BUSCAR en este Blog

lunes, 23 de mayo de 2011

James Petras - Sobre Declaraciones de Benny Morris


Del mismo sitio oficial del profesor estadounidense de origen griego James Petras (www.lahaine.org) hemos escogido dos crónicas que publicara en Agosto de 2008 y que se refieren a un asunto común, que son unas declaraciones que hiciera en un influyente periódico de EE.UU. un historiador y profesor israelí llamado Benny Morris, donde muestra su inconciencia o más bien arrogancia, en una visión política distorsionada, como estamos habituados a recibirla de todos los de su clase. El señor Petras hace algunos interesantes alcances al respecto.

The New York Times:
Cómo Hacer Respetable el Exterminio Nuclear
por James Petras
3 de Agosto de 2008



     El 18 de Julio de 2008 The New York Times publicó un artículo del historiador judío israelí Benny Morris. En ese artículo el profesor Morris se pronuncia a favor de que Israel lance un ataque nuclear genocida contra Irán en el que podrían morir 70 millones de iraníes. Según Morris, los líderes iraníes deberían pensar bien lo que está en juego y suspender su programa nuclear, pues de lo contrario, lo mejor que podría pasarles es que las fuerzas aéreas convencionales de Israel destruyan sus instalaciones nucleares. Claro está, esto significaría miles de víctimas iraníes y la humillación internacional del país, pero la alternativa es un Irán convertido en un desierto nuclear.

     Morris actúa frecuentemente como conferencista y consultor del estamento político y militar israelí, y disfruta de acceso especial a los planificadores de la estrategia militar de Israel. No es ningún secreto que Morris ha defendido y apoyado públicamente la expulsión masiva y brutal de todos los palestinos. Su visión genocida, sin embargo, no ha impedido que reciba numerosos reconocimientos académicos. Los principales periódicos y revistas científicas de Israel publican sus escritos y opiniones. Como deja claro la publicación de su más reciente artículo de opinión en The New York Times, sus puntos de vista no son los delirios de un psicópata marginal. 

     ¿Qué nos dice acerca de la política y la cultura de USA el hecho de que The New York Times publique un artículo que pide la incineración nuclear de 70 millones de iraníes y la contaminación de una buena parte de los cien mil millones de habitantes de Oriente Próximo, Asia y Europa?. Porque se trata de The New York Times, un periódico que a través de sus suplementos dominicales, páginas editoriales y páginas literarias, informa a las "clases educadas" de USA y actúa como "conciencia moral" de importantes sectores de su élite cultural, económica y política.

     The New York Times otorga una cierta respetabilidad al asesinato masivo, algo que las opiniones de Morris no tendrían si fuesen publicadas, por ejemplo, en una publicación neoconservadora semanal o mensual. El hecho de que The New York Times considere que el posible exterminio de millones de iraníes por Israel es parte del debate público sobre Oriente Próximo, revela el grado en el cual el "sion-fascismo" ha infectado los "más elevados" círculos culturales y periodísticos de USA. En realidad, esto no es sino la consecuencia lógica del apoyo público que The New York Times ha otorgado al bloqueo económico que Israel ha impuesto a Gaza para matar de hambre a 1,4 millón de palestinos, de su ocultamiento de la influencia que el sionista AIPAC (American Israel Public Affairs Committee - Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel) ha tenido en la invasión de Iraq por USA, cuyo resultado es el asesinato de más de un millón de iraquíes.

     El New York Times da la pauta a todo el sector cultural de Nueva York, el cual privilegia los intereses de Israel, hasta el punto de asimilar al discurso político de USA no sólo sus violaciones rutinarias de la ley internacional, sino sus amenazas, más bien promesas, de arrasar vastas áreas de la tierra para lograr la supremacía regional. El hecho de que The New York Times esté dispuesto a publicar a un defensor del genocidio-etnocidio israelí nos revela cuán fuertes son los lazos entre una publicación pro-israelí que supuestamente pertenece al “orden establecido liberal” y la derecha totalitaria de Israel. Es como decir que para el orden establecido “liberal” pro-israelí los nazis no judíos son execrables, pero en cambio las opiniones y políticas de los judeo-fascistas deben ser objeto de estudio y, posiblemente, puestas en práctica.

     El artículo de Morris sobre la "exterminación nuclear” publicado en The New York Times no provocó ningún comentario adverso de los 52 presidentes de las Principales Asociaciones Judías de USA, en cuyo boletín diario, Daily Alert, han publicado frecuentemente artículos de sionistas de USA e Israel que defienden el ataque nuclear de Irán por Israel o USA. En otras palabras, las opiniones totalitarias de Morris son parte de la matriz cultural enterrada en lo más profundo de las redes de organizaciones sionistas y tienen amplio “alcance” en los círculos culturales y políticos de USA. Al publicar la locura de Morris, el New York Times ha sacado el discurso genocida de los limitados círculos de influencia sionista para llevarlo al seno de la opinión pública de USA, a millones de lectores de ese país.

     Salvo por un puñado de escritores (judíos y no-judíos) que publican en sitios web marginales, ningún miembro del mundo literario, político o periodístico ha condenado moral o políticamente esta afrenta a nuestra humanidad. Nadie ha hecho la conexión entre las políticas totalitaristas y genocidas de Morris y las amenazas oficiales y públicas de Israel y los preparativos para una guerra nuclear. Ninguno de nuestros intelectuales más influyentes se ha puesto al frente de una campaña antinuclear para repudiar al Estado sionista y a los intelectuales que preparan una guerra nuclear.

     La incineración nuclear de la nación iraní es la contraparte israelí a las cámaras de gas y los hornos de Hitler, pero mejorada y aumentada. El exterminio es la última etapa del sionismo, permeado por una doctrina según la cual si no pueden regir los destinos de Oriente Próximo, entonces destruirán el aire y la tierra del mundo. Ese es el mensaje explícito de Benny Morris (y de sus patrocinantes israelíes oficiales), quien da un ultimátum a los iraníes, “ríndanse o serán destruídos” y amenaza a USA, "únanse a nosotros en el bombardeo de Irán o enfrenten una catástrofe ecológica y económica mundial".

     No hay duda alguna de que Morris está total, profunda y clínicamente loco. Tampoco hay duda de que, al publicar sus delirios genocidas, The New York Times da nuevas muestras de la forma en que el poder y el dinero han contribuído a la degeneración de la vida intelectual y cultural judía en USA. Para comprender las dimensiones de esta descomposición sólo tenemos que comparar la desesperada huída del terror nazi del escritor judío alemán, el trágico-romántico Walter Benjamin, con el apoyo criminal al terror nuclear sionista del escritor judío israelí Benny Morris publicado en The New York Times.

     El tema del poder sionista en USA no se refiere sólo a un "lobby” que influye en las decisiones que toman el Congreso y la Casa Blanca sobre la ayuda exterior a Israel. Lo que está en juego hoy en día son los temas relacionados con el apoyo a una guerra nuclear en la que 70 millones de iraníes pueden ser exterminados y la complicidad de los medios de comunicación de USA, que proporcionan una plataforma, e incluso una cierta respetabilidad política, al asesinato masivo y a la contaminación del planeta. Contrariamente a los nazis en el pasado, no podemos excusarnos, como hicieron los buenos alemanes, diciendo que “no sabíamos” o que “no fuimos informados”, porque esto ha sido escrito por un eminente académico israelí y publicado en The New York Times

Racismo y Genocidio
Son las Mentiras de Nuestro Tiempo
por James Petras
8 de Agosto de 2008


     Uno de los indicadores de que nos hallamos ante ideólogos totalitarios es la utilización por éstos de la gran mentira: un virulento ataque a un grupo indefenso, y a continuación una negación categórica que convierta a las víctimas en verdugos, y a éstos en víctimas.

     El promotor sionista del genocidio Benny Morris (n. en 1948) practica la gran mentira. Asegura: "Nunca he dado mi apoyo a la expulsión forzada de todos los palestinos… He dicho en repetidas ocasiones que la expulsión de los palestinos es inmoral e impracticable".

     En una reciente entrevista celebrada en Israel, Morris afirmó:
       "En determinadas circunstancias, la expulsión no constituye un crimen de guerra. No creo que las expulsiones de 1948 (de casi un millón de palestinos) fuesen crímenes de guerra. No es posible hacer una tortilla sin cascar algún huevo. Has de ensuciarte las manos. Además, cuando el Primer Ministro israelí (Ben Gurión) se puso a la tarea de la expulsión, quizás debería haberla completado. Sé que esta afirmación resulta demoledora para los árabes, los progresistas y los políticamente correctos. Pero considero que este lugar sería mucho más tranquilo y conocería menos sufrimiento si el asunto se hubiese resuelto de una vez por todas, si Ben Gurión hubiera realizado una expulsión de más envergadura y hubiera limpiado todo el país, todo el territorio de Israel, hasta el río Jordán. Quizás resulte que éste haya sido su error fatal. Si hubiese realizado una expulsión completa, y no una parcial, habría estabilizado el Estado de Israel por generaciones".

     En su extremismo, la promoción que hace Morris del etnocidio judeo-fascista de Palestina/Jordania excede cualquiera otra expresada por una figura pública laica en Israel.

     Según Morris, el desarraigo, la masacre y la expulsión de tres millones de palestinos de sus hogares, tierras y comunidades reduciría el sufrimiento –de los judíos– y anunciaría una vida más tranquila para los judíos de Israel.

     Morris urde un relato sobre el pacífico papel de Israel en Oriente Próximo, cuando en realidad ha sido el Estado más agresivo, militarista y expansionista de toda la región. Escribe: “Me es completamente ajena la idea de que el sionismo haya tenido alguna vez por objetivo el dominio de Oriente Próximo… El sionismo pretendía únicamente establecer y mantener un Estado judío en la tierra de Israel/Palestina, patrimonio de los judíos (…) y conquistada por salvajes invasores musulmanes árabes".

     Pero la historia del Estado israelí nos muestra otra cosa. Desde la partición original de 1948, Israel se ha extendido y ha colonizado tres cuartas partes de Palestina. Además, ha invadido Líbano, Siria, Jordania y Egipto y se ha apoderado y sigue ocupando territorio de tres de los cuatro países. Israel es el único país en Oriente Próximo que ha invadido repetidamente Líbano, destruído su infraestructura, asesinado a los refugiados palestinos en sus campamentos, e intentado establecer un régimen títere en el Sur del país. Israel ha sido el único país de Oriente Próximo que ha derribado un avión comercial: un aparato libio que transportaba peregrinos a La Meca, matando a todos los viajeros.

     El lobby pro israelí –la configuración del poder sionista en Estados Unidos– ha conseguido de este país más de 120.000 millones de dólares de ayuda militar y tecnología militar de punta, lo que le permite disfrutar de una abrumadora superioridad militar en la región. La superioridad militar de Israel ha hecho posible que el Estado de Israel amenace, presione, desestabilice e influencie a los países árabes.

     La principal amenaza nuclear en Oriente Próximo y la única potencia nuclear (con más de 200 bombas termonucleares) que amenaza públicamente con atacar y lanzar su arsenal atómico es Israel. Este Estado ha desarrollado acciones terroristas transfronterizas en todo el Oriente Próximo, cometiendo asesinatos, formando escuadrones de la muerte en Iraq septentrional (Kurdistán) y en Colombia, y no reconociendo las fronteras soberanas cuando obstaculizan sus objetivos hegemónicos.

     El estilo de Morris es tan revelador como el fundamento de sus creencias totalitarias. Afirma que "Israel ha sido amenazado de destrucción por Irán y el proyecto nuclear iraní parece tener por objetivo a Israel”. Aparte de una vaga observación, cuya traducción fue groseramente manipulada, del presidente iraní Ahmadinejad sobre “la desaparición de Israel de las páginas de la Historia” (observación referida a un cambio político en la naturaleza étnica del Estado judío), el gobierno iraní nunca ha amenazado a Israel con armas nucleares. Morris, este profeta del Apocalipsis dotado de poderes especiales que le permiten hurgar en "la mentalidad suicida de los mulás que gobiernan Irán", sabe positivamente que la disuasión no dará resultado sin ningún tipo de prueba basada en hechos reales. Ni siquiera hace mención alguna a la historia de las relaciones exteriores de Irán de estos últimos 50 años.

     La clave que nos permite comprender la propuesta de Benny Morris de un genocidio nuclear es su opinión totalitario-racista de los árabes, los musulmanes y los iraníes. En una entrevista concedida al diario israelí Haaretz (2004), tocante a las relaciones palestino-israelíes afirmaba: “Hay que construírles algo parecido a una jaula… No hay otra opción. Tenemos ante nosotros un animal salvaje que debe ser enjaulado de un modo u otro”. Según Morris, los palestinos son “bárbaros que nos quieren quitar la vida… En estos momentos, esa sociedad se ha convertido en un asesino en serie. Es una sociedad muy enferma y deberíamos tratarla del mismo modo que se trata a los individuos convertidos en asesinos en serie”.

     Para Morris, los despojados palestinos son los asesinos, mientras que el estado colonial israelí, que ha desposeído de sus bienes a millones de personas, torturado a decenas de miles, encarcelado a centenares de miles y liquidado a miles de ellas –a la vez que construye un enorme muro-ghetto que arruina la vida de tres millones de personas– es una sociedad mentalmente sana. La deshumanización de las víctimas y el uso de analogías infrahumanas es una práctica habitual de los ideólogos totalitarios. Calificar a los musulmanes de infrahumanos allana el camino hacia su incineración por medio del arma nuclear.

     Benny Morris fundamenta su argumentación a favor de un ataque nuclear contra Irán en dos mentiras flagrantes. Primera: "Todos los servicios secretos del mundo estiman que el programa iraní está orientado a la elaboración de armas, y no a la aplicación pacífica de la energía nuclear”; y, segunda: "Todos sabemos que estas medidas (las sanciones económicas) hasta ahora no han conducido a ninguna parte y son de difícil aplicación”.

     Los dieciséis principales servicios secretos estadounidenses publicaron en 2007 el National Intelligence Estimate, un dictamen general de evaluación de informaciones secretas, basado en fuentes de información de alta tecnología y también en agentes sobre el terreno, en el que afirmaban que Irán NO estaba elaborando uranio enriquecido para uso armamentístico. La Agencia Internacional de Energía Atómica, que dispone de inspectores permanentes y hace continuas visitas a las instalaciones nucleares iraníes desde hace diez años, NO ha hallado ninguna prueba de la existencia de un programa armamentístico. Todos los países –excepto Israel y el Congreso y la Casa Blanca estadounidenses, dominados por los sionistas– consideran que las negociaciones deben continuar, pero China, Rusia y los países de Oriente Próximo, entre otros, han apoyado las sanciones. El programa de enriquecimiento de uranio iraní es legal y es idéntico al que llevan a cabo docenas de otros países de todo el mundo. Sólo Israel, Estados Unidos y la Unión Europea han decidido arbitrariamente equiparar las legítimas actividades de Irán con la producción de armas nucleares, y extrapolar a continuación el asunto hasta considerarlo una amenaza inmediata a la misma existencia de Israel.

     La más ridícula de las afirmaciones de Morris es la de que él "nunca ha estado a favor de un ataque genocida contra Irán con el objetivo de matar a 70 millones de iraníes". En sus propias palabras, registradas unas semanas antes, el 18 de Julio [de 2008], en un editorial en el New York Times:
       "Los líderes de Irán harían bien en reflexionar sobre su pequeño juego y suspender su programa nuclear. Su segunda mejor opción sería que Israel, mediante un ataque aéreo convencional, destruyese sus instalaciones nucleares. Es evidente que esta acción supondría miles de bajas iraníes y una humillación internacional. Pero la alternativa es un Irán convertido en un desierto nuclear”.

     Al plantear esta cuestión a Irán sin otra opción que el sacrificio de su soberanía nacional ante la amenaza nuclear iraní, Morris determina de antemano el resultado: Israel deberá lanzarse a un ataque nuclear genocida contra Irán. El doble lenguaje de Morris y su completa confusión al asegurar que se opone al genocidio iraní, a la vez que apoya ataques nucleares limitados contra Irán, revelan su total ignorancia de las consecuencias más elementales a largo plazo de un ataque termonuclear contra un país muy poblado: efectos a gran escala de la radiación, contaminación, devastación económica y trauma social generalizado, para no hablar de los efectos más inmediatos.

     El desahogo de Benny Morris, por sí mismo, no nos preocuparía si estuviera limitado a ser una versión israelí de una charla de taberna. Pero el que la respetable prensa impresa capitalista, como el New York Times, entre otros, publique y difunda la defensa abierta del genocidio nuclear como si fuera una opinión como cualquiera otra, constituye una preocupación política de primer orden. Nos indica hasta qué punto el imperial-militarismo ha infectado el discurso político occidental: hemos pasado de un rasguño a la gangrena. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario