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viernes, 30 de marzo de 2012

Saman Mohammadi - Sobre la Visión Mítica y Ritual del 11-S


     Ponemos en castellano dos artículos publicados por el sitio que se hace llamar The Excavator (disquietreservations.blogspot.ca), hace nueve meses el primero y hace cinco días el segundo, que tienen en común el tratar acerca del 11-S, y de distinto, el enfocarse en su aspecto ritual primero, y luego como una mitología autorizadora para la creación de la cárcel global. Su definición del mito y de su función es simple y verdadera.



El 11-S Como un
Acontecimiento Ritual de Masas
15 de Junio de 2011




     Desde que supe que los ataques del 11-S habían sido una operación dirigida por el gobierno, he tenido un fuerte deseo de entender aquel acontecimiento fundamental desde tantos ángulos como fuera posible: político, cultural, social y mítico. Podemos revisar a través de la Historia los caminos que ha tomado el terrorismo estatal y averiguar la verdad de ese modo; o examinar los detalles científicos y de ingeniería; o rastrear los orígenes y el crecimiento del maquiavélico movimiento neoconservador y mirar a través del 11-S con la imaginación neoconservadora. El caso es que hay muchos caminos que conducen a la misma conclusión sobre dichos ataques. La mentira oficial morirá a consecuencia de mil heridas, no de un solo puñetazo.

     Últimamente he estado interesado en los aspectos míticos y rituales del 11-S. He estado leyendo los libros de Victor Turner, Edward Shils, Clifford Geertz, David Kertzer, Martin S. Day, Northrop Frye y Edward Said. Turner y Geertz fueron pioneros en el campo de la antropología simbólica e interpretativa. Said y Frye fueron dos de los más grandes teóricos literarios del siglo XX. Un nuevo mundo se abre cuando usted lee a estos autores y se acerca a ellos con la comprensión del 11-S como un acontecimiento ritual.

     Espero poder explicar lo que quiero decir, porque esta información es nueva para mí. He leído en diferentes sitios que el 11-S fue un mega-ritual, y aquello quedó dando vueltas en mi cabeza. No quise meterme frívolamente en aquella área del conocimiento porque yo no sabía por dónde comenzar. Yo sabía de las raíces míticas del 11-S porque había leído a Joseph Campbell y a James George Frazer en la escuela secundaria, de manera que la idea de los mitos del poder no me era extraña, pero la idea de que el 11-S había sido un acontecimiento altamente ritual y simbólico sí que me era ajena. Yo no tenía ninguna comprensión sobre la importancia de los rituales y el papel crítico que ellos juegan en la formación de la sociedad humana.

     Los especialistas míticos en la administración de Bush, en la CIA y en el Mossad no sólo tenían un conocimiento a fondo del terrorismo (efectuado) bajo bandera falsa y de la propaganda de masas, sino que ellos también han leído trabajos de antropólogos culturales, mitólogos, sociólogos, expertos de medios y psicólogos. Estos lunáticos y estafadores son violadores mentales muy informados que están siguiendo los pasos de los antiguos sacerdotes y gobernantes totalitarios. Ellos sabían que no se puede inventar un nuevo mito e implantar una nueva creencia en las cabezas de la gente sin provocar un acontecimiento ritual violento y explosivo como el 11-S.

     Martin S. Day, autor del libro "Los Muchos Sentidos del Mito", dice que hay seis objetivos sociológicos de los rituales culturales y sociales. Los pondré en una lista abajo uno tras otro y añadiré mis propios comentarios después de cada uno (The Many Meanings of Myth, 1984, University Press of America, Maryland. págs. 254-255).

1)   El objetivo número uno del ritual, escribe Day, es "canalizar la emoción en el individuo y el grupo. La emoción amorfa los deja a todos perturbados y confusos, pero el dirigir la emoción puede llevarla a una completa forma y expresión; y de allí a la decisión y a la conformidad". Tomando el 11-S como un ejemplo moderno, podemos ver por qué el Presidente Bush, las autoridades gubernamentales y los periodistas fueron tan rápidos para poner su sello sobre los acontecimientos. George "el Salvaje" Bush, el motor del caos, fue transformado por los ataques del 11-S en un hijo del orden y un hombre de autoridad.

     La administración de Bush fue capaz de aprobar la Patriot Act (Ley Patriota) destructora de la libertad, y de comenzar nuevas guerras, porque Bush era percibido por la gente como responsable, en un período de crisis seria en la vida social de EE.UU.. Aquella percepción pública se extinguió dentro de poco, y la gente comenzó a atribuír más autoridad a Cheney y al lado oscuro, pero la percepción fue muy fuerte en los días y meses después del 11-S. Los ataques generaron una gran aprobación pública para la guerra y la violencia estatal. Bush, así como los otros líderes públicos de Occidente e Israel, desempeñó el papel de conducir las emociones de las personas estadounidenses y de la gente del mundo hacia su propósito concebido en privado.

     Además, la presencia simbólica de Bush en el sitio del 11-S, entre los escombros, no debería ser pasada por alto como un detalle menor en este gran drama mundial. Victor Turner, en su libro sobre los rituales de los ndembu en Zambia titulado "El Proceso Ritual: Estructura y Anti-Estructura", dice en cierta ocasión que hay muchas "oposiciones binarias que se entrecruzan" en los ritos ndembu. "En primer lugar", dice Turner, "está la principal oposición entre el sitio ritual y la selva salvaje" (wild bush), que es más o menos similar a la establecida por Eliade entre "cosmos" y "caos" (Turner, The Ritual Process: Structure and Anti-Structure, 1969, Chicago, págs. 38-39). Podemos ver esta conexión en relación a la tragedia del 11-S de dos modos: Bush como la personificación del orden, erguido sobre el caos, representado éste por los escombros y los despojos en el sitio; y Bush como "la selva salvaje", que representa el caos, siendo trasplantada al sitio ritual de la zona cero.

     Se suponía que el mundo habría de ver a ese orden situándose de nuevo por encima del caos después de los ataques del 11-S cuando Bush estuvo de pie sobre los escombros con un megáfono. Pero en realidad el caos estaba de pie por encima del orden, destruyéndolo y arruinándolo, porque Bush realmente personificó el caos y las mentiras, no el orden y la verdad.

2)   El segundo objetivo del ritual es "minimizar los sentimientos de caos e incertidumbre". Inmediatamente después del 11-S oímos el discurso interminable de un nuevo orden mundial porque era el momento preciso para hablar sobre el orden y el cosmos después de un acontecimiento tan caótico.

     Cuando hay terror en una comunidad la autoridad parece buena y provechosa. No puede haber ningún espacio para cuestionar a los líderes que dirigen el ritual, porque eso rompería la fe de la comunidad y crearía la confusión. En esta cosmovisión, los "teóricos de la conspiración" sólo deberían marcharse, porque se estaría denunciando el ritual del 11-S como lo que es: un gigantesco engaño.

3)   Day dice que el tercer propósito del ritual es "comunicar e instruír". En un ritual las emociones de la gente son exacerbadas y sus mentes pasivas están bajo el control de los líderes del ritual, haciendo el adoctrinamiento y el lavado el cerebro mucho más fácil. El líder incluso no tiene que ser necesariamente un buen comunicador. Bush era un payaso, pero él representaba lo que Clifford Geertz llamó la "sacralidad de la autoridad central", de modo que la gente lo escuchó incondicionalmente y siguió cada una de sus palabras.

4)   El cuarto objetivo del ritual es "crear la unidad de grupo". ¿Qué crea la unidad grupal mejor que un ataque terrorista de masas?. Esto funciona como la magia. La gente naturalmente se une cuando ellos son atacados. Durante esos tiempos las personas que hacen preguntas son consideradas como perversos que están desarmando al grupo y que están estorbando. Ellos deben ser dejados a un lado por el grupo para seguir adelante.

     Los modernos teóricos de la conspiración atacan la irreflexiva identidad grupal colectiva que ha sido creada por los controladores del gobierno estadounidense por medio de mentiras y mitos destructivos, ataques terroristas del gobierno y acontecimientos rituales. La gente que se identifica con el –secuestrado por privados– gobierno estadounidense, sean Republicanos o Demócratas, está enojada con la gente que critica y expone los crímenes del gobierno y las falsas narrativas. Cuando las autoridades dicen que es correcto matar a los "terroristas domésticos", a los "extremistas" y a los "teóricos de conspiración", la gente irracional probablemente matará a los disidentes por dañar la fabricada unidad de grupo, o se quedará silenciosa y mirará para otro lado.

5)   Sobre el quinto propósito del ritual, Day escribe que "el ritual para ser realmente eficaz debe trabajar con conceptos simples (los que, por supuesto, adquieren mucho peso con la carga simbólica), presentados con gracia, dignidad y relativa precisión". Aquí es donde entra el poder de la retórica. Los líderes de los rituales como Bush y Obama deben usar un lenguaje simplificado y elocuente para asentar el argumento de que ellos son buenos y limpios, y que el mal está allá afuera más allá del pueblo, en los bosques, en las afueras de la sociedad, entre los lobos solitarios, los extremistas, los terroristas, los radicales.

6)   El sexto objetivo del ritual es apuntalar la moral pública y vigorizar el espíritu de comunidad. "La supuesta eficacia del ritual", escribe Day, "refuerza la moral y la confianza del individuo y de la comunidad". Según pensadores totalitarios como Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Richard Perle, y otros, los ataques terroristas son necesarios para generar la aprobación pública de las guerras en el extranjero y aumentar la fe de la gente en su comandante en jefe. Uno de los antiguos ayudantes de Bill Clinton dijo algo en el sentido de que los ataques (efectuados) bajo bandera falsa son necesarios para levantar la popularidad y autoridad del presidente Barack Obama.


Del Ritual al Mito: El 11-S diez años más tarde.

     "El mito satisface necesidades psicológicas", escribió Day. "Freud quería que la Humanidad llegara al 100% del principio de realidad, afrontando los hechos sin rodeos y sin evasión; pero él tuvo que admitir que ningún organismo humano puede conseguir aquel objetivo. El hecho puro y la objetividad científica simplemente no pueden satisfacer las diversas exigencias de la psique, no pueden inspirar la confianza en los corazones preocupados o perplejos, y no pueden refrenar el miedo ante lo incierto y lo desconocido. La ciencia debe ser complementada con el mito o, como nuestra época notablemente lo demuestra, la ciencia debe ser mitologizada. La psicología y la mitología son intercambiables" (Martin S. Day, pp. 254-255, y 277.).

     En nuestra época hay un renacimiento del mito. El interés occidental en los mitos antiguos y modernos ha ampliado esta rica área del conocimiento y de la experiencia humana. La civilización moderna está en deuda con las grandes mentes de los siglos XIX y XX que desarrollaron la comprensión humana del mito, los símbolos y el ritual, como Joseph Campbell, Victor Turner, Erving Goffman, Lewis Henry Morgan, Clifford Geertz, James George Frazer, y muchos otros autores.

     Hollywood está lleno del mito, y las mentes maestras chupadoras de sangre que controlan Washington también conocen una cosa o dos sobre los mitos. "La actividad hacedora de mitos en el hombre, por la cual la imaginación organiza y da cuerpo a la percepción", dice Day, "puede ser por lo tanto tan fundamental como sus poderes de observación" (Day, pág. 280). Esta parte mítica de nosotros es antigua y siempre nos acompañará. Pero ha sido mal empleada por los monstruos (freaks) en el poder repetidas veces, desde los antiguos sacerdotes de la Iglesia Católica hasta Stalin y el moderno Estado totalitario. Los actuales terroristas que dirigen Washington han partido de donde anteriores conquistadores sanguinarios quedaron.

     "Quizá la base psicológica esencial del mito", escribe Day, "es el intento de humanización del mundo y el cosmos" (Day, pág. 279). Éste es un megapunto. Los diabólicos controladores de Washington e Israel suministraron al pueblo estadounidense y al mundo una cosmología prefabricada y una narrativa histórica inmediatamente después de sucedido el 11-S. No se podía perder ni un momento. Los halcones de la propaganda despegaron con toda su potencia, equipados con estúpidos temas de conversación y una lógica de "el bien contra el mal". Osama Bin Laden y Al-Qaeda fueron chivos expiatorios, y para millones de personas eso fue suficiente. El pensamiento no fue necesario porque ya estaba fabricada la manera de pensar del pueblo-rebaño por sus líderes hacedores de maldad.

     Aquellos de nosotros que cuestionamos los acontecimientos del 11-S somos percibidos como locos y paranoides porque estamos destruyendo la verdadera razón de por qué hay una guerra contra el terrorismo. La historia oficial del 11-S es considerada como sagrada y central para la concepción del siglo veintiuno de la Historia y la realidad. Hacer trizas ese mito es hacer trizas la organización social y la civilización mundial actuales.

     Un mito es más que una música de fondo o el empapelado en una casa. Un mito le da forma a la estructura del edificio de la casa; el mito constituye los paneles del suelo, las paredes y el tejado, es decir, todo lo que proporciona integridad estructural a la casa. Cuando los mitos de una sociedad son atacados y desestructurados –como el mito sobre los eventos del 11-S–, es la estructura misma de aquella sociedad la que es puesta en peligro y trastocada.

     No podemos hacer trizas la casa de mentiras sin proporcionar un plano para crear la casa de la verdad, una casa más vivaz, más honesta y más libre. La gente se siente amenazada cuando sus mitos son hechos notar por los "teóricos de la conspiración", porque tal descubrimiento socava su seguridad personal y colectiva. En mucha gente la necesidad de una estructura y de seguridad es mayor que su deseo de conocer la verdad.

     Así, cuando hablamos la verdad y hacemos trizas los destructivos mitos de la época actual, debemos prestar mucha atención a las sensibilidades del público y recordar a la gente que todo va a estar bien si se cuestiona el 11-S. El mundo no se acabará; sólo se terminará vuestra actual concepción del mundo. Atenerse a la narrativa mítica oficial sobre el 11-S sólo causará más devastación, más destrucción, más guerras y más locura.




El Nacimiento Artificial del Estado de
Seguridad Planetario: Mito, Ritual y Simbolismo
en la Guerra Global Contra el Terrorismo
25 de Marzo de 2012



I. El mal mira fijamente a la Humanidad a la cara desde dentro de las oscuras profundidades de Washington D.C.


     «La razón es el juicio que concuerda con la escala de valores incorporados por el Creador a la creación, y Satán lo ha rechazado todo: valores, Creador y creación. Su juicio concuerda sólo con su propio orgullo y autoengaño, como ya lo hemos observado en su falsificada visión de Dios, el hombre y la Naturaleza. Así describe Dios el Padre la rebelión demoniaca como una rebelión de la razón: los ángeles caídos...

        "no quieren admitir a la razón como su ley, siendo como es tan justa, ni al Mesías por soberano, quien por el derecho que le dan sus méritos reina" (Milton, El Paraíso Perdido, VI, 41-43).

    La razón, en Milton, está frecuentemente ligada con la libertad. La verdadera libertad, le dice Miguel a Adán, "habita con la razón como gemela, y fuera de la cual no tiene existencia propia" (XII, 84-85). Amor, razón, libertad: los tres están indisolublemente relacionados, y Satán cayó de todos estos tres. "Libremente servimos, porque libremente amamos", dice Rafael, "en esto está nuestra elevación o nuestra ruina, y algunos han caído" (V, 538-41). Satán y Dios están de acuerdo, si es que en nada más, en que "libremente permanecieron los que permanecieron, y libremente cayeron los que cayeron" (III, 102)» [Roland Mushat Frye, "God, Man, and Satan", Princeton University Press, Nueva Jersey, 1960. pág.34].


     La creación de un gobierno dictatorial global por medio de procedimientos secretos, terror y engaño, ha sido un proceso histórico en curso que está entrando en sus etapas finales. Desde 2001 el proceso de transformación política global se ha internado rápidamente en las sombras de la Historia, ocultado de la vista pública por los medios estatales y corporativos globales. Este proceso radical y militarista de dominación global está atado a la ilegítima y maquiavélica guerra global contra el terrorismo, que es malévola en su núcleo.

     La guerra global contra el terrorismo no es una guerra contra terroristas, sino un genocidio de los valores democráticos, de los Estados-naciones soberanos, y de seres humanos inocentes. El argumento de la guerra se apoya sobre falsos fundamentos intelectuales y es completamente carente de moralidad y honor. Funcionarios estadounidenses, israelíes y occidentales han justificado su insana guerra global agresiva lavando el cerebro de sus pueblos con el miedo, y haciendo acusaciones infundadas contra las naciones de Afganistán, Iraq, Libia, Siria, Irán, Paquistán, y otras.


II. Enmascarando el Terror Estatal: Psicología de Marcas, Propaganda de Guerra, Leyendas Culturales, y Cuentos de Hadas para Niños en la Versión Estadounidense del Estado de Seguridad Nacional.

     La historia oficial de la guerra contra el terrorismo es una farsa. Los ataques del 11-S, la cacería de Al-Qaeda, las razones para la guerra de Iraq, la muerte de Pat Tillman, y el anuncio oficial de la misteriosa muerte de Bin Laden, son todos propaganda de guerra, mitos políticos y cuentos de hadas para niños. Estos acontecimientos no resisten el escrutinio. Son mitos y leyendas.

     La verdadera historia de la guerra contra el terrorismo ha sido documentada con gran detalle en la vastedad de Internet por investigadores, académicos, escritores y periodistas-ciudadanos de todo el mundo.

     En 1985 el filósofo y crítico cultural estadounidense William Irwin Thompson dijo que el complejo industrial-militar no puede sobrevivir sin aterrorizar a otras naciones y sin crear nuevos enemigos, un punto que también fue señalado por el ex-oficial de la CIA John Stockwell en su libro de 1984 "En Busca de Enemigos". Thompson escribió en su artículo "Ya Ha Comenzado: La Era Planetaria Es una Realidad Diaria No Reconocida":

    «Ahora, ¿cuál es la cosa más importante en la integración de la defensa para mantener esa economía funcionando?: El enemigo. ¿Cómo usted va a hacer funcionar ese sistema sin un enemigo?. La Unión Soviética es una parte más importante de Estados Unidos que Maine o Dakota del Norte. Nosotros podríamos perder aquellos Estados y realmente estaría bien, pero si perdiéramos a nuestro enemigo, sufriríamos un colapso. Entonces el sistema básico consiste en aterrorizar a los enemigos. Asústelos y luego use su comportamiento agresivo (de ellos) como la evidencia a primera vista de que usted tiene que reforzar su industria de defensa. Entonces usted toma un pequeño país como Nicaragua y dice que estamos amenazados por él, que ellos van a lanzar misiles. Aterrorícelos de modo que ellos tengan que declarar la ley marcial y decir que los estadounidenses los van a invadir. Entonces ellos erosionan sus libertades civiles y usted dice: "¡Ahá!. ¿Ve?: ellos erosionan sus libertades civiles. Ellos son un Estado militarista". Eso ahora nos da derecho a aumentar nuestras tropas y prepararnos para invadir Nicaragua. Es un lazo maravilloso, perfectamente cerrado, que en cibernética es llamado un sistema recursivo: Aterrorice a sus enemigos. Use su respuesta agresiva para estimular su propio sistema, y cuando usted estimula su propio sistema aquello refuerza el paso número uno. Es una perpetua cinta de Moebius de desarrollo económico, donde mientras más usted lo aplica, más esto reactiva la economía y más esto va tras su fugitivo billón de dólares.

    Ocurre lo mismo con el terrorismo. Vivimos en una sociedad de la información a escala planetaria. ¿Quién realmente comprende esto?: los terroristas y las estrellas de rock. Ellos saben que la cultura es información. Ellos saben que usted tiene que manipular la información y que todo es apariencia. Ahora, ¿cuáles ayudas estimulan a los terroristas? Los medios de información, por supuesto. Enfocar toda esa atención los estimula enormemente. Entre ellos hay una colusión inconsciente, un divertido juego de policías y ladrones, donde los reporteros son periodistas y miembros de la civilización y buenos tipos, y los terroristas son una amenaza para la civilidad y todo lo que es decente. Pero, como continente y océano, ellos se alimentan simbióticamente el uno al otro. Los terroristas entienden eso, pero nosotros no lo entendemos mucho todavía porque hemos sido entrenados para pensar en términos de materias separadas, como objetos en el espacio vacío que los contiene. Pensamos: aquí están los tipos buenos y allí los tipos malos. No entendemos esta colusión con nuestro enemigo, y no entendemos cómo la negación es una forma de énfasis.

    Si volviéramos al Antiguo Testamento, podríamos leer en Génesis donde dice: "Oye, Adán, ¿ves esa manzana roja, jugosa, deliciosa, allí?. No la comas". Ahora, ésa es una negación que es una forma de énfasis. El Todopoderoso, siendo omnisciente y muy listo, sabe perfectamente que él ha puesto la idea de comer la manzana en la mente de Adán y, por supuesto, que lo que Adán va a hacer no es sino comerla y culpar de ello a alguien más —proyectarlo en su lado intuitivo. De este modo, los hombres de negocios harán dinero y luego proyectarán su sentimentalismo en sus esposas, o EE.UU. tendrá todo este comportamiento imperialista y lo proyectará en los rusos. Para ponerse más allá de esto, el inconsciente tiene que ser llevado a la conciencia».


     La última frase de Thompson es la más importante, porque apunta a la realidad de cómo los Estados terroristas estadounidense e israelí manipulan psicológicamente la mente colectiva global para legitimar sus políticas de desestabilización contra naciones inocentes, mientras estigmatizan a los que dicen la verdad sobre el 11-S.

     El asunto de la conciencia está en el núcleo de los acontecimientos y el debate del 11-S. Los medios de información predominantes funcionan como una máquina en su supresión del inconsciente político, de la conciencia pública y del lado oscuro del Estado militarista en EE.UU.. El público general, sin tener en cuenta la lealtad política partidista, también es como una máquina, pero, a diferencia de los medios, es una máquina que no es consciente de sí misma.

     La etiqueta "teoría de conspiración" es usada como una muletilla psicológica que hace más fácil para la gente suprimir la realidad del mal en el gobierno estadounidense, y evitar hacer lo que el psicólogo Carl Jung aconsejó, que es integrar el lado sombrío de la vida en nuestro consciente y enfrentar la oscuridad de la existencia. Los negadores de la verdad del 11-S ni siquiera consideran la idea de que éste fue un trabajo interno, porque ellos dicen que la posesión de tal conocimiento los pone en un espacio emocional y psicológicamente oscuro. Ésta es la respuesta de un niño a la realidad del mal.

     Los psicólogos por la verdad del 11-S desempeñarán uno de los más grandes roles en los años próximos al ayudar al público estadounidense, israelí, y occidental a llegar a un acuerdo sobre lo que sucedió el 11 de Septiembre de 2001. El video "Psicólogos Enfrentándose con la Verdad del 11-S" proporciona una pequeña muestra de cómo los psicólogos profesionales pueden usar sus conocimientos para ayudar a los individuos a superar las barreras mentales y afrontar la verdad de que poderosos elementos dentro de los gobiernos estadounidense e israelí fueron responsables de la atrocidad del 11-S.


III. El Rechazo de las Masas a las Narrativas Oficiales, los Mitos Impuestos por el Estado, y al Significado Establecido de la Historia.

     Hollywood, Washington y Tel-Aviv, los fabricantes de mitos culturales y fabricantes de la autoridad política, han usado su poder para lavar el cerebro a los estadounidenses y mantener a EE.UU. en un estado de guerra perpetua con el resto del mundo, hombro con hombro con Israel. Stephen Lendman describió tanto a EE.UU. como a Israel como "falsas democracias" en un reciente artículo titulado "EE.UU. e Israel: Las Espartas del Día de Hoy". Él añadió: "Ellos no toleran democracia alguna en casa o en el extranjero. Cómo podrían ellos, siendo las guerras las que definen su existencia. Éstas no son por objetivos nobles, por seguridad nacional o defensa propia. Ellas son acerca del avance del dominio imperial y no toleran ningún disenso".

     Las élites imperiales en EE.UU. e Israel están llena de un orgullo desmedido, de manera que ellas no van a entregar su poder y su control sobre la conciencia humana, la memoria occidental y la política global. Pero su poder no es inquebrantable. De hecho, es muy débil. Su poder está arraigado no en la justicia, la verdad y la moralidad, sino en la violencia, las mentiras y el terror. Los mitos impuestos por el Estado en su guerra contra el terrorismo están colapsando. Su esclavización psicológica de la mente estadounidense y de la mente global ha sido desafiada y resistida desde el primer día.

     Como resultado de la oposición psicológica global a la siniestra guerra contra el terrorismo, hay una crisis de unidad en nuestras sociedades. El fracaso del mito del 11-S ha creado una muy profunda división psicológica entre los gobiernos y los pueblos de Occidente, y de Israel. En este estado de la sociedad, los establishments económico y político están emocionalmente separados de la gente a tan alto grado, que ellos se ven a sí mismos como especies diferentes. La masa de la Humanidad ha sido deshumanizada por la élite sociopática, al punto que es considerada y tratada como una enfermedad que tiene que ser sistemáticamente erradicada de la existencia.

     Considerando esta realidad radical, hay sólo dos resultados sociales y políticos: la represión violenta, o la revolución global. Bajo la élite estadounidense-occidental-israelí, la represión violenta de la población mundial incluye políticas de genocidio, la estrategia de dividir y conquistar, terrorismo estatal, urdimbre de un colapso económico y guerra mundial, encarcelamiento ilegal de activistas políticos, lavado de cerebro mundial hecho por los medios de información, vigilancia sistemática de la sociedad, control de los alimentos, control de la salud, y control financiero. Tan despótico control sólo puede ser ejercido por una élite global mediante una infraestructura científica de un nuevo Estado de Seguridad planetario.–



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