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miércoles, 16 de mayo de 2012

Miguel Serrano - Sobre el Gólem y su Creador


     Del libro de Miguel Serrano "Manú. Por el Hombre que Vendrá", publicado en 1991, hemos transcrito ahora dos secciones de su Tercera Parte (págs. 168-174 y 181-186), dado el interés y vigencia que tienen, transcurridas ya dos décadas desde su escritura. Ambos fragmentos son un ejemplo de la fluidez y lucidez de la prosa de Serrano, y ambos compendian muchas de las ideas centrales de este libro. Hemos tenido siempre a la vista un ejemplar escaneado del original, y debemos advertir que circula una edición de este libro en pdf (ofrecida para su descarga incluso en sitios que se supone confiables), no escaneada sino su puro texto, que está corrompida, donde le han suprimido, agregado y reemplazado textos, hecha al parecer por gente de la que Serrano no se refiere en buenos términos. Por nuestra parte, lo único que hemos corregido es poner cada vez que aparece la palabra "Jehová", la palabra Yahvé, y ello por la simple razón de que "Jehová" es una palabra que recién se inventó en el siglo XVI y que los judíos jamás han empleado para referirse a su amo, siendo producida por ellos para uso del ganado estúpido (a partir de las traducciones bíblicas a las lenguas europeas, fuera del latín). Los católicos saben bien que Yahvé es el nombre más probable del demonio, siendo los ignorantes y los evangélicos quienes siguen usando la otra palabreja.


Saverio Tenuta - Der Golem




EL  GOLEM

      La sustancia del Enemigo es la inteligencia racional. Se podría por ello concluír que el pensamiento racionalista de los terrestres es como agregado demiúrgico, una trampa por medio de la cual el Demiurgo los retiene encadenados. Es inútil, por ello, pretender vencerlo valiéndose de la inteligencia únicamente. El arma eficaz, la sola que el Demonio teme, es el Rayo Sieg, trascendente, la Memoria de la Sangre Pura, el Valor y la Lealtad. La Fuerza Odínica, Urna, Vareno. El Rayo con que Shiva destruyó al Demonio Smara.

     Desde siempre, el Demiurgo se esfuerza por crear algo propio. Y sólo le resulta el plagio, la imitación deformada. Sabe que su astucia encuentra un límite. Cuando los Dioses han descendido a "mezclarse con las hijas de los hombres", el Demiurgo creyó haber logrado la victoria. Pronto se dio cuenta de que era todo lo contrario; el peligro se hacía aún mayor. Llegó a temer por el fin de su existencia ilusoria. Y apuró, entonces, una invención puramente racional y mecánica, el "arma definitiva", que venía preparando por edades, un robot, un muñeco articulado. La Biblia se refiere a ciertos seres extraños, que llama Sheidim, mezcla de hombre y animal. Las tradiciones y leyendas de muchos pueblos hablan de seres artificiales, malignos y corrompidos. Los araucanos relatan que los magos negros, unos seres de sangre impura, que llaman Calcus, han inventado una creatura artificial, Huitralalhue, a quien mandan a cumplir males a distancia. En el zoroastrismo iranio serán los asuras (a = sin; sura = Dios), una suerte de premonición de lo que sería el judío. Son entes no humanos, que en nada se parecen a los que han caído prisioneros del Demiurgo, ni siquiera a los Sudras que en edades remotas han involucionado dentro de la esclavitud, hasta ser parias intocables.

     Los sucesos en el Universo acontecen de un modo opuesto a como la ciencia judía, en especial su psicoanálisis, quieren hacernos creer. Los Dioses, los Arquetipos, no son proyecciones de la mente humana, sino al revés, como Platón lo viera: los hombres son representaciones de los Dioses-Ideas. Por eso el Demiurgo ha corrompido primero a Kronos-Saturno, destruyendo su Sat-ya-yuga, su Edad Dorada. Cerró la "Puerta" de entrada y la "Ventana" de salida, el shakra Sa-has-ra-ra. Y ocultó, así, el Poder de Odín, su Gral, sobreponiéndole la inteligencia racional, la corteza cerebral, que reemplazó al cerebro arcaico, como el continente emergido tras el hundimiento de la Hiperbórea polar (acontecimiento sincronístico), donde sólo actuaba el cerebro antiguo. Convirtió a Sat-ur-no en Sat-án, en Yahvé (Jehová), nacidos cuando Saturno y Rea pierden su Edad Dorada, quedando encadenados al Eje desviado del Polo Norte. Porque Yahvé es una proyección del Demiurgo o Demonio, sobrepuesta a Saturno, una suplantación de este Aion, un Doppelgänger, un doble, una copia, un palimpsesto, una adulteración. Luego, Yahvé ha sido instruído por el Demiurgo para conformar al judío del mismo modo a como Yahvé lo fuera, "a su imagen y semejanza", también sobreponiéndolo y corrompiendo a otro ser preexistente, quizás el "hebreo", o el "israelita" —que no eran el judío—. El judío es un instrumento robótico, dotado de mente racional, como su creador, y compuesto de elementos dispares, extraños; una copia aberrante efectuada sobre la figura de otro ser superior. Se ha sobrepuesto allí una creatura monstruosa, con rasgos de animales totémicos —el Sheidim bíblico— más una mezcolanza del beduino semita y nómade, del abrahamita, del edomita, del siríaco, del hitita, etcétera. Para que esa cloaca gentium pueda "moverse" se hará necesario también mezclarla con sangre amorita, aria, con los hebreos de David y Salomón (si alguna vez existieron). Curiosamente, necesitará de esta sangre para poder "energetizar" su continuo impuro, especialmente en los rabinos, que no se mezclan mayormente, manteniendo la "pureza de esa impureza", por así decir; los rasgos acentuados de un Sheidim, de un vampiro exangüe, gracias a la absorción telepática de la energía que su pueblo roba a los arios.

     Por esto es un error creer que el judío sea una creatura humana. Así como el Führer es sobrehumano y el Avatãra es divino, el judío es infrahumano, en el extremo opuesto.

     Adolf Hitler lo sabía y lo dijo. Pensó, además, adquirirle a los franceses la isla de Madagascar para desplazar allí a todos los judíos europeos. Madagascar se halla en el Océano Índico y es un resto del Continente sumergido de Lemuria, donde se cree existieron los Sheidim, esos seres mitad animal, los "lemures", como se les llama, seres monstruosos. Hitler pensó devolver a los judíos a un hábitat más propicio, para que ahí establecieran una residencia aparte, que hasta la fecha no poseía.

     La "fabricación" del judío, arma mortífera del Demiurgo, encargada a Yahvé, se realiza del mismo modo a como el Demiurgo ha sobrepuesto Yahvé-Satán a Saturno; sobrepone el judío al hebreo. De semejante manera el Rabí Low inventa el Golem, en Praga, un muñeco mecánico, de artificio, imitado del hombre y al que da vida usando una fórmula de la Cábala judaizada. Lo envía a cumplir tareas a distancia. Es una máquina, el primer robot de Praga, donde luego Carel Kapec imaginara otros. Un cuadro sobrepuesto a otra tela. Adentro no tiene nada, quizá sólo un mecanismo de relojería. Así deberá ser el judío, pues, la mente racional de Yahvé es como la del Demiurgo: repite sus esquemas, sin inspiración ni variaciones. El judío es un Golem. Tiene la forma de hombre, pero adentro será un reptil, un animal, como en esas películas judías de ciencia ficción sobre los extraterrestres. Se le ha revestido con piel humana y vísceras de seres muertos, como a la creación del doctor judío Frankenstein. La sangre la succiona de seres vivos. Es una máquina cibernética, un mecanismo robótico conectado a una gran pila, o fuente energética, que él mismo ayuda a alimentar, y que ha llamado Yahvé, otro monstruo cibernético, otra máquina.

     El gran error que cometen los humanos y también los guerreros de esta Guerra Sacra, es pensar que se enfrentan a un semejante. No es así, porque luchan con una invención mecánica, un robot genético; monstruo sin alma, sin vida propia.

     Los judíos son también los promotores de las películas de ciencia ficción y de la leyenda de Drácula. Gozan mostrándose a ellos mismos en su más secreta realidad; en su orgullo y soberbia sin límites, en su total desprecio por los humanos, por el animal-hombre, están seguros de que éstos jamás se darán cuenta de la verdad, porque carecen de órganos para descubrirla, pues los tienen hipnotizados, confinados en sus cárceles, envueltos en sus redes infernales.

     ¿Cuál es la energía que alimenta al judío, permitiéndole perdurar más allá de los límites que impone la entropía biológica al resto de los mortales y que se acelera con el mestizaje en el Kaliyuga?. Creemos haberlo señalado: se halla conectado a un centro energético poderoso: Yahvé-Saturno, Señor del Tiempo. ¿Y de qué se alimenta Yahvé?: Del vaho que produce la fermentación, la podredumbre de los sacrificios humanos. Del halo de la sangre. Así como el Demiurgo se alimenta de los crímenes y destrucciones de su Universo, donde el más grande devora al más pequeño, en las muertes y retornos kálpicos, en los Ragnarök, cuando, como Lobo Fenrir lo devora todo, para entrar luego en el sueño de la digestión, hasta que ese Universo se rehaga en el Eterno Retorno, por causa de la inmortalidad de los Dioses que ha hecho prisioneros. Todo se devora a sí mismo.

     Por esto los judíos están programados para brindar a Yahvé sacrificios periódicos y sangrientos de seres humanos, de preferencia de Vîras semidivinos. En retribución, Yahvé les traspasa una energía que no es humana, procedente de un Universo infrahumano. Mas, para que el mecanismo del judío funcione, esto no basta. Se hace necesario el alimento de la sangre del no-judío, del mismo modo que necesita del ingenio creador del ario y de su esfuerzo para mantener y  perfeccionar su habitación en la Tierra. Y mañana, en las colonias extraterrestres, si llegara a tener éxito en sus ambiciones de dominio del cosmos material y visible.

     El cuento de Drácula nos revela la realidad más oculta de estos seres no-humanos. Drácula es la autobiografía del judío. Para su supervivencia vampírica deberá chupar la sangre aria, logrando así prolongar indefinidamente su existencia de Zombi, absorbiendo su mágica sustancia.

     La verdad de los crímenes rituales se halla comprobada históricamente. Quienes creen encontrarse frente a un ser como el resto de los humanos jamás podrán comprenderlos ni creerlos.

     El judío, tal como hoy lo conocemos, se origina hace 2.600 años, cuando Nehemías y Esdrás acuerdan con Yahvé el "Pacto Renovado". Hasta ahí podemos seguirle la pista con relativa certeza. Más atrás, ellos se han encargado de borrar las huellas, falsificando toda la historia hasta nuestros días, de modo que nadie pueda conocer ya la verdad. Tiene ésta que ver con el misterio oscuro de la tribu de Judá, la más mezclada y primitiva, a la vez que con la "desaparición" —tal vez asesinato— de las otras tribus de Israel (posiblemente las doce tribus germánicas, a quien se ha copiado hasta el número), que emigraran del Gobi, tras la destrucción de esa gran civilización. Se han apropiado, además, del nombre "Hebreo" y el vocablo rúnico iniciático Is-Ra-El.

     Con el judío el Demiurgo ha creído poder dar el golpe de gracia a sus enemigos en la Gran Lucha. Mas, como siempre, algo se le ha escapado en el cálculo racional, un cabo ha quedado suelto, porque el judío no es creador. Al igual que su autor, Yahvé, esa "arruga" prototípica del Demiurgo, también el judío, su "repliegue cibernético", sólo copia, plagia, teniendo que valerse del Vîra, del Hombre-Divino, del Héroe; doblemente, como creador y como alimento. No puede ir sin él, de modo que si le destruyera totalmente, él mismo desaparecería. Sólo debe esclavizarle, mantenerle a su servicio, al mismo tiempo que bebe su sangre. Por esto estará siempre expuesto al peligro dramático de que un día su víctima despierte. Por ello vino el Führer, Adolf Hitler, y regresará el Avatãra, como Kalki-Wotan-Hitler: a despertarle para siempre.

     La dependencia se tornará fatal para el parásito, pues nada puede hacer para evitarla. Por eso el judío tiembla, aún hoy, y a cada instante.

     Los sacrificios sangrientos, las masacres y las guerras, se las brinda el judío a Yahvé, como homenaje al Amo. Se guarda para sí la ciencia oscura de la mezcla con la sangre aria, que le permite mantener una apariencia de sangre verdadera en sus venas cibernéticas. Del mismo modo a como el combustible es necesario para que un motor marche, la sangre aria la es para el Golem-judío. Mientras actúen en este Universo visible —y solamente aquí pueden actuar— los judíos necesitarán el combustible de otras sangres y del esfuerzo y energía de los no-judíos, porque, como Hitler decía, son parásitos, y en el más profundo sentido del vocablo.

     Esta trágica y endemoniada situación es un arma de dos filos para el judío, para Yahvé y también para el Demiurgo, puesto que, al final, esa "arma de guerra" podría ser neutralizada por ella misma.

     El drama del judaísmo puede sintetizarse en una palabra: MENTIRA. Todo es falso. Sólo mintiendo podrá hacer perdurar ese gran engaño, su falsificación, su corrupción. "La verdad del judío es la mentira orgánica", decía Alfred Rosenberg.

     Los rabinos, esos dráculas satánicos, deberán mantener el más férreo control sobre su pueblo de robots genéticos, en sus sinagogas y kahales, graduando la mezcla gregaria de las sangres a objeto de que la absorción de sangre aria no supere el porcentaje permitido, por temor a desjudaizar al judío, aniquilando así el continuo impuro, con el riesgo arquetípico de que el Golem se vuelva contra su constructor, Yahvé, y se puedan destruír ambos, como en la historia del Rabí Low y también de Frankenstein. Los rabinos, esos magos negros de una ciencia genética satanizada, sacerdotes diabólicos de una Religión de Sangre corrompida, mantienen para ellos el secreto del Continuo Impuro, sin mezcla casi (el rabino se mezcla poco), en lo que bien podría llamarse la "pureza de una anti-raza y de una anti-sangre", perdurando por milenios, gracias a la asimilación telepática de la energía de su propio pueblo, al que permiten supervivir por medio de la técnica de la "mezcla graduada", para que la energía persista y el plagio monstruoso no se acabe. Y los rabinos perduran como las reinas de las abejas en sus colmenaskahales— por hacinamiento y explotación de los zánganos.

     Los rabinos conocen el valor de la sangre aria. En ella se encuentra aún la virtualidad odínica, el Misterio del GralSang-real, Sangre Real—, la divinidad de la realeza, la realeza divina, la divinidad de rey —del Rey del Mundo—, y la Nostalgia de Hiperbórea. Adaptándose a los ritos de los pueblos primitivos, ellos beben esa sangre para incorporarse su Poder Divino, su Energía superior, o para corromperlo y debilitarlo, alquímicamente, dentro de su estructura de robot mecánico. Así, al desangrar a un ario, a un Héroe semidivino, pretenden con este "rito" anularle la posibilidad de la resurrección y de la recuperación de su divinidad, que significaría una derrota para el Demiurgo, para su agente, Yahvé, y para su pueblo cibernético.

     Este objetivo han pretendido cumplir los asesinatos y desangramientos de los hitleristas vencidos en Nürenberg, la masacre de los jóvenes nazistas chilenos de 1938 —a quienes les "bebieron la sangre", como se dice en un poema escrito por uno de sus camaradas— y el asesinato y desangramiento de Rudolf Hess en Spandau (también con una "marca" en el cuello, la "marca" de Drácula). Se ha cumplido en todos ellos el rito satánico.

     Sin embargo, han fracasado. Los judíos nada saben de otros mundos, ni de los Dioses paganos y sus poderes. Les es imposible concebirlos. En la sangre pura de los Héroes circula un Poder que los anula, que no pueden aprehender, mucho menos destruír. Actúa instantáneamente ante la sola presencia o cercanía de esos seres impuros, "cerrándose" y protegiéndose, de modo que la sangre aria habrá velado el Rostro y su Memoria, paralizando el ritual satánico, neutralizando su magia negra, al volatilizar su átomo simiente espiritual, de modo que únicamente permanezca la sangre física, "desenergetizada". Sólo será una envoltura líquida, no les servirá de nada. Rudolf Hess ya estaba muy lejos, repentinamente, ya lo estaba. "Más allá de las estrellas". Y habrá sido rehecho en sus años solares y en un cuerpo glorioso, de Vajra inmortal, por las Walkirias (como el Rey Arturo; Herr Thor, Señor Thor), por el Führer y el Avatãra.

     Un rabino, un levita que muere, desaparece totalmente, nada queda de él, se inutiliza para siempre, como un montón de fierros viejos herrumbrados, como el Golem, como Drácula, al ser atravesado su corazón mecánico por una estaca de una rama de la Encina de Wotan. Y esto el judío lo sabe. En su pensamiento racionalista no caben la supervivencia personal ni la concepción de la materia sutilizada, que es el alma, ni la inmortalización de Vâjra, pues no posee su virtualidad, pues no tiene sangre, sino antisangre. Y es por esto que el judío lucha "programadamente", desesperadamente, por la conquista y dominio del mundo material, para llegar a ser su amo absoluto. Nada más que este mundo podrá poseer, aun cuando tampoco lo logrará en definitiva; porque también este mundo se espiritualizará sincronísticamente con el triunfo del Héroe. Ya se ha espiritualizado con Rudolf Hess, aun cuando el mismo mundo no lo sepa...

     El judío aspira a extender su conquista hacia todo el espacio del cosmos visible, hacia lo extraterrestre, por medio de su tecnología racionalista y de sus máquinas, que únicamente le llevarían hasta las cortezas desoladas y vacías de los astros. Y aún para esto necesitará de los no-judíos, pues sólo como parásito podrá avanzar también por la cáscara de los mundos.

     Alfred Rosenberg decía que "si existieran algunos judíos buenos, que los amigos de los judíos dan como ejemplo, son sólo excepciones que se presentan debido a los centenares de años de convivencia con los no-judíos". Este sería el caso de Paul Rée, amigo de Nietzsche, y de Lou Salomé. Cuenta ésta, en sus "Memorias", que Paul Rée se ponía pálido cuando un judío entraba a una reunión a la que él asistía, y la abandonaba casi inmediatamente. "Era patético verle", agrega. Paul Rée terminó suicidándose, como Weininger, quien fuera capaz de concebir la integración de los opuestos. Ellos, receptores de sangre aria —quizá si más de la cuenta—, sintieron el peso, la esclavitud terrible del Kahal, con sus órdenes inapelables de explotar y torturar a los no-judíos, a los goim; de "beberles la sangre". Adolf Hitler afirmaba que "un mestizo de judío, aun transcurridos muchos siglos de mezclarse con arios, podría reproducir un individuo con las características típicas del judío". Así y todo, cuenta Kubizeck que cuando Hitler supo que un doctor judío de Linz, que había atendido a su madre, se hallaba encarcelado, le puso en libertad inmediatamente.

     Yo también he tenido interesantes experiencias con judíos, siendo la más reciente con un Embajador de Israel en Yugoeslavia, cuando yo representaba a Chile en ese país. Era un ser profundo y culto. Conversábamos de los árboles de los bosques de Belgrado. Un día yo le relaté "una conversación" con una encina. El debió partir de regreso a Israel; pero en una visita que hiciera de retorno a Yugoeslavia, como miembro de una delegación de su pueblo, lo primero que hizo fue consultar por mí, diciendo que quería verme... Y me preguntó por "mi Árbol".

     A León Degrelle le salvó de ser raptado en España, por un comando del "Mossad", un judío a quien él ayudara en Bélgica.

     Pienso en la explicación de Alfred Rosenberg. Y digo que mi posición, como la del Führer, nada tiene que ver con las excepciones sino con el planteamiento general del Combate, en el que el Robot Judío, el Kahal, Yahvé y el Demiurgo, son implacables, inflexibles, duros y crueles como el hierro del Kaliyuga de que están conformados.

     La aserción de Hitler de que el judío se repite a través de las centurias es comprobada con los "marranos" españoles en América. A pesar del tiempo transcurrido, la desesperación producida por el choque de la anti-sangre con la sangre del goim les arrastra al alcoholismo y al suicidio. Es la rebelión, el estertor agónico de esa anti-sangre. Pues no basta con la conversión de un judío ortodoxo y talmudista al cristianismo, que es también religión judía, para dejar de serlo.

     Otro caso típico de un judío (aunque se sintiera de origen jázaro) es el de Arthur Koestler. Se suicida junto con su esposa, como antes lo hiciera Stefan Zweig. Es su rebelión in extremis contra el Kahal y su propia condición "robótica", al margen de cualquier pretexto.

* * *

     Después de la "derrota" del Führer germano, Adolf Hitler, en la Segunda Guerra Mundial, guerra que fuera más grandiosa que la del Mahabaratha y en la que el Avatãra ganó perdiendo, el dominio del judío alcanzó su cenit. Pero ya ha empezado a declinar, sin que el mismo ni los "traidores blancos" aún lo perciban con claridad. Antes de lo que pueda creerse, ellos se habrán destruído. Su fin es propiciado por sus crímenes, su soberbia y sus terribles errores. Más el Poder del Avatãra, cuya manifestación se hará cada vez más visible.

     Porque el Avatãra ha estremecido el Universo y su Mito se ha encendido, de modo tal que hoy los niños nacen hitleristas, como decíamos, y hasta en Rusia, sin que se sepa por qué.

     Todo lo que los judíos intenten hacer para que el mundo olvide a Adolf Hitler y a su camarada Rudolf Hess, el Prisionero del Mito, inventando infundios morbosos para destruírlos, no tendrá el efecto deseado, aunque usen la sugestión y el hipnotismo de masas. El Hitlerismo Esotérico triunfará. Su retorno es inevitable. Se impondrá, ayudado por lo mismo que los judíos hacen para combatirlo.

     Yahvé y su Golem se aniquilarán, dentro de su Universo automatizado, junto con la sociedad de las hormigas, que ellos propician. Será el fin del Kaliyuga.




AÑO  CIEN  DE  LA  ERA  HITLERIANA

     Los Guerreros ya lo saben y no debieran olvidarlo nunca: la lucha fundamental no es contra el judío, ni siquiera lo es contra Yahvé. La lucha es contra el Demiurgo, inventor de Yahvé, que es el inventor del judío. Suprema Ilusión es el Demiurgo, producto de Kaos, que se halla detrás de la Nada.

     El judío no es el punto crucial de las involuciones, que no se detendrán con él. Ha inventado el Golem y viene trabajando hace siglos en otra Máquina terrible: el Mesías.

     Un judío, al que se ha llamado "padre de la cibernética", Norbert Wiener, escribió un libro titulado "God, Golem and Company" ("Dios, el Golem y Compañía"). Insinúa que el hombre fue un robot de Dios que se volvió contra su creador y lo aniquiló. Igual pasaría con los hombres, destruídos al final por sus máquinas.

     El sueño judío de la fabricación de un Golem tiene ya milenios. En Praga, en tiempos del Emperador alquimista Rodolfo de Habsburgo, un rabino pervierte la alquimia, utilizando el símbolo de la Resurrección del Arquetipo. El mal se ha producido con el pensamiento racionalista y la dirección puramente materialista que se le imprimiera a la ciencia, desde antes de Copérnico. Aun utilizando el impulso creador del ario, el control viene a quedar en manos del judío. Sus máquinas intentarán reemplazar los automatismos corporales, haciéndonos creer que son puros procesos mecánicos, de "ingeniería biológica y química", cuando en verdad han estado controlados por Dioses Atómicos, así como la "mecánica celeste" la mantienen en función los Dioses Aiones, esclavizados hoy por el Demiurgo.

     He aquí algo diabólico, espantoso, una involución que ya parece imposible de poder detener. Estudiando las abejas, las hormigas, en especial la vida —si así se pudiera llamar— de las termitas, nos espantamos pensando dónde podría llegar el hombre, los animales-hombres, y junto con ellos los Vîras prisioneros, los Dioses involucionados. Allí se acabó toda individualidad y hasta la inteligencia y libertad personales. Sólo hay trabajo continuo, reproducción y muerte. Sacrificio obligado y miseria de muchos para la infelicidad de todos. Al final, alimento del Demiurgo. Mas, ¿habrá sido siempre así en las termitas?. Se presiente también allí como una inteligencia inicial, que alguna vez fue, como un primer impulso que planificó esa organización perfecta, tal vez de un solo individuo, o de una élite, que luego desapareciera, perdurando nada más que el automatismo. Es posible que las termitas, las hormigas, las abejas, en muchos millones de años, en otros Manvantãras, hayan sido también Dioses, seres divinos, hechos prisioneros por el Demiurgo, involucionando en lo que actualmente son. Y sería posible que también los animales-hombres de hoy y hasta los Vîras aprisionados, los "traidores blancos", los arios colaboradores de los judíos, sean transformados en hormigas antes de que este mismo Yuga termine, reducidos en su tamaño físico, como ya lo imaginara el escritor judío Kafka. Y al comenzar un nuevo Kalpa.

     Entre las hormigas, entre las termitas, la inteligencia e iniciativa individual es un crimen que se paga con la destrucción inmediata. En las sociedades colectivistas marxistas se intentó alcanzar el mismo estadio. Un film alemán genial, de los años treinta, "Metrópolis", trata este fatídico tema, dándole una solución nacionalsocialista. Mas, el experimento marxista ya no es necesario para sus creadores. Fue calcado del Kahal judío, donde los seres de esa anti-raza son controlados desde que nacen hasta que se extinguen, dirigidos, además, en su mecánica genética —o genética de la mecánica—. El burdo experimento marxista de la Rusia sovietizada ha venido a perfeccionarse en el más sutil control liberal-capitalista, con la cibernética, los computadores y los cerebros electrónicos, lográndose en forma mucho más sofisticada el mismo fin del marxismo, sin resistencia y sin casi ser notado. Es así que es posible que el socialismo marxista-leninista desaparezca por completo, o bien se lo deje únicamente para aquellas regiones subdesarrolladas del llamado "Tercer Mundo", incluída América Central y del Sur, donde los esclavos no tendrán escapatoria por ningún lado. El marxismo soviético ha entrado hoy en un período de adaptación y endulzamiento a objeto de hacerlo más aceptable en estas zonas, que ya han sido consideradas, en jerga militar, como "áreas de abastecimiento y acarreo", productoras de materias primas y mano de obra barata [1].

[1. Esto fue escrito antes de los sucesos en la Rusia Soviética, en toda la Europa Oriental y de la reunificación de Alemania, dirigidos desde un Centro único mundial, a objeto de apresurar el control de este planeta en una sola mano, y su entrega al Supercomputador, o Mesías de Sión].

     Por ser Yahvé una máquina del Demiurgo y el judío una máquina de Yahvé, la cosa no se va a detener ahí. El judío está a punto de inventar su Golem, ponerlo en movimiento, al fin. En "Los Protocolos de los Sabios de Sión" se nos habla del Mesías, del "Rey del Mundo" de los judíos, que ellos preparan desde milenios. Julius Evola no cree mucho que éste sea un proyecto judío, pensando en un agregado que tendría su origen en el sueño templario de un Rey del Mundo, de estirpe sacra merovingia, que no correspondería al estilo judío; habiendo sido intercalado en "Los Protocolos" por masones, o por el "Priorato de Sión", que tuviera un común origen con los templarios y luego se separa. "Los Protocolos" son firmados por un "Maestro del Grado 33".

     Mas, no nos olvidemos que los judíos plagian. Aun cuando el "Rey del Mundo" fuera un aporte de logias masónicas, con participación de "traidores blancos" y de la Iglesia Católica judía, que aportará su Mesías judío, Jesús, con el sueño de la Parusía, de su retorno al final de los tiempos, que los cristianos han tomado de la leyenda hindú de Kalki, los judíos se han incorporado también en el Mito mesiánico, con su Golem.

     Existiría, así, una pugna secreta al presente entre las logias masónicas de "traidores blancos", las iglesias cristianas, la Iglesia Católica de Roma y la logia puramente judía, "B'nai B'rith", más los rabinos de la Gran Sinagoga, sobre quién y cómo sería el Mesías de Israel (que sea de Israel, no hay discusión). Es posible que los primeros, incluyendo el Priorato de Sión, estén por un Mesías tradicional, algún Rey degenerado inglés, español, o austríaco; o bien, lo que es aún más siniestro, por la fabricación de un ser alquímico, con los rasgos típicos de un judío, un homúnculo in vitro, trabajado al presente en el seno de las logias masónicas, con el aporte de los conocimientos secretos existentes en las cámaras subterráneas del Vaticano y que esos judíos disfrazados, la curia católica, robaran en dos milenios de saqueo universal.

     Los judíos propiamente tales, entre los que se incluye a los verdaderos dueños del capital internacional, los patrones de las altas finanzas y de todo el sistema liberal-capitalista, como asimismo del comunismo marxista, pensarían que el Mesías deberá ser el Golem, un super Robot, un Cerebro Electrónico, un Banco de Datos, de Empadronamiento Universal y de transferencia de códigos informativos, de consumo, de capitales y de Poder, sin un solo sentimiento, puramente racional, alimentado con la energía electrónica, que es el "aliento de Satanás", del Aion Saturno, prisionero y corrompido, la electricidad, el "electrón" que ese Golem-Robot entrará a controlar y dirigir, poniéndola totalmente a su servicio, como a la energía atómica y solar, para gloria y alimento final del Demiurgo.

     Sin embargo, se comprende que la pugna deba ser mayormente aparente, otro fraude, ya que los "traidores blancos", las logias masónicas y las iglesias cristianas y de todo tipo, tendrán que inclinarse ante la voluntad de los dueños del capital y del poder real, los dueños de la "Kábala" y de la Magia Negra, siniestra. La decisión final de los amos, los judíos, podría ya estar tomada a favor del Mesías Electrónico, del Super-Robot Golem.

* * *

     Todas las organizaciones de tipo "mundialista", nacidas tras la primera y segunda guerras mundiales, que fueron guerras judías, están destinadas al fin expuesto. La Sociedad de las Naciones, las Naciones Unidas, la Conferencia de Bretton Woods, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, los Bancos Centrales, la entera economía mundial, las transferencias electrónicas de fondos, el gran computador existente en Luxemburgo, destinado al control de estas operaciones planetarias, conjuntamente con los sujetos que lo hacen posible, las crisis financieras mundiales, el reemplazo del dinero papel y de plástico (tarjetas de crédito) por el dinero electrónico, la capacidad de consumo señalada por signos eléctricos, por el "código de barras", que a su vez será reemplazado por el tatuaje con láser, se dirigen a implantar la sociedad de las hormigas, fin último demiúrgico, su "alimento" ideal.

     Sobre el dinero electrónico he tratado en mi trabajo "Nacionalsocialismo, Única Solución para los Pueblos de América del Sur". La próxima crisis mundial financiera debería estar destinada a la liquidación del dólar y, con él, del "dinero-papel" y su reemplazo por otro símbolo judaico del poder, de distribución del consumo, controlado y racionado por algún cerebro electrónico, el verdadero Mesías de Judá.

     Que el marxismo y el capitalismo han tendido al mismo fin, nadie mejor que nosotros, los chilenos, podemos saberlo hoy. El gobierno marxista de Salvador Allende expropió los campos; la dictadura militar de Pinochet, con su liberalismo económico, su "monetarismo" y su "economía social de mercado", los endeudó a la Banca usurera, de manera que la tierra ya no pertenece a sus dueños. Del mismo modo, el país se halla endeudado a la Banca internacional, de forma tal que ya no se pertenece a sí mismo. Los resultados son idénticos, porque detrás de ambos sistemas se halla un amo: el judío.

     Ha sido éste un trabajo de milenios, desde que la astucia demiúrgica inspirara esa arma de magia negra al judío: el interés del dinero (Ver el libro "Contra la Usura"), que sólo pudo venir a ser anulada por la economía genial del Hitlerismo, al reemplazar el patrón oro por el patrón trabajo, la fe y la voluntad del hombre. Así se produjo el milagro. Todas las predicciones spenglerianas sobre una decadencia irreversible de las civilizaciones, como ley orgánica-mecanicista, tan favorables al interés del judío, ya que no tomaban en cuenta para nada su conspiración destructora como factor fundamental de la decadencia, fueron anuladas de una plumada por Hitler. La entropía del tiempo, la gravedad, la inercia, fueron neutralizadas en la neguentropía, nacida de la Energía del Rayo, de la Runa Sieg, en la pureza de la sangre, en su Memoria Odínica, y que el Führer llamara el "Triunfo de la Voluntad".

     Al igual que el psicoanálisis, la economía como ciencia no ha existido jamás, siendo una invención, un arma del judío. Lo que existe solamente son la voluntad y la fe del hombre capaz de proyectarlas. Todo lo otro es engaño. Lo único que cuenta es el hombre y su trabajo creador. La imaginación creadora del Vîra, producto de su sangre pura, hiperbórica.

     Así, Adolf Hitler logró revertir el proceso de la involución, para crear el Superhombre. Y fue el Avatãra que trajo a este mundo el Yuga de los Héroes.

* * *

     Como hemos dicho, el judío no puede llevar adelante su enorme conspiración sin la colaboración de los traidores no-judíos, ya sea que la logre voluntariamente o por la fuerza, por el "miedo a la miseria", como aconsejan "Los Protocolos de los Sabios de Sión". Tampoco el Demiurgo puede hacer nada sin los Dioses prisioneros y sin los "Ángeles Neutrales". Así como los judíos soviéticos y los judíos norteamericanos han necesitado de los sabios alemanes hitleristas para sus inventos de postguerra, Yahvé y sus judíos son incapaces de realizar sus planes sin los "traidores blancos".

     Desde siempre los rabinos, en sus sinagogas y en sus ghettos, vienen practicando extraños rituales de magia negra, a los que incorporan conocimientos robados de la Kábala aria, que transforman en Cábala judía, con el objeto de manejar a los no-judíos, obligándoles a colaborar en su planes de dominación mundial. La fabricación del Golem tendría esa finalidad, que hoy amplían con sus robots y sus "ordenadores" electrónicos que van restando toda iniciativa y capacidad individual inteligente a los humanos. Desde los años veinte los judíos vienen trabajando con una máquina infernal, perfeccionándola (algo de esto pudo verse también en el film "Metrópolis", donde se inventa un robot, un Doppelgänger de un ser humano, además de la televisión) con la utilización de partículas subatómicas, rayos "psicotrónicos" de ondas psíquicas, electromagnéticas, como la luz y las microondas, destinadas a interferir o insertarse en la actividad cerebral, cambiándola. Se podría "leer los pensamientos" y también actuar sobre la mente-cerebro, dando una "orden", semejante a como el cerebro comanda a los órganos físicos, sin que nosotros seamos conscientes de estos estímulos. Podríase ahora imaginar que esta "máquina" dirige sus rayos en una frecuencia individual, en combinación con las claves existentes en los códigos de rayas de las tarjetas de crédito y las claves de las modernas cédulas de identidad, con el empadronamiento electrónico y hasta con el código genético del individuo, o de todo un pueblo, que se pretende manipular. Sabemos que los mormones, por ejemplo —que trabajan en combinación con servicios de inteligencia de una gran potencia imperialista judaica—, tienen empadronado a todo Chile, con la anuencia del Gobierno Militar que nos controló por dieciséis años. Del mismo modo a cómo un órgano obedece al cerebro, así el cerebro obedece a estos rayos, magnetizado, hipnotizado por una voluntad mecánica, sin dejar huellas ni darse cuenta de lo que sucede. La primera señal perceptible podría ser una leve sensación de mareo y de sueño; luego la víctima dejará de notar algo más, perdiendo poco a poco su claridad e independencia, sin ser consciente de que no es ya dueño de sus pensamientos ni de sus actos. Los pensamientos le son extraídos, procesados y vueltos a colocar en su cerebro. El los "pensará" como propios, creyendo que los produce; pero son pensamientos que han sido tergiversados y se hallan dirigidos desde afuera, pensados por otro... por su Enemigo.

     Es de este modo como se habrían conseguido las declaraciones de culpabilidad de Rudolf Höss, el Comandante SS que estuviera a cargo del Campo de Concentración de Auschwitz. Hasta que logró "despertar" y se retractó. Lo mismo sucedió en los grandes procesos de Stalin. Esos rayos también pueden ocasionar la enfermedad y la muerte, sin que el crimen llegue a descubrirse. El hijo de Rudolf Hess sufre un ataque cerebral un día antes de una conferencia de prensa, donde habría dado a conocer los resultados de una segunda autopsia del cadáver de su padre, que probaría su asesinato. A nivel colectivo, los efectos de esos rayos son también letales, combinándose con los "mensajes subliminales" de la televisión, la propaganda interesada y las drogas que facilitan el empleo de la sugestión en la psiquis de las multitudes y que son introducidas en las bebidas y en la farmacopea, que los judíos controlan mundialmente; hasta en los alimentos. Y era a esto a lo que Rudolf Hess se refirió en sus extraordinarias declaraciones de la Torre de Londres, repetidas en el Proceso de Nüremberg, sobre "hipnotismo a distancia, facilitado por drogas". Los dirigentes y jefes de los gobiernos mundiales, incluídos los que traicionaron en Alemania, estaban "hipnotizados", según él.

     La pérdida de la guerra en Vietnam, derrumbándose ese enorme poder en sólo dos semanas; el caso de Watergate; la caída del Sha de Persia; la increíblemente estúpida guerra entre Irán e Iraq; la salida de Marcos, en las Filipinas, y lo que hoy mismo está sucediendo en la Rusia Soviética y países del Este europeo, más también la increíble pérdida del plebiscito por el General Pinochet, en Chile, son demostraciones del trabajo de esa "Máquina" de partículas subatómicas, de Rayos "T". Un plebiscito nunca se hace para perderlo. Hitler los ganó todos, con un noventa y cinco por ciento de los votos a su favor. Manejando esa "Máquina", los servicios de inteligencia de la "CIA" y del "Mossad", desde la Embajada de Estados Unidos en Santiago, desde una sinagoga u otro lugar seguro y estratégico, "hipnotizaron" a Pinochet, a su familia y a sus más cercanos colaboradores, incluído el mismo Ejército, para convencerle de que ganaría el plebiscito, cuando era claro y visible que lo perdería. El "superconductor" de esa energía hipnótica fue un judío [Sergio Melnick] instalado por Pinochet (obligado a instalarlo, teledirigido) en el Ministerio más importante del país, el de Planificación (ODEPLAN).

     La "Máquina" se llamaría Takion, por los rayos "T", de partículas subatómicas que proyecta y por el nombre de su descubridor, Nicolás Tesla. Es más seguro que la idea sana y original habrá emanado de un no-judío. Pero es un arma de guerra terrible, también para ser usada en tiempos de paz aparente, de efectos espantables, como se ha podido ver. Ella se está usando hoy de modo permanente, para poder mantener vigente el tema del holocausto de seis millones de judíos, que los no-judíos, convenientemente trabajados e hipnotizados, ya no discuten, dándolo por un hecho, junto con la existencia de las "cámaras de gas", aunque se les pruebe lo contrario, como es el caso del "Informe Leuchter", realizado por un grupo de ingenieros norteamericanos de la más importante firma mundial de especialistas en la construcción de cámaras de gas. Su conclusión es que nunca las hubo en Auschwitz, ni en ningún otro lugar de Alemania. Pero los rayos "T" han logrado que se siga creyendo en su existencia.

     En mi ensayo sobre "Nietzsche y el Eterno Retorno", publicado hace ya catorce años, me refería a esas partículas subatómicas, de cualidades fantasmales, los "neutrinos", sin propiedades físicas ni carga eléctrica, ni masa; no son atraídas por la gravedad, ni por un campo eléctrico ni magnético; pasan a través de todo, del átomo y su núcleo. Han sido imaginadas por el investigador. Pasan a través de nuestro cuerpo, como si fuéramos nosotros los que no existimos, los imaginarios. Viajan a la velocidad de la luz y se originan, al parecer, en la Vía Láctea, en las "gotas de leche de la Diosa Hera", allí esparcidas, como lágrimas causadas por el Demiurgo. Cabe preguntarse: ¿Existirían también los "mindones" (de mind, mente, en inglés), partículas aún más veloces que la luz, puro pensamiento ya, situación espiritual y que vendrían a ser las partículas que la "Takion" apresa y procesa, para devolverlas luego a su "hogar" circunstancial, la mente-cerebro de un individuo, un mero recipiente?.

     He aquí la corrupción de la ciencia quántica, descubierta por arios y satanizada por los judíos.

     Se ha inventado una "Máquina" diabólica. Sin las máquinas, el judío no va a ninguna parte. Y con ellas, tampoco.–



5 comentarios:

  1. Buen blog. Sólo le falta ser más conocido. Saludos.

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  2. Buena selección de textos, muchas gracias
    Cada vez toda información confluye y encaja por si sola, se agradece la diversidad de fuentes (no solo ligadas al nacional-socialismo) que permite contrastar los temas desde diversas perspectivas; me refiero a las notables coincidencias entre Don Miguel Serrano y las " nuevas " informaciones sobre los reptilianos, annunaki etc.

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  3. Un gran guia Serrano, un buen trabajo hiciste, saludos.

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  4. Uno de los grandes lo bueno es que el en sus libros hace muchas referencias a otros autores que estan en la misma lucha, a pesar que muchos ya estan muertos su legado continua, la lucha persiste y no parara uniendo cabos e ingenieria inversa lograremos decifrar las grandes verdades de la humanidad y la identificacios de los entes de alma maligna que tienen el poder en estos momentos

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  5. 1-¿cuál es la diferencia del concepto de Demiurgo de Platón y los gnósticos?
    Ellos son la misma cosa?


    2-eras / eones de antiguos gnósticos son iguales en los eones / eras astrológicas de Jung?
    ¿Dónde puedo encontrar un vínculo con eones expuestas de edades de platónico y gnóstico mitraismo para hacer una comparación con las tesis de Serrano?

    4-existir universos paralelos? Y hay otros demiurgos?

    Gracias por las respuestas.
    DG

    1-qual è la differenza del concetto di demiurgo in Platone e negli gnostici?
    Sono la stessa cosa?


    2-le ere/eoni degli gnostici antichi sono uguali agli eoni/ere astrologiche di Jung?
    Dove posso trovare un link con esposti delle ere eoni di Gnostici Platonici e Mitraismo per fare un confronto con le tesi di Serrano?

    4-esistono universi paralleli?Ed esistono altri demiurghi?

    Grazie per le risposte.
    DG

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