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jueves, 8 de marzo de 2012

Lyndon LaRouche - Sobre la Emergencia Económica y Obama


     La siguiente es la transcripción castellana de un mensaje que transmitió Lyndon H. LaRouche en un video en Septiembre del año pasado. El señor LaRouche (1922) es un economista, filósofo y político estadounidense, autor de libros y escritos de diversas materias, que ha sido pre-candidato presidencial en todas las campañas entre 1976 y 2004. Su organización o movimiento político, aunado en torno a su persona y su pensamiento (LaRouche Political Action Committee), fuertemente crítico hacia los oscuros manejos que hacen grupos siniestros, fundamentalmente en pro del Imperio brutánico, bajo cuyas órdenes estaría una importante marioneta en Estados Unidos, también administra un sitio web (larouchepac.com), desde cuya versión "en español" hemos tomado este texto, que hemos corregido algo, y que nos fue sugerido a raíz de nuestra entrada inmediata anterior, y estamos de acuerdo en que enlaza plenamente en cuanto a su temática. El señor LaRouche lleva un tiempo abogando fuertemente por la destitución de Nerón de su cargo por razones de salud mental, como lo hace nuevamente en el boletín de prensa que hemos anexado a continuación del mensaje siguiente, y en la subsiguiente declaración..



Mensaje Internacional de Emergencia
por Lyndon LaRouche
8 de Septiembre de 2011



     Desde este domingo pasado [4 de Septiembre], el mundo transatlántico ha entrado ya en una crisis de desintegración económica general, peor que la de Europa en el siglo XIV. En tanto que este Presidente, Barack Obama, siga en el cargo de Presidente, no sólo Estados Unidos sino también la región de Europa Occidental y Central se verán sumidos en una crisis de desintegración como la de la Europa del siglo XIV, la nueva Era de Tinieblas de Europa. Si permitimos que ocurra de ese modo, probablemente será mucho peor aún que la de la Europa medieval.

     Hay una alternativa que se debe adoptar ya, de inmediato. Si existe la voluntad para emprender la acción necesaria, hay una opción bajo nuestra Constitución Federal de EE.UU., mediante la cual no sólo se puede llevar a nuestro Estados Unidos hacia una recuperación económica genuina, sino que nuestra acción inmediata, bajo la Constitución, emprendida ya, podría sacar a nuestra república del hundimiento en la oscuridad en que nos hemos sumido desde que se rechazó mi proyecto de Ley de Protección a la Banca y a los Propietarios de Vivienda de Julio-Agosto de 2007, la cual se presentó para que la adoptasen los Estados federales en ese momento.

     En lugar de esa reforma, los miembros del Congreso de EE.UU. y la Presidencia federal actuaron en ese momento, y de ahí en adelante, para sumir a nuestra república en una espiral descendente de medidas que ahora la han llevado a la mayor crisis económica del grupo de naciones transatlánticas en la historia.

     Ahora, desde este último fin de semana, la economía ha caído en la crisis de desintegración financiera más pronunciada de la historia transatlántica moderna. Afortunadamente, nuestra república se puede salvar todavía en este momento.

     Como lo saben muchos, yo tengo un récord de ser uno de los pronosticadores económicos destacados en nuestro Estados Unidos durante las últimas décadas, como en mi pronóstico singularmente exitoso de 1971, mi pronóstico de la depresión económica de Richard Nixon, y también de la profunda recesión de 1980, la pronunciada recesión desatada por el gobierno de George W. Bush, y ahora el espectáculo espantoso que presenta el gobierno de Barack Obama.

     Ahora, las violaciones que ha hecho el gobierno de Obama a la Constitución Federal, basada en  principios, de nuestra república, se juntaron a la acción de Obama que ha sumido a nuestro Estados Unidos en una forma de depresión de la cual podría no recuperarse nunca en su forma presente. La acción necesaria en este momento es impedir que el actual Presidente se apoye en el tipo de trucos sucios que ya ha disfrutado, y que obstaculice la presentación necesaria para su votación ante el Congreso de la restauración de la moción de Franklin Delano Roosevelt.

     Sin la destitución del cargo del Presidente Barack Obama, la situación de nuestra república ha llegado ya al punto de que, si sigue operando con Obama en el cargo, significaría pronto el fin de nuestro Estados Unidos bajo su Constitución actual. Por fortuna, hay una alternativa: Si actuamos muy pronto para adoptar esas opciones constitucionales necesarias, el remedio es asequible, plenamente constitucional, si hallamos suficientes líderes entre nosotros con las agallas para hacer lo que es constitucionalmente legal, y es ya el único medio constitucional visible y el curso de acción necesario para salvar a nuestra república de lo que es ahora un virtual suicidio económico.

     Yo ahora arriesgo el todo por el todo, como quien se ha mostrado uno de los principales economistas de nuestra república, que está más que dispuesto y más que calificado plenamente para presentar esa opción. Públicamente, aquí y ahora, consideren las siguientes medidas más necesarias urgentemente en este momento: Hay dos acciones absolutamente indispensables, que se tienen que adoptar y llevar a cabo con urgencia, si es que se ha de rescatar a nuestro Estados Unidos del desplome actualmente acelerado hacia la precipitación prácticamente sin remedio, en una crisis de desintegración económica general.

     Primero, debemos expulsar a Barack Obama del cargo, de inmediato. Hay dos opciones principales disponibles para hacerlo. La primera de ellas es el enjuiciamiento político del Presidente sobre la base de fundamentos disponibles, tales como su violación de las disposiciones constitucionales de los Poderes de Guerra. La segunda, es su destitución del cargo bajo las disposiciones constitucionales existentes de la 25ª Enmienda de EE.UU.. Sólo con la suspensión de este Presidente de su cargo sería probable que Estados Unidos pudiera ser rescatado de la caída precipitada hacia una virtual muerte económica. Sin embargo, la dudosa salud mental de este Presidente, y el acendrado aborrecimiento de él y sus asociados, demuestran el caso a favor de la destitución del Presidente urgente y pronta del cargo, por motivo de conocidas ofensas que merecen el enjuiciamiento político, y de la salud mental de ese Presidente que se puede calificar de deficiente.

     Ambas cuestiones son sólo medios para que no cause ningún daño político al bienestar general de nuestra república. En cuanto consideremos esas fuentes de solución disponibles, que se tienen que utilizar para el rescate de nuestra república de lo que sería de otro modo prácticamente su muerte política inmediata a manos del Presidente Obama y de sus amos imperiales británicos, pronto habremos rescatado a la nación, tomando las medidas necesarias para organizar un proceso de recuperación económica general de nuestra república.

     Ahora, consideren las medidas que son necesarias para rescatar nuestra república ya:

1. Incapacitar el poder que tiene Barack Obama para sabotear las medidas legítimas para destituírlo de su posición de poder, que pudiera intentar utilizar para impedir el apoyo legítimo a la re-institución de la ley Glass-Steagall original. [Búsquese en Wikipedia esa ley].

2. Esa medida, la ley Glass-Steagall, sería suficiente para atar de manos a un Presidente corrompido, con el fin de impedirle que utilice el poder del cual dispone para este motivo. Su bloqueo ilícito de la necesaria re-promulgación de la ley Glass-Steagall original, es la cuestión decisiva.

3. Esta acción legítima en su contra separa las políticas de endeudamiento legítimas de la forma especulativa adoptada por agencias tales como Wall Street y sus semejantes extranjeros.

4. Se debe mejorar la ley estadounidense para sustituír las nociones de dinero por un sistema de crédito federal constitucional de EE.UU.

5. Dado que el residuo de los activos monetarios recuperables en Estados Unidos se encuentra en los límites de los balances que quedan al crédito de EE.UU., será suficiente emprender una recuperación con estos recursos. Se debe emplear el medio del sistema de crédito denominado en dólares estadounidenses para misiones tales como esa.

     La recuperación de Estados Unidos y los estados federales de esta crisis, está ahora en nuestras manos. Yo he aparecido en esta forma, en esta ocasión, para conducir a un grupo de personas que son patriotas de nuestra nación, que tienen competencias en las cuestiones de que he hablado aquí hoy: de las medidas que se tienen que tomar de inmediato a fin de rescatar a nuestra república de la gran crisis, la amenaza de destrucción, que ahora pende sobre ella.

     En el proceso de la política hay muy pocas personas que en realidad en un momento como éste son capaces y tienen el valor y el discernimiento para tomar el tipo de acción necesaria para dirigir a esta nación fuera de su propia autodestrucción ahora. Hay mucha gente que dirá: "Bueno, si el momento fuese oportuno, yo lo apoyaría. Si el tiempo fuese oportuno, yo lo haría. Si el tiempo fuese oportuno, ¡yo mismo recomendaría eso!".

     Pero cuando se trata de asumir que las cosas se hagan, que se adopten, sólo hay una minoría de las llamadas "personalidades destacadas" de esta nación, los llamados parangones de liderazgo de esta nación; solo un puñado que no se desmoronará ni se esconderá en la oscuridad para evitar tomar la responsabilidad de tomar estas medidas.

     Sólo hay un puñado de personas en este Estados Unidos que puede "dar un paso al frente", como diríamos, para afirmar estos puntos de vista. Hay un número más limitado de quienes pueden decirlo realmente, como yo lo digo ahora. Ése es el caso en todas las crisis. La gente diría: "Sí, bueno, todos estamos de acuerdo, lo aprobaremos, votaremos a favor de eso". Y yo me he sentado ahí, y me he parado ahí, y miré, y miré, ¡y miré!. Y he mirado por años este tipo de cosas, y nunca ninguno de esos hacedores de buenas obras realmente ha dado un paso al frente para asumir la responsabilidad de una acción que pudiera poner en riesgo sus carreras. Ellos dirían: "No es el momento para que yo actúe. Soy un héroe, pero no es el momento para que yo muestre esa cualidad maravillosa".

     Y por lo tanto, siempre que se llega en la Historia de la Humanidad, en cualquier gran movimiento, a rescatar a una gran nación de su propia insensatez, sólo un puñado de las llamadas personalidades destacadas de una nación va a dar un paso al frente, para unirse en la misión tal como la que yo he formulado aquí. Yo soy uno de ellos. Yo asumo la dirección en esta cuestión. Esto no es absurdo, en lo absoluto. Después de todo, he sido un líder de esta nación por mucho tiempo, pero no siempre popular en ciertos círculos de Wall Street y lugares similares.

     Por ejemplo, tomen el caso de la Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE [conocida popularmente en inglés como Star Wars]). Bueno, ciertamente fue rechazada, a final de cuentas, por la Unión Soviética, por un líder muy malo de la Unión Soviética, que probablemente murió de un ataque de culpabilidad. Pero en ese momento yo había organizado lo que se llegó a conocer como la IDE en 1982-83.

     Yo la había organizado, y la gente se unió a mí. Personas destacadas de naciones extranjeras, no sólo de Estados Unidos sino de otras naciones: dirigentes de Alemania, personalidades destacadas de Alemania, personalidades políticas, generales retirados importantes, veteranos del período de la Segunda Guerra Mundial; en Francia, líderes de los remanentes del movimiento gaullista de Francia, las fuerzas militares, los líderes militares de Francia, y otros. Habíamos emprendido acciones similares en lugares como Argentina, otros lugares. Los habíamos reunido, e incluso en la Unión Soviética; muchas personas en la Unión Soviética no sólo habían suscrito sino que habían ayudado a construír el diseño para un acuerdo, llamado Iniciativa de Defensa Estratégica.

     De modo que no soy precisamente desconocido en posiciones destacadas de Estados Unidos y Europa y otras partes. Entonces, yo soy uno de esos que vienen de lo que aparentemente está tras bastidores, para dar el paso al frente, como de entre los líderes reales de esta nación: los que darán un paso al frente y están dispuestos a asumir el riesgo para actuar en un momento en que esa acción es necesaria. Y eso es lo que hago ahora.

La solución en base a principios

     Ahora, ¿qué vamos a hacer?. Lo que vamos a hacer es que vamos a regresar a los principios sobre los cuales se fundó esta nación, los principios de un sistema de crédito.

     Ahora bien, la situación es ésta: Estamos tan quebrados como nación, que ningún curso de acción ordinario bajo las normas de conducta actuales salvará a esta nación de su autodestrucción en el futuro inmediato. Estamos a punto de ser aniquilados si seguimos en el curso actual. No sólo Obama. Obama, obviamente, tiene que ser destituído del poder. Eso no quiere decir que se le va a expulsar; quiere decir que se le va a quitar del poder. Probablemente resultará con lo debido en tanto que es un caso mental, porque es un caso mental. Se le debe sacar del cargo en tanto que es un caso mental. Eso es rápido y compasivo; nadie tiene que resultar muerto, excepto de remordimiento; quizás tenga un arranque de remordimiento o algo por el estilo. Pero tiene que ser destituído del cargo, ya, destituído de modo efectivo. Podría quedarse quieto ahí, pero está en la horca, en la picota política diríamos, en espera de ser juzgado.

     Mientras tanto, volverlo impotente en el poder significará que otras personas en nuestro gobierno se podrán mover con la ley Glass-Steagall.

     Ahora bien, la ley Glass-Steagall por sí misma no salvará a la nación. La ley Glass-Steagall es necesaria como parte de los pasos que se deben dar para rescatar a esta nación de la bancarrota absoluta, pero ella, por sí misma, no salvará a esta nación.

     Por ejemplo: no podemos utilizar una forma normal de reforma del sistema monetario de Estados Unidos. La situación es demasiado mala, y demasiado urgente. Por lo tanto, vamos a tener que avanzar desde el tipo de sistema monetario que teníamos, no un sistema monetarista, sino el sistema monetario que teníamos en otros tiempos, como en la época de Roosevelt, para hacer algo que Roosevelt realmente no intentó hacer de modo explícito, esto es, poner la nación de nuevo bajo la disposición de su Constitución original, para que funcione como un sistema de crédito en vez de un sistema monetario. No hay dinero suficiente que podamos crear, legal y prudentemente, para salvar a esta nación. Hemos llegado demasiado lejos, por demasiado tiempo, en especial desde 2007.

     Por lo tanto, vamos a tener que avanzar hacia lo que se consagra en nuestra Constitución Federal original: hacia un sistema de crédito. En otras palabras, el gobierno federal, bajo la ley, tendrá en lugar de un sistema monetario, un sistema de crédito. Y el sistema de crédito se utilizará no sólo para regresarles los empleos a la policía, los bomberos y otras personas necesarias a nivel estatal esencial, para que las instituciones federales que son necesarias vuelvan a emplear y a funcionar, sino que vamos a tener que ir más allá de eso. Vamos a necesitar un motor muy grande y poderoso para una recuperación económica genuina, no solo de Estados Unidos, sino también de las naciones que son amistosas, digamos, o que se volverán amistosas hacia Estados Unidos.

     Ahora mismo, por ejemplo, en Europa, en Europa Occidental, desde la costa de España y Portugal hasta las fronteras de Rusia, no hay soberanía en Europa continental: ha sido destruída por el sistema actual. Por lo tanto, Europa está anulada ahora mismo. No tiene viabilidad a largo plazo. Está a punto de desmoronarse, a punto de desintegrarse ante nuestros ojos.

     No podemos dejar que Europa se derrumbe ante nuestra mirada, de ese modo. Pero Europa no puede actuar de modo eficaz, excepto si Estados Unidos actúa primero.

     Ahora bien, ¿qué sucederá?. Si Estados Unidos actúa de modo acorde con lo que he dicho aquí hoy, entonces vamos a avanzar. Vamos a crear nuestro sistema económico basado en el crédito, como lo estipula la Constitución de modo explícito, y el Presidente Roosevelt de modo implícito. Vamos a hacer que nuestra nación funcione, de inmediato.

     Eso creará un reto a las naciones europeas, en especial a las de Europa Occidental y Central, porque si nosotros hacemos eso, si nos rescatamos a nosotros mismos, entonces todo el sistema monetario europeo, como está organizado actualmente, se derrumbará de inmediato. No tiene que llegar al derrumbe real; va a llegar a la puerta del derrumbe, y es muy importante que les explique a nuestros amigos europeos lo que les vamos a hacer y ¡lo que vamos a hacer por ellos!.

     Lo que vamos a hacer es decirles que se nos unan en una reforma de sistemas monetarios o similares que le permita a Europa seguir el mismo curso que nosotros seguimos. Vamos a crear un sistema de crédito conjunto: Lo que vamos a hacer con Europa, en cooperación con Europa —y con Rusia, y con China y con India, y demás—, lo que vamos a hacer es establecer el tipo de sistema de crédito que será universal entre estas naciones. Vamos a avanzar con el crédito, como una manera de invertir en la acumulación de los poderes productivos del trabajo en toda esa región.

     Y eso va a ser bienvenido en China. Va a ser bienvenido en India probablemente. Por supuesto que será bienvenido por la gente apropiada en Rusia, y no me refiero a los derechistas. Y por lo tanto, crearemos lo que Roosevelt se propuso en Bretton Woods. Franklin Roosevelt tenía el propósito de crear un sistema de crédito internacional, que había negociado con gente como José Stalin, que no era la persona más fácil para tratar en el mundo, pero Roosevelt tuvo éxito en conseguir ese tipo de acuerdo.

     Vamos a unir al mundo en torno a un sistema de crédito. Vamos a construír un sistema basado en alta tecnología. Vamos a aumentar los poderes productivos físicos del trabajo per cápita; vamos a emprender grandes operaciones dentro de Estados Unidos, como NAWAPA, la Alianza Hidráulica y Energética de Norteamérica, ese sistema en particular. Ese sistema será el motor, y el motor necesario en la escala requerida no sólo para salvar a esta nación, sino para iniciar un curso de crecimiento acelerado, un papel acelerado en términos de programas espaciales, en términos de todo tipo de cosas a las que Estados Unidos dará vida, en su espíritu, su espíritu natural.

     Tenemos gente que ha estado desempleada desde hace mucho tiempo, que son como yo. Algunos dicen: "¿Por qué no los jubilan?, ya están viejos". Pero no estamos muertos, y no somos tontos, y eso es una ventaja. Y por lo tanto, vamos a crear un nuevo futuro para la Humanidad. El tipo de futuro que Franklin Roosevelt concibió como sistema de crédito, utilizado para reconstruír un mundo destrozado.

     Podemos hacerlo. Va a funcionar. Simplemente tenemos que hacerlo ¡muy rápido!. Porque gente como yo nos estamos poniendo un poco viejos, digamos "algo anticuados", y por lo tanto tenemos que lograr que esto empiece cuando aún estamos por acá. Y no tenemos opción, porque si no lo hacemos de inmediato, de cualquier modo vamos a morir. Todos vamos a lo mismo.

     Ha llegado el momento en que tenemos que tomar las decisiones que salvarán esta nación del infierno, salvarán a Europa del infierno, salvarán al mundo del infierno. Se puede hacer. Se puede hacer sólo dentro de los límites de la Constitución Federal, y de la intención de esa Constitución Federal, de los fundadores de ese sistema de crédito, de los fundadores de nuestro sistema de república.

     Se puede hacer y se tiene que hacer. Y se tiene que hacer ahora. Si no lo hacemos, no sabemos qué tipo de infierno van a sufrir nuestro pueblo y los pueblos de otras naciones, si nosotros no logramos este cambio ahora. Ésta es la mayor emergencia que yo conozca en toda la historia moderna; posiblemente, también, (ocurrió) en la historia medieval.

     Se tiene que hacer. Se tiene que hacer ahora. Se puede hacer dentro de las disposiciones de nuestra Constitución Federal, y sólo dentro de sus estipulaciones. Porque, sólo si actuamos con base a nuestros propios principios, que es la Constitución Federal original, se puede respetar y defender nuestra acción. Por lo tanto, tenemos que actuar totalmente dentro de lo estipulado por ella, y no desviarnos del propósito de esos principios en ningún punto. Porque lo primero que debemos mantener es la credibilidad en la acción que estamos realizando. No podemos avanzar incluso hacia medidas atractivas que violen eso, porque nuestra nación ha ido demasiado lejos durante demasiado tiempo en las violaciones de su propia Constitución.

     Tenemos un compromiso con nuestro pueblo, el pueblo de nuestra república, que quizás no entienda plenamente todas estas cosas, pero va a mirar atrás y se va a preguntar si le estamos dando gato por liebre. Por lo tanto, no sólo debemos actuar de acuerdo a la intención de nuestra Constitución original; tenemos que poner énfasis repetidamente y explicar una y otra vez que nos ceñimos al compromiso que representa nuestra Constitución. Porque debemos garantizar la confianza perdida de nuestro gobierno bajo presidentes tales como el pobre George Bush Jr., o Barack Obama, esta pobre criatura miserable.

     Tenemos que recuperar la confianza de nuestro propio pueblo, la confianza de que actuamos de acuerdo con la intención de nuestra Constitución Federal. No nos debemos desviar de eso. Debemos discutir constantemente eso con la gente, recordarles eso, recordarle a la gente eso, y actuar sólo bajo esas instrucciones.

     El tipo de acción de emergencia, la cual represento y de la que hablo aquí de este modo hoy, significa recuperar la confianza de nuestro pueblo, la confianza recuperada de nuestra gente, ¡que ha perdido por completo la confianza en los partidos principales de nuestra nación!. ¡La gente ya no confía en los partidos políticos principales!. La mayoría del pueblo detesta a nuestro Partido Republicano, a nuestro Partido Demócrata, por las acciones traidoras que han cometido en contra de los intereses vitales, ¡y a causa del enorme sufrimiento de cada vez más y más de nuestro pueblo!. ¿Nos van a decir que ustedes, estos partidos, representan al pueblo?. ¡Ellos han perdido toda la confianza del pueblo!.

     Debemos restaurar la confianza. Nos debemos ceñir estrictamente a la intención de nuestra Constitución, a su propósito original. No nos debemos salir de los límites de eso ni actuar sin el pleno consentimiento del pueblo estadounidense para los cambios que se hagan. Y sólo sobre esa base puede gente como yo, que somos ciudadanos prominentes de nuestro Estados Unidos pero que no se nos ha dado el poder de gobierno, llegar a actuar en concierto con otras, a nombre de nuestro gobierno, de acuerdo a los principios sobre los cuales se forjó nuestra Constitución. Dentro de esas facultades limitadas que tenemos, tenemos que proponer que nos ciñamos a esos principios, y dejarle claro al pueblo, una y otra vez, que es en su interés, y de acuerdo con el principio de nuestra Constitución, que nos aventuramos a actuar, en una iniciativa para salvar a esta nación del infierno, ¡ahora mismo!.

     Gracias.


LaRouche: "Nerón" Obama Va Hacia la Dictadura.
¿Derrotarán los Patriotas a los Cobardes
Para Sacarlo a Tiempo?
24 de octubre de 2011


     En una serie de mensajes emitidos en la secuela del bárbaro asesinato del líder libio Muamar Gadafi por Barack Obama, el estadista estadounidense Lyndon LaRouche hizo un llamado a la resistencia de tiempos de guerra ante el explícito empuje del Presidente Barack Obama hacia la dictadura, quien exhibe ahora el carácter de Nerón que LaRouche identificó desde Abril de 2009.

     «Estamos viendo la desintegración inmediata de la civilización», advirtió LaRouche. «Y lo que vieron en esa demostración de terror en Libia, es sólo un ejemplo de lo que le espera a muchas partes de este mundo, incluso dentro del territorio de Estados Unidos mismo. Cosas como ésas, lo que le sucedió a Gadafi y compañía, pueden suceder aquí, pueden suceder dentro de Estados Unidos, pueden suceder en varios lugares de Europa. Todos estamos al alcance de un enemigo como ése».

     «El nombre nominal de ese enemigo, por supuesto, es el actual Presidente de Estados Unidos, ¡que es un homicida lunático delirante!, ¡que no tiene moralidad alguna!. Es un degenerado en el grado más extremo. Y todo lo que dije en Abril de 2009, es totalmente válido».

     No es sólo el asesinato extra-judicial de Gadafi lo que refleja la locura criminal estilo Nerón de Obama. LaRouche señaló también los asesinatos de ciudadanos estadounidenses, como Anwar al-Awlaki, su hijo de 16 años de edad, y el colega de al-Awlaki, Samir Jan, como presagios de lo que "Nerón" Obama está pronto a hacer, en nombre de sus patrocinadores y amos británicos. Ya la cobardía del Congreso de Estados Unidos, en especial del Senado, refleja una capitulación al criminalmente demente Obama, y si eso continúa, llevará a Estados Unidos mismo a una dictadura.

     «Lo que ha disparado esa crisis —subrayó LaRouche—, es la crisis de desintegración de la bancarrota del sistema financiero imperial británico. Este sistema se viene abajo ahora mismo, y los británicos exigen que "Nerón" Obama actúe para defender su sistema, por cualquier medio que sea necesario. Pueden ser días, pueden ser semanas, pero toda la estructura está al borde de venirse abajo».

     «Ésta es una guerra», destacó LaRouche, «y sólo acciones inmediatas de emergencia harán frente a la amenaza a la civilización que representa Barack Obama. Primero, la remoción inmediata de Obama del poder de la Presidencia, mediante el procedimiento del enjuiciamiento político o de la aplicación de la 25ª Enmienda a la Constitución de EE.UU. Al mismo tiempo, la aprobación inmediata de la restauración de la ley Glass-Steagall, que se encuentra actualmente en la Cámara de Representantes en la forma de la propuesta de ley H.R. 1489, y aparentemente atascada en el Senado debido a la campaña de terror que ha llevado a cabo el homicida gobierno de Obama».



LaRouche: Para Detener la Tercera Guerra Mundial,
Se Tiene que Sacar a Obama del Cargo Ya
14 de Noviembre de 2011


     Lyndon LaRouche emitió la siguiente declaración esta tarde:

     Si no se saca del cargo a Barack Obama pronto, la civilización está en peligro mortal. La monarquía británica pretende destruír a Estados Unidos, como lo conocemos, y Obama es su instrumento títere para lograr eso precisamente. El objetivo general de esta oligarquía con sede en Londres es reducir la población mundial presente de su nivel oficial actual de 7.000 millones a menos de mil millones.

     Ésa es la cuestión que ya no se puede evadir, si ha de sobrevivir la Humanidad en las próximas semanas y meses. El empuje actual hacia la Tercera Guerra Mundial, comenzando con la ofensiva desatada contra Irán y Siria, está motivado por el cometido de los británicos para eliminar a más del 80 por ciento de la raza humana, tal como lo ha demandado el príncipe Felipe públicamente en numerosas ocasiones. Cualquiera que trate de negar esta realidad pone en peligro a la Humanidad por no enfrentar la verdad.

     Los británicos controlan a Obama como su títere. Ellos están maquinando la crisis en Europa para imponer dictaduras, y ellos están detrás de las guerras y amenazas de guerra termonuclear global. Saben que todo su sistema financiero y monetario transatlántico está muerto. Saben que las principales naciones de la región Asia-Pacífico —Rusia, China, India, Japón y las dos Coreas— están creciendo, con relación a la rápida desintegración transatlántica. Eso es totalmente inaceptable desde el punto de vista británico, y por ende están utilizando a su títere Obama para hacer los prepararativos para que Estados Unidos utilice armas nucleares en un conflicto global, que ya se puso en marcha en el nuevo teatro de guerra, el Golfo Pérsico y la región oriental del Mediterráneo.

     Bajo estas circunstancias, la única medida verdadera de patriotismo estadounidense es el desalojo de Obama de su cargo ya. Si usted es un patriota, se unirá a mí para sacar a Obama del cargo, a través de medios constitucionales legítimos. El Presidente ya ha cometido delitos y faltas graves que justifican su enjuiciamiento político. Violó el Artículo I Sección VIII de la Constitución, al llevar a la nación a una guerra en Libia sin consultar con el Congreso. Ha ordenado la ejecución de ciudadanos estadounidenses, sin debido proceso. Ha violado burdamente la Convención de Ginebra, al ordenar la ejecución del depuesto dictador libio Muamar Gadafi y a gran parte de su familia, luego de estar en custodia y desarmados.

     Además de estos delitos que merecen un juicio político, el Presidente Obama está clínicamente demente, y se le debe remover del cargo bajo la Sección IV de la 25ª Enmienda de la Constitución de EE.UU., que prevé la remoción ordenada de un Presidente que esté física o mentalmente incapacitado para continuar en el cargo.

     Si unas pocas personas en posición de autoridad dan un paso al frente y exigen que se tomen medidas en este sentido, esto ya debilitará a Obama y reducirá considerablemente el peligro inmediato de guerra mundial. Ésta es la verdadera medida del patriotismo hoy.



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