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miércoles, 10 de agosto de 2011

Las Edades Cíclicas en la India Védica


Las Edades Cíclicas en la India Védica.
La Doctrina Pan-Hindú del Eterno Retorno
a Partir del Código de la Ley de Manú
por HdA


     La primera vez que escuché hablar acerca de Kalpas, Manvantaras y Yugas, fue cuando llegó a mis manos una traducción del Código de la Ley de Manú, aquel más que antiquísimo texto de cosmogénesis y leyes que construyeron los pueblos a los que le debemos nuestra civilización, legado que fue, como tantos otros, robado y adulterado por los nefastos plagiadores que elaboraron en base a sus robos el libro conocido como Los Dos Testamentos. Cierto libro de Carlos Dinen expone bien el caso de la biblia brahmánica; y el propio Nietzsche en su Anticristo alude un par de veces a la Ley de Manú, haciendo interesantes paralelos entre el brahmanismo y el budismo y su similitud con el judaísmo y el cristianismo, y entre la Ley de Manú y el Viejo Testamento, ese otro código sacerdotal.

     Miguel Serrano, después, llamaba la atención, con su permanente uso de términos sánscritos, sobre los conceptos que mencioné al principio, muchas veces no dimensionables en la infinitud de sus abismos espacio-temporales, aunque sí con las rendijas suficientes como para dejar entrever que se aludía a períodos aún mayores que aquellos de los cuales habla la astrofísica oficial de nuestros tiempos, con su Gran Explosión que no es más que la matematización de los mitos testamentarios, elaborada muy probablemente a petición de los acólitos del innombrable. Dicha imagen está muy bien expuesta en el primer libro de la Ley de Manú, y describiéndose allí y en otros textos antiguos de la India el universo como el interior de un huevo, nada tiene de novedoso el plantear con un lenguaje "científico" (en una plagiada teoría de la relatividad) que el viaje de la luz, en condiciones experimentalmente favorables, describiría un camino curvo, llegando finalmente a su punto de partida.

     Profundizando en los mencionados específicos conceptos de tiempo, comparando ediciones y rebuscando en reputadas enciclopedias, comencé a deslindarlos, pero ello me llevó a hacer infinitos cálculos comprobatorios. Con ellos elaboré este trabajo años atrás para tener un poco de certeza al menos en este grupo de conceptos, que no vi bien explicado en ninguna parte. Ahora lo he mejorado un poco y lo he peinado bien para que esté bien presentado ante cualquier eventual lector. Cada cifra anotada aquí puede ser comprobada por cualquiera en base a las premisas numéricas dadas. Sobre la transcripción de los nombres sánscritos no he hallado que haya un consenso, de modo que los mismos conceptos pueden hallarse transliterados de modos distintos en diversos textos.

* * * * * * *

     A comienzos del segundo milenio a.C., los arios, pueblo de guerreros y pastores procedentes del Asia Central penetraron en el norte de la India, y durante el período védico (1.500-500 a.C.) consolidaron su poderío en el valle del río Ganges estableciendo un sistema de división en castas fundado en el brahmanismo.

     El Libro de las Leyes de Manú (Manava-Dharma-Sastra) contiene los deberes civiles y religiosos (dharma) de la sociedad brahmánica. Aunque la fecha de redacción de este código (sastra) se sitúa alrededor del siglo XIV a.C., la antigüedad de las disposiciones recopiladas es evidentemente mucho mayor, siendo prácticamente imposible datarlas exactamente. La lengua de su texto es la sánscrita.

     Manú es un nombre genérico que, dentro de la visión cíclica de la Historia de la primitiva sociedad indoaria, pertenece a cada uno de los santos divinos que sucesivamente han creado al mundo y al género humano, gobernándolos. El actual Manú, apellidado Vivaswatha o Vivasvata (el Hijo del Sol), progenitor de la actual raza humana, concreta el origen celestial de los hombres. Vivasvata, el séptimo Manú de los catorce conocidos, según los Vedas salvó él solo del diluvio universal donde pereció la pasada humanidad.

     Los nombres patronímicos de los catorce Manús (o Manúes) conocidos son:
1º apellidado Swayambhuva
2º apellidado Swarochisha
3º apellidado Ottami
4º apellidado Tamasa
5º apellidado Raivata
6º apellidado Eshakshusha
7º apellidado Vivasvata
8º apellidado Savarna
9º apellidado Daksha-Savarna
10º apellidado Brahma-Savarna
11º  apellidado Dharma-Savarna
12º apellidado Rudra-Savarna
13º apellidado Ranchya
14º apellidado Bhautya

     Brahma (o Brahama), el más antiguo y máximo dios creador de los indoarios, reveló el dharma-sastra (código de las leyes) al primer Manú, y el libro se conservó de edad en edad, mantenido y reforzado por la tradición.

     La visión del mundo de los sacerdotes de Brahma, los brahmines o bracmanes, establece los siguientes ciclos o períodos de tiempo en la existencia del mundo: a) Mahayugas, b) Manvantaras y c) Kalpas, cada uno inscrito en el siguiente.

A) MAHAYUGAS (maha = gran, yuga = edad).

     Son los períodos cíclicos compuestos por cuatro edades (yugas), cada una con su aurora (sandhyâ), su reinado y su crepúsculo (sandhyansa). Un Mahayuga equivale en general a las cuatro edades descritas por Hesíodo (en Los Trabajos y los Días), y la relación entre ellas es jerárquicamente la misma que hay entre las cuatro castas sociales de la India aria. [La duración de las edades se expresa tanto en años divinos (a.d.) como en años humanos (a.h.). Un año divino = 360 años humanos (años humanos de 360 días)].

1) Krita-yuga (o Satya-yuga o Sattva) o Edad de Oro.
     4.800 años divinos (400 + 4.000 + 400) = 1.728.000 años humanos.

2) Treta-yuga o de las luchas heroicas (Edad de Plata).
     3.600 a.d. (300 + 3.000 + 300) = 1.296.000 a.h.

3) Dvapara-yuga o de los negocios (Edad de Bronce).
     2.400 a.d. (200 + 2.000 + 200) = 864.000 a.h.

4) Kali-yuga o de las tinieblas y el mal (Edad de Hierro).
     1.200 a.d. (100 + 1.000 + 100) = 432.000 a.h.

     Aunque la estimación de la duración de la vida humana en cada una de estas edades es variable, el Código de la Ley de Manú le atribuye la siguiente longevidad: En el período Krita, 400 años; en el período Treta, 300 años; en el período Dwapara, 200 años, y en el período Kali, 100 años.

     De acuerdo con las cifras dadas,
un Mahayuga = 12.000 años divinos = 4.320.000 años humanos,
período que equivale a UNA edad de los dioses. Cada edad de los dioses concluye con el ocaso de ellos (el equivalente del nórdico Ragnarök).

     De esta manera, el Satya-yuga se asocia a los brahmanes (o brahmines, los sacerdotes), etapa en que el conocimiento universal es accesible y comprensible a cualquiera que lo busque; las diversas funciones de la sociedad son desempeñadas sin roces; todos los hombres viven sin estorbarse entre sí, cumpliendo con el dharma o ley universal.

      El Treta-yuga se asocia a los kshatriyas (o chatriyas, los reyes y los guerreros), donde los hombres realizan acciones que contravienen las leyes de la Naturaleza o dharma, acumulándose el karma en sus transgresores.

      El Dvâpara-yuga a los vaisyas (los agricultores y comerciantes), donde por efecto de la oscuridad propia del karma, la luz que el entendimiento recibe de las leyes de la Naturaleza se vuelve tan tenue que las criaturas son inducidas a cometer errores.

      El Kali-yuga, la época actual, es el reinado de los sudras (los esclavos sin oficio); es el estado de error constante, donde el conocimiento de la realidad total ha sido casi olvidado y la gente vive engañada por lo que no es; es la edad de la diosa Kali, esposa de Mahadeva (los equivalentes de la Proserpina y el Plutón del Hades de los griegos), representada ésta como siendo negra, de cuatro brazos, con una cabeza humana en cada mano y un collar de cráneos humanos al cuello, amadora de los sacrificios humanos. Al actual Kali-yuga se lo da por empezado el año 3.101 a.C.

     Como dice en El Libro de la Ley de Manú, "En el Krita-Yuga, la justicia, bajo la forma de toro, se mantiene firme sobre sus cuatro pies; la Verdad reina, y ningún bien obtenido por los mortales deriva de la iniquidad. Pero en las otras edades, por la adquisición ilícita de las riquezas y de la ciencia, la justicia pierde sucesivamente un pie; y reemplazadas por el robo, la falsedad y el fraude, las ventajas honestas disminuyen gradualmente en una cuarta parte" (Código de la Ley de Manú, I, 81-82).

      "La austeridad domina durante la primera edad; la ciencia divina, durante la segunda; el cumplimiento del sacrificio, durante la tercera. Al decir de los sabios, sólo la liberalidad durante la cuarta edad" (I, 86).

      O como dice en el código de Vrihaspati, "En la primera y en la segunda edad, los hombres estaban dotados de verdadera piedad y profundo saber; lo mismo acontecía en la tercera edad; pero en la cuarta, su creador ordenó una disminución de sus poderes intelectuales y morales".


B) MANVANTARAS

     Un Manvantara es el período (antara) o época cosmogónica en que vive y reina un Manú. Un Manú, en la época de los brahmanes, es cada uno de la serie de catorce personajes de origen divino o semidioses, sucesivamente progenitores o padres del género humano, cuyos mitos se desarrollan en la literatura de los puranas.

     El nombre Manú deriva de la raíz sánscrita man, que significa "pensar", viniendo a significar Manú el pensador, el ser pensante, el hombre, el hombre-tipo, el primer hombre creado por Brahma, la matriz de la especie y su más antiguo legislador.

     Vivaswata, el hijo de Vivaswat (el Sol o el cielo luminoso), es el séptimo y actual Manú, y fue salvado del último diluvio por Brahma, el dios creador. Un resumen de esta historia es el que hace el señor A. Loiseleur (que tradujo al francés el Libro de la Ley de Manú en 1833):

     «El santo monarca Vaivaswata se entregaba a las más rigurosas austeridades. Un día que practicaba sus devociones en las riberas del Varini, un pequeño pez le dirigió la palabra para rogarle que lo sacara del río, en donde sería inevitablemente presa de los peces más grandes que él. Vaivaswata lo cogió y lo colocó en un vaso lleno de agua, en donde llegó a crecer de tal manera que el vaso no podía contenerlo, y Manú se vio obligado a transportarlo sucesivamente a un lago, después al Ganges y, en fin, al mar, pues el pez continuaba creciendo. Cada vez que Manú lo cambiaba de lugar, el pez, por enorme que estuviera, se volvía fácil de transportar y agradable al tacto y al olfato.

     Cuando estuvo en el mar dirigió así la palabra al santo personaje: "Dentro de poco todo lo que existe sobre la tierra será destruído; he aquí el tiempo de la sumersión de los mundos; ha llegado para todos los seres móviles e inmóviles el momento terrible de la disolución. Tú construirás un sólido navío, provisto de cuerdas en el que te embarcarás con los siete rishis, llevándote todos los granos. Me esperarás en este navío y yo vendré a ti con un cuerno en la cabeza que me hará reconocer". Vaivaswata obedeció: construyó un navío, se embarcó en él y pensó en el pez, que pronto apareció. El santo ató un cable muy fuerte al cuerno del pez, que hizo caminar al navío sobre el mar con la mayor rapidez, a pesar del ímpetu de las olas y la violencia de la tempestad, que no dejaba distinguir la tierra ni las regiones celestes.

     El pez arrastró así el navío durante un gran número de años y lo hizo arribar en fin a la cima del monte Himavat (o Himalaya = mansión de la escarcha), en donde ordenó a los rishis que ataran el navío: "Yo soy Brahama, señor de las criaturas –dijo entonces–; ningún ser me es superior. Bajo forma de pez os he salvado del peligro. Manú, que aquí se encuentra, va ahora a ejecutar la creación". Habiendo hablado así, desapareció y Vaivaswata, después de haber hecho austeridades, se puso a crear a todos los seres».

     Cada Manvantara termina con un diluvio.

     Ahora bien: ¿cuál es la duración de un Manvantara?. El cálculo que los brahmanes hicieron, con los períodos que determinaron y sus equivalencias, es el siguiente:

      71 Mahayugas o edades divinas = 852.000 años divinos = 306.720.000 años humanos. A esto se le agrega el período llamado Sandhi, que equivale a un Satya-yuga (o Krita-yuga), para que la suma de estas cifras y tiempos revele que
un Manvantara = 856.000 a.d. = 308.448.000 a.h.

C) KALPAS

     Pero los complejos cálculos no se detienen aquí sino que determinan unos períodos aún mayores, que son llamados Kalpas.

      Se establece en el Código de la Ley de Manú entonces que 14 Manvantaras, es decir, la duración del reinado de los 14 Manús, a los que nuevamente se le suma un período Sandhi (4.800 a.d. ó 1.728.000 a.h., como se dijo), conforman la duración de un Kalpa.
Así, un Kalpa = 12.000.000 a.d. = 4.320.000.000 a.h.,
o lo que es lo mismo, un Kalpa = 1.000 Mahayugas o edades divinas

     Pero en esta cifra hay que hacer una salvedad, que se va a entender mejor cuando se considere que el mundo estaba sumergido en la oscuridad, y Brahma, el abuelo de todos los seres, dormía. Cuando acabó este tiempo de disolución (pralaya), que había durado un Kalpa, Brahma despertó y comenzó a desarrollar la naturaleza (prakriti), la materia prima, la prima materia, nada menos que durante otro Kalpa, al término del cual ocurrió el pralaya o destrucción del mundo, y durante otro Kalpa Brahma durmió en su noche, hasta que llegó el día y acabó el pralaya... El mundo cumple sus actos y luego se disuelve. Tiempo de creación y tiempo de destrucción.

     Si bien se considera un Kalpa como el equivalente de 1.000 Mahayugas o edades, hay otros cálculos más autorizados que sostienen, y que llevaron a desarrollar los cómputos finales, que debe contabilizarse el tiempo según la analogía de un día solar completo, es decir, del día conformado por un período de luz y un período de sombra (noche), con lo cual si un día (su período luminoso) de Brahma, después del cual ocurre el pralaya, dura un Kalpa (mil edades o 4.320.000.000 a.h.), y una noche de Brahma dura también un Kalpa, el concepto de Kalpa real debe aplicarse a la suma de un día de Brahma más una noche de Brahma.

     Es decir, mientras unos consideran que hay Kalpas de vigilia y Kalpas de sueño, otros piensan que el Kalpa incluye los dos tipos de estado, equivaliendo un auténtico Kalpa a 2.000 edades divinas (Mahayugas) u 8.640.000.000 de años humanos = 24.000.000 de años divinos.

     Así, 30 Kalpas nocturnos (30.000 Mahayugas) = un mes de Brahma durmiendo (meses de 30 días), y 30 Kalpas diurnos (30.000 Mahayugas) = un mes de Brahma despierto, llevan a la conclusión de que un mes real de Brahma, con sus días y sus noches, equivalen a 60.000 Mahayugas.

     En el cálculo brahmánico final, 12 meses reales (con sus días y sus noches) conforman un Año de Brahma = 3.110.400.000.000 años humanos (3 billones 110.400 millones) o 360 Kalpas reales (8 mil 640 millones de años divinos, siendo un año divino igual a 360 años humanos de 360 días).

     Y como ésta es la duración de un Año de Brahma, se establece que 100 Años de Brahma equivalen nada menos que a 72.000.000 de Mahayugas. Esta cifra es la más lejana a la que llegaron los cálculos brahmánicos, y su importancia radica en que tras ese lapso Brahma deja de existir y entonces sí que ocurre la destrucción general del universo (Maha-pralaya).

     Para orientarse bien en los tiempos en que se vive, gracias a la ciencia sacerdotal de una India ya muy antigua y acaso incomprensible, vamos a apuntar aquí que a esta fecha, año 2011 d.C., estamos en el año 5112 del Kali-yuga del vigésimoprimer Mahayuga del 7º Manvantara, y en el primer día del primer mes del año 51 de la Edad de Brahma.

     Entonces, y así, ¿tiene algún significado provechoso este enorme océano numérico?; ¿consiste acaso en fijar en el entendimiento una impresión de inconmensurable infinitud, por un lado, y de una aplastante insignificancia, por otro?. Creemos que no. Hay que recordar siempre que una cosa es el significado de una expresión o manifestación, y otra es su sentido. Hay conceptos que tienen significados incluso opuestos, contradictorios, pero su sentido es el mismo. En esta época oscura, por ejemplo y en general, un amante excesivo de las hembras (un heterosexual), no es lo opuesto de un febril homosexual, puesto que ambos giran en torno al placer carnal. A pesar de sus aparentes significados opuestos, tienen el mismo sentido. Alguien centrado, por ejemplo, en el desarrollo de su mente o sus valores espirituales, aparte de otro significado, realmente ambula en otro sentido.

     El sentido de exponer estos conocimientos será claro para quien lo comprenda. Quiero exponer con precisión filológica, ya que me fue permitido, estos intrincados cálculos tal como los hemos recibido. No querría yo pretender menoscabar al ilustre escritor chileno que divulgó estos conocimientos, pero es un hecho que su exposición de las edades según la concepción hindú no fue del todo precisa. No estoy explicitando sino significados que son más del dominio de la gente de India que de otras latitudes, para la mejor comprensión de todos los que comparten un común sentido.-



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