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lunes, 26 de marzo de 2012

Revilo P. Oliver - Una Religión Para Arios

     Ponemos en castellano otro artículo del señor Revilo P. Oliver, publicado en la revista Liberty Bell hace veinticinco años y que puede ser hallado en www.revilo-oliver.com, lugar donde se conservan sus escritos. A partir de un grupo "religioso" estadounidense constituído legalmente, el profesor Oliver hace algunas alusiones a ciertos componentes conceptuales que son propios de la mentalidad y tradiciones de los pueblos arios, y advierte que una sopa caliente no necesariamente está recién hecha sino que puede haber sido sólo recalentada.



Una Religión Para Arios
por Revilo P. Oliver
Diciembre de 1986



    Muchos creen que —como es perfectamente posible— una gran población de mediocridades requiere el sustento espiritual de una religión que prometa la supervivencia después de la muerte como una compensación por la inevitable desilusión y las penas de la vida humana. Si es así, debe ser encontrado un reemplazo para el desmoralizante culto del dios judío que durante quince siglos ha arruinado a nuestra raza y ha debilitado sus instintos vitales. Y si la religión sustituta no ha de ser dañina para la vitalidad de nuestra raza, debe estar en armonía con la psique aria.

    Una tentativa para diseñar y establecer tal religión está siendo hecha por un grupo que se llama a sí mismo Reincarnation, Incorporated, con quizás un ligero juego de palabras en el título. Su promoción inicial es un periódico popular de cuarenta páginas, curiosa pero hábilmente titulado Lo Que Es (What Is), del que se dice que setenta mil copias han sido distribuídas desde el nuevo Delfos (en Agoura Hills, California). Una segunda edición de la misma cantidad está en perspectiva para reclutar a más "activistas de la New Age", como a los miembros del culto les gusta llamarse.

    La base obvia para una religión aria es la doctrina de la metempsicosis [transmigración de las almas], la que es compatible con nuestra psiquis racial y ha sido una fe sostenida dondequiera que nuestra raza estableció su superioridad, desde India hasta Escandinavia. Ella reaparece, con sólo unas pequeñas modificaciones, en la doctrina de Schopenhauer de la palingenesia [re-generación] de la voluntad [1]. Es ajena a todas las religiones semíticas, y aparece entre los mongoles sólo bajo la influencia del budismo, que fue exportado desde India a China.

    [1. Schopenhauer se inspiró para mucha de su filosofía en los cincuenta Upanishads que leyó en la traducción latina de Anquetil Duperron (Estrasburgo, 2 vols., 1801-1802), de los que él dijo (Parerga, II, 185): "Ha sido la lectura más elevadora (con la excepción del texto original) que posiblemente pueda haber en el mundo. Ha sido el consuelo de mi vida, y lo será de mi muerte"].

    La creencia en la transmigración de las almas no es intrínsecamente irrazonable. No está contaminada por las "revelaciones" charlatanescas ni por los cuentos absurdamente infantiles de la pócima judía llamada cristianismo. Puesto que las almas son, por definición, invisibles e impalpables, uno no puede demostrar que ellas no existen y que no actúan como una levadura, por decirlo así, para iniciar y mantener la reacción química y bio-eléctrica llamada vida. Y si las almas existen como una especie de energía sutil, la transferencia de la chispa indetectable desde un organismo a otro se conformaría a una ley psíquica de la conservación de la energía, y uno por supuesto podría darle ahora a la doctrina un recamado muy a la moda disertando sobre analogías con la mecánica cuántica. Un alma así concebida podría ser la verdadera personalidad de un individuo, y no se encuentran hipótesis completamente irracionales para explicar la incapacidad de un alma encarnada para recordar sus encarnaciones anteriores. A diferencia de otras religiones, una fe en la metempsicosis no implica nada que sea manifiestamente falso.

    La doctrina de la metempsicosis fue llevada a su forma más plena y más lógica por los arios de la India, que la perfeccionaron combinándola con el concepto de karma (karman) [2]. Esto produce un grandioso sistema de evolución psíquica que nítidamente establece un paralelo con el hecho científico de la evolución biológica. Se supone que el alma individual ha comenzado con la forma más baja y más simple de la vida orgánica y se ha desarrollado, mediante sus experiencias y acciones en cada encarnación, ascendiendo gradualmente a formas de vida cada vez más altas y finalmente hasta los mamíferos superiores, que han llegado a ser capaces de una actividad moral consciente. Cuando las almas se encarnan en seres humanos (quizá incluso antes), la cualidad moral de las acciones de un individuo automáticamente determinan, de acuerdo a una ley natural inalterable, su status social y su destino (es decir, lo que le ocurre, a diferencia de lo que él hace voluntariamente) en su siguiente encarnación. Si él cumple fielmente sus obligaciones morales en el status en el cual él nace, tendrá un status más alto (y moralmente más exigente) en su siguiente vida; si, por otra parte, él viola la moralidad de la ley natural, él volverá a una posición social inferior y sufrirá en ella merecidas tribulaciones, o, si su culpa excede tal degradación, él regresa a un mamífero infrahumano y tiene que progresar hacia la forma humana una vez más.

    [2. Cuando uno cita sustantivos y adjetivos sánscritos, uno no da el nominativo singular, como en griego y latín, sino la base especial o su forma "pausa", que es usada en diccionarios y en tratados gramaticales, de la cual se derivan las inflexiones].

    Ésta es, por supuesto, una religión racional. El karma es gobernado según una ley natural inherente, como la gravitación, en la estructura del universo. No hay ninguna necesidad de una teodicea [ciencia racional del dios y sus atributos], el escollo intelectual en el cual todas las religiones monoteístas naufragan. No hay ninguna necesidad de un creador de un universo eterno ni de ninguna función para un dios que interviene en los asuntos humanos. Una de las seis filosofías religiosas ortodoxas de la India, la Nirisvara-Samkhya, es francamente atea, en el sentido que excluye a un dios creador o gobernante, aunque admite formas superiores de vida hacia las cuales los humanos pueden evolucionar y convertirse así en seres que son sobrehumanos, tal como estamos por sobre los simios.

    Si usted debe tener un dios, el sistema reemplazante (Sesvara) le dará uno que se parece al dios que aparece en El Politico de Platón: él diseñó y formó el mecanismo perfecto del universo y, después de ponerlo en movimiento, lo dejó funcionando automáticamente, no prestándole una atención posterior ni a él ni a sus habitantes. Sólo los tontos tratarían de llamar su atención realizando ritos infantiles o gimientes plegarias, pero según la ley moral del universo, las austeridades y la auto-mortificación automáticamente (y sin tener en cuenta la intención del individuo al realizarlas) liberan la energía cósmica de Tapas [el proceso de austeridad] y confieren de esa manera poderes psíquicos que pueden ser ejercidos en ésta o en las vidas subsiguientes.

    Usted habrá visto que ésta es también una religión socialmente perfecta. No importa cuán desagradable pueda ser su status presente en la vida y cuán grande pueda ser la injusticia y el sufrimiento que usted deba soportar: usted está expiando así sus errores morales cometidos en una vida precedente, mientras que su fortaleza para aceptar sin protestar las consecuencias de su pasada inmoralidad automáticamente genera la cualidad moral que lo elevará a un status más alto en su próxima vida. La doctrina incluso reconcilia las razas: a un negro se le asegura que mediante una buena conducta él puede ascender racialmente y eventualmente nacer como un ario [3]. Una sociedad que acepta completamente la creencia en el karma es una en la cual el descontento, la agitación social, el conflicto político y las revoluciones son naturalmente imposibles.

    [3. Las etapas de transición desde los Vedas hasta la doctrina de los más tardíos Upanishads son obscuras, pero una conjetura, sacada del término dvija ("nacido de nuevo"), que era aplicado sólo a los arios, es que originalmente sólo de los arios se pensaba que tenían la capacidad de la reencarnación, mientras que de los dravidianos de piel oscura y de los monos se pensaba que fallecían como todos los otros mamíferos inferiores. Ésa era una actitud biológicamente saludable, y un historiador puede lamentar que fuera reemplazada por la formulación del completo esquema de evolución espiritual llamado karma. Por otra conjetura, una que considera el origen del sistema de castas, se puede suponer que la civilizada raza blanca que precedió a los arios en el valle del Indo estaba incluída entre los "nacidos otra vez"].

    Tal es la religión perfectamente lógica y coherente que los arios en la India formaron a partir de la religión del Rig-Veda, que era la que tenían cuando invadieron aquel subcontinente, religión que nunca rechazaron formalmente, a pesar de las implicaciones de la doctrina que ya mencioné [4]. La religión más antigua y sus análogas naturalmente dominaron la gran literatura en sánscrito. Toda la creencia en fenómenos hiper-físicos fue, durante un tiempo, desafiada por la concepción del universo y de la vida estrictamente racional y materialista (es decir, científica) llamada Lokayata [5]. Las concepciones religiosas de India fueron profundamente perturbadas y modificadas por la herejía desastrosa e igualitaria llamada budismo, una religión que había sido formada a partir de la grosera perversión de la filosofía austera y profundamente pesimista del príncipe Gautama. Y el pueblo común, cada vez más mezclado por causa del mestizaje, en desafío a las arias Leyes de Manú, mientras que no dudaba de la metempsicosis, buscaba evadir la ley natural por medio de la magia, es decir, invocando la intervención de un dios (p.ej., Krishna) o de una diosa (p.ej., Kali) a quienes ellos trataban de agradar y adulaban mediante sacrificios y otros actos de especial devoción.

    [4. He dado un conciso, quizás demasiado conciso, sumario de religiones hindúes y filosofías religiosas en los anexos de mi traducción del Mrcchakatika (Pequeño Carro de Arcilla). Lo esencial puede ser aprendido en cualquier buen libro de referencia].
    [5. En un muy temprano artículo, escrito con fatalismo Spengleriano, escribí: «No tenemos que sorprendernos de que el escepticismo hindú disfrutó sólo de una relativamente breve existencia: ningún pesimismo fue algo más que transitorio, ya que en la filosofía, como en la vida diaria, los hombres son naturalmente cobardes y optimistas. La "skepsis" (duda o incredulidad) siempre se consume a sí misma; es una llama brillante que, como una bengala de magnesio, estalla por un momento en la noche tenebrosa y luego desaparece, dejando la oscuridad tan impenetrable como siempre». Según Spengler, las civilizaciones envejecidas entran en un período de "segunda religiosidad" antes de que mueran; acaso hemos podido ahora haber alcanzado aquella etapa. Otras y quizá mejores explicaciones son posibles, tales como la observada decadencia del nivel de inteligencia en las sociedades proletarias y multirraciales, o el necesario efecto de una civilización que contraviene los instintos innatos de nuestra especie].

    Sería inútil mencionar aquí la salvaje variedad de sectas grotescas, cada cual con su pandilla de hombres santos intentando explotar las supersticiones que florecen entre el populacho en la India moderna, pero puede ser relevante obtener un atisbo de la corrupción de la antigua concepción aria de la reencarnación y el karma entre los muy altamente cultivados hindúes de la época que siguió al ascenso del budismo en la India. Un buen ejemplo es una de las grandes obras de la literatura sánscrita, el Kadambari de Bana (completado después de su muerte, c. 650 d.C., por su menos talentoso hijo). Está escrito en la prosa ornamentada y alambicada que es estimada como más poética que el verso, un estilo amanerado y artificial que recuerda  al Eufuismo [amanerado estilo inglés de redacción de la época isabelina, en el siglo XVI, llamado así por la obra Euphues (1580) de John Lyly], pero paradójicamente también recuerda el estilo alemán de Kant, ya que, considerando la incomparable flexibilidad léxica y sintáctica del sánscrito, se puede decir de Bana —como se dijo de Kant— que él a menudo se zambulle en una frase y emerge varias páginas más tarde con el verbo en su boca. El Kadambari es un trabajo que era accesible sólo a los lectores más altamente cultos [6].

    [6. Si usted ha dominado suficientemente el sánscrito para leer el Mahabharata o el Kathasaritsagara sin dificultad, usted encontrará que leer a Bana es como perder el camino bajo un metro de nieve. Hay una traducción inglesa de C. M. Ridding (1906), que no he visto. Aparte de la dicción inimitablemente adornada y poética, la obra de Bana tiene un encanto considerable en su sensibilidad frente a las bellezas de la Naturaleza, pero Arthur Berriedale Keith, la principal autoridad en la literatura sánscrita, tenía ciertamente razón al decir que Bana parecerá fantástico, poco interesante y aburrido a los lectores que no tienen ninguna creencia establecida acerca de la metempsicosis].

    La historia se inicia en la corte de un famoso rey y dramaturgo, Sudraka, cuyo mismo nombre muestra que él no era un verdadero ario. (Él no puede haber sido un sudra, pero probablemente era un híbrido como Dumas, la sangre de cuyo padre ario se mezcló con la de una mujer de raza inferior). A él llega una chandala, una doncella de maravillosa belleza, aunque pertenezca a la casta más baja y más despreciada [7]. (No se preocupe: usted descubrirá finalmente que ella es la diosa Lakshmi disfrazada). Ella presenta al rey un educado y elocuente loro, quien, después de componer versos en el honor del rey, relata un romance largo e intrincado, inserto con historias subordinadas, que es el cuerpo de la obra, que no tiene que ser delineada aquí. El discurso del loro sabio hace que el "velo de la ignorancia" caiga de los ojos del rey, y él recuerda sus encarnaciones más tempranas en la Tierra y, a petición de la disfrazada Lakshmi, antes de que ella suba al cielo, él muere y finalmente descubre que él es realmente el Señor de la Noche, el Regente de la Luna. Sus sufrimientos terrenales han expiado el fallo moral que trajo sobre él la maldición que lo envió a la Tierra, de manera que él se reúne con su esposa favorita y gana a Kadambari, la doncella a quien él especialmente ama y que durante mucho tiempo deseó en vano. Los tres a partir de entonces habitan en su orbe lunar, junto con sus amigos y compañeros, pero de vez en cuando visitan de nuevo los dos reinos terrestres que les pertenecen.

    [7. La descendencia de una mujer blanca de la más alta casta primaria y de un varón de piel oscura de la más baja, es el resultado de un mestizaje tan monstruoso que es particularmente execrado. Los descendientes de tales personas son chandalas; ellos están legalmente muertos y deben llevar sonajas para advertir de su acercamiento, de modo que las personas decentes puedan evitar su aborrecida visión. Ellos sirven como verdugos y portadores de cadáveres, ya que ellos no pueden ser más contaminados que lo que lo están por su mero nacimiento. Ellos son, sin embargo, moralmente superiores a ingleses y estadounidenses, que cometen el delito atroz de comer la carne de la vaca y que tendrán por lo tanto que renacer como cerdos o aún peor].

    Usted no necesitará que se le muestre cuán drásticamente esta historia parte desde la simplicidad básica y la racionalidad de la doctrina aria del karma que esbocé antes. La he mencionado expresamente para mostrar cómo la doctrina pura del karma puede sobrevivir a su contaminación con nociones de deidades que intervienen en los asuntos terrenales, divinidades encarnadas, e incluso la eficacia mística de las maldiciones [8]. Aquello debería hacernos cautelosos al criticar las modernas adaptaciones de la doctrina que son diseñadas hoy por popularidad.

    [8. El loro es un hombre joven estimable que tuvo que renacer como un loro porque él fue maldecido, no por un hombre santo —como es tan común en la historia hindú— sino sólo por una doncella a quien él había cansado con sus declaraciones de amor].

    El concepto de una transmigración de almas es, como he dicho, originario de nuestra raza. Reapareció con frecuencia en la literatura del siglo diecinueve (p.ej., en dos de los más memorables cuentos de Edgar Allan Poe o en "Avatar" de Teófilo Gautier). Langdon Smith espontáneamente vio el paralelo entre la metempsicosis y la evolución biológica en su famoso poema: "Cuando usted era un renacuajo y yo era un pescado, / en el período paleozoico". En nuestro siglo, el concepto ha sido popularizado por las "memorias" de "Bridey" Murphy, Joan Grant, "Taylor Caldwell" (la Sra. Marcus Reback), y otros. La doctrina, adicionalmente, es susceptible de una especie de "prueba".

    La mayoría de las personas letradas leyó en su juventud vívidos cuentos ambientados en culturas antiguas o transcendentalmente exóticas, como "Ella" de Ryder Haggard, "Salambó" de Flaubert, "Der Kaiser" de Georg Eber, "Tutenchamon auf Kreta" de Merejkowski, "Ildaribal" de Maseras, "Afrodita" de Pierre Louys, o cualquiera de cientos de otras. Tales historias, puestas en un panorama de una civilización desaparecida, dejan una profunda impresión en las mentes de los lectores juveniles, pero se descoloran de la mente consciente en las décadas posteriores. Cuando los lectores, sobre todo si ellos son femeninos, se aproximan o entran en la mediana edad, sus impresiones juveniles pueden ser recordadas mediante hipnosis; esos lectores pueden confundir espontáneamente esas impresiones con recuerdos de una encarnación pasada, y ellos casi ciertamente harán aquello, si han sido preparados para una "regresión a una vida pasada" por un hipnotizador experto.

    Debería haber, por lo tanto, un mercado grande y activo para una nueva religión basada en la metempsicosis y el karma, ahora que la Teosofía de Mme. Blavatsky está completamente desgastada. No es fácil, sin embargo, estimar el potencial de Reincarnation, Incorporated.

    Las cuarenta páginas de su periódico, la mitad de ellas escritas por un solo hombre, están principalmente dedicadas a encendidas descripciones de cuán maravilloso es ser un "activista de la New Age", y ellas tienen comparativamente poco que decir sobre una doctrina metafísica específica. Un tema principal es una vehemente pero completamente justificada polémica contra los imbéciles jesusistas de la "Mayoría Moral" y de la "Nueva Derecha Cristiana", los que son profusamente promovidos en los televisores judíos y han excitado ya tal fanatismo irreflexivo que uno de los principales vendedores ambulantes de basura se ha erigido como candidato para la Presidencia, y el Tribunal Revolucionario en Washington ha mostrado signos siniestros de haber llegado a un acuerdo provisional con el tosco comunismo de los tempranos cultos judeo-cristianos. Uno sólo puede aplaudir la polémica, que da a la nueva religión una utilidad coyuntural.

    Los fragmentos de doctrina que uno puede recolectar, dispersos y dichos al pasar entre las cuarenta páginas, indican que las doctrinas básicas del karma han sido incorporadas a una rara mezcolanza. La secta enseña la aceptación del mundo tal como es, y eso está bien, pero luego encontramos una masa informe de sentimentalismo cristiano en la extraña afirmación de que "la ley de la Gracia sobrepuja a la ley del Karma... Todos vuestros pensamientos y acciones positivos y cariñosos neutralizan vuestro almacenado mal karma". Ahora, esto contraviene directamente la doctrina básica, según la cual los sentimientos y los pensamientos no tienen ningún efecto por sí mismos y las acciones son lo único que cuenta. La palabra karman significa "un acto, un hecho", y está en algunas escrituras tomada como una antítesis a la creencia y a la clase de pensamiento que no se manifiesta en una acción física. Así, karmanurupa puede designar lo que está de acuerdo con una acción constante o función, tal como una reacción química, así como la conducta y el destino de un hombre que están de acuerdo con sus acciones en una vida anterior. Ésta es la concepción última, por supuesto, que es fundamental a la doctrina religioso-filosófica que toma su nombre de karman.

    Luego se nos dice que "cada uno está aquí en la Tierra para cumplir su dharma y para resolver su karma, elevándose por encima del temor y aprendiendo a expresar el amor incondicional". No estoy seguro de lo que esto significa. Dharma significa "deber, propiedad, justicia", y de aquí deriva la conducta prescrita de un hombre en el status social y posición en la cual ha nacido. El cumplimiento  fiel de aquellas obligaciones lo hace progresar a uno espiritualmente; la violación de aquel deber provocará que se renazca en un status inferior y más desagradable. Es el dharma de un esclavo servir lealmente a su amo; el dharma de un soldado, matar a los enemigos de su rey; y el dharma de un rey (como está tan claramente declarado en el famoso Arthasastra), ser despiadado con los criminales y los subversivos, y desarraigarlos, usando incluso un cuerpo de "agentes provocadores". No hay una sola palabra sobre hervir de amor, ya condicional o incondicional.

    Los "activistas de la New Age", se nos dice, "serán un ejército de gente armada con amor", y ellos "sustituirán la represión y el temor con paz y luz". Entonces terminamos con más del antiguo sinsentido. Dicho pastel puede ser servido en el cielo, pero nunca será encontrado en la Tierra, y es un gran perjuicio despertar el apetito por un confite imaginario. Supongo que esta tontería fue puesta para estimular las glándulas de los hacedores obsesivos del bien. (...)

    Lo que es más inquietante es que Reincarnation, Incorporated lleva con ella todo un grupo grande de faquires y traficantes del misterio, todos impacientes por realizar la magia si usted pone algo de plata en sus manos. Una mujer golpeará un gong tibetano (probablemente hecho en Brooklyn) para ayudarle a recordar sus vidas pasadas en el Tíbet y "facilitar... el ascenso del Kundalini". Me abstengo de preguntar sobre sus calificaciones, pero en mi muy limitada lectura de las fuentes, si la memoria no me engaña, se implicaba que sólo los varones tienen un kundalini, una coqueta serpiente psíquica que emana de los órganos sexuales, sube por la espina dorsal y entra en el cerebro para llenarlo de transcendencia.

    Hay "síquicos" que le leerán su destino en las hojas del té, con cristales de cuarzo (dándole una "energética de cristal"), o en las palmas de sus manos, tal como ellos solían hacer en las tiendas de campaña de los viejos carnavales. Las "autoridades internacionales" le enseñarán cómo elevar su "nivel vibracional" y le presentarán a usted a los "maestros espirituales", que sólo están esperando actuar como sus invisibles (pero no impagados) guías que le mostrarán las vistas de la tierra fantasmal; le enseñarán cómo divertirse en los trances, incluso si usted no sabe lo que está haciendo; le enseñarán cómo estimular la suficiente "capacidad psíquica" para recordar al menos tres de sus vidas pasadas; y cómo conseguir una dosis tan grande de conciencia que usted quedará "sintonizado con el impresionante poder que dirige el universo" y hacer que las "dimensiones psíquicas del amor" trabajen para usted. "Parapsicólogos top" le enseñarán a usted cómo tener una "percepción extrasensorial" y cómo desarrollarla para asombro de sus amigos. (Todo esto debería ser muy divertido, pero mi teoría es que cualquier tahúr podría enseñarle más sobre cómo apilar una baraja de naipes, y lo haría por menos). Y para completar el espectáculo, por sobre todo lo demás hay astrólogos, y todos ellos ahora tienen computadores y pueden decirle con exactitud científica lo que los planetas, incluyendo a Plutón y, supongo, los asteroides más grandes, como Vesta, Ceres y Palas, van a hacerle mañana. Un mago, que tiene la misma dirección que Reincarnation, Incorporated, por sólo 16 dólares zarandeará su computador "IBM Sistema 36" para usted, el cual le dará un listado impreso para "llevar energía a cada parte de su personalidad" y —usted lo sabe— un gran computador como ése solamente no puede cometer errores.

    Ahora estoy seguro de que algunos eventuales clientes serán repelidos por algunas o por todas aquellas atracciones secundarias y se apartarán de la tienda principal, y otros se disgustarán por la algo inepta reunión en la página 9 de "la jefatura liberal, los practicantes de la New Age, y los homosexuales (estimados en más de 40 millones)" como tres grupos, presumiblemente igual de preciosos, que serán llevados hacia "campos nazis de exterminio" si los terribles "fascistas" consiguen el control después del colapso inminente de este país arruinado y en bancarrota. Lo que no profeso saber es qué porcentaje de potenciales clientes se distanciará por tales ingredientes de ese revoltijo.

    La potencialidad de Reincarnation, Incorporated, además, está limitada por el hecho de que si una nueva religión ha de atraer multitudes, ella debe presentar a la vista una gran novedad y parecer ser radicalmente nueva. Debe diferenciarse drásticamente de todas las religiones de moda al ser introducida. Este nuevo culto, sin embargo, ofrece sólo el mismo repollo recalentado. La cháchara sobre "amor" y "conciencia elevada" y "valores transcendentales" que la Teosofía en su auge vendió de puerta en puerta —cuando tales inventos de la imaginación diferían atractivamente de las lúgubres sutilezas de la teología cristiana—, es ahora añeja y aburrida; esos conceptos los ofrecen hoy cien sectas competidoras y con sólo leves variaciones.

    Para dar un ejemplo específico: ¿qué ofrece Reincarnation, Incorporated que no sea ofrecido por el Stelle Group?. Las diferencias están sólo en los adornos de las gastadas vestimentas. Si una nueva religión basada en la metempsicosis y el karma va a demandar una amplia adhesión, debe ofrecer alguna doctrina que no sea ahora aburridamente familiar para todo el que haya ido de compras a los mercados de la salvación.

    En suma, entonces, me inclino a creer que la nueva religión viene quizás fatalmente defectuosa de parte de sus fabricantes, y yo debería suponer que tiene pocas posibilidades de convertirse en algo más que sólo otro culto excéntrico para gente que quiere creer cualquier cosa increíble. Pero cuando recuerdo el revoltijo de ideas inconsistentes y hasta contradictorias en todos los más populares cultos de la India —de lo cual el mejor ejemplo es el Kadambari— prudentemente me abstengo de hacer predicciones categóricas sobre lo que "la maravillosa mente del hombre" (según Weishaupt) no puede ser llevada a creer.–


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