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viernes, 29 de julio de 2011

Jan van Helsig - Algunos Aspectos Ocultos de la Segunda Guerra


     Del autor alemán Jan van Helsig (1967), pseudónimo de Jan Udo Holey, presentamos una selección de tres capítulos (26, 27 y 28) de su libro "Las Sociedades Secretas y su Poder en el Siglo XX" (de 1995), que aluden a la Segunda Guerra, algunas causas, el papel de Hitler y la importancia de la Sociedad Thule. No todo es novedoso y original en lo presentado (mucho fue dicho mucho antes por Miguel Serrano y otros anteriores), salvo, junto con otros autores también, el análisis y sus pruebas con respecto al financiamiento de la Alemania nacionalsocialista, aunque aún así no puede darse ninguna información por concluyente. A pesar de ello, sus libros están prohibidos en Alemania, Suiza y, si no entendimos mal, en Aldebarán y Sirio, por su incitación a un cierto odio, lo que no pasa de ser un delirio interpretativo. Tiene a nuestro juicio un valor mayormente periodístico y divulgativo para quien no esté plenamente a caballo en el tema (y en tal sentido es una razonable introducción al tema). En todo caso el libro de donde se toman estos fragmentos (de los que sacamos algunas frases evidentemente livianas) sí tiene otros capítulos de alto interés, y está disponible en internet en varios sitios.



26. LOS PREPARATIVOS PARA
LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


     El 6 de Febrero de 1929, Montagu Norman, presidente del Banco de Inglaterra, pidió consejo a Andrew Mellon, ministro de finanzas, después de que la Federal Reserve aumentara su tasa de intereses. El 9 de Marzo de 1929, Paul Warburg comunicaba en la revista de finanzas Financial Chronicles: "Si se permite especular sin poner límites [...] el desmoronamiento total es seguro y real". Aquellos que comprendieron se retiraron de la Bolsa de puntillas, e invirtieron en oro y plata. Des Griffin escribió a ese respecto:

     "En otoño de 1929 había llegado el momento en que los banqueros internacionales pulsasen el botón que iba a desencadenar la Segunda Guerra Mundial. Después de haber traicionado a sus propios agentes y amigos, provocando artificialmente un boom de acciones, destruyeron la base del sistema y precipitaron a Estados Unidos en una profunda crisis. Los años siguientes asistieron al enlentecimiento del desarrollo económico en el mundo entero, hasta que prácticamente casi todo dejó de funcionar" (Die Absteiger, p.177).

     Los Illuminati se aprovecharon con toda desfachatez de la desesperación general causada por la crisis para comprar por debajo de su precio terrenos y sociedades. Para ellos fue una inmejorable ocasión para aumentar su influencia sobre el gobierno norteamericano. Tal como estaba previsto, el CFR (Council of Foreign Relations) empezó a captar para su grupo a las eminencias del gobierno, a los jefes de la economía, a los gerentes de la prensa y a los militares de alta graduación.


27. ADOLF HITLER OFRECE SUS SERVICIOS


     Como hemos ido viendo, el futuro de Alemania estaba ya determinado tras el Tratado de Versalles, que la obligaba a pagar reparaciones por la suma de 123 mil millones de marcos-oro, y a entregar anualmente el 26% del valor de sus exportaciones. El derrocamiento de la moneda alemana, tras la exigencia de los pagos por reparaciones, estaba pues previsto. ¡Se caminaba hacia la inflación crónica!. Sumergida en este caos, Alemania pidió el aplazamiento de los pagos en dinero líquido de las reparaciones de los dos años siguientes. Los vencedores rechazaron la petición. El 9 de Enero de 1923 votaron tres contra uno (Inglaterra votó “no”, por orden de la City) para declarar que el Reich alemán estaba atrasado en sus pagos por reparaciones. Dos días más tarde las tropas francesas y belgas ocuparon el Ruhr. Pero los obreros alemanes hicieron un llamamiento a la huelga general en esa región y la ocupación de los aliados se malogró. Las tropas salieron de ese impasse cuando Alemania declaró estar de acuerdo en aceptar el compromiso conocido por el nombre de Plan Dawes.

     El Plan Dawes había sido elaborado por J. P. Morgan, colega de Rothschild, y debía conceder a Alemania un crédito de US$ 800 millones en los cuatro primeros años. El Plan Dawes fracasó ya que disparaba los pagos de las reparaciones de Alemania. Fue sustituído por el “Plan Young”, que era el nombre del agente de Morgan (Owen Young). Para saquear más eficientemente al país, los banqueros internacionales crearon en Suiza el “Banco de Pagos Internacionales” (BIS, Bank of International Settlements). Esto facilitaba los pagos de las reparaciones de las deudas de la Primera Guerra Mundial. Bastaba una transferencia de valores de la cuenta de un país a la cuenta de otro, pues los dos mantenían cuenta en ese banco. De esta manera los banqueros sacaban tajada extra beneficiándose de los costos y comisiones de las transacciones.

     El maestro Quingley relata: "Es necesario observar que este sistema (los planes Dawes y Young) fue instaurado por banqueros internacionales, y que el préstamo de dinero a Alemania les resultó muy productivo".

     Es una de las mejores demostraciones del sistema de Maquiavelo. Por un lado, los banqueros apoyaron a todas las partes involucradas en la guerra, y por el otro, prestaron también dinero a los alemanes para los pagos de las reparaciones. Cualquier cosa que Alemania decidiese hacer, se sabía de antemano a quién recurriría para pedir dinero prestado. Era exactamente al mismo grupo que había programado la Primera Guerra Mundial, que la había financiado, dirigido y que se había llenado los bolsillos con ella.

     Pero el juego iba más lejos. Era necesario realizar aún grandes proyectos y conseguir metas importantes. Era el turno de una Segunda Guerra Mundial. Los enormes capitales norteamericanos que fueron transferidos a Alemania desde 1924 bajo la cobertura del Plan Dawes y del Plan Young constituían la base sobre la que Hitler iba a construír toda su maquinaria de guerra. Así lo expone Anthony C. Sutton en Wall Street and the Rise of Hitler: "El dinero suministrado a Alemania por el capitalismo norteamericano antes de 1940 en vistas a preparar la guerra, sólo puede ser calificado de colosal. Sin duda resultó decisivo para el pertrechamiento militar de Alemania. Las pruebas permiten comprender que el sector influyente de la economía norteamericana estaba realmente consciente acerca de la naturaleza del nazismo, y que estaba dispuesto a ayudarlo y apoyarlo económicamente por interés personal, sabiendo que aquello acabaría en una guerra que implicaría a Europa y a Estados Unidos".

     Conociendo los hechos es imposible alegar ignorancia. Las pruebas tan cuidadosamente establecidas, y que dan testimonio de la amplia implicación de los medios bancarios e industriales norteamericanos para instaurar el tercer Reich, están ahora accesibles al público. Podemos encontrarlas en los balances de cuentas y en los informes sobre auditorías de gobierno, publicadas entre 1928 y 1946 por las diferentes comisiones del Senado y del Congreso. Entre las pruebas más relevantes se encuentran las suministradas por el Sub-Comité del Congreso en su investigación sobre la propaganda nazi (House Sub-Comitee Investigate Nazi Propaganda) en 1934; por el informe sobre los cárteles, publicado en 1941, por la Comisión Económica Provisoria Nacional del Congreso (House Temporary National Economic Commitee), así como por el Sub- Comité del Senado para la Movilización de Guerra, en 1946 (Senate Subcommitee on War Mobilization).

     Una parte de esta fascinante historia es revelada por el historiador G. Edward Griffin: “Los años precedentes a la Segunda Guerra Mundial vieron nacer un cártel internacional, con sede central en Alemania, que controlaba la industria química y farmacéutica en el mundo entero, y con el que cooperaron 93 países". Era una fuerza política y económica muy poderosa en algunos lugares de la Tierra. El cártel se denominaba I.G. Farben.

     Las iniciales I.G. (Interessengemeinschaft, que significa "Grupos de intereses") indicaban únicamente que se trataba de un cártel [...] En el momento de declararse la Segunda Guerra Mundial, I.G. Farben se había convertido en el grupo industrial más importante de toda Europa y la iniciativa química más importante del mundo entero. Formaba parte de un cártel de un poder y tamaño gigantesco, hecho único en toda la Historia.

     I.G. Farben había desarrollado en 1926 un método para lograr gasolina a partir del carbón, y en 1949 firmó un contrato de licencia con la Standard Oil (de Rockefeller). Esta última dio a la I.G. Farben 546.000 de sus acciones ordinarias por valor de más de US$ 30 millones. Dos años más tarde, I.G. Farben firmó el contrato ALIG con Alcoa-Aluminium. I.G. Farben produjo casi la mitad de la gasolina alemana y, más tarde, construyó refinerías al lado de los campos de concentración. Los prisioneros eran obligados a trabajos forzados en las refinerías. El grupo I.G. Farben fue uno de los más importantes trusts controlados por los Rothschild y vertía enormes sumas de dinero en la economía alemana, y concretamente en la futura SS.

     El comité directivo de I.G. Farben contaba entre sus miembros a Max y Paul Warburg del Federal Reserve, que poseían grandes bancos en Alemania y Estados Unidos. Otros dos miembros del consejo de administración fueron C. E. Mitchell, miembro del consejo de administración de la Reserva Federal y del National City Bank, y H. A. Metz del Bank of Manhattan. Herman Schmitz, presidente del I.G. Farben, formaba parte, al mismo tiempo, del comité directivo del Deutsche Bank y del Banco de Pagos Internacionales. Los hermanos Averell y Roland Harriman (iniciados en 1917 en la Skull & Bones) aportaron, a través del Union Bank, fuertes sumas para financiar a los nazis. De igual forma, las filiales de ITT y de General Electric sostuvieron directamente a las SS del Reich.

     James Martin, jefe del servicio de negocios relativos a la guerra económica del Ministerio de Justicia, investigó sobre la organización de la industria nazi y citó los siguientes hechos en su libro All Honorable Men (p.70): "El principal agente de unión entre Hitler y los adinerados barones de Wall Street fue Hjalmar Horace Greely Schacht, presidente del banco del Reich, cuya familia estaba estrechamente relacionada con la élite de las finanzas internacionales". Schacht fue el cerebro del Plan Young (plan de reconstrucción por intermedio del agente de Morgan, Owen Young) y también del Banco de Pagos Internacionales. El plan concebido por Schacht funcionó a la perfección y contribuyó a que los acontecimientos se volvieran explosivos en la república de Weimar. El Dr. Fritz Thyssen, industrial alemán, explicó que sólo se integró al partido nazi cuando verificó que para impedir el hundimiento total de Alemania, tenía que luchar contra el plan Young. [...] La aceptación del plan Young y de sus principios económicos incrementó cada vez más el desempleo; pronto se pudo contar un millón de cesantes.

     He aquí el terreno abonado que la Sociedad Thule sólo tenía que utilizar, sirviéndose de la herramienta de que disponía en la persona de Adolf Hitler. Después del crash de 1931, la industria alemana estaba casi en bancarrota. Fritz Thyssen se adhirió oficialmente al partido nazi y apoyó a Adolf Hitler. La mayor parte de su fortuna pasó a través del Bank voor Handel, a su vez controlado por el Union-Bank. El Union-Bank era una alianza entre Thyssen y Harriman. Lancemos una ojeada sobre la lista de directores: cuatro entre ocho eran miembros de la Skull & Bones, y dos eran nazis. Harriman financiaba, al mismo tiempo a los soviéticos y a los nazis por intermedio del Brown Brothers Harriman Bank. Uno de sus más próximos colaboradores fue Prescott Bush, padre de George W. H. Bush, ex-presidente de Estados Unidos. Prescott y George Bush son, ambos, miembros de la Skull & Bones.

     Hasta 1936, más de 100 firmas norteamericanas estuvieron implicadas en la construcción de la maquinaria de guerra alemana. Entre otras, la General Motors, Ford, Internacional Harvester y Du Pont. En todo caso, el interés de los inversores no era el de hacer negocio a corto plazo, ya que el contrato entre esas firmas y el gobierno alemán estipulaba que aquellas no tenían derecho a sacar un solo céntimo de Alemania. Las ganancias aparecerían sólo cinco años más tarde, cuando los japoneses atacaron Pearl Harbour, arrastrando con eso a Estados Unidos a la guerra. Evidentemente, todo había sido ya preparado hasta en sus más mínimos detalles. Entre tanto, sólo los iniciados estaban al corriente de los hechos.

     Des Griffin resume los últimos acontecimientos de esta manera: «Los banqueros internacionales y sus agentes se hallan en el origen de la situación que desencadenó la Primera Guerra Mundial. De ella obtuvieron suculentos despojos. Financiaron la revolución rusa y consiguieron el control de ese gran país. Manipularon los acontecimientos en la Europa de la postguerra para “provocar una situación” (según las propias palabras de Edward Stanton) que financieramente hablando les llevó “al séptimo cielo”. Utilizaron fondos norteamericanos que les permitieron embolsarse enormes comisiones para “equipar a la industria alemana con instalaciones técnicas de alto nivel”, y elevarla así a un segundo puesto de la situación mundial. Esos buitres sin escrúpulos que detentaban los monopolios manipularon y utilizaron a los alemanes, explotándoles tanto y tan bien que merecen su encono para siempre. Mientras colocaban bajo sus pies a la industria alemana, luchando al mismo tiempo contra el pueblo alemán, iban a permitir la entrada en el escenario político de un hombre fuerte. Éste, a su vez, se ganaría a las masas para su “causa” prometiendo librarlos de las rapiñas financieras internacionales. La Alemania de los años '30 era una bomba de efecto retardado, fabricada por los banqueros internacionales. Estaba en espera de que entrase en escena y tomase el poder una persona como Hitler». (Des Griffin: Die Absteiger, p.176).


28. ADOLF SCHICKLGRUBER
Y LA SOCIEDAD THULE


     Para traer algo más de luz sobre el “Tercer Reich”, envuelto en el misterio, y sobre el papel desempeñado por Adolf Hitler, debo retroceder algo más lejos en el tiempo. Como alemanes, en todo el resto del mundo se nos asocia con el Tercer Reich y particularmente después de los últimos ataques contra los hogares de los refugiados políticos. Sin embargo, pocas personas conocen los verdaderos motivos de la época. Por todas partes se oye hablar de la “doctrina de raza de la élite aria" y de "las cámaras de gas para los judíos”, pero nadie conoce el origen de esos hechos. En los libros escolares, se habla a los alumnos del malvado Adolf Hitler, que sostenido por una propaganda bien organizada y por la hipnosis de las masas, es según todas las apariencias el único responsable de esos acontecimientos. Pero no se les habla de quién obtuvo su ideología, ni quién lo propulsó a esa posición. Y sobre todo quién lo financiaba. Los libros que podrían desvelar estas cosas fueron voluntariamente sustraídos por los Aliados e incluso se prohibió leerlos. Esto también ha contribuído a mantener hasta nuestros días un sombrío velo de misticismo sobre el pasado de los alemanes. Es por eso que pienso que es necesario aclarar lo que quedó oculto, incluso si las tesis de los SS pueden parecer increíbles a más de uno. Encontraréis aquí “verdadera materia” de discusión.

     Entre 1880 y 1890, se reunieron muchas personalidades, entre ellas, algunas de las cabezas más eminentes de Inglaterra, para constituír La Orden Hermética de la Aurora Dorada (The Hermetic Order of the Golden Dawn). Los miembros de la Golden Dawn eran reclutados, en primer lugar, en la Gran Logia de la Francmasonería inglesa (logia madre) y en la Orden de los Rosacruces. La Golden Dawn era el punto culminante de la francmasonería esotérica inglesa de la época, y constituía su núcleo más íntimo y secreto.

     Entre otros miembros se encontraban: Florence Farr; W. B. Yeats, premio Nóbel de Literatura; Bram Stoker (autor de Drácula); Gustav Meyrink (autor de los libros “El Gólem” y “El Rostro Verde”); Aleister Crowley (el mago más conocido en estos últimos 100 años, que se pasó posteriormente a la magia negra, fundador de la Iglesia Thelema y francmasón de grado 33 del Rito Escocés); Rudolf Steiner (escritor y filósofo, fundador de la antroposofía, “que constituye una escisión de la teosofía”) , francmasón de grado 33 del Rito Escocés, dirigente de la “Sociedad Teosófica” alemana, Gran Maestre de la Orden de los Iluminados, Ordo Templi Orientis (OTO) y Gran Maestre de la rama Mysteria Mystica Aeterna. Por divergencias en los puntos de vista, posteriormente abandonó la Golden Dawn. Steiner rechazó aceptar en la Golden Dawn al ocultista Trebisch-Lincoln; lo que le fue cobrado más tarde.

     En 1917, se reunieron en Viena las siguientes personas: el ocultista barón Rudolf von Sebottendorf, discípulo de Gurdjieff; Karl Haushofer; el aviador de combate Lothar Waiz; el prelado Gernot de la Sociedad de los Herederos de los Templarios (Societas Templi Marcioni), y Maria Orsitsch (Orsic), una médium de Zagreb. Estas personas habían estudiado mucho las doctrinas y los rituales de la Golden Dawn, y se hallaban particularmente bien informadas acerca de las logias secretas asiáticas. Sebottendorf y Haushofer, en particular, eran experimentados viajeros de la India y del Tíbet, muy impregnados de las doctrinas y mitos de estos países. Haushofer mantuvo contactos durante la Primera Guerra con una de las más influyentes sociedades secretas de Asia, la de los “Birretes Amarillos”. Ésta fue fundada en 1409 por el reformador budista Tsongkhapa. Haushofer fue iniciado allí y juró suicidarse si su “misión” fracasaba. Fruto de estos contactos, se establecieron comunidades tibetanas en la Alemania de los años '20.

     Durante las reuniones en Viena, los cuatro jóvenes esperaban aprender algo sobre los textos de las revelaciones secretas de los templarios así como sobre la cofradía secreta “Los Maestros de la Piedra Negra”. El prelado Gernot pertenecía a la Sociedad de los Herederos de los Templarios que, por lo que sé, es la única verdadera sociedad templaria. Se trataba de los sucesores de los templarios de 1307 que transmitieron sus secretos de padre a hijo –hasta hoy. El prelado Gernot les habría hablado sobre la venida de una nueva era, del paso de la era de Piscis a la era de Acuario. Allá se hablaba de que nuestro año solar, correspondiendo con las doce revoluciones de la luna, está dividido en doce meses, así como la revolución del nuestro sol alrededor del gran sol central (el sol negro del cual hablan los antiguos mitos) está dividido en doce partes. Es todo eso, sin olvidar la precesión del movimiento cónico de la Tierra sobre sí misma debido a la inclinación de su eje, lo que determina las eras.

     Según esos datos, un “mes cósmico” dura 2.155 años, y un “año cósmico” dura cerca de 25.860 años. Según los templarios, nos hallamos no solamente en las puertas de una nueva era (como sucede cada 2.155 años), sino también al final de un año cósmico y a las puertas de otro. Habiendo completado sus 25.860 años, la Tierra recibe los últimos débiles rayos de la era de Piscis antes de entrar en las fuertes radiaciones de la era de Acuario. Abandona, según la definición indo-aria, la época del "Kali-Yuga", la era del pecado. Todos los cambios de era acarrearon turbulencias políticas, religiosas, sociales e incluso geológicas de gran amplitud. Esa fase de transformación de la antigua era hacia la nueva es denominada en la doctrina de Mesopotamia los “tres pasos dobles de Marduk”. Es un lapso de 168 años en medio del cual se espera en la Tierra la llegada del rayo Ilu, el rayo divino.

     Después sabios cálculos, los templarios designaron el día 4 de Febrero de 1962 como fecha de la aparición de dicho rayo. Así fue cómo se conoció la fecha correspondiente a la mitad de este período de transformación de 168 años, y que se previeron acontecimientos particularmente importantes para los años 1934 y 1990.

     Podemos suponer que el tema principal de conversación entre las personas arriba mencionadas se refería a los supuestos de un pasaje del Nuevo Testamento, de Mateo 21:43, en el que Jesús se dirige a los judíos: “el reino de Dios os será retirado y dado a otro pueblo que producirá frutos”. El texto original completo a ese respecto, que se encuentra en los archivos de la Societas Templi Marcioni, habla de esto de manera muy clara: de hecho, Jesús dijo concretamente de qué “otro pueblo” se trataba, ya que estaba hablando a unos germanos que servían en una legión romana y les dijo que ése sería SU pueblo. Era eso lo que Sebottendorf y sus amigos querían saber definitivamente: el pueblo germano, por tanto, alemán, había sido encargado de crear un reino de luz sobre la Tierra. Se había anunciado que el rayo penetraría la Tierra en el monte Untersberg, cerca de Salzburgo.

     A finales de Septiembre de 1917, Sebottendorf se encontró con los miembros de la sociedad “Los Maestros de la Piedra Negra” en el monte Untersberg para recibir el poder de la piedra violeta-negra, nombre que había inspirado el de la sociedad secreta. Los Maestros de la Piedra Negra, que emergieron en 1221 de la sociedad de los templarios marcionistas, y que estaban dirigidos por Hubertus Koch, tenían por objetivo combatir el mal en este mundo y participar en la construcción del reino de luz de Cristo. Esa fuerza sombría que era necesario combatir se había manifestado en el pretendido “Antiguo Testamento” de la Biblia como siendo “Dios”, a través de Moisés y de otros médiums. Yahvé se dirige así a Abraham con las palabras hebreas: "Ani ha El Shaddai" traducido como "Yo soy El Schaddai", “el gran ángel caído” (Schaddai El), "el Satán" (ver la traducción original de la Biblia, Génesis 17:1).

     Sebottendorf había encontrado respuesta para su pregunta: El Schaddai, el Dios del Antiguo Testamento, fue el corruptor, el adversario de Dios. Sus adeptos participaban por tanto de la destrucción de la Tierra, de la naturaleza, de los seres humanos. Eran los hebreos, el pueblo judío. Jesús lo explica sin preámbulos en el evangelio de Juan 8:39-45, cuando él dijo a los judíos:

     «Respondieron y dijéronle [los judíos]: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios: no hizo esto Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió. ¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? porque no podéis oir mi palabra. Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y porque yo digo verdad, no me creéis.»

     Muchos preguntan siempre ingenuamente: ¿por qué Hitler se cebó precisamente en los judíos?. Espero que las líneas escritas arriba lo aclararán. Según la Sociedad Thule, de donde surgieron más tarde el DAP, el NSDAP, los SS, etc., el pueblo judío con la misión recibida por el Dios "Yahvé" del Antiguo Testamento de “crear el infierno en la Tierra” era el causante de las guerras y discordias en ésta.

     Las personas de Thule conocían perfectamente lo que eran los sistemas bancarios judíos, es decir, de Rothschild y compañía, así como los Protocolos de los Sabios de Sión. Se sentían como enviados, de acuerdo con la revelación de Sajaha, para combatir a este pueblo y concretamente al sistema de logias judías y de sus bancos a fin de crear el reino de luz en la Tierra.

     En torno al barón Rudolf von Sebottendorf se formó un círculo que en 1918 pasó de la “orden germánica” a la “Sociedad Thule”, en Bad Aihling. Además de prácticas de la Golden Dawn, tales como el tantrismo, el yoga y las meditaciones orientales, ellos se entregaban a la magia, a la astrología, al ocultismo, descifraron el saber de los templarios e intentaron establecer una relación entre esos terrenos y la política.

     La Sociedad Thule creía (según la revelación de Isaías) en la venida de un Mesías, “el tercer Sargón”, que debía traer la gloria y una nueva cultura aria para Alemania. Los miembros más importantes, nombrados por Dietrich Bronder en su libro Bevor Hitlerkam (Antes de la Venida de Hitler) y por E. R. Carmin en “Gurú Hitler” son los siguientes:

1. Barón Rudolf von Sebottendorf, gran maestre de la orden;
2. Guido von List, maestre de la orden;
3. Jörg Lanz von Liebenfels, maestre de la orden;
4. Adolf Hitler, Führer, canciller del Reich y jefe supremo de las SS;
5. Rudolf Hess, adjunto al Führer;
6. Hermann Göring, mariscal del Reich y jefe supremo de las SS;
7. Heinrich Himmler, jefe de la SS del Reich y ministro del Reich;
8. Alfred Rosemberg, ministro del Reich y dirigente de los nacionalsocialistas;
9. Dr. Hans Frank, dirigente de los nacionalsocialistas y gobernador general de Polonia;
10. Julius Streicher, jefe supremo de las SS y dirigente de la región Franconia;
11. Dr. Karl Haushofer, general de brigada en la reserva;
12. Dr. Gottfried Heder, secretario de Estado jubilado;
13. Dietrich Eckart, jefe-redactor del “Völkischer Beobachter”;
14. Berhard Stempfle, confesor y amigo íntimo de Hitler;
15. Theo Morel, médico personal de Hitler;
16. Franz Gürtner, jefe de la policía de Munich;
17. Rudolf Steiner, fundador de la doctrina antroposófica;
18. W. O. Schumann, doctor y maestro de la Facultad de Ciencias de Munich;
19. Trebisch-Lincoln, ocultista y viajero del Himalaya;
20. Condesa Westrap;
Y algunos más...

     La Sociedad Thule se dividió, más tarde, en dos ramas, la rama esotérica (del griego esoteros, que significa interior), de la cual formaba parte Rudolf Steiner, y la rama exotérica (del griego exoteros, que significa exterior), de la cual Hitler tomó más tarde la dirección. Algunos autores afirman que los exotéricos habían mantenido debates judiciales y condenado a muerte a seres humanos. En cualquier caso, Hitler persiguió más tarde a Steiner y a sus discípulos e hizo ejecutar a aquellos que consiguió atrapar.

     Algunas de las doctrinas capitales que marcaron fuertemente la Sociedad Thule fueron la religión germano-aria Wihinai, elaborada por el filósofo Guido von List, la glaciología del mundo de Hans Hörbiger y el cristianismo original de los adeptos de Marción, que se opuso al Antiguo Testamento. En cualquier caso, el círculo más íntimo se había aliado contra los judíos del mundo entero y contra las francmasonerías y sus logias. Sin embargo muchos autores pretenden que la Sociedad Thule había mantenido, además, otra ideología. No quiero esconderlo al lector, ni siquiera si no se trata de una realidad forzosamente inamovible. ¡Que juzgue el lector!

     La Historia de “Thule” en pocas palabras:

     La “Última Thule”, había sido la capital del primer continente colonizado por los arios. Éste se llamaba Hiperbórea, y habría sido más antiguo que Lemuria y la Atlántida (continentes sumergidos, habitados antaño por grandes civilizaciones). Existe en Escandinavia una leyenda con respecto a la “Última Thule”, un país maravilloso en el Gran Norte donde el sol no se pone jamás, y donde vivirían los ancestros de la raza aria.

     El continente “hiperbóreo” habría estado situado en el Mar del Norte y habría desaparecido en las aguas con ocasión de una era glacial. Se supone que sus habitantes habían venido antaño del sistema solar de Aldebarán, que es el astro principal de la constelación de Tauro, y que medían cerca de cuatro metros de alto, tenían la piel blanca y eran rubios con los ojos azules. No conocían las guerras y eran vegetarianos (¡Hitler también lo era!). Según los supuestos textos de Thule, los hiperbóreos tenían una tecnología muy avanzada, y habrían utilizado los Vril-ya, ingenios voladores que conocemos hoy en día con el nombre de Ovnis. Gracias a existencia de dos campos magnéticos inversamente rotatorios, esos discos voladores habrían sido capaces de mantenerse en el aire, alcanzar velocidades enormes y realizar maniobras en vuelo, desempeño que observamos también en los Ovnis. Habrían utilizado la fuerza Vril como potencial energético, es decir, como combustible (Vril = éter, o prana, chi, fuerza cósmica, orgón... Este nombre deriva también del acadio vri-IL que significa “semejante a la más alta divinidad” o “igual a Dios”). Substraían, pues, la energía (que no costaba nada) del campo magnético terrestre, como lo hace el conversor de taquiones del comandante Hans Coler, o el motor “espacial quanta” desarrollado por Oliver Crane.

     Cuando el continente hiperbóreo empezó a sumergirse, sus habitantes empezaron a perforar gigantescos túneles en la corteza terrestre con grandes máquinas, estableciéndose bajo la región del Himalaya. Este reino subterráneo recibe el nombre de Agartha o Agarthi, y su capital se denomina Shambhalla. Los persas denominaron a ese reino subterráneo “Aria” o “Ariana”, el país de origen de los arios. Precisemos aquí que Karl Haushofer afirmaba que Thule era, de hecho la Atlántida y que contrariamente a todos los otros investigadores del Tíbet y de la India, decía que los sobrevivientes de Thule-Atlántida se habían dividido en dos grupos, uno bueno y uno malo. Los buenos, que debido a su oráculo tomaron el nombre de Agarthi, se habrían instalado en la región del Himalaya; los malos, que según Haushofer se denominaban los Shambhalla, y que querían reducir a los seres humanos a la esclavitud, se habrían dirigido a Occidente.

     Haushofer afirmaba que existía una contienda desde hacía millares de años entre los de Agarthi y los de Shambhalla, combate que a su vez reemprendió la Sociedad Thule, con el tercer Reich representando los Agarthi, contra los de Shambhalla, francmasones y sionistas. Probablemente ésta era también la misión de Haushofer. El soberano de ese reino sería “Rigden Iyepo”, el rey del mundo, y su representante en la Tierra sería el Dalai Lama. Haushofer estaba persuadido de que ese reino subterráneo bajo el Himalaya era el punto de origen de la raza aria. Supuestamente habría obtenido la prueba de ello con ocasión de sus numerosos viajes al Tibet y a la India.

     La insignia de Thule habría sido la esvástica con los brazos girados a la izquierda. Según las creencias de los lamas tibetanos y del Dalai Lama en persona, las personas de Agarthi existen aún hoy. El reino subterráneo, que está bien arraigado en casi todas las enseñanzas orientales, se habría expandido a lo largo de milenios bajo toda la superficie de la tierra, con inmensos centros bajo el Sahara, bajo Yucatán en México, bajo las montañas del Mato Grosso y bajo las montañas de Santa Catarina en Brasil, bajo el monte Shasta en California, en Inglaterra, Egipto y Checoslovaquia...

     Hitler se habría empeñado concretamente por encontrar las entradas del reino subterráneo de Agartha, y entrar así en contacto con los descendentes de los “hombres-dioses” arios de Aldebarán-Hiperbórea. En las leyendas y tradiciones de ese reino subterráneo se relata, entre otras cosas, que habrá en nuestro globo una maligna guerra mundial (la tercera) que terminará debido a que temblores de tierra y otras catástrofes naturales, entre ellas la inversión de los polos, causarán la muerte de dos tercios de la humanidad. Tras esta “última” guerra las diferentes razas del interior de la tierra se reunirán de nuevo con los supervivientes de la superficie del globo y entrarán en la milenaria “Edad de Oro” (era de Acuario).

     Hitler quería crear una “Agartha” o “Ariana” sobre la Tierra con la raza de los maestros arios, y el lugar debía ser Alemania. Durante el “Tercer Reich” hubo dos grandes expediciones de las SS al Himalaya para encontrar las entradas al reino subterráneo. Otras expediciones se realizaron en los Andes, las montañas del Mato Grosso y de Santa Catarina en Brasil, en Checoslovaquia y en Inglaterra.

     Algunos autores afirman también que las personas de Thule creían que independientemente del sistema de túneles y de ciudades subterráneas, la Tierra era hueca, con dos grandes entradas, una en el polo Norte y otra en el polo Sur. Se referían a las leyes de la Naturaleza: “Como es el microcosmos, es el macrocosmos”. Ya se trate de una célula sanguínea, una célula corporal o un óvulo, un cometa o un átomo, todos ellos tienen un núcleo y una cavidad envuelta por una cobertura, la corona radiata; la propia vida ocurre, pues, en el interior. Las personas de Thule habrían llegado a la conclusión de que la Tierra debía estar constituída según el mismo principio. Incluso los drusos confirman este hecho, ya que son cavidades en las rocas que tienen en su interior vida propia, es decir, minerales y cristales. Por tanto la Tierra también debía ser hueca (lo que corresponde además con las afirmaciones de los lamas tibetanos y del Dalai Lama), y debía tener un núcleo, es decir, un sol central que confiere a su interior un clima regular y una luz solar permanente.

     La verdadera vida de nuestro planeta tenía lugar en su interior, la raza de los maestros viviría adentro, y los mutantes en la superficie. Ésta sería la razón de que no podamos descubrir vida sobre los otros planetas de nuestro sistema solar, ya que los habitantes vivirían también en su interior. Las entradas principales serían en el polo Norte y en el polo Sur, polos atravesados por la luz del sol central, que crearía las “auroras boreales”, las pretendidas luces de los polos. La masa sólida ocuparía mayor volumen en el interior de nuestro planeta que la masa de aguas.

     Según el explorador de los polos Olaf Jausen y otros exploradores, el agua en el interior sería agua dulce, lo que explicaría por qué el hielo del Ártico y del Antártico no está constituído de agua salada sino de agua dulce. Esta tesis sobre la constitución de nuestra tierra estaría apoyada por los testimonios de exploradores de los polos Cook, Peary, Amundsen, Nansen, Kane y también por el almirante E. Byrd. Todos ellos tuvieron las mismas extrañas experiencias que no concordaban con las teorías “científicas” establecidas. Todos ellos habrían verificado que el viento se calentaba por encima de los 76º de latitud, que las aves volaban por encima del hielo en dirección al Norte y que otros animales, como los zorros, se dirigían en la misma dirección. Encontraron nieve coloreada y gris que al derretirse liberaba un polen de flores multicolores o cenizas volcánicas. Se impone la pregunta: ¿de dónde procede el polen de las flores encontrado en el polo Norte?. ¿De dónde el polvo volcánico, ya que en las cartas geográficas oficiales de que disponemos no figura registrado ningún volcán?. Además, algunos investigadores se habían encontraron a veces sobre un mar de agua dulce, y todos relataron haber percibido en un momento dado del viaje dos soles. También habían encontrado mamuts con la carne aún fresca cuyos estómagos algunas veces contenían hierba también fresca. Para las personas de Thule esos mitos sobre “la tierra hueca” eran, manifiestamente demasiado abundantes como para no ser tomados en serio. Por lo menos durante la Segunda Guerra Mundial una expedición tuvo lugar al Antártico...

     (Nota del autor: En nuestros días, que la tierra sea hueca no pasa de ser una teoría para el público, a pesar de que algunos exploradores de los polos afirmen haber estado allí.
     El almirante E. Byrd incluso habría sacado numerosas fotos. Es innegable que todos los exploradores han pasado por experiencias muy extrañas, que hasta el presente han quedado inexplicadas, lo que demuestra que por ahí suceden cosas harto extrañas.
     De igual manera, afirmar que la Tierra posee un núcleo en fusión no pasa de ser una teoría. Por el contrario, es un hecho que existen sistemas subterráneos de túneles y de cavernas construídos por seres humanos. Los encontramos en casi todos los países de la Tierra, dando testimonio de una técnica altamente desarrollada, de una antigua cultura que se remonta a millones de años. En su mayoría están iluminados por una fuente de luz (una luz verdosa que se hace más clara a medida que se penetra en ellos); tienen las paredes cortadas y lisas, y contienen máquinas desconocidas, como las retiradas del Boynton Canyon, en Sedona, Arizona).

     Para mostrar que la historia de los hiperbóreos arios no es algo sin fundamento, he aquí dos ejemplos:
     Cuando en 1532 los conquistadores españoles al mando de Pizarro llegaron a América del Sur, los indígenas los llamaron viracochas (maestros blancos). En sus leyendas, se trataba de una raza de maestros gigantes de piel blanca que, siglos antes, habían descendido del cielo en “discos voladores”. Estos últimos habrían reinado durante mucho tiempo sobre una parte de sus ciudades y luego habrían desaparecido, no sin prometer que volverían. Los indígenas creyeron estar viendo el retorno de los viracochas en los españoles de piel clara, y por tanto al principio les entregaron su oro.
     Lo mismo ocurrió en el Tíbet y otras regiones del Himalaya cuando llegaron los primeros viajeros blancos. Los tibetanos los miraron intrigados, preguntándoles por qué venían de abajo (del pie de la montaña), ya que habitualmente llegaban de lo alto.

     Vosotros, amigos lectores, ¿nunca oísteis hablar de esto?; ¿no?. Es una lastima, pues la ideología de los dirigentes alemanes del Reich de hecho estaba basada en el tema del Schaddai, lo que tuvo como consecuencia la persecución de los judíos, sobre la revelación de Isaías, sobre el saber de los templarios y quizá también sobre esto que acabo de relatar. Estos temas subyacían en todas las acciones emprendidas, incluyendo el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial.

     Hay dos formas de concebir todo esto: O bien toda la élite del tercer Reich tenía el espíritu desequilibrado y se drogaba, y abandonáis todo el tema, u os tomáis el trabajo de averiguar si todas estas historias contienen algo de verdad. No es en Alemania donde encontraréis libros que traten el tema, ya que toda la literatura que podía aclarar algo fue radicalmente eliminada por los Aliados. Pero todavía no hemos acabado con estos misterios. Como voy a demostraros, es en relación a estos mitos que la élite alemana del Reich pasó a la acción.

     En Octubre de 1918 Sebottendorf pasó la consigna a los hermanos de logia Karl Harrer y Anton Drexler de que formasen un círculo de trabajadores. Éste se convirtió posteriormente en el Partido de los Trabajadores Alemanes, (Deutsche Arbeiterpartei, DAP). La revista de la Sociedad Thule era el Völkischer Beobachter (El Observador del Pueblo). Fue directamente absorbida por la NSDAP, que se formó a partir del DAP.

     En Octubre de 1918, el joven ocultista y esotérico Adolf Hitler (llamado en realidad Adolf Schicklgruber –Hitler era el apellido de soltera de su madre) entra al DAP, el partido de Thule, donde se remarca su talento como orador. Trevor Ravenscroft en su libro Der Speer des Schicksals (La Lanza del Destino), describe lo que también había dicho un amigo de juventud de Hitler, Walter Johannes Stein, convertido más tarde en consejero del francmasón Winston Churchill: "Hitler, que a la edad de 20 años era ya un gran adepto del misticismo, intentaba alcanzar niveles de conciencia elevados con ayuda de drogas. A través del librero Pretzsche en Viena, adepto del misticismo germano, y de la doctrina de la raza de los maestros arios que de ella provenía, Hitler se forjó las bases de su futura visión del mundo y, con su ayuda, utilizó el peyote (la mezcalina) como droga alucinógena para alcanzar la iluminación mística. Fue también en esa época, cuando Hitler tuvo también conocimiento de los “Protocolos de los Sabios de Sión”, lo que acentuó su aversión por los judíos".

     Hitler fue incorporado por la DAP, el partido de Thule, como orador electoral y más tarde aprendió a leer y a escribir correctamente gracias a Dietrich Eckart, antibolchevique y miembro de la Sociedad Thule. Eckart hizo de él la personalidad que luego conocimos. Lo introdujo en los círculos de Munich y Berlín, y Hitler adoptó la casi totalidad de los conceptos de la Sociedad Thule.

     En 1924, cuando Hitler se encontraba en la prisión en Landsberg a consecuencia del fracasado putsch de Munich, Haushofer pasó varias horas al día con él transmitiéndole sus teorías y proyectos. Entre otros le suministró el libro de Lord Bulwer-Lytton, "The Coming Race" (La Raza Venidera). La descripción que hace Bulwer-Lytton de una raza aria altamente desarrollada que vive debajo de la Tierra es casi idéntica a la que antes hablamos. En su libro, las naves en forma de disco juegan un papel especial, como también lo tuvo la publicación del libro de Ferdinand Ossendowski, “Bestias, Hombres y Dioses”, que desvelaba las leyendas de Agartha y Shambhalla.

     Hitler se hallaba completamente absorbido por la busqueda del reino subterráneo y por la doctrina de la raza aria propia de los miembros de la Sociedad Thule. Haushofer y Rudolf Hess tuvieron a su cargo la instrucción política de Hitler. Fue en la prisión de Landsberg que Hitler escribió "Mein Kampf", haciendo una amalgama de las teorías de Haushofer, los pensamientos de Rosenberg y la propaganda política. Rudolf Hess se encargó de la formulación exacta y pasó su texto a máquina. La influencia de Karl Haushofer, designado como el “gran mago del tercer Reich”, muestra el papel desempeñado por el misticismo y el ocultismo en el Reich. Le atribuían a Haushofer el “don de la profecía”, y es la precisión de sus predicciones la que le procuró un ascenso fulgurante en los influyentes medios ocultos de la época de pre-guerra en Alemania.

     Jack Fisherman escribió a este respecto, en el libro "The Seven Men of Spandau", que Rudolf Hess, entre otros, estaba completamente obnubilado por las ideas y teorías de Haushofer. Su extraño viaje a Inglaterra lo demuestra. En efecto, Haushofer había tenido un sueño en el cual “divisaba a Rudolf Hess atravesando los pasillos de los castillos ingleses llevando la paz a las dos mayores naciones nórdicas”. Y como Hess estaba persuadido de la certeza de las profecías de Haushofer, siguió ese sueño al pie de la letra.

     Nos daremos cuenta de hasta qué punto los dirigentes del tercer Reich tomaron a su cargo las "formulaciones” mágicas de la Sociedad Thule. El saludo de Thule, Heil und Sieg (Salvación y Victoria) fue retomado por Hitler, quien lo transformó en Sieg Heil. Este saludo dicho con el brazo levantado forma parte de un ritual mágico que se utiliza en la formación de vueltas. Franz Bardon describió con detalle las vueltas mágicas y sus utilizaciones. Franz Bardon, denominado también Frabato, ha sido para mí el más conocido mago alemán (1909-1958). Hitler le propuso ocupar puestos elevados de gobierno a condición de que pusiese a su disposición sus talentos de mago para ayudarlo a ganar la guerra. Bardon debía además revelar a Hitler las direcciones de las otras noventa ocho (del total de 99) logias existentes en la Tierra. Cuando Bardon se negó a ayudarle, fue sometido a las peores torturas (Franz Bardon, p.173)

     Pero los alemanes no fueron los únicos en utilizar ritos mágicos con fines políticos. La señal de la victoria de los ingleses, señal en "V" con los dedos separados, hasta 1940 sólo era conocido por los grandes iniciados en los más altos grados francmasones. Cuando en 1940 Winston Churchill, francmasón de alto grado, temió que Inglaterra fuese subyugada por la señal mágica de Hitler, que aparentemente tenía éxito (el saludo de Hitler), su mentor en magia, el satanista Alistair Crowley, le aconsejó que contrarrestara ese peligro con la señal mágica de los dedos apartados.

     Las SS, denominadas también La Orden Negra, no eran en forma alguna un regimiento policial, sino una verdadera orden religiosa con una estructura jerárquica. ¿Quién hubiera podido pensar que el partido nazi era una orden sagrada?. La Orden Negra era la manifestación concreta de las concepciones esotéricas y ocultas de la Sociedad Thule. En el interior de las SS se encontraba otra sociedad secreta, la élite, el círculo más íntimo de las SS: la SSSol Negro”. Nuestro Sol giraría en torno a ese sol negro, es decir, a un gran sol central, el sol primordial, al que se representa por la cruz con los brazos isósceles. Esta cruz fue dibujada sobre los aviones y coches del tercer Reich. Los templarios, los Rosacruces y muchas otras antiguas logias todavía la emplean según esa misma óptica.

     La Sociedad Thule y aquellos que más tarde se convertirían en las SS Sol Negro trabajaron en estrecha colaboración no sólo con la colonia tibetana de Berlín sino también con una orden de magia negra tibetana. Hitler estaba en contacto permanente con un monje tibetano con guantes verdes, que era designado como el “guardián de la llave” y que habría sabido dónde se encontraba la entrada de Agartha (la Aria).

     El 25 de Abril de 1945, los rusos descubrieron en un sótano berlinés los cadáveres de seis tibetanos dispuestos en círculo, en cuyo centro se encontraba el hombre de los guantes verdes. Se dice que fue un suicidio colectivo. El 2 de Mayo de 1945, tras la entrada de los rusos en Berlín, encontraron a más de 1.000 hombres muertos que, sin la menor duda, eran originarios de las regiones del Himalaya y que habían combatido con los alemanes. ¿Qué hacían los tibetanos, a miles de kilómetros de su tierra, con uniformes alemanes?. Durante el tercer Reich numerosos jóvenes fueron formados por el “Sol Negro”; eran consagrados en la fortaleza de Wewelsburg y enviados al Tíbet para allí seguir sobreviviendo y disponerse para afrontar el gran combate final de este fin de siglo.

     El 14 de Marzo de 1946, Karl Haushofer, tras haber fracasado en su “misión”, asesinó primero a su mujer antes de hacerse el Hara-Kiri tal como había jurado a los “Birretes Amarillos”. Fue por instigación de la Sociedad Thule que se construyó todo el arsenal teórico y práctico del tercer Reich. Los banqueros internacionales aportaron el dinero. La tierra de dónde todo emergió continúa siendo fértil, ya que los principios de la Sociedad Thule siguen estando vivos. Hubo también otra sociedad secreta que anunció la venida de un Mesías ario, la Sociedad Edelweiss. Hermann Göring, responsable de las finanzas nazis, era miembro de ella. Pero está por demás extenderse sobre ese asunto.


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