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martes, 4 de octubre de 2011

F. William Engdahl - La Guerra Contra Libia Es Contra China


     Frederick William Engdahl (1944) es un estadounidense periodista, historiador e investigador de Economía y problemas energéticos y geopolíticos radicado en Alemania, autor de "Un Siglo de Guerras: Las Políticas Petroleras Anglo-Estadounidenses y el Nuevo Orden Mundial", "Dominio de Todo el Espectro: Democracia Totalitaria en el Nuevo Orden Mundial", "Las Guerras por la Energía", y otros libros. Presentamos ahora en castellano un esclarecedor texto (publicado hace 9 días en www.globalresearch.ca) que, tomando distancia de la inmediatez de los sucesos noticiosos cotidianos, permite apreciar una estrategia que se viene aplicando y que los analistas en los medios no mencionan. La tesis que plantea es de toda lógica, y termina de explicar muchos cabos sueltos.
     Y tras este artículo hemos puesto otro (recortadas algunas frases) de cuatro años atrás, Mayo de 2007, del mismo autor (que estaba ya traducido en www.rebelion.org), donde analiza sucesos y estrategias en la misma zona geográfica pero aportando antecedentes que ahora toman más pleno sentido, dentro de la misma temática que aborda este primer análisis.




La Guerra de la OTAN Contra Libia
Está Dirigida Contra China:
AFRICOM y la Amenaza para la
Seguridad Energética Nacional de China

por F. William Engdahl
25 de Septiembre de 2011



     La decisión de la OTAN conducida por Washington de bombardear la Libia de Gadafi hasta la rendición durante los meses recientes, a un costo estimado para los contribuyentes estadounidenses de al menos mil millones de dólares, tiene poco que ver, si es que algo, con lo que la Administración Obama afirma que fue una misión para "proteger a civiles inocentes". En realidad esto es parte de un asalto estratégico más grande realizado por la OTAN, y por el Pentágono en particular, para controlar completamente el talón de Aquiles económico de China, a saber, la dependencia estratégica de China de grandes volúmenes de petróleo crudo importado y gas. Hoy China es el segundo más grande importador de petróleo del mundo después de Estados Unidos, y la distancia se está acortando rápidamente.

     Si miramos cuidadosamente un mapa de África y miramos también la organización africana del nuevo Comando de África del Pentágono (AFRICOM), la estructura que adquiere relevancia es una cuidadosa estrategia para controlar una de las fuentes de petróleo y materias primas más estratégicamente importantes de China.

     La campaña de la OTAN en Libia era y es en torno al petróleo. Pero no acerca de simplemente controlar el crudo de alta calidad libio porque EE.UU. esté nervioso sobre provisiones extranjeras confiables. Tiene que ver más bien con controlar el libre acceso de China a importaciones de petróleo a largo plazo desde África y Oriente Medio. En otras palabras, se trata del control de China misma.

     Libia geográficamente limita al Norte con el Mediterráneo, directamente frente a Italia y Grecia, donde la compañía petrolera italiana ENI ha sido el operador extranjero más grande en Libia durante años. Al Oeste limita con Túnez y Argelia. Al Sur limita con Chad. Al Este limita tanto con Egipto como con Sudán (hoy dividido en Sudán y Sudán del Sur). Esto debería decir algo sobre la importancia estratégica de Libia desde el punto de vista de la estrategia a largo plazo del AFRICOM del Pentágono para controlar África y sus recursos y también qué país puede conseguir aquellos recursos.

     La Libia de Gadafi había mantenido un estricto control estatal nacional sobre las ricas reservas del petróleo crudo libio de altísima calidad. Desde 2006 los datos indicaban que Libia tenía las reservas de petróleo comprobadas más extensas de África, aproximadamente el 35%, más grandes incluso que las de Nigeria. Las concesiones petroleras se habían ampliado a compañías petroleras estatales chinas así como rusas y otras en años recientes. No fue sorpresa que un portavoz de la llamada oposición reclamando la victoria sobre Gadafi, Abdeljalil Mayuf, gerente de información en la firma petrolera rebelde libia AGOCO, dijera a Reuters: "No tenemos problema con los países Occidentales, como las compañías italianas, francesas y del Reino Unido. Pero podemos tener algunos problemas políticos con Rusia, China y Brasil". China, Rusia y Brasil se opusieron a sanciones de Naciones Unidas contra Libia o presionaron por un acuerdo negociado del conflicto interno y un final al bombardeo de la OTAN.

     Gadafi, un antiguo adherente del socialismo árabe en la línea de Gamal Nasser de Egipto, usó los ingresos del petróleo para mejorar la suerte de su pueblo. La atención sanitaria era gratis, igual que la educación. Se le dio a cada familia libia una subvención estatal de 50.000 dólares para la compra de una nueva casa, y todos los préstamos bancarios eran según las leyes anti-usura islámicas, sin intereses. El Estado estaba también libre de deuda. Sólo mediante soborno e infiltración masiva en áreas de la oposición tribal de la parte oriental de Libia podían la CIA, el MI6 y otros agentes de inteligencia de la OTAN, a un costo estimado de mil millones de dólares, y por medio de un bombardeo masivo de civiles por la OTAN, desestabilizar los fuertes lazos entre Gadafi y su pueblo.

     ¿Por qué entonces la OTAN y el Pentágono lideraron un asalto tan furioso y destructivo sobre un país soberano y pacífico?. Es claro que una de las razones principales era completar el cerco obstructivo de las fuentes de petróleo y materias primas vitales de China en África del Norte.

ALARMA DEL PENTÁGONO A CAUSA DE CHINA

     Poco a poco en los años pasados Washington había comenzado a crear la percepción de que China, que era el "querido amigo y aliado de Estados Unidos" hace menos de una década, se estaba convirtiendo en la mayor amenaza para la paz mundial a causa de su enorme expansión económica. Pintar a China como un nuevo "enemigo" ha sido complejo, por cuanto Washington es dependiente de China para que ésta compre la mayor parte de la deuda pública estadounidense en forma de papel de Tesorería.

     En Agosto el Pentágono publicó su informe anual al Congreso sobre el estado militar de China. Este año el informe envió campanas de alarma que sonaron a través de China con un nuevo tono estridente. El informe declaraba entre otras cosas: "Durante la década pasada, las Fuerzas Armadas de China se han beneficiado de una voluminosa inversión en hardware y tecnología modernos. Muchos sistemas modernos han alcanzado la madurez y otros llegarán a estar operativos en los próximos años", decía el Pentágono en su informe. Agregaba que "permanece la incertidumbre sobre cómo China usará sus capacidades de crecimiento... El ascenso de China como un importante actor internacional probablemente se destacará como un rasgo definitorio del paisaje estratégico de comienzos del siglo XXI".

     En cuestión de quizás dos a cinco años, dependiendo de cómo el resto del mundo reaccione o juegue sus cartas, la República Popular de China aparecerá descrita en los controlados medios de comunicación occidentales como la nueva "Alemania de Hitler". Si eso parece difícil de creer hoy, sólo reflexione sobre cómo esto se hizo con antiguos aliados de Washington, como Mubarak de Egipto o incluso Saddam Hussein. En Junio de este año, el ex-Secretario estadounidense de Marina y ahora Senador por Virginia, James Webb, sobresaltó a muchos en Pekín cuando dijo a la prensa que China se estaba aproximando rápidamente a lo que él llamó un "momento de Munich”, cuando Washington debe decidir cómo mantener un equilibrio estratégico, una referencia a la crisis de 1938 sobre Checoslovaquia, cuando Chamberlain optó por apaciguar a Hitler en ese asunto. Webb añadió: "Si usted mira los pasados diez años, el ganador estratégico ha sido China".

     La misma máquina propagandística masivamente eficaz del Pentágono, liderada por la CNN, la BBC, el New York Times o el London Guardian recibirá la orden sutil de Washington para "fabricar un cuadro de China y sus negros líderes". China está llegando a ser demasiado fuerte y demasiado independiente para muchos en Washington y en Wall Street. Para controlar esto, fundamentalmente la dependencia de la importación de petróleo de China ha debido ser identificada como su talón de Aquiles. Libia es una maniobra para golpear directamente en aquel vulnerable talón de Aquiles.

CHINA SE MUEVE EN ÁFRICA

     La participación de compañías chinas de energía y de materias primas a través de África se había convertido en una importante causa de alarma en Washington, donde una actitud de maligno descuido había dominado la política de Washington en África desde la época de la Guerra Fría. Como las futuras necesidades de energía de China se hicieron evidentes, hace varios años ésta comenzó una importante diplomacia económica en África que alcanzó un incremento notable en 2006 cuando Pekín literalmente desenrolló la alfombra roja ante más de 40 jefes de Estado africanos y abordó una amplia gama de asuntos económicos. Nada era más importante para Pekín que asegurar futuros recursos petroleros africanos para la contundente industrialización de China.

     China se movió en países que habían sido prácticamente abandonados por los antiguos poderes coloniales europeos como Francia, Gran Bretaña o Portugal. Chad es un caso concreto. Siendo el país africano más pobre y más aislado geográficamente, Chad fue cortejado por Pekín, con quien reanudó sus relaciones diplomáticas en 2006.

     En Octubre de 2007 CNPC [Corporación Nacional Petrolera China], el gigante petrolero estatal de China, firmó un contrato para construír una refinería conjuntamente con el gobierno de Chad. Dos años más tarde ellos comenzaron la construcción de un oleoducto para llevar el petróleo desde un nuevo campo chino aproximadamente 300 kilómetros al sur de la refinería. La organizaciones no-gubernamentales apoyadas por Occidente como era de esperar comenzaron a aullar sobre los impactos medioambientales del oleoducto chino. Las mismas ONGs estuvieron curiosamente en silencio cuando Chevron comenzó la producción de petrñoleo en 2003 en Chad. En Julio de 2011 Chad y China celebraron la apertura de la empresa conjunta de la refinería de petróleo cerca de la capital de Chad, Ndjamena. Las actividades petroleras chinas en Chad están sorprendentemente cerca de otro importante proyecto petrolero chino en lo que entonces era la región de Darfur en Sudán, limítrofe con Chad.

     Sudán ha sido una fuente creciente de flujo petrolero para China ya que la cooperación comenzó a finales de los años '90 después de que Chevron abandonó su apuesta allí. Hacia 1998 CNPC estaba construyendo un oleoducto de 1.500 kilómetros de largo desde yacimientos petrolíferos del Sur de Sudán hasta Port Sudan en el Mar Rojo, así como una importante refinería de petróleo cerca de Jartum. Sudán fue el primer gran proyecto de un yacimiento petrolífero extranjero llevado a cabo por China. A comienzos de 2011 el petróleo de Sudán, mayormente del Sur, desgarrado por el conflicto, proporcionó aproximadamente el 10% de las importaciones de petróleo de China, llevándose más del 60% de la producción petrolífera diaria de Sudán de 490.000 barriles. Sudán se había convertido en un punto vital de seguridad energética nacional china.

     De acuerdo a estimaciones geológicas, el subsuelo que corre desde Darfur, en lo que era el Sur de Sudán, pasando por Chad, hasta Camerún, es un gigantesco yacimiento petrolífero a un grado quizás equivalente a una nueva Arabia Saudí. El control del Sur de Sudán así como de Chad y Camerún es vital para la estrategia del Pentágono de "negación estratégica" a China de sus futuros flujos petroleros. En tanto el régimen estable y robusto de Gadafi permaneciera en el poder en Trípoli, ese control seguiría siendo un problema principal. La simultánea separación de la República de Sudán del Sur de Jartum y el derrocamiento de Gadafi a favor de las débiles bandas rebeldes, endeudadas por el apoyo del Pentágono, era para el Dominio de Todo el Espectro del Pentágono una prioridad estratégica.

AFRICOM RESPONDE

     La fuerza clave detrás de la reciente oleada de ataques militares occidentales contra Libia o de los cambios de régimen más encubiertos como los de Túnez, Egipto y el desafortunado plebiscito en Sudán del Sur que ha hecho ahora "independiente" a aquella región rica en petróleo, ha sido AFRICOM, el especial comando militar estadounidense establecido por la Administración de Bush en (Septiembre de) 2008 explícitamente para responder a la creciente influencia china sobre la enorme riqueza petrolera y mineral de África.

     A finales de 2007, el doctor J. Peter Pham, un iniciado [insider] de Washington que aconseja a los Departamentos de Defensa y de Estado estadounidenses, declaró abiertamente que entre los objetivos del nuevo AFRICOM estaba el propósito de "proteger el acceso a los hidrocarburos y otros recursos estratégicos que África tiene en abundancia... una tarea que incluye asegurarse contra la vulnerabilidad de aquellas riquezas naturales y asegurarse de que ningún otro tercero interesado, como China, India, Japón o Rusia, obtengan monopolios o tratamientos preferenciales".

     En el testimonio ante el Congreso estadounidense apoyando la creación de AFRICOM en 2007, Pham, quien está asociado con la neo-conservadora Fundación para la Defensa de las Democracias, declaró:

     "Esta riqueza natural hace de África un objetivo atractivo para las atenciones de la República Popular China, cuya economía dinámica... tiene una sed casi insaciable de petróleo, así como una necesidad de otros recursos naturales para sustentarla... China importa actualmente aproximadamente 2,6 millones de barriles de crudo por día, aproximadamente la mitad de su consumo; más de 765.000 de aquellos barriles —aproximadamente un tercio de sus importaciones— proviene de fuentes africanas, especialmente de Sudán, Angola y Congo (Brazzaville). Es alguna maravilla, entonces, que… quizá ninguna otra región extranjera rivaliza con África como el objeto de interés estratégico ininterrumpido de Pekín en los años recientes...

     "Intencionalmente o no, muchos analistas esperan que África —especialmente los Estados a lo largo de su costa occidental rica en petróleo— cada vez más se irá convirtiendo en un teatro para la competencia estratégica entre Estados Unidos y su único verdadero cercano competidor en la escena global, China, en tanto ambos países procuran ampliar su influencia y su acceso seguro a los recursos".

     Es útil recordar brevemente la secuencia de revoluciones "Twitter" patrocinadas por Washington en la llamada Primavera Árabe en curso. La primera fue Túnez, una tierra aparentemente insignificante en el Mediterráneo de África del Norte. Sin embargo Túnez es la frontera occidental de Libia. La segunda ficha de dominó que cayó en este proceso fue el Egipto de Mubarak. Aquello creó una importante inestabilidad desde el Cercano Oriente hasta el Norte de África, por cuanto Mubarak con todos sus defectos había resistido ferozmente a la política del Cercano Oriente de Washington. Israel también perdió a un aliado seguro cuando cayó Mubarak. 

     Luego en Julio de 2011 Sudán del Sur se declaró independiente como la República de Sudán del Sur, separándose de Sudán después de años de insurrección con el respaldo estadounidense contra el gobierno de Jartum. La nueva República toma con ello el bulto de la riquezas petroleras conocidas de Sudán, algo que claramente no causa alegría en Pekín. La embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Susan Rice, lideró la delegación estadounidense para las celebraciones de independencia, llamándola "un testamento para el pueblo sudanés del Sur". Ella añadió que, en términos de lograr que la separación hubiera tenido lugar, "EE.UU. ha sido tan activo como cualquiera". El presidente estadounidense Obama apoyó abiertamente la secesión del Sur. La ruptura fue un proyecto dirigido y financiado desde Washington desde que la Administración de Bush decidió convertirla en una prioridad en 2004.         

     Ahora Sudán repentinamente ha perdido su principal fuente de ingresos por los impuestos del petróleo. La secesión del Sur, donde se producen tres cuartos de los 490.000 barriles diarios del petróleo de Sudán, ha agravado las dificultades económicas en Jartum, recortando aproximadamente en un 37% sus ingresos totales. Las únicas refinerías de petróleo de Sudán y la única ruta de exportación están al norte, desde los yacimientos petrolíferos hasta Port Sudan en el Mar Rojo. Sudán del Sur está siendo animado ahora por Washington a construír un nuevo oleoducto de exportación independiente de Jartum a través de Kenya. Kenya es una de las áreas de influencia militar estadounidense más fuertes en África.

     El objetivo del cambio de régimen en Libia conducido por EE.UU., así como todo el Proyecto Mayor de Oriente Medio que está detrás de la Primavera Árabe es asegurar el control absoluto de los más grandes yacimientos petrolíferos conocidos en el mundo para así controlar las políticas futuras especialmente en países como China. Como se cuenta que dijo el entonces Ministro de Asuntos Exteriores estadounidense Henry Kissinger durante los años '70, cuando él era probablemente más poderoso que el Presidente de Estados Unidos, "Si usted controla el petróleo, usted controla naciones enteras o grupos de naciones".

     Para la futura seguridad energética nacional de China, la respuesta última está en el descubrimiento de reservas domésticas de energía segura. Afortunadamente hay nuevos métodos revolucionarios para descubrir y trazar un mapa de la presencia de petróleo y gas donde hasta la mejor geología actual dice que el petróleo no debe ser encontrado. Quizás allí hay una salida para la trampa del petróleo que ha sido puesta para China.



China y EE.UU. en una Nueva Guerra Fría

por la Riqueza Petrolífera de África

por F. William Engdahl
28 de Mayo de 2007


     La actual preocupación del gobierno de Washington por Darfur en el sur de Sudán no es una preocupación genuina por el genocidio contra la gente de la parte más pobre de una parte pobre de una sección desamparada de África. Se trata de una historia cínica adecuada a un gobierno de Washington que no ha mostrado consideración por su propio genocidio en Iraq cuando se trata de su control sobre importantes reservas de petróleo. ¿Qué está en juego en la batalla por Darfur?. El control sobre el petróleo; mucho, muchísimo petróleo.

     Los argumentos para Darfur, un imponente trozo de tierra resecada por el sol en la parte sur de Sudán, ilustra la nueva Guerra Fría por el petróleo, en la que el dramático aumento de la demanda de petróleo en China para alimentar su exitoso crecimiento ha llevado a Pekín a embarcarse en una política agresiva de –irónicamente– diplomacia del dólar. Con sus más de 1,3 billones en reservas sobre todo en dólares de EE.UU. en el Banco Nacional de China, Pekín emprende una geopolítica activa de petróleo. África es un centro importante, y en África, la región central entre Sudán y Chad es una prioridad. Esto define un importante nuevo frente en lo que, desde la invasión de Iraq por EE.UU. en 2003, es una nueva guerra fría entre Washington y Pekín por el control de importantes fuentes de petróleo. Hasta ahora Pekín ha jugado sus cartas con algo más de destreza que Washington. Darfur es un importante campo de batalla en esta competencia por el control de petróleo en la que hay mucho en juego.

LA DIPLOMACIA PETROLERA CHINA

     Pekín ha lanzado una serie de iniciativas orientadas a asegurar fuentes de materias primas a largo plazo en una de las regiones mejor dotadas del planeta: el continente africano. Ninguna materia prima tiene actualmente una prioridad mayor en Pekín que la garantía de fuentes de petróleo a largo plazo. Se calcula que actualmente China recibe un 30% de su petróleo crudo de África. Eso explica una serie extraordinaria de iniciativas diplomáticas que han enfurecido a Washington. China utiliza créditos en dólares sin condiciones para lograr acceso a la vasta riqueza en materias primas de África, dejando al margen el típico juego de control de Washington a través del Banco Mundial y del FMI. ¿Quién necesita la dolorosa medicina del FMI si China ofrece condiciones fáciles y además construye carreteras y escuelas?.

     En Noviembre de 2006 Pekín fue la sede de una extraordinaria cumbre de 48 jefes de Estado africanos. China literalmente desplegó la alfombra roja para los jefes, entre otros, de Argelia, Nigeria, Malí, Angola, República Centroafricana, Zambia y Sudáfrica. China cerró un acuerdo petrolero que vincula a la República Popular China con las dos mayores naciones del continente, Nigeria y Sudáfrica. La CNPC [Corporación Nacional Petrolera China] obtendrá petróleo en Nigeria. Previamente, Nigeria había sido considerada en Washington como una posesión de las principales petroleras anglo-estadounidenses, ExxonMobil, Shell y Chevron.

     China se ha mostrado generosa en el otorgamiento de préstamos a tasas de interés reducido, sin intereses o de concesiones directas a algunos de los países deudores más pobres de África. Los préstamos han sido destinados a la infraestructura, incluyendo carreteras, hospitales y escuelas, en agudo contraste con la brutal austeridad de las exigencias del FMI y del Banco Mundial. En 2006 China asignó más de 8.000 millones de dólares a Nigeria, Angola y Mozambique, en comparación con 2.300 millones a toda el África subsahariana del Banco Mundial. A diferencia del Banco Mundial, un brazo de facto de la política económica externa de EE.UU., China es hábil al no condicionar sus préstamos. Esta diplomacia china relacionada con el petróleo ha llevado a la extraña acusación de Washington de que Pekín trata de "asegurarse de petróleo en las fuentes", algo que ha caracterizado la política exterior de Washington desde hace por lo menos un siglo.

     Ninguna fuente de petróleo ha estado últimamente más en la mira del conflicto petrolero China-EE.UU. que Sudán, donde se encuentra Darfur.

RIQUEZAS PETROLÍFERAS DE SUDÁN

     La CNPC de China es el mayor inversionista extranjero en Sudán, con unos 5.000 millones de dólares en el desarrollo de campos petrolíferos. Desde 1999, China ha invertido por lo menos 15.000 millones de dólares en Sudán. Posee el 50% de una refinería de petróleo cerca de Jartum junto con el gobierno sudanés. Los campos petrolíferos están concentrados en el Sur, donde tiene lugar una guerra civil que hierve a fuego lento desde hace tiempo, financiada en parte clandestinamente por EE.UU., para separar el sur del norte islámico centrado en Jartum.

     CNPC construyó un oleoducto en el sur de Sudán hacia una nueva terminal en Port Sudan en el Mar Rojo desde donde el petróleo es embarcado hacia China en buques cisterna. Un 8% del petróleo chino proviene ahora del sur de Sudán. China recibe entre un 65% y un 80% de los 500.000 barriles de petróleo por día producidos por Sudán. Con un crecimiento de su demanda de petróleo que se calcula en un 30% por año, China sobrepasará a EE.UU. en la demanda de importación de petróleo en unos pocos años. Esa realidad es el motor que impulsa la política exterior de Pekín en África.

     Una mirada a las concesiones petroleras en el sur de Sudán muestra que la CNPC china tiene derechos en Darfur, cerca de la frontera con Chad y la República Centroafricana. En Abril de 2005, el gobierno de Sudán anunció que había encontrado petróleo en el sur de Darfur, donde se estima que podrá bombear, cuando sea desarrollado, 500.000 barriles por día. La prensa mundial olvidó mencionar ese hecho vital al informar sobre el conflicto de Darfur.

ACUSACIÓN DE GENOCIDIO PARA MILITARIZAR LA REGIÓN PETROLÍFERA DE SUDÁN

     El genocidio fue el tema preferido, y Washington fue el director de orquesta. Curiosamente, mientras todos los observadores reconocen que Darfur ha sufrido un gran desplazamiento humano y miseria humana y decenas de miles (hasta 300.000) de muertes en los últimos años, sólo Washington y las ONG que le son cercanas utilizan la expresión incriminante "genocidio" cuando hablan de Darfur. Si logran conseguir una aceptación popular de la acusación de genocidio, abren la posibilidad para una drástica intervención de "cambio de régimen" por la OTAN y Washington en los asuntos soberanos de Sudán.

     El tema del genocidio es utilizado para orquestar una ocupación de facto de la región por la OTAN. Hasta ahora el gobierno de Sudán lo ha rehusado vehementemente, cosa que no sorprende. El gobierno de EE.UU. utiliza repetidamente la palabra "genocidio" para referirse a Darfur. Es el único gobierno que lo hace.

MERCADERES DE LA MUERTE

     EE.UU. actuando a través de aliados sustitutos en Chad y en Estados vecinos ha entrenado y armado al Ejército de Liberación Popular de Sudán (SPLA), dirigido hasta su muerte en Julio de 2005 por John Garang, entrenado en la escuela de las Fuerzas Especiales de EE.UU. en Fort Benning, Georgia.

     Al inundar de armas primero el Sur de Sudán en su parte oriental y luego en Darfur, desde que se descubriera petróleo allí, Washington avivó el conflicto que condujo a decenas de miles de muertos y a varios millones forzados a huír de sus hogares. El Senado de EE.UU. adoptó una resolución en Febrero de 2006 en la que solicitó tropas de la OTAN en Darfur, así como una fuerza más robusta de mantenimiento de la paz de la ONU con un mandato sólido. Un mes después el presidente Bush también pidió fuerzas adicionales de la OTAN en Darfur... ¿Genocidio o petróleo?.

     El Pentágono ha estado ocupado entrenando a oficiales militares africanos en EE.UU., tal como lo ha hecho con oficiales latinoamericanos durante décadas. Su programa Internacional de Educación Militar y Entrenamiento (IMET) ha asegurado entrenamiento para oficiales militares de Chad, Etiopía, Eritrea, Camerún y la República Centroafricana, todos países fronterizos de Sudán. Gran parte de las armas que han exacerbado la matanza en Darfur y en el Sur han sido llevadas mediante tenebrosos y protegidos “mercaderes de la muerte” privados.

     La ayuda de EE.UU. al desarrollo para todo el Sub-Sahara, incluyendo a Chad, ha sido reducida fuertemente en los últimos años, mientras ha aumentado la ayuda militar. El petróleo y el ansia de apoderarse de las materias primas estratégicas es la razón evidente. La región del Sur de Sudán desde el Nilo Superior hasta las fronteras de Chad es rica en petróleo. Washington lo supo mucho antes que el gobierno sudanés.

EL PROYECTO PETROLERO DE CHEVRON DE 1974

     Las principales petroleras de EE.UU. han sabido de la riqueza petrolera de Sudán desde inicios de los años '70. Jafaar Nimeiry, entonces jefe de Estado de Sudán, rompió con los soviéticos e invitó a Chevron a desarrollar el petróleo en Sudán. Tal vez fue un error fatal. El embajador de EE.UU. George H.W. Bush había informado personalmente a Nimeiry de fotos satelitales que indicaban petróleo en Sudán. Nimeiry tragó el anzuelo. Las guerras por el petróleo han sido la consecuencia desde entonces.

     Chevron encontró grandes reservas de petróleo en el Sur de Sudán. Gastó 1.200 millones de dólares para encontrarlas y probarlas. Ese petróleo provocó lo que se llama la Segunda Guerra Civil de Sudán en 1983. Chevron fue objetivo de repetidos ataques y asesinatos y suspendió el proyecto en 1984. En 1992, vendió sus concesiones petroleras sudanesas. Entonces China comenzó a desarrollar los campos abandonados de Chevron en 1999 con resultados notables. Pero Chevron no está lejos de Darfur actualmente. Chevron está en el vecino Chad, junto con el otro gigante estadounidense del petróleo, ExxonMobil. Acaban de construír un oleoducto de 3.700 millones de dólares que transporta 160.000 barriles de petróleo por día desde Doba en el centro de Chad cerca del Darfur sudanés, vía Camerún hasta Kribi en el Océano Atlántico, con destino a refinerías en EE.UU. Para hacerlo, trabajaron con el "presidente vitalicio" de Chad (desde 1990), Idriss Déby, un déspota corrupto que ha sido acusado de entregar armas suministradas por EE.UU. a los rebeldes de Darfur. Déby se sumó a la Iniciativa Pan-Sahel de Washington dirigida por el Comando Europeo del Pentágono para entrenar a sus tropas a fin de combatir al “terrorismo islámico”. La mayoría de las tribus en la región de Darfur son islámicas. [El Sahel es una región de África a modo de cinturón que recorre el Sur del Sahara de Este a Oeste]

     Provisto de ayuda militar, entrenamiento y armas de EE.UU., Déby lanzó en 2004 el ataque inicial que provocó el conflicto en Darfur, utilizando a miembros de su Guardia Presidencial de élite que provienen de la provincia, suministrando vehículos todo terreno, armas y cañones antiaéreos para los rebeldes de Darfur que combaten al gobierno de Jartum en el sudoeste de Sudán. En realidad, el apoyo militar de EE.UU. a Déby ha sido el detonante para el baño de sangre en Darfur. Jartum reaccionó y la debacle resultante fue desatada con toda su trágica fuerza.

     ONGs respaldadas por Washington y el gobierno de EE.UU. utilizan el genocidio no demostrado como un pretexto para terminar por llevar a tropas de la ONU y de la OTAN a los yacimientos petrolíferos de Darfur y del Sur de Sudán. El petróleo, no la miseria humana, está tras el renovado interés de Washington por Darfur. La campaña por el "genocidio de Darfur" comenzó en 2003, al mismo tiempo que comenzó a fluír el petróleo por el oleoducto Chad-Camerún. EE.UU. tenía entonces una base en Chad para tratar de conseguir el petróleo de Darfur y, potencialmente, apoderarse de las nuevas fuentes chinas de petróleo. Darfur es un territorio estratégico, a horcajadas sobre Chad, la República Centroafricana, Egipto y Libia.

     Los objetivos militares de EE.UU. en Darfur –y visto más ampliamente, en el Cuerno de África– son servidos actualmente por el respaldo de EE.UU. y de la OTAN para las tropas de la Unión Africana en Darfur. Allí la OTAN suministra apoyo en tierra y aire a las tropas de la UA que son calificadas de "neutrales" y de "mantenedores de la paz". Sudán está en guerra en tres frentes, cada país -Uganda, Chad, y Etiopía– con una importante presencia militar de EE.UU. y continuos programas militares. La guerra en Sudán involucra tanto operaciones clandestinas de EE.UU. como de facciones “rebeldes” entrenadas por EE.UU. que llegan del Sur de Sudán, Chad, Etiopía y Uganda.

DÉBY DE CHAD MIRA TAMBIÉN HACIA CHINA

     La terminación del oleoducto financiado por EE.UU. y el Banco Mundial desde Chad hasta la costa de Camerún fue planificada como parte de un plan mucho más grandioso de Washington para controlar las riquezas petrolíferas de África Central desde Sudán a todo el Golfo de Guinea. Pero el pasado compinche de Washington, el Presidente Vitalicio de Chad, Idriss Déby, comenzó a mostrarse descontento con su pequeña participación en los beneficios del petróleo controlado por EE.UU. Cuando él y el parlamento de Chad decidieron a inicios de 2006 que utilizarían una mayor parte de los ingresos del petróleo para financiar operaciones militares y reforzar su ejército, el nuevo presidente del Banco Mundial, el arquitecto de la guerra en Iraq, Paul Wolfowitz, entró en acción para suspender los préstamos al país. Entonces, en Agosto, después de que Déby lograra su reelección, creó la propia compañía petrolera de Chad, SHT, y amenazó con expulsar a Chevron y a Petronas de Malasia por no pagar impuestos adeudados, y exigió una participación de un 60% en el oleoducto de Chad. Terminó por llegar a un acuerdo con las compañías petroleras.

     Dentro de esta situación inestable, Pekín ha aparecido en Chad con un cofre lleno de dinero para prestar ayuda. A fines de Enero de 2007, el presidente chino Hu Jintao hizo una visita de Estado a Sudán y Camerún, entre otros Estados africanos. En 2006, los dirigentes chinos visitaron no menos de 48 estados africanos. En Agosto de 2006 Beijing recibió al Ministro de Exteriores de Chad para conversaciones y reiniciar los lazos diplomáticos formales interrumpidos en 1997. China ha comenzado a importar petróleo de Chad así como de Sudán. No es mucho petróleo, pero si Pekín se sale con la suya, eso cambiará pronto.

     En Abril de 2007 el Ministro de Exteriores de Chad anunció que las conversaciones con China sobre una mayor participación de ésta en el desarrollo petrolero de Chad "progresaban bien". Se refirió a las condiciones que los chinos solicitan para el desarrollo petrolero, calificándolos de "sociedades más igualitarias que las que estamos acostumbrados a tener". La presencia económica china en Chad, irónicamente podría resultar más efectiva en aplacar la lucha y el desplazamiento en Darfur que cualquier presencia de tropas de la Unión Africana o de la ONU. Eso no sería bien visto por algunos en Washington o en la central de Chevron, porque no conduciría a que el petróleo cayera en sus manos grasientas y ensangrentadas.

     Chad y Darfur sólo son una parte del vasto esfuerzo chino por obtener "petróleo en la fuente" en toda África. El petróleo es también el factor primordial en la actual política africana de EE.UU. El interés de George W. Bush en África incluye una nueva base de EE.UU. en Sao Tomé / Príncipe a 200 kilómetros del Golfo de Guinea, desde donde puede controlar los yacimientos petrolíferos de Angola en el sur al Congo, Gabón, Guinea Ecuatorial, Camerún y Nigeria. Es pura casualidad que son las mismas áreas en las que se concentra la reciente actividad diplomática y de inversiones china.

     "El petróleo de África Occidental se ha convertido en un interés estratégico nacional para nosotros", declaró ya en 2002 el estadounidense Secretario Adjunto de Estado para África, Walter Kansteiner. Darfur y Chad no son más que una extensión de la política de EE.UU. en Iraq "por otros medios": control del petróleo en todas partes. China disputa ese control "en todas partes", sobre todo en África. Equivale a una nueva Guerra Fría no declarada por el petróleo.





1 comentario:

  1. Gracias Alonso por la publicación de estos artículos de William Engdahl, los cuales explican de manera magistral cuales han sido las motivaciones reales, que llevaron al derrocamiento del Cnel Gaddafi y la anexión de Libia por la OTAN.

    Un dato sobre el cual hay que insistir es que uno de los principales objetivos de la invasión de Libia es establecer allí la base madre del AFRICOM para el control manu militari de TODOS los países del África, es con bombas-asesinatos selectivos y una Embajada US allí tan grande como la que construyeron en la Zona Verde de bagdad: Un Cuartel General para la CIA-PENTÁGONO, para sembrar la muerte y la miseria en el África, probablemente en las afueras de Benghazi.
    Ahmed Azeddine
    www.tpsupremo.8k.com

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