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jueves, 3 de marzo de 2011

David Lane - El Sexo y las Mujeres


   Desde el sitio donde se conservan escritos del fallecido líder norteamericano señor David Lane, hemos tomado este texto y lo hemos trasvasijado al idioma castellano para que sus reflexiones sirvan de edificación a las familias e individuos que conservan aún la propia estimación de su herencia, tesoro inapreciable por quienes carecen de una identidad definida. Trátase aquí de algunos análisis de las condiciones culturales ambientales que van carcomiendo la fuerza de resistencia de algunas colectividades, y a la vez, como ocurre con el señor Lane, de algunas orientaciones para ponerle remedio. Rendimos así un homenaje a tan bravo luchador que trató de impedir la desnaturalización de su país.


El Sexo y las Mujeres
por David Lane



    Es la primera necesidad para la reproducción y preservación de una especie. Es una preocupación de hombres y mujeres por igual. Es el instinto conductor de los varones. El sexo es usado para vender de todo, desde autos hasta circones. Es el poder de la mujer y la maldición del hombre. Es el catalizador en la “batalla de los sexos". Él une y también divide, trayendo tanto el placer como el dolor. Suelta la emoción, demasiado poderosa como para controlar la lógica o la razón, y es vital para la vida. Es un instrumento mal empleado por comerciantes, por la clase sacerdotal y por la clase política. Sin una salida natural, una actividad sexual mal dirigida puede conducir a toda suerte de neurosis y conflictos. El sexo es quizás la más importante materia que aquellos que luchan por la vida de nuestra gente deberían comprender. Todavía, debido a siglos de envenenamiento de la mente por parte de religiones ajenas, la mayoría es incapaz de hablar de sexo con total franqueza. Pero el tabú debe ser roto. La pregunta pide ser preguntada: "¿Son el camino natural y el camino ascendente aún posibles en el industrializado mundo moderno?" Evidentemente el camino natural y el camino ascendente son imposibles dentro de estados-naciones gobernados por aquellos dedicados a la mezcla y el exterminio de la raza que creó la llamada "Civilización Occidental".

     En tiempos antiguos una mujer enseñaba a sus hijas: "Es mucho mejor ser la amante de un rey que la esposa de un criado". Por supuesto, en aquel tiempo la monarquía se determinaba por el valor y otros rasgos genéticos valiosos, como la astucia y la determinación. De este modo, una mujer sabía que si sus niños habían sido engendrados por un rey o algún otro noble, las posibilidades de que su descendencia desarrollara individuos excepcionales eran mayores. En esta edad asquerosa, donde los reyes de la tierra son usureros, estafadores de la palabra y degenerados, los caminos antiguos no se aplican. Los sistemas bajo los cuales vivimos están astutamente construídos, de modo que la gente Blanca, que obedece a los instintos dados a ellos por la naturaleza, encuentra que la obediencia a las autoridades, a la ley, a los preceptos religiosos o a las costumbres sociablemente aceptables, es el suicidio racial. Y por naturaleza, la mayor parte de los arios no es anarquista. En los climas fríos del Norte, la cooperación social era necesaria para la supervivencia. Viviendo exclusivamente entre nuestra propia clase con líderes benévolos, la aceptación de autoridades más altas era entonces nuestra mayor fuerza. A la inversa, sin embargo, en una sociedad multirracial, gobernada por Sionistas, la aceptación de la autoridad es el talón de Aquiles de nuestra raza. Esto es lo que nos conduce a guerras entre hermanos, a la aceptación de prácticas genocidas como la integración racial forzada [forced busing] y a la locura de una declaración como "¡Mi país, correcto o equivocado!".

     Porque somos por naturaleza gente abierta y honesta, asumimos que los otros son como nosotros. Y esto nos hace la raza más crédula en la tierra. Las mentes de las masas son casi exactamente análogas a discos de computadora en blanco, que pueden ser programados según los deseos del operador. Hace años yo estaba con Bob Mathews en una ciudad grande. Vimos a una muchacha Blanca salir de un autobús; ella estaba coqueteando con dos muchachos Negros. Aunque sentíamos una gran ira surgir en nosotros, nuestra cólera no debería ser dirigida a ella. Por esa pequeña niña sentimos tristeza. Desde el tiempo en que ella era una menor había sido programada por profesores, predicadores, la televisión, la radio, revistas, películas, canciones y toda influencia en su vida para llevarla a creer que la mezcla de razas es algo noble. ¿Podría esperarse que ella hiciera un juicio contrario a su completo mundo percibido?. La cólera debería ser dirigida hacia los programadores. La programación impregna cada aspecto de la vida de las masas, tanto de hombres como mujeres. Si enseñan a muchachas jóvenes que siendo animadoras [cheerleaders], esposas y madres llevarán una vida digna de elogio, entonces esto es lo que las hará felices y realizadas. Pero si ellas son programados para creer que tales vidas degradan, y que carreras como soldados, obreros de la construcción, policías, bomberos, abogados y otras por el estilo llevan a la realización, entonces ellas exigirán y seguirán la agenda feminista. Los hombres son igualmente susceptibles a la programación. Entonces los vemos fijados en el atletismo multirracial, en sistemas políticos artificiales, etcétera. Fue por reconocer que las mentes son programables, que nuestros antepasados incorporaron ritos de fertilidad en nuestras religiones autóctonas y orgánicas, comprendiendo que la reproducción es el mandamiento divino de la Naturaleza para la preservación de nuestra raza.

     Todo lo anterior sirve como un prefacio necesario para lo que sigue, porque aunque tenemos unas preciosas pocas mujeres dedicadas a nuestra causa, las pocas que tenemos realmente son tan extremadamente valiosas que no deben ser enajenadas. Sin embargo, es, siempre ha sido y siempre será la testosterona masculina la que decide todas las cosas. La actividad sexual masculina de una raza que haya de sobrevivir nunca debe ser disminuída, frustrada, mal dirigida o difamada. La Historia muestra que desde el alba de los tiempos, aquellos que querían Poder levantaron ejércitos con promesas de pillaje y captura de mujeres. Aquellas mujeres excepcionales que ya comparten nuestra causa no tienen que reaccionar con horror ante la palabra "captura", con visiones de violación y maltrato. Es deber del varón ario tratar a las mujeres con caballerosidad, lleguen ellas voluntariamente o si han sido capturadas. Cuando este discurso habla de las colectividades de mujeres o de hombres, las excepciones no deberían resentirse por ello. La mente del hombre o mujer excepcional es tan diferente de aquella de las masas como la noche lo es del día. Las masas poco instruídas son verdaderos asnos —asnos peligrosos, pero a pesar de todo sólo asnos. Así que no se juzguen ustedes a sí mismos comparándose con ellos. Teniendo esto en mente, sumerjámosnos en la “batalla de los sexos" con total franqueza y honestidad brutal.

     Los grandes filósofos herméticos (o naturalistas) han enseñado a través de la Historia que la fuerza creativa y la inteligencia (independientemente de lo que esto signifique para usted) formaron todo que percibimos como dualidad: luz y tiniebla, caliente y frío, positivo y negativo, macho y hembra. La existencia, como sabemos, requiere la polaridad y, por extrapolación, la tensión o lucha que resulta de ella. En efecto, la vida sería un verdadero infierno, o una vida peor que la muerte, sin la constante competencia. Ya se trate de la guerra, un torneo de golf o de la Batalla de los Sexos, el placer está en la lucha. En un falso nivel intelectual podemos hablar del equilibrio de la “paz", pero esto es el engaño azucarado cuando se trata de religión, política, sexo o algo más. Estar sentado en una nube durante toda una eternidad cantando "Jesús me ama" sería una tortura sólo un paso antes del estilo de vida cristiano alternativo llamado el Infierno. El placer verdadero viene de la lucha, de la obtención de logros que requieren tiempo, esfuerzo y sacrificio. ¿Entonces, por qué habría de pensar alguno que la batalla de los sexos sería diferente?. La palabra "batalla" es absolutamente apropiada, y aquellos que se abstienen de la competición no merecen ni la vida ni el placer. En una sociedad primitiva y natural, el varón más fuerte o bien el más exitoso captura a la mayor parte de las mujeres y a las mujeres más deseables. Así, la mayor parte de los mejores genes transmiten la información para la fuerza, la belleza y la preservación de la raza. En especies con estructuras sociales, la mujer entonces intenta "domar" al varón que la ha capturado. Esto es lo que ella debe hacer para que la cacería y la preparación que el varón le dé ayuden a su descendiente.

     Pocos de nosotros hoy querrían volver a sociedades tan duras y exigentes como las de las edades pasadas. Aunque hayamos alcanzado el ridículo en la búsqueda de aparatos plásticos, no muchos dejarían retretes, anestesias, electricidad, viviendas y otras cosas que requieren la cooperación en una estructura social. Sin embargo, los instintos básicos dados por la naturaleza no cambian. La tensión entre macho y hembra no se termina con una ceremonia, una declaración de matrimonio o una sanción por entidades artificiales como la Iglesia y el Estado. Pueden los dioses prohibirla —pero ¡la ausencia de tensión y lucha se encuentra sólo en la muerte!. Los científicos han estado diciéndonos durante años que la cantidad de esperma de los varones Blancos está decreciendo. ¿Y por qué no?. El cerebro es el órgano sexual más grande, aunque simbólicamente sea común juzgar a un hombre con la antigua frase "tiene muchos cojones". El varón Blanco ha sido efectivamente castrado por el sutil veneno de los sionistas y las feministas que ha infectado a toda nuestra gente —de ambos sexos.

     Se supone que el varón captura hembras, no se humilla por su favor como un perro castigado. En nuestro países ahora ocupados por extranjeros, un hombre "conquista" a una mujer con promesas de bienes materiales y con ramos de flores de 60 ó 100 dólares; él es un idiota emasculado. Los productores de películas judíos, los editores de revistas, los propietarios de redes televisivas, los agentes de la Bolsa, los banqueros, los abogados y los millonarios clasificados ofrecen a las más hermosas de nuestras jóvenes mujeres el mundo en bandeja. Autos deportivos, lujosos departamentos, papeles como actrices principiantes de películas, portadas, baldes de dinero, joyas, brillo y adulación esperan a cualquier hermosa muchacha bastante Blanca. Nosotros, quienes somos racialmente conscientes y activos, podemos ofrecerles pobreza y la posibilidad de compartir los insultos amontonados sobre nuestras cabezas. Podemos intentar razonar con nuestras hermosas mujeres hasta ponernos cianóticos, y ellas contestarán con los clichés de "racista" y “sexista". Ni la naturaleza humana ni la naturaleza femenina han cambiado. Mientras el destructor posee los medios, el dinero, los militares y las mentes de las masas, nuestro deslizamiento a la extinción continuará y se acelerará.

     Hasta que nuestros varones comprendan que la muerte en batalla es lejos mejor que la muerte lenta de la extinción racial, o que la tortura mental de mirar a nuestras mujeres siendo profanadas, no hay ninguna esperanza. Hasta que miles emulen a Bob Mathews, el enemigo se reirá de nuestros propios esfuerzos débiles. Hasta que los Blancos muestren el coraje de nuestros antepasados y hagan lo que esto conlleva —dando la bienvenida a lo que espera al otro lado— no hay ninguna posibilidad de victoria. Sólo un pueblo cuyos varones aceptan y dan la bienvenida a la muerte por sobre la esclavitud, puede ser libre. Insisto: los varones están diseñados para capturar mujeres, no para mendigar sus favores. Los varones de la misma especie dejan de lado sus rivalidades sobre mujeres cuando es necesario para la caza o la defensa de la tribu o raza. Pero una vez que las amenazas externas han terminado, la competencia debe continuar, ya que la naturaleza declara que "el mejor debería reproducirse más". [Nota: Bob Mathews, líder de un grupo nacionalista blanco estadounidense, muerto a los 31 años en un intercambio de disparos contra 75 agentes federales que terminaron quemándolo en el incendio de su rodeada casa en 1984].

     Si esto significa que la poligamia está decretada por la Naturaleza, es materia para un debate legítimo. Que aquellas obligaciones fuertes y durables a menudo son formadas en el apareamiento monógamo es evidente. Igualmente es evidente que los sistemas sociales de los dos últimos siglos y de los dos últimos milenios han sido desastrosos para la raza aria. En el análisis final debemos recordar que permitir a los entrometidos de la Iglesia o el Estado normar las relaciones sexuales o los asuntos matrimoniales abre las puertas a la tiranía interminable. Las decisiones deben ser tomadas por individuos, basados en circunstancias personales, necesidades populares, el sentido común y las condiciones impuestas por factores externos de la edad. Los verdaderos hombres arios, por supuesto, reconocen su deber de asegurar y proteger a sus mujeres y niños.

     Por el condicionamiento y por una falsa intelectualización, la mujer moderna se convence a sí misma de que debería "poseer" a un hombre, más bien que ser la posesión de un hombre superior. Pero el fuego se desvanece. La chispa muere. Sus orgasmos son débiles y falsificados. Porque una vez que un hombre es "domado", la atracción natural se va. Él es ahora su zángano trabajador, y ella ya no tiene que competir con otras mujeres. En lo profundo de su corazón ella desprecia a "su hombre," mientras su ser más interno desea con insistencia ser tomado por un varón dominante. Su naturaleza sexual es sublimada, y ella adopta cualquier doctrina falsa y destructiva que capture su atención. Los predicadores y la religión antinatural se convierten en sus maestros sustitutos. La joyería, el maquillaje, las posesiones, las causas sociales universalistas se le tornan obsesiones. Los sofismas imbéciles tornados en lemas, se convierten en su código de vida. Los gatos y los perros substituyen a los niños. Sus instintos son negados. Uno sólo tiene que mirar a las seguidoras fanáticas que van en tropel alrededor de las estrellas de rock, estrellas de cine e ídolos deportivos para ver que los instintos dados por la naturaleza nunca cambian. Cada una de estas admiradoras sabe demasiado bien que ella es sólo una de muchas en el harem virtual de tales figuras públicas. Aunque estas figuras puedan ser unos degenerados, ellos son percibidos como extraordinarios por las seguidoras que los desean.

     Una parte de la Batalla de los Sexos es la necesidad de una mujer de ser reconocida como valiosa. En el mundo natural, eso significa primero que nada el atractivo sexual, sobre todo para las mujeres jóvenes. Una mujer está en competencia con otras mujeres. El libro "Might is Right" proclama que las mujeres sienten intensamente aversión y desconfianza hacia las otras mujeres. Los autores de temas de mujeres han escrito la misma cosa. Sea verdad o no, la competencia es real. Los hombres tienen un gran deseo por las mujeres. Las mujeres, por su parte, pueden encontrar la competencia de otras mujeres afilando sus "armas de guerra" o intentando "domar" a un hombre. Lo primero está bien, pero lo segundo ella inevitablemente lo intentará en esta edad poco natural, para su ventaja material, pero para su frustración sexual. Un hombre aprecia lo que él desea y para lo cual él ha trabajado o ha luchado para alcanzar. Mientras haya excepciones para la mayor parte de las reglas, un hombre no maltrata lo que él aprecia. Así, una mujer sabia se mantiene deseable.

     Prácticamente todas las mujeres Blancas están dotadas de belleza natural y atracción. Las mujeres arias conservan su belleza hasta tarde en la vida si se mantienen en forma. Inevitablemente la belleza juvenil se destiñe con la edad –nadie puede cambiar esto–, pero no hay mayor tesoro para un hombre que una mujer suficientemente antigua como para ser una compañía, y todavía con la disciplina para conservarse atractiva. Esperamos que los hombres que tienen tal clase de mujer la apreciarán. Las mujeres no deberían ser engañadas con que las joyas las hacen atractivas, así como tampoco las uñas esmaltadas, ni las capas de maquillaje, ni el fantasioso estilo de cabello ni la ropa llamativa. Estos recursos artificiales sólo sirven para enriquecer a los cofres judíos, y como una tentativa mal concebida para impresionar o para deprimir a otras mujeres.

     La Naturaleza hizo al sexo agradable para asegurar la propagación y la preservación de las especies. Los hombres sin el coraje para luchar por mujeres, ya como individuos o bien como una raza, no merecen el placer del sexo. A causa del mucho tiempo que demanda criar y nutrir a nuestra descendencia, la Naturaleza hizo al sexo un placer, aun cuando no específicamente para la concepción, así que... ¡disfrute!. Las religiones extranjeras predicaron que “el sexo es pecado" y lo hicieron una parte principal de su doctrina. Ellas elaboraron la idea insana del "pecado original", porque el sexo es inevitable para la supervivencia de la raza. La clase sacerdotal necesitaba un “pecado" inevitable para "salvar" al "rebaño”. Todo esto es una mentira. El sexo es tanto un deber como un placer. En nuestras religiones autóctonas el sexo fue elevado al status de un sacramento. Los asuntos matrimoniales o sexuales o las organizaciones de la gente no son el negocio del gobierno o de sacerdotes que andan repartiendo culpas. Tengan ustedes en cuenta que la ley primordial y la moral absoluta es la preservación de la propia clase de uno, y esto proporcionará una guía a unas costumbres sexuales apropiadas. ¡Entonces entren a la Batalla de los Sexos con toda la alegría que la competencia se supone que traerá!.


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