BUSCAR en este Blog

lunes, 26 de septiembre de 2011

Thomas Jackson - ¿Qué Es el Racismo?



     En la revista American Renaissance en su publicación de Julio de 1991 (www.amren.com) se publicó este artículo, que ha sido rescatado por otras páginas (como en www.davidduke.com). Lo hemos puesto en castellano para que los lectores aprecien razonamientos claros hechos sobre un asunto que si era preocupante hace veinte años hoy lo es mucho más, por cuanto la promoción de los beneficios de una supuesta "diversidad" se ve que oculta unos oscuros designios fraguados en mentes y espacios enrarecidos, con el fin de perjudicar a sectores bien definidos y favorecer a quienes por derecho no lo merecen de por sí.


¿Qué Es el Racismo?
por Thomas Jackson



     Ciertamente no hay ninguna nación en el mundo que considere con mayor horror el "racismo" que Estados Unidos. Comparado con otros tipos de ofensas, se piensa que ésta es de alguna manera más reprensible. La prensa y el público han llegado a estar tan acostumbrados a narraciones de asesinatos, violaciones, robos e incendios intencionales, que a cualquiera salvo a los delitos más espectaculares se le da poca importancia, como si fuese parte de la trama inevitable de la vida estadounidense. Pero al "racismo" nunca se le resta importancia.

     Por ejemplo, cuando un estudiante blanco de la Escuela de Leyes de Georgetown dio cuenta a comienzos de este año de que los estudiantes negros no son tan competentes como los estudiantes blancos, se desató una controversia rápidamente creciente a nivel nacional sobre el "racismo". Si el estudiante hubiera simplemente asesinado a alguien él habría llamado mucho menos la atención y la crítica.

     El racismo es, en realidad, la obsesión nacional. Las universidades están en completa alarma por él, los periódicos y los políticos lo denuncian, las iglesias predican contra él; se dice que Estados Unidos está atormentado por causa de ello... pero verdaderamente ¿qué es el racismo?.

     Los diccionarios no son de mucha ayuda para comprender lo que significa esa palabra. Ellos por lo general lo definen como la creencia de que la propia estirpe étnica de alguien es superior a otras, o como la creencia de que la cultura y el comportamiento están arraigados en la raza. Cuando los estadounidenses hablan de racismo ellos están hablando mucho más que de esto.

     Sin embargo, la definición de diccionario del racismo es una pista para comprender lo que los estadounidenses quieren decir realmente. Un significado peculiarmente estadounidense se deriva del dogma actual de que todas las estirpes étnicas son iguales. A pesar de pruebas claras en contrario, se ha declarado que todas las razas son igualmente talentosas y laboriosas, y cualquiera que cuestione el dogma se piensa que no está simplemente equivocado sino que es malvado.

     El dogma tiene consecuencias lógicas que son profundamente importantes. Si los negros, por ejemplo, son iguales a los blancos en todos los aspectos, ¿qué explica su pobreza, su criminalidad y su libertinaje?. Dado que cualquier teoría sobre diferencias raciales ha sido proscrita, la única explicación posible del fracaso negro es el racismo blanco. Y puesto que los negros son marcadamente pobres, propensos a delinquir y licenciosos, Estados Unidos debe de estar transido con un impregnante racismo. Ninguna otra cosa podría estar manteniéndolos en un estado tan abyecto.

     Todo el actual discurso público sobre la raza está cerrado con llave en esta lógica inflexible. Cualquier explicación para el fracaso de los negros que no dependa de la maldad blanca, amenaza con salirse de su curso hacia el territorio prohibido de las diferencias raciales. De esa manera, incluso si los blancos de hoy en día pueden hallar que en sus corazones no hay ningún deseo de oprimir a los negros, los blancos de ayer deben de haberlos oprimido. Si los blancos no oprimen conscientemente a los negros, entonces ellos deben de oprimirlos de manera inconsciente. Si los individuos racistas no pueden ser a todas luces identificados, entonces son las instituciones sociales las que deben ser racistas. O, puesto que los negros están fracasando tan terriblemente en Estados Unidos, deben ser simplemente millones de personas blancas, sobre las que no sabemos nada, las que están trabajando día y noche para mantener a los negros en la miseria. El dogma de la igualdad racial no deja ningún espacio para una explicación del fracaso negro que no sea, de alguna manera, una acusación hacia la gente blanca.

     Las consecuencias lógicas de esto están claras. Puesto que se nos pide creer que la única explicación para el fracaso de la gente no-blanca es el racismo blanco, cada vez que un hombre no-blanco es pobre, comete un delito, acude a la asistencia social o se droga, la sociedad de los blancos es acusada nuevamente de otro acto de racismo. Todo el fracaso o el mal comportamiento de los hombres no-blancos es una prueba permanente de que la sociedad blanca está impregnada de odio e intolerancia. Pues precisamente en cuanto los hombres de color dejen de tener éxito en la vida, en exactamente el mismo nivel que los blancos, éstos, por definición, los harán fracasar y los oprimirán.

     Este modelo obligatorio de pensar conduce a insólitas conclusiones. En primer lugar, el racismo es un pecado que se piensa que es cometido casi exclusivamente por la gente blanca. Efectivamente, un congresista negro de Chicago, Gus Savage, junto con Coleman Young, alcalde negro de Detroit, han sostenido que sólo la gente blanca puede ser racista. De la misma manera, en 1987, la directora de la discriminación inversa [affirmative action] del Fondo Estatal de Seguros de Nueva York publicó un folleto de su compañía en el cual ella explicaba que todos los blancos son racistas y que sólo los blancos pueden ser racistas. ¿De qué otra forma podría la difícil condición de los negros ser explicada sin coquetear con la posibilidad de la desigualdad racial?.

     Aunque algunos negros y blancos liberales concedan que los hombres de color puedan ser, quizás, racistas, ellos invariablemente añaden que los hombres de color han sido forzados a ello como una auto-defensa debido a siglos de opresión blanca. Lo que aparenta ser racismo no-blanco es tan comprensible y perdonable que apenas merece ese nombre. De esta manera, el que un acto sea calificado como racismo depende de la raza del racista. Lo que sería ciertamente llamado como racismo cuando ha sido hecho por blancos, se piensa que es normal cuando lo hace cualquiera otro. Lo inverso es también verdadero.

     Ejemplos de esta clase de doble standard son tan comunes, que es casi tedioso enumerarlos: Cuando un blanco mata a un hombre negro y usa la palabra "nigger" al hacerlo, hay un enorme escándalo en los medios y la nación se golpea colectivamente su pecho; cuando los miembros del culto negro de Yahweh realizan asesinatos rituales de Blancos tomados al azar, los medios de comunicación no dicen nada. Los campus de los colleges universitarios prohíben las declaraciones peyorativas sobre los hombres de color como "racistas", pero ignoran los ataques groseros hechos contra los Blancos.

     En períodos electorales, si el 60% de los votantes blancos vota a favor de un candidato blanco, y el 95% de los votantes negros favorecen al opositor negro, son los blancos los que son acusados de prejuicio racial. Hay 107 colleges "históricamente negros", cuya negritud fundamental debe ser mantenida en nombre de la diversidad, pero todos los colleges históricamente blancos deben ser forzadamente integrados en nombre de… la misma cosa. Resistir a ello sería ser racista.

     El "orgullo negro" se dice que es una cosa maravillosa y digna, pero cualquier cosa que pueda ser interpretada como signo de orgullo blanco es una expresión de odio. Es absolutamente natural para los inmigrantes del tercer mundo esperar instrucción escolar y exámenes de conducción en sus propios lenguajes, mientras que para los estadounidenses nativos invitarlos a aprender inglés es racista.

     El evidente prejuicio anti-blanco bajo la forma de la discriminación positiva [affirmative action], es ahora la ley de la tierra. Cualquier cosa remotamente parecida a la discriminación positiva, de ser practicada a favor de blancos, sería atacada como un despreciable favoritismo.

     Se piensa que todos los clubes y comités electorales negros, hispanos y asiáticos de todo el país son expresiones adecuadas de la solidaridad étnica, pero cualquier club o asociación expresamente para blancos es por definición racista. La Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP) hace abiertamente una campaña en pro de los negros, pero es una respetada organización de "derechos civiles". La Asociación Nacional para el Progreso de la Gente Blanca (NAAWP) hace campaña simplemente a favor del tratamiento equitativo de todas las razas, pero se dice que es brutalmente racista.

     En unos pocos recintos universitarios de colleges, los estudiantes que se han opuesto a la discriminación positiva han formado uniones de estudiantes para blancos, análogas a aquellas para negros, hispánicos, etc., y han sido rotundamente condenados como racistas. Recientemente, cuando los estudiantes blancos de la escuela secundaria Lowell en San Francisco se encontraron siendo una minoría, ellos solicitaron un club racialmente exclusivo como los que tienen los no-blancos. Ellos fueron rechazados con horror. En efecto, en Estados Unidos hoy, cualquier club no formado expresamente para ser un enclave blanco pero cuyos miembros simplemente sean todos blancos es etiquetado como racista.

     Hoy, uno de los lemas favoritos que definen la cualidad asimétrica del racismo estadounidense es la "celebración de la diversidad”. Están comenzando a entender unas cuantas personas que la "diversidad" siempre es conseguida a costa de los blancos, y nunca de otra forma. Nadie propone que la Howard University sea hecha más diversa admitiendo blancos, hispánicos o asiáticos. Nadie sugiere que la National Hispanic University en San José (California) se beneficiaría de la diversidad al tener a no-hispánicos en el campus. Nadie sugiere que el Black Congressional Caucus o las filas ejecutivas del NAACP o la Mexican-American Legal Defense and Educational Fund sufran de una carencia de diversidad. De alguna manera, es absolutamente legítimo para ellos celebrar la homogeneidad. Y aún cualquier grupo sólo-blanco —una compañía, una ciudad, una escuela, un club, un vecindario— se piensa que sufre de una invalidante carencia de diversidad que debe ser remediada tan rápidamente como sea posible. Sólo cuando los blancos han sido reducidos a una minoría, ha sido conseguida la "diversidad".

     Digámoslo francamente: "celebrar" o "abrazar" la diversidad, como tan a menudo se nos pide hacer, no es diferente de desaprobar un exceso cometido por los blancos. De hecho, se piensa que la nación entera sufre de un exceso de blancos. Nuestras actuales políticas de inmigración están estructuradas de manera que aproximadamente el 90% de nuestros 800.000 inmigrantes legales anuales sea no-blanco. Los varios millones de inmigrantes ilegales que entran al país cada año son prácticamente todos no-blancos. Sería racista no estar agradecido por esta elogiable contribución a la "diversidad".

     Son, por supuesto, sólo las naciones blancas a las que se les hace el llamado a practicar esta clase de "diversidad". Es casi cómico imaginar una nación de cualquiera otra raza que vea con buenos ojos una evidente expropiación como la de esta clase.

     ¿Y si Estados Unidos derramara a sus ciudadanos más pobres y con menor educación a través de la frontera hacia México?. ¿Podría alguien ser engañado con la idea de que México estaba siendo “culturalmente enriquecido"?. ¿Y si el Estado de Chihuahua perdiera su población mayoritaria por causa de blancos pobres que exigieran que las escuelas sean enseñadas en inglés, que insistieran en la celebración del 4 de Julio, que exigieran el derecho a votar incluso aunque ellos no fueran ciudadanos, y que pidieran a gritos una “discriminación positiva” en los empleos y en la educación?.

     ¿Toleraría México, o cualquiera otra nación no-blanca, esta clase de depredación cultural y demográfica?. Por supuesto que no. Y más aún, se supone que los estadounidenses blancos han de considerar la inundación de hispánicos y asiáticos que entran en su país como un regalo cultural inestimable. Se supone que ellos "celebren" su propia pérdida de influencia, sus propios números decrecientes y su propio despojamiento, pues actuar de otra manera sería irremediablemente racista.

     Hay otra curiosa asimetría sobre el racismo estadounidense. Cuando los no-blancos manifiestan sus propios objetivos raciales, nadie nunca los acusa de "odiar" a otro grupo. Los negros pueden integrarse a grupos de “derechos civiles” y los hispánicos pueden ser activistas sin temor de ser catalogados como intolerantes y agitadores del odio. Ellos pueden hacer una campaña abiertamente por simpatías raciales que pueden venir sólo a costa de los blancos. Ellos pueden exigir un tratamiento preferencial de todas las clases sin que nadie alguna vez sugiera que ellos sean "anti-blancos".

     Los blancos, por otra parte, tienen sólo que expresar su oposición a la discriminación positiva para ser llamados "odiadores". Ellos sólo tienen que condicionar políticas raciales que son claramente perjudiciales para ellos mismos para ser llamados "racistas". Si ellos realmente van tan lejos como para decir que prefieren la compañía de los de su propia clase, y que desean ser dejados en paz para disfrutar de los frutos de su herencia europea, entonces ellos son malvados y odiosos sin remisión.

     Aquí está entonces la inconsistencia final y desconcertante sobre las relaciones de raza estadounidenses: Se permite que todos los hombres no-blancos prefieran la compañía de los de su propia clase, que se piensen ellos mismos como grupos con intereses distintos de aquellos del resto, y que trabajen abiertamente para la conveniencia de sus grupos. Se piensa que ninguno de éstos es racista. Al mismo tiempo, los blancos también deben defender los intereses raciales de los hombres no-blancos. Ellos deben sacrificar su propio futuro en el altar de la "diversidad" y cooperar a su propio despojamiento. Ellos deben animar, incluso subvencionar, el desplazamiento de la gente europea y su cultura por pueblos y culturas ajenos. Para ponerlo en los términos más simples posibles, la gente blanca debe matar entusiastamente su propia sociedad, y cometer el suicidio racial y cultural. El rechazar actuar de esa manera sería racismo.

     Por supuesto, todo el cometido de la gente no-blanca en Estados Unidos es absolutamente natural y saludable. Nada podría ser más natural que amar al pueblo de uno y esperar que éste debiese prosperar. Los filipinos y salvadoreños están indudablemente asombrados de descubrir que simplemente poniendo el pie en Estados Unidos ellos tienen derecho a preferencias de discriminación positiva por sobre los blancos nativos; pero ¿pueden ellos ser culpados por aceptarlas?. ¿Es sorprendente que ellos deban querer que sus lenguajes, sus culturas, sus hermanos y hermanas tomen posesión y pongan su señal indeleblemente sobre la tierra?. Si el alguna vez gran pueblo de una alguna vez gran nación es doblegado ante la autodestrucción y está preparado para pasarle la tierra y el poder a quien se presente y se los pida, ¿por qué deberían los mexicanos y los camboyanos reclamar?.

     No, es la empresa blanca en Estados Unidos la que es poco natural, malsana y sin precedente histórico. Los blancos se han dejado convencer de que es racista simplemente el oponerse al despojamiento, y tanto más el trabajar para sus propios intereses. Nunca en la historia del mundo un pueblo dominante se ha apresurado a abrir las puertas a los extranjeros y verter sus riquezas ante los extraños. Nunca antes un pueblo ha sido engañado con el pensamiento de que había virtud o nobleza en entregar su herencia y en ceder a otros su lugar en la Historia.

     De todas las razas en Estados Unidos, sólo los blancos han sido engañados con el pensamiento de que la preferencia por la propia clase de uno es racismo. Sólo a los blancos se les ha dicho siempre que el amor por su propia gente es de alguna manera "odio" hacia otros. Toda la gente sana prefiere la compañía de su propia clase, y esto no tiene nada que ver con el odio. Todos los hombres aman a sus familias más que a sus vecinos, pero esto no significa que ellos odien a sus vecinos. Los blancos que aman a su familia racial no necesitan tener ningún rencor hacia los hombres no-blancos. Ellos sólo desean ser dejados en paz para participar en el desarrollo de sus destinos raciales y culturales.

     Lo que a los blancos en Estados Unidos se les está pidiendo hacer es por lo tanto completamente anti-natural. Les piden dedicarse a los intereses de otras razas y no hacer caso de los intereses propios. Esto es como pedirle a un hombre que abandone a sus propios hijos y ame a los hijos de sus vecinos, ya que si actuara de otra manera sería "racista".

     ¿Qué es el "racismo" entonces?. Es bastante más que lo que cualquier diccionario probablemente diría. Racismo es cualquier oposición de los blancos a las políticas oficiales de preferencia racial hacia los hombres de color. Es cualquier preferencia de los blancos por su propia gente y su cultura. Es cualquier resistencia de los blancos a la idea de convertirse en un pueblo minoritario. Es cualquier renuencia a ser puesto a un lado. Es, en resumen, cualquiera de las aspiraciones normales de un pueblo en sí que han definido a las naciones desde el comienzo de la Historia —pero sólo si aquellas aspiraciones son las de los blancos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario