerwerbschein), requerido sólo para comprar una pistola; y un Permiso de Armas (Waffenschein), requerido para llevar cualquier arma de fuego en público. De manera bastante interesante, como también fue mencionado, una licencia para cazar podía tomar el lugar de ambos permisos.

     Con lo que ha leído, usted comprenderá que fueron los enemigos de Hitler, y no Hitler mismo, los que deberían ser comparados con los abogados del control de armas en el Estados Unidos de hoy. Tanto entonces como ahora fueron los judíos, no los nacionalsocialistas, los que querían que se restringiera el derecho de la gente a la auto-defensa. Usted comprenderá que aquellos que continúan afirmando que Hitler fue un confiscador de armas son ignorantes o deshonestos. Y usted entenderá que no fue sino hasta 1945, cuando los vencedores comunistas y democráticos de la Segunda Guerra Mundial hubieron instalado gobiernos de ocupación para gobernar sobre los alemanes conquistados, que a los ciudadanos alemanes les fue final y completamente negado el derecho a la autodefensa armada.–



No hay comentarios:

Publicar un comentario