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domingo, 2 de octubre de 2011

V. S. Herrell - El Holocausto Blanco


     En www.israelect.com se publicó el 24 de Julio de 2003 este interesante artículo del señor V. S. Herrell, de quien ya hemos publicado otros escritos. Va dando cuenta aquí, en traducción, de una buena cantidad de datos que le permiten apuntalar su tesis central que da título a este texto. Los hechos históricos a los que se alude confiamos en que están comprobados por el autor, quien ya ha demostrado el rigor y la meticulosidad con que trabaja. La valiente y lúcida alarma que hace sonar se espera que haga tomar conciencia de lo serio que está planteando. Y su interpretación histórica es bueno no desecharla de buenas a primera dado que su generosa intención es sin duda encomiable, porque aunque haga profesión de sus creencias (no en este lugar, en todo caso), no pide a cambio de la comprensión de esto planteado, nada.  



El Holocausto Blanco
por V.S. Herrell



     Cada niño blanco en edad escolar en EE.UU. ha escuchado hablar del llamado Holocausto judío, en el cual se supone que millones de judíos fueron asesinados por alemanes cristianos blancos durante la Segunda Guerra Mundial instigada por los judíos. Pero pocos, si es que alguno, podrían hablarle del verdadero holocausto, u holocaustos, de los dos últimos siglos perpetrados por los judíos contra la raza blanca, que ha causado la muerte de más de mil millones de personas blancas, como demostraremos a continuación. El hecho real es que aun cuando la cifra "oficial" altamente inflada de muertes judías durante el llamado Holocausto esté ahora oficialmente por debajo de los 3.500.000 (New York Post, 26 de Marzo de 1992), las estimaciones de los muertos cristianos blancos a manos de los judíos sionistas comunistas en Rusia bordean los 45.000.000, sólo desde la revolución bolchevique. Millones fueron privados de comida hasta la muerte por Stalin y su régimen judío, como millones están siendo asesinados mediante genocidio hoy.

     A pesar de ello, pocos han oído de estos horrores perpetrados por los judíos mestizos contra la raza blanca. Su odio hasta el cristianismo y hacia Jesús Cristo ha obligado a los judíos a instituír políticas de genocidio, que están vigentes siempre.

     A pesar de las representaciones inexactas y falsas de Hitler y del Nacionalsocialismo hechas por los judíos, son éstos los verdaderos monstruos, los verdaderos demonios homicidas. Los judíos y su vehículo sionista del comunismo han sido responsables de la muerte de millones de personas blancas, hombres, mujeres y niños. La mayoría de los comunistas son judíos, y es un hecho de la Historia que Karl Marx y sus consejeros más cercanos eran todos judíos anticristos. Los judíos anticristos impusieron el régimen comunista en Rusia matando a millones de miembros de la burguesía (la clase media) que no tenían ningún deseo de ser gobernados por el comunismo judío. Ellos comenzaron su régimen con el asesinato cruel e insensato de la Casa de los Romanov, ayudados e instigados por el rey de Inglaterra, que negó a la familia real Romanov asilo político. La Enciclopedia Británica llama a la matanza instituída por Stalin "medidas represivas para controlar la disidencia". Uno tiene que cavar más profundo para encontrar la verdad real.

     Durante la 2ª Guerra Mundial, el bombardeo de los aliados sobre las vías de ferrocarriles de los alemanes provocó la hambruna de éstos. Las provisiones médicas necesarias, la comida y la ropa fueron quitadas de las manos de los alemanes, aunque los judíos pintan un cuadro de alemanes banqueteándose y reteniendo la comida de los judíos necesitados. Lo contrario es verdadero para el pueblo ucraniano bajo Stalin. Un hambre artificial fue creada por Stalin y sus partidarios judíos para privar de alimentos a gente ya  rendida mientras Stalin y sus amigos banqueteaban. La clase campesina rusa, llamada "kulaks", fue deliberadamente privada de comida y liquidada por Stalin. Los ucranianos producían el grano adecuado para su propio uso, a pesar de que Stalin intentaba imponer el método ineficiente de la agricultura colectiva sobre ellos. En 1932, Stalin se agenció aproximadamente el 50% del grano de los ucranianos, si no más, produciendo así una hambruna.

     Las torres de grano estaban llenas del grano no usado custodiado por unidades militares comunistas, mientras los agricultores que cultivaron el grano, y que incluso podían ver las torres desde sus propias casas, fueron privados de comida junto con sus familias y pequeños hijos. El grano les fue robado a punta de bayoneta. No había ninguna causa natural para la presunta hambruna. En vez de ello, Stalin estaba robando la comida de las bocas de niños blancos, deliberadamente privándolos de comida hasta la muerte mientras él se deleitaba con los frutos del trabajo de los ucranianos, todo con la aprobación y los aplausos del Partido Comunista controlado por los judíos de la época. Los ucranianos eran fundamentalmente devotos cristianos blancos de la Iglesia Ortodoxa griega o rusa.

     Los judíos habían codiciado Ucrania durante siglos, y su liquidación metódica, un eufemismo para asesinato genocida, era poco más que la llamada venganza judía por las ofensas imaginadas que estos cristianos supuestamente habían cometido contra los judíos. El asesinato de estos cristianos blancos ucranianos por el método cruel y atormentador del hambre cobró un número de víctimas de ocho a diez millones. No es maravilla que los ucranianos y los pueblos bálticos dieran la bienvenida al Tercer Reich conquistador como a luchadores por la libertad y como a libertadores de la tiranía de Stalin y su régimen judío de demonios vivientes.

     Aquellos ucranianos que no murieron de hambre fueron acorralados y baleados, matados a palos, torturados y mutilados, todo en nombre del comunismo judío. Pero el más grande insulto al pueblo ucraniano fue el que cometieron la prensa y los medios estadounidenses judíos hasta hoy. Los comunistas culparon a los nazis por delitos que ellos mismos habían cometido. Cientos de miles de cuerpos que se ha dicho que son asesinatos del Tercer Reich eran en verdad el trabajo diabólico del mismo demonio viviente que era Stalin.

     Lo que es peor es que, aunque pruebas empíricas indiscutibles hayan demostrado que estas afirmaciones son absolutamente verdaderas, los medios de comunicación judeo-norteamericanos siguen falsificando deliberadamente los crímenes contra la humanidad cometidos por los judíos Estalinistas y culpando a los alemanes por delitos que cometieron realmente los judíos. Este solo hecho muestra un claro y demostrable prejuicio judío y el control judío de los medios estadounidenses, hasta tal punto que se puede decir que no hay ningún medio alternativo en el Estado policiaco llamado ahora Estados Unidos. Usted puede decir: "Bien, señor Herrell, ¿no le permiten seguir publicando?". Mi querido amigo, nuestros débiles esfuerzos y capacidad financiera son sólo un escupo en el océano; un débil esfuerzo que los judíos comprenden que no representa ningún verdadero peligro para su monopolio dictatorial de los medios.

     Como dije antes, el New York Post reportó las cifras demostrables y más verdaderas para Auschwitz, mostrando que los comunistas rusos y los judíos decididamente habían inflado las cifras y habían mentido. Hoy, las mismas viejas mentiras están siendo contadas en las escuelas públicas. La verdad es totalmente ignorada aunque haya sido demostrada sin sombra de duda como la verdad efectiva. En otras palabras, no ayuda a demostrar racional y lógicamente la verdad y muestra a los judíos como unos mentirosos empedernidos. Ellos simplemente ignoran tales nobles esfuerzos y retornan a las mentiras que ellos han estado contando. La verdad es que los ucranianos fueron colocados en gulags o campos de concentración de trabajo rusos, mucho peores que cualquier campamento de trabajo alguna vez administrado por la Alemania nazi. "Millones de campesinos murieron de hambre o fueron deportados y enviados a campamentos de trabajo forzados" (Enciclopedia Concisa de Rusia, S. V. Utechin, Dutton: Nueva York, 1964, p.120).

     Ucrania, un área blanca altamente poblada, también estaba experimentando en esa época un resurgir en el progreso intelectual y la creatividad, así como un fuerte deseo de independencia que era perjudicial para la existencia del régimen comunista de Moscú. Así, Stalin instituyó su solución final: hambre forzada y muerte sobre la gente para doblegar su espíritu.

     "La siguiente hambruna, la de 1932-33, fue creada artificialmente por las autoridades como un medio de romper la resistencia de los campesinos a la colectivización de la agricultura... el grano fue quitado del campo por destacamentos armados principalmente formados por tropas de seguridad internas y miembros del Komsomol" (Enciclopedia Concisa de Rusia, S. V. Utechin, Dutton: Nueva York, 1964, p.175). Por supuesto, el verdadero objetivo de Stalin era la exterminación de la población blanca.

     Ahora sabemos que la frase "doblegar la resistencia de los campesinos" resultó ser un eufemismo político para ocultar las verdaderas intenciones de Stalin de asesinato masivo. La estimación conservadora para el número de muertes por hambre bajo el reinado de Stalin es de 10.000.000 de ucranianos blancos, según lo consigna la Enciclopedia Británica. Pero otras fuentes muestran cifras mucho más altas. Teniendo en cuenta el número total de víctimas del comunismo entre el pueblo ruso, el número alcanza los 45.000.000. En el Royal Albert Hall de Londres, el 31 de Octubre de 1967 los números fueron presentados como sigue (recordemos que estamos hablando fundamentalmente de gente blanca):

A. Revolución rusa y Guerra Civil: 1.500.000
B. Muertes civiles en la Guerra Civil y el Hambre Consiguiente: 13.000.000
C. Asesinatos de "enemigos de clase": 3.000.000
D. Hambre causada por el desastre del primer Plan Quinquenal (instalación del colectivismo): 7.000.000
E. Purgas estalinistas: 1.500.000
F. Muertes en campos de trabajo, 1921-1960: 19.000.000.
    Total: 45.000.000

     Otra estadística que mueve a ira es la de la disminución en la matrícula de alumnos en Ucrania, mientras en la áreas de no-hambruna se produjo un esperado aumento. Como la inscripción inicial ocurría en la URSS a los siete años de edad, se vio una disminución dramática en la matrícula siete años después del comienzo del robo del grano de los ucranianos en 1932. En 1929, la matrícula de niños de siete años era de 1.585.814 estudiantes en Ucrania. Hacia 1938-1939 el número había disminuido a 985.598.

     Otra área de hambre, Bielorrusia, mostró una disminución en estos años desde 369.684 a 358.507 (Construcción Cultural de la URSS, Moscú, 1940, páginas 40-50). Así, en estas dos áreas hubo una disminución total de 611.390. Esto significa que al menos 611.390 niños menores de 7 años fueron sacrificados en este período de tiempo. Debemos recordar también que debió haber habido un aumento demográfico, de modo que este número probablemente es superior a 1.000.000, y estas cifras no consideran a aquellos estudiantes que podrían ser mayores o que se iban a graduar de la escuela pero que nunca lo hicieron porque sus jóvenes vidas fueron segadas por el testaferro de los judíos Stalin. Alguien debe ser hecho responsable de aquellos pupitres que permanecieron vacíos en las escuelas de Ucrania y por aquellos puestos de profesores que permanecieron sin llenar.

     La población ucraniana de 32 millones en 1927 disminuyó a 28 millones en 1939. Así, hubo una pérdida de 4.000.000 de vidas ucranianas, y este número debiera ser aumentado por el esperado crecimiento demográfico normal. En un crecimiento demográfico esperado de 4.000.000 realmente estamos viendo una pérdida de por lo menos 8.000.000 de ucranianos blancos.

     Una tragedia similar ocurrió en Irlanda a mediados del siglo XIX: la llamada Hambre de Patatas de Irlanda. La verdad es que los ingleses tenían en su posesión suficiente comida para alimentar a los irlandeses, pero deliberadamente la retuvieron lejos de ellos. Por lo tanto los ingleses privaron de comida hasta la muerte o forzaron a más de 1.000.000 de irlandeses a abandonar su país de origen. (Ésta fue sólo una de las atrocidades genocidas más recientes cometidas por los ingleses contra los irlandeses). Pero no debemos culpar completamente a los ingleses blancos, ya que estos acontecimientos ocurrieron bajo el control judío. Hacia 1868, los británicos tenían a un Primer Ministro judío, Benjamin Disraeli. Este judío sionista fue sólo capaz de alcanzar esta posición de poder debido a la base de poder judío ya establecida en la política, la industria y la banca.

    Fue esta base de poder judío la que orquestó el hambre irlandesa, deliberadamente privando de comida a hombres, mujeres y niños irlandeses a fin de ganar más poderío económico y político y erradicar las iglesias Católicas y Protestantes de Irlanda. Su estrategia para ganar poder funcionó, ya que los judíos habían logrado la suficiente importancia como para hacer de uno de los suyos Primer Ministro dentro de poco a partir de entonces, en un país que había prohibido una vez a los judíos en sus fronteras.

     De todos modos, éste fue sólo el principio del holocausto de la raza blanca. Los agentes judíos que azuzaron al hombre blanco contra el blanco durante las guerras mundiales, son responsables de las muertes de aquellos hombres que lucharon, a menudo no comprendiéndolo, para la agenda judía. Después de la Segunda Guerra Mundial, los soldados alemanes fueron tomados preso por las naciones aliadas, y mujeres y niños civiles fueron acorralados y colocados en campos de concentración. Los judíos a menudo lloriquean por sus familiares que supuestamente murieron en campos alemanes, aunque quedaron millones de sobrevivientes para esparcir sus mentiras.

     ¿Cómo puede haber tantos sobrevivientes si tantos murieron?. Empero, no escuchamos hablar de sobrevivientes alemanes de los campos rusos, franceses y estadounidenses. Esto es porque son muy pocos. El intendente de Eisenhower, general Robert Littlejohn, se quejó abiertamente de que él no tenía manera de alimentar a los 4.000.000 de presos alemanes bajo cuidado estadounidense en 1945. Muchos de estos prisioneros habían sido transferidos al llamado status "DEF". Este status significaba la muerte inmediata para el portador, y era una violación por parte de Eisenhower de la Convención de Ginebra. Los campos estadounidenses fueron comparados a Buchenwald, y algunos fueron reportados como no teniendo comida en absoluto en ninguna parte del campo. Las donaciones de comida para los prisioneros fueron devueltas a los donantes y las raciones no fueron distribuídas. (Esto a pesar de que la mayoría, el 58%, de los soldados estadounidenses pensaban que los alemanes debían recibir ayuda en forma de donaciones). En Agosto de 1945, Eisenhower colocó a los soldados alemanes restantes de los campos en el status DEF, firmando así sus sentencias de muerte.

     El resultado final fue que millones de mujeres y niños alemanes fueron privados de comida hasta la muerte, además de 2.000.000 de soldados alemanes que fallecieron en los campos al final de la guerra. En el habitual estilo judío, al público se le mintió, y pocos supieron de los atroces tratos que los alemanes estaban recibiendo a manos de los Aliados. (Todo esto también ocurrió en el momento de los procesos de Nurenberg, que han sido llamados la mayor injusticia legal en la historia de EE.UU. por el Senador Robert Taft, hijo del Presidente estadounidense William Howard Taft).

     Si la existencia de los horrores de los campos de concentración tan a menudo retratados en nuestra televisión fueran atribuídos a los rusos y al establecimiento judío del Mal conocido como el comunismo, entonces nuestra televisión verdaderamente reflejaría un cuadro histórico muchísimo más verídico y más exacto de las atrocidades que ocurrieron hace más de cincuenta años. Los gulags eran en efecto campos de la muerte para la exterminación sistemática de la gente blanca. Ésta no era la intención original de los alemanes. La mayor parte de aquellos que murieron en los campos de concentración y de trabajo alemanes murieron de disentería y otras enfermedades como pulmonía, bronquitis, y cosas que estaban entonces más allá del poder del ejército alemán impedir. Si los Aliados no hubieran bombardeado el sistema de ferrocarriles alemán y no hubieran practicado una política de tierra arrasada contra el pueblo alemán, entonces la vasta mayoría de personas de los campos de trabajo habrían sobrevivido a la guerra mucho mejor que el ciudadano alemán promedio.

     Fueron en verdad los judíos mismos y sus demenciales incursiones de bombardeo sobre Alemania los que causaron la muerte de 2,5 millones de judíos y otras gentes que estaban en los campamentos de trabajo alemanes. Es un hecho indiscutible que los alemanes fueron mucho más humanos con los presos norteamericanos y con los presos de todas las nacionalidades que los rusos o los estadounidenses. El 88% de los prisioneros estadounidenses custodiados por los alemanes sobrevivió a la guerra prácticamente indemne y en buenas condiciones, mientras que la exacta cifra opuesta fue verdadera de los japoneses y su tratamiento hacia los soldados norteamericanos.

     En sus campos, el 88% murió o fue degollado cuando los japoneses jugaron ninja con las cabezas de los indefensos prisioneros de guerra, sobre todo durante la marcha de la muerte de Batán. A pesar de ello, los judíos han mantenido un absoluto prejuicio contra los alemanes en Estados Unidos. Mientras tanto, ellos han aceptado incondicionalmente a los japoneses, ayudándoles a destripar a Estados Unidos de su base de poder económico y estableciendo a los japoneses como los señores de la industria estadounidense a quienes un número siempre creciente de norteamericanos reverencia cada mañana cuando ellos van a trabajar.

     Éstas son sólo las tragedias de los campos durante y después de la guerra. Después de la guerra, Alemania misma había sido dividida en zonas, francesa, rusa, estadounidense y británica. En la zona británica, mujeres y niños inocentes estaban siendo privados de comida hasta la muerte a razón de 220.000 al año. Un tipo de reconstrucción, similar a la del Sur de EE.UU., fue impuesto sobre el pueblo alemán. Los millones de muertes de alemanes blancos fueron etiquetados como "otras pérdidas" [other losses]. El verdadero número nunca será conocido, por cuanto los archivos estadounidenses de los campamentos para prisioneros fueron destruídos entre 1947 y 1950, y una historia similar puede ser contada en cuanto a los otros campos Aliados, especialmente los rusos, que tomaron casi 100.000 prisioneros (incluídos 24 generales alemanes) en Stalingrado, y sólo sobrevivieron 6.000. Acciones similares y muchos crímenes más contra el pueblo alemán están documentados en el libro Otras Pérdidas: Una Investigación sobre las Muertes Masivas de Prisioneros Alemanes a Manos de los Franceses y Estadounidenses Después de Segunda Guerra Mundial, de James Bacque.

     Sólo podemos saber que los judíos estaban siguiendo el consejo de uno de sus fraudes más grandes, Albert Einstein, que públicamente declaró que todos los alemanes deberían ser asesinados. Los judíos aprovecharon esta oportunidad para realizar sus proyectos de genocidio contra la raza blanca. Stalin y Roosevelt incluso hicieron un brindis el uno al otro por la posibilidad de ejecutar a oficiales alemanes al final de la guerra; y hoy no hay absolutamente ninguna duda de que estos proyectos fueron planeados no sólo por Stalin sino también por los norteamericanos. Los así llamados criminales de guerra, especialmente cualquiera que hubiera estado relacionado con las SS, fueron perseguidos y asesinados, particularmente durante el segundo y tercer año después del final de la guerra. Unidades especiales de escuadrones de la muerte o asesinos a sueldo fueron enviados para secuestrar, asesinar o atrapar en áreas despobladas o boscosas y asesinar, en demasiados casos, a alemanes inocentes.

     Los archivos de los Aliados confirman claramente, e incluso de jactan de ello por la TV nacional, que tales unidades fueron contratadas para este demoniaco "trabajo". Las cifras exactas de asesinatos cometidos por los asesinos a sueldo estadounidenses no pueden por ahora ser declaradas con seguridad. Pero sabemos que fueron miles, si no decenas de miles. Demasiado, para los llamados códigos "humanitarios" de derechos humanos.

     Otros actos criminales de genocidio fueron perpetrados por los comunistas judíos contra alemanes blancos en Polonia antes de la guerra. Relatos de numerosos testigos oculares alemanes y polacos describen estos actos detalladamente. Cientos de páginas de documentos históricos detallan estos crímenes. Las fotografías también proporcionan evidencias.

     De hecho, muchas fotografías de judíos polacos cometiendo crímenes contra alemanes son usadas por los judíos ¡como pruebas de "delitos de odio" alemanes!. Los polacos no se limitaron a privar de comida o balear a los alemanes; más bien, ellos abiertamente los trataron brutalmente, matándolos a palos, destripando a hombres delante de sus mujeres y niños. Los niños fueron arrancados de sus madres y matados a palos por las muchedumbres. Las mujeres fueron violadas. Los hombres fueron detenidos bajo cargos falsos. Una vez detenidos, los más fueron asesinados o tratados brutalmente; el resto fue liberado con sentencias de muerte. La población alemana de Danzig literalmente pidió que Adolf Hitler invadiera Polonia y detuviera las atrocidades comunistas judías contra los alemanes blancos; pero una y otra vez las mismas viejas mentiras judías siguen persistiendo en la televisión estadounidense, falsificando totalmente los motivos de la invasión alemana de Polonia. El hecho es que Stalin ya había decidido que Polonia le pertenecería.

     Si Hitler no hubiera actuado, Stalin habría tomado toda Polonia y habría asesinado a todos los alemanes blancos. Fue Stalin quien era el verdadero diablo y el agresor. Fue Stalin y sus órdenes al interno partido comunista judeo-polaco lo que literalmente obligó a Hitler a invadir Polonia como un acto de piedad humanitaria. La mayoría de los polacos cristianos blancos estarán más que felices de decir la verdad en este asunto hasta hoy. El gran pueblo polaco no ha olvidado lo que los judíos comunistas estaban haciendo en Polonia justo antes de la Segunda Guerra Mundial.

     Como parte del plan judío para el genocidio blanco en Polonia, sacerdotes y clérigos alemanes fueron detenidos y ubicados en campos. Un sacerdote refiere:

     "El Domingo 10 de Septiembre pedí al comandante permiso para oficiar un rezo común en el dormitorio. La respuesta consistió en un diluvio de blasfemias y de golpes con un garrote. Lo mismo pasó cuando pedí que se me permitiera asistir a los enfermos y moribundos... Los guardias del campo nos recibieron con golpes y nos quitaron nuestras posesiones personales; no me permitieron siquiera conservar mi Nuevo Testamento. Nuestras celdas estaban completamente vacías; tuvimos que dormir en el frío suelo de hormigón" (Odilo Gerhard, O.F.M. [franciscano], testimonio personal publicado en Die Getreuen, 1939).

     Los sacerdotes y los líderes cristianos fueron especialmente perseguidos porque como cristianos ellos habían apoyado al movimiento cristiano Nacionalsocialista. Niños tan pequeños como de cuatro meses fueron muertos por granadas de mano polacas. Otros fueron baleados o golpeados con culatas de rifle hasta morir. Un informe sobre estas atrocidades judías declara:

     "El descubrimiento más importante a que se llega en las investigaciones hechas por los examinadores médicos no se encuentra en las increíbles bestialidades, tanto físicas como mentales, como lo revela el examen de los cuerpos. Aún más importante es el hecho de que en la gran mayoría de los casos investigados, las armas militares mostraban claramente haber sido usadas como instrumentos de asesinatos" (Actos polacos de Atrocidad Contra la Minoría Alemana en Polonia, compilada por Hans Schadeweldt, Berlín-Nueva York, 1940 p.253-254).

     Ellos más adelante escriben que:

     "Con indiscriminada acuciosidad, gente de todas las edades, de 4 meses a 82 años, fue asesinada; incluso mujeres en una etapa muy avanzada del embarazo no fueron perdonadas" (p.257).
     Numerosos informes oficiales hablan de alemanes atacados por polacos, asesinados y golpeados, mientras la mayoría de las mujeres fue violada.
     "Mi padre fue repetidamente golpeado en la cara y el cuerpo con culatas, luego apuñalado con una bayoneta. Con eso mi padre cayó a tierra y allí fue baleado seis veces antes de morir... [Posteriormente] Aproximadamente diez hombres me dominaron, por la cabeza, manos y pies, mientras uno de ellos me violó" (Vera Gannott, Septiembre de 1939).
     "Juntos, ellos entonces tuvieron éxito en la violación de mi hija más joven. Con eso, los dos cogieron a mi hija mayor y la violaron también" (Hedwig Daase).
     "Mi marido fue baleado en el hombro y golpeado en la cara con una culata. Él se tambaleó pero todavía trataba de escaparse. Él comenzó a subir la cerca, pero fue agarrado por un civil. Un soldado polaco le dio otro culatazo que lo dejó inconsciente. Un teniente polaco me condujo a mí y a los niños de vuelta en la casa. Desde una ventana del desván yo podía ver a mi marido postrado. Permaneció así por un largo rato. Lo vi encoger sus piernas y estirarlas; de vez en cuando él levantaba su mano. Sin embargo, era imposible para nosotros ir donde él, ya que fue rodeado por soldados y civiles polacos. Un policía montó guardia en el cerco. Las mujeres polacas gritaban:
     "¡El cerdo aún está vivo!". Hacia la tarde, a mi marido lo balearon tres veces más los soldados polacos. Él también había sido apuñalado por el estómago con una bayoneta... La vecina me dijo que él todavía respiraba al día siguiente. Mi marido era alto y fuerte y tenía sólo 38 años. Probablemente por eso él estuvo tanto tiempo muriendo. Él estuvo aproximadamente dieciocho horas antes de que fuera liberado de su agonía" (Christa Gollnick).

     Ninguna de esta gente había cometido ningún crimen. Ellos fueron asesinados por las muchedumbres comunistas, y los Comunistas controlaban el ejército, simplemente porque ellos eran alemanes blancos. Asesinatos de familias enteras y pueblos alemanes también fueron cometidos:

     "El asesinato de los Beyer, jardineros de Bromberg, es característico de los casos de innumerables familias de la minoría alemana que el Domingo Sangriento de Bromberg cayeron víctimas del asesinato hecho por los polacos... El asesinato es también característico de las bandas asesinas reclutadas por reconocidas organizaciones oficiales del Gobierno polaco. Estos grupos, que actúan con la cooperación reconocible del ejército, fueron culpables de cientos de asesinatos masivos... Con violencia brutal, los hombres del ferrocarril arrancaron a Kurt Beyer, 11 años, de los brazos de su madre, que le abrazaba temerosamente... Stefan Sitarek, un polaco, encontró los cuerpos de Friedrich Beyer, su hijo Heinz, y de Thiede [ayudante de Beyer], yaciendo amontonados... [él] encontró a Kurt Beyer retorciéndose y gimiendo bajo los cadáveres. Obviamente, él estaba gravemente herido. Sitarek trató de ayudar al muchacho, pero según su declaración, fue rechazado por las autoridades responsables de transportar al herido.
     De acuerdo a declaraciones hechas por otros testigos polacos, el niño que yacía al lado de los cuerpos de su padre y su hermano sucumbió a sus heridas al final de aquella mañana" (Atrocidades Polacas, p.106 y 107).

     Cientos de historias como ésta están registrados y documentados, aunque muy pocas personas han oído alguna vez de estas atrocidades cometidas contra niños inocentes y hombres y mujeres blancos. Muchos casos más permanecen no resueltos, y cientos, si no miles, fueron reportados como desaparecidos, nunca siendo encontrados o explicados. Una vez más, los gobiernos mestizos, donde prevaleció el odio hasta la gente blanca, se muestran haber instituído una ejecución burocrática y sistemática de la gente blanca. La lista de crímenes contra la raza blanca suma y sigue. Las guerras instigadas y manipuladas por los judíos mestizos son responsables de las muerte de decenas de millones de soldados y civiles blancos. Éstas incluyen la Guerra Civil estadounidense, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, y numerosas guerras más pequeñas en todo el mundo.

     Estas cantidades de muertes de hombres, mujeres y niños blancos son asombrosas. En la Guerra Civil estadounidense murieron más de 600.000 hombres blancos. En la Primera Guerra Mundial, 8,5 millones de soldados blancos y otros 10 millones de civiles blancos murieron. En la Segunda Guerra Mundial, más de 20 millones de soldados blancos y 25 millones de civiles blancos murieron. Éstas son las cifras "oficiales". Los números reales tanto de muertes militares como de civiles son mucho más altos. Pero aún con estos números "oficiales", más los 45 millones de rusos blancos asesinados por el Comunismo judío, vemos que el número de hombres blancos muertos en los últimos 140 años por guerras orquestadas por el judío bien sobrepasa los 100 millones.

     Debería ser notado que no se trata sólo de la sangre de Jesús Cristo y de estos millones de personas en las manos de los judíos, sino también la muerte de la posteridad de ellos. ¿Cuántos niños blancos habría producido la familia Beyer?. Nunca habrá otro Friedrich Beyer; y sus hijos, que habrían continuado su nombre y su mentalidad, fueron asesinados junto con él por mestizos que no tienen ni siquiera el derecho a la vida. Esto es verdadero de decenas de millones más de hombres blancos, hombres cristianos cuyos nombres han sido borrados de la cara del planeta, y cuyos nombres los judíos están intentando remover de las memorias de aquellas personas blancas que permanecen. Los mismos judíos que proclaman la filosofía de "nunca olvidar" están intentando hacer que la poca gente blanca que queda olvide su herencia blanca y el holocausto de la raza blanca creado por el judío y hacer que ellos se den vuelta incluso contra sus propios abuelos racistas.

     Muchos de estos 100 millones fueron los hombres más aptos y capaces de sus respectivas generaciones a quienes no dieron la oportunidad de tener sus propios hijos. Los 20 millones de soldados blancos que murieron en la Segunda Guerra Mundial, si no hubiera sido por la guerra, ciertamente habrían seguido adelante y hubieran tenido sus propios hijos. Si somos conservadores y estimamos que cada uno de estos 20 millones de soldados blancos hubiera tenido sólo dos hijos, y que la mitad de aquellos niños casándose los unos con los otros y hubieran tenido dos hijos más, entonces en vez de 20 millones de hombres blancos asesinados, estamos realmente hablando de aproximadamente 100 millones de personas blancas que habrían vivido en los últimos 50 años. Si suponemos 3 hijos por cada familia, entonces estamos hablando aproximadamente de 170 millones, 90 millones de los cuales estarían vivos hoy. Este número representa sólo a los soldados que murieron en la Segunda Guerra Mundial. Si hacemos el mismo cálculo para todos aquellos que murieron en la Segunda Guerra Mundial, y regresamos otra generación para aquellos que murieron en la Primera Guerra Mundial, y luego volvemos dos generaciones más para aquellos que murieron en la Guerra Civil, entonces tenemos los resultados siguientes:

Guerra Civil estadounidense:
Generación 1: 600.000 (asesinados)
Generación 2: 1,8 millón (hijos)
Generación 3: 2,7 millones (nietos)
Generación 4: 4 millones (bisnietos)
Generación 5: 6 millones (tataranietos)
Generación 6: 9 millones (choznos)
Total asesinados: 24,1 millones

Primera Guerra Mundial
Generación 1: 18,5 millones (asesinados)
Generación 2: 54 millones (hijos)
Generación 3: 81 millones (nietos)
Generación 4: 121.5 millones (bisnietos)
Total asesinado: 275 millones

Segunda Guerra Mundial
Generación 1: 45 millones (asesinados)
Generación 2: 135 millones (hijos)
Generación 3: 202,5 millones (nietos)
Total asesinado: 382,5 millones

Holocausto ruso blanco
Generación 1: 45 millones (asesinados)
Generación 2: 135 millones (hijos)
Generación 3: 202,5 millones (nietos)
Total asesinado: 382,5 millones


     Sólo de estas cuatro fuentes, obtenemos un total de 1.000 millones de blancos asesinados, al menos 535 millones de los cuales estarían vivos hoy (esto incluye sólo la última generación, pero ciertamente la mayor parte de sus padres también estarían vivos). 535 millones son aproximadamente la gente blanca que hay en todo el planeta hoy, de modo que el efecto de las susodichas atrocidades judías es que la población blanca del mundo actual es la mitad de lo que sería si estas acciones no hubieran ocurrido.

     Hoy, este holocausto continúa con el genocidio de la raza blanca por mestizos y negros, todo promovido por la coalición sionista mundial. Los judíos han incitado a los negros a odiar abiertamente y planear el asesinato de blancos inocentes. Por ejemplo, un estudiante de un college negro en la Universidad de Penn State, una universidad principal, fue capaz de escribir libremente lo siguiente para su periódico escolar:

     "Después de mirar toda la evidencia hay sólo una conclusión: las gentes blancas son demonios... Creo que debemos asegurar nuestra libertad e independencia de estos demonios por cualquier medio necesario, incluída la violencia... Para protegernos a nosotros mismos deberíamos portar armas (tres pistolas y dos rifles, tal vez un M-16) inmediatamente y formar una milicia... Así la gente negra, unámonos, organicémonos y ejecutemos" (Los Afro-Estadounidenses No Deberían Confiar en la Diabólica Gente Blanca por Chino Wilson, publicado en The Daily Collegian, 28 de Enero de 1992).

     Por supuesto, no hubo ninguna protesta clamorosa pública en cuanto a esta declaración, aunque hay una clara y explícita intención de hacer que la gente cometa asesinato. ¿Ha contratado la FBI a informadores pagados para entrampar al señor Wilson vendiéndole armas ilegales, o le permiten seguir sus actividades diarias sin interferencia?. O tal vez sus actividades le conseguirán algún día un asiento en la Corte Suprema en la posición de Clarence Thomas de las Panteras Negras. ¿Dónde estaba la alharaca de los medios cuando esto fue impreso?. ¿Cómo pueden los medios de comunicación judíos, que abiertamente andan a la caza de historias noticiosas en donde un negro o un mestizo son asesinados por un blanco (aunque el delito no necesariamente fuera racialmente motivado), justificar su silencio sobre tal declaración?. El hecho es que los judíos también desean la muerte de la gente blanca y por lo tanto activamente suprimen tal información para quitarla de las manos de las personas blancas justificadamente enojadas.

     Otro caso del silencio de los medios judíos ocurrió  con Hulon Mitchell, líder de la llamada "secta de Yahweh" negra. Mitchell repetidamente predicaba a los miembros de su culto que los blancos eran demonios y debían ser asesinados. Él era aficionado al refrán: "¡Por todas partes de Estados Unidos las cabezas blancas van a rodar!". Él entonces ordenó que sus seguidores mataran a estas personas blancas y devolvieran sus cabezas como trofeos. Cuando un seguidor decidió que él tendría dificultad llevando las cabezas de sus víctimas blancas por el centro de la ciudad de Miami, Mitchell se conformó con una oreja. Desde 1986 al proceso de Mitchell en 1992, los miembros de la secta sólo harían eso: llevar los dedos u orejas de las víctimas blancas para demostrar que ellos hacían lo que se les dijo.

     ¿Es realista creer que tales esclavos fieles han dejado de hacer eso sólo porque Mitchell fue encontrado culpable de conspiración para cometer asesinato?. Más aún, aunque los homicidios de flagrantes homosexuales anticristos o traficantes negros de droga reciban al menos dos semanas de completa cobertura de los medios con los regulares continuaciones, esta historia nunca fue lo bastante grande para alcanzar las noticias de la tarde. Las estadísticas demuestran en adelante que los blancos hoy son con mucho las víctimas más grandes de crímenes racialmente motivados. Según el Ministerio de Justicia, los negros asesinan dos veces más blancos que viceversa. Éstos son sólo casos donde el asesino se llega a conocer, y es un hecho bien sabido que más del 50% de los casos de homicidio no llegan a resolverse. Otros crímenes no son diferentes. Los negros tienen 20 veces más de probabilidades de que roben a un blanco, y 52 veces más de probabilidades de que cometan robo en pandilla contra un blanco.

     Un hombre negro es 900 veces más probable que viole a una mujer blanca que un blanco viole a una mujer negra. Una de dichas mujeres, violada por una pandilla de negros en Nueva York, recibió mucha atención de los medios cuando ella fue acusada de ser racista y una puta blanca por ser violada. Los negros abiertamente amenazaron al juez que proporcionó las condenas contra los negros, y los periódicos de las negruras publicaron el nombre de la víctima y lo transmitieron a todos los negros que gustaran de violarla otra vez. Ésta podría haber sido fácilmente sólo otra víctima más de violación y asesinato si ella no hubiera sobrevivido de alguna manera a la paliza que siguió a la violación. En resumen, un negro es 103 veces más probable que cometa cualquier delito contra un blanco que un blanco contra un negro.

      Todas estas estadísticas son especialmente alarmantes cuando uno considera el hecho de que hay 6 personas blancas por cada negro y a menudo un hispánico o judío que comete un delito es clasificado como blanco. Así, aunque haya más blancos que negros en Estados Unidos, los negros y los mestizos cometen la mayoría de los delitos en el país. (Tampoco consideramos los delitos de los negros sobre los negros, en donde la mayor parte de los homicidios de hombres negros son perpetrados por otro negro).

     Además, en cualquier caso donde un blanco ha cometido un llamado crimen contra un negro, inmediatamente se asume que el delito fue racialmente motivado. Esto no es así cuando es al revés (suponiendo que el delito consiga alguna atención de los medios). La siguiente es una historia noticiosa del Registro del Condado de Orange, del 11 de Diciembre de 1991:

     «Ataques de "Salvajes": La policía de San Diego investiga 50 asaltos excepcionalmente salvajes que ellos comparan con los notorios ataques de "salvajes" de la ciudad de Nueva York, perpetrados por ladrones juveniles sólo por el placer de cometer violencia.
     "La policía dijo que los jóvenes atacantes son negros y sus víctimas, 46 hombres y cuatro mujeres, son blancas. Las víctimas fueron atacadas en los vecindarios Hillcrest y North Park.
     "No hay ninguna prueba de que sean delitos de odio" dijo el detective Steve Baker».

     Obviamente, estos ataques son delitos de odio, como lo son los otros miles de delitos perpetrados contra la gente blanca en EE.UU. Uno tiene que despreciar a una persona o detestarla a fin de cometer un delito contra aquella persona. Todos los delitos negros contra blancos son delitos de odio. Ésta es una reacción típica de los medios controlados por los judíos, que promueven que todos los blancos son racistas, mientras los negros son siempre las víctimas. De hecho, las estadísticas señalan lo contrario. Cualquier ataque contra una persona blanca es un delito de odio, cuando el odio hacia la gente blanca es promovido en cada oportunidad. De hecho, la mayor parte de los negros tiene un arraigado sentimiento de odio hacia los blancos, y ellos creen que las drogas y las enfermedades como el SIDA fueron creadas por la gente blanca para destruír a los negros. Entre los defensores de tales creencias se incluye a Spike Lee, Bill Cosby y Jesse Jackson. La mayor parte de los negros en general cree tales tonterías.

     Otro delito de odio atroz contra los blancos es perpetrado por el sistema legal de Estados Unidos, en donde los jurados predominantemente negros a menudo han puesto a criminales negros en libertad aunque hayan pruebas aplastantes en su contra. Más aún, los jurados blancos raramente aprueban juicios basándose en la raza y no ponen automáticamente en libertad a criminales sólo porque ellos sean blancos (aunque los jurados no-negros hayan sido acobardados por la amenaza de disturbios raciales o de asesinato para que voten como no-culpable y pongan en libertad a criminales negros). Estos delitos de odio son sólo otra parte del plan para el genocidio de la raza blanca. Más actos delictivos insidiosos contra blancos incluyen la discriminación abierta contra blancos que solicitan empleos. Los judíos lloriquean a favor de la llamada diversidad en la fuerza laboral, en las escuelas, y en todos los aspectos de la sociedad, mientras los blancos calificados pierden sus empleos en beneficio de negros inferiores. Cada vez que un blanco pierde su trabajo debido a la llamada discriminación positiva o por el deseo de la llamada "diversidad", los mestizos están robando el pan de su familia, perpetuando así el holocausto de la raza blanca.

     Esto se observa también en las tasas de aceptación en universidades y escuelas a través de Estados Unidos, donde los standards han sido bajados a niveles ridículamente bajos o inexistentes, de modo que los negros retardados y otros mestizos (muchos de los cuales no son ni siquiera ciudadanos de este país) puedan obtener la entrada a la escuela o les sean concedidas becas deseadas fervientemente, que realmente pertenecen a los blancos que han trabajado duro y están altamente calificados. Esta gente blanca es entonces o bien obligada a dejar la escuela o a trabajar en empleos de jornada completa a fin de pagar su enseñanza. Otros deben retrasar completar su titulación a fin de trabajar en dos empleos para apoyarse a ellos y a sus familias. Éstas y muchas otras atrocidades están totalmente documentadas en el libro de Jared Taylor Pavimentado con Buenas Intenciones: El Fracaso de las Relaciones Raciales en el EE.UU. Contemporáneo.



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